El día en que capturaron a Abimael Guzmán

Escrito por: Hugo Neira - Sep• 25•17

«La primera semana de mayo de 1980 Florencio Conde Núñez llegó a Chuschi, un caserío perdido entre las montañas de Cangallo» (…) para organizar las elecciones. Hombre de «marcados rasgos andinos» (…). Pero, «a las dos de la madrugada», cinco desconocidos forzaron la puerta de la casa en donde dormía, lo amedrentan, «lo amarraron de manos y pies, le vendaron los ojos», y «acto seguido arrojaron todo el material electoral» por los suelos, y «lo rociaron con gasolina y prendieron fuego».

He querido mostrar, con este primer párrafo, la sencilla precisión de las 240 páginas de un texto admirable por su probidad. El de Carlos Paredes, un joven y ya avezado periodista, La hora final. La verdad sobre la captura de Abimael Guzmán. Paredes es otra generación y otro periodismo. Que el lector no se equivoque. Nada más trabajoso que escribir llanamente cómo ocurrieron realmente las cosas.

¿Cómo llegué a este libro? Me habían hablado y un amigo me recomienda el de Zapata, que comentaré más adelante, y en la librería Sur, Zulma, que atiende y ha sido mi alumna, me dice, tenemos el libro de Jara, profe, pero hay otros¡! Y he leído de un tirón tres libros que abren una nueva era de los estudios senderistas.

La hora final gira sobre Abimael y la historia del Grupo Especial de Inteligencia. GEIN. Y como telón de fondo, el crecimiento de SL con atentados, asesinatos, paros armados, apagones, coches bomba y tomas de un penal como Huamanga para rescatar sus compañeros presos. Se habían llenado los cárceles de presos, y eran «su mejor escuela de cuadros». La cúpula de Sendero los llamaba «las luminosas trincheras de combate».

No perderemos tiempo en recontar lo que fueron esos años de sangre y violencia. Ahora bien, pensar —lo que se llamaba pensar— solo dos grupos lo hacían. El Estado Mayor de SL, «los que daban las órdenes», el centro de la gran madeja, que nadie entonces conocía. Y del otro lado, un minúsculo grupo de operativos, de Benedicto Jiménez, no la DINCOTE por completo. El GEIN. Los homenajes que este grupo ha recibido últimamente son un reconocimiento. Pero no explican qué realmente ocurrió.

¿El grupo GEIN? Nacen cuando nadie sabía donde estaba Abimael. Ni siquiera si estaba vivo. Tenían fotos, muy anteriores. Y cuando cae de casualidad el camarada «Ricardo», el jefe del aparato central de propaganda de Sendero, encuentran el vídeo «Zorba el griego», les cuesta reconocer en ese hombre gordo, con barba, al profesor Guzmán. En sus silenciosas pesquisas, los hombres del GEIN no solo se acercaban físicamente al corazón de SL, sino a cómo vivían. Fue el recojo de las bolsas de basura que revela las colillas de cigarillos Winston Light que modestamente fumaba Abimael, el Yves Saint-Laurent de Miriam, Elena Iparraguirre Revoredo. «Comiendo bien, tomando vino tinto Fonde Cave», entonces Paredes no puede más y tiene uno de sus raros juicios de valor ético: «el doble rasero ideológico de la cúpula senderista. Mientras decían hacer una revolución sangrienta en nombre de los pobres y explotados, de los marginados y oprimidos del Perú, ellos se daban la gran vida» (p. 104). No era una manera de despistar a sus perseguidores, sino un estilo de vida. No menos burgués que el de la clase dominante.

La cúpula de Sendero residía en Chacarilla, o en Buenavista, o en Monterrico. Precisamente porque eran lugares protegidos por la policía¡! Es una delicia la descripción minuciosa de quienes entran y salen de la calle de Buenavista, en la casa que llaman el Palomar, y siguen a Paloma 1, Paloma 2 y Paloma 3, «mujeres de la alta sociedad limeña en sus tareas de rutina», comprando en los centros comerciales, observadas por el agente Helio, un comandante en retiro; no olvidará nunca cuando vieron a las tres mujeres, entrando a una perfumería, para comprar un perfume, envuelto en papel regalo. Y el agente recordó, era el día inmediato al aniversario del nacimiento de Abimael Guzmán.

¿La técnica del GEIN? Nada que ver con la tradicional brutalidad de golpes y torturas de otras policías. Seguían los pasos de importantes senderistas, no capturaban a ningún mando medio, ¡los había por centenares! Arte de la paciencia. Con apenas dos autos Volkswagen, prestados (!) Con poco dinero para comer, a veces 3 soles de la época. Y pocas capturas, interviene diversas mansiones donde funcionaban los órganos centrales del organismo senderista, el Departamento de Apoyo Organizativo, y el Grupo de Apoyo Partidario (de alojamiento y seguridad a los mandos políticos y militares). El lector tomará en cuenta la inmensa red que fue SL.

No fue nada fácil. Hay un capítulo dedicado a «la fuga del verano». Abimael Guzmán deja la casa de Buenavista la noche del 28 de enero, y hasta hoy día, no se ha esclarecido quién lo alertó. ¿Una de las Palomas, Angélica Salas de la Cruz? ¿Acaso un policía de la DINCOTE infiltrado por Sendero? ¿Acaso el inefable Montesinos, porque la captura del terrorista más buscado en el país, como que dejaba sin razón al golpe del 5 de abril de 1992?

Todo acaba cuando el GEIN interviene en el departamento de Balconcillo, y Ardilla, uno de sus agentes, con un revolver calibre 38, Smith Weson, ingresa identificándose como policía en la casa de Maritza Garrido-Lecca y Carlos Incháustegui, tumbando una falsa pared, se encuentra con ‘Cachetón’, y le grita:

« -¡Soy de la Policía, si tú te mueves, te mató, carajo!

Abimael Guzmán, quien estaba asustado, solo atinó a decir:

-Tranquilo muchacho, ya perdí».

Después de El Padrino, no he leído nada mejor.

 

Publicado en El Montonero., 25 de setiembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/el-dia-en-que-capturaron-a-abimael-guzman

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