Hay que ayudar al Papa

Escrito por: Hugo Neira - Fév• 11•18

Durante 15 años escribí en La República. Me llamó Mohme padre. Por lo visto fui de una total «lucidez» durante este tiempo. En LR virtual de hoy sale un artículo, firmado por la redacción, «La miopía de Neira», en referencia a un artículo mío en El Comercio*. Cuando escribía era «lúcido» y cuando no escribo en LR no lo soy. Bravo.

Luego en la «versión impresa», sí figura el autor de esta nota, Pedro Salinas. Ahora entiendo, señor Salinas, el tema que a usted le interesa es el de la pedofilia de muchos curas y los respectivos juicios y actos de justicia. Tiene usted toda la razón. Pero admita usted que fui leal a la verdad, y recojo en mi artículo las frases textuales dichas por el Papa, no reducidas a una sola frase, como han hecho ellos, los profesores chilenos.

Mire amigo, seamos objetivos. Yo le he dedicado a lo que dijo el Papa sobre la pedofilia clerical unas 72 palabras. Las he contado, «los casos de abusos cometidos, perdón, sufrimiento de las víctimas y vasto etcétera». Y los dos chilenos apenas tres palabras. Una «disculpa general». ¿Y usted me llama a mí, miope? Me parece que es muy injusto.

Los seres humanos no tenemos un solo ojo sino dos. Por eso, los de un solo ojo, se les llama Polifemo, gigantes derrotados por Ulises. Me parece que en esa visita, en donde el Papa Francisco echó como seis discursos, tengo el derecho de haber fijado en varios ejes centrales. Uno fue el Papa sobre la pedofilia de curas. Otro, la fe del pueblo para ir a pasar una medianoche en el frío de Santiago, con tal de ver al Papa. Me conmovió. Y el tercero, esa cosa subjetiva que fue el dictamen de dos señores. ¿Fundados en qué? ¿En qué encuesta? Me pareció una opinión muy subjetiva, me reitero en lo dicho.

Y luego, me pareció un error de esos académicos de confundir identidad religiosa con prácticas. En todo el mundo católico se va menos a misa que nuestros padres y abuelos. Pero las sociedades siguen siendo cristianas.

Sí, pues, no me ocupé únicamente del tema de la pedofilia. Ni tuve la arrogancia de darle lecciones al Papa Francisco sobre qué hacer con el obispo Juan Barros. Se dice que ha encubierto a los miserables que cometieron esos crímenes, pero eso es un asunto que el Papa tendrá que solucionar, y le he escuchado pedir que lo ayuden. O sea, que la sociedad se mueva y delate esos crímenes. Pero yo no escribo para dar lecciones a presidentes y a Papas.

Usted tiene una causa, es justa. Siga en ella. Y en cuanto al artículo, me dice que he visto el tema “…desde alguna cabañita en la Isla de Pascua”… Se equivoca en la geografía. La he visto desde la isla de la CEPAL en Santiago. Gracias a pesar de todo. Y si necesita algo de la CEPAL en la materia, veré en sus producciones si hay algo.

Santiago, 11 de febrero de 2018

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Malas lecturas de una gran visita

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