La guerra de cien años y el 2021

Escrito por: Hugo Neira - Oct• 02•17

De modo que el joven Abimael Guzmán, crecido en un pueblito que se llama El Arenal, a cuarenta minutos de Mollendo, madre Berenice, que lo trajo al mundo el 03/12/1934, tuvo un padre muy prolífico, “cuatro hijos matrimoniales y otros diez en distintas mujeres”. Una adolescencia bastante movida, como dice Umberto Jara, “siempre un forastero”. Quizá el ser distinto lo preparó, desde el afuera, a entender la sed de venganza social y racial de numerosos peruanos. He prometido ocuparme de estos nuevos senderólogos, Paredes, Jara y Zapata. Y es lo que ahora hago. Y me dejan con la boca abierta.

Me sorprende que, según Jara, Abimael Guzmán quizo ser militar. Y que lo marcó, como a toda nuestra generación, la segunda guerra mundial que los periódicos de entonces, informaron a raudales. El joven Guzmán se acordará de cómo el Ejército Rojo penetra en el Berlín de los nazis y por otra parte, aquicito nomás, asiste a la insurrección de Arequipa contra el dictador Odría. “Aquella sangrienta revuelta arequipeña fue una epifanía para Abimael Guzmán Reinoso” (Jara:46).

Es una pista su culto por Stalin. El hombre de acero, capaz de esta terrible frase: “Una muerte es una tragedia, pero un millón de muertes es solo estadística” (Jara:48). No lo veo marxista, en todo caso con conceptos vagos, deshilachados, paparucheros, “capitalismo burocrático” (sic). Y la caracterización de la sociedad peruana, según el PCP-SL, de semifeudal y semicolonial. Es decir, todo y nada. ¿Pensamiento Gonzalo? En realidad, consignas, órdenes de Jefe, en esos años atroces de los noventa, “batir el campo”, “ejecutar a los pequeños reaccionarios”. En suma, la meta personalista del fundador de Sendero Luminoso no era convertirse en un marxista más. ¡Abundaban! Y no paraban de hablar de la revolución sin hacerla. El Reformismo burgués, de Mirko Lauer, 1978 —antes que el senderismo cuelgue perros en los postes para denigrar a Teng Siao Ping— congrega a Arias Schreiber, Dammert, Espinoza, Letts, Malpica, Moncloa, Felipe Portocarrero. Es el momento más alto de la izquierda peruana (de retórica y sin metralletas). Lo que quiso el jefe de SL es ser uno de los grandes. Lenin, Stalin, Mao. ¿Y en qué consiste su carisma? Es de orden localista y provinciano. Le siguen porque cuando alguien le pregunta, en clase, “por qué la izquierda no toma las armas”, el profesor Guzmán, responde porque “faltaba gente como ustedes, ahora la guerra será posible” (Zapata:26, La guerra senderista). Ese fue su atractivo. Miles de peruanos estaban esperando el guía que les dijera que era válido matar. Abimael, obispo rojo, el perdón anticipado para los grandes crímenes. La autorización moral a la masacre de campesinos y ríos de sangre. ¿Cree el lector que esa religión popular se ha desvanecido?

Senderología, la historia inmediata, presentista, el Perú del culto a la personalidad. Más que partidario, con intensidad de orden religioso, “el Presidente Gonzalo”. Paredes, en su libro, comenta ante el vídeo de ‘Zorba, el griego’, “hombres y mujeres que miraban fascinados a su ‘Presidente Gonzalo’ como si fuese un semidiós” (p. 115). Vamos al grano. He usado la metáfora de la guerra de cien años. Dado que la educación secundaria se ha hundido y no existen cursos de historia universal en el Perú actual, explico que la guerra de cien años entre Inglaterra y Francia fue de 1415-1453. Y tuvo tres fases. Dicho esto, pregunto: ¿a qué creen que apuesta Abimael Guzmán, en su prisión perpetua? Al largo tiempo. ¿Por qué creen que aceptó las propuestas de Vladimiro Montesinos para la paz en 1993? No fue sino táctica. Cuenta con su longevidad. Cuando lo capturan tenía 59 años. Hoy, 84. Pero el lector debe saber que la gente con ochenta y noventa, en los tiempos que corren, son millones. (Yo entre tantos.) Y más sabe el diablo por viejo que por diablo.

En el mundo entero se ha hecho obsoleta la política fundada sola en programas. Está de vuelta el personalismo. ¿Qué otra cosa es el americano Trump? ¿Qué es el francés Macron? ¿Qué es la alemana Merkel? Son fuertes personalidades. Cuenta el carácter. El Perú no escapa a esas tendencias actuales. El principio político del Jefe, ya vive entre nosotros. Hay quienes desean cambios con sangre y no se atreven a decirlo.

Entonces, ¿en el 2021? Los hipnotizados por el todo-mercado no tienen mañana. A Alan le ha hecho un daño irreparable la terrible campaña de la megacomisión, manejada por Nadine. La derecha solo cree en el economicismo y los logaritmos que producen riqueza. La izquierda ha perdido la brújula y Alberto Adrianzén se despidió hace años, “ni reformista ni revolucionaria” (Socialismo y Participación, 2007). El nivel político sigue por los suelos. Van a seguir lloviendo los fuegos del castigo celeste con las revelaciones de Odebrecht, Lava Jato. Nos vamos a quedar sin clase política. En esta guerra de cien años que ha establecido el Presidente Gonzalo, solo veo una salida, Mario Vargas Llosa for president.

Sería, en efecto, mejor que asumiera. Que dejara de jugar ese rol nefasto, de gamonal de opiniones sobre la pobre chacra que es el Perú de sus seguidores. ¿Qué es eso de Rosa María Palacios, suerte de abadesa con furias personales, consejera de PPK? La fujimorista y hoy antifujimorista, ¿habituada a echar cizaña y dividir más de lo que ya están a los peruanos? Vamos Mario, te queremos de candidato, a las claras, ¿qué es eso de ser un dirigente desde las sombras? ¿Mario, por el camino luminoso de las técnicas del montesinismo?

Lo real: hay un político en vida y que piensa y manda desde su prisión perpetua. Entonces, se necesita de alguien que piense el Perú y pueda enfrentarlo desde la legitimidad. Digo esto sin pertenecer al clan que lo adula. En Lima todo se sabe, me cuentan que unos amigos suyos, cuando viajan y lo encuentran, dicen que “están con Dios”. ¡Qué capacidad limeña para la “sumisión voluntaria”! Conozco a Mario. Fue de joven, como yo lo fui, militante en la juventud comunista. Claro que la dejamos. Pero por eso creo que no será un pacato liberal sino un liberal con sensibilidad social. Mario tiene carácter. Y una capacidad de astucia, su estrategia para llegar al Nobel no fueron solo novelas. Tomó las banderas del liberalismo. Sabe moverse en diversos campos de fuerza. Este país y su pueblo solo caminan si alguien orienta y manda. Así que ya saben, o Mario o Gonzalo. Ustedes verán. Tengo otro argumentos. Seguiré en la próxima semana.

Publicado en El Montonero., 02 de octubre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/la-guerra-de-cien-anos-y-el-2021

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.