Alan García 16/04/19. La última clase, profética, y coronación (2/2)

Escrito Por: Hugo Neira 143 veces - May• 28•19

Inevitable introducción

Hace una semana, habíamos prometido al amable lector una segunda parte. Y aquí la tienen. Resulta impresionante la extensa clase de un Alan profesor, pero es lo que publicamos, línea tras línea, abreviada sin embargo, un hecho real. Una magnífica clase en que se combina sabiamente dos fuentes de conocimiento. Por una parte, lo mucho que sabía de la historia republicana, y no solo la de su circunstancia histórica sino del pasado reciente, el siglo XIX. Por otra parte, su experiencia de ser primer mandatario por dos veces, y su formación personal en Europa, lo armaban con recursos excepcionales para explicar qué es la política misma, en la pugna permanente de individuos, personas y tendencias sociales por alcanzar las riendas del poder. Por lo demás, AG es el producto afortunado de una doble enseñanza. Haya de la Torre, a su regreso de Europa, y ya hombre con años a cuestas, le dedica algo de su tiempo a un puñado de militantes apristas, para que aprendan a pensar y a actuar en ese mundo difícil de la política, sobre todo en el Perú, tan imprevisible como la tempestad de los océanos o los inesperados movimientos de las placas tectónicas peruanas. Entre esos jóvenes, Carlos Roca, Alan García, Alva Castro.

Pero eso no es todo. Alan reside varias veces en Francia, fue alumno y luego amigo de un francés excepcional, que venciendo la lógica y los parametros mentales del cartesianismo, logra lo que difícilmente logra un europeo, entendernos. Estoy recordando a François Bourricaud. Autor de un diccionario de sociología. Lo conocemos los peruanos por una obra, hasta entonces no superada. Pouvoir et société dans le Pérou contemporain (Poder y sociedad en el Perú contemporáneo). Fue a la vez un peruanista (nombre que se da a los académicos que se dedican a estudiar nuestro Perú) y no por eso, un amplio pensador. Se ocupó de entender las raíces de la oligarquía peruana de esos años, comprende el aprismo como pocos, se interesa por los cambios en la sociología misma. Se ocupó desde Tocqueville a la cultura mestiza de la América Latina. Y de una teoría de la autoridad. Bourricaud era una enciclopedia andante. Alan lo apreciaba porque, para comprendernos, se necesita una serie de virtudes, la paciencia, la lucidez del que no es siervo de dogmas. Y estoy seguro que, de vivir, aprobaría estas líneas sobre tan querido amigo y maestro. ¿Qué les parece? Dos grandes, Haya de la Torre y el sabio francés abierto a la novedad. Esa modernidad política que aparece en el Perú en los años treinta, ese líder que era a la vez pensador y sagaz político como lo fue Haya de la Torre. Y que se repite en uno de sus hijos espirituales, en Alan. Y el drama consiste en que no entendieron ni a uno ni al otro. El resultado, lo que dijo Haya en los años treinta: «a Palacio llega cualquiera». Y eso es lo que nos está pasando. Buenalectura. Vean la bonhomía del profesor García. Cómo entiende a Piérola. Cómo nuestro sistema político es una caja negra. Cómo hay regulaciones culturales, embotellamientos del sistema. Y entre teoría y teoría, anecdotas de su propia vida. Y un adiós que hemos puesto en negrita.  (HN)

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Habla Alan García: «Piérola tuvo la oportunidad a los 30 años de ser ministro del Presidente Balta. (…) Echó a los consignatarios, (…) les quitó el guano, e hizo un contrato con una sola empresa internacional, que iba a darle más recursos al Estado. Por eso fue escarnecido, enjuiciado (…) Salió de eso y desde 1870 en adelante se dedicó a dar golpes de Estado. Era un golpista permanente. (…) Hasta que se metió en Palacio, vacío (…) Salió de ahí el 17 de enero de 1881. Un año y un mes de Jefe Supremo de la Guerra. Fue su primer gobierno. Y luego tuvo que irse del Perú (…), se convirtió en un diablo. (…) El Gl Cáceres, el héroe del momento (…) ocupó el poder. Pero después se le ocurrió poner a sus compadres, Justiniano Borgoño y después a Remigio Morales Bermudes, y después volver él. Y ya la gente comenzó a cansarse (..). Esa situación la aprovechó Piérola, con gran habilidad. Porque si a Piérola le inventaron el contrato Dreyfus (…), Cáceres, que encontró el país deshecho (…), tuvo que hacer una especie de empréstito, entregando los ferrocarriles (…) Eso fue el contrato de la Peruvian Corporation, unos ingleses que dijeron ya, te doy una cantidad y administro 99 años y me pago con la ganancia de los ferrocarriles. Gran escándalo (…) Cáceres estaba en su segundo gobierno, oportunidad que aprovechó don Nicolás para meterse otra vez a caballo, ocupar Lima con las montoneras y sustituir en el gobierno a Cáceres. Pero fue el militarismo reeleccionista el que le abrió un espacio. Y Piérola que era un demonio político, con un carismo extraordinario, superior al mío, en mi mejor momento de joven, (…) Piérola, en un país más elemental (…), dijo: tú me inventaste lo de Dreyfus hace muchos años, ahora yo te invento la Peruvian Corporation. (…)  Y ocupó Lima, 2000 muertos en las calles de Lima, y se quedó de presidente. Hizo un buen gobierno.Puso orden. (…) Comenzó una  etapa de crecimiento económico después de la guerra, cualquiera crece después de una guerra. (…)

Intentó ser por 3a vez candidato pero el Perú nunca quiere 3a vez, el Perú da dos. Pero él no había sido candidato la primera, no contaba, él había sido un golpista (…) Su primera elección fue el 95, elección entre 5 mil personas. (…) En los años siguientes, la derecha civilista no lo toleró. (…) Murió en 1913. (…) He conocido piérolistas. Cuando niño he conocido octogenarios que se decían piérolistas. Porque era un hombre eléctrico, hombre que ha tenido al final del siglo XIX y principio del XX el carisma más grande. Porque, ustedes recuerdan: en dos palabras, ¿cómo se construye el carisma? Con actos heroicos, (…) vivía dando golpes de Estado, (…) se sentía con el derecho de sublevar lo que sea.  Y se tomó el Huáscar. (…) Y el gobierno de Prado lo declaró ‘pirata’. (…)  Dio una ley (…) para capturar al pirata. (…) Los ingleses decidieron capturar al pirata, seguramente cobrar una recompensa. Y lo ubicaron (…) en Moquegua (…) y Piérola tuvo un gesto de estos que a la población la enamoran: le puso la bandera nacional al Huáscar y comenzó a cañonearse con los ingleses. Porque dijo que era un buque peruano y que no  iba a entregar el buque peruano. Los ingleses dijeron este debe ser un loco, y se fueron. Y fue la victoria de Piérola. La victoria de Pacocha. Así construyó este carisma eléctrico (…) El militarismo reeleccionista lo trajo de nuevo, convertido en el héroe del momento. (…) Ustedes han visto un cuadro clásico que hay, Piérola entrando por la puerta de Cocharcas en un caballo blanco. (…) Entra en medio de los disparos, muy erguido, (…) se sentía un napoleoncito. Bueno, pero no fue mal presidente en su segunda ocasión.

Volvamos al profesor Easton y su estructura de cómo es el sistema político en el contorno. Dice que el sistema político está compuesto por una caja negra: puede ser Palacio de Gobierno, el parlamento, los partidos políticos, no sabemos. No nos interesa lo que hay dentro (…) El sistema político recibe inputs (demandas) (…) Son los grupos de presión, los partidos políticos, las demandas sociales se expresan a través de ellos (…) Ahora bien, él dice que esas demandas son reguladas, que hay filtros en el sistema político que ordenan las demandas. (…) Uno es por ejemplo el parlamento, otro son los sindicatos, que a los derechistas les dan mucho miedo (…) pero un sindicato es un filtro de las exigencias (…) Y cuando no hay, hay que inventar sindicatos, desde el gobierno. (…) Yo inventé sindicatos, solo que no de la fábrica. Inventé APAFAs, (…) había el SUTEP, ¿ y los padres de familia? Entonces, en cada colegio, APAFA. Para el maestro ocioso que no quiere capacitarse, le pongo al frente su gallo. (…)

Hay dos tipos de regulaciones (…) estructurales —parlamentos, sindicatos—  y culturales. (…) Y a veces el sistema político hace winding puts, (…) o sea se adelanta. Eso es lo mas difícil del mundo, hay que tener gente muy inteligente dentro de la caja, para adelantarse a los inputs que van a venir. (…)

Pero hay regulaciones culturales, es decir aparece un loco (…) y ¡Viva  Sendero Luminoso! Y lo hacen callar todos los demás. Porque ya internalizamos el valor de la paz. ¡Violencia, no! gritan. Esa es una inhibición, una regulación cultural. (…)  Regulación cultural es la interiorización de valores, actitudes, que inhiben las demandas. (…)

Bien simple y lo ven todos los días: hace usted unas encuestas y dice lo que usted quiera. «El 90% dice esto», todos los que están aquí [expresando demandas] no quieren estar en contra de lo que dice el 90%, se sienten mal, desarmados, no quiero estar en el 10%. Y comienzan a compartir este tipo de filtros culturales. Una encuesta es una regulación cultural. Lo hace actuar de una manera que usted no actuaría. Mi amigo Kuczynski, pobrecito, fue producto de un concepto y de una encuesta que se llama el «voto útil». Claro, ¿quién lo decía? Canal 4, Canal N, El Comercio, Correo, todo el grupo Miró Quesada. El voto útil... Se le mete a la gente en la cabeza el voto útil. Y le inhiben… ¡No! ¡Cuidado! ¡Abajo la dictadura! ¡Fujimori no! Entonces, ya lo reguló culturalmente. ¿Y quién manejaba eso? Quienes estaban en la caja negra en el momento que eligieron: Cateriano, Humala, etc, con todas sus encuestadoras, pues es obvio, no. (…)

¿Por qué es importante la regulación estructural y cultural? Porque si no existieran, se producirían embotellamientos (…), sobrecarga del sistema. (…) Hay sobrecarga cuantitativa (…) y cualitativa (…). Cuando tenía 35 años, ya era presidente electo, se supone que yo había dejado mis cosas, mi máquina de escribir en mi cuartito de París, pero lo tenía un amigo. Entonces dije me voy allí (…) y estaba en el hotel (…) y de pronto apareció  una señora (…) Clorinda Málaga de Prado, eran 23 años después de la muerte del presidente que murió en París. Me buscaba, y esta señora formaba parte  de mis íconos de infancia. (…) Y me dijo algo importante: «Usted es muy joven (…), a usted la pasión y la emoción lo van a ganar. (…) Usted tiene que hacer como el presidente Prado (no dijo Manuel), ver las cosas con gran lejanía y con mucha serenidad. Porque en el Perú todos, los ricos y los pobres, piden todo al mismo tiempo. (…) Y usted debe tener su objetivo, escoger qué es lo que quiere hacer porque si se pone a escuchar a todos (…), ya no va a hacer nada.» Y se fue la señora. De hecho en mi primer gobierno, no la escuché, yo quería  hacer todo, todo, 70 hospitales al mismo tiempo… Todo. Y en el segundo gobierno (…) yo quiero bajar la anemia, construir tales cosas, bajar la pobreza, hacer crecer el país. (…) Y ese pedido, no voy a hacerlo, entonces uno escucha nomás, pero lee en los ojos de los demás ‘este no me está haciendo caso’ y dice ‘es muy presumido, soberbio’. No, no es eso, es que no puedo hacerte caso, hacerle caso a los 10 mil con que uno se encuentra. (…)

Esto, la sobrecarga, puede llevar a una crisis del sistema (…),  el goulot d’étranglement, un embotellamiento. El sistema puede crear sus filtros, por ejemplo la mesa de diálogo. (…) Y que venga la Iglesia, y los curas, con tal de figuretear ahí… (…) Han arreglado (…), le ha creado usted un filtro. Que no dude que la mitad de esos campesinos de Cochabamba, Chahuahuacho, Fuerabamba…, todavía ven con temor a los curas. Ahí está el recuerdo de Valverde, plaza de Cajamarca de 1532 «salid cristianos que yo os absuelvo». Entonces, aunque los tiempos cambien (…) se parece mucho a Pizarro esto. Por eso que el presidente Rojas de Fuerabamba salió y dijo: «yo he firmado porque me dijeron si no firmas te metemos a la cárcel». Se reprodujo exactamente el 15 de noviembre de 1532 en Cajamarca, soldados con armas más cura¡! Bueno, pero esto es una regulación. (…) Allí se les disuelve, los campesinos salen medio emborrachados de tanto argumento y ya! firmo,  firmo… Bien, pero van a incumplir después! Porque eso es lo que tiene que prever el sistema. Pero el sistema ganó 15 días, y puede salir el presidente esa misma noche diciendo «ya, los logros de Fuerabamba…». […]

No hay cosa peor que leer en el teleprompter. (…) Pida la palabra es un buen texto de Alan García para aprender oratoria. (Risas) ¿Ustedes no lo conocen? (…) Es bastante buen manual que al final, es lo que yo sé hacer, comunicar. El Sr Presidente no sabe comunicar, no digo que no hable pero que hable con un papel, es más auténtico. (…) Lo que está diciendo a la población es [con gestos descoordinados] no estoy diciendo lo que pienso. La gestual, los ojos, el cuerpo están hablando por uno. (…) ¡Eso es fatal para el orador! A mí me han puesto unas diez veces teleprompter, y jamás acepté, prefiero titubear en algún momento (…) es más auténtico (…) [sino] intenta hacer unos gestos que no van con la paporeta. (…) Conclusión: sale el mensaje y ha bajado tres puntos, ¡por el mensaje! Si lo ve más gente, baja más. No hagas lo que no naciste para hacer. Yo no puedo bailar ballet, aquí. (Risas) No nací para eso. Bueno, tú no hables, deja que hable otro —¿no has puesto a un actor?— que seguramente habla mejor. Bueno que salga el actor … Uy, uy no, yo soy el presidente, y ahí viene el problema. Ya está en competencia con el actor. (…)

Yo me acuerdo que mi vecino era el Sr Hurtado Miller en Chacarilla, era un populista, pero una gentil persona a la cual le debo la vida. Porque la noche del golpe aterricé en su casa. Después de muchas peripecias. Pero Hurtado Miller era digamos un peso pesado, sólido, fuerte, grande, que había sido Ministro de Belaunde. Después fue nombrado 1° ministro por Fujimori, porque él había estudiado en la universidad Agraria con Fujimori. (…) Frente a Fujimori, él era mucho lote. Yo me acuerdo que después vino a mi casa, después de dar su primer mensaje en televisión. Y me dijo ¿qué te pareció? Bien, le dije, pero ya perdiste el puesto. No, ¿por qué dices eso? Ay, hijito, le dije, tú no te puedes mostrar más inteligente, más hábil, más solvente que el dueño de la pelota que está en Palacio de Gobierno. Seis meses duró… Seis meses. Bueno, el actor, se fue a Fuerabamba, pero el dueño del circo dijo, no, no ¿por qué se va él, y yo? ¡Yo hablo esta noche! Y a la carrera hizo su mensaje. Es más o menos la historia del mensaje tal y como conozco actúan los personajes políticos, ¿no? (…)

El sistema necesita no solo inputs, sino sostén. Back-up, respaldo, apoyo. Y esos se lo inventa otra vez con las encuestas. «70% de apoyo al gobierno». La gente no quiere estar con el 30%, eso se llama homeostasis (…) Nuestro cerebro está hecho para equilibrar y apoyar nuestras decisiones. Está hecho para seguir la corriente. (…) La gente nunca quiere estar en contra de la mayoría. (…) Hay que ser cristiano primitivo para estar en contra de la mayoría. (…) Cuando cayó Kuczynski, una persona cerquísima a mí se iba a una reunión de empresarios, en el Country. El pobre Kuczynski ya estaba fuera y a los tres días hubo una reunión como de 200 empresarios y le dije, mira, lo único que te pido es que me hagas este favor, es para mi curso, y le vas  preguntando a la gente (…) si han votado por Kuczynski. Resultó que solo el 20%  de los empresarios había votado por Kuczynski, o casi nadie. Nadie quiere estar con el que perdió, nadie quiere estar contra la mayoría. Entonces invéntense una encuesta y tendrá apoyo. Inclusive hay una encuestadora que se llama Apoyo. ¿O no? (Risas) (…)

A propósito mañana tengo que ir a un juicio que me armó Datum hace tres años …(…)Lo que pasa es que por perseguir después al Sr Fujimori, a Vladimiro, se olvidaron de las encuestadoras. (…) Pero están los juicios abiertos todavía.

                                                      […]

En la próxima clase, veremos, rápidamente, las funciones políticas más desarrolladas, más aún que esto. (..) Yo sigo la politología americana porque es superior a la francesa. Yo he sido muy francés en mi formación, pero los norteamericanos, en ciencias políticas, se llevan de encuentro a todo el mundo. Son unas máquinas para modelizar. Veremos funciones políticas, y después (…) quién está en la caja negra y por qué. (…) Y podremos ver al medio, si es que no me dan preliminar como quiere un loco que hay por ahí (risas), al medio me gustaría adelantar un concepto y un autor, que se llama Maquiavelo. Podría haber comenzado con él o terminar con él, pero (…) podemos hacer un parentesis sobre el más grande científico político de la historia que se llama Maquiavelo. Repito por favor y díganlo a todo el mundo: jamás dijo ‘el fin justifica los medios’. (…) Un tipo demasiado inteligente para pasar a la historia con una frase tan cínica. Pero que todos hacen, porque lo terrible del ser humano es que rechaza en la teoría lo que en la práctica normalmente hace. (…) Entonces, vamos organizando nuestro sistema para después interpretar quién es el que manda, quién ejerce el poder y por qué razón y como sabemos, por un tiempo. Porque nadie lo ejerce vitaliciamente. No hay caso (…)  [Luego les encarga trabajos].

Espero estar con ustedes en la próxima clase y si nooo, déjenme decir algo: me harán el más grande favor de mi vida, me harán presidente por 3a vez. Acuérdense. No se rían. De eso sé algo. Mi país —no solo nací aquí sino lo escogí para vivir— es un país que tiene a veces envidias chiquitas, no, ¿Por qué tiene tanta suerte este? ¿Por qué lo eligen dos veces? ¿Por qué subsiste tanto tiempo? ¿Por qué habla tan bien? ¿Por qué cuando era joven era guapachoso? ¿Por qué dicen que las mujeres se enamoraban de él y que domina a los hombres mentalmente?… ¿Por qué? Entonces hay un resabio que dice ¡maldición, maldición, ¿y por qué yo no?! Y lo que quieren es ver al héroe encadenado. Pero dejen pasar un mes y verá cómo lo reconvierte. La historia está llena de ejemplos así. Yo que Vizcarra haría lo que hizo Fujimori: anda vete. Fujimori fue más inteligente, anda vete. El que lo deja adentro, lo deja a uno con cólera y yo te tumbo. Es más fácil, y te tumbo desde dentro.

Les voy a contar un tema para que vean la fuerza de la política. Ustedes son muy jóvenes (…) pero durante Velasco, años 1975, apareció una revista Kausachum, del señor Augusto Zimmerman Zavala, periodista, que a la postre terminó siendo mi amigo. No sé por qué. Un arequipeño que había sido, cómo no, el hombre de El Comercio. (…) Pero, llegado Velasco, traicionó, (…) y además fue entre los que tomaron le diario El Comercio después, y toda la prensa. (…) Pero pasó Velasco, y se quedó solo. (…) Muy inteligente… La revista solo hablaba de temas militares. Había hecho una red de coroneles, capitanes, qué sé yo, que le daban datos de corral, del comando del Ejército, le daban datos (…) y siempre entre los militares hay algo que huele mal, una compra de aviones, de fusiles, el rancho militar, quién ocupa la Villa militar…, siempre hay un problema. Entonces, Kausachum solo se dedicaba a vender noticias de los militares y para los militares. No se vendía en el quiosco en la esquina, no le interesa. (…) Los oficiales de los cuarteles, de la escuela militar, era lo que le interesaba. (…) Época del gobierno militar, en segunda fase, estaba Morales Bermudes, con el General Cisneros, con Pedro Richter.  Yo ya era secretario de organización del Apra y supongamos, me hacía notar en el país (…)  Ya me conocía el país. Y los militares metieron a la cárcel Zimmerman por todas las barbaridades que decía contra nuestras sagradas FF.AA. (…) En Lurigancho.

Cuando un día recibo una llamada extrañísima: lo llama el Gl Pedro Richter, Ministro del Interior. Yo me asusté pues. Tenía 28 años. ¿Qué pasa? – Sí, general… -Quisiéramos hablar con usted en la casa de un amigo común, un abogado que yo conocía también. Cómo no. Y yo fui,  y aparecieron el ministro de Guerra y el ministro del Interior, dos generales ahí. Pero qué pasará acá… Y me dijeron lo siguiente, para que vean el poder de las cosas… -Sabemos que usted es amigo de Zimmerman -Sí, bueno sí, es muy simpático conmigo, es muy mayor pero sí, es mi amigo. -Queríamos pedirle un favor. Él continúa publicando Kausachum, y cosa feroz, «han comprado paracaídas usados; los soldados se mueren», no sé, lo que sea. Seguía publicando otro, su n°2. ¿Qué me pedían los todopoderosos militares, ministros de Guerra y del Interior? -Lo vamos a poner en un automóvil y va a entrar sin que nadie se dé cuenta a Lurigancho y usted le habla a su amigo Augusto Zimmerman, por favor que no siga publicando Kausachum. Yo salía riéndome a carcajadas. El gobierno militar, todopoderoso, ¿y le tiene terror a un un señor que tiene encerrado en la cárcel porque publica Kausachum?

Y claro, podían incautar Kausachum, pero eso se hace en un mimeógrafo y sale de nuevo Kausachum en todas partes. Y los primeros que compran siguen siendo los militares, para saber las barbaridades que hacen sus jefes. Yo me reí mucho y bueno, acepté el pedido de los jerarcas y fui a ver a Zimmerman. -Tú no vas a creer por qué vengo a verte, vengo como un favor a los militares, a toda la Fuerza Armada del Perú, con todos sus tanques, sus aviones, que te pide por favor que no sigas publicando Kausachum. Llegamos a un saludable entendimiento. Le dije, mira, oye tú no te puedes quedar 5/8 meses aquí en Lurigancho. Me dijo: -Eso lo ha organizado este general porque ha negociado las balas y no sé qué. Entonces, le dije, bueno ya, sigue hablando de otros pero no de ese general que es el que te ha traído a la cárcel. Y salió, y siguió publicando Kausachum. Pero para que vean el poder que tiene un hombrecito desde dentro. Porque el poder, como dijo Parsons, es circulante, no está en una sola mano. Va y viene. Todos participamos del poder. Y hay que ver las debilidades de la caja negra para hacerle un gol… Muy bien, nos veremos el próximo martes (…) Muchas gracias.

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Se incorpora, son las 21:57. A 8 horas y media de que le toquen la puerta para darle la «preliminar».

Publicado en Café Viena, 28 de mayo de 2019

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