Algo de Castoriadis nos vendría bien

Escrito Por: Hugo Neira 103 veces - Abr• 17•23

La vasta obra filosófica de Cornelius Castoriadis se encuentra traducida al castellano y es fácil encontrarla. Invito al lector a conocerla. Lo que ha tenido menos divulgación son sus textos que salieron en la revista francesa Socialisme ou Barbarie, de corte político. Escribo esta columna desde el extranjero.

Según Castoriadis, las sociedades pueden diferir en su imaginario social pero no se pueden lograr sin vencer la barbarie. Quisiéramos tener en el Perú un filósofo que entendiera el nuestro. Pero por desgracia no es así.  Me da una gran pena decir lo que sigue. Somos un país fragmentado con un imaginario social problemático. Somos muy pocos los que reconocemos esa situación para poder superarla, pero citaré unos cuatro autores que siempre tengo a la mano. Me refiero a los investigadores Jorge Yamamoto, que ha escrito mucho sobre la felicidad, Víctor Vich (El caníbal es el otro), Juan Carlos Ubilluz (Nuevos súbditos. Cinismo y perversión en la sociedad contemporánea), Cristóbal Aljovín y Marlene Castillo, Visión del Perú: historia y perspectivas). Me detendré en un artículo reciente que es de Jorge Yamamoto, del 20 de octubre del 2010, en El Comercio: «Cuando un peruano tiene éxito, el otro peruano se siente miserable y alivia su infelicidad devaluando el mérito del otro» (…) «El peor enemigo de un peruano… no es otro peruano. Somos buenos amigos, mejores familiares, solidarios, alegres, generosos. El problema comienza cuando nos hacemos favores, pequeños o grandes, dentro o fuera de la ley; cuando lo hacemos con solo aquellos que forman parte de nuestra argolla, a nuestros ‘hermanitos’, sin pensar si es justo para los otros, sin reflexionar si con eso se arruina a un gran país. El problema está arraigado en uno de los niveles más profundos de la mentalidad de una nación: los valores.» Para Yamamoto, un revólver no es necesario, más sencillo es la «difamación por el raje», o «el hábito de fastidiar al otro, en buena o mala onda». Es tan visible esa situación y podemos explicarla por tener una ‘sociedad incivil’, título de otro libro que también tengo siempre a la mano. El investigador Yamamoto dice que la «infeliz capacidad destructiva de la tríada social del mal —envidia, chisme, egoísmo—» va muy lejos, hasta conseguir un truco de magia negra, pagando la cantidad necesaria a los ‘maleros’, para dañar al otro. Se funda en una tesis, de Walter Pachas, sobre el tema. Todo esto nos aleja de la civilización.

Originalmente, los seres humanos se unieron en lo que llamamos la tribu. Cuando llegaron a construir ciudades, pasaron a la sociedad, sometiéndose para ello a una organización y reglas comunes en varios ámbitos. Pero por lo visto no hemos conseguido dar ese salto. Yamamoto de nuevo: «cuando un huanca progresa, el otro huanca lo envidia y se siente infeliz».  Volviendo a Castoriadis,  la sociedad se auto-instituye, hay imaginarios que hacen las sociedades más o menos democráticas. El político, el que tiene que ver con el poder, existe en todas las sociedades pero la política, la verdadera, resulta de un campo social-histórico que es frágil. La institución, la suma total de las instituciones particulares, representa la «institución de la sociedad como todo». La civilización no es solamente la civilidad sino también el peligro de la corrupción como uno de los peores malos del país. Todo debería partir de una educación desde la primaria en valores, y de tener presente que para ser feliz en una sociedad no puede estar ausente la conciencia moral, la empatía y el respeto por el otro, como dice Castoriadis. Con la delincuencia y la mentira no se produce una sociedad feliz. Tampoco se puede formar una nación sin el respeto por el otro.

Publicado en El Montonero., 17 de abril de 2023

https://elmontonero.pe/columnas/algo-de-castoriadis-nos-vendria-bien

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