Basadre: el problema de las élites. ¡Pero quedan pocas!

Escrito Por: Hugo Neira 147 veces - Feb• 10•20

Lo de las élites es un tema de Basadre. No el nuestro, van en vía de extinción. Sin embargo, hay sorpresas. De repente en un taxi, Mozart. Por poco no me pellizco. Se lo digo al chofer. Y me responde:

– ¿Le gusta Mozart, señor?

– Claro, le digo. Y me parece es la pequeña cantata masónica, K.619.

– ¿Y en qué orquesta?

– Pucha, hasta ahí no llego, le digo. Consulta el chofer su catálogo y me dice:

– La orquesta de Viena.

Me salvó el día, escuchaba el piano forte y la soprano mientras leía, pese a los saltos del coche, una de las revistas extranjeras a las que estamos suscritos, y me entero que hay 672 millones de adultos obesos, segun las agencias de la ONU al finalizar el año 2019. La Organización Mundial de la Salud dice que eso ocurre en todos los lugares del mundo. Me pregunto qué planeta es este en donde es un milagro que alguien escuche a Mozart mientras siguen en aumento los obesos. La revista de marras dice que un 88% de norteamericanos son «tragones zombies», o sea, que comen cuando miran una pantalla, de cine, de televisión, una tendencia que le quita calidad a la comida, lo dice el New York Post. En Lima hay mucha gente que no puede ver una película sin palomitas de maíz. ¿Cómo luchar contra la malbouffe, la comida chatarra?

Trato de concentrarme en los acontecimientos inmediatos, el FREPAP, partido teocrático y pujos de mesianismo, o el Podemos Perú, de José Luna, que en el periodo 2011-2016 —me dice un amigo— solo cobró un sol, donando su sueldo a un congresista para la Asociación de Pobres del Perú. Pero en el 2015, se descubre que pagaba asesores fantasmas. Y en otros casos de sorpresa, un Urresti con la votación más alta. ¿Y es que saldremos de la trampa llamada bipolarización ? Política es aceptar que el otro exista, aunque no nos guste. Lo otro es argolla, inquisición, clanes, tribus amazónicas…

Ante tanta incuria que ataranta, pongo los ojos en una revista, Al-Araby Al Jadin, un diario de Londres que traduce los editoriales en árabe que dan cuenta de lo que pasa en el Medio Oriente con el régimen de los Mollah. Mejor dicho, los ayatolás, entre ellos, Ali Khamenei. El guía supremo iraní. Sí, pues, están indignados que ese señor llamado Trump se bajó a su querido guerrero Qassem Soleimani. Y como sabemos, las fuerzas armadas iraníes, en plan de revancha, meten la pata y el 8 de enero, en el aereopuerto de Teherán, se bajan no a un avión de guerra sino uno de pasajeros, con 176 personas a bordo. Un diario londinense que sigue los líos y enredos del Medio Oriente y su enfrentamiento a los Estados Unidos de Trump, dice que Teherán no tiene ni el dinero ni la capacidad tecnológica para enfrentarse con una gran potencia, la americana. Al parecer, económicamente, la República Islámica está al borde de la asfixia. Más potente es Turquía, la de Erdogan. En efecto, doy dos zancadas en mi biblioteca y en los textos sobre  naciones, Turquía tiene un PBI de 729 mil millones de US dólares, y Irán, uno de 344. Tiene problemas internos, «una población joven, un 50% menos de 30 años». Pero al menos han hecho algo (que ni siquiera nos importa), un sistema de metro subterráneo. O sea, por ese lado, son más modernos que nuestra querida, tormentosa, ruidosa y caótica capital limeña. Teherán es más moderna que Lima.

Eso de comprometerse a proyectos ambiciosos a la manera de Irán, me hace pensar en el parecido con nuestro gran problema, la corrupción. La idea de un Perú sin la lacra de la corruptela es siempre bienvenida. ¿Pero es solo el vicio de unos cuantos? ¿O algo que resulta al alcance de todos? (Por la falta de empleos, los bajos salarios, etc.) A mí me parece que la corrupción es un sistema. Y el que no roba tiene fama de cojudo. El retorno a la sensatez, acaso en el 2050.  Entre tanto, ¿cómo es la nuez?

Oiga usted, esto no es la persecución del Chapo mexicano o de Pablo Escobar que desde los sesenta se dedicaba a contrabando, y a comienzos de los ochenta, a la comercialización de la marihuana y cocaína, y se dice que controló el mercado ilícito de los Estados Unidos al 75%. «Fue uno de los hombres más ricos del mundo». Y por un corto tiempo, representante en el Congreso colombiano, en 1972. Lo nuestro es al revés, se pasa del Estado al mundo de los narcos. De la presidencia, la alcaldía, el ministerio, el gobierno regional o un sillón en el legislativo al negocio ilícito. En Colombia tienen carteles. Nosotros tenemos amigos, colleras, argollas, nuevas oligarquías, etc.  

¿Exagero? ¿Qué dicen los titulares sobre este deporte nacional de sacarle la vuelta al orden y la ley? ¿O estoy inventando? «Mafia del Callao cobraba por 3250 falsos trabajadores (El Comercio, lunes 03.02.2020). «Más de 176 mil vehículos con orden de captura circulan en Lima» (El Comercio 02.02.2020). «Luis Castañeda pagó ‘en exceso’ US$ 7 millones a la brasileña OAS». «Habría hasta S/. 1000 mlls. sin sustento adecuado en planillas del Estado, según el MEF» (El Comercio, 28.01.2020). O sea, el que puede, lo hace. La Historia de la corrupción en el Perú de Alfonso Z. Quiroz, se queda corta. La era Odebrecht bate todos los récords.

El gran Basadre: «Los tres grandes enemigos del porvenir son los Podridos, los Congelados y los Incendiados». Las cosas se han complicado, maestro. Hay que añadir al trío, conchudos, desalmados y achorados prepotentes que gobernarán desde el 2021 para adelante.

Como he estado un rato fuera, en España, busqué bibliografía sobre la corrupción. La he encontrado. Hay relación con la escolarización. En el gasto público por alumno, libro de José Antonio Alonso y Carlos Mulas-Granado, de la Complutense de Madrid, Corrupcion, cohesión social y desarrollo. El caso de Iberoamérica.  El tema es más grave de lo que pensamos. ¿Qué dicen los que nos estudian? «El regreso de la crisis en América Latina.» En un país vecino, se trata de los «usos y abusos en la vida cotidiana en el Chile actual». Pero en el Perú, me temo que es casi eso que llaman los franceses, les mœurs, es decir, ¡las costumbres! Corro a uno de mis estantes y me ayuda Julio Hevia, ¡Habla Jugador!. Del floro —nos dice— hemos pasado a la «máquina de demolición». Se dice corrupto para hacer leña de alguien, «para hacerlo puré». «Vivimos una tanatocracia». Hay que estar «muy Alberto», y no creerle nada a nadie, porque «es la misma chola con otro calzón». No hay que ser «lorna». Lenteja, y fíjate si te palanquean. «El peruano vive a la defensiva» (Fernando Ampuero, El peruano imperfecto).

Último tema. «No se puede vivir siempre de la agenda anticorrupción». Pucha, ¿quién dice eso? Un norteamericano estudioso de América Latina que viaja y encuentra élites desprestigiadas, estallidos de descontento y que escribe en The Economist, se llama Michael Reid. Fernando Vivas lo ha entrevistado (El Comercio, sábado 08.02.2020). No se lo pierda. Pero lo dicen en páginas interiores. Y en la portada, otra frase: «la narrativa anticorrupción es más simple y directa que la de un Estado eficaz». Resulta que el visitante dice que hay que tener ese «Estado eficaz» ¡! Tema que no tocan ni el Ejecutivo ni las bancadas. Cómo se nota las dos caras del diario, bajo el signo del dios Jano. En fin, se me ha muerto un maestro, George Steiner. El adiós el lunes próximo.

Publicado en El Montonero., 10 de febrero de 2020

https://elmontonero.pe/columnas/basadre-el-problema-de-las-elites

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