¿Bolivia retrasada? Mirando con el ojo izquierdo

Escrito Por: Hugo Neira 145 veces - Oct• 19•20

Hace unas semanas escuché una frase muy grave. Cuando se nombró al ex primer ministro Vicente Zevallos, alguien dijo que no era para la OEA sino acaso para un país como Bolivia. Eso es un exabrupto. Innecesario. Luego vinieron las excusas del caso. Me parece un triple error. Lo primero, el presidente de la República tiene la facultad de nombrar Embajadores y Ministros (art. 118 de la Constitución). En segundo y tercer lugar, era una valoración injusta tanto para el ciudadano Zevallos y el diplomático José Boza. E incluso, para la vecina Bolivia, hoy Estado Plurinacional. Con instituciones que no tenemos. En cuanto a José Boza, lo conozco, he sido testigo de su capacidad como Embajador, pues lo conocí cuando pasé unos meses largos en Chile. Es un funcionario de primera clase y muy culto. Lo que pasa es que muchos, en nuestro país, se sienten superiores y miran por encima del hombro a las otras sociedades andinas. Sin embargo, en varios campos, sobre todo culturales y de cohesión nacional, están por delante nuestro.

Ser embajador en Bolivia es de lejos mejor que la OEA. Establecida en Washington, de varios edificios como sede, y muy cerca, el Museo de Arte de las Américas. Y eso es todo. ¿Difícil chamba? Por favor, todo está montado y organizado. Una burocracia, eso no es un trabajo abrumador, eso es una beca, una canonjía, como la que tenían los nombrados al Parlamento Andino. En cambio Bolivia es todo lo contrario. Su historia es más intensa que la nuestra. La guerra del Chaco, la guerra por el gas boliviano, el petróleo, suministros de agua y electricidad; aymaras cultivadores de coca y sindicatos que gobiernan con los gobiernos; iglesias que compiten en ganarse el alma de los indígenas, no solo evangelistas sino una nueva religión.  ¿Simple y retrasada Bolivia? Donde nosotros decimos indígenas, ellos ven Chipayas, Quechas, Muratas y Aymaras, y leyes bolivianas para cada quien. País que espera mucho de su litio (que es escaso en el mundo) y a la vez, plantaciones en su Amazonía. Un periodista argentino, después de admirar la heterogeneidad boliviana, dijo que es el «pais del realismo mágico» de la novela latinoamericana.En suma, Bolivia ha sido un laboratorio andino de regímenes distintos. Mi amigo el embajador Boza la va pasar muy bien. Va a estudiar Bolivia, con los respetos del caso.

Volviendo a la historia boliviana, ocurre que después del MNR en el tiempo del general Barrientos, vino el «populismo militar». Fue quien se prepara a vencer al Che Guevara, y lo consigue. ¿Cómo supo que andaba por Bolivia? Al parecer lo vendieron a la CIA los de la KGB, cosas de los soviéticos rusos. Lo que sigue parece una continuidad del famoso  Malaparte, «el arte del  golpe de Estado». El general Ovando y «la apertura democrática» que no lo era. Hugo Banzer Súarez, «orden, paz, y trabajo». Acaso la influencia del Brasil de las dictaduras desarrollistas. Me olvidaba, hubo unas Asambleas del Pueblo. En fin, cuando se cae el Muro de Berlín era el cuarto gobierno de Paz Estenssoro, y lo que ocurre es que se desmorona el marxismo —cosa que no ocurre aquí— junto al mito de la revolución. Y como dice Baptista Gumucio, «militares y obreros salen de la escena».

La Bolivia de hoy me asombra, y me motiva el vecino andino en el Sur. Y ahora diré algo sobre su cultura actual. Lo del indigenismo los ha llevado a una suerte de simbiosis cultural. Me refiero a sus pensadores y pensadoras bolivianas, Mendoza Loza en la historiografía, María Galindo y Julieta Paredes sobre la «mujer espejo de otra mujer». Mónica Navia y Cecilia Salazar, «pueblos humanos», como metáforas corporales. Los intelectuales bolivianos han inventado un nuevo concepto y una manera de vivir que reúne su tradición y la modernidad occidental, y se llama la socionatura (2013). Sobre el pensamiento indígena, el mejor es Esteban Ticona, educador aymara. Y Waskar Ari Chachaki, «construyendo la ley de Indios, un proceso de descolonización en Bolivia» (2005). Nosotros tenemos muchos antropólogos, pero no esa entidad indígena. 

Entonces, ¿no son modernos? Otro error: los creemos provincianos, sin embargo gozan o sufren de una diáspora exterior. Quizá los sedentarios somos nosotros. Lo que pasa es que los flujos migratorios de bolivianos se dirigen a Estados Unidos, España, Brasil, Italia, etc. Han entrado a una dinámica de familia, comunidad y mundialización. Algo más, se llaman transnacionales. O sea, ya no es República sino Estado Pluriétnico. Además conocí a un presidente boliviano, Carlos Mesa. Historiador, premio Rey de España. O sea un Basadre. Pero esas cosas no pasan en Lima. Y a un intelectual, René Zavaleta, una suerte de Cotler y Arguedas por su indigenismo. Eso ocurrió en Oxford, donde nos conocimos. Además era muy divertido. Para cenar había que ponerse una capa. Yo me la puse y el boliviano no. Era un signo de que éramos scholars. Vino un colega inglés y le dijo ponte la capa, René. Y respondió, hablándome a mí:  –Oye Hugo, ¿este inglés cree todavía que son los dueños del mundo? Y el inglés, con una paciencia de santo: – Puede ser, pero ponte la capa. Y eso, 15 veces. Hasta que René se la puso. Fue la victoria de la tenacidad británica sobre un rebelde boliviano. Dos maneras de ver el mundo.

Al amable lector le voy a contar un par de cosas sobre Bolivia. Cuando iba a ganar las elecciones el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), el presidente Urriolagoitía convoca un cónclave de jefes militares y procede a un golpe de Estado, en mayo de 1951,  llamado el «mamertazo». Y se produce una insurrección popular. El MNR era un partido con cuadros militarizados y a la protesta se suma Lechín, la izquierda, y obreros y gente del pueblo que pedía armas. En cambio en el Perú, cuando Ricardo Pérez Godoy depuso al presidente Prado en 1962 para impedir que Haya de la Torre fuese presidente, nuestros paisanos ni chistaron. En Bolivia no hubo esa apatía, el «mamertazo» acabó de esta manera: el 13 de abril de 1952, Víctor Paz Estenssoro, candidato victorioso, es reconocido presidente. Entonces, ¿quién es el país subdesarrollado? ¿El que se aguanta un golpe de Estado o una colectividad que sabe defender sus derechos?

Con Paz Estenssoro se había hecho lo que tradicionalmente se reservaba a los partidos de izquierda, o sea la nacionalización de las minas, la reforma agraria, y en este caso, tenían una situación de coloniaje parecida al Perú, es decir, un 4.50% que detenía la propiedad agraria privada de un 70%. Y luego, con Evo Morales, después de decenios de experimento tras experimento, se logra conectar la gobernabilidad institucional con las culturas autóctonas. Estoy diciendo que en Bolivia hay un CONAMAQ, o sea un Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu vinculado al poder central. Con Evo Morales se consigue esa alianza entre un partido de izquierda, el MAS, y las culturas autóctonas. Eso ni soñando en el Perú.

La gobernabilidad de Evo Morales es reconocida a nivel mundial, a pesar de sus errores. En fin, Bolivia, nación y sociedad andina, no está mal. He intentado decir que todo a lo que puede aspirar lo poco de izquierda que nos queda en el Perú, ya lo hizo Bolivia hace rato. Por eso no hay que mirarlos por encima de los hombros. La Paz está cerca, dense una vueltita.  

PD: Escrito antes de las elecciones. Conozco a Carlos Mesa, ojalá gane. Es un intelectual, periodista culto e historiador. Y si es uno de los hombres de Evo, tampoco es un desastre. Tienen hoy lo que no tenemos: derechas, centro e izquierdas. Lo nuestro, gane quien gane, sigue siendo un proceso sin meta ni propósito.

Publicado en El Montonero., 19 de octubre de 2020

https://elmontonero.pe/columnas/bolivia-retrasada-mirando-con-el-ojo-izquierdo

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