De la política y de odios. Una medicina: P4R-P4D

Escrito Por: Hugo Neira 1.226 veces - May• 14•16

¿Juega usted, amable lector, al ajedrez? Es un juego para todos y preferido por estrategas y políticos. Fue parte de mi educación. A veces exagero en mis orígenes plebeyos, no lo fueron tanto. En el Melitón Carvajal, en las grandes Unidades Escolares (así se llamaban) pasaban cosas singulares. El esgrima formaba parte de los cursos. Y el ajedrez. Nos educaban como señoritos con estudios en Suiza. Lo del florete, «parada de primera», de «cuarta», no sale de mi cabeza. Ni el ajedrez. Ya en San Marcos, seguí jugando. Pero trabajaba, estudiaba y tenía tareas de militante del partido (cuál va a ser, el comunista). Era demasiado. Un día Jorge del Prado me llama y me dice: «- Hugo, me dicen que eres un buen alumno, también trabajas (como obrero en una fábrica de tejidos en la Colonial), ¿y encima el ajedrez?» Y con la paciencia de un cura (un poco eran mis jesuitas) prosigue: « -Hay que optar. El ajedrez o los estudios. Puedes llegar a tablero (gran jugador) o culminar estudios. Las dos cosas, no. Elige.» Dejé el ajedrez para siempre, no volví a tocar un tablero. Pero me quedó en la cabeza peón 4 rey. Alfil 5 dama. La notación descriptiva. Para los entendidos, en la algebraica actual, p4.

¿Y qué es la política? «Es la gestión no guerrera de los conflictos» (Comte-Sponville). Si alguien toma al rival como enemigo ya no es política, es guerra. En política no hay —o no debe haber— enemigos sino rivales. Algo tiene de deportivo, la idea no es mía, sino de Ortega y Gasset. Acaso lo decía para calmar los ánimos de los españoles de su tiempo. Comte-Sponville: «La política es el arte de vivir juntos, en un mismo Estado, de ahí el concepto de polis de los griegos. «Vivir con gente desconocida, para los cuales no se tiene un sentimiento particular». Acaso aliados, acaso rivales. «Eso supone enfrentamientos, pero también reglas. Para llegar a acuerdos y a desacuerdos». Siempre me ha parecido conveniente el Acuerdo Nacional. Pero mi querido Max, lo decisivo también es lo contrario, saber vivir en desacuerdo. Sin por eso matarse o ignorarse. Lo de ofender al otro haciendo como que no existe, los mexicanos lo llaman «ninguneo». Lo usamos más que en Jalisco.

Ahora bien, en ajedrez cuentan las aperturas. Las hay muchas, ataque Nimzovich, defensa inglesa.  Me encantaba sacar pronto el alfil. ¿Qué harán en estas pocas semanas PPK y Keiko?  ¿Qué piezas moverán? El jale de Hernando de Soto es un enroque. Y un fiscal del caso Colina en el equipo de PPK, una buena movida. Lo que harán hasta el 4 de junio no lo sabemos, habrá que seguir la partida.

Claro está, el amable lector está pensando que si bien la lógica cuenta en la política, las pasiones en grado sumo. Sin duda alguna. Las urnas recogen votos que expresan repugnancias y esperanzas, sospechas y convicciones. Todo eso es cierto, pero no puedo tratar ambos temas —razón y pasión— en una sola crónica. Solo digo, cuidado, pasión es una cosa, pasarse es otra. Quien gane, Keiko o PPK, va a necesitar del otro.  Los años que vienen van a ser duros. Que la campaña no los enemiste al punto que no puedan establecer más tarde alianzas, sin duda puntuales, en nombre del interés público y la gobernabilidad. La política no debe dividir a los peruanos. Tampoco fusionarlos, no es gastronomía. «La política es el arte de las separaciones» (Pierre Manent). Mayorías, minorías, etc. Por mi parte, no me muevo en una lógica de partido o de ideología. Sino en lo que el país necesita. Resulta paradójico: urge a la vez debate y paz social. En las grandes sociedades modernas, van juntas. A ver si aprendemos a vivir esa conflictividad que se llama la libertad y la democracia, en desacuerdo pero sin agravios personales.

Publicado en El Montonero., 13 de mayo de 2016

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