De los clericalismos, líbranos Señor

Escrito Por: Hugo Neira 2.494 veces - Ene• 13•15

Se llama Estado laico a aquel que no depende de ninguna confesión. Esta afirmación no es de un grupo ni de una tendencia. Es obvia. Así lo entendemos en las ciencias políticas. Un país jurídicamente laico no es antirreligioso. Pero esa es la monstruosa amalgama que ha circulado en estos días. No es así, he vivido suficientemente tiempo en España y en Francia para saberlo. Pongamos los puntos sobre las íes, el rival de la libertad de conciencia es el clericalismo. ¿Y qué es clericalismo? Ocurre cuando un clero (el que fuere) se entromete en la vida civil. Y militarismo es abuso de poder por militares. Ambos conceptos los pone en el tapete Ortega y Gasset en 1920. Profetizaba que ambos “ismos” llevaban a España a una guerra civil. Nuestra situación es más simple, ya estamos en una oralidad de guerra civil. Y ni cuenta nos damos.

Lo de Charlie Hebdo, ha provocado en la limeñidad algunas cavernarias reacciones. De eso me ocupo hoy, ¡de furores dogmáticos! Y aunque hay gente inmune a ejemplos foráneos, pese a ello, invoco un caso concreto, el de una poderosa nación que muchos de mis compatriotas conocen y admiran. Norteamérica. Una definición eficaz de laicidad es la quinta enmienda de la Constitución americana: “El Congreso no puede aprobar ninguna ley que tenga por objeto establecer (establish) una religión o prohibir su ejercicio”. Está claro, ¿no? Ni establecer ni prohibir. Desde su Independencia viven sobre dos principios. El primero, el Estado federal se separa de todas las iglesias. El segundo, la Constitución no reconoce ninguna iglesia de Estado, ni proscribe ni legaliza ninguna. ¿Eso hace atea la vida americana? De ninguna manera, el Ejército americano tiene capellanes y la referencia a Dios es frecuente en sus políticos. Los Estados modernos, si quieren serlo, son laicos de una y otra manera. Hay un caso que debe importarnos, España post-Franco. Artículo 16, inciso 3. “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”. ¿Se vuelven ateos los españoles por vivir en un Estado laico? Obviamente no. Siguen yendo a misa, las romerías continúan, y lo público es materia de crítica. Risa y mofa la practican diarios y revistas españoles, incluso bajo Franco, ya lo contaré. La libertad de expresión no es un asunto europeo sino de todos. ¿Qué hacemos en Lima? ¿Suprimimos caricaturistas?

¿Cómo se inventaron los americanos? Mediante un pacto, mientras recibían millares de inmigrantes. Cuando solo eran trece pobres colonias bajo la tutela de un lejano rey inglés, desembarcaban hugonotes franceses, holandeses luteranos y alemanes puritanos. Y el primer ‘deal’ no fue ni el ‘happiness’ ni la propiedad del ‘farmer’, eso vino después, sino el libre ejercicio de cultos religiosos. Huían de una Europa de guerras de religión. No venían a reproducirlas. Buscaban un Nuevo Mundo. Eso lo entienden Hamilton y Madison, “los federalistas”. Eso lo explica muy bien Octavio Paz. Vienen a América para romper con el pasado. No pasó así en México colonial ni en el Perú, prolongaciones de España. Terminó la Colonia pero nos queda el hábito del desdén sectario. Hoy en Perú, el ánimo inquisitorial es obligatorio. No se debate sino se insulta: caviar, derechista, velasquista, izquierdista, fujimorista, aprista, neoliberal y ahora ‘laico’. Y así quedas regio. No hemos salido de tres cosas: cuartel, convento y sambenito. Flota en el aire la búsqueda desesperada de alguna ortodoxia. La verdad, a veces esa limeñidad me irrita, otras me divierte. Este cronista sugiere que en las plegarias de nuestras iglesias, añadamos el siguiente ruego: “De los clericalismos, líbranos Señor”.

Publicado en El Montonero., 12 de enero de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/01/de-los-clericalismos-libranos-senor/

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