El Perú inacabado

Escrito Por: Hugo Neira 297 veces - May• 16•22

Nos preguntamos por qué nuestras democracias son inestables y pasan fácilmente de regímenes autoritarios a otros, a lo que llamamos ‘regímenes híbridos’. Los regímenes autoritarios lamentablemente llamaron la atención de Raymond Aron en 1965, y en 1975, el politólogo Juan Linz estableció una tercera categoría, los ‘regímenes híbridos’. Se repiten en todo el enorme territorio de América Latina, al punto que un escritor la ha llamado ‘América ladina’, y es que no podemos evitar de pensar en los poderosos carteles de la droga en México, el tráfico de cocaína en Bolivia, Perú y Colombia, rumbo a Estados Unidos o hacia Europa y, además, en la corrupción de aquellos que llegan a la cima del poder gracias al voto y se hacen ricos en países de miseria colectiva. Con lo cual millones de ciudadanos pierden la confianza en la clase política y en el sistema democrático, que hace más pobres a los pobres. Y con gran cinismo fabrica ricos de un día para el otro.

Pero soy peruano y me digo que hay un malestar que proviene de hace dos siglos. Por cierto, lo que fue la Independencia no lo pongo en cuestión pero tenemos que comprender que no éramos la Europa de las Luces. Detrás de los independentistas, no había un Voltaire, un Montesquieu, un Rousseau, su cosmopolitismo y unidad europea. Francia, Inglaterra, Alemania y su genio filosófico. Ellos no se tomaron sino como una comarca. Hacían arte en plena revolución, los cuadros todavía se pueden ver. Por un momento, al rival de siempre —los ingleses—, los franceses los encontraron ilustrados. Su tierra era un isla dichosa, un país de la abundancia. Cuando pasaba por Londres, Voltaire encontraba a Locke, el filósofo, elegante, y no se cansaba de decirlo. En realidad, la Inglaterra del siglo XVIII tenía una buena reputación pero los ingleses habían cambiado su sistema monárquico por uno con una cámara política, el parlamento, eso que los reyes franceses y su aristocracia obstinadamente se negaron a hacer y ya sabemos los resultados: 1789, la Revolución Francesa.

Volviendo al Perú, como es sabido, en primer lugar  tuvimos precursores y republicanos, Baquíjano y Carrillo y sin duda José Faustino Sánchez Carrión. Los liberales peruanos, los primeros políticos y pensadores. Y luego los diversos enfrentamientos de hombres de a caballo: Gamarra, Castilla, Echeñique. Y luego Nicolás de Piérola, Manuel Prado, la aparición de un Partido, el primer civilismo. Y fue en 1870. Pero en los albores de la joven república del Perú, la mayor parte de la población estaba excluida. Los caudillos los había para los hacendados, los comerciantes, los banqueros. Dicho de otra manera y con claridad, la política era solo para la gente de las clases altas. Después de la Independencia,  se ensanchó el Perú republicano y formó dos países: el de los blancos y el de los indios o hijos y nietos de la herencia (sangre y cultura) del imperio Inca. Hay que reconocer que en el tiempo de la dominación hispana, hubo una élite india, una nobleza. Con los indios, en la época virreinal hubo un trato de noble pese a que la colonia extremaba en el trabajo excesivo de los indios. La Independencia borra a los nobles indios bajo el pretexto de igualdad. Perdieron todos sus derechos. En realidad, la Independencia fue solo una ruptura. No hubo ninguna modificación para incorporar tanto a los descendientes de los indios como a los blancos que no lo son del todo.

El Perú es visiblemente una república no construida que sigue dividida por el color de piel. Han pasado dos siglos y

– no somos una república unitaria sino de dos pueblos.

– el Perú no es todavía una nación sino un territorio de pueblos diversos. De esa manera, no se tiene lo que se llama conciencia de nación, ni metas para su futuro inmediato.

– en dos siglos no se ha podido construir tampoco un Estado con un ordenamiento legal que sea respetado. Ni hemos conseguido que la autoridad legal logre la defensa de los derechos que en democracia se otorgan.

Ni nación, ni república, ni Estado moderno que se ocupe de la sociedad peruana como debe ser y no para poner los intereses personales o los del parentesco primero. Lo que debe contar es el bien común. Todo está por hacer. No perdamos otro siglo. Hay que elevar el saber de los cholos y los indios. Educación de calidad sin costo. Y dejar de lado las diferencias culturales o étnicas. Hay países que son multiculturales y son potencias como Canadá o la India, la China misma, los Estados Unidos donde la inmigración los hizo más fuertes. Debemos respetarnos de peruano a peruano. Ser una comunidad, una fraternidad. Nos iría mejor.

Publicado en El Montonero, 16 de mayo de 2022

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