Entrevista. «Han roto la educación para que los puestos interesantes sean para unos cuantos»

Escrito Por: Hugo Neira 1.401 veces - Dic• 05•16

Pensador, político, profesor e investigador peruano. Se indigna cuando habla del Perú, de la calidad de la educación pública y denuncia un crimen contra la enseñanza pública durante los años 90.

                                                                      —Por Juan Carlos Soto y Fiorella Montaño

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“Soy profesor y bien fregado, no soy político. No tengo que encantar a nadie ni desencantar, por eso respondo bien feo”, advierte, sincero, Hugo Neira antes de la entrevista. El autor llegó este fin de semana a Arequipa para la presentación de sus obras El mundo mesoamericano y el mundo andino y Civilizaciones comparadas en el décimo Festival del Libro.

La advertencia tiene asidero. Neira es frenético y polemista durante la charla. Se levanta de su asiento varias veces y se indigna cuando habla del Perú y de la calidad de la educación pública.

Neira denuncia un crimen contra la enseñanza pública. En los años 90 se redujeron horas de clases y quitaron de la currícula cursos generales, entre ellos historia y gramática. “Si usted quita la historia universal a un país, le quita la memoria”, señala.

—Quizá es una nueva educación planteada desde un pragmatismo económico, instrucción para satisfacer las demandas laborales.

Alemania es un país industrial. ¿Acaso desaparecieron las humanidades? Quién le ha dicho que mañana un físico o un astrónomo no tenga que aprender a redactar bien (esta capacidad la fortalece la gramática, la literatura y humanidades). Vaya usted a Lima, a la librería Crisol, al fondo, encontrará libros de ciencia, que se encuentran admirablemente escritos, porque los autores aprendieron a redactar. Redactar es saber pensar. Yo tengo que enseñarle a mis alumnos, que son doctores, qué es un párrafo, qué cosa es un paper (introducción, desarrollo conclusión) porque no lo aprendieron en la escuela secundaria. ¿Quién siguió gramática o literatura? En la escuela privada no dieron esos cursos, pero los colegios de curas sí enseñaron.

—Desde su perspectiva, ¿quienes cometieron estos crímenes?

(Neira culpa a los gobiernos y también se refiere a «los señoritos» cuyos padres tenían dinero para darles una buena educación.)

Ellos («los señoritos») tienen un capital simbólico superior a la de la clase popular.  Y a la clase popular le contaron el cuento de la empresa privada, del trabajito precario. Jamás llegarán a gerentes, porque los otros tienen una formación que los superará para siempre. Han creado una nueva clase popular precaria sin la capacidad cognitiva de entender las ciencias y las humanidades más avanzadas. Ese es el mayor crimen que se cometió en el Perú.

—¿Ha sido una actitud perversa y calculada?

Para tener una clase dominante. Le voy a decir algo peor. El Perú tenía una desigualdad terrible entre un país criollo y un país de indios dominados en las grandes haciendas. Esos campesinos que aparecen en las fotografías con harapos dependían del terrateniente para tener una tierra donde trabajar y alimentar a su familia. Eso comenzó a cambiar cuando ocurrieron las invasiones. Entonces apareció la figura de Hugo Blanco, que fue uno de nosotros, que se dedicó a ser campesino, a aprender que ellos tenían una lógica para vencer al sistema (gamonalismo), que consistía en recuperar sus tierras por sus propias manos, en lugar de litigar ante el Poder Judicial. En Cusco encontré una mutación social de campesinos que pertenecían al ejército. Saturnino Huillca, Eduardo Sumire, Fausto Cornejo. Una serie de gentes que en vez de ir a la guerrilla, empezaron el movimiento campesino espontáneo. Se dieron cuenta que eran más numerosos que la policía y empezaron a invadir terrenos agrícolas sin enfrentarse con las fuerzas. Luego llegó Velasco, en 1969 firma la reforma agraria, que era poner de jure lo que ya estaba de facto. Ya no había haciendas en el sur. Entonces desaparece la clase terrateniente y la clase de servidumbre.

—¿La reforma agraria no significó la destrucción del aparato productivo del Perú, sobre todo de una agricultura competitiva?

(Hugo Neira se levanta de su asiento y dice «ya regreso». En cuestión de minutos vuelve con un portadocumento donde se encuentra un papel impreso con gráficos).

Este es un gráfico de la curva del PBI según el Banco Central. Esta cúspide es Velasco, esto se cayó después y siguió en picada con (Alan) García. Es vergonzoso que no se den cuenta. En todo el planeta, el velasquismo pasa como un sistema autoritario, pero nunca dicen que fue un fracaso económico-social.

—¿Tampoco fue la gran revolución que se pensaba?

Sí lo fue, desaparecieron los señores feudales y vino otra clase y otro sistema de nación. Estoy señalando un país más o menos homogéneo. Pero ahora han vuelto a crear otra capa dominada: la gente popular que no tiene nada en la cabeza, que no lee un libro. Que cree que como empresario le va a ir muy bien y con estudios precarios. Esa es la nueva clase chola dominada. Ya no es una separación de dinero, es una separación cognitiva.

—¿Qué otras cosas le preocupan del Perú?

El derrumbe de la educación…  Porque el Perú no ha terminado de ser una nación. Eso es algo distinto, es algo donde la gente tiene cosas en común.

—Ponerse de acuerdo es complicado por la diversidad  peruana. ¿Cómo consolidar una nación?

La educación ayuda. Es la construcción de un pueblo, de un individuo. Eso se les quita a los peruanos en los años noventa. El servicio militar también es fundamental; hace que uno esté dispuesto a dar el impuesto de sangre, como dicen los franceses. Acá solo van al Ejército los cholos, en cambio en otros países es distinto. Otro punto es que hay que pagar impuestos. Muy pocos peruanos lo hacen, no hay ningún sentido de solidaridad. ¿Qué tenemos en común? Como dijo Macera una vez: el Perú es un territorio habitado, nada más. La educación la han roto para evitar que los puestos interesantes que hay en el Perú, que son pocos, sean para unas cuantas personas de los colegios privados. (Carlos) Basombrío y otros más. Esa pequeña élite que se reúne en CADE y conversa entre ellos. Entonces al otro lado están los otros, mal educados para que tengan su negocio y empresita y quizá más plata.

—¿Le ve futuro al país?

Así como están las cosas, no, salvo un cambio sideral. Pero el pueblo se cansa y castiga. Como el caso de Donald Trump. Dejaron de lado a la clase obrera y ellos votaron (…) Esto quizá cambie y en el 2021 tendremos un Trump en el poder.

-¿Esto rompe el mito de la gran globalización?

Sí, la pone en cuestión.

—¿Qué piensa de esta gestión de Jaime Saavedra?

Él ha tenido un gasto muy fuerte en publicidad. Es un economista que trabajó en organismos internacionales. Muy bien, ¿qué tiene que ver con la educación? Hay una cosa que se me ha quedado en la cabeza, que viene de mi formación francesa, cuando a uno le preguntan por algo pero se pone a hablar de otra cosa le dicen ‘hors sujet’, que significa ‘fuera del tema’. Para mi Saavedra es ‘hors sujet’. Por  otro lado, el debate se está centrando en cosas colaterales. Es importante saber si hay corrupción (por las denuncias contra Saavedra) pero eso no tiene nada que ver. No le preguntan por qué siempre estamos al final en la prueba PISA. Yo le aplaudiría al señor Saavedra si introduce 2 cursos más, Educación Cívica o Historia y un curso de Gramática. ¿Qué está pasando hoy día? Un tipo mata a su esposa y deja 2 hijos huérfanos. Qué hubiera pasado si a ese chico le enseñaban poesía. ¿Acaso salíamos maricones del colegio? Nos enseñaban a ser hombres y a la vez tener sensibilidad. Nos han empobrecido culturalmente. ∞

Publicado en La República (Sur), domingo 04 de diciembre de 2016

 

http://larepublica.pe/impresa/sociedad/827537-han-roto-la-educacion-para-que-los-puestos-interesantes-sean-para-unos-cuantos

 

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