La balsa de tumbesinos

Escrito Por: Hugo Neira 4.049 veces - Feb• 24•15

Cuando en Panamá, don Pascual de Andagoya, en 1522, antes que Pizarro, escucha de la boca de un comerciante indio que existe un imperio muy rico en el sur, decide emprender una expedición marítima. En aguas de Tumbes se cruza con una balsa tumbesina. Es la primera embarcación con indios peruanos que los españoles encuentran. La carabela se detiene y también la balsa. La gente de Andagoya nota que la balsa tiene “vela, timón y balanza”, y que los “naturales”, “eran gente muy entendida y de orden y justicia entre sí”. En la embarcación va un hombre grave, bien vestido y que pide permiso para subir a la carabela. Es el primer funcionario inca que conocen. Todo está en la crónica de Francisco de Xerez, recogida por Raúl Porras en “Las Relaciones Primitivas de la Conquista del Perú”, París, 1937. Escritura de español de abajo, sincero, cuenta lo que ve. Y los peruanos no quedaban mal parados.

¿A qué viene esto?, dirá el amable lector. A nada, es una metáfora. Una introducción, parte de la retórica del saber exponer. Estas crónicas presentistas se mezclan, en mi persona, con lo que fabrico en el extranjero, un libro de historia, qué otra cosa puedo hacer. Y el presente a veces lleva a pensar en un pasado que solemos desmemoriar. Me pregunto, pues, si en estos procelosos días, una nave del Banco Mundial se cruzara con una bolichera peruana, qué impresión tendría. Pues una probablemente desastrosa. La nave peruana no ha renovado su permiso para la pesca, ni pagado su multa al Estado, la tripulación manipula el sistema de seguimiento satelital. El cronista, si hubiera uno a bordo, no diría esta vez que somos gente  “de orden y justicia”, sino productores de “harina negra”. Así están las cosas.

¿Qué nos pasa, señores? Como el cangrejo. Discrepo abiertamente de la jactancia de creernos a dos dedos de la OCDE y pienso que en donde estamos es en un modelo de maldesarrollo, y nos hundimos cada día más. Pero si el lector cree que voy a cargar las tintas a los políticos, no hoy. Acaban de dar prueba de sensatez. Asistieron al llamado del Presidente. Lo del espionaje pone en el tablero la nación, la patria.

Bien, pero no olvidemos la balsa de tumbesinos. Todos estamos en ella, a la deriva. Hablo de la sociedad entera. La avidez por el dinero me preocupa. La lista de mitos peruanos, en los que no entro, es larga. Uno de ellos. Somos un pueblo de suizos que cada cinco años es asaltado por una banda de cafres. No es así. La antipolítica es un lindo invento para desculpabilizarnos. Buena la lista de Carlos Meléndez de candidatos presidenciales, ¡qué prolongada! Da que pensar. Revela que muchos piensan que gobernar es fácil. Luego les ocurre lo que a Ollanta Humala y a la Alcaldesa Villarán. Ganan, suben y no saben para qué. Y hoy los arrepentidos se dan golpes de pecho, pero preparan su 2016. ¿Qué pasará? Lo que hemos engendrado. Los victimados de una secundaria común “con áreas”, y sin cursos normales, los semieducados van a elegir semipolíticos (otra vez) que harán semigobiernos, de semi derecha o de semi izquierda, porque son semiprofesionales, semicultos, semitodo y tendremos una semidemocracia o una semidictadura, con un semi-Crecimiento. La balsa de tumbesinos hoy, es semibalsa, a vela y a motor, y semigansteril, le han puesto ruedas para llegar a la costa y salir pitando. Un semitransporte para un seminegocio, en un semi-País. Con semimarinos, seminformáticos. Se acaba la semicrónica.

 

Publicado en El Montonero., 23 de febrero de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/02/la-balsa-de-tumbesinos/

 

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