Las dos Américas de Octavio Paz

Escrito Por: Hugo Neira 228 veces - May• 24•22

Unas frases de Octavio Paz —el gran mexicano que se ocupó no solo de su país sino también de nosotros, es decir de la historia de Latinoamérica y lo que somos—, es lo que hoy regalo a mis paisanos. Un breve párrafo que nos dice sin embargo algo muy importante. Estamos en este lado del mundo que llamamos Sudamérica. O Iberoamérica. O América Latina, un enorme continente. Pero lo que dijo en unas líneas el gran pensador que es Octavio Paz me llamó la atención y me estremeció como supongo le ocurra al amable lector: América Latina —donde nacimos y vivimos— tiene aspectos radicalmente diferentes de Norteamérica y Europa. Sinceramente, no nos sorprenderá la lejanía geográfica del Viejo Continente, pero a lo que inmediatamente Paz nos enfrenta es lo mucho que nos diferencia. He aquí las inmensas diferencias.

Dice Paz que «el nacimiento de los Estados Unidos es un hecho histórico de significación opuesta al nacimiento de la América Latina. Los Estados Unidos nacieron con la modernidad: la Reforma, el individualismo, la Enciclopedia, la democracia, el capitalismo. Nosotros nacimos con la Contrarreforma, el Estado absolutista, la teología neotomista, el arte barroco Esta breve observación es cierta. En los países europeos, los que se hicieron protestantes se desarrollaron rápidamente, por ejemplo los Países Bajos y luego Alemania, por lo visto con una ética exigente. Solo Dios perdonaba (no perdonaba un cura), y acaso esa diferencia fue lo que produjo comportamientos de una austeridad feroz pero eficaz: el primer capitalismo en Inglaterra y poco después, el ingreso a la revolución industrial. Eso no ocurre en ninguna república latina de las nuestras. Nosotros compramos trenes, rieles, pero no los fabricamos. En otros continentes —por ejemplo, en el Asia—, ellos sí han entrado a ese sistema productivo.

Pero volviendo a Octavio Paz, nos dice que «las poblaciones autóctonas fueron siempre  muy importantes y, con la excepción de Argentina, Uruguay y Chile, lo siguen siendo. En cambio, en los Estados Unidos y en Canadá los nativos fueron exterminados o marginados. También la Independencia de las dos mitades del continente fue diferente.» Y prosigue con algo muy importante.En la América del Norte, «los Estados Unidos comenzaron como pequeños núcleos de colonos unidos por vínculos religiosos; vivían en el noreste y más tarde se extendieron por todo el norte y el oeste del continente hasta convertirse en un gran país. El nacimiento de los países de América Latina fue ante todo la consecuencia de la decadencia de España y de la disgregación de su imperio». Y sobre este punto, Paz precisa: «El movimiento histórico de los Estados Unidos no sólo unificó a muchas regiones y territorios sino a distintas comunidades y culturas. En cambio nuestra Independencia fue el comienzo de la dispersión. El caudillismo fue determinante en la atomización política de América Latina. Nació en las guerras de Independencia y prosperó en las guerras civiles del siglo XIX

Esta visión de las dos Américas se puede encontrar en sus Obras completas. Ideas y costumbres I. La letra y el cetro, FCE, México, 1995, pp. 109-110. No estoy en Lima pero siempre llevo conmigo los seis volúmenes del mexicano. A mí me parece el mayor pensador de este continente porque no estaba en eso que yo llamo las cárceles del pensamiento. Paz no creía en ninguna de las ideologías, era un hombre libre.

Pero algo más importante aún, es tiempo que recordemos a un filósofo. Uno entre muchos, Inmanuel Kant. Cuando le preguntaron qué era su ética filosófica su respuesta fueque tenía un principio moral,  sapere aude,  que significa «pensar por sí mismo». Si uno encuentra una verdad, que la diga.  Eso es el pensar  por sí mismo.

Algo más sobre América. Para la Independencia en el lado Norte, hubo un Thomas Jefferson, el autor de la Declaración de la Independencia, un George Washington, Thomas Paine que llegó de Inglaterra con un folleto de 50 páginas. El Common Sense. Respecto a las Independencias del Sur, una pregunta de imposible respuesta: ¿por qué Bolívar y también San Martín tuvieron que irse pese a las batallas victoriosas? Y ¿por qué se marginó, después de la Independencia, a todo lo que era indio? Entre tanto, los norteamericanos —con Andrew Carnegie, un magnate del mundo de la empresa y filántropo venido de Escocia y de familia muy pobre— levantaban unas fábricas de hierro y acero, las más grandes. Y luego Carnegie recorre todos los Estados Unidos y financia bibliotecas por toda la nación. ¿Se hizo alguna vez algo para la masa de los indios peruanos? Solo sirvieron por tres siglos. Siervos de los gamonales. Hasta 1969.   

Todo esto para decirles que veo mucha gente que quiere partir, en especial a los Estados Unidos e imitarlos. Los comprendo, es seductor estudiar o vivir en esa sociedad del norcontinente. Lo conozco, era mi ruta cuando dejaba las islas de la Polinesia camino a Europa, un viaje directo era imposible. Pero no es fácil ser norteamericano. Por una cosa que los historiadores llaman la historicidad. Eso que se forma con la edad, desde pequeño y durante toda la juventud. Hay estudios que muestran que lo que toca la identidad no siempre despierta otra formar de vivir. (Diccionario de teoría crítica y estudios culturales, Paidós, 2002)

Sobre los latinoamericanos estudios hay. Como los hay sobre la India y la filosofía africana. Pues bien, así como existen estudios bíblicos, es hora de tener una filosofía política para los pueblos de la América del Sur y América Central. Nuestros países provienen de colonias y por lo tanto, no nos desprendemos de la mentalidad que no es para esta época. Nuestros antropólogos saben, por sus estudios culturales, del peso del poder patriarcal indígena o del poder colonial como si estos fueran tiempos de virreyes. Otro mexicano, Leopoldo Zea, tiene un estudio de 1986 al respecto: América Latina en sus ideas. Lo mejor es no copiar ni a Europa ni a otra civilización. Por ejemplo, Europa ha producido el filósofo Derrida, que se ocupa de la deconstrucción, lo cual no tiene valor alguno.

Esto de una filosofía en la que ingresaría una ética, conociendo nuestras sociedades, sería mejor que imponer leyes y reglas sin conocer a quienes se les pide cumplirlas. En París, estudiaba diversas disciplinas pero se me impuso un curso de filosofía. Mi profesor, Lucien Goldmann, era rumano-francés. Era marxista pero se volvió profundamente hostil al estalinismo. Para Goldmann, la filosofía y los sistemas políticos deben de considerarse, como la vida misma, algo específico. Y dejó el marxismo porque no era el sistema adecuado. No lo olvidé nunca. La apariencia asemeja los problemas humanos pero en la práctica, los que surgen son diferentes. Entonces solo con militares se sostenían las naciones controladas por la Unión Soviética. Goldmann no volvió a Rumanía. Murió en París en 1970. En su último libro, se ocupaba de sociología y literatura. Por ser más humanista.

Publicado en El Montonero., 23 de mayo de 2021

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