Lo barroco en la vida política peruana

Escrito Por: Hugo Neira 65 veces - Nov• 21•22

Tal y como cinco siglo atrás.

Estoy en el extranjero pero sigo lo que ocurre en la vida política. Por ejemplo, los modos de actuar del poder legislativo ante el poder ejecutivo. Todo el país mantuvo una esperanza, pero lo que se ha hecho (o lo que se dejó de hacer) es algo que no es de nuestro tiempo. Algo que no es nada pero algo más bien complejo. Se le llama lo barroco. Tanto como el romanticismo, el racionalismo o los escépticos cubren un periodo de tiempo, lo barroco proviene de un periodo cultural de hace cinco siglos. Si el amable lector tiene una máquina de nuestro tiempo conectada a Internet, podrá corroborar la definición que damos de lo que significa lo barroco en el Diccionario de Oxford de Google:

“1. El Barroco es un movimiento cultural y artístico que se desarrolló en Europa y sus colonias americanas entre finales del siglo XVI y principios del XVIII. Surgió como una reacción a las estrictas normas clásicas del Renacimiento. 2. Periodo histórico cultural europeo y americano que comienza a finales del siglo XVI y termina a principios del siglo XVIII durante el cual se desarrolló este movimiento. En España, el Barroco coincide con la decadencia del Imperio y con el Siglo de Oro de las Letras.”

La tradición de lo barroco tuvo un periodo bastante largo. Tomamos del Diccionario María Moliner una definición. Viene del francés baroque, nombre de «una figura de silogismo que los renacentistas aplicaron a los razonamientos absurdos, cruzado con el portugués barrôco, perla irregular, pariente del español berrueco”. En tanto que adjetivo, “se aplica al estilo artístico, particularmente empleado en la ornamentación arquitectónica, nacido en Italia y generalizado en Europa y América española en los siglos XVI y XVII, caracterizado por el predominio de las líneas curvas y la profusión de adornos; así como a las obras realizadas en ese estilo y a las cosas relacionadas con él”.

Ahora bien, lo barroco, se vuelve churrigueresco (de Chirriguera, su inventor), rococó, o sea excesivamente recargado. Barroco se aplica por extensión, dice el Diccionario, “a cualquier cosa, material o no material, por ejemplo al lenguaje o al estilo literario, complicada, retorcida, o con adornos superfluos”.

Traemos la mirada del filósofo Eugenio d’Ors en Lo Barroco (Tecnos, Madrid, 1993) que son textos españoles de “carácter histórico-artístico y estético, tomados en consideración por la crítica universal”. Uno en página 35 se titula “El Paraíso Perdido”:

“Fielmente guardo la memoria de una hora meridiana, cierto día de mayo, en el Jardín Botánico de Coimbra. Hora lenta y turbia, de perfumes vegetales y arrullos voluptuosos. Las palmeras esbeltas, ávidas de sol, subían, dominando desde muy arriba las frondas, que ahora olvidaban, en la altura de su palacio de luz; así mujer desvestida ante el espejo olvida, por el resplandor inteligente de los ojos, las sombras fieras que el instinto encontrara a medio subir… Sí, las palmeras dominaban a los laureles; pero las trompetas marciales sonantes en algún cuartel vecino, no ahogaban el cálido gemir de las tórtolas. (E. D’Ors)

Para un ser humano de nuestra época, como en otros lugares en España o en Italia. estaría de más el Palacio, en algunos casos construido con mármoles. Y si se tiene un Jardín Botánico, se perdía el visitante por el bosque natural. Pero se puede pensar que ambas cosas serían una verdad, una revelación. Y entonces, nos dice:

“En la pereza y en el recogimiento, me fue dada la posesión de una verdad fecunda: a saber, que el Barroco está secretamente animado por la nostalgia del Paraíso Perdido. Paraíso, principio y fin de la Historia. En el espíritu de la Humanidad, alfa y omega. Por culpa del árbol de la ciencia —es decir, por el ejercicio de la curiosidad y de la razón— perdióse un día el Paraíso. Por el calvario del progreso —es decir, también por el ejercicio de la curiosidad y de la razón— se adelanta en el camino de vuelta. Toda la Historia puede considerarse como un penoso itinerario entre la inocencia que ignora y la inocencia que sabe”. (E. D’Ors)

Pero lo Barroco es interminable, está en la pintura, la poesía, la música, la escultura, la  arquitectura, la belleza de los templos, colegios y jardines cada vez más grandes y ostentosos. ¿Qué significaba el estilo barroco, lo recargado de sus modificaciones? El barroco ha sido siempre una respuesta al malestar de una época. Es un código.

Lo Barroco reacciona contra las normas clásicas del Renacimiento. El estilo barroco era prueba de poder económico. El barroco y sus imágenes nos conducen a la teología católica de la Contrarreforma, a la mentalidad del imperio de los Habsburgo, el más potente imperio de ese tiempo y del cual México (o Nueva España) y el Perú eran parte.

Y en nuestro país, el Ejecutivo pide una Cuestión de confianza al Legislativo. Un anticipo de respuesta fue que por un lado, sí le dan la confianza pero, por el otro, dicen que no pueden hacerlo. Lo dije años atrás ya, barroco está bien cuando es arquitectura, teatro, voluntad artística, y hasta cocina. ¿Pero el Estado? La economía y las relaciones internacionales son serios, sobrios, austeros. Son clásicos. Si el barroco es enrevesamiento (la definición es de Picón Salas), nada mejor en arte, nada peor en política.

El planteo ha sido un enorme error. Parece una broma, con respuestas imposibles. En una época de Príncipes, Maquiavelo nunca decía sí o no, por astucia. La Modernidad, en política como en negocios, es saber decir sí o no.

Publicado en El Montonero., 21 de noviembre de 2022

https://www.elmontonero.pe/columnas/lo-barroco-en-la-vida-politica-peruana

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