OTREDAD andina y reflexiones de Juan Abugattás

Escrito Por: Hugo Neira 145 veces - Ago• 23•22

Me ha llegado un libro breve pero excepcional: Indagaciones filosóficas sobre nuestro futuro. Se trata de una “colección heterogénea de ensayos recopilados por generosa iniciativa de mis colegas y amigos del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional de San Marcos”, dice el autor en la introducción, Juan Abugattás, en Lima, en el otoño del 2005. Los colegas y amigos que menciona son Carlos Mora, Miguel Ángel Polo, Javier Aldama y Zenón Depaz. Sean quienes fueran, les agradezco porque las reflexiones del autor que ya no es de este mundo, son sobre la tecnología y las formas posibles del futuro que estas implican, incluyendo la vinculación entre la naturaleza y la modernidad, la ciencia y la tecnología. Pero también asoma una crítica que suele ser algo poco corriente. Lo que el autor —filósofo y científico—, no olvida es nuestra realidad e historia. Para Abugattás, después de la conquista, “lo que se instauró fue una sociedad depredadora, de cuya lógica hasta el día de hoy no hemos podido zafarnos.”

Seamos sinceros. En nuestro mundo académico y universitario, es raro el diseño de nuestro desasosiego, pero Juan Abugattás nos lo dice para que despertemos. “La República excluyente y mediocre que se fundó hace más de ciento ochenta años, dominada por la misma lógica colonial, ha fracasado totalmente. ¿Qué sino significan 60% de pobres y las miserias que azotan todo el país? ¿Qué sino indica la incapacidad de construir un proyecto compartido de vida y de plantear retos para la acción colectiva? ¿Qué sino anuncia a gritos la mediocridad e incompetencia de las élites? ¿Qué sino indica el hecho de que más del 75% de nuestros conciudadanos sueñe todas las noches con un viaje que lo aleje de este país y lo transporte a un lugar donde pueda tener una vida con esperanza?” (p. 20)

¿Cómo entender a Juan Abugattás? Reflexiona desde la filosofía y la sociología. Un gran pensador que conozco y admiro —me refiero a Theodor W. Adorno, alemán traducido a diversas lenguas—, filósofo y estudioso de las sociedades trabajó sobre sendos ámbitos. Los alumnos de Abugattás lo apreciaron por su “condición de hombre bueno e íntegro” (p. 9) que les enseñó no solo el valor intelectual y moral sino su compromiso con la condición humana (idem). Entonces, para abordar las 190 páginas de su reflexión, conviene acudir a varias disciplinas.

1-Sus reflexiones sobre el Perú

El libro contiene dos partes, la primera es larga y se titula “Las fuerzas del presente y las posibles formas del futuro: indagaciones filosóficas”. Sus reflexiones son la segunda parte, “Reflexionar sobre el Perú: retos y posibilidades de la acción colectiva” (p. 151). Con subtítulos críticos como “Más allá de las ilusiones: el Perú al desnudo”. “El Perú visto más allá de su coyuntura”. Abugattás encuentra el pensamiento social peruano distorsionado por “el economicismo tanto el de raigambre marxista como de estirpe liberal”. Según el autor, hay otros “factores no económicos en el diseño de la vida peruana”. Como hay también “importantes esfuerzos por penetrar los secretos de la conciencia colectiva” y toma en cuenta los trabajos de algunos embajadores peruanos. Oswaldo de Rivero (El mito del desarrollo. Los países inviables en el siglo XXI y La capitulación de América Latina). De Carlos Alzamora, El drama de la deuda latinoamericana: sus orígenes, sus costos y sus consecuencias. Así como el libro de Óscar Ugarteche, La arqueología de la modernidad. Y de Javier Iguíñiz, Desigualdad y pobreza en el mundo.

Abugattás considera que los diplomáticos, comprometidos con el destino de su país, conscientes de la necesidad de construir estrategias y concertar con otros países latinoamericanos, lamentan la manera de vivir, los patrones de vida, que les impedían concertar y defender eficazmente los intereses nacionales. La respuesta interna era “celos, mala fe, cobardía, cálculos inmediatistas de interés” y sin duda el temible “factor corrupción”.

2- Las feroces palabras propias de un pensador libre

Para el lector, una pequeña selección.

El Perú, “una república criolla, excluyente y limitativa” (p. 168) – Una “fenomenología” aunque “rudimentaria” de la conducta social de los peruanos que explica “el descalabro institucional,  la rebelión de las masas, la trabazón de la acción colectiva” (p. 162). Un “territorio tan reacio al control humano y a la domesticación” – “Mientras que en la América del Norte lo que dominó los espíritus fue el liberalismo político, aquí en el sur el hegemonismo inglés y el equivocado cálculo de los líderes emancipadores hicieron prevalecer el más estrecho liberalismo económico. En la práctica, el liberalismo no produjo ni instituciones sólidas, ni economías firmes, ni ciudadanos libres, sino unas sociedades débiles y desindustrializadas” (p. 169).

Sobre este problema, en mi vida yo he viajado en trenes por todas partes, en la China, en Europa donde uno se va desde España o Portugal a Suecia o Rusia. El tren atraviesa los Estados Unidos de Este a Oeste. Pero en el Perú no han entendido que eso sería decisivo para el comercio, la posibilidad para millones de peruanos de conocer la tierra de su patria. Perú no ha llegado todavía a esa etapa de la modernidad de los seres humanos. Hay muchos espacios vacíos, sin conectividad. Cada región se vuelve un mundo propio, un enclave. Sin trenes no hay nación. Nuestro país se caracteriza por su desarticulación económica y política. “La nuestra es una sociedad basada en corporaciones” y “el Estado, convertido también en una corporación privada, se convierte en instrumento para perseguir los objetivos de alguien en concreto” (p. 176). Para Abugattás, “el Perú de hoy es el resultado de la  universalización de la moral del ‘vivo’, del ‘pícaro’”. “El Perú, para decirlo más crudamente, es un país de ‘pendejos’” (p. 177). “No es de extrañar que la vida peruana esté dominada por la lógica del ventajismo y del aprovechamiento”  (ídem).

El libro de Juan Abugattás, como lo dijimos anteriormente, desde la filosofía y la sociología se ocupa de una manera original de la otredad, es decir el mundo andino. Sabemos que somos multiculturales, pero los humillados y los excluidos no solo han emigrado para progresar sino que han migrado de una región a otra.

En un libro de Francisco Durand titulado Los doce apóstoles de la economía peruana: una mirada social a los grupos de poder limeños y provincianos, publicado en 2017, hallamos datos sorprendentes. Ocurre que los Grupos de Poder Económico (GPE) no se les encuentra solamente en San Isidro u otro distrito de Lima. Durand nos presenta en gráficos la genealogía (siempre grandes familias) de los limeños Graña, Romero o Benavides, al lado del árbol genealógico de los provincianos Rodríguez Rodríguez (lácteos, cemento), Añaños (AJE, bebidas), Huancaruna (café, azúcar), Acuña (educación),  Dyer (Agroexportación, pesca y ferretería) y Flores (textil).

Entonces, tenemos grupos limeños “establecidos” (familias empresariales limeñas y que encabezan el ranking nacional) al lado de un nueva élite económica que no es una casta, vienen de la otredad indígena. Los GPE se modificaron desde el periodo de Velasco, que fue “una transición de oligarquía a burguesía como poder económico, mientras el gobierno de Morales Bermúdez representa un periodo de consolidación política de la nueva burguesía” (no lo digo yo sino Durand, en este estupendo libro editado por el Fondo Editorial de la PUCP, página 96).

En fin, a la pirámide del poder llegaron unos provincianos emergentes que se rozan con las élites blancas. Grupos “que tienden a permanecer en la sombra”. Para su estudio y respecto a los “establecidos”, el autor se centró en seis grupos “hegemónicos” (Benavides, Brescia, Ferreyros, Graña y Montero, Rodríguez-Pastor y Romero). Y se ocupó de los seis provincianos emergentes citados en párrafo anterior.

La sociedad peruana está cambiando al entrar en la economía nacional otros grupos de origen provincial, y con ello, la marca peruana, los andinos, de conformación más reciente (años 80 y 90) y tienen actividades volcadas hacia el mercado internacional, como los Huancaruna y su café. “Un grupo netamente familiar que, como los Añaños —dice Francisco Durand—, ha involucrado a todos los miembros de la familia en los negocios, brindándoles educación universitaria, pero que a diferencia de ellos, no se ha dividido.” En el Perú se está viviendo una otredad cultural adecuada a esta época y al mercado mundial.

Desde Europa, se ocupan y se interesan por la situación de las islas lejanas y su inserción en la economía internacional. Isla es también lo que no está rodeado de mar pero aislado de todo, como pasa en nuestros Andes. El Perú ha sido aislado durante siglos como si fuera una isla. Ya no.

Publicado en El Montonero., 22 de agosto de 2022

https://elmontonero.pe/columnas/otredad-andina-y-reflexiones-de-juan-abugattas

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