Pasado presente

Escrito Por: Hugo Neira 113 veces - Oct• 04•21

Hace tres años, el 30 de setiembre de 2019, el presidente Vizcarra que asumió el poder luego de la renuncia de PPK disolvía el Congreso de la República fuera del cauce constitucional, pero con un abrumador respaldo popular y mediático. Tres años después, tenemos un presidente electo en Palacio con menos de 100 días en el poder y una crisis de gobernabilidad jamás vista. Nos gobierna la incertidumbre, entonces la moneda nacional sufrió una devaluación de facto del 12% contra el dólar, la fuga de capitales ha sido gigantesca y el capital humano calificado, la va siguiendo. A la escasez mundial de energía que encarece enormemente la canasta familiar de cualquier país, se suma la crisis propia,  con sus consecuencias imprevisibles.

Es difícil escribir cuando uno parece repetirse. Tal vez la buena noticia de esos días sea la continuación de Julio Velarde al frente del BCR. Su nombramiento debería acabar con la volatilidad monetaria que sangra los hogares en una economía dolarizada como la nuestra. Por eso, prefiero recordar lo que en este portal escribía hace tres años y en un libro institucional, de diez años más atrás. Pasado presente es también el título de una obra mía del 2001, que recoge mis crónicas en el diario Expreso de los años 60. 

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[…] El país está paralizado pero en Palacio se divierten. Hasta hace poco, en la vida política peruana, era constante la sorpresa. «Con la política en el Perú nadie se aburre.» Pero en estos dos últimos años, ha perdido su encanto.

Esto ya cansa. Hace veinte años que vivimos de brazo con lo inesperado. ¿A quién se le iba a ocurrir que el ilustre candidato rey de la novela y la literatura y halagado por todos los diarios del mundo, iba a ser derrotado por un casi desconocido rector, y además, descendiente de emigrados japoneses? Y sin embargo, el «chinito», subido a un tractor, regalando lápices, derrota a Mario Vargas Llosa. Y el vencedor instala un sistema personalista y autoritario. Pero aquel presidente que había estabilizado la economía y ganado la guerra al terrorismo, se fuga al Japón, y el intento de entrar al país por Chile fracasa, y acaba  extraditado y con 25 años de sentencia. ¿A quién se le iba a ocurrir que el siguiente presidente, Alejandro Toledo, que según Juan Paredes, «mantuvo a velocidad crucero la economía y la democracia», ese mandatario que supo rodearse de ministros cabales —Luis Solari, Carlos Ferrero, Beatriz Merino—, el «cholo sagrado» como decía Eliane, acabase con esta frase que pasará a la historia: «Barata, paga, carajo»?  ¿Debo seguir?  […]

Resulta que Del Espíritu de las Leyes  (el amable lector puede adquirirlo en las mejores librerías del ramo) se vuelve la herramienta inevitable de todas las democracias contemporáneas. «La democracia debe evitar el gobierno de uno solo». Y entonces, «para que no se pueda abusar del poder, es preciso que, por las disposiciones de las cosas, ‘el poder frene al poder’».  Debería enseñarse en las aulas de escolares. Pero esos cursos dejaron de dictarse por los noventa. Los resultados son evidentes. Acaso tengamos que modificar el ritual republicano. Jurar diciendo, «acepto la existencia de los tres poderes autónomos, y sometidos a normas y leyes».  Lo que ocurre hoy, comienza a aburrirme. No veo sorpresas sino repeticiones. Hoy volvemos a viejas tradiciones, caudillistas. […]

El mal mayor, querido amigo Carlos Meléndez. Siglo XXI, crece la riqueza peruana, y con ello, ¿la necesidad de capturar el Estado? […] Lo peor está por venir. «Cómo ser déspota sin que se note». Habrá numerosos candidatos presidenciales. Desde ahora lo digo, votaré en blanco. Si es que voto. Hace 30 años que la educación, para los hijos del pueblo en escuelas estatales, la hicieron pedazos. Eso y las tecnologías, no producen conocimiento sino ignorancia. Y un alegre caos. Que será corto. Se viene una sanción popular en las urnas para todos los que hoy creen ser amados. De repente, una revolución. Las revoluciones no las hacen los revolucionarios. Ocurren. El que vive, verá.   (El mal mayor, 30/09/2019, El Montonero)

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¿Y qué pasaría si la sociedad es tiránica? El título lo inspira una obra de esos escritores de periódicos en España, Javier Marías. Alguien que nada a contracorriente. Y por eso lo habita la soledad. Es un riesgo, y hace rato que he ido contra esa corriente de opinión de mis paisanos, ese optimismo, que nunca ven hasta que el toro de la desgracia los atropella. […] (¿Y qué pasaría si la sociedad es tiránica? 07/10.2019,El Montonero)

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[…] ¿Qué pasó? […] Busco una causalidad. No es asunto político o económico. Explico, pues, el porqué del título de este artículo y la palabra ‘demos‘. Cierto, soy profesor, explico el mundo de los griegos para abordar a Aristóteles, luego Maquiavelo y los filósofos que pensaron la política. No quiero ser pedante, ese concepto demosya lo usó alguien que respeto para siempre, José Carlos Mariátegui. En los Siete Ensayos, en el capítulo sobre «política agraria», hablando de los caudillos, sus intereses, «se apoyaba en el liberalismo inconsistente y retórico del demos urbano». En la Lima de entonces, inmensamente más culta que la actual, todos entendieron. Para los griegos, demos era una suerte de distrito con asambleas, no una multitud sino un pueblo estructurado y consciente. La extraordinaria alma y cabeza de Mariátegui en los años veinte, llama demos a los gremios y sindicatos que habían surgido contra el civilismo y que logran las 8 horas, gente que luego se formaría en las Universidades Populares que dictaban intelectuales jovencísimos. Entonces, hubo un ‘demos’. Y el inicio de los movimientos políticos para renovar el Perú, por decenios. El pobre de entonces pensaba. Hoy no. Hoy consume y odia.

La actual crisis peruana: no se ha educado en este siglo al Soberano. A sabiendas. El problema no son las universidades. Es la brutal eliminación de cursos y disciplinas en la secundaria. Han asesinado al ‘demos’. Millones de jóvenes no abren un diario. El peruano medio lee la mitad de un libro por año. En el nivel medio y abajo, tenemos un nuevo siervo. Habían desaparecido al no haber gamonales, pero han vuelto. Y cuando no hay demos que lee y piensa, ¿qué puede haber? Masas movidas por emociones. Formidable. Eso fue el fascismo italiano y el nazismo de los años treinta. Pero lo peor es que cuando eso que se llama pueblo no existe, sino fragmentos desubicados, tampoco podemos decir que tenemos una burguesía. Y eso es más largo y complicado de explicar. (¿Democracia sin demos? 14/10/2019, El Montonero)

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[…] Si se sigue creyendo que nada importa las brechas sociales, puede pasar lo peor. Cuando el populismo, a partir de que la soberanía verdadera es la del pueblo, busque ciegamente su líder, lo encontrarán. El misterio del carisma personal. Y eso fue Mussolini, Hitler, Stalin, sin duda, césares totalitarios. Y en la línea de populistas con carisma —ese don para fascinar multitudes y pueblos enteros— Castro, Sukarno, Khomeni—. Dirigentes excepcionales, nos guste o no. El poder carismático, según Weber, puede ser tan legítimo como el poder tradicional o el poder legal-moderno, este último, con el sufragio. Siempre y cuando las mañas de la tecnología no intervengan, como en Bolivia.

Pero no se alarmen más allá de lo necesario. Lo digo para los que creen que esto es nuevo, profesor de historia que soy: hubo césares democráticos, como de Gaulle, Haya de la Torre en los años treinta. Y un Perón que siempre llega al poder desde las urnas. ¿De modo que todos somos populistas? El tema es cómo la democracia debe continuar en las sociedades del siglo XXI sin caer en jefes de Estado omnipotentes, que tarde o temprano degeneran en despotismos. ¿Qué hay que hacer? Una democracia con élites que vengan del pueblo. Empresarios, no, zapateros a sus zapatos. Hijos del pueblo, no señoritos. Pero no repitamos el caso Toledo. ¿Cholo? ¡Un criollazo! (Populismos. ¿Neofascismos o neodemocracias? 11/11.2019, El Montonero)

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[…]  Al Perú le falta todo, desde pistas, aeropuertos, puertos marítimos, represas gigantes, hasta ciencia aplicada y científicos, industrias para la cuarta o quinta revolución industrial. Ciudadanos bien nutridos desde niños. Se necesita sabios peruanos a puñados. Y un Estado más fuerte, con puestos por concurso público. No porque se es amigo de tal Presidente o Ministro. ¿Bicentenario? Seguimos coloniales. Y a más tecnología, menos sociedad. La nuestra está atomizada. ¿Cómo va a haber partidos si todos son el rival de todos?

(Populismos. ¿Y si ensanchamos la democracia? 25.11.2019, El Montonero)

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[…] Somos una sociedad compleja. Habría que hilar más fino para indagar cómo se altera la relación social, entre quiénes se da, marido y mujer, padres e hijos, si las expectativas cambian de generación a generación. Qué dicen hoy los hijos y los nietos de la gran migración de los sesenta; en otro texto dije que era una «inmigración», es decir, pasaje a un mundo urbano que era como otro país, en particular limeño. Pero creo que decenios han pasado, y acaso los sujetos sociales de hoy no vienen en línea única de sus cercanos ancestros.  En una gran ciudad que ya no les es extraña sino suya. Y por eso más violenta. Lima es la gran madre de la batalla entre culturas adversas y colindantes, enfrentadas y combinadas. Y lo que ocurra en el enome país no se decidirá en los Andes sino en sus barrios y mixtura. La política dependerá de la metapolítica. Del imaginario a veces rencoroso que no se deja ver en las encuestas, pero que puede ser voto, vendaval sin aviso, arreglo de cuentas multitudinario de reales o supuestos agravios colectivos. El que vive, verá.  (Coloquio lo cholo en el Perú. Migraciones y mixtura, Susana Bedoya, compiladora, BNP, 2009)

Publicado en El Montonero., 4 de octubre de 2021

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