«Perú Integral Bicentenario»

Escrito Por: Hugo Neira 84 veces - May• 02•22

Un gran libro, que recién leo, de Dammert Ego Aguirre, en Santiago. El Perú visto por sus cuatro ángulos, alguno de ellos cuando el autor lo ve como un «Perú integral», como «una comunidad nacional entre dos repúblicas» (página 584). Este libro lo llevé a Santiago en una maleta para saber qué pensaba de nuestra querida sociedad con un «Estado mafioso», lo que Sinesio López denomina «Estado cleptocrático patrimonial». Y recuerda que Francisco Durand, desde lejos, señala la captura del Estado por los privados de tres economías cruzadas: el Perú «formal, informal, y delincuencial».  

Como se nota claramente en estos últimos meses, envío a mis amigos y a los que me siguen mis cortos resúmenes de pensadores críticos, por los grandes defectos de los actuales «dueños del Perú» de esta época de nuestra historia. Ocurre que el libro de Dammert estuvo entre los últimos que había metido entre otros. Lo he hojeado al principio y leído la presentación del autor. Desde mi casa chilena quise llamarle por teléfono para felicitarlo, y Claire me dice: «- Pero si está muerto». No lo sabía. Luego me entero que se lo llevó el Covid-19. Qué lástima. Qué gran pérdida para el país.

Perú integral Bicentenario. El título es ancho. Civilización, territorio, nación, y república. Y el autor habla, con evidente razón, de un horizonte programático. Y por mucho que fuese un hombre de izquierda, varias veces diputado, fue un docente de la Facultad de Ciencias Sociales de  San Marcos que participó en 19 foros para intentar un amplio descentralismo de 1990 al 2001.  Otra estructura en el territorio de nuestro país. Para ello, lo que me parece decisivo es que uno encuentra, en unas 600 páginas, un repaso de nuestra historia, el mundo andino, los territorios cuando Perú era parte del Imperio, soberanías, ciudadanías —como sabemos nada fácil por nuestra diversidad pluriétnica— o periodos históricos como «1870-1926- De Túpac Amaru II a Bolívar» (p. 123), y después de Mariátegui. Dedica una sección a la «Colonialidad del capitalismo mundial y los inicios de la Patria Grande latinoamericana» (p. 91).

Voy a ser más sincero. Rara vez se ha hecho tal resumen que, diría, no es un libro solo sino varios, veinte capítulos en los que no se le escapa lo particular, lo mal que le fue a Túpac Amaru ante los ejércitos borbónicos —esos que todavía no conocían a Bolívar o San Martín— y no por eso explicarnos el rol de los grupos lobbystas, las elecciones y el régimen fujimorista, el petróleo y el gas, el agua y la minería, la Megarregión del Amazonas y otras, las vulnerabilidades, el riesgo de que la nación se quede sin seguridad energética.

Es muy posible, sabiendo el espacio político en el que se movía Dammert, que más de un ciudadano crea que ese libro es uno más al lado del marxismo u otra ideología propia a un sociólogo como ese autor, con talento de ingeniero. Pudo ser una retórica que ya se conoce. La verdad, me impresionó que comenzara el libro con la «Base andina civilizatoria autónoma». Y luego pasa del virreinato del Perú a la Independencia Continental y se ocupa de los criollos y la «nación mestiza».  Y algo que para mí es decisivo: la nación peruana y una república con un demos, o sea pueblo que tenga educación que  permita la emergencia de los hijos de la patria, para escalar a los estamentos más altos en el saber, y la voluntad de dejar una nación dividida por prejuicios étnicos. Una república democrática no se puede hacer con dos mundos que no se conocen, criollos y cholos, que no son todavía hermanos e iguales. Sin embargo tenemos por nuestras diferencias de piel, de estatus social, una gran riqueza, desde la música, la poesía, el arte, y grandes creadores. La heterogeneidad es estupenda, qué importa, pero para tener un Estado-Nación, todos debemos cumplir por igual las leyes de nuestro país sin que eso nos vuelva tontos. Las grandes naciones son las que tienen culturas diversas, por lo general, muy distintas unas de otras. Pero lo que tienen de bueno es la formalidad, y la honestidad. En los intercambios y la manera como el mundo se modifica, todas esas potencias tienen una ética. El progreso tiene ese precio, algo moral sin lo cual, por muchas minas y otras riquezas, no saldremos de este desorden ni en un milenio.

El libro es tan pleno de ideas y cosas ciertas que pienso que no estuvo solo. De hecho, en los créditos, aparecen los miembros de su equipo de apoyo: José Gabriel Lecaros, Rubén Castillo Ventura, Humberto Cortés, José Manuel Delgado, Alejandra Dinegro, Luis Enrique Pérez, Yorka Gamarra Boluarte. No los conozco personalmente. Nos encontraremos en Lima. A todos un sincero aplauso por una obra de gran calibre. Bravo.

Si los peruanos tuvieran en sus manos esa obra, tendrían la posibilidad de un horizonte programático. Comiencen por leerlo y se conectarán entonces con lo real, lo posible, que es lo que estaba en el alma del autor. Desconocer este libro es un pecado contra la patria. (Perú Integral Bicentenario: Civilización, territorio, nación, república. Horizonte programático de la República de Ciudadanos, autor y editor Manuel Dammert Ego Aguirre, Lima, 2014. ISBN: 978-612-46670-1-5). Libros como este hay uno por siglo. No es la muerte la que gana. Si usted no lo lee, gana el silencio, la flojera peruana, la vanidad de creer que yo ya lo sé todo.

Publicado en El Montonero, 2 de mayo de 2022

https://elmontonero.pe/columnas/peru-integral-bicentenario

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