Sobre el fallo de La Haya

Escrito Por: Hugo Neira 1.650 veces - Ene• 29•14

«La mundialización también es eso

Escribo fuera del país. Pero vi el rostro de los peruanos en la hora del fallo. Lo vi porque la televisión existe. Vi una multitud siguiendo el árido informe del juez eslovaco Peter Tomka y a los 16 jueces de la Corte Internacional. Y eso es enorme. La gente de nuestro país, la que no puede viajar, sabe hoy que las rivalidades geopolíticas se resuelven sin las armas. Que la mundialización es justicia, reglas, y no solo capitales. Nuestros compatriotas han visto un planeta global donde cuenta la ley. Por encima del capricho de los gobiernos. El espacio marítimo recuperado es importante, pero más el que se sepa que nadie puede hacer hoy lo que le da la gana. La mundialización también es eso, una conciencia de lo justo y de lo injusto.»

Me pidieron esta opinión muy de mañana. Estaba preparando las clases que voy a dar dentro de pocos días en dos universidades en París. Ahora, al filo casi de otro día, me detengo a preguntarme qué me habitaba. “Conócete a ti mismo” era uno de los consejos de la sibila griega de Tebas. Creo que dos íntimas convicciones.

La primera, hace un buen rato que la sociedad peruana, entre otras características, sufre de un grado extremo de anomia o desorden.  Y no me refiero a uno u otro escándalo público, o tal o cual político. Todos sabemos que el mal social, la anomia que encontré y expuse, en 1987 (*), para un artículo en la revista del CEDEP que dirigía Carlos Franco, provocó fastidios en ese instante, y uno que otro objetante. Por desgracia los años me han dado la razón. Lo descompuesto, lo achorado, es tendencia casi general, de Señor a Paje. No es asunto que se resuelva con “mano dura” o alguna otra respuesta facilona y temible. Una dictadura acrecentaría al máximo lo que desde ahora, ya es temible.

Mi segunda idea tiene que ver con lo encontrado, mientras hago mis viajes. Estoy preparando el tercer libro que seguiría a ¿Qué es República? y ¿Qué es nación?. Esta vez me ocuparé, entre otros puntos, de lo que se llama “potencias emergentes”, o sea, Brasil, Rusia, India y China. ¿Saben que hay otros doce candidatos a emerger, de aquí al año 2025? Turquía, Irán, Croacia, etc. Ahora bien, en los del BRIC (alcanzarán una a una a las naciones más ricas del mundo en los años venideros), hay ciertas características comunes. Son distintos en muchos otros aspectos. Pero en todos  y en el curso de los veinte últimos años, se ha hecho un esfuerzo gigantesco para acceder al dominio del conocimiento científico y tecnológico. En todos,  se ha hecho accesible, para millones de jóvenes,  una secundaria y estudios superiores del nivel más alto posible. Y claro está, han aparecido unas clases medias emergentes, pero cultas. Listas a empleos de calidad, que añadan valor agregado a lo producido. Hay una regla más. El rigor de la ley. Tienen, sea cual fuese el régimen político, instituciones estables. Brasil puede tener el carnaval más divertido del planeta, pero en todo el resto, es un país serio.

Moraleja, nadie crece económicamente ni en la juerga ni en la improvisación. Por eso me impresionó ver a mis compatriotas en las calles siguiendo el veredicto de un Tribunal Internacional. Creo que ha sido un gran instante. Ya no hay lugar para una peruanidad sin ventanas al mundo.  Un mundo que puede darnos razón, como ha sido el caso en el fallo reciente de La Haya.  Acaso mañana, el escenario incorruptible al cual habría que apelar si hay trampas locales y trucos electorales.

(*)  http://www.bloghugoneira.com/wp-content/uploads/2012/02/ViolenciayanomiaDPM.pdf

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