Un género de escritura, entre ciencia social, ironía y la verdad

Escrito Por: Hugo Neira 221 veces - May• 17•21

Hemos tenido los peruanos el Pitucómetro, el Caviarómetro, el Cholometro, y ahora tenemos el Ignarómetro. Esta vez se trata de los jóvenes que tuvieron esa magnífica educación en la secundaria peruana que, como sabemos, es la mejor del planeta en las evaluaciones PISA gracias a que sus maestros fueron senderistas. Varias generaciones que creen que son marxistas y no saben ni michi. Por supuesto, hubo clases de Historia Peruana e Historia Universal (nunca las hubo, desde 1990 hasta nuestros días). Ellos no son culpables de «la educación de la ignorancia» que han recibido, lo somos todos. El truco ha sido no explicar por qué la URSS se desploma. Y por qué Sendero Luminoso pierde la guerra en la sierra y cae prisionero Abimael Guzmán. A veces el silencio es una complicidad. Es el caso.

El sistema es el mismo que para el Caviarómetro: una pregunta y una respuesta, con puntos para subir o bajar.

1) En marzo de 1985, la potente URSS decide aplicarse la Perestroika, palabra rusa. Este concepto fue conocido mundialmente. ¿Puede usted explicar qué es?

Sabe: 20 puntos para arriba.  No sabe:  20 para abajo.

El término quiere decir «reconstrucción». Lo establece Mijaíl Gorbachov, Secretario General del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética). No era, pues, una iniciativa de la oposición, en el sistema estaliniano eso no existía. En realidad era un mea culpa del sistema mismo. Muerto Stalin en marzo de 1953, comenzaron una serie de reformas anteriores a la Perestroika, que fue la última. La enorme modificación se organiza en tres metas. La primera consistía en reducir los gastos militares. Era la era de la Guerra Fría. El rival de la USSS en materia de innovación y armas nuevas eran los Estados Unidos. Rusia soviética gastaba un 40% de sus ingresos y USA solo un 10%. Fue una habilidad del presidente norteamericano Reagan, haciendo gastar más a su rival y provocando una permanente crisis socioeconómica en el interior de la URSS. En efecto, las colas de gente en Moscú eran enormes, «y en la vida cotidiana, las dificultades materiales provocaban una tensión de la cual sufrían los rusos mismos» (Información obtenida en Histoire du XX siècle (Initial), un manual de secundaria de 1973. Por supuesto, una temática como esta no se tuvo, desde 1990 a nuestros días, en las asignaturas peruanas. De ahí la ignorancia como materia de educación en Perú.)

La segunda meta era acrecentar la producción. La URSS competía con las sociedades europeas sin poder alcanzarlas. Y la tercera, una modificación completa del sistema tanto económico como social. Como sabemos, se les escapó de las manos y esas modificaciones destruyeron el sistema y llevaron a la desaparición de la URSS.

2) Gorbachov tuvo otra idea, tan importante como la Perestroika, y ese concepto se llama Glasnost. ¿Qué quiere decir? Si sabe, + 20 puntos. Si no sabe,  – 20 puntos.

Glasnost quiere decir un lenguaje de la verdad. Al tener una economía planificada, se formó una suerte de economía subterránea. Era sabido que la burocracia soviética mentía en sus resultados, y era preciso decir las cosas como eran, para despertar la apatía de esos años.

3) Desde la Revolución de Octubre en 1917 —que fue un golpe de Estado de Lenin—, se establece la dictadura de un solo partido, el PCUS. Los bolcheviques hacen la paz con los alemanes, perdiendo territorio, enfrentan una guerra interna (con los rusos blancos), lanzan el movimiento comunista internacional y se estatiza la industria, el comercio y los campesinos. Es una economía planificada en la que no hay propiedad privada ni libertad de mercado, por cerca de un siglo.

¿Cierto o falso?

Es falso. El mismo Lenin, en las circunstancias de una guerra en el extranjero y en el interior, lanza la NEP, en 1921. Es decir, la Nueva Política Económica, mediante la cual llama a propietarios privados y a empresarios, y que salva a Rusia de la hambruna y permite la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Pero también es cierto. ¿Por qué no continuaron eso que hoy es el método de la China actual: economía de mercado y Estado-Partido? Lo que ocurre es que Lenin muere en 1924 y es Stalin quien lanza, en 1929, la «construcción del socialismo». Consiste, según Stalin, imponer a la fuerza una política industrializante y una colectivización agraria sin piedad. Lo que se sabe hoy —y es académico y no ideológico—, está en la Historia que no miente. Lo impuesto a los campesinos tuvo un costo humano: dos millones de personas se negaron a ese sistema y los separaron. La hambruna que estalla entre 1932 y 1933, produce seis millones de víctimas.

La pregunta que les hemos hecho es para que conozcan la ambivalencia de la historia misma. Se puede decir que es cierto, por la intervención de Stalin, y que no lo es, por el sentido común de Lenin de llamar a los que entendían el mercado y salvan por unos años, al pueblo.

4) Los rusos, en el prolongado sistema soviético, desde 1929 hasta la Perestroika en 1985, soportaron el régimen estatalista.

¿Cierto o falso?

Es cierto mientras estuvo Stalin. Con él se establece un régimen totalitario. Es la época del Gran Terror. No solo el Partido elimina las élites de otros países sino las suyas. Las «purgas», así se llaman esos crímenes. Y en víspera de la II Guerra Mundial, se estima que unos siete millones es el número de personas que fueron enviados al gulag (a tierras de la Siberia, donde se morían de hambre y de frío). Muchos de ellos no eran conservadores sino facciones de marxistas que discutían a Stalin, algunos de ellos echaban de menos a Trotsky. Este había construido el Ejército Rojo de los años veinte que salva a la Rusia comunista. No vamos a ocuparnos de la II Guerra Mundial ni de los esfuerzos de los rusos por contener la ofensiva alemana. Fue una guerra patriótica, no de defensa del régimen. Costó 26 millones de muertos, y dentro de esa cifra, 9 millones de militares. El derrumbe del nazismo lleva la URSS, desde 1945, a ser una gran potencia mundial. De ahí la extensión de la Rusia soviética sobre Europa, un Imperio como en la época de los zares, Rumanía, Hungría, Albania, Checoslovaquia, países satélites que, con gran cinismo, se llamaron «democracias populares». ¿Democráticas? En ellas, partido único y nunca elecciones. Sin embargo, los rusos soviéticos lograron el CAEM, un acuerdo de  Rusia con las naciones que dominaban en la Europa del Este, una mutua ayuda. Se le conoce  como el Pacto de Varsovia. (Algo así como el pacto silencioso de la Cuba que ya no tiene la riqueza que le daba Rusia soviética y tiene hoy problemas internos, con una Venezuela tan inepta que no logra producir petróleo y una Bolivia de Evo que sueña en convertir Moquegua en su salida al mar, por supuesto, a patadas.)

Para tener buena nota hay que revisar la historia de Rusia. No todo en la historia y en las transformaciones cabe en negro o blanco. Es el caso de la Rusia post Stalin. Intentaron mejorar el sistema pero, por lo visto, la economía comunista no era productiva. Pero tampoco eso significa que el capitalismo salga triunfante. La crisis del 2008 revela grandes problemas provocados por lo que se llama el neoliberalismo. En las semanas siguientes, trataremos con el mismo criterio crítico, desde la falla de la URSS a lo que se llama neoliberalismo.

Por el momento, tomemos en cuenta la cronología de 1945 a nuestros días de una y otra Rusia.

El 5 de marzo de 1953 muere Stalin, y el 7 de setiembre Kruschev, Primer Secretario del Partido, asume el cargo. Hijo de minero, inicia su vida como pastor en Ucrania, participa en la Guerra Civil de 1918-1920, estudia técnica y política, y hace una brillante carrera en el aparato del Partido. A la muerte de Stalin, es una figura, la mejor del politburó. Con él comienza un proceso de des-estanilización. Lo que sacude el mundo comunista en la Europa del Este, la China y Corea del Norte. Es un periodo que va de 1956 a 1964. Pero es en la URSS que lo increíble ocurre: el inicio de una liberalización intelectual y reformas económicas. Todo ello a partir del XX Congreso del PCUS  (febrero de 1956). «El cometido era lograr la eficacia en el sistema soviético y alcanzar a los Estados Unidos hacia los años setenta» (manual escolar ABC du bac, Nathan, París, 1994, p. 94). Otro Congreso, el XXII (1961), va más lejos: todos los nombres que recordaban a Stalin fueron transformados. Así la ciudad de Stalingrado pasa a ser Volgogrado. El cuerpo de Stalin deja el mausoleo donde están los restos de Lenin.

En esos años, las naciones europeas sometidas a la URSS aprovecharon para liberarse, no del todo pero en algo. Albania deja el bloque soviético y se aproxima a la China de Mao. Yugoslavia dirigida por Tito se reconcilia con Rusia en 1956, pero su modelo es un socialismo autogestionario, o sea, un sistema que no es el soviético. En Polonia no siguen el sistema de planificación de los rusos y descolectivizan las tierras. Se vuelve a una producción de economía familiar, como lo hará la China post Mao. En fin, en lo que se llamaba el Tercer Mundo, la China Popular, en 1958, toma una vía de desarrollo maoísta, y no la de Stalin y los jefes de Estado posteriores.

No fue nada fácil esa metamorfosis. El 14 de octubre de 1964,  Kruschev es destituido de todas sus funciones. Lo remplaza Leonid Brézhnev. Hijo de obrero, trabajó muchos años en fábricas, y se forma como ingeniero metalúrgico. Al parecer estaba cercano a Stalin, y luego vuelve y es un personaje discutido. Tomamos en cuenta lo que les parece un retorno al pasado estalinista, o bien, los esfuerzos por salvar el Estado y la Rusia soviética.

Para algunos, los años de Brézhnev son el retorno «del culto a la personalidad», eso que se rechazaba para Stalin, un hombre de medallas. Medalla de la Orden de Lenin, medalla de Héroes de la URSS, medalla de oro Karl Marx. Los que han estudiado ese periodo inestable de la Rusia soviética dicen que Brézhnev, en los años 70, favoreció a algunos de sus familiares, a su hijo Yuri, como delegado a un XXV Congreso, y ministro adjunto del ministro de Economía. Curioso, ¿no? Se diría alguno de nuestros mandatarios y el comportamiento de las capas dominantes en Perú. Desde nuestro punto de vista, vemos todo el tiempo cómo las sociedades latinoamericanas, y en particular la sociedad peruana, están devoradas por las argollas. Podemos pensar que la Rusia en caída de los años 70 tenía un aire de prepotencia parecido.

Pero sigamos la otra versión sobre las dificultades de Brézhnev. Había un problema: muchos cuadros políticos eran gente de mayor edad. Esto ocurre en los años 70, la potente Rusia estaba dirigida por una «gerontocracia». Ciertamente, ese aspecto le daba a Moscú algo de estabilidad, pero también de inmovilidad. Continuaron con el sistema de planificaciones pese a las reformas que intentaban. Y es así como el bajo nivel de crecimiento agravaba la vida cotidiana de la población, crecía la penuria, la mala calidad de los productos, y la URSS descubría que la mortandad infantil aumentaba, puesto que se degradaban los servicios de salud. Había, pues, un malestar social.

El sistema comunista se descomponía por dentro. Había ya gente que se reconocía «disidente», pero no había marchas ni protestas porque podían terminar en uno de los campos de prisioneros llamados gulag. Entonces, era un tiempo de hipocresía, sobre todo entre los dirigentes menores. Cada uno guardaba silencio, pero si hablaban, era posible que los internaran en hospitales para dementes. Alguno, sin embargo, se atrevía a protestar: el escritor Solzhenitsyn, expulsado en 1974. Para el ruso corriente, había algunas formas de huir de la zozobra social: la indiferencia, el trabajo con mala gana, el alcoholismo, las drogas, la delincuencia… Otras formas de resistencia, entre los jóvenes, en la manera de vestirse y divertirse. Adoptaron el jazz, la música electrónica, el rock, el blues, se diría casi un exceso de idealización del mundo occidental.

Extraña sociedad. Si aplicamos la idea de Karl Marx a la URSS antes de su derrumbamiento, encontramos clases sociales en el mundo soviético, la clase obrera, los campesinos en los koljós, o sea, zonas de trabajo colectivo agrario (no había propiedad privada) y lo que se llamaba la intelligentzia (trabajadores intelectuales).

En 1991 es el fin del comunismo y la desaparición de la URSS. El 29 de agosto, el Sóviet Supremo suspende las actividades del PC en toda Rusia y procede a su disolución. Se establece un gobierno de transición, reuniendo a Gorbachov y dirigentes de las repúblicas. Y continúa la perestroika en la Europa del Este. En Polonia, es el triunfo de Solidaridad. Hungría abandona también el comunismo. Dos Estados se declaran contrarios a la perestoika, la República Democrática Alemana y Bulgaria. En Checoslovaquia, forman un gobierno todavía con comunistas pero en minoría. En  Rumania, en noviembre de 1989, Ceaucescu es elegido por unanimidad por el Partido Comunista Rumano, y un mes después, en diciembre, es ejecutado. Hay que decir que  el poscomunismo, para las naciones que fueron «democracias populares», les es muy difícil acomodarse a un sistema de economía de mercado. Su democracia es frágil, en cambio ha aumentado el nacionalismo y el temor de pasar de una dominación a otra.

5) ¿Qué viene a ser, entonces, lo que se llama marxismo-leninismo?

Según el Diccionario Histórico y Geopolítico del Siglo XX, es la etiqueta que el propio Stalin se coloca. Sirve a Rusia en la época del imperialismo soviético. Políticamente es la ortodoxia doctrinal para lograr el control desde el partido único. Por cierto, no todos los bolcheviques estaban de acuerdo en que el poder estuviera en pocas manos. Los opositores eran Nicolás Bujarin y León Trotsky. Ese sistema no logra la mejora de los rusos, y dura hasta 1956, cuando en el XX Congreso del PCUS, Nikita Kruschev denuncia el estalinismo. Hay que decirlo, es el peor régimen que se conoce en la historia del comunismo a nivel mundial. Socialistas como Castoriadis —griego comunista que rechaza el marxismo-leninista—, lo consideran un régimen de «barbarie». Otros como Lefort lo ven como un «totalitarismo».

La pregunta adecuada es la siguiente: ¿Por qué el partido Perú Libre, en la voz del señor Cerrón, sostiene que entre las variantes del régimen comunista prefiere el marxismo-leninismo, es decir, el peor. Entonces, de obtener una victoria en la segunda vuelta, borraría el Congreso y habría lo que él busca, un poder sin límite alguno. Ese marxismo-leninista ha fracasado en la Rusia soviética y en nuestros días. Los pocos países comunistas —Cuba, Vietnam, Laos— caminan hacia una economía de mercado. En cuanto a China, está claro, es un capitalismo de Estado. Dejaron a Mao y desde 1980 (hace 40 años) combinan, desde Den Xiaoping hasta nuestros días, un capitalismo que logra el socialismo porque es productivo.

(Cf. https://elmontonero.pe/columnas/comunismo-en-el-peru-cual-de-ellos)

PD: Programa para las siguientes columnas del Ignarómetro:

– Segunda parte. No hay un solo marxismo. Son varios. Marxismo, Stalin. Maoísmo. Socialdemocracia (en particular en la Alemania del siglo XX. La variante de Yugoslavia con Tito.

– Tercera parte. Qué es socialismo. Qué es comunismo. Y cuándo y en dónde se separan.

– Cuarta parte. ¿Quién era Karl Marx? ¿Y por qué lo seguimos leyendo?

Conviene saber que el dijo alguna vez, viendo como no le entendían sus seguidores, «que si así pensaban —de modo totalitario— él no era marxista».

Además de Karl Marx, ¿conoce usted quiénes siguieron observando y estudiando el fenómeno económico, social y moral del capitalismo? ¿Por ejemplo, Sombard, Weber, Schumpeter, y muchos otros en el siglo XX?

Publicado en El Montonero., 17 de mayo de 2021

https://elmontonero.pe/columnas/un-genero-de-escritura-entre-ciencia-social-ironia-y-verdad

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