¿Una ley contra las costumbres? ¡Y sin reglamentación!

Escrito Por: Hugo Neira 1.083 veces - Abr• 04•16

Estamos en el proceso electoral más tenso de los anales del Perú. A una ley inoportuna se le añadió el artículo 42. ¿Parte de un complot? El JNE no ha tenido más remedio que aplicarlo. Se ha legislado sobre costumbres, que es el más delicado tipo de jurisprudencia. Está muy bien que se prohiba comprar votos, pero el malhadado artículo hace más que eso. Se mete con una costumbre secular. El autor del desguisado es el señor Jaime Delgado. No se lo hubiera recomendado John Murra, María Rostworowski, Matos Mar, pero esos nombres lo tienen sin cuidado, ¿a qué bancada pertenecen?

Quien la ha propuesto no conoce nuestra historia. Los incas mantenían su poder por la fuerza y por pactos con curacas y señores, chimus, collas, y para eso armaban fiestas y cuchipandas enormes en las plazas del Cusco, según los cronistas. Los españoles que traían costumbres de sociabilidad y de corte, añadieron lo suyo, besamanos, fiestas religiosas, Te Deum, y toda la parafernalia que conocemos. Y a los Libertadores en Lima los enfermaron a punta de locro y saraos. Sí, pues, viene de atrás, no descendemos de los puritanos que bajaron del Mayflower. Por lo demás, mi abuelita que era cusqueña me decía: «si vas de visita, hijito, no te olvides de llevar un regalito».

Pero esa vaina cultural no le gusta al ilustre congresista. De modo que me rindo, él es el Catón que necesitamos. El incorruptible. Basta de admitir costumbres licenciosas. No faltará uno de esos que escriben columnas y va a glosar lo que dice Pierre Rosanvallon «la vida comunitaria es una forma de acción colectiva que se diferencia de la vida política». ¿Quién michi es ese franchute? Aquí hay que poner orden. ¡Mano dura! Entonces, ¿qué hacemos con el que se tira un pedo? Sí señor, campañas electorales hay cada cinco años y en cambio la gente se tira pedos en la combi, el Metropolitano, el café y la oficina. A la primera flatulencia, ¿policía y Piedras Gordas? Otra plaga es el peruano que se para en un muro, se la saca y mea en público. ¿Qué hacemos? ¿Se la cortamos?! Hay que legislar vicios y costumbres. ¿Y los que les suda el sobaco? ¿Y por desgracia les apesta la boca?  ¿Prisión preventiva o domiciliar?!

¿Y qué remedio hay para ese tipo de señora que en medio de Vivanda, en el supermercado, se aburre, bosteza, abre la bocaza y se le ve hasta las amígdalas? A Santa Mónica al toque. ¿Y qué hacemos con esos tipos que están medio resfriados y se tapan un tabique de la nariz con un dedo, dejan el otro abierto y pujan con toda su alma hasta que sale un moco a la velocidad de un rayo? Si los sancionamos, nos quedamos sin fútbol. Sin duda las malas costumbres deben desaparecer. Hay que cortar por lo sano. Nada, ningún regalito. ¿Brechas de pobreza entre ricos y pobres? Pretextos. ¿Que era prudente hacer conocer primero la nueva ley? Tonterías.

En efecto, señor congresista, siga su carrera de gran corrector de malas costumbres. Me encanta su lado talibán. Por si acaso, dado su éxito, lo van a invitar al extranjero. Si va a un país islámico, acuérdese de lo que le digo. Estuve un tiempo en Egipto. Y aparte de admirar la Mezquita de Alabastro de Saladino, me enteré del uso estricto que le da el Islam a las manos: la derecha sirve para coger el pan y la izquierda para lavarse el culo. No se vaya a equivocar, no use la izquierda que solo es para lo que le dije y para hacer leyes como las suyas.

Por todos esos méritos, la patria se lo agradece. Y una serie de candidatos que se han quedado en el banco de suplentes, tenga usted seguro, le van a guardar una gratitud infinita por los siglos de los siglos.

Publicado en El Montonero., 04 de abril de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/una-ley-contra-las-costumbres-y-sin-reglamentacion

 

 

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