El Leviatán triunfó con las Monarquías absolutistas. Pero no pudo evitar dos formas nuevas y mayores de violencia. Los Estados-nación vencieron internamente a sus feudalismos, pero ellos mismos se volvieron sociedades de guerra. La guerra se hizo, en el siglo XIX, un asunto mayor, nacional, y en el siglo XX, de masas. Al incorporarse la […]
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