¿Madrid hasta las patas? Nada de eso

Escrito por: Hugo Neira - Juin• 04•18

Puesto que algo de paz ha llegado a estas tierras, o sea, Paolo Guerrero entrena con la selección, podemos mirar algunos otros problemas, en otros países. Por ejemplo, “los diez días que han conmovido España”, como dice Francisco Rosell, del diario El Mundo. Lo dice con cierto cachondeo (no es una mala palabra, en el castellano de los españoles quiere decir broma, gracia, burla). Porque lo de “diez días”, evoca la célebre obra de John Reed, cuando en poco tiempo Lenin, en 1917, se subió al poder, conmoviendo al mundo. ¿Tan grave está la cosa? Por un lado no es moco de pavo que desaposesionen del poder a Mariano Rajoy que se enfrentó al separatismo catalán que por poco no se sale con la suya. Pero, por otro lado, se fue el ex presidente de Gobierno entre aplausos. Y diciendo, “ha sido un honor ser presidente de Gobierno y dejar una España mejor que la que encontré” (El Mundo). Pero muchos españoles le dirán, pero hombre, que el independentismo catalán sigue entero¡! Y que de la corrupción, oye majo.

“El líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez, tomó la decisión de derrocar a Rajoy, cuando se da a conocer la sentencia de la “trama Gürtel”, una macrocorrupción que involucra al Partido Popular y a Rajoy mismo” (El País). Sánchez es un político, o sea, tiene eso que se llama oportunismo, muchos lo dicen con desdén, cuando es un don. Y en segundo lugar, “ignora a Podemos y hará un Gobierno sólo con el PSOE”. Titular.

¿Podrá hacerlo, sin alianzas? La política española es bien complicada. Me dirán la política siempre es complicada. Pero claro que sí. ¿Quién dice lo contrario? España es bien difícil de entender. Enrique Planas, que ahorita está en Madrid, no por lo de Pedro Sánchez sino para la Feria del Libro, dice: “un peruano no podrá entender nunca los horarios de la Feria de Madrid”. Mira Enrique, si abren solo por las mañanas y “de dos a seis de la tarde, el Parque del Retiro se convierte en un pueblo fantasma” como dices, es porque hacen la siesta¡! Y vuelven para la noche nochera¡!

De modo que haré de traductor. Presidente de Gobierno no quiere decir lo que parece. Es lo que los ingleses desde hace siglos llaman el Primer Ministro. ¿Y por qué? Porque Inglaterra, desde la noche de los tiempos, y España después de Franco, son monarquías con parlamento, o si se quiere, parlamentos con coronas. Y si el que llega a Londres invitado oficialmente, quiere ver al verdadero Jefe de Estado, tiene que ir al 10 Downing Street. Y en el caso madrileño, a la Moncloa. Lo de la visita a los reyes, es otro lugar. En España, la Zarzuela.

Volviendo a Rajoy, su caída está motivada por dos cosas. Por un lado, por una última sentencia judicial. Por el otro, la descomposición de su Partido Popular. Este es el punto de vista de Antonio Caño en El País; y me parece razonable. Voy a decirlo en términos del castellano de los españoles: Rajoy se lió la manta a la cabeza ante el paulatino descrédito de su gobierno que arrastra también a la democracia liberal. Por lo demás, España de Rajoy y su partido tuvo esos problemas típicos del resto de Europa. Pero, ojo, el PBI per cápita en España es de 30 mil euros. Siempre y cuando seas un currante (el que tiene el curro, o la chamba). Y los he escuchado cantar ‘Soy un currante y tiro pa’adelante”. Pero eso no es fácil: la tasa oficial de parados era del 22% y en el 2018 se está poniendo debajo del 15%. O mejor, se estaba. No es el manejo de la economía que lo saca de la Moncloa. Sino su Odebrecht.

El diario ABC señala que Pedro Sánchez puede ir para largo. En una o dos semanas, nombrará unos mil doscientos cargos. Y con cachondeo los del ABC, “irá muy sonriente a los telediarios, estará en las portadas de los diarios. Y visitará o recibirá a dirigentes extranjeros”. La rutina del asumido poder. “Tiene la iniciativa de las leyes”, dicen los opinólogos (nunca faltan) pero es minoritario. A ver si nos entendemos. El pleno son 350 escaños. 169 votaron a favor de Rajoy. 180 en contra. Es cierto, pero de esos 180, solo 83 son PSOE. Entonces, arranca con una bancada minoritaria.

El retorno al poder de los socialistas es legítimo, es legal, pero visto desde otro ángulo, es discutible. No han ganado ningunos comicios. Y pronto se celebrarán elecciones para municipios y autonomías. Los plazos son breves. La prensa sospecha. “Sánchez baila sobre el abismo”. Otros, nada amables, le llaman ya “el jovencito Frankenstein”. En fin, otros, “hay un camino a la izquierda”. Para atajar —dicen— “el populismo y el nacionalismo, está la socialdemocracia”. Pero esa legitimidad solo puede venir de las urnas.

Cierto, Sánchez es el séptimo presidente de Gobierno, pero el único que ha accedido por un voto de sanción a su rival. Es mucho y es poco. No sé si es una vuelta de campana o aparece como un nuevo maestro de obras. Una sorpresa, como lo es Macron en Francia. Sin embargo, un hábil fotógrafo ha captado a Felipe VI, con un rostro más grave en el juramento de Pedro Sánchez que cuando juró Rajoy. ¿Y si los que han avalado tienen como meta el fin de la monarquía? Por el momento, Pedro Sánchez está agarrado de un clavo. Y los de Podemos se hacen la mosquita muerta. Los chicos de Podemos han aprendido maña y media en esa gran universidad del engaño que es Caracas. La de Hugo Chávez, y no el payaso que se cree su sucesor.

Publicado en El Montonero., 4 de junio de 2018

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