De Soto. El pata que siempre la ve claro

Escrito Por: Hugo Neira 180 veces - Abr• 09•19

Tengo ante mis ojos el último Caretas. Contiene una entrevista de ocho páginas en donde Hernando de Soto expone una propuesta que podría redefinir las relaciones entre mineras, comunidades y el terco y pasivo Estado que hasta ahora lo ha ninguneado. Ese vocablo es mexicano, lo puso en el tapete el propio Octavio Paz. Hoy, están muy orgullosos los mexicanos de su pluma y de su herencia de librepensador, pero en vida, quemaron sus libros. Claro está, desde tiempos bíblicos, nadie es profeta en su tierra. Pero acaso esta entrevista y el riesgo de perder Las Bambas y la minería, como perdimos en el siglo XIX el guano y el salitre, despierte a algunos. Se hacen los sordos, y no escuchan a De Soto. Solicitado por el resto del planeta¡!

En Perú para librarse de un librepensador, lo etiquetan. La flojera peruana es ilimitada. A De Soto le han colgado lo de «naranja». En Caretas, reconoce que trabajó con Fujimori hasta el 93, iniciando el shock financiero, pero Fujimori, político al fin, se llevó la corona. «Agarró las reformas, se robó a gente del ILD.» Ahora bien, ese pasaje, brevísimo, cambió su vida. «Tuve que salir al extranjero, no tengo rentas peruanas». Cosmopolita. Por mi parte, lo frecuento, aunque no siempre de acuerdo. Mi lectura de Marx es distinta de la suya. Pero esa entrevista es trascendente. Caretas vuelve a ser esa revista limeña e intempestiva de Doris Gibson, Enrique Zileri y Marco. Siempre dije que Caretas no era una ideología sino un «estado de ánimo». Una voluntad de nadar contra la corriente.

A de Soto lo conocí leyéndolo. Vivía yo en la exigente Francia, era ya profesor titular. Entonces escribí Hacia la tercera mitad. Entre las muchas temáticas, la informalidad. El resultado de la migración masiva de campesinos. Enorme bibliografía, elegí tres pensadores. Carlos Franco, que veía una «plebe urbana». Matos Mar, «como desborde popular». A ambos los conocía. Con Franco, habíamos estado en el Partido Comunista. A Matos, mi profesor en San Marcos. Pero la hipótesis de Hernando me pareció la mejor. Los informales eran los empresarios capitalistas y no los empresarios de entonces, mercantilistas. Y «sujetos a la esfera de los favores». Dije también que había tres De Soto. «El investigador empírico, el político liberal y el gestionario de nuevas ideas que relacionan lo macro con lo micro». Eso dije en 1996. Hace 23 años. Ese libro anda en su quinta edición. Y ahi está De Soto, para decirnos una vez más, en economía, algo que no está en los -ismos. Sino en su mirada clara y realista. «Los dueños de la superficie de la tierra, bloquean la extracción de minerales». Hay que darles acciones. «Títulos sobre derechos minerales». Sino, seguiremos siendo «el país de las oportunidades perdidas»  (Basadre).

Publicado en Café Viena, 9 de abril de 2019

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