Los indios del Perú y “los muchos y grandes pecados”

Escrito Por: Hugo Neira 1.335 veces - Jul• 14•15

El Papa Francisco acaba de pedir perdón por “las ofensas de la Iglesia a los indígenas durante la Conquista”. ¿Cómo no celebrar tal mensaje? Pero no diré sino cosas sabidas, buenas de recordarse sobre nuestro pasado colonial. En parte vigente.

La Conquista fue feroz, qué duda cabe. En la realidad corriente, la hueste de Cortés no fue grande, unos 600 hombres. Y con Pizarro, 189 hombres y 39 a caballo. Pero el México azteca que conoce Cortés es de 25 millones. En 1605, solo 1 millón¡! El Perú, de 1530 a 1560, pierde población, un 30%. Un tiempo se pensó que la mortandad se debía a minas y obrajes. Sí, pero ¿desaparece el 90%? Hoy sabemos tras Simpson, Borah, de la demografía de Berkeley y del choque microbiano. Los grandes generales que acompañan a Cortés y Pizarro son el general sarampión, varicela y gripe. Despoblaron. El mundo solo sabe de microbios con Pasteur (en 1895).

La verdad, Santo Padre, lo peor vino después.

Vino la explotación de los indios. No los exterminaron, los necesitaban. La población indígena comienza a recuperarse en el XVII, pero sobre la fuerza-trabajo de indios se encarama la entera sociedad colonial. Todos. Corregidor, hacendado o minero, criollos y españoles, para repartirse la mano de obra local y pillar sus tierras. A ese sistema de explotación se suma el curaca y la nobleza india. Y siento decirlo, también los curas.

Franciscanos y dominicos fueron la primera ola evangelizadora, y a los indios, los protegieron. No lo olvidamos. Pero los reemplazan curas doctrineros. Cómo vivían es de espanto. Lo cuenta Huamán Poma de Ayala: “los dichos padres de las doctrinas (…) tienen muger yndia por manseba” y “solteras” para “hilar y texer, como alcagüeta” (p. 542, edición Murra, 2013). Y con el Corregidor el cura “nos rroba”. Tenían cárceles propias y pegaban. Estos curas doctrineros amancebados tenían una media de 20 hijos.

¿Solo el abuso con los indios? Por desgracia no. El alto clero compite en corrupción con el mundo criollo. Su comportamiento escandaloso lo describe, con horror, Jorge Juan y Antonio de Ulloa. “Dase noticia de la conducta y graves desórdenes de su vida, en particular de los religiosos” (Noticias secretas de América, p. 501). El ayer colonial no fue solo procesiones, santos y santas. Lo que vieron esos dos marinos españoles era un clero con “la primacía del concubinaje”.

¿Un mea culpa por la Santa Inquisición? No encuentran muchos cismáticos y judíos y se dedican a aplicar tormentos a mulatas como Teodora Villarroel, iqueña, que se jactaba de sortilegios. O a mujeres como Ana de Castro, acusada de judaizante, en realidad vendía sus favores —hermosa mujer— a los virreyes, y la torturaron, la pasearon con sambenito y la quemaron. ¿Quién lo dice? Ricardo Palma (Anales de la Inquisición). Fue una institución que nos inicia en supersticiones y delación. Algo nos queda. Chismes y colgar sambenitos.

Un mea culpa debe incluir los siglos de inútil metafísica de las universidades virreinales cuya escolástica denuncia Javier Prado en El Estado social del Perú en 1894. No tuvimos ciencia colonial ni a tiempo se estudia a Descartes, ni a Kant ni se toma el camino de los estudios empíricos y del racionalismo. Herederos de la Contrarreforma. Dogmáticos hasta las cachas. Hasta nuestros días.

El mea culpa debemos emprenderlo también los intelectuales. Cuando declina la intolerancia de la Iglesia contrarreformista, la reemplazan en Perú las ideologías. Y nuevas inquisiciones, hoy de seglares. La caza de brujas se hace en pomposas cátedras de sesudos profesores que pontifican. Partidarios de la lucha armada que nunca han corrido riesgo alguno. Me hubiera gustado, Padre, que algo se diga sobre la necesidad de estudios de ciencia y tecnología que nos hacen falta, para transformar justamente la naturaleza sin herirla. Entiendo que Adán era el jardinero del Edén. No su sirviente. Y que no es conveniente reemplazar el Dios del Antiguo Testamento por un culto medio pagano del Dios Medio Ambiente, intocable. Algunos lo van a ver así. Digo yo, es un decir.

Publicado en El Montonero., 13 de julio de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/07/los-indios-del-peru-y-los-muchos-y-grandes-pecados/

 

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