Mirando claro al 6 de junio. Un foro de debate

Escrito Por: Hugo Neira 199 veces - May• 31•21

Hugo Guerra ha llevado a cabo, el pasado miércoles 26 de mayo, la 99° sesión de Cátedra Perú y la presenta de esta manera: «Estamos en  un momento especial de transición política en el Perú, y en vísperas de la segunda vuelta de las elecciones generales». «Por eso hemos decidido convocar a una reflexión desde el mundo académico a distinguidas personalidades que vamos a presentar a continuación. Estarán bajo el tema de propuestas de acción para los primeros cien días del nuevo gobierno. (Como se sabe, los 100 primeros días es una costumbre, como una suerte de neutralidad de los gobernados ante los nuevos gobernantes, casi como una luna de miel, por lo tanto, breve.) Hugo Guerra: «Lo hacemos ahora en víspera de la segunda vuelta porque nuestra cátedra, al ser un foro permanente de debate en nuestra Universidad San Martín de Porres, no tiene banderas políticas ni ideologías sino un pensamiento en torno a la realidad nacional de nuestra patria. No quisiéramos inclinar la balanza en ningún  sentido». Estuve invitado a escucharlos y me parecieron tan interesantes las ponencias que produzco una síntesis de lo dicho. Pero si se le quiere escuchar en replay, hay que conectarse al Facebook de la universidad. Está completo.

Luego Hugo Guerra cede la palabra a Raúl Bao, rector. Y él nos dice que «los invitados están para aclarar el panorama de cara al domingo 6 de junio. «Abordan un tema crucial, los proyectos de acciones para los primeros 100 días del nuevo gobierno. Para el Rector  «todo está dicho». Se refiere a la contienda de los dos candidatos, «aunque habría un debate el 30 de este mes y en Arequipa». Piensa que se ha visto las campañas, los debates, pero «queda el tema de las propuestas establecidas por los equipos técnicos y qué será el rumbo del país desde julio del 2021 hasta el 2026». Y en ese instante, el rector recuerda «que nuestra universidad, previa a la primera vuelta y mediante el  Instituto de Gobierno, tuvo a seis candidatos presidenciales. Ellos expusieron sus ideas, su programa, de modo académico. Estuvieron Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga, Hernando de Soto, George Forsyth, Julio Guzmán y Rafael Santos. (Se invitó a Verónica Mendoza, al «profesor» Castillo y otros, pero no vinieron.)

Observa Raúl Bao que en la primera vuelta electoral, «los 18 presidenciables que compitieron tuvieron unos resultados muy llamativos». «Los cinco que estaban en el pelotón superior han tenido diferencias estadísticas muy apretadas». Visto las consecuencias, fue «la dispersión del voto y un nuevo Congreso con fuerzas políticas atomizadas». El rector, dado el grado de fragmentación —nueve bancadas— piensa «que sería indispensable unas negociaciones y concertaciones en plural para llegar a acuerdos de mayoría relativa».  (Ojalá, pero por el momento, lo bipolar es lo dominante.)

Raúl Bao continúa esta vez con una síntesis. «Hay dos corrientes que son paralelas y en una suerte de empate en las estadísticas. Perú Libre y su candidato presidencial Pedro Castillo, tiene una visión socializante del Estado y de la economía, y propugna unas reformas radicales de la actual República, mediante una nueva Constitución».

«Del otro lado, Fuerza Popular y Keiko Fujimori, su visión es profundizar el Estado liberal mediante reformas que garanticen un modelo de capitalismo popular fomentando el desarrollo nacional sin por ello cambiar el sistema basado en la Constitucion del 93.»

Dicho esto, el rector no deja de lado las circunstancias de las elecciones de abril, la primera vuelta. Y dice: «Fue en un contexto nacional atípico debido a la pandemia». «Fue muy elevado el ausentismo. Un cuarto del padrón no votaron. Y fue muy reducido los votos de los peruanos en el extranjero. Espera que «en esta segunda vuelta haya una concurrencia más alta. Es preciso, pues, zanjar la pugna tensa de estos días. Ni pesimista ni optimista, no deja de tomar en cuenta lo que especialistas han descrito: por una parte, «la marcha hacia el comunismo, siguiendo un modelo que predica la Coordinadora Continental Bolivariana. Por la otra, «acentuar la democracia defendiendo sus valores tal como esencialmente fueron concebidos hace doscientos años».

Después del rector, le sigue en las ponencias el doctor Luis Solari de la Fuente, ex Primer Ministro, ex ministro de Salud, profesor emérito, y comienza su ponencia con esta frase: «el problema del Ministerio de Salud no es el dinero».

En efecto, señala que con la pandemia, el año pasado se ha manejado 20 mil millones, y «ya ven ustedes la catástrofe de la pandemia que hemos tenido». Lo atribuye a la falta de liderazgo y de competencia. «He observado coladeras en los aeropuertos, tumultos en los mercados a 60 días en que había comenzado la pandemia». Su ponencia gira sobre lo mal que se ha llevado el enfrentamiento de la pandemia. Es algo que no solo es técnico y retraso científico sino algo peor, una lección sobre lo lejos que estamos de eso que se llama Estado moderno. «Nosotros deberíamos tener un mínimo de 3400 camas pero ni siquiera hemos llegado con 4 o 5 ministros en 14 meses a completar ese número. Para hacernos una idea del problema humano que hay en el Ministerio». Lo que sigue me sorprendió y seguramente al amable lector. Continúa el doctor Solari: «Hay países que en esas semanas han controlado la pandemia, sin vacuna».

El tema se orienta a los organismos públicos y a su estructura interna. «Que no me vengan a decir que no se puede, sí se puede, pero lamentablemente en la América Latina, los ministerios de Salud no se han caracterizado por su brillantez para hacer esto, el control de la pandemia». Más adelante, nos cuenta cómo en el Perú, «si alguien mete la pata lo protege el director general, y a este el gobernador o el ministro». Para que funcionen bien los servicios de Salud —sostiene Solari— algo tiene que cambiar: «no se puede resolver nada si se toma en cuenta el primo o el sobrino». (Por mi parte, siempre he dicho que nuestras maneras son todavía clánicas, neocoloniales.) «Y todo eso no se acaba ahí», dice Solari, «no se puede hacer nada si el ministro se rodea de sus allegados y compadres». Fuerte vicio, ¿no? Pone un ejemplo, asunto de estos días. «Los 50 funcionarios que se fueron a su casa por la vacuna —que se clavaron en secreto— han sido reemplazados por funcionarios de corte ideologizado y que no se caracterizan por su brillantez, como estamos viendo en las tareas de la pandemia.»

¿Cuál es entonces la solución? Según Solari, se debe separar totalmente de la conducción de los establecimientos de Salud y no debe depender del poder político, o de turno». Pero eso no es todo. Solari sostiene que hay dos acciones: la primera, un conjunto de medidas que hay que tomar de inmediato ante una pandemia. La segunda, «algo que no se enseña mucho en nuestras universidades, a saber ‘el diseño intencional del futuro’».

En tercer lugar, añade: «… Sin dar inicio a una explicación ordenada, consecuente y progresiva de un modelo integral de Salud basada en las familias, la comunidad, los culturalismos…, ha sido demostrado y premiado en el poder por Medicus Mundi». Si entiendo bien lo que dice, hay algo construido en Huancavelica, y eso puede ser «una interrelación entre la comunidad, la salud y el desarrollo territorial».

Pese a que todavía no llegan las vacunas por millones, Solari tiene un toque de esperanza, porque hay soluciones, y cree en una «verdadera cobertura universal de Salud». Los problemas burocráticos se resolverían con un «proceso de formalización productivo». Si lo entiendo bien, «existe una ley para el sector rural, pero como estamos en el Perú, no ha sido reglamentada». Así es la cosa. Cada cinco años, muere un Estado y reaparece otro.

En fin su idea es que «la democracia del ciudadano es ser cada vez más libre y menos dependiente del poder político. Si alguno piensa que el ciudadano debe seguir siendo dependiente, entonces, no es un demócrata». Pero los partidarios del proyecto comunista de Perú Libre, si ganan, tomaría a la población peruana como si fueran menores de edad, es lo que el 6 de junio vamos a saber si los peruanos que quieren que los manden. Y entonces habremos dado un salto gigantesco hacia un pasado arcaico, vetusto, primitivo. Y de paso, los peruanos sirvientes de la gente de la Coordinadora Continental Bolivariana. Parece mentira, hay una parte de nuestros paisanos dispuestos a la servidumbre voluntaria. Ya no tendremos plutócratas y oligarquías sino burocracias por encima de trabajadores y otras clases. Los llamaban los rusos las nomenklaturas. Nunca hubo igualdad en la URSS.

Hubo otras ponencias. La de Jorge Izquierdo, economista en la Universidad del Pacífico. Su punto de vista fue claro y posible, «lo primero es la pandemia». No la economía. Y la de Rospigliosi sobre «la inseguridad ha crecido». Y el decano Álvarez, constitucionalista, explicando que no es necesario una Constitución nueva, hay otros modos jurídicos. Pero dice también que en Perú «cada político cree que tiene la razón». Y Delia Muñoz: «con nueve bancadas, hay necesidad de pactos políticos». Sus ideas-fuerza son conceptuar, negociar.

Y he dejado para estas líneas lo que ha dicho el rector. Grave muy grave, a saber:  «Este 6 de junio la nación decidirá no solamente un nuevo gobierno sino un nuevo régimen que enfrentará graves problemas que acosan su sociedad».

No he podido continuar porque inesperadamente me quedé sin electricidad. Se robaron los cables porque tienen cobre. Esto en Santiago de Chile. No solo mi casa sino toda una manzana. No pueden los lectores imaginar la manera como logramos enviarlo a El Montonero.  

Publicado en El Montonero, 31 de mayo de 2021

https://elmontonero.pe/columnas/mirando-claro-al-6-de-junio

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