Ni zar ni Gobierno provisional: Lenin

Written By: Hugo Neira - Nov• 12•17

En la noche del 7 de noviembre, según el calendario gregoriano, y no el 25 de octubre —calendario juliano que los rusos dejan de usar—, el Palacio de Invierno cae.

Por: Hugh Samanoff *

¡Desde este 7 de noviembre de 1917 y en adelante, los bolcheviques mandan en Rusia! ¡Y van a cambiar la capital, Petrogrado, por Moscú! ¡Y es Lenin, heredero de las ideas de Marx, quien gobierna ahora uno de los países más grandes de la tierra! Sin duda, los efectos terribles de la guerra, en la que los rusos llevan la peor parte, condujeron al desplome de la secular confianza en el zar. No sé cómo la historia va a llamar estos hechos, pero han ocurrido entre febrero y noviembre de 1917. La toma del Palacio de Invierno no es sino un episodio. Si se habla de una revolución, ha sido por fases.

La gran meta de bolcheviques y otras izquierdas, hasta 1914, era liberarse del oprobio zarista. Pero el vacío de poder creado por la guerra abre un agujero en el principio mismo de la autoridad. Y las metas de los bolcheviques se vuelven otras. Otra Rusia.

Cuando dejé Londres para llegar a Rusia, era porque había estallado una insurrección en Petrogrado (febrero). En una crónica anterior, en el caso de que el lector no la haya leído a causa de un censo, explico que el gobierno de Aleksandr Kérenski —el héroe de la caída del zar— enfrentaba dos máquinas de guerra. En el frente externo, los alemanes que en cada batalla destrozan los ejércitos rusos. Un nuevo tipo de guerra en la que no cuenta ni el número ni el coraje sino la metralla, las armas. Por otro lado, en el frente interno, dos cosas novedosas. La prensa de los bolcheviques y los comités de soldados- revolucionarios que se cuentan por millares. Los sóviets. Agrupaciones de soldados que no obedecen más a sus oficiales.

Este reportaje lo provoca la abdicación de Nicolás II, en marzo. No siempre se es testigo del hundimiento de un imperio. En los últimos momentos, Nicolás II intenta una monarquía constitucional, pero es tarde. Insisto, todo comienza en febrero. La guerra se hizo impopular. Privaciones en la vida cotidiana, bajas de familiares en la contienda, la multitud reclama «Pan y Paz». En Petrogrado, unos 80 mil, entre trabajadores de textiles y metalurgia y mujeres. Las autoridades dudan en lanzar la tropa, pero la sorpresa es que regimientos enteros se pasan al campo de los insurrectos. El movimiento fue seguido en todo el país. El 27 de febrero el poder desaparece.

SACRIFICIO INÚTIL

El sacrificio de los Romanov ha sido inútil. La musa de la historia ha decidido que se aceleren los acontecimientos. He visto cómo se forma el gobierno provisional de Kérenski. Por su lado, bolcheviques que se hallaban en el exilio se apresuran a retornar. Entre ellos Lenin, desde Zurich (en marzo). Y mientras se desploma el antiguo régimen zarista se hacen visibles diversas tendencias, liberales, constitucionalistas, demócratas, mencheviques, bolcheviques y social-revolucionarios. Son estos últimos por los que los rusos votan, unos 17 millones. Por los bolcheviques, unos 10 millones. Vladimir Ulianov, Lenin, ya está de vuelta. Ese poder parlamentario no es su meta. Los bolcheviques crecen en la medida que se reproducen comités de soldados insumisos. Crecen en las calles y en las fábricas. Lenin intenta convencer a sus camaradas. Ve la ocasión de una toma violenta del poder. Pero se oponen. Gran parte de los sindicatos están todavía en manos de mencheviques.

Pese a ello, en julio, hay una segunda insurrección que dura tres días. Un putsch fallado. Y lo que es peor, el gobierno de Kérenski decide poner punto final a la actividad de Lenin, y se le persigue por «traición a la patria». Se hace público que entra a Rusia gracias a las facilidades prestadas por los alemanes. Sabían que si llegase al poder —lo cual era quimérico— lo primero que haría es buscar la paz. Lenin, entonces, desaparece. Fuga a Finlandia.

Pues bien, en la noche del 7 de noviembre, según el calendario gregoriano, y no el 25 de octubre —calendario juliano que los rusos dejan de usar— el Palacio de Invierno cae. Pero la toma no tiene nada de heróica. Invaden un gran hospital. Tiempos de guerra. La familia imperial se había trasladado a Tsarskoïe, un distrito de Petrogrado. Tampoco lo ocupaba Kérenski, sino el Palacio Gatchina. La batalla entre «guardias rojos» y junkers y tropas de asalto que Kérenski esperaba llegaran a tiempo, no tuvo lugar. Un puñado de partidarios lo toma por la noche, y si hubo muertos, provienen de los marinos del Crucero Aurora, que se amotinaron. Unos cuantos cadetes y un batallón de mujeres guardaban ese lugar. Y Kérenski, como en otros lugares, esa noche descubre que no solo los bolcheviques sino la mayoría de guarniciones eran parte del levantamiento.

EL PODER DE LOS SÓVIETS

¿Dónde estaba el verdadero poder? En la asamblea de los sóviets. Trotski, Presidente del II Congreso panruso de los sóviets, recientemente aliado de los bolcheviques. La insurrección entonces, se legitima. Se dictan las primeras leyes en el Palacio de Tauride. Ahí Lenin lee un documento bastante extenso que resumiremos en tres decisiones, el decreto de paz, el decreto que anula los latifundios y el decreto formando un nuevo tipo de gobierno. Estas leyes reciben el voto unánime. Y se canta la Internacional.

Las otras izquierdas, en minoría, han dejado el congreso. Grave error. Kámenev anuncia «la liberación de todos los presos políticos». Se refiere a las víctimas del zarismo. Pero los dirigentes mencheviques y social-revolucionarios son puestos inmediatamente en prisiones.

MINISTROS

¿Cómo será este nuevo gobierno? En la Asamblea, Sujánov se ha atrevido a preguntar si tendrán, o no, ministros. Hasta hace poco, eso parecería algo burgués. Al fin de cuentas, terminan por entregar las carteras de agricultura a Miliutin, que tiene el mérito de ser un especialista de la agricultura, y sobre todo, de tener el récord de arrestos y tiempo en las prisiones zaristas. Educación se le da a Lounatcharski, brillante intelectual. Y para manejar el Ejército y la Marina, a Antónov-Ovséyenko, el genial estratega de estas jornadas. Trotski recibe el más difícil. El de las relaciones internacionales. Tendrá que negociar con los alemanes. 1 Y resolver el problema de la familia Romanov.2 ¿Qué hará Kérenski, que ha desaparecido?3 ¿Cómo pondrá orden policial un gobierno de «revolucionarios profesionales» como los llama el propio Lenin? 4

Notas del editor:

1 Armisticio germano-ruso de Brest-Litovsk

2 La familia real es asesinada el 17 de julio de 1918

3 Kérenski fallece en Nueva York a los 89 años

4 En 1917, se crea la policía política, la Tcheka, para proteger el gobierno bolchevique

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* El periodista llamado Hugh Samanoff no existió nunca. Es una ficción periodística de Hugo Neira, para enviar un corresponsal al pasado, en la máquina del tiempo, a Rusia antes de la toma del poder por los bolcheviques.

 

Publicado en diario Expreso, 12 de noviembre de 2017, p. 21

http://www.expreso.com.pe/mundo/lenin-zar-gobierno-provisional/

 

¿Crimen organizado o delincuencia?

Written By: Hugo Neira - Nov• 06•17

Una calculada confusión semántica. A mí de chiquito, mis abuelas y en el colegio fiscal 429 en Lince, me enseñaron una cosa que se llama gramática. Era un tiempo en que la enseñanza se hacía para transmitir conocimiento, y por cursos no ‘por áreas’ como ahora. Y las profesoras venían de la Normal. Aprendí, pues, que crimen es asesinato. Algo que tiene que ver con homicidio, fratricidio, parricidio. Crimen es cuando la fechoría es de tal dimensión como en Cajamarca, en la provincia de Chota, «una bebe de un mes de nacida es ultrajada y asfixiada por su padre, un adolescente de 17 años». No es lo mismo que cuando ordenan prisión preventiva al vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, «por el pago de sobornos». Por mucho que tenga que ver con coimas con Odebrecht —salvo que se negocie bajo la amenaza de un revólver— ahí no puede usarse el adjetivo de criminal. Lo correcto es delincuencial.

Me pregunto, sin embargo, por qué no se usa. No soy jurista, pero sí creo que no se juega con el significado de las palabras. Noto, por ejemplo, que Alberto Bustamante, abogado y catedrático en la PUCP, quien describe los últimos trece meses del gobierno de Alberto Fujimori y que se ocupa de los trajines ilícitos en la ‘Fábrica’ de Montesinos —a quien llama el diablo—, describe a las personas sindicadas como autores «del delito de lavado de dinero», en un libro notable no solo por su franqueza sino por su humor, y dice «delito» y no «crimen» (Del diablo su país, Norma, p. 69). No podemos confundirnos, como ahora estamos. Una cosa es estafar a alguien y otra, pegarle un plomazo.

Delito es depredación, dolo, encumbrimiento, soborno, falsedad y fraude. Por ejemplo, «Ex gobernador de Pasco es condenado a 15 años de cárcel» (El Comercio, 23.09.17). Hay 17 gobernadores regionales entre sentenciados, procesados, e investigados. Todo eso es delincuencial. En prisión está el ex gobernador de Ancash, Waldo Ríos, y su sucesor Enrique Vargas. Procesados por delitos y no por crímenes. El Poder Judicial los consideró culpables de haberse servido del cargo para favorecer licitaciones. En la misma página del mismo diario, viene la noticia de que un policía muere en una emboscada en el kilómetro 116 de la Carrera Interoceánica, y según los testigos, los agentes fueron atacados con armas de fuego. ¿Y eso qué es? Eso es un crimen. Por lo demás, crimen es una metáfora muy general del mal. Decimos es «un crimen matar a las ballenas» con lo cual se manifiesta un respeto por la vida animal. También es un crimen dejar una piedra, adrede, en la carretera norte, provocando un accidente.

Hoy se usa ‘crimen organizado’ para señalar delitos. Me pregunto, modestamente, su origen. Hay dos posibilidades. Viene de la sumisión de las élites peruanas al idioma inglés. En efecto, en el mundo anglosajón, se usa lo de asociación criminal. Pero eso proviene de su propia historia. El mítico Chicago de los treinta. Que es mito cinematográfico y verdad histórica. Al Capone practicaba el viril deporte de agarrar a palazos a alguno de sus socios, delante de otros gánsteres, aterrados. O sea criminal y delincuencial. El Poder Judicial puede y debe investigar. Pero ¿desde el a priori del ‘crimen organizado’? La cosa es obvia. Lo que cuenta es el efecto mediático.

Un sociólogo, Danilo Martuccelli, dice que en la política limeña el «humor es el del aplaste». Martuccelli no vive en Perú y no está en las sectas de la opinión, dice las cosas libremente, modesto profesor de París-Descartes, autor de una veintena de libros, el citado es Lima y sus arenas (Cauces Editores). ¡Cómo nos conoce! Sanciones a Caretas, por unos. Sanciones a Aldo Mariátegui, por otros. La polarización asesina civilmente a esos que no dicen lo correcto de un lado al otro de las facciones.

Me sorprende que no se haya usado, para esa investigación exhaustiva de personas sospechadas, algo que de entrada no insulte, por ejemplo, «Comisión de estudio de posibles crímenes y delitos». Lo que se ha hecho es etiquetar a una serie de políticos con una calificación que los desacredita hasta el fin de los tiempos. En el Perú, nadie va a volver a tratar de la misma manera a una persona que ha sido tratada públicamente de cabecilla del ‘crimen organizado’. El camino a la presidencia para el 2021 está abierto, es lo que creen algunos. Yo veo en cambio outsiders temibles.

La historia del poder en el Perú es muy extraña. Se destrozan clases políticas enteras, eso hizo Leguía deportando civilistas, mientras entregaba concesiones apetitosas a la Peruvian Corporation, a la London Pacific Petroleum. Luego llega Sánchez Cerro,  «que emplea a su familia entera» (Alfonso Quiroz, Historia de la corrupción en el Perú, IEP, p. 255). Pero después del moralista José Luis Bustamente y Rivero vino el general Odría, «hubo transacciones privadas que nadie se animó a revelar». Odría no bromeaba.

¿Crimen organizado? Nuestra delincuencia es oportunista e inacabada. El «dame 20 millones» de un expresidente. Y los fondos del ‘doc’, en el extranjero. O sea cutre, chicha, aunque nuestros jueces abordan el tema como si se jugara en las grandes ligas mundiales del delito.

Publicado en El Montonero., 6 de noviembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/crimen-organizado-o-delincuencia

La guerra que no fue

Written By: Hugo Neira - Nov• 02•17

De cómo Juan Velasco Alvarado quiso invadir Chile. Hugo Neira, otrora director de difusión del SINAMOS, recuerda la anécdota.

 

“Mira, hijo, tienes que entender que a estos chilenos nunca más los vamos a encontrar en la situación en que están”, le dijo Velasco a Neira desde su cama en el Hospital Militar. Era 1977, según el exdirector de Correo. “Por primera vez tenemos mejores aviones, tanques y habíamos estudiado un ataque como el de los israelitas en el Sinaí. Los íbamos a agarrar con los pantalones abajo”.

“El plan de Velasco era ocupar Arica, Iquique y Antofagasta”, dice Neira.

Parada Militar setentera. La dictadura compró 240 tanques soviéticos T-54 y 280 T-55. “El gobierno chileno habría llamado a la OEA, a Estados Unidos”, dice Neira citando a Velasco.

 

Velasco me tenía una gran confianza y eso me permitió, en esos años, ciertas libertades. Cuando se cierra Caretas y se exilia a Enrique Zileri, quien esto escribe publica una protesta en primera plana del diario Correo. Con riesgo a que me retiraran del cargo de director. Eso propusieron varios generales. Era una dictadura, y Velasco les dice ‘no’. ¿Y voy ahora a ponerle palabras en la boca que no tuvo?

Velasco preparaba una intervención en territorio chileno. Sobre ese tema me dijo muchas cosas cuando lo visité en el Hospital Militar. Era un diálogo entre amigos que no se iban a volver a ver nunca. Yo partía a Europa (no había otra opción) y  Velasco muere unos pocos meses después. Sobre la guerra que no se hizo, me puso ante dos posibilidades. En la primera ganábamos. Porque «era una guerra entre ejércitos». Por una vez, «teníamos más armas». Textual. En la segunda, de volverse una guerra prolongada, entraba a tallar la reserva. «Mira hijito, tú eres un muchacho bien formado, tienes tu pinta, sólido, y no quiero faltarte el respeto, pero en Chile, la reserva tiene un millón como tú». Y entonces, perdíamos.

Zapata: “No hay ningún indicio de eso”

Esa versión de Velasco, ¿no la entiende el historiador Zapata? Menos mal que no fue cronista en el XVI, habría despreciado a los quipucamayoc. Ocurre que algunos de nosotros no solo somos sociólogos o psicólogos o juristas, sino y de paso, testigos de vista. Max Hernández, Julio Cotler, Enrique Bernales, ¿qué no hemos visto? ¿Quién es a quien no conocimos? ¿Por qué eso fastidia tanto? Sí, pues, he conocido a Haya de la Torre, a Jorge Basadre y a Víctor Andrés Belaunde. En plan Montesinos, ¿tenía que haberlos grabado? Y en mis viajes, Fidel Castro, Borges, Octavio Paz, Sartre, Lévi-Strauss. ¿Y yo qué culpa tengo?

En cuanto al velasquismo, dos palabras. Razonando como lo quería Nietzsche, «a martillazos». Sociológicamente, es la ruptura del statu quo por una élite militar. La desaparición de la oligarquía. E históricamente, Velasco es el tajo de la historia. En 1969, se acaba la colonia.

Publicado en Caretas, n° 2512, jueves 2 de noviembre de 2017

http://caretas.pe/sociedad/80668-la_guerra_que_no_fue

Cataluña. España. Europa. El mundo

Written By: Hugo Neira - Nov• 01•17

Lo que ocurra en Barcelona sobrepasa el territorio de Cataluña. Es un tema español, ciertamente. Pero es también un tema europeo, hay tendencias separatistas en varias naciones. En Italia, Escocia, Dinamarca (Groenlandia). Y por último, y no es lo menor, la mundialización del planeta. Y lo que está por venir, si el mercado se extendiera en un mundo sin Estados. No es precisamente el paraíso, como explicaré líneas adelante.

El tema es enorme, procedamos desde un principio simple. El criterio de cercanía, tres círculos geopolíticos.

El primero es Cataluña y España. Está a la vista el efecto que ha tenido en los mercados financieros la amenaza de pertenecer a un espacio incógnito, una tierra de nadie, fuera de España y de la Unión Europea. Se han retirado los principales bancos del país, CaixaBank y el Banco Sabadell. Han seguido centenares de empresas, grandes y pequeñas. Ha sido una fuga espectacular. En 48 horas, Cataluña la rica, dejó de serlo. En cifras, la estampida de capitales se eleva a 1800 millones de euros. El tema de Cataluña ha impactado en Europa. Diarios como La Vanguardia, el Financial Times, El Punt Avui, El Periódico de Catalunya, son muy críticos. «La crisis abierta por el referéndum sobre la autodeterminación en este 1° de octubre dejará cicatrices profundas».

El segundo es la Unión Europea —de 500 millones de habitantes—, como su nombre lo indica (esta frase se me ha quedado desde las aulas de la primaria) se compone de naciones diversas. Y no es la primera vez que un Estado-nación se rompe. Checoslovaquia es hoy dos repúblicas. No hay que olvidar que Yugoslavia ya no existe sino Serbia, Eslovenia, Macedonia, Croacia y Kosovo. En resumidas cuentas, ha vuelto a aparecer una mala palabra, balcanizarse. Y las noticias actuales sobre la Europa balcánica no son de las mejores. Los pequeños países que se salieron de la ex URSS y exyugoslavos, no han prosperado, Macedonia tiene un régimen semiautoritario (a lo Putin), Serbia, inundada por la corrupción. «Los balcanes —dice un especialista— no han salido de sus viejos demonios nacionalistas y autoritarios». ¿Y el Brexit inglés?, me preguntará el lector acucioso. Hoy es un lío interno entre conservadores. La salida de la UE es complicadísima. Y tienen para años.

El tercer círculo es el mundo. El problema podemos plantearlo de la siguiente manera. La mundialización es un hecho, es el mercado mundial. La riqueza global ha crecido enormemente, y a la vez, las desigualdades. La influencia del mercado mundial va más lejos. Modeliza de alguna manera las sociedades humanas hacia una homogeneización. Lo cual produce su contrario, corrientes de resistencia. Y ellas no provienen necesariamente de la economía. Cataluña es el caso más visible. Su resistencia es cultural, apela a la lengua y la tradición. Hay mucha trampa en esa postura. Porque hay catalanes que se sienten catalanes y a la vez españoles.

Voy a entrar ahora a un terreno minado. En los medios de la alta finanza, la idea de un mundo en que el mercado se expanda sin barreras que ahora son los Estados-nación, a muchos les parece algo así como la tierra prometida. Pero hay quienes, sin desdeñar el mercado, ven lo que se nos viene. El mundo actual, compuesto de tres superpotencias —Estados Unidos, China y la Unión Europea—, es un mundo policéntrico. Ninguna potencia es hegemónica. Los tres grandes se necesitan. China es la primera acreedora de los Estados Unidos. Y la Unión Europea no puede funcionar sin relaciones con las dos grandes entidades que menciono. Ahora bien, ese orden policéntrico no es capaz de instalar un orden mundial de Derecho. De este mundo a la deriva, las consecuencias ya son visibles. El crecimiento de lo ilegal ante lo legal, la aparición de depredadores internacionales (conocemos esto por Odebrecht). Un mundo precario, frágil. Lo que acabo de precisar lo he tomado en gran parte de Jacques Attali. Y se pregunta, ¿qué posibilidades tendrá la democracia para sobrevivir en ese caos? ¿Un mundo donde la seguridad va a contar más que la libertad? (Y eso ya nos está pasando.) ¿Y cuál es el límite del mercado mismo? Acaso ya no son parte de los negocios internacionales la prostitución y el lavado de activos? ¿Por qué no gestionar las drogas, la violencia? Un mundo con solo mercado, sin Estados, es el caos. Estamos, pues, ante una paradoja. La mundialización —mientras no haya un gobierno mundial, lo cual creo difícil o imposible— necesita Estados fuertes. La mundialización no sale ganando con estados liliputienses, por lo general, inestables.

Volviendo a Cataluña, las noticias son más que saludables. Acaba de cubrir las calles de Barcelona un gigantesco mitin de un millón de manifestantes, mayor que el del 7 u 8 de octubre, en el que habló Mario Vargas Llosa. El lema lo dice todo, «Votarem», o sea, votaremos. «Por el retorno a actos constitucionales». Y con algo muy especial. Con banderas seny. ¿Qué quiere decir seny? En Barcelona siempre hubo un orgullo por tener los catalanes el «seny», que traducido quiere decir sensatez, cordura, sentido común, es lo que regresa. Quieren una Cataluña no solo dentro de España, sino plural. Y como Puigdemont se ha escapado a Bruselas, las bromas recorren Barcelona: «En Bélgica, las empresas han comenzado a huir».

Publicado en El Montonero., 01 de noviembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/cataluna-espana-europa-el-mundo

Cataluña. Eugenio D’Ors. Mediterráneo y el Islam

Written By: Hugo Neira - Oct• 30•17

Estoy un tanto desvelado por un doble tema, las fallas del censo y Cataluña. Lo primero, como a Aníbal Sánchez ya lo han expectorado del INEI, mi atención ha girado a ese salto al vacío de los catalanes. ¿Tan lejos de la razón y en las orillas del Mediterráneo? ¿El mar en que se batieron, por siglos, cristianos y musulmanes? En esas estaba cuando siento un ruido en la sala de mi casa. A veces y por las noches se cuelan en mi casa, bajando una misteriosa escalera, grandes espíritus. Nunca sé si eso es real o imaginario.

En la sala y en efecto, Eugenio D’Ors. Catalán. Se fue de este mundo hace rato.

Zalamero como buen peruano, le extiendo la mano con un sonoro «don Eugenio, el autor de La Ben Plantada, en mi casa¡! ¿A qué debo ese honor?». El escritor catalán me saluda con cordialidad y me responde:

– ¡Cómo no voy a venir a verlo, si usted se pasea por el mundo con mis libros!

Cierto, he llevado libros suyos de París a Papeete y de ahí a Lima, de Ortega, de Unamuno, y varios de Eugenio D’Ors. Saco del estante uno que tengo desde siempre, La filosofía del hombre que trabaja y juega. Que me ha inspirado enormemente. Don Eugenio se acerca y lo hojea.

– No es la edición original, que es de 1914.

– Claro que no, pero sí una, mexicana, de 1921. La encontré en libreros de Lima.

Y tiene usted, también, «Tres horas en el Museo del Prado», dice, con cara de contento.

Eugenio D’Ors, nacido en Barcelona, una de las figuras más destacadas de la cultura catalana. Después de La Ben Plantada, se le ocurrió escribir en castellano. Doctor en filosofía y letras. Por irritar a los separatistas, escribe una «Historia de los Reyes Católicos», en francés. Esos reyes que unieron el reino de Castilla y de Aragón. De este último, Cataluña era apenas un condado. Firmaba sus artículos, Xenius. Como a Ortega, es imposible resumirlo.

– Vamos a ver Hugo, ¿nos podemos tutear, no? ¿Le preocupa Cataluña? Piense entonces en términos de geopolítica, propios a su tiempo. D’ors continúa.

– ¿Sabe qué es España? Un confín occidental de Europa. Y después de romanos y luego de visigodos. O sea, desde la parte norte, germanizada, siempre se ha abandonado esa orilla del Mediterráneo. Y al frente, siempre ha estado y está el Islam. Se calla, y no sé adónde va.

– Hubo una España árabe —ha vuelto a hablar—, Toledo, Zaragoza, Valencia, se han olvidado de Abderramán, yo no. Era un genio de la guerra. Los pueblos islámicos tenían ejércitos que invadían constantemente. Y el Mediterráneo es un lago islámico en los días que corren .¿Y dónde está Barcelona? En el Mediterráneo. ¿Y qué hay al frente? Egipto, Argelia, Marruecos, y los Emiratos árabes. Y luego me pregunta:

– ¿Conoce usted Hong Kong?

– La verdad, no he estado en ese puerto.

– ¿Pero sabe qué es? Y sin esperar respuesta: – Hong Kong, la ciudad más rica de China, 42 mil dólares per cápita, un 45% superior al de España. El tercer centro financiero del mundo. Esencialmente terciario. Nos conviene, ¿no? Bueno, habría que mejorar el actual puerto de Barcelona.

– Me asombra. ¿Pero está diciendo que Barcelona puede convertirse en una suerte de un metrópoli mediterránea gigantesca?

– Naturalmente, replica el visitante. En la Unión Europa no va a poder quedarse, puesto que sale de España. Mire el mapa, ¿quiénes están cerca? Los pueblos del Islam. Lo que intuimos, con otros espíritus, es que se van a instalar capitales musulmanes, lo cual salvaría de inmediato la economía catalana, ahora en los suelos por la fuga de centenas de empresas.

– ¿No va a haber solución con España, ni con Europa?

– Cataluña no la necesita. ¿Sabe cuál es el lema de Hong Kong? «Un país, dos sistemas». Las islas progresan si están en lugares estratégicos. Hong Kong tiene un producto bruto superior a Portugal, con solo 7 millones de personas. Por lo demás, Cataluña será un destino tanto comercial como turístico. Como Nueva York, como Los Ángeles. Pero me dice todo esto con un aire ligeramente melancólico. Le pregunto qué ve de siniestro en ese destino.

– Mire, Hugo, es sencillo. Primero llegan los capitales islámicos. Luego la población. En Hong Kong son los chinos, un millón se preparan a ser residentes. Igual en Barcelona, al comienzo se llevarán bien, pero luego, los catalanes tendrán que partir.

– ¿Adónde?

– Adonde va a ser, pues. D’Ors, con la muerte en el alma: – De nuevo a España.

Antes de irse, me escribe una nota. «No se olvide de lo que dijo Tito Livio. ‘Hispania nom quam Italia terra’. El suelo íbero no se ha hecho para un solo pueblo, su particularismo es que nunca ha sido ni puede ser única Hispania sino múltiple. La dominación sarracena volverá con alarifes banqueros. Irresistible.»

Y si acaso Cataluña fuera el primer paso para que aparezcan cantones independientes por todas partes, ¿a quién beneficiaría, geopolíticamente, un mosaico mundial de pueblos desconectados? (Seguiremos en la próxima columna)

 

Publicado en El Montonero., 30 de octubre de 2017

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