Velasco, Chile y el historiador Zapata

Written By: Hugo Neira - Oct• 16•17

Octubre, Velasco, la memoria colectiva, y un artículo de Alberto Adrianzén: «el velasquismo sentó las bases no solo para el advenimiento de la democracia moderna y antioligárquica sino también para el nacimiento de un pueblo libre, capaz de autodeterminarse. Su propuesta fue construir un país de ‘plebeyos’, sin ‘señores’ » (La República, 05.10.17). Adrianzén siempre estuvo en la izquierda, lo digo por si acaso, no fue velasquista.

Carlos Contreras, en su libro Perú, historia mínima, editado nada menos que por el Colegio de México, tiene un juicio neutral. Después de «la restauración oligárquica y crisis», se ocupa del «reformismo militar», 1968-1990. Y en los siguientes términos, «el nacionalismo de los uniformados», y «un general revolucionario». Su juicio es sereno, no esconde la importancia de la reforma agraria, aunque critica algunos de sus aspectos. Me hubiera gustado que dijera que desaparecen los gamonales. En fin, Béjar ha escrito. Y se pregunta si es necesario reivindicar a Velasco. Dice: «No, el paso del tiempo, ya se encargó de hacerlo» (Otra Mirada n°1072). Tengo por Béjar el mayor de los aprecios. Pero no estoy de acuerdo. Velasco y los que lo conocimos no seremos perdonados por haber participado en algo que fue el fin de la servidumbre indígena. Ese tema no está cerrado, Héctor.

Me he visto envuelto en una polémica en torno a Velasco, sin desearlo. Ocurre que hace un tiempo, TVPerú me hizo una prolongada entrevista para «Sucedió en el Perú». Y hoy, lo que editan en RPP (11.10.17) es la cuestión de si Velasco y el tema de Chile. Y de pronto, Antonio Zapata, consultado por los de ese canal, sostiene «que no hay indicios» de lo que digo.

Y sobre eso, respondo. Por una vez, en el Twitter. «No, Zapata, te equivocas. Sobre ese tema no soy historiador sino testigo, a ver si lo entiendes».

En 1977, pasé meses viviendo clandestinamente, cuando Morales Bermudez, pero eso lo contaré acaso en otra ocasión. No vivía en Lima. Una mañana entra una llamada de Velasco directamente a casa de mi madre. « Señora, soy Juan Velasco, la llamo porque corre el rumor de que Hugo se va. Dígale que venga a despedirse». Y como se puede suponer, bajé a Lima. Visité a Velasco, en el hospital militar. Hablamos horas, pero ahora voy directamente al tema de la guerra con Chile. Y me dijo entonces: – Mira, hijo (así me trataba, incluso, hijito), tienes que entender que a estos chilenos nunca más los vamos a encontrar en la situación en que están. Por primera vez tenemos mejores aviones, tanques y habíamos estudiado un ataque como el de los israelitas en el Sinaí. Los íbamos a agarrar con los pantalones abajo». Hasta ahí, TVPerú ha usado mi testimonio. Pero se han callado lo que sigue.

El plan de Velasco era ocupar el territorio perdido de Arica, Iquique y Antofagasta. Y cuando le pregunto si estaba seguro que ganaríamos, me dice: – Mira, si era una guerra entre fuerzas armadas, las chilenas y las peruanas de entonces, ganábamos. Ocupadas esas provincias, lo más probable es que el gobierno chileno habría llamado a la OEA, a los Estados Unidos, para detener la ofensiva. Me entró una duda, y le dije: – ¿Y si no pedían «la intervención internacional»? Y ahí Velasco me dice: – Mira hijito, tú eres un muchacho fuerte, sólido, pero no quiero ofenderte. Gente como tú, la reserva chilena tiene como un millón. ¿Entiendes lo que te digo? De militares a militares, ganábamos de lejos. Pero si era de reserva a reserva, no. Entonces, asombrado, le dije: – Entonces ¿esa guerra no se iba a ganar?! Y me responde: « – Eso nunca lo sabremos».

Mi pregunta hoy se dirige a ese programa de TV. ¿Por qué mocharon ese testimonio? En la respuesta de Velasco se le ve razonando como es propio a los militares, con criterios de orden estratégico. Tengo la peor hipótesis. Siempre se quiso mostrar a Juan Velasco como un imbécil. En cuanto al historiador Zapata, ha dicho «que no tiene indicios». No los tiene porque no los ha buscado¡! En las redes, mi postura de testigo y la respuesta negativa de Zapata han levantado una ola de opiniones contrarias al historiador. Por lo general insisten, en lo que concierne a Velasco, en tres virtudes, «no robó, amaba al Perú, tenía pantalones». (En esto veo asomarse el 2021, el electorado va a querer presidentes con carácter. No golpe, no militares, pero como se dice vulgarmente, «con huevos».)

¿Qué pasa Zapata? Testimonios sobre ese punto los hay por doquier. Muchos en los blogs, hijos de militares, han escuchado a sus padres la misma versión. ¿Y tú dices que no hay indicios? Estás ofendiendo mi probidad. Yo no miento. Además tergiversas el tema de la compra de armas a la Unión Soviética. O sea, ¿Velasco un vendido al comunismo? Compró algunas, pero la masa de armas vinieron de naciones occidentales. Sobre ese punto, en una de mis visitas a Cuba, Fidel Castro me impone una conversación, cara a cara: « – Hugo, ¿por qué te opones a que Perú se arme con lo que le puede dar la Unión Soviética? La he contado en este portal, con la ocasión de su muerte. Vamos Zapata, si no hay «indicios» podemos, si tú quieres, llamar a Raúl. No te preocupes, de hoy en adelante, voy a llevar un notario. Creo que se llama heurística el arte de saber discernir entre el mentiroso y el testimonio honesto. ¿Qué provecho busco o saco por decir la verdad? La actitud de Zapata me sorprende y me molesta.

Publicado en El Montonero., 16 de octubre de 2017

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¿Adónde va Cataluña? Opiniones de un charnego

Written By: Hugo Neira - Oct• 09•17

Me puse a examinar el tema de Cataluña. Y puedo decirles que es uno de los lugares más tensos del planeta entero. No tienen los misiles del coreano del norte sino algo más vasto. Geopolíticamente, es decir, a escala global, es lo más serio que está pasando.

Cataluña, PBI US$ 211 billones. No está mal, pero España entera es 1381 billones en 2014 (Images Économiques du Monde, 2017). Una de las autonomías más ricas. Pero no exageremos. Haga números lector, aportan más, pero el resto de españoles no es una gavilla de perezosos que viven de Barcelona. Cataluña, 32113 km2. Un poco menos que Cajamarca. Unos 7,4 millones de habitantes. Bastante menos que el departamento de Lima. ¿Qué tiene de importante? El Mediterráneo. Es decir, si los secesionistas se salen con la suya, un nuevo Estado en el riñón de Europa deja de ser un asunto estrictamente español. Es la geopolítica global la que se altera.

El lector se preguntará qué es un charnego. Según el Institut d’Estudis Catalans, el término corresponde a un “inmigrante castellanohablante residente en Cataluña, dicho despectivamente”. ¿Solo al que habla castellano? Seamos sinceros, el insulto para los pobres de toda España que por razones de trabajo habrían inmigrado. El término es más fuerte que «cholo». Un sentido racial y no solo social habita en esa categoría. Entonces, voy a pensar este tema como un charnego. ¡Por solidaridad proletaria!

La cosa ha ido rápidamente. El violento 1° de octubre fue de incidentes tanto de manifestantes que provocaban como de la policía nacional que vino del «extranjero», perdón de España. La sorpresa fue que los policías locales, llamados Mossos —ni me pregunte el lector, cosas de la lengua catalana que no conozco ni pienso conocer— se pusieron del lado de este inicio de golpe de Estado. El poder legítimo del presidente Rajoy pudo ser tildado de «represor». La sedición catalana había ganado esa batalla. Rajoy igual Franco. El jueves 5 de octubre, «los separatistas catalanes pusieron fecha y hora a la consumación de su desafío» (El País). Fue el gran momento de Puigdemont: «No nos moveremos».

Sin embargo, la crisis catalana había comenzado a barrer los valores en la bolsa mundial y no solo de españoles sino de catalanes. Y entonces, ocurren tres cosas que probablemente han sorprendido. La primera, la enérgica intervención del Rey. Luego, la fuga masiva de empresas catalanas. Y por último, el gran miedo que ha invadido Cataluña.

Lo del Rey. «Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática». Desde la primera frase, destruye la seudolegalidad que se habían inventado en la Asamblea catalana. Unos 45% habían aprobado declarar lo más pronto posible la independencia. ¡No era una mayoría! El Rey, en su discurso, descalifica las autoridades de Cataluña por quebrar la ley, el Estado de derecho. Y no hay una línea de reproche para Rajoy. ¿Qué quiere decir eso? Aprueba que la España constitucional y democrática pueda acudir a lo que es propio al Estado. «El monopolio legítimo de la violencia» (Max Weber). En fin, la gente de Podemos, que está en la movida catalana, descubren que el hijo de Juan Carlos I tiene carácter. Al menos, eso ha quedado claro.

El segundo cambio en la correlación de fuerzas. Algo que es incalculable para la economía de los catalanes. Grandes bancos, como CaixaBank, Sabadell, han trasladado su sede, en horas, a Alicante. El Gas Natural se ha ido a Madrid. Y centenares de medianas y pequeñas empresas se van, anónimamente. O sea, ¡se están empobreciendo!

El tercero es el miedo de los mismos catalanes. Llovieron cartas de desesperación por toda España. Uno de ellos dice: «estoy paralizado, vuelve lo más oscuro y siniestro de nuestra historia». Lo de Antonio Machado, «españolito que vienes al mundo te guarde Dios una de las dos Españas ha de helarte el corazón».

¿Qué produjo esa ola de temor? La fuerza política que ha tomado Cataluña. Se la llama CUP, Candidatura de Unidad Popular. La forman diversas ultraizquierdas que le están declarando una guerra abierta al «Estado opresor». (Una posverdad, fabricada con ayuda de Assange, el enemigo de todo lo que sea nación.) En realidad, el 90% del tributo catalán se invierte en la misma Cataluña. Han sido ricos porque estaban en España y en la Unión Europea.

Lo que ha creado realmente una inmensa inquietud es cuando se ha sabido qué es lo que haría el gobierno CUP al día siguiente. Uno, echar a los soldados españoles. (¿Y si los del Estado Islámico?) Dos, cerrar fronteras y aduanas. Tres, adiós separación de poderes. «Un modelo que no corresponde a ninguno de los países europeos». Cuatro, legislación delegada, o sea, chau parlamento. Quinto, inmunidad para los «consejeros». ¡Cómo se nota que Pablo Iglesias hizo su educación política con Chávez! No lo quise decir desde la primera línea, porque el lector no iba a creerme. A su plan Puigdemont lo llama «bolivariano»¡! Entonces, no estamos ante un proceso por formar una nueva nación —eso sí sería justo con los kurdos— sino en un proceso de desnacionalización. Lo explico la próxima semana, además los grandes escándalos de corrupción en el gobierno de Rajoy, lo cual lo debilita.

Publicado en El Montonero., 09 de octubre de 2017

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La guerra de cien años y el 2021

Written By: Hugo Neira - Oct• 02•17

De modo que el joven Abimael Guzmán, crecido en un pueblito que se llama El Arenal, a cuarenta minutos de Mollendo, madre Berenice, que lo trajo al mundo el 03/12/1934, tuvo un padre muy prolífico, “cuatro hijos matrimoniales y otros diez en distintas mujeres”. Una adolescencia bastante movida, como dice Umberto Jara, “siempre un forastero”. Quizá el ser distinto lo preparó, desde el afuera, a entender la sed de venganza social y racial de numerosos peruanos. He prometido ocuparme de estos nuevos senderólogos, Paredes, Jara y Zapata. Y es lo que ahora hago. Y me dejan con la boca abierta.

Me sorprende que, según Jara, Abimael Guzmán quizo ser militar. Y que lo marcó, como a toda nuestra generación, la segunda guerra mundial que los periódicos de entonces, informaron a raudales. El joven Guzmán se acordará de cómo el Ejército Rojo penetra en el Berlín de los nazis y por otra parte, aquicito nomás, asiste a la insurrección de Arequipa contra el dictador Odría. “Aquella sangrienta revuelta arequipeña fue una epifanía para Abimael Guzmán Reinoso” (Jara:46).

Es una pista su culto por Stalin. El hombre de acero, capaz de esta terrible frase: “Una muerte es una tragedia, pero un millón de muertes es solo estadística” (Jara:48). No lo veo marxista, en todo caso con conceptos vagos, deshilachados, paparucheros, “capitalismo burocrático” (sic). Y la caracterización de la sociedad peruana, según el PCP-SL, de semifeudal y semicolonial. Es decir, todo y nada. ¿Pensamiento Gonzalo? En realidad, consignas, órdenes de Jefe, en esos años atroces de los noventa, “batir el campo”, “ejecutar a los pequeños reaccionarios”. En suma, la meta personalista del fundador de Sendero Luminoso no era convertirse en un marxista más. ¡Abundaban! Y no paraban de hablar de la revolución sin hacerla. El Reformismo burgués, de Mirko Lauer, 1978 —antes que el senderismo cuelgue perros en los postes para denigrar a Teng Siao Ping— congrega a Arias Schreiber, Dammert, Espinoza, Letts, Malpica, Moncloa, Felipe Portocarrero. Es el momento más alto de la izquierda peruana (de retórica y sin metralletas). Lo que quiso el jefe de SL es ser uno de los grandes. Lenin, Stalin, Mao. ¿Y en qué consiste su carisma? Es de orden localista y provinciano. Le siguen porque cuando alguien le pregunta, en clase, “por qué la izquierda no toma las armas”, el profesor Guzmán, responde porque “faltaba gente como ustedes, ahora la guerra será posible” (Zapata:26, La guerra senderista). Ese fue su atractivo. Miles de peruanos estaban esperando el guía que les dijera que era válido matar. Abimael, obispo rojo, el perdón anticipado para los grandes crímenes. La autorización moral a la masacre de campesinos y ríos de sangre. ¿Cree el lector que esa religión popular se ha desvanecido?

Senderología, la historia inmediata, presentista, el Perú del culto a la personalidad. Más que partidario, con intensidad de orden religioso, “el Presidente Gonzalo”. Paredes, en su libro, comenta ante el vídeo de ‘Zorba, el griego’, “hombres y mujeres que miraban fascinados a su ‘Presidente Gonzalo’ como si fuese un semidiós” (p. 115). Vamos al grano. He usado la metáfora de la guerra de cien años. Dado que la educación secundaria se ha hundido y no existen cursos de historia universal en el Perú actual, explico que la guerra de cien años entre Inglaterra y Francia fue de 1415-1453. Y tuvo tres fases. Dicho esto, pregunto: ¿a qué creen que apuesta Abimael Guzmán, en su prisión perpetua? Al largo tiempo. ¿Por qué creen que aceptó las propuestas de Vladimiro Montesinos para la paz en 1993? No fue sino táctica. Cuenta con su longevidad. Cuando lo capturan tenía 59 años. Hoy, 84. Pero el lector debe saber que la gente con ochenta y noventa, en los tiempos que corren, son millones. (Yo entre tantos.) Y más sabe el diablo por viejo que por diablo.

En el mundo entero se ha hecho obsoleta la política fundada sola en programas. Está de vuelta el personalismo. ¿Qué otra cosa es el americano Trump? ¿Qué es el francés Macron? ¿Qué es la alemana Merkel? Son fuertes personalidades. Cuenta el carácter. El Perú no escapa a esas tendencias actuales. El principio político del Jefe, ya vive entre nosotros. Hay quienes desean cambios con sangre y no se atreven a decirlo.

Entonces, ¿en el 2021? Los hipnotizados por el todo-mercado no tienen mañana. A Alan le ha hecho un daño irreparable la terrible campaña de la megacomisión, manejada por Nadine. La derecha solo cree en el economicismo y los logaritmos que producen riqueza. La izquierda ha perdido la brújula y Alberto Adrianzén se despidió hace años, “ni reformista ni revolucionaria” (Socialismo y Participación, 2007). El nivel político sigue por los suelos. Van a seguir lloviendo los fuegos del castigo celeste con las revelaciones de Odebrecht, Lava Jato. Nos vamos a quedar sin clase política. En esta guerra de cien años que ha establecido el Presidente Gonzalo, solo veo una salida, Mario Vargas Llosa for president.

Sería, en efecto, mejor que asumiera. Que dejara de jugar ese rol nefasto, de gamonal de opiniones sobre la pobre chacra que es el Perú de sus seguidores. ¿Qué es eso de Rosa María Palacios, suerte de abadesa con furias personales, consejera de PPK? La fujimorista y hoy antifujimorista, ¿habituada a echar cizaña y dividir más de lo que ya están a los peruanos? Vamos Mario, te queremos de candidato, a las claras, ¿qué es eso de ser un dirigente desde las sombras? ¿Mario, por el camino luminoso de las técnicas del montesinismo?

Lo real: hay un político en vida y que piensa y manda desde su prisión perpetua. Entonces, se necesita de alguien que piense el Perú y pueda enfrentarlo desde la legitimidad. Digo esto sin pertenecer al clan que lo adula. En Lima todo se sabe, me cuentan que unos amigos suyos, cuando viajan y lo encuentran, dicen que “están con Dios”. ¡Qué capacidad limeña para la “sumisión voluntaria”! Conozco a Mario. Fue de joven, como yo lo fui, militante en la juventud comunista. Claro que la dejamos. Pero por eso creo que no será un pacato liberal sino un liberal con sensibilidad social. Mario tiene carácter. Y una capacidad de astucia, su estrategia para llegar al Nobel no fueron solo novelas. Tomó las banderas del liberalismo. Sabe moverse en diversos campos de fuerza. Este país y su pueblo solo caminan si alguien orienta y manda. Así que ya saben, o Mario o Gonzalo. Ustedes verán. Tengo otro argumentos. Seguiré en la próxima semana.

Publicado en El Montonero., 02 de octubre de 2017

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El día en que capturaron a Abimael Guzmán

Written By: Hugo Neira - Sep• 25•17

«La primera semana de mayo de 1980 Florencio Conde Núñez llegó a Chuschi, un caserío perdido entre las montañas de Cangallo» (…) para organizar las elecciones. Hombre de «marcados rasgos andinos» (…). Pero, «a las dos de la madrugada», cinco desconocidos forzaron la puerta de la casa en donde dormía, lo amedrentan, «lo amarraron de manos y pies, le vendaron los ojos», y «acto seguido arrojaron todo el material electoral» por los suelos, y «lo rociaron con gasolina y prendieron fuego».

He querido mostrar, con este primer párrafo, la sencilla precisión de las 240 páginas de un texto admirable por su probidad. El de Carlos Paredes, un joven y ya avezado periodista, La hora final. La verdad sobre la captura de Abimael Guzmán. Paredes es otra generación y otro periodismo. Que el lector no se equivoque. Nada más trabajoso que escribir llanamente cómo ocurrieron realmente las cosas.

¿Cómo llegué a este libro? Me habían hablado y un amigo me recomienda el de Zapata, que comentaré más adelante, y en la librería Sur, Zulma, que atiende y ha sido mi alumna, me dice, tenemos el libro de Jara, profe, pero hay otros¡! Y he leído de un tirón tres libros que abren una nueva era de los estudios senderistas.

La hora final gira sobre Abimael y la historia del Grupo Especial de Inteligencia. GEIN. Y como telón de fondo, el crecimiento de SL con atentados, asesinatos, paros armados, apagones, coches bomba y tomas de un penal como Huamanga para rescatar sus compañeros presos. Se habían llenado los cárceles de presos, y eran «su mejor escuela de cuadros». La cúpula de Sendero los llamaba «las luminosas trincheras de combate».

No perderemos tiempo en recontar lo que fueron esos años de sangre y violencia. Ahora bien, pensar —lo que se llamaba pensar— solo dos grupos lo hacían. El Estado Mayor de SL, «los que daban las órdenes», el centro de la gran madeja, que nadie entonces conocía. Y del otro lado, un minúsculo grupo de operativos, de Benedicto Jiménez, no la DINCOTE por completo. El GEIN. Los homenajes que este grupo ha recibido últimamente son un reconocimiento. Pero no explican qué realmente ocurrió.

¿El grupo GEIN? Nacen cuando nadie sabía donde estaba Abimael. Ni siquiera si estaba vivo. Tenían fotos, muy anteriores. Y cuando cae de casualidad el camarada «Ricardo», el jefe del aparato central de propaganda de Sendero, encuentran el vídeo «Zorba el griego», les cuesta reconocer en ese hombre gordo, con barba, al profesor Guzmán. En sus silenciosas pesquisas, los hombres del GEIN no solo se acercaban físicamente al corazón de SL, sino a cómo vivían. Fue el recojo de las bolsas de basura que revela las colillas de cigarillos Winston Light que modestamente fumaba Abimael, el Yves Saint-Laurent de Miriam, Elena Iparraguirre Revoredo. «Comiendo bien, tomando vino tinto Fonde Cave», entonces Paredes no puede más y tiene uno de sus raros juicios de valor ético: «el doble rasero ideológico de la cúpula senderista. Mientras decían hacer una revolución sangrienta en nombre de los pobres y explotados, de los marginados y oprimidos del Perú, ellos se daban la gran vida» (p. 104). No era una manera de despistar a sus perseguidores, sino un estilo de vida. No menos burgués que el de la clase dominante.

La cúpula de Sendero residía en Chacarilla, o en Buenavista, o en Monterrico. Precisamente porque eran lugares protegidos por la policía¡! Es una delicia la descripción minuciosa de quienes entran y salen de la calle de Buenavista, en la casa que llaman el Palomar, y siguen a Paloma 1, Paloma 2 y Paloma 3, «mujeres de la alta sociedad limeña en sus tareas de rutina», comprando en los centros comerciales, observadas por el agente Helio, un comandante en retiro; no olvidará nunca cuando vieron a las tres mujeres, entrando a una perfumería, para comprar un perfume, envuelto en papel regalo. Y el agente recordó, era el día inmediato al aniversario del nacimiento de Abimael Guzmán.

¿La técnica del GEIN? Nada que ver con la tradicional brutalidad de golpes y torturas de otras policías. Seguían los pasos de importantes senderistas, no capturaban a ningún mando medio, ¡los había por centenares! Arte de la paciencia. Con apenas dos autos Volkswagen, prestados (!) Con poco dinero para comer, a veces 3 soles de la época. Y pocas capturas, interviene diversas mansiones donde funcionaban los órganos centrales del organismo senderista, el Departamento de Apoyo Organizativo, y el Grupo de Apoyo Partidario (de alojamiento y seguridad a los mandos políticos y militares). El lector tomará en cuenta la inmensa red que fue SL.

No fue nada fácil. Hay un capítulo dedicado a «la fuga del verano». Abimael Guzmán deja la casa de Buenavista la noche del 28 de enero, y hasta hoy día, no se ha esclarecido quién lo alertó. ¿Una de las Palomas, Angélica Salas de la Cruz? ¿Acaso un policía de la DINCOTE infiltrado por Sendero? ¿Acaso el inefable Montesinos, porque la captura del terrorista más buscado en el país, como que dejaba sin razón al golpe del 5 de abril de 1992?

Todo acaba cuando el GEIN interviene en el departamento de Balconcillo, y Ardilla, uno de sus agentes, con un revolver calibre 38, Smith Weson, ingresa identificándose como policía en la casa de Maritza Garrido-Lecca y Carlos Incháustegui, tumbando una falsa pared, se encuentra con ‘Cachetón’, y le grita:

« -¡Soy de la Policía, si tú te mueves, te mató, carajo!

Abimael Guzmán, quien estaba asustado, solo atinó a decir:

-Tranquilo muchacho, ya perdí».

Después de El Padrino, no he leído nada mejor.

 

Publicado en El Montonero., 25 de setiembre de 2017

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«La religión de los datos»

Written By: Hugo Neira - Sep• 18•17

Bienvenido el nuevo Gabinete. Sin embargo no creo que desaparezca la polaridad en la que hemos estado inmersos en los últimos meses. Hay medios de prensa, o miembros de una que otra poliarquía —para llamarlos de alguna manera— que le echa leña al incendio. Ya casi no hay partidos y los pocos que existen, los tratan como si fueran tumores de los cuales cabe deshacerse. Se supone que en la proximidad del 2021, ambas fuerzas, el oficialismo y la oposición, se habrán desvalorizado mutuamente. Pero esa estrategia parte de una premisa falsa, el electorado no va votar por aquellos que perdieron en las elecciones del 2016.

Al paciente lector le propongo esta crónica de circunstancias. La componen tres elementos. El primero, «La religión de los datos». El segundo, la organización de FP (artículo de Carlos Meléndez, El Comercio). Y mis observaciones sobre las ciudades del interior cuando la huelga de docentes, en Puno, Juliaca y Abancay.

Es por azar que en estos días, bajo un fuerte gripazo, me pongo a leer un libro excepcional. Se titula Homo Deus. Breve historia del mañana, de Yuval Noah Harari, traducido a varias lenguas, y con un millón de ejemplares. «La religión de los datos», propia a nuestro tiempo, ocupa desde la página 400 a la 432. El autor piensa que los algoritmos informáticos van a continuar aplicándose en el corto corto y mediano plazo y en consecuencia prevé un mundo laboral sin panaderos, cajeros, camareros, televendedores. Lo que augura no es un mundo de desempleados sino algo peor. La aparición de una clase inútil, inempleable. Sin embargo, es probable que la prosperidad tecnológica hará viable alimentar y sostener masas inútiles. Es la primera vez que en la larga historia del Homo Sapiens, este no tenga gran cosa por hacer. «Las personas tendrán que hacer algo o se volverán locas» (p. 358). Desde mi lectura juvenil de 1984 ningún futuro me ha parecido peor que esa economía glacial en la que no hay trabajadores. Espero que Harari se equivoque.

¿Qué es el datismo? Es el flujo de datos libres. Es algo más que la información, «Google puede detectar nuevas epidemias con más deprisa que organizaciones sanitarias» (p. 417).

Aterricemos. «El cierre del Parlamento y la convocatoria a nuevas elecciones congresales no atemorizan al partido liderado por Keiko Fujimori» (Meléndez). Y en párrafo siguiente, claramente dirigido a PPK y a sus ministros: «¿Se ha puesto a pensar qué organización política está en capacidad de llevar adelante una actividad proselitista por todo el territorio nacional? ¿Realmente cree que la izquierda dividida, el ppkausismo inexperto y los moraditos start-up van a a desplegar mayor maquinaria que la naranja?» Y una frase anterior, lapidaria. «Los parlamentarios (…) naranja están en permanente contacto con sus bases ». Meléndez no tiene nada de fujimorista, hay que decirlo. Es doctor en Ciencias Políticas, acude a los hechos. Terrible ironía de la historia. Desde 2016, con PPK, se ha querido gobernar sin partidarismos y con un elenco de personas competentes en negocios. Eso puede parecer muy sensato, pero no lo es. Se lo están diciendo hace rato. El Estado no es una empresa.

Por mi parte, ya he explicado en El Montonero la emergencia política de algo nuevo tras los docentes en huelga. Estando en Puno, Juliaca, Abancay era imposible dejar de ver su praxis, aposentarse en una plaza pública, o en el atrio de una iglesia, a lo largo del día. Me puse entonces a hacer etnopolítica. ¿La comida? Venían los informales. Los discursos, no los había, sino datos. Los celulares permiten captar noticias que eran transmitidas inmediatamente a la muchedumbre. Una victoria de lo oral y las nuevas aplicaciones en informática. Durante el mes de agosto, tuve la ocasión –fuera de mis clases y conferencias– de conversar con profesores, estudiantes, gente corriente, con el chofer o la cocinera. Y no hubo una persona, una sola, que me dijera que el gobierno marchase bien.

¿Y el datismo? Hubo un tiempo en que el Estado peruano tuvo un Servicio de Inteligencia. Pero con Toledo, desaparece. Ya había sido vencido Sendero Luminoso. Como si la sociedad peruana no dejase de producir grandes huracanes y sorpresas.

Hay en nuestro país, dos grandes mitos. Desde arriba se cree que unos veinte años de crecimiento económico ya ha hecho olvidar el retorno del Inkarri, la posibilidad del gran salto hacia adelante, en suma, la posibilidad de una revolución sangrienta. En otros países de América Latina he escuchado, «la revolución es cosa del pasado». Aquí no. La terquedad de unos alimenta a los otros. Arriba, seguirá reinando el pensamiento único. Se gobierna con ideas fijas. «La baja de tasas facilita el crecimiento». Una ilusión. «Lo económico prima sobre lo político». Perverso.

Los neoliberales creían en el ‘Estado mínimo’. Pero eso fue Margaret Thatcher y Reagan. Hoy no. Para manejar un gobierno y en términos de poder, piensan en la pura economía. Pero la sociedad humana es más ancha que una sola disciplina. Dejan de lado los datos de la antropología, la psicología, la sociología. Y ya lo están diciendo, «no se avanza con cuerdas separadas».

Publicado en El Montonero., 18 de setiembre de 2017

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