Navidad del niño, y “Considerando en frío, imparcialmente” *

Written By: Hugo Neira - Dic• 25•17

Cuando se acaba el año, todos los diciembres de mi vida, viva donde viva, en las islas semidesnudas de palmeras tahitianas o en los fríos parisinos, es decir, en medio de la más alta densidad de museos, exposiciones, librerías y públicos masivos de curiosidad infatigable, o en esta enorme ciudad comercial que es Lima, con dinero o sin él, residente o viajero, si es diciembre, haga calor o hielo, no la paso del todo bien. Poco importa que Santa Claus, Papá Noel o como le llamen, ande vestido de rojo invernal y con renos o con guayabera tropical y en bicicleta, igual me recuerda aquella espina que llamamos niñez. Estas fiestas me devuelven al periodo horrendo de la existencia en que no eres, y dependes de otros, los gigantones, los adultos, que te regalen algo o nada. La melancólica infancia, a la que según el poeta, todos pertenecemos.

Que no se haga problemas el lector, no fui de niño ni más ni menos infeliz o feliz que otros, conocí como todos la angustia consumista infantil de la noche pascual, aunque mis abuelas provincianas y cristianas de las de antes, afirmaban que los presentes —nunca decían regalos— los traían para el 6 de enero los Reyes Magos. Había entonces que esperar, lo cual me iba haciendo lentamente un outsider, en el bronco barrio de Lince, entre morenos, blancos pobres y cholos, todos trompeadores, mi infancia fue un match de box ininterrumpido, y ni siquiera Navidad era tregua. Porque al día siguiente, el feriado 25, había que lucir los regalos en la calle, escaparate de imberbes desplantes, ponerse la ropa nueva o sacar el camioncito eléctrico, o sea, competir. No hay duda, en el Perú, los pobres mismos, y yo lo era, aspiran a vencer la pobreza. Como mi padre se ausentaba o aparecía a deshora, y según mis abuelas no había sino para el yantar cotidiano, el techo hogareño y acaso uno que otro gasto pero eso sí, estricto y para la escuela, el niño que fui se las ingeniaba; o sea trabajaba las semanas para Pascua y adquirir el regalo que luego fingía venir del misterioso Papá Noel. Cuestión de no ventilar líos de familia y perder prestigio con la barra de la esquina. Me autorregalaba. Mi pobre padre a veces llegaba con algo, días después. Por lo general arribaba una encomienda de provincias, envío de mi lejana madre.

Acaso por todo eso, estas fiestas, más paganas que cristianas, a mí la verdad es que me ponen a parir como dicen los madrileños. Vamos a ver ¿seré el único? Claro, es ocasión para reunirse con la familia o los amigos, pero también con las penas. ¿No ha hablado de esto Valdelomar, en “la cena pascual” y el sitio en la mesa del ausente? A mí, estos días me abren los vastos pasadizos del adentro. Algunos dan a un patio que ya no existe. Lo cierto es que recuerdo con más fuerza, por estos días, a mi padre, aunque viviese por su lado. Y a los tíos abuelos y nuestra modesta casa de Lince. O a Porras el maestro, y a los amigos muertos, a Carlos Delgado que siempre se me aparece en sueños por estas fechas. Y a Carlos Franco o a Pocho Tantaleán. Y a Jorge y Álvaro, los hermanos que perdimos. Y entonces ocurre que después de un sueño de esos (yo soy de los que se acuerdan de sus ensoñaciones) me digo hoy voy a verlos, y a mi vieja tía Alicia que me criara. ¿Y saben qué? Hay un día del año en que voy a una iglesia católica a escuchar la misa de medianoche. No se rían. Soy un laico, un agnóstico, pero esa noche, yo sé que voy a estar en contacto con las abuelas que me criaron. Un poco como en la película de E.T., el extraterrestre. ¿Se acuerdan? Cuando dice “phone home”, y te parte el alma. En eso creo yo, que solo se me permite una vez, y en Pascuas, el contacto. No se lo cuenten a Max Hernández, me va a mandar un enfermero llevándome una camisa de fuerza. Lo que pasa es que con la Navidad es cuando aprendemos a soñar. Y acaso, a creer.

Ocurre, pues, que cosmopolita como ha sido mi vida, he hecho todo tipo de amigos, y entre ellos, alguien excepcional. Ocurre que Claire tiene un pariente que es sacerdote católico y que vive en país musulmán con todos los riesgos que eso significa. Hoy es arzobispo en Argelia, en una diócesis en que hace unos años asesinaron a diecinueve monjes de su congregación. Se llama Paul Desfarges y nos ha escrito para esta Navidad. Y nos dice que ese pueblo de Argelia es el suyo, “su Iglesia, nuestra Iglesia, con su diversidad de nacionalidades, de lenguas, de culturas, de sensibilidades eclesiásticas distintas”. (Por si acaso, amable lector, los problemas étnicos y religiosos de Argelia son mil veces más tensos y violentos que los nuestros.) Pero ahí está, pese a todo, en la parroquia de Bordj el Kiffan, entre los emigrados del Subsahará, atendiendo a los más vulnerables, “las madres encinta y los niños”. Les cuento esto, porque lo suyo es una lección de fervor y tolerancia y coraje. Les cuento porque es un honor, no siempre se conoce, en vida, a un santo. Nos desea, para este pueblo de peruanos que no conoce, “la paz interior y exterior” “para contraponer a la violencia siempre la fuerza de la dulzura”. Creo que nos estamos pasando en materia de polarizaciones y de odios y de antis. Que Dios lo escuche. Feliz Navidad.

* “Considerando en frío, imparcialmente”, es el título de un poema en Poemas humanos de César Vallejo.

Publicado en El Montonero., 25 de diciembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/navidad-del-nino-y-considerando-en-frio-imparcialmente

 

 

Noël de l’enfant. “Considérations à froid, sans parti pris”

Toutes les fins d’années, tous les mois de décembre de ma vie, où que je me trouve, que ce soit dans les îles à demi peuplées de palmiers tahitiens ou dans le froid parisien, là où se concentrent musées, expositions, librairies et public de masse d’une insatiable curiosité, ou encore dans cette énorme ville commerciale qu’est Lima, avec ou sans le sou, résident ou voyageur, qu’il fasse chaud ou qu’il gèle, je ne me sens jamais bien pour Noël. Peu importe que Santa Klauss, le père Noël comme on dit, soit tiré par ses rennes et de rouge hivernal vêtu, ou en tenue tropicale et à bicyclette, à chaque fois, il réveille les malaises de ce qu’on appelle l’enfance. Ces fêtes me rappellent cette horrible étape de l’existence sans l’être, quand il dépend des autres, ces géants, les adultes, que tu reçoives un présent ou rien. L’enfance mélancolique, de laquelle, comme l’a dit le poète, nous venons tous.

Le lecteur cependant ne doit pas s’inquiéter. Enfant, je n’ai été ni plus ni moins heureux ou malheureux que les autres. Comme eux, j’ai connu l’angoisse consumériste infantile de la nuit de Noël même si mes grands-mères, issues de la province et chrétiennes à l’ancienne, affirmaient toujours que les présents —elles ne parlaient jamais de cadeaux— arrivaient le jour des rois mages, le 6 janvier. Il fallait donc attendre, ce qui faisait de moi un outsider dans le quartier chaud de Lince, parmi les noirs, les blancs pauvres et les migrants des Andes, tous des bagarreurs sans relâche; mon enfance a été un interminable match de boxe et sans trêve aucune pour Noël. Parce que le jour suivant, le 25 décembre qui est férié, il fallait exhiber ses cadeaux dans la rue, la vitrine de jeunes imberbes insolents, revêtir la tenue offerte ou bien montrer le petit camion électrique. Autrement dit c’était une compétition. Cela ne fait pas de doute, au Pérou, les pauvres dont je faisais partie, aspirent à vaincre la pauvreté. Comme mon père était souvent absent ou n’apparaissait qu’à son heure, et que d’après mes grands-mères, on avait juste de quoi se nourrir et se loger chaque jour et pour une petite dépense scolaire, l’enfant que j’étais devait donc se débrouiller. C’est ainsi que je travaillais durant les semaines précédant Noël pour m’acheter un cadeau que je ferais ensuite passer pour livraison du père Noël. Histoire de ne pas ventiler les embrouilles familiales ni perdre ma cote aux yeux des copains du coin de la rue. Mon pauvre père m’apportait quelques fois quelque chose, mais des jours plus tard. En général je voyais arriver aussi un paquet venant de la province, de ma mère lointaine.

C’est peut-être pour tout ça que lorsqu’arrivent ces fêtes, plus païennes que chrétiennes, je me tords de douleur. Voyons un peu, serais-je le seul? Bien sûr, c’est l’occasion de se réunir avec la famille ou les amis mais aussi avec les peines. Valdelomar n’en avait-t-il pas parlé dans “la cène pascale”, la place de l’absent autour de la table? Ces jours-là, chez moi, ouvrent les vastes couloirs de mon intérieur. Certains donnent sur une cour qui n’existe plus. Ce qui est certain c’est que je me souviens avec plus de force que jamais de mon père, même s’il menait sa vie de son côté. Mais aussi de mes grands-oncles, et notre modeste maison de Lince. Ou encore mon maître Porras, les amis qui sont partis. Carlos Delgado qui m’apparaît toujours en rêves en ce moment de l’année. Carlos Franco et Javier Tantaleán. Mais encore Jorge et Alvaro, nos frères qui ne sont plus. C’est alors qu’après un de ces rêves (je suis de ceux qui s’en souviennent facilement) je me dis que je vais les revoir ce jour même, comme ma tante Alicia, celle qui m’a élevé. Vous savez quoi? Il y a un jour dans l’année où je vais à l’église catholique pour écouter la messe de minuit. Ne vous moquez pas. Je suis un laïc, un agnostique, mais cette nuit-là, je sais que je vais être en contact avec les grands-mères qui m’ont élevé. Un peu comme dans le film, ET, l’extraterrestre. Vous vous souvenez? Quand il dit: “téléphone maison” et qu’il te brise le cœur. Je crois en ça, ce qu’il m’est permis de faire qu’une seule fois par an, pour Noël: le contact. Mais n’en parlez pas à Max Hernández, il serait capable de m’envoyer un infirmier et de m’embarquer en camisole de force… Il se trouve que c’est quand vient Noël que nous apprenons à rêver. Et peut-être bien à croire.

Comme j’ai eu une vie cosmopolite, je me suis fait tout type d’amis parmi lesquels quelqu’un d’exceptionnel. Le hasard a voulu que Claire a un parent qui est prêtre catholique qui vit en pays musulman, avec tous les risques que cela signifie. Il est aujourd’hui archevêque en Algérie, dans un diocèse où il y a quelques années 19 moines de sa congrégation ont été assassinés. Il s’appelle Paul Desfarges et il nous a écrit pour Noël. Il nous dit que ce peuple d’Algérie est le sien, son “Église, notre Église, dans la diversité des nationalités, des langues, des cultures, des sensibilités ecclésiales, des mentalités”. (Soit dit en passant, aimable lecteur, les problèmes ethniques et religieux en Algérie créent mille fois plus de tensions et sont beaucoup plus violents que les nôtres). Et pourtant il est là, malgré tout, dans la paroisse de Bordj el Kiffan, entre les migrants sub-sahariens, pour aider les plus vulnérables, “les femmes enceintes ou avec un petit enfant”. Je vous raconte tout ça parce que ce qu’il fait est une leçon de ferveur, de courage et de tolérance. Je vous le dis aussi parce que c’est un honneur, on ne rencontre pas toujours dans sa vie un saint. Il souhaite pour notre peuple de péruviens qu’il ne connaît pas “la paix intérieure et extérieure” parce que “le contrepoids à la violence sera toujours la force de la douceur”. Je crois que nous avons dépassé les bornes en matière de polarisations, de haine et de “anti-”. Que Dieu l’entende. Joyeux Noël. (HN, 25.12.17)

* “Considérations à froid, sans parti pris” est le titre d’un poème de César Vallejo, de son recueil Poèmes humains

¿Crisis política o de comportamiento? El factor humano

Written By: Hugo Neira - Dic• 18•17

Para colgar en las rejas de Palacio. «Se necesita Presidente. Que entienda qué es política. Que no tenga negocios propios, para evitar licitaciones podridas».

En estos días, que de navideños no tienen nada, de pronto nos cae un meteorito, no solo Odebrecht sino la vaina de esa empresa que se llama Westfield Capital Limited Inc. Y encima, un empresario chileno Gerardo Sepúlveda. No es meteorito sino telaraña empresarial. Nuestro apreciado presidente Kuczynski se ha dedicado a la asesoría financiera. Me parece muy bien eso de comprar empresas, venderlas, reestructuraciones, consolidaciones, buy-ins. Mi pregunta es de lo más sencilla. Si se opera como lo hacía PPK con varias firmas distribuidas en este continente, ¿para qué ser Presidente del Perú?

Reviso la prensa limeña y el único artículo en el que encuentro claridad es el de Federico Salazar en El Comercio, «Separar los negocios del Estado». El mismo diario dice que otro diario ha recibido una carta del ejecutivo de Odebrecht que en H2O —una de las empresas de un señor llamado Kuczynski que para mal de nuestras culpas era o ministro de economía o Premier— «nunca se la había visto, pues todo el trato fue con Sepúlveda». ¿Y eso qué importa? La empresa era suya, y él, un ciudadano con cargos de Estado.

Por lo demás, ese argumento no es sino una de esas leguleyadas que irritan a Enrique Bernales, constitucionalista. El problema no es si lo vieron o no y se fueron a almorzar juntos, sino que se supone que había lo que se llama «un conflicto de interés». No es la primera vez que tropezamos estruendosamente sobre ese tipo de enigma. Enigma en el Perú, porque en Uruguay o en Chile, los países más serios del continente, según el Latinobarómetro, eso no es sino un delito. Me temo que ese es el problema.

Lo digo porque estoy entre los tontos que creen que Estado y Mercado son entidades estupendas pero separadas. He pasado gran parte de mi vida en sociedades que progresaron porque hace siglos que separan lo público de lo privado. Pero esa diferenciación buena parte de la clase política no la entiende, y tampoco el ciudadano de a pie. «Se hace política para hacer dinero», en eso creen. Eso no sale en las encuestas, les da vergüenza.

Entre tanto, es verdad que tenemos tres a cuatro expresidentes o presos o investigados, también es cierto que tenemos 67 gobernadores y exgobernadores investigados y procesados. «Y casi la mitad de los peruanos del interior no consideran la corrupción entre los tres problemas más graves». ¿De dónde saca Neira ese dato? De una revista estupenda que se llama H n° 75 y que me regalaron en el CADE 2017 de Paracas. La señora Corrupción tiene muchos amantes. La Confiep, gremio de gremios, está formando un Consejo Privado de Anticorrupción.

Escuchando al actual Presidente, me conmueve porque él no entiende que no lo entienden, en su fuero interior, negocios y política son cuerdas de lo mismo. Del poder. Cierto, son formas de lo mismo pero distintas. Lo que hace no es inmoral, probablemente se dice a sí mismo, a mí me parece que no es deshonesto sino que simplemente no es moderno, aunque tenga éxito en los negocios. Ese es uno de sus problemas, que es el nuestro puesto que presidente. Está convencido de que lo primordial es el progreso económico y el business. Claro que lo es, pero sin confusiones entre el negocio y las leyes. Y eso no lo tiene claro.

Pero también andan confundidos una buena parte de peruanos. Estuve esta semana en una universidad, la Continental, y lo que escuchamos a Marta Lagos, directora del Latinobarómetro, nos puso ante el espejo de nuestros comportamientos, que son de espanto. Decimos que nos preocupa la corrupción, sin embargo estamos a la cabeza de otros países en sobornar policías, ministerios y jueces. No hablamos de señorones sino del ciudadano corriente. En otra encuesta se pregunta si nos proponen comprar un objeto que proviene de un robo, compramos lo ilícito y vamos a la cabeza del continente. La doble moral no habita solo en las élites empresariales y los círculos políticos. Habita una parte confusa de la peruanidad. Y el poder mediático juega sobre esa carencia de vida cívica. Otros dicen «el fin de una clase política». ¡Pero si no la hay! Lo de Dahl, eso de «poliarquías», grupos que compiten guardando sus respetos, no da para eso en el Perú actual. El rival hay que aplastarlo. No lo matan, finos que somos, lo judicializan.

En fin, PPK, lo que nos ha salido. Jefe de Estado con bailecitos, amigotes para ministros, collera que se reúne en casa y no en Palacio, Zavala o Zavaleta (el de Vargas Llosa) y antipolítica a fondo, como consejera Rosa María Palacios, «y me importa un pepino la opinión de los politólogos». Dios Santo. Y ahora, la cruel paradoja. Lo subieron al poder en nombre de lo correcto. Y ahora, ¿qué? Descendiente de polaco, un hombre culto, ¿y este final achorado? Lo siento por algunos de sus ministros. Ellos sí entendían qué es política. En fin, confieso que a ratos me entran ganas que esto continúe. Porque lo que se vendría sería algo muy serio, un tanto como castigo del cielo. Y me callo.

El factor humano es cuando un avión se cae no por una falla técnica sino por culpa (humana) del piloto. En este accidentado viaje que han sido los últimos meses, descubrimos otra persona. Vizcarra se dio cuenta a tiempo del factor humano. Y se las tomó. Qué bien, Vizcarra for President. Y déjense de vainas con invocar Chinchero. Hay sociedades suicidas.

Publicado en El Montonero., 18 de diciembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/crisis-politica-o-de-comportamiento-el-factor-humano

 

Cade 2017. El advenimiento de una lluvia de verdades

Written By: Hugo Neira - Dic• 11•17

«Si el Perú crece al 7% puede cerrar la brecha en 26 años». Pero no estamos en eso sino en un 3%. «El nivel de desarrollo social del Perú está cerca del África. Ocupa el puesto 89 sobre 189». Cierto, son enunciados incendiarios. El lector probablemente se preguntará qué tipo de radicales y extremistas hacen esas declaraciones.

A unas horas de Lima, en Paracas, en la explanada del hotel Hilton, frente a unas mil personas y las enormes pantallas del CADE 2017, ocurrió algo inusitado. Las ganas de decir verdades. Desde la apertura, Julio Luque y Drago Kisic, directivos de IPAE, establecieron un eslogan, «No más cuerdas separadas». Es decir, dejar de separar economía y política, lo público y lo privado. Aquello fue un ágora singular. A los vientos famosos que soplan en Paracas se suma ese CADE 2017 con un deseo de llana franqueza. No es corriente, la sinceridad no es el fuerte de los sinuosos medios de comunicación limeños.

Ahora  bien, quiero insistir en la voluntad de hablar sin ambages. Las citas iniciales son palabras de Liliana Rojas-Suárez, directora de Center for Global Development. «A nadie le interesa que desaparezca la informalidad. Ni empleados ni pymes quieren pagar impuestos». Julio Velarde, Presidente del BCR: «El Ministerio de Economía ha perdido peso». Del Solar, el ministro: «Hay que atender lo público. El modelo económico tal como va no es suficiente. El mercado no produce necesariamente ciudadanos». Fue muy aplaudido.

No hubo politiquería, ni posverdades (mentiras emotivas) sino ganas de ver las cosas tal como son. Fue un privilegio estar ahí. Y por eso, recurro a mi libreta de notas. Javier Abugattás: «hay un millón de niños que nacen con bajo peso, debajo de 2,5 kilos. Su cabeza no será nunca bien formada». En otra día, Juan de la Puente: «Estamos frente a otro país». Pero, «los actores políticos sobreactúan. Son más actores que políticos». Allan Wagner: «el gasto electoral se ha triplicado. Eso hace que los candidatos buscan financiamiento a cómo dé lugar». Carlos Meléndez: «el nivel de crisis que tenemos es similar al de los 80». «Estamos ante un escenario de post colapso partidario», «hay un ethos anti-Estado». Un ethos, una inclinación, una cierta mentalidad. Yamila Osorio, gobernadora regional de Arequipa, «los funcionarios locales reciben un tercio de lo que cobran los de Lima. El recurso humano es escaso». Mencionó «las mancomunidades», «funcionan, son las luces que vemos». Alcides Chamorro, alcalde de Huancayo: «se asigna cada vez menos plata a los municipios». «El gobierno central (…) está recentralizando.» Y yo dije que teníamos gobierno pero no Estado.

En lo que concierne a la economía en el Perú, Elmer Cuba, «estamos estancados en la trampa de los ingresos medios». Luego, Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía, «la baja productividad es el problema de fondo del Perú». «Si no mejora la productividad, no es el buen camino para salir de la informalidad». «De 300 mil nuevos trabajadores por año, solo 70 mil se insertan en el mercado formal, es inaceptable». Y concluye: «hay que hacer reformas valientes». En cuanto a Patricia Teullet, que se ocupó del sector rural, «no hay que ser paternalistas. Los de la provincia, puede que nos den lecciones».

El lado optimista, por decirlo así, fue la temática del desarrollo territorial. Y ahí, el gobernador regional de Apurímac, Wilber Venegas: «Hace 20 años en Apurímac se repartía pobreza». «Diez años después, Apurímac era solo el 1% del PBI nacional». Ahora, «tenemos dos motores, Toromocho y Las Bambas». «Apurímac tiene energía y agua». Dijo que Los Chankas (Southern) va a arrancar el 2021. Quien también fue muy claro es Bruno Giuffra, ministro de Transportes. «El Perú tiene los costos logísticos más altos de la región. Un 34%, cuando Chile está en 18%, la OCDE en 8%». «El dinero que se pierde equivale a tres aeropuertos Jorge Chávez modernos, o a veinte puertos modernizados». «Necesitamos un nuevo enfoque exportador». ¿Por qué 20 millones de pasajeros aéreos (cifra 2016) tienen que pasar por Lima? «Todas las regiones deben tener su aeropuerto.» Y hablando sobre el metro, anuncia la creación de la Autoridad de Transporte Urbano.

Hubo una mesa sobre «el imperio de la ley en el Perú». Y se dijo: «en las mafias hay jueces, fiscales y policías» (J. de Althaus). Participaron Duberlí Rodríguez, Presidente del PJ, Pablo Sánchez, Fiscal de la Nación, Carlos Basombrío, Ministro del Interior. Enrique Mendoza, Ministro de Justicia. Se dijo cosas rotundas: «no hay escáneres en los aeropuertos del interior, y la droga sale». «El problema de la selva es la tala ilegal, y en las ciudades la delincuencia común y menor» (Althaus). Rodríguez anuncia la construcción, en el ex penal San Jorge, de un nuevo PJ, y en Piura «una pequeña Brasilia». El tema es complejo. Hay 33 Cortes Superiores de Justicia en el Perú. Se habló de una enorme demanda en el sistema judicial. «Todo se judicializa» (Basombrío). Y todo se hace en el largo plazo. Se habló de «una justicia itinerante». De mejorar el capital humano: «necesitamos jueces de primera categoría, y para eso, una escuela de jueces» (Mendoza). «De internos (presos) que trabajan». Habría unos 28 mil que lo hacen. Jaime de Althaus observó que hay 3000 jueces y 24 mil administrativos a nivel nacional. Casi todos coincidieron en que la tecnología para el mundo judicial es la respuesta, «la reforma está en curso, pero se necesita unos 200 millones de dólares de fuera».

En fin, la ministra Claudia Cooper estuvo muy elocuente. «La recaudación fiscal ha disminuido, de 16,9 % (2016) a 12,6% en octubre. No podemos seguir, ni hacer reformas así.» Hubo una frase que me preocupa. De Pablo Bustamante. «La sociedad en su conjunto es ajena a nuestras metas». Acaso porque rara vez se tiene acceso a los datos precisos de cómo están las cosas.

Estuve en Paracas invitado a una ponencia, lo cual hice a su debido tiempo. Y no dejé de tomar notas durante tres días. Querer explicar ese evento económico-político-social en estas líneas equivale a meter un elefante en una caja de fósforos.

 

Publicado en El Montonero., 11 de diciembre de 2017

http://www.elmontonero.pe/columnas/cade-2017-el-advenimiento-de-una-lluvia-de-verdades

La tiranía de las ‘fake news’. Aquí y afuera

Written By: Hugo Neira - Dic• 04•17

Recorre Europa, América y España un enorme asunto. La intromisión de la Rusia de Putin en la vida política de los Estados Unidos, del Brexit, de España y Cataluña, y en Francia, en el transcurso de la elección del presidente Macron. La noticia, que el diario Le Monde publica a cinco columnas, no es el fruto de un equipo periodístico que habría investigado por la cuenta de un gran medio de comunicación. La noticia viene del patrón del NCSC (Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido), Ciaran Martin, que existe desde el 2016. Lo que sostiene el británico es que «redes y telecomunicaciones en los medios han sido bombardeados por piratas informáticos rusos», bajo el ala protectora del propio Vladimir Putin. Inglaterra, en la II guerra mundial, resistió y sobrevivió a los V2, los cohetes alemanes que destrozaron gran parte de Londres. Hoy, es otro tipo de ataque. La nueva arma son las falsas informaciones. Es la guerra digital. Y no es broma. En el curso de un banquete oficial en Londres, Theresa May, la Primera Ministra británica, ha acusado públicamente a Moscú de «difundir falsas informaciones para sembrar la discordia».

Claro está, resulta un tanto tarde para los británicos. El Brexit es ya un hecho. Al parecer, no hay límites geográficos y políticos para este nuevo tipo de campañas desde el ciberespionaje. Pero cabe preguntarse qué efecto tendrá el proximo 21 de diciembre en Cataluña. Por lo pronto, en una reunión en Bruselas, los ministros españoles ya han afirmado que tienen pruebas de que «grupos públicos y privados de Rusia han utilizado Twitter, Facebook y otras posibilidades de Internet, para promover la causa separatista catalana». Quien ha hablado de esta intromisión es María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa española. Ha dicho: «no podemos afirmar con la más total certeza que son iniciativa del Kremlin pero sí que vienen de Rusia».

El amable lector puede que se haga la pregunta siguiente: ¿qué tiene que ver con nosotros, los peruanos, el uso de hackers rusos contrarios a la estabilidad de la Unión Europea y de España? En efecto, cuando yo era niño, seguía con mis mayores, los acontecimientos de la II guerra mundial. Podíamos temer sus consecuencias económicas, pero, esencialmente, éramos espectadores. Pero hoy vivimos un tiempo global, y la América Latina está incluida como todo país en la tierra en el espacio sin límites de la cultura digital. Para lo bueno y para lo malo. Vamos al grano. El ministro de asuntos exteriores, el equivalente de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, el español Alfonso Dastis, ha señalado que las cuentas sociales fueron creadas en Rusia «y un 30% de Venezuela» ! Nuestro querido vecino, el presidente Maduro, les ha echado una manito a los partidarios de romper a España a cómo dé lugar.

«La invasión de una legión de bots», titula el diario El País. ¿Y qué es un bot? Un programa informativo, que entre otras cosas útiles, puede simular una conversación, y si le respondemos, hablamos con una máquina. Bots es la abreviación de robots. No sorprende que la use el Kremlin.

Rusia es un caso muy especial. Cuando se desplomó la URSS, muchos observadores pronosticaron que Rusia tendría una transicion rápida y eficaz hacia la democracia y la economía abierta. Esa promesa no se cumplió. ¿Qué pasó? Los antiguos burócratas del Partido y el Estado se adaptaron a las reglas del mercado, volviéndose en gran parte en empresarios. Ahora bien, si la URSS se hundió debido a prácticas corruptas, resulta que hoy las burocracias repiten el pasado. Rusia no es un Estado de derecho. «Las oligarquías» como las llama el mismo Putin, las redes criminales, se entrelazan como un triángulo de poder (Ígor Kliamkin). Putin es la cabeza de un poder debilitado. Hay que reconocerle un mérito, ha guardado del pasado los servicios de seguridad social, evitando un colapso mayor (Robert Orttung, Transnational Crime and Corruption Center, American University, Washington).

Está claro que las fake news, la posverdad, dirigidas a las pasiones y prejuicios de una comunidad política, es el mayor peligro de las democracias contemporáneas. Sin embargo, hubo una campaña con hackers rusos contra Emmanuel Macron. No voy a ensuciar esta crónica repitiéndolos. Macron no solo fue elegido sino que se dio el lujo de invitar a Putin a Versalles. Rusia es, después de todo, el vecino incómodo.

La prensa francesa ha dicho «la tiranía de las fake news no tuvo efecto en los ciudadanos franceses». ¿Y saben por qué? He vivido lo suficiente en Francia para afirmar lo siguiente. Es un país con ciudadanos. En las aulas comienza la cultura cívica. Y todos, absolutamente todos, tienen cursos en la secundaria que enseñan a razonar y a dudar. Sí, pues, la duda cartesiana. Francia tiene la precaución de cursos de educación cívica y de historia, que espero algun día regresen a las aulas de las escuelas del Perú. En el último CADE (haré un resumen la próxima semana), escuché a Juan Luis Cebrián, también en España existe esa corriente que espera que los medios confirmen caprichos y prejuicios. Pero eso no es ni periodismo ni nada. La distancia que hay entre verdad y falsedad sigue vigente.

Publicado en El Montonero., 4 de diciembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/la-tirania-de-las-fake-news-aqui-y-afuera

1917 o cuando las revoluciones producen los revolucionarios

Written By: Hugo Neira - Nov• 27•17

Siglo veinte, cambalache, problemático y febril

—Enrique Santos Discépolo, 1935—

 

A veces, en la prensa en virtual o en papel, se escribe para explicar algo, pero a veces también se escribe para discrepar. Es el caso presente. He leído con atención el artículo de Fernando Rospigliosi a propósito del 7 de noviembre (El Comercio, 4.11.17). Se titula «La revolución que cambió el mundo». De Rospigliosi tengo la mejor opinión. Lo considero uno de los mejores ministros que tuvo Alejandro Toledo. Incluso por su renuncia. Lo cual no me impide discrepar en un tema concreto. 1917 es un episodio importante, pero no es lo que cambió el curso de la historia en el siglo XX. Me parece más importante la derrota de la Alemania nazi en 1945. Y el fin de la URSS en 1990. La formación de la Unión Europea. El retorno de China a la escena mundial.

Hubo, pues, otros grandes experimentos sociales. Fue el siglo del fin de los imperios coloniales. Tras la primera guerra mundial se resquebraja el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano (hoy Turquía) y el imperio de los zares. Y después de 1945 es el turno de los Imperios coloniales de Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Portugal. Y si algo cambia el mundo son dos acontecimientos extraeuropeos. La independencia de la India, el grande y rico protectorado inglés, obra de Gandhi, de la «no violencia». Y el otro es China en 1949, con Mao Zedong.

Siglo veinte: la derrota de los Estados Unidos en Vietnam (1975). Mi generación ha visto el rescate del personal de la embajada americana en Saigón mediante un helicóptero. El siglo veinte es la revolución en Argelia, los no alineados como el Egipto de Nasser y el fin del Apartheid en Sudáfrica, o sea, la victoria sin armas de Nelson Mandela. En los Estados Unidos aparecen líderes como Martín Luther King y Malcolm X. No olvidemos el Mayo 1968 de París, el fin del franquismo en España y los movimientos femeninos desde los años sesenta.

Rememorar 1917 es importante pero hay una trampa. Dar a entender que la herencia de Marx solo es la marxista-leninista. En Sudamérica, eso es corriente. En el paisaje mental de intelectuales y políticos, no cuenta el «modelo sueco», es decir, la socialdemocracia, que es también una herencia marxista y con mucho más éxito que la ortodoxia rusa. No hubo necesidad de una dictadura partidaria para que progresara la Europa del siglo veinte, tras acuerdos entre capital y trabajo, mercado y Estado social. En ese siglo han surgido sociedades educadas, industrializadas, ricas y democráticas, desde una revolución cognitiva que sobrepasa el leninismo.

Por eso mismo pienso que 1917 es una gran ocasión para cuestionar dos mitos. Volvamos a 1917. Nicolás II abdica, febrero de ese año, pero no era porque había habido una revolución en Rusia sino porque estaba perdiendo la guerra. Rospligiosi, dice: “los bolcheviques guiados por Lenin asaltaron el Palacio de Invierno, sede del gobierno provisional”. Lo siento, dos errores. Lenin estaba en Moscú y no en Petrogrado. Y el famoso Palacio se había convertido en un hospital. No era la sede de Kérenski, el jefe del gobierno provisional estaba en otro lugar, en Gatchina. Tampoco estaba la familia real, sino en Tsarkoïe. No fue una hazaña ni un riesgo. Como lo he explicado (Expreso, 12.11.17), el centro de poder se traslada al Palacio de Tauride, local del Congreso de los sóviets, donde Lenin presenta su plan de gobierno. Desaparición de los latifundios, la paz con Alemania, y la prisión inmediata de los militantes de las otras izquierdas, mencheviques y social-revolucionarios. 1917 es un putsch, nada heroico. Un batallón de mujeres cuidaba el hospital. La leyenda la realiza Eisenstein, un gran director de cine, a pedido de Stalin. El film se llama Octubre. Nunca hubo esa masa aguerrida, salvo los extras de esa filmación.

La URSS fue un Imperio que se derrumba en 1990. Seamos sinceros, es el contraejemplo, la lección de lo que no debe hacerse. No es un buen camino ni la estatización completa de la economía, ni la concentración del poder en un solo partido,  ni el control de todos los sectores sociales por la policía y el terror. Con Stalin, había aparecido un nuevo actor político, una tecnoburocracia de Estado. La nomenklatura. Hay que ser claro: «la masa de trabajadores fueron excluidos de toda decisión» (Castoriadis).

¿Cuándo 1917 deja de ser el paradigma de una revolución? Me arriesgo a decir que acaso el Mayo de 1968 —una rebelión más cultural que clasista— y en el seno de las naciones que se decían comunistas, con las huelgas de Solidaridad, el sindicato que quiso ser autónomo. Entonces, yo estaba en Europa y viajé a la Polonia de Lech Walesa. La ola de huelgas había comenzado en el Astillero Lenin (ironías del destino) y luego en otros sectores de obreros. Escribí entonces, un informe que publicó Carlos Franco en Socialismo y Participación. ¿La clase obrera rechazando al partido comunista polaco? Y luego vino la Perestroika. El fin.

Siglo veinte, diversas formas de lucha, múltiples rebeliones. Como el tango de Discépolo, «problemático y febril». Las revoluciones, las verdaderas, son pocas. Muy pocas. Por lo general, los partidos que se autotitulan revolucionarios no llegan nunca al poder. La revolución cuando viene de las placas tectónicas de la sociedad, toma giros y rostros absolutamente desconcertantes.

 

Publicado en El Montonero., 27 de noviembre de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/1917-o-cuando-las-revoluciones-producen-los-revolucionarios