Reseña de una conferencia magistral. Wieviorka en la Derrama

Written By: Hugo Neira - May• 01•17

«No todo en Wikipedia es bueno». Quien habla es Wieviorka, dictando un conferencia magistral en el aula de la Derrama. Y luego, el universitario que es, matiza al abordar el lado positivo y negativo de las nuevas tecnologías. «Wikipedia por lo general es buena en el campo de lo empírico. Pero no en filosofía, matemáticas, ciencias». Así que ya lo sabe el amable lector. Cuentan las enciclopedias. El tema de su conferencia fue «el giro digital y el cambio de paradigmas en la educación, y la evolución de la sociedad». Se expresó en castellano, y se tomó una hora y diez minutos para darnos un panorama de cómo se imbrican técnicas y sociedades modernas en el mundo actual.

Wieviorka, Director de la Maison des Sciences de l’Homme, como muchos de sus pares franceses, explica las cosas con gran sencillez. No hay duda, Descartes sigue de pie, «ir de lo conocido a lo desconocido, de lo sencillo a lo complejo». Dijo que comenzaría con un par de cosas banales. «Internet, los celulares, han cambiado el mundo». Y puso un ejemplo, cómo se ha modificado el trabajo de construir una tesis. «Imaginemos a alguien que en los años ochenta hubiese emprendido una tesis sobre el pintor Manet y uno de sus cuadros». Treinta años atrás, Wieviorka imagina a una candidata a doctor «viendo el cuadro en el museo, consultando libros en las bibliotecas, discutiendo con algunos amigos». La tesis clásica es un trabajo personal y novedoso. Para los que hemos pasado por ese trance, es siempre difícil lograr esas dos exigencias, conocer todo lo escrito sobre un tema —Manet y el impresionismo— y aportar con algo nuevo.

Hoy, señala Wieviorka, la investigadora acudiría a Internet. No solo a imágenes sino infinidad de estudios de Manet bajo diversos ángulos. Le sería posible conocer a otros investigadores, enviarles un mail. En suma «el trabajo de investigación de hoy, es más colaborativo y participativo». Puso otro ejemplo de las ventajas tecnológicas. «A alguien se le ocurre estudiar las menciones de la palabra Dios en la obra de Sigmund Freud. En los ochenta, el agobiado investigador tenía que leerse a todo Freud. Hoy, basta una aplicación.»

Pero mi Mac no me va a explicar las razones de los matices en Freud. Por lo poco que yo sé, una cosa es el Freud que estudia los actos obsesivos en los cultos religiosos (1907) y otro el de El porvenir de una ilusión de 1927. ¿Qué pasó? No es la computadora la que va a responder. La tecnología ayuda pero no reemplaza el trabajo cognitivo del individuo. Es un error la exaltación de los recursos de la informática, el saber se inicia cuando alguien duda. La máquina nunca. Nosotros, los humanos sí. Wieviorka: «El giro digital es un medio y no un fin». Mala noticia para los perezosos.

En el terreno de la educación, el visitante: «es un error pensar que se pueda sustituir al maestro». Lo decisivo es el espíritu crítico, «al que toda pedagogía debe orientarse». Ha notado que los jóvenes adoran la tecnología pero dudan de la ciencia. «Muchos no creen que el hombre puso el pie en la luna. Incluso la mentira es solicitada». No se refiere a una u otra generación, sino a una cierta manera incierta en los medios: la no verdad. Habló entonces de las redes. «No se puede tratar temas complejos de la economía y la sociedad actual en 140 caracteres de un twitter». Pero a la vez saluda que las redes sirvan para encontrarse multitudinariamente. Wieviorka cuenta cómo ha estudiado como sociólogo, los Occupy de Nueva York, los Indignados de Madrid, la revolución prodemocracia en Túnez.

Pero está preocupado. «Los sistemas políticos funcionan mal. Las instituciones entran en crisis. La tecnología se liga al poder del dinero». Todo eso —populismo, medios, tecnologías— «es un poder terrible». Y cuando llegó el turno de las preguntas, a una de ellas sobre la sociedad líquida de Zygmunt Bauman, responde que la sociedad no se ha vuelto solo líquida, sino por momentos gaseosa, y con autoritarismos, dura como una piedra. «Está de moda el pensamiento dicotómico». Negro o blanco. Pero el mundo no es así. Es más complejo.

Honoris Causa por la Católica del Perú, Michel Wieviorka ha venido acompañado de Nelson Vallejo-Gómez, alto funcionario de Francia y amigo del Perú, desde hace rato. Ante tal conferencia, yo saqué mi pluma de escribir para anotar. Paul Neira —sentado a mi costado y al que tuve el agrado de conocer— tomaba sus notas en su teléfono móvil. Poco importa, lo que cuenta es la voluntad de escuchar. Las reseñas son arterias de la sociedad para la circulación de ideas. Pero en el Perú han desaparecido de los diarios. La opinología no la necesita, no tienen nada que aprender de nadie. La reseña resulta incómoda, arte de explicar el aporte ajeno y sin ofender, si se discrepa. ¿Aburridazo, no? Pero necesario, sino colapso mental masivo. En virtual o en papel hay que debatir los verdaderos problemas, que son de fondo.

Publicado en El Montonero., 01 de mayo de 2017

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Francia. Unas elecciones de infarto

Written By: Hugo Neira - Abr• 27•17

A Marine le Pen se la esperaba a la cabeza de la primera vuelta. No ha sido así. Un candidato inesperado, Emmanuel Macron, liberal en economía, social en lo político, la ha desplazado por una ventaja mínima. Pero su efecto es mayor. Todo el mundo daba por puntera a la señora Le Pen. Y el problema era quién la iba a enfrentar. Ese era su capital simbólico. “Yo soy la alternancia”. Pero Macron y también Mélenchon, son la renovación del mundo político. Hoy, el giro de esa primera vuelta la obliga a buscar alianzas con aquellos que la han combatido. La ven ahora como un salto a lo desconocido. Aunque no está claro cuál es el programa de Macron. ¿Un social liberal? Lo que quiero decir es que esta es otra Francia política. Algo ha acabado. El inmovilismo.

Más allá de las estrategias propias a una segunda vuelta, hay un par de hechos enormes que se deben considerar. El primero es que la alternancia de conservadores y socialistas ha llegado a su fin. Se ha desplomado el partido socialista, me guardo por el momento la explicación de ese hecho incalculable. Y también los conservadores (reformadores en el caso de Francia, muchos provienen de lo que hizo De Gaulle). Dos grandes fuerzas sociales han colapsado.

Los fenómenos de estas elecciones son Macron —hace solo un año que se le conoce— y el ascenso fulgurante de Jean-Luc Mélenchon. Cuidado con las equivocaciones. “La France Insoumise” de Mélenchon, la insumisa, no es un partido socialista más en la escena europea. Es el partido del fastidio, de la protesta, ante la globalización salvaje. La pérdida de soberanía. El dinero rey. He echado un vistazo a su programa de gobierno (por un pelo no estuvo en la segunda vuelta). Proponía un gasto inmenso en el sector público, “y al diablo lo que pensarán sus vecinos europeos” (L’Express, 18.04.17). Se proponía un programa a lo Kennedy, unos 173 billones de euros para construir 1 millón de casas, grandes inversiones en la transición ecológica, el retiro a los 60 años, el aumento del salario mínimo en un 16%. Se entiende por qué se encuentra entre los cuatro punteros.

Supongo que algún economista limeño va a decir que eso es un disparate. Me anticipo diciendo que ese programa fue chequeado por el Observatorio BFM Business, y con las cifras en la mano, eso hubiese producido un crecimiento del PBI de 1% en el 2018, un pico a 5,3% en el 2020, y un bajón, en el 2002, a 4,7%. De todos modos, mejor que el score del presidente Hollande, 1,2% para Francia en el 2016, en una economía de 2829 billones de dólares. No está mal, pero no pudo resolver el problema del paro masivo, y eso para un socialista es mortal. Pero debo decir que es difícil crear empleos en un país como Francia, cuya media del ingreso por persona se sitúa en 42 mil dólares. Por encima de los americanos. Entonces, ¿quién distribuye la riqueza? Los salarios y el Estado. ¿Se entiende por qué la lucha política? Ahora bien, ¿por quién votarán los melenchonistas en la segunda vuelta? Sobre ese punto, en la próxima semana.

Hemos hablado, líneas arriba de dos grandes ejes. El segundo consiste en que estas elecciones francesas no son solo francesas. Así lo ve la prensa planetaria. “Francia clave europea. La elección presidencial marcará la agenda política del continente” (El País). Las elecciones francesas son el tercer “round en el gran pulso electoral global tras el Brexit y Trump” (el analista Marc Basset). “Se espera un Frexit”, dice la periodista Silvia Ayuso “y ahora, parece, que iríamos a una Europa reforzada”. Pero de Macron otros dicen “la cuadratura del círculo”. En fin, hasta los diarios españoles han titulado y en francés, “L’Europe a gagné”. Ya no habrá Frexit. Pero, toda novedad, sobre todo en política, sorprende. De Macron asombra su hibridismo, “el candidato de la fusión de los contrarios. La izquierda y la derecha. El sistema y el antisistema. La continuidad y la ruptura. El liberalismo y la protección social”. Es audaz. No tiene las charreteras de De Gaulle, pero asume su ejemplo. Y no le falta razón, tiene una estrategia de transversalidad. Ha tenido el cuajo de decir, “como el General de Gaulle, elijo lo mejor de la izquierda, lo mejor de la derecha e incluso lo mejor del centro”. En el palacio de deportes de Bercy, en París. Lo de citar a De Gaulle y a Juana de Arco, es quitar banderas a la extrema derecha y recuperar el nacionalismo. Hay habilidad en Macron. Propone enormes reformas para su país y para la comunidad europea. Y hay perseverancia en la señora Le Pen. Según las encuestas, ella tiene los electores que menos dudan.

 

Posdata:

Un aparte personal y perdón por el narcisismo del investigador. Hace más de 40 años utilicé el adjetivo de “cesarista” para explicar los populismos (Revue Francaise de Sciences Politiques). Hoy, ese concepto lo usa la comunidad universitaria para hablar de Putin de Rusia, de la América de Trump y la Turquía de Erdogan. ¡En tres países poderosos! Cesarismo quiere decir, un poder personal (y legítimo) que las masas exacerbadas otorgan ante el egoísmo e indiferencia de las elites.

Publicado en El Montonero., 27 de abril de 2017

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Una obra inmensa. Ramón Mujica, “La imagen transgredida”

Written By: Hugo Neira - Abr• 24•17

¿Alegorías en el barroco colonial y escatología cristiana e indígena? Hacía tiempo que un libro no me sorprendía como lo ha hecho La imagen transgredida, obra de Ramón Mujica Pinilla. Lo digo con toda sinceridad, en la medida que transcurría mi lectura (721 páginas) iba creciendo mi asombro. El barroco es siempre oceánico: arquitectura, pintura, literatura y una geografía que incluye Italia, los países del Danubio, Alemania, Francia, España, la América española, el Brasil. El barroco es una disposición al artificio. José Antonio Maravall decía que la mentalidad barroca se entiende por tres palabras, fortuna, ocasión y juego. Y que en sí misma, es una cultura. Así, quien se ocupe de uno de sus aspectos, por ejemplo, la música (Bach) o en nuestro país, Martín Adán, de la literatura (de Peralta a Eguren) no puede eludir un reto temible: la totalidad de un mundo. Y eso es lo que ha encarado de una manera notable, Ramón Mujica.

 

Ahora bien, conociendo otros trabajos suyos, sabía de antemano que no iba a hojear solo una serie de imágenes del barroco peruano. Desde el subtitulado se revela una intención mayor que la exhibición de una iconografía. Ante uno de los cuadros, por ejemplo, la Alegoría de la subida al Trono Divino, nos dice “escuela cusqueña, siglo XVIII”. Pero de inmediato señala “que es diagrama cosmológico de los cuatro elementos”. Escuchemos a Mujica. “Un lienzo cusqueño del siglo XVIII grafica de manera excepcional el universo geocéntrico medieval vigente en tiempos de Espinoza Medrano” (p. 346). Y luego se echa a hablar de cómo es “la porta augusta, que flanquean “dos figuras alegóricas femeninas, la Caridad y la Fe”. El barroco peruano (y los otros barrocos, de Praga a México) es hora que lo diga, es un código.

 

Esta es una reseña. Universitariamente no es cierto que este hecha para criticar o aplaudir. Quien reseña tiene que explicar los ejes lógicos del trabajo de investigación que comenta. Entonces, para Ramón Mujica, cada cuadro es un campo simbólico. O sea, es una imagen y es un discurso. Su libro se organiza sobre tres ejes. El barroco y sus imágenes nos conducen a la teología católica de la Contrarreforma, a la mentalidad del imperio de los Habsburgo, el más potente imperio de ese tiempo y del cual México o Nueva España y el Perú, eran parte. Y además de esas esferas religiosas y filosóficas —cada una inmensa— en uno de esos ejes, Ramón Mujica se detiene minuciosamente ante el providencialismo y mesianismo de los indios y mestizos del Perú. Esa religiosidad barroca trasciende el arte. Es una suerte de metamorfosis de la cultura de españoles y criollos, en manos de artífices indios. En estos cuadros, está la vibración del mundo indígena. Tanto como en mitos y danzas.

 

Quien lea el texto de Mujica y a la vez mire los espléndidos cuadros, le puede ocurrir lo que a Pablo Picasso cuando le preguntaron qué sintió al ver su primer Cézanne. “Una tempestad”, contestó. He seguido entonces recorriendo ese libro, con la mirada estupefacta de alguien que descubre la inmensidad. La ruta tomada por el autor es a la vez, ocuparse del arte, de la Iglesia, del Imperio de los Austria, y del mundo indígena que se instala en esa complejidad. Estamos ante tres o más niveles de comprensión. Hasta el momento esa pintura tomada como sacra —lo es— decía lo indecible. Con Mujica circulan las estructuras de lo pictórico y el sentido último de esos cuadros que es la trascendencia. Pero su explicación no es escolástica, por algo es antropólogo.

 

Estamos ante una semiótica de la imagen que produce un discurso social de reivindicación, claro está, “de la disimulación honesta”, dice un barroco italiano, Torcuato Accetto. Me explico sumariamente algunos ejemplos. ¿Saben que el hallazgo de un lienzo virreinal representando a un “Niño Jesús Inca” fue un escándalo? Por ahí andaban los padres jesuitas, proindígenas. Otro caso, la muerte de Atahualpa. Lo ejecutan en Cajamarca con un torniquete. Era una muerte infame. Sabemos todos, por Arguedas y otros antropólogos, del mito del Inkarri, la cabeza separada del cuerpo, etc. La escatología andina transforma su muerte en decapitación. ¿Saben que hay un mito, un apóstol de Jesús que llega a América antes de los conquistadores? Esto ocupa también a Mujica (p. 272). ¿Y que la pintura alegórica convierte “a Santa Rosa (de Lima) como el modelo par excellence de la santidad mestiza americana”? (p. 421) ¿Y que el santuario de la Virgen de Copacabana era una suerte de Roma?

 

Es conocido el culto mariano en todas las Indias. En especial, la virgen de Copacabana. Mujica lo explica, “imagen sagrada en un locus, reveladora de la trama providencialista” —es decir, católica— “y el imaginario” andino. La argumentación de indios y mestizos es sencilla. ¿Dónde está el santuario? En Copacabana. Con María y el niño Jesús. Otra Roma. ¿Saben que los indios, vueltos católicos, esperaban el retorno de los Incas, en tanto que soberanos cristianos?

 

Hubo santos subversivos. Francisco Solano (1549-1610). Un gran predicador, “decían que salían saetas de fuego de su boca”, y lo habían invitado a cenar en una casa solariega “de una familia que se enriquecía con el trabajo de negros y de indios, hace un milagro, aprieta con la mano un pan y brota sangre”, luego se va diciendo: “no puedo comer el pan masado con la sangre de los humildes y de los oprimidos”. El acto de rebelión de un prelado, el cuadro esta en la página 270.

 

Conviene decir que en el Perú colonial, desde los cronistas hasta los que discutieron la doctrina en los sucesivos Concilios limenses, no dejaron de pensar. Entre ellos están encendidos partidarios de la Contrarreforma, pero argumentaban. Y los autores eclesiásticos de los sermones. Una vez me ocupé de los sermones coloniales y sus modalidades de argumentación. Ya las quisiéramos para estos decenios, porque como lo ha explicado Luis Jaime Cisneros, citado por Mujica (p. 320), un sermón era un espectáculo. Un lujo del espíritu. La colonia no fue una Edad Media. En cambio, vamos hacia ella. La “comprensión lectora” no solo está por los suelos, sino que empeora en cada medición.1

 

En fin, un libro múltiple. Gracias a Mujica, una hélice une y separa historia, arte, ideas, teología. ¿Un trabajo de equipo? No, la obra de un humanista. Que maneja varias disciplinas. Un libro excepcional. Todo peruano debe conocerlo.

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1 ¿Cómo llegamos a ese nivel? Por decenios millares de escolares han sufrido un experimento educacional que consiste en desaparecer materias enteras en nombre de una teoría del ruso Vygotski, que se ocupó de la psicología del niño pero que nunca dijo que había que cargarse todos los cursos de ciencias y de humanidades. Pero su discípulo peruano, el doctor Vexler, es lo que sabe hacer. Y le han dado las palmas magisteriales. Eso es como nombrar a Nerón jefe de bomberos. Perdón por salirme del tema. Pero esa educación, es un pecado colectivo.

Publicado en su versión corta para El Montonero., el 24 de abril de 2017, con el título “Ramón Mujica. Un libro inmenso e intenso”

http://elmontonero.pe/columnas/ramon-mujica-un-libro-inmenso-e-intenso

 

 

Francia. Ocurrió un terremoto, pero no de extrema derecha

Written By: Hugo Neira - Abr• 23•17

Cuatro punteros para romper el inmovilismo. Por la diferencia de hora, no escribí un artículo. Se esperaba a Marine le Pen como primera en la primera vuelta. No ha sido así. Un candidato inesperado, Macron, liberal en economía, social en política, filósofo y hombre de negocios, ha sido Ministro por corto tiempo con Hollande, una novedad inclasificable, es el primero en esta vuelta. Además, el partido socialista se ha derrumbado. Ha surgido una izquierda más radical, “La France Insoumise” de Mélenchon, en el cuarto lugar. La alternancia que duró treinta años entre conservadores liberales y socialistas ha concluido. Emmanuel Macron y la crítica a las elites, obliga a una renovación de la clase política por entero. La prensa mundial, con raras excepciones, era pesimista. ¿Una salida de Francia de Europa? ¿Un Frexit? Se frotaban las manos Trump (hace rato que quieren eliminar el euro) y Putin en Rusia. Y Turquía. Pero no seamos ingenuos. Hay una segunda vuelta. Y el discurso de la señora Martine le Pen recoge una serie de demandas del pueblo francés que el ‘liberalismo’ del presidente Hollande no ha resuelto. Veremos qué responde Macron y su movimiento, “En Marche!”. Explicaré, lo más pronto, esta tensa elección en este blog y en El Montonero. Macron tiene 39 años.

Del maltrato a Javier Valle Riestra

Written By: Hugo Neira - Abr• 17•17

La frase es de Talleyrand, y se la dijo al mismísimo Bonaparte. Habían mandado a arrestar al Duque de Enghien, que como muchos otros de su rango, se oponían a la reciente república francesa. Pero luego lo ejecutan en prisión. Bonaparte entonces, se da cuenta de que eso era una torpeza y para cerciorarse, manda llamar a Talleyrand. Charles Maurice de Talleyrand-Périgord era un habilísimo político del Antiguo Régimen, fue embajador, presidente del consejo de Luis XVI, y luego servía a Napoleón, y más tarde, a Carlos X, en 1825, cuando vuelven los Borbones. Era astuto, habilidoso, seductor —se sabe que tuvo unos veinte hijos ilegítimos—, le gustaba el poder y amazaba fortunas. Bonaparte que venía de una nobleza provinciana, lo admiraba y lo detestaba. Pero reconocía su enorme talento político. Un canalla ultralúcido. Lo llama, le pregunta qué piensa de la ejecución sumaria del Duque de Enghien, y Talleyrand, le contesta: «-Sire (Señor), peor que un crimen, un error. »

 

Guardando todas las distancias, en política las situaciones se asemejan. Señores congresistas, ¿qué les pasó con Javier Valle Riestra? ¿Están mal de la cabeza? ¿Se dan cuenta del enorme error que acaban de cometer? Javier Valle Riestra es una figura de la vida pública peruana. Encarna el aprismo de Haya de la Torre. Y como constitucionalista tiene reconocida competencia y experiencia. Que proponga un libro jurídico es lo normal. Ustedes, el fujimorismo, acaban de cometer un error gigantesco. Acaban de darles razón a sus peores enemigos. Les dan en la pepa del gusto a sus peores detractores. Es difícil pensar después de este hecho que no son sectarios e intolerantes. Y en consecuencia, un peligro para el 2021. Acaban de perder la primera vuelta.

 

Fuerza Popular llega al Congreso como una corriente distinta. ¿Y saben lo que eso significa? Ese voto ha sido, en parte, un reconocimiento a Alberto Fujimori. Allá ustedes. Pero en gran parte, la fatiga, el asco del electorado por el manejo político de unos cuantos. Elitistas, aislados, superiores. Los peruanos saben que son muchos y muy distintos y que hay sitio para todas las opiniones y corrientes. Por eso es que votaron por ustedes. Con Fuerza popular llegaba gente al parlamento que casi no había hecho política alguna, y en consecuencia, no eran ni sectarios ni cerrados. ¿Y qué es lo que hacen? Muestran que en poquísimo tiempo se vuelven un aparato de poder hermético, intolerante, como cualquier otro de la repudiada clase política. ¡Bravo!

 

¿No se han dado cuenta de que la campaña feroz que ha acompañado a Keiko Fujimori durante el proceso electoral y todo el tiempo posterior, trataba de mostrar que los fujimoristas son incurablemente autoritarios? Había que mostrar lo contrario. ¿Se les subió el humo a la cabeza? Una curul son cinco años. Un partido o movimiento es para cincuenta. El maltrato a Javier Valle Riestra los vuelve ahora una profecía autorrealizada. El peruano de a pie, ese que lee los titulares de los diarios en los quioscos, que no compra ninguno y que sin embargo vota, va a decirse: ¿cómo será si además del Congreso, tienen el Ejecutivo?!

 

Un fondo editorial del Congreso no es la propiedad de un partido político. El Fondo Editorial del Congreso es un bien nacional. Y la nación somos todos. En la Biblioteca, que se llama por algo “nacional”, invitamos a todo tipo de personalidades cuando yo era Director, sin discriminaciones. El Fondo mismo tiene una historia, a ratos luminosa, a ratos coja. A mi entender, su mejor momento ha sido cuando lo dirigía Rafael Tapia. En esos años, el Fondo competía con las mejores editoras peruanas, con el IEP de Julio Cotler, con la Católica y con Crisol. Su director era Tapia, inteligente, abierto, se fijaba en la calidad del texto y no si el autor era “políticamente correcto” (esa idea es cuna de dogmatismos). Por desgracia, lo sacaron de ese cargo que hacía a la maravilla. Luego, Víctor Andrés García Belaunde le da otro sesgo, acaso cauto, solo libros jurídicos. Hoy tiene esa responsabilidad Ricardo Vásquez Kunze. Lo conozco, es culto e inteligente, pero por lo visto, no ha podido convencer a la bancada. Entonces, amigo Vásquez Kunze, en esos casos, se renuncia. Usted ha sufrido maltratos por pensar por su cuenta, y aunque escribiera estupendos artículos en un diario limeño, luego no. Ha sido víctima de esa epidemia nacional de ninguneo, ¡insista en salvar el Fondo, con apertura a corrientes diversas! Queremos leer las observaciones de Javier Valle Riestra a la Constitución de 1993. Publicarlo sigue siendo un test de ecuanimidad.

 

¿Qué les pasó señores congresistas? ¿Esa Carta Magna no puede merecer enmiendas? ¡Qué barbaridad! La Constitución de los Estados Unidos las tiene, innumerables. Nos estamos volviendo como esos fanáticos musulmanes que no permiten ni un dibujo del Profeta. Atacaron Charlie Hebdo. Hay una plaga de intolerancia en Lima. Ya no hay partidos pero sí hay sectarios. Protestan unos catolicones porque en uno de esos juegos de montaje aparece la cara de Keiko con espinas. ¡Es una broma! Caretas es así. Alguna vez he dicho de esa revista que es “un estado de ánimo” (08.08.74). La costumbre de la zumba limeña. Pero por lo visto, el horno no está para bollos.

 

Publicado en El Montonero., 17 de abril de 2017

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