Trump. O cómo volver pequeño a un gran país

Written By: Hugo Neira - Jun• 05•17

Trump, que gobierna con Twitter, se ha salido del planeta. Una ola de fastidio y de desilusión atraviesa el mundo y en particular, en los Estados Unidos. «Error histórico». «Vergüenza internacional». La reprobación es simplemente masiva y virulenta.

Por ejemplo, John Kerry critica amargamente «la ignorancia deliberada» de Trump. El ex secretario de Estado ve en esa acción «un llamado cínico a una facción anticiencia ligada a intereses privados, lejos de la opinión de la mayoría de americanos». El empresario Elon Musk (Tesla, SpaceX) ha rápidamente renunciado del Consejo Económico de la Casa Blanca. Y tres gobernadores —el de California, Nueva York y Washington— han anunciado la creación del US Climate Alliance. Por si acaso, California es la sexta economía del mundo. Jerry Brown, gobernador de California, es un ecologista convencido. Tres gobernadores en contra de Trump no es broma. Los Estados Unidos es un sistema político federal. Y Brown ha incorporado a Canadá, México y Suecia en su alianza. Lidera una coalición de 33 países con l,8 millones de seres humanos. La meta es luchar contra el recalentamiento con medidas científicas y técnicas. El umbral de 2°C se aproxima peligrosamente, más allá, la tierra sería incontrolable.

Trump ha provocado un tsunami de repudio en su propio país. Ha nacido un movimiento de resistencia contra el presidente y los climaescépticos, así los llaman, en el que no dejan de estar un bueno número de representantes republicanos. En esa coalición interna están desde directores de grandes empresas (General Electric, General Motors, Disney, Apple, Facebook), incluso algunos petroleros, y famosos como Arnold Schwarzenegger y Leonardo DiCaprio.

Ante el repliegue identitario de América, en Europa la cosa está que arde. Se ha formado un frente, una unión sagrada,  «contra el dirigente ignorante, o peor, cínico, que niega la realidad científica y la necesidad de combatir el cambio climático antes que sea demasiado tarde (Libération). El diario Le Monde, «El siglo XXI no será americano, como lo ha sido el siglo XX». América de Trump pierde el leadership. Ante ese vacío de poder, un trío se organiza, la Unión Europea, la Rusia de Putin, y obviamente, la República China, en camino al 2020 en que sobrepasarán en el PBI a los Estados Unidos.

Pero Trump no está solo. Sus secretarios de Estado consideran ese acuerdo un mal deal  para América. Ellos también son climaescépticos. Todo el mundo está al corriente de lo que se propone Trump, «relanzar la economía fósil en los Apalaches, financiando esa región para rehabilitar la minería abandonada». Pero incluso ese proyecto es rechazado por los expertos, como Scott Pruitt, el director de la Agencia de Protección del ambiente. «Es una idea ingenua el querer resucitar la industria de fósiles».

Trump ha llamado a la Casa Blanca a un elenco realmente particular. Ha nombrado a Rex Tillerson secretario de Estado, hasta entonces Presidente de la ExxonMobil. Patrón de una multinacional y muy amigo de Putin. En el Ministerio de Trabajo a Andrew Puzder, cuyo talento político consiste en haber dirigido una red de restaurantes de fast-food. En cuanto a Jeff Sessions, que se le ocurre decir que el solo reproche que le hace al Ku Klux Klan es que sus miembros, en sus juicios y atrocidades, «se pongan a fumar marihuana». ¡Y ese es el ministro de Justicia! Por lo demás, la ministra de Educación es Betsy Devos, directora de una empresa de venta directa. En otras palabras, a la cabeza de la hasta el momento primera potencia mundial, se encuentra un paquete de técnicos y hombres de empresa. No sé por qué, eso me suena a algo que conocemos.

Entre tanto, Berlín, París, Moscú y Pekín buscan los fondos para financiar la lucha contra el recalentamiento del planeta. Trump no dará ni un dólar al Fondo Verde. Pero incluso en eso, el tiro le sale por la culata. Un multimillonario americano, Michael Bloomberg, ya ha avanzado la entrega de 15 millones de dólares a la Convención por el Clima de la ONU. Y van a continuar los otros 193 países que firmaron el acuerdo, entre los que se encuentra la industrializada y contaminante China de nuestros días.

Los Estados Unidos estarán ausentes en la guerra contra el cambio climático. Y sin embargo, existen unas mil empresas americanas que han invertido en nuevas técnicas y procedimientos que puedan sustituir la energía hoy utilizada.

El problema americano radica en que han elegido al hombre inadecuado. Trump no ha sido aupado a presidente por las clases medias cultas, sino por parte del pueblo abandonado. Por aquellos que tienen una visión provinciana y poco educada. Hay dos Américas. La moderna y la que tiene 45 millones de pobres con subvenciones, y que no están entre los 40 millones que tienen pasaporte y viajan, y es la América no educada la que encuentra razonable el retiro táctico de Trump. Multimillonarios y lumpen, ¡vaya alianza!

Para nosotros, es una lección. Cuidado con que cualquier tipo inculto llegue a Palacio. Cuidado con los pretendientes a mandatarios, ignorantes y orgullosos de serlo. Los aventureros políticos siempre cuentan con el voto de los que el sistema ha excluido y olvidado. Cuidado con los que plagian tesis y solo saben sonreír.

Publicado en El Montonero., 05 de junio de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/trump-o-como-volver-pequeo-a-un-gran-pais

Roma locuta, causa finita. Toledo gana

Written By: Hugo Neira - May• 29•17

Locución latina. Quiere decir «Roma ha hablado, el caso está cerrado». Vamos lector, por una vez, un latinazgo. Establece un principio de jerarquía. Pero no estamos hablando del poder simbólico de Roma, eso fueron otros tiempos, y no se ofenda monseñor Cipriani, no estamos aludiendo al Papa Francisco que ya bastante tiene con la visita cínica del emperador Trump, sino a la verdadera Roma de nuestro tiempo. Vivimos una época de globalización y el Dios es la economía financiera transversal a todas las sociedades, sus fieles son las multitudes del consumo ilimitado y sus templos los supermercados en todo el planeta. La Roma pagana maneja el Fondo Monetario y el Banco Mundial y lo ha dicho claramente, «este es mi hijo bienamado». ¿O usted es de esos que creen que así no más pues, se invita a dar un par de conferencias académicas auspiciadas por la Organización de las Naciones Unidas y en Nueva York? En economía, política y relaciones internaciones mandan las relaciones de fuerza, a ver si nos entendemos.

¿Nuestro Poder Judicial y el Ministerio Público? Pobrecitos. Pero somos bien cautos, miren la mañosería de los diarios: «se advierten problemas para lograr detención de Toledo en EE.UU». Suaves, educaditos, ¿no? Qué pena que el gordo Villarán no sea de este mundo. En Última Hora de los sesenta, la primera página habría sido «El Imperio americano se limpia con nuestras leyes». Pero, como decía el poeta, «se acabaron los gitanos que iban por los montes, solos». Por si acaso, verso de Federico García Lorca, hay que decirlo, porque la literatura desapareció como curso hace decenios, y está por los suelos la comprensión lectora.

En fin, hace bien en protestar Marisol Pérez Tello. Ministra de Justicia, se siente indignada. También yo señora ministra. ¿Pero sabe una cosa? Yo fui alguna vez comunista, unos años de mi juventud, estudios en Europa y un viajecito por los países dominados por los soviéticos, me cambiaron los sesos. No fui aprista, pero leíamos a Haya de la Torre. Acaso no es su caso. Y entendimos que los Estados Unidos son un Imperio. Por dentro democráticos, por fuera lo que son. Una dominación solapa, de influencia no de ocupación, como los rusos. Pero eso no me hizo ni aprista ni antiaprista. Sino que, tuviese la postura política que tuviera, la arrogancia imperial entró en la cabeza de este abanquino crecido en Lince y con estudios en París. Sí, pues, el Imperio ha hablado. Y para que la injuria fuese mayor, lo han llamado para que explique qué son las asociaciones público-privadas. Maravilloso, atinado, algo como pedirle a Al Capone que diserte cómo se asalta un banco. Genial. Ese mamarracho de público-privado es trampa para privatizar los Estados, y con el tiempo, desaparecerlos.

¿Escribo esto para rajar de Toledo? No pues. En primer lugar me dirijo al ciudadano lector para decirle que a los gringos, por mucho que nuestros fiscales hablen «de ocho fuentes de dinero ilícito y varias coimas con Odebrecht» (El Comercio, 25.05.17), a los del norte, todo eso les llega altamente. Este no es asunto de leyes, aunque no faltarán abogados, y procedimientos y trucos de tinterillos, que si el ne bis in ídem, o sea no se juzga dos veces, etc. Pero ya está hecha la estafa a la nación y a aquellos que por un buen rato, creyeron en el «cholo sagrado».

Apunto a otra cosa. A la brillante carrera del «muchachito que estudió la primaria en la escuela Minerva, la secundaria en la Unidad Escolar San Pedro, y en eso que arriban a las calles de Chimbote los voluntarios del Cuerpo de Paz, y Joel y Nancy Meister, que le ofrecen a Toledo otro destino». Esto se halla en Umberto Jara, Historia de dos aventureros, si no lo ha leído, amable lector, no entiende nada. «En 1972 una maestría en Educación, en 1974, una de Recursos Humanos» (Jara, p. 33). No es economista. Pero ya es tarde, ¿no?

Escribo también para Alejando. Y agradecerle la gran lección que nos da. A ver si nos libramos de la credulidad propia a este desorientado país inclinado a la temeridad de la buena fe. Ovejas electorales que siguen a lobos carismáticos. Pero no creo que aprendan, en las escuelas no les han enseña lógica, es decir, a razonar. Se tragan todos los cuentos. Escribo estas líneas, Alejandro, para anunciar tu creación heroica. Acabas de lograr el primer golpe de Estado del siglo XXI. Se da en USA. En el corazón del imperio, vuelto el Perú una suerte de Puerto Rico de tercera. Al diablo la Soberanía, es tu teoría. Además, eres liberal, y tu hora presidencial fue cuando el republicano Bush hijo. Y ahora te apapachan en la era del simpático y sereno republicano llamado Trump. Vamos Alejandro, después de unos años, retorna. Y acaba de una vez con este simulacro de república independiente. Hoy me saco el sombrero. Un golpe de Estado sin un solo balazo. Habrá que cambiar el escudo nacional y sacar la cornucopia, erróneo signo de abundancia —salvo Ecoteva— y reemplazarla por un dedo erguido en medio de un puño. La patria achorada te lo agradece. Vuelve como Virrey, ya tenemos Marqués español.

Publicado en El Montonero., 29 de mayo de 2017

http://elmontonero.pe/columnas/roma-locuta-causa-finita-toledo-gana

«La Intelligentsia extraviada por el odio» (P. de E.)

Written By: Hugo Neira - May• 29•17

Reproducimos el editorial del portal digital Punto de Encuentro que reconoce que yo dije todo lo que todos sabían sobre Humala, y callaron. (HN)

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La Intelligentsia extraviada por el odio. Y el profesor Hugo Neira como una excepción Republicana

 

Una de las más perversas maldiciones que sufre el Perú desde el derrumbe de la República Aristocrática en el siglo XX y el surgimiento de partidos políticos de masas estructurados alrededor de visiones ideológicas, ha sido tener un gran sector de su Intelligentsia conducida por fundamentalismos ideológicos y odios políticos. El acto de pensar —que puede realizarse legítimamente desde la opción ideológica que cada uno adhiera—, de hacer hipótesis, contrastarlas con la evidencia, volver a pensar, no ha sido precisamente una línea de trabajo constante en los pensadores sociales peruanos. Primó antes la Panaca. La política entendida como guerra interna, y la labor intelectual como una herramienta a su servicio. Triste.

Obviamente este fundamentalismo y odio no lo cultivaron todos. Alberto Flores Galindo y Pocho Tantaleán, por poner dos insignes ejemplo, fueron dos intelectuales que, siendo fieles a su opción ideológica —socialista uno, aprista el otro— nunca torcieron evidencias y hechos a su conveniencia política. Apasionados de la historia y de los problemas del Perú, fueron siempre intelectualmente honestos.

El odio político infectó la reflexión intelectual de antiaprismo en el siglo XX, y antiaprismo y antifujimorismo en este siglo XXI. Así, la capacidad de aprender de la sociedad peruana se afectó severamente, y el relato principal sobre nuestra historia y realidad social son en gran parte constructos políticos de parte. En este esquema, la realidad, la evidencia, los hechos, sólo son piezas útiles si sirven a estos relatos predeterminados políticamente. Una Neolengua Orweliana.

Pero todo el fundamentalismo y odio político nunca bastarán para apagar el pensamiento libre, el ejercicio de la crítica, la investigación honesta, la búsqueda sincera por comprender nuestra sociedad y comprendernos como peruanos, el ir contra la corriente, el rigor intelectual, el cuestionar democráticamente las posiciones “políticamente correctas”. El profesor Hugo Neira es —entre otros pocos— una luz en estas tierras de “desconcertadas gentes”.

El 2 de junio del año 2011, antes de la 2da vuelta que llevó a Palacio a la pareja Humala–Heredia, mientras toda la Intelligentsia peruana cerraba los ojos y voluntariamente se tapaba las narices voluntariamente para apoyar a Humala, el profesor Neira escribió en La República un lúcido y dramático artículo titulado  “Ni con una pistola en la sien”. Frente al portaestandarte del odio MVLL, Neira señalaba:

«… lo que diga el Nobel no me impide pensar por mi cuenta … MVLL recibió a Humala en su casa de Madrid y eso le hizo subir varios puntos en Lima y entonces no le pareció ni el sida ni el cáncer. ¿Qué le ha visto el escritor al comandante golpista? Es un misterio. Le cree todo. Yo no… Él es (por Humala), ahora, el riesgo autoritario… Humala es el nuevo autócrata esta vez con su propia cúpula, militares de su promoción, empresarios «naïfs» y neoclientelas tras su Plan de Gobierno… Si gana Humala… puede intentar hasta un programa de derechas… ¿A quién va a servir? A todos y a ninguno. Es un voluntarista, hará lo que le dé la gana. Hará trizas economía y Nación. Para llegar, simula ser demócrata. A otro perro con ese hueso. A Ollanta lo educaron para encarnar a uno de los hermanos Ayar que revolucionará los Andes. No votaré por Ollanta Humala ni con una pistola etnocacerista en la sien.»

No era cierto entonces que nadie sabía quién era Humala y qué significaba para la sociedad, la política y el país. Había muchas evidencias, sangre y señales. Lo sabían todos. Lo sabía MVLL, lo sabía Javier Diez Canseco, lo sabían los intelectuales odiadores Nelson Manrique y César Lévano, lo sabía la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Lo sabía toda la Izquierda política. El profesor Neira fue despedido de La República después de escribir el citado artículo.

Desde Punto de Encuentro señalamos críticamente este papel de apóstoles del odio de gran parte de nuestra Intelligentsia.

El odio político la extravió. La pervivencia del odio político atenta e imposibilita directamente la construcción de una verdadera República de ciudadanos. Necesitamos una intelectualidad comprometida con la racionalidad, con la ponderación, con una sana distancia de quienes autoritariamente se sientan dueños de la verdad.

Recuperemos a la Intelligentsia, de ese extravío. Este paso es necesario para construir el sueño republicano peruano. Debe ser un Punto de Encuentro genuinamente democrático.

Profesor Neira, no está solo en el esfuerzo.

Editorial, Punto de Encuentro, 29 de mayo de 2017

http://puntodeencuentro.pe/columnistas/punto-de-encuentro/la-intelligentsia-extraviada-por-el-odio-y-el-profesorhugo-neira-como-una-excepci%C3%B3n-republicana.html

 

“Con pisco de Moquegua se conquistó el viejo oeste norteamericano”

Written By: Hugo Neira - May• 29•17

Cedo el espacio a un amigo de toda la vida, publicista, que nos trae un testimonio sobre el pisco más allá de las peleas legales que libramos con nuestro vecino sureño. (HN)

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El secreto estuvo guardado dos centurias en el fondo de ventrudas tinajas. Dos circunstancias que llamaron mi atención, me llevaron a tan feliz como sorpresivo descubrimiento.

En Tacna, allá por la década de los ochenta, cumpliendo funciones oficiales en la promoción de nuestro turismo me encontraba, cuando hojeando las páginas de un viejo álbum, llegué a una colección de bellas fotografías que mostraban la arquitectura de la vecina ciudad de Moquegua, lugar que yo no había visitado jamás.

Debo decir que quedé deslumbrado ante aquellas fotos que pusieron frente mi vista paisajes urbanos de una pequeña capital, ni ostentosa ni avergonzada, que ignoraba ella misma, los valores plásticos de que estaba dotada; ello, a despecho de la sensibilidad de poetas y pintores que transitaban por las calles de esa dulce Villa, en trance de convertirse en ciudad. Al día siguiente hice maletas y marché en busca de Moquegua, la desconocida. Confieso que la realidad superó mis expectativas. Fundada en 1541, no exhibía las heridas del tráfago histórico que le tocó vivir, como consecuencia de las luchas por la independencia y de la tragedia que significó para ella, la Guerra con Chile, que sembró destrucción por todas sus calles. Parece que los moqueguanos, pasado el conflicto, se dedicaron con amor y con afán, a restaurar el hogar común de sus ancestros.

En contradicción con la realidad, tuve la sensación de que Moquegua no había sido castigada por sismo alguno, pues no registraban sus paredes las marcas del mal humor tectónico que nos zarandea frecuentemente a los peruanos. Luego reflexionando, ante el espejo de la realidad, encontré respuestas a este sorprendente y positivo buen estado de conservación. Parece que los moqueguanos desde los días coloniales de fundación, se impusieron la mesura como un estilo de vida que nunca quebrantaron, del cual surgió no una ciudad colosal de torres, palacios, campanarios, edificios y grandes conventos, sino una maqueta de sí misma, una ciudad en miniatura… ¡el pueblo de Blanca Nieves!

Obedientes a esos principios, no renunciaron sin embargo a la armonía volumétrica, al matizado de los colores, a la joyería primorosa engastada en sobrias paredes de baja estatura y espigado encanto. Un rasgo que mi afán indagatorio no puede explicar, es el referente a los techados de “mojinete”, extendidos en el extremo de la costa sur del Perú Eterno, que en Moquegua adoptara carta de ciudadanía otorgando gracia y personalidad prevalentes y distintas a su arquitectura. Con su concepción de “dos aguas” el “mojinete” tiene tres, al cortar el cono típico de los techos de dos aguas y convertirlo en la figura de un trapecio, por razones ignoradas pero bellas.

Pues, a esa economía natural de paredes y de alardes de altura, ha debido Moquegua su resistencia a los sismos que azotaron su geografía, hasta que llegó el último y brutal remezón que la azotó combinando la violencia telúrica, con la capacidad destructiva del tiempo, para echar por tierra el sesenta por ciento de sus bellas edificaciones. Volvemos a la década de los ochenta y me veo llegando a esa ciudad para el regocijo del espíritu, humana, arbolada, tierna, fresca en su verdor; hecha para caminares, para mirares, para solazares en un mundo de dimensiones coherentes con las de la naturaleza humana. Me impresionaron los colores contrastados de sus paredes rimando con las tonalidades de sus techos de “mojinete” en diálogo amistoso con el azul incomparable del jacarandá y los tormentos de luz de la buganvilia. La tarea por delante era sencilla, busqué al alcalde, le propuse el proyecto: resanaríamos lo que hubiera que resanar; repintaríamos lo que necesitara ser repintado y procederíamos a la reinauguración de una Moquegua de fantasía, engalanada por el sol que la convierte en la ciudad del Perú que recibe mayor cantidad de luz solar, en todas las estaciones del año.

Visitamos al administrador del Hotel de Turistas de Moquegua y le propusimos el plan promocional: aquel día que no saliera el sol en Moquegua, el pasajero del hotel no pagaría el alojamiento. Luego vinimos a Lima y se armó el escándalo: la chica tímida que era Moquegua, de la noche a la mañana pasó a convertirse en la turbadora dama de moda del turismo en el Perú. Durante los últimos días de nuestro deslumbramiento moqueguano, disfrutamos también de su incomparable gastronomía, de sus postres, de su pastelería, de sus bebidas: el famoso pisco Biondi, los ponches, los macerados y misturas; también y sobre todo, de su cultura, de su poesía, de su historia y de ese símbolo de la arqueología, que es su “Cerro Baúl”. Recorrimos palmo a palmo su campiña, nos sorprendieron, regados por el campo, los restos de risueñas, apagadas, enormes y ventrudas botijas de pisco y los derruidos paredones que en otros tiempos habían guardado destilerías y bodegas del dulce y quemante licor de la uva. Ello, a la vuelta de cada recodo de los múltiples caminos.

En su mejor momento pisquero, el también pequeño valle solo tuvo diez mil hectáreas productivas de esos frutos de Dios. En ellas llegaron a establecerse ciento veintiséis bodegas productoras de pisco. Viendo las gigantescas botijas de alfarería arrumadas en los campos, nos nació una inquietud. ¿Fue acaso Moquegua un lago de pisco? ¿Para quién, en los tiempos antiguos, se producían estos ríos del néctar sagrado? No tuvimos que esperar mucho tiempo para hallar la respuesta: vueltos a Lima para impulsar la campaña de promoción de Moquegua y su turismo, una joven estudiante norteamericana que pretendía graduarse de historiadora en una universidad de su país, motivada por todo lo que los medios de comunicación comenzaban a decir de Moquegua, tocó entusiasmada nuestras puertas, y en forma atropellada por la excitación nos espetó: – “El oeste norteamericano fue conquistado con el vigor de los piscos de Moquegua, en el Perú”.

Luego, ya más sosegadamente nos contó que estaba culminando un viaje de constatación, en la tarea de investigación histórica que se había impuesto como trabajo de tesis universitaria “¿Qué licores tomaban los pioneros norteamericanos que se lanzaron a la conquista del oeste?”. Ello la había obligado a indagar en archivos, rutas de transporte terrestre, rutas marinas, sobre todo de la costa del Pacífico, esquemas industriales y comerciales de producción, distribución y comercialización; y especialmente, avisos periodísticos de incipiente publicidad y crónicas y relatos publicados e inéditos.

Mientras ella hablaba, cobraban vida en nuestra imaginación escenas de las películas de vaqueros que atiborraban las pantallas cinematográficas de nuestra infancia. Eran las famosas “Cow Boy” que mostraban profusamente a los vaqueros bebiendo licor en los “Saloon” o cantinas de puertas de vaivén, y haciendo héroes del más entregado al hábito de la bebida; que dieron lugar a un género de películas, al que despectivamente se les llamó “coboyadas”, por su propensión a liquidar toda diferencia por la fácil vía de la destreza en sacar el revólver y matar al adversario, cuando este era otro colono; o por el desigual enfrentamiento entre el rifle de los invasores y las flechas de los “indios”, a los que nos enseñaron a odiar. Pero más allá de valoraciones éticas, nos sorprendió el dato que se nos daba, corroborado por la joven estudiante, en las relaciones de carga de las empresas navieras norteamericanas que hacían el tráfico de cabotaje, o de destino a destino, entre los sureños puertos peruanos en la América del Sur, y los del oeste, en el Pacífico norteamericano. Allí habían quedado registrados los recojos de grandes cantidades de pisco de Moquegua, en el puerto de Ilo, con destino a los nacientes Estados Unidos.

La estudiante había querido llegar hasta Moquegua, ciudad de la que se enamoró, y al día siguiente, partió de retorno a su país, llevando fotos que ilustraban los restos de las tinajas y de las bodegas productoras, que sobrevivían en el valle de Moquegua, bañado por el río del mismo nombre. Nunca más la volvimos a ver. Eran años en que Chile aún no nos había iniciado su loca carrera por chilenizar productos naturales y culturales del Perú. El club Moquegua constituido por residentes moqueguanos en Lima, se movilizó en apoyo de la campaña de turismo que emprendimos en favor de su tierra. Fui invitado en repetidas ocasiones para dictar conferencias sobre el tema, que tuvieron lugar en su amplio local institucional de la Avenida Salaverry y en el más amplio aún, del Club de la Unión en la Plaza de Armas de Lima. Allí, con el testimonio de los más viejos moqueguanos, reconstruimos una historia que había quedado en el olvido: más o menos cien años atrás, el valle de Moquegua fue atacado por la filoxera, una plaga que destruyó las plantaciones de vid. Al año siguiente, los agricultores volvieron a la carga, insistiendo en producir la uva que había sido su producto emblemático, pero la tierra había quedado infestada por el mal. Tras cinco años de insistencia, todos quedaron empobrecidos y optaron por otros cultivos en un valle en que casi no había existido una pulgada que no estuviera dedicada a la vid.

El ser humano tiene una proclividad al olvido de los capítulos dolorosos de su historia, y eso había pasado a los moqueguanos. Pasaron los gobiernos en este país incapaz de establecer políticas de Estado, y el tema de Moquegua en su dimensión turística y en su dimensión pisquera fue olvidado. Valga la oportunidad para que hoy, con treinta años de atraso, volvamos al tema. Yo propongo que restauremos la hermosísima Moquegua, con motivo del Bicentenario, y que nos organicemos para emprender la campaña del regreso del licor con que se conquistó el oeste, a los Estados Unidos. Podríamos abrir un gigantesco mercado, para nuestro entrañable pisco. Me ofrezco para ambos emprendimientos. Lucidez, experiencia y entusiasmo, me sobran.

Alfonso Salcedo Rubio

Perú y el Pacífico. Serge Dunis, la visita de un sabio

Written By: Hugo Neira - May• 19•17

Este es el relato de una obra excepcional y de una serie de viajes. Alguien que conozco personalmente ha logrado, tras años de erudición y de expediciones científicas, una visión de la totalidad del Pacífico, el más vasto de los océanos y que vincula las tierras asiáticas y americanas. Estas líneas no son sino un sucinto relato que une el Antiguo Perú a los mares del Asia continental, las plantas y la gente andina con las islas melanesias y polinesias, con Hawái, la isla de Pascua o Rapa Nui, y la Nueva Zelandia y Taiwán. El lector se preguntará, en efecto, ¿qué liga la Amazonía y los Andes con las islas del Pacífico? ¿Nuestras humildes aldeas cusqueñas, puneñas y bolivianas con el inmenso océano («155,6 millones de km2, el 46% de las aguas del mundo, más vasto que todas las tierras reunidas»? dice el autor (p. 699). El amable lector ya se habrá dado cuenta de que hablamos de un hallazgo de alcance descomunal. Sin embargo, en las líneas que siguen, verá que la ciencia del hombre se hace desde comprobaciones sencillas, tanto como las iguanas que sorprendieron a Darwin cuando visita las islas Galápagos.

Este es un relato de amistad y de viajes. Todo comienza en Papeete. Centro administrativo de la isla Tahití, 176 mil habitantes. Cuando algún peruano llegaba a la isla —María Rostworowski o Enrique Carrión, a los que acogí—, en una tarde le hacíamos conocer la franja costera de un urbanismo californiano, distritos, iglesias, centros comerciales, y en el centro, altas montañas, isla volcánica. De clima tropical húmedo. La mayor de las islas, entre las 118 de los cinco archipiélagos, está a 4400 kms de Hawái, a 7900 de Santiago, y a 5700 de Australia. La población, chinos, franceses, ingleses y maoríes. Una universidad había nacido a pedido de los residentes. El Ministerio de Educación francés decidió el envío de profesores muy especiales. Así fue cómo Serge Dunis llega a Papeete, había sido profesor en el Caribe, en Nueva Zelandia. ¿Y saben una cosa? Nada es mejor para la vida universitaria que las ciudades pequeñas. Oxford, Stanford, el París del barrio latino. Los profesores de la Université de la Polynésie Française vivíamos a tiro de piedra. Y en ese lugar en medio del Pacífico, surgieron dos grandes pasiones. La interdisciplinaridad entre nosotros mismos. Y los viajes científicos por el resto del mundo. Dunis, el de mayor experiencia, dirigió un doctorado, ‘Imago Mundi’, proponiendo a nuestros doctorantes que venía de todas partes un comparatismo polinesio-europeo. Y entonces, como americanista, fui parte de ese equipo excepcional MAUI. Serge Dunis, egresado de la ENS, llega como profesor de literatura y civilización británicas y después de un doctorado con Lévi-Strauss, en antropología. Y yo había seguidos dos ciclos con aquel, parte de mi formación en la EHESS. Y entonces, lo animé a que conociera el Perú andino. Conocía medio mundo salvo a los amerindios.

En 1999, Dunis llega a Lima. Tuvo encuentros con especialistas, de ellos se acordará y no me dejará mentir Jorge Bruce, que fue el traductor. Luego, el Cusco. Luego, un viaje a Puno y a Bolivia. ¿Sabe el lector que el camote (patata dulce) se extendió por las islas lejanas, de Rapa Nui a Nueva Zelandia? ¿Y que hay 17 variantes del mito de patate douce? Ahora bien, prometí en las primeras líneas un hallazgo concreto. La antropología se hace, como la zoología, la botánica y la geología, en el terreno. Fuimos Dunis y yo al mercado de Puno y luego lo mismo en La Paz. Y nos pusimos de cuclillas ante las vendedoras quechuas de lo que llamamos camotes. Dunis pronunció la palabra mágica, umara (el nombre que le dan los polinesios). Y las señoras replicaron, kumar(a). Inflexiones, suelen ocurrir de una lengua a otra. Pero ya sabíamos algo real y decisivo. ¡La planta alimenticia era la misma! La misma que salva del hambre a los isleños de la Rapa Nui cuando pierden sus bosques. La misma que se instala en Nueva Zelandia. Viajaron en las piraguas dobles de los polinesios, los vikingos del Pacífico.

Este sencillo hallazgo cambia la vida del sabio Serge Dunis. Lo dice nada menos que Maurice Godelier en el prefacio, donde me cita (p. 38). Había otras similitudes que Dunis quiso comprobar, a la manera de un Alexander von Humboldt, viajando. Lo que sigue el corto episodio peruano es el estudio de los indios de Norteamérica. Ya no perseguía solo la huella del pájaro albatros o las ballenas sino los mitos. De Amerindios, pasa a la Siberia y a Europa. En el libro que tengo a la mano, desfilan mitos, tubérculos, pájaros, tortugas, héroes y demonios, y 142 ilustraciones de su propia mano. Su obra es antropológica, histórica, marítima, naturalista. El momento mítico en que se separan hombres y mujeres: L’île aux Femmes. El libro ha sido publicado por el CNRS francés, solo publica investigaciones de enorme valor.

He contado este periplo como quien hubiese narrado cómo Raimondi llega al Perú. O Humboldt. Y así, una mañana al pie de la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, yo le entrego mi libro Civilizaciones Comparadas, y Dunis el libro que apenas rozo con este primer comentario. Ha encontrado un mito único que se repite desde hace 8 mil años.

Publicado en El Montonero., 22 de mayo de 2017

 

Article en français

Le Pérou et le Pacifique. Serge Dunis ou la visite d’un savant

C’est le récit d’un travail exceptionnel et d’une série de voyages. Une personne que je connais a dressé, au terme d’années d’érudition et d’expéditions scientifiques, une vision de la totalité du Pacifique, le plus vaste des océans, qui relie les terres asiatiques et américaines. Ces lignes ne sont qu’un récit succinct qui relie le Pérou de l’antiquité et les mers d’Asie continentale, les plantes et la population andine avec les îles mélanésiennes et polynésiennes, Hawai’i, l’île de Pâques, la Nouvelle-Zélande et Taïwan. Le lecteur en effet se demandera ce qui peut bien relier l’Amazonie, les Andes et les îles du Pacifique. Nos humbles petits villages du Cusco, de la puna péruvienne et bolivienne, et cet immense océan, «155,6 millions de km2, 46% des eaux du monde, plus vaste que toutes les terres réunies», nous dit l’auteur en page 699. L’aimable lecteur se sera rendu compte que nous parlons ici d’une découverte énorme. Il verra, cependant, dans les lignes qui suivent, que la science de l’homme procède par des vérifications simples, tout comme les iguanes ont surpris Darwin lorsqu’il visitait les îles Galapagos.

C’est le récit d’une amitié et de voyages. Tout a commencé à Papeete. Le centre administratif de Tahiti, qui compte 176 mille habitants. Lorsqu’un péruvien venait visiter l’île —María Rostworowski ou encore Enrique Carrión que j’ai accueillis—, nous lui faisions parcourir le littoral, d’un urbanisme californien, avec ses quartiers, ses églises, ses centres commerciaux, puis le centre, avec ses hautes montagnes d’île volcanique. Un climat tropical humide. La plus grande des îles parmi les 118 que comptent les cinq archipels se situe à 4400 kilomètres de Hawai’i, à 7900 kms de Santiago et à 5700 kms de l’Australie. La population, des chinois, des français, des anglo-saxons et des maoris. Une université y a vu le jour à la demande des résidents. Le ministère français de l’Education lui a envoyé des enseignants peu ordinaires. C’est ainsi que Serge est arrivé à Papeete. Auparavant, il avait enseigné dans les Caraïbes, en Nouvelle-Zélande. Et vous savez quoi? Rien ne vaut les petites cités pour la vie universitaire: Oxford, Stanford, le Paris du quartier latin. Nous les professeurs de l’Université de la Polynésie Française, nous vivions tous proches les uns des autres. Et en cet endroit en plein cœur du Pacifique, deux grandes passions ont surgi. L’interdisciplinarité entre nous-mêmes et les voyages scientifiques de par le monde. Dunis, fort d’une plus grande expérience que la nôtre, dirigeait le DEA ‘Imago Mundi’ qui proposait à nos doctorants issus de tous horizons une approche civilisationniste comparatiste europeo-polynésienne. Alors, en tant qu’américaniste, j’ai intégré cette équipe exceptionnelle, MAUI. Serge Dunis, normalien, rejoint l’université en tant que professeur de littérature et civilisation britanniques, après un doctorat avec Lévi-Strauss en anthropologie. J’avais pour ma part suivi deux cycles avec lui lors de ma formation à l’EHESS. Je l’ai alors motivé pour qu’il découvre le Pérou andin. Il connaissait déjà la moitié du monde mais pas les amérindiens.

En 1999, Dunis arrive à Lima. Diverses rencontres avec des spécialistes, l’une d’entre elles avec Jorge Bruce comme traducteur, qui peut en témoigner. Ensuite, destination Cusco. Puis Puno, la Bolivie. Le lecteur sait-il que la patate douce (camote) s’est étendue aux îles lointaines, de Rapa Nui à la Nouvelle-Zélande? Qu’il y a 17 variétés de patate douce? Fort bien, mais j’avais annoncé dans les premières lignes une découverte concrète. L’anthropologie, tout comme la zoologie, la botanique ou la géologie, c’est du travail de terrain. Dunis et moi nous nous sommes donc rendus au marché de Puno, puis à celui de La Paz. Nous nous sommes accroupis devant les vendeuses de ce qu’on appelle le camote. Dunis a prononcé le mot magique, umara (nom de patate douce chez les polynésiens), et ces dames ont répliqué kumar(a). Les inflexions sont fréquentes d’une langue à une autre. Mais on venait d’apprendre quelque chose de réel et de décisif. La plante alimentaire était la même! Celle qui a sauvé les habitants de Rapa Nui de la famine lorsque la forêt a disparu. Celle qui prospère en Nouvelle-Zélande. Les patates douces ont voyagé sur les pirogues doubles des polynésiens, les vikings du Pacifique.

Cette simple découverte va changer la vie du savant Serge Dunis. Celui qui le dit n’est pas moins que Maurice Godelier dans la préface où je suis cité (p. 38). Il y avait d’autres similitudes que Dunis voulait vérifier pendant ses voyages, tel un émule d’Alexandre de Humboldt. Ce qui suivra ce court épisode péruvien, c’est l’étude des indiens de l’Amérique du Nord. Il n’était plus seulement sur les traces de l’albatros ou des baleines, mais sur celles des mythes. Des amérindiens, il passe en Sibérie et en Europe. Dans ce livre que j’ai entre mes mains, les mythes, les tubercules, les oiseaux, les tortues, les héros et les démons défilent, avec 142 planches de sa propre élaboration. Son œuvre est anthropologique, historique, maritime, naturaliste. Le moment mythique où se séparent les hommes et les femmes: L’île aux Femmes. Le livre a été publié par les éditions du CNRS qui n’éditent que les études de grande valeur.

J’ai raconté ce périple comme on l’aurait fait de Raimondi lorsqu’il arriva au Pérou. Ou de Humboldt. Et c’est au pied de l’église de Saint-Germain-des-Prés que je lui ai remis mon livre Civilizaciones Comparadas, après qu’il m’ait remis le sien dont je viens de faire un bref et tout premier commentaire. Il a découvert un seul et même mythe qui se répète depuis 8000 ans. (A suivre)

Publié en langue originale dans le journal virtuel péruvien El Montonero., le 22 mai 2017       http://elmontonero.pe/