Razón de Estado y lamentables trifulcas

Written By: Hugo Neira - Sep• 26•16

Un día antes del conflicto entre el Ejecutivo y el Parlamento por el tema de la reforma de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) —presentada por el actual gabinete y denegada por la oposición con escuetos argumentos, impresionantemente chatos y breves— tuve un encuentro con una personalidad de paso por Lima. A pedido de unos amigos acudí a una reunión, ad honorem, con un hombre de empresa, extranjero, que quería una evaluación realista de la situación peruana. Sumariamente, estas fueron mis palabras. El Perú había pasado por un periodo de vacancia presidencial del 2011 al 2016. En segundo lugar, el país electoral había optado por un Presidente, hombre culto y de vasta experiencia. En tercer lugar, el mismo país había enviado al Parlamento mayoritariamente a un partido popular, cosa nada fácil de realizar en una sociedad  trabajada profundamente por el escepticismo político. En cuanto al contexto económico, en las PYMES, que reúnen el 90% de las empresas peruanas, hay convencimiento del libre mercado. Sin embargo, estamos ante una contracción de la economía mundial. Todo está en las manos de PPK y de Keiko. La situación era delicada para ambos. Pero hasta el momento había predominado la sensatez.

Me equivoqué. ¿Cometí el peor de los pecados, el angelismo? Consiste en creer que los actores políticos actúan cuerdamente. En política, no solo no existe el ciudadano del rational choice sino que las elites también suelen cojear. Al día siguiente estalló el rechazo a una reforma de la UIF. Esa delegación es trascendente. Como el ‘No’ fue rotundo, de inmediato los medios saltaron a la yugular de Keiko. Un diario publica un mapa de América donde con excepción del Perú, teñido de rojo, se tiene acceso legal al levantamiento del secreto bancario. Pero aquí no. Sin embargo es posible una enmienda legislativa y algunos medios se guardaron ponzoñosamente de decirlo.

Seamos claros. El vocero de Fuerza Popular no se tomó el trabajo de explicar sus razones. Solo habló del “Pleno”. Y chaú. Como si en este país se tuviera un extenso conocimiento de los mecanismos institucionales. Gracias a una educación secundaria con cursos de educación cívica¡! (Bromeo)

Había que explicar ese entrampamiento. Victor Andrés Ponce escribe en este mismo diario. “Con la Constitución en la mano, nos indica que la Carta Política establece que solo el fiscal, el juez y una comisión investigadora del Legislativo puede ordenar el levantamiento bancario”. El lector observará que pongo comillas, no me apellido Acuña. Ahora bien, si Galarreta hubiese acudido a los recursos que tiene el castellano, si hubiese dicho por ejemplo, “Claro que sí, en principio estamos de acuerdo, pero hay un problemita, constitucional, y nos vamos a ocupar”, pero no, no dijo eso. Un senador de otros tiempos decía que para parlamentario se necesita tino y tina. De la tina no dudo, pero lo del tino…

Lo ocurrido es fatal. El poderoso partido del antifujimorismo ha ganado una batalla, como siempre mediática. Va a ser difícil quitarle de la cabeza a gran parte de la opinión pública que los fujimoristas, percibidos como latentes ladrones, no les conviene reformar la UIF. O sea, otra victoria en el campo del imaginario ciudadano. Luis Galarreta tiene una licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas pero como vocero falla en gramática castellana, no se sirve de los conectivos. Por ejemplo: “sí pero”.  —“a no ser que”, “no obstante”— No matiza. Les ha dado cuerda a los partidarios de la polarización.

Y como me he arrepentido de mi propio angelismo, admito una sospecha que me quita el sueño. Ese “gabinete de lujo” —lo están llamando así— ¿es solo de  tecnócratas y no consulta a constitucionalistas? No lo creo. Entonces, brillante jugada, acaso colocaron en la lista de facultades esa delegación que ponía a la bancada naranja en la peor de las situaciones. Si la aprobaban, iban contra la Carta. Si la desaprobaban confirmaban que este Congreso es un estorbo. Vaya por dios. ¿Estamos en camino no hacia el futuro sino hacia 1992? ¿Otra vez un cierre del Congreso? Ironía de la historia, Keiko sería víctima de un modelo de poder que usa los plebiscitos para acabar con opositores. De llorar o echarse a reir.

Me sumo a lo dicho por Jaime de Althaus, “lo que ha pasado en las comisiones del Congreso en estos días ha sido realmente extraordinario”. Pero vaya usted a explicárselo al ciudadano que solo lee en los kioscos los titulares de pie y no compra. Por lo demás, todos hemos escuchado al Presidente decir que “se han equivocado de enemigo”. Pero un Presidente representa al Estado y al pueblo peruano, en consecuencia, no puede tener enemigos. ¿O estamos en guerra? El gobernante tiene gobernados, incluidos los opositores. Me parece que sería conveniente fumigar el viejo caserón de Palacio, hay un mosquito que transmite una rara enfermedad. Humala hablaba de la presidencia como si él no lo fuera. El actual Presidente es de todos los peruanos. Y lo de enemigos está fuera de lugar.

 

Publicado en El Montonero., 26 de setiembre de 2016

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China. Lo falso, lo cierto y lo incierto (2)

Written By: Hugo Neira - Sep• 21•16

6. ¿Hay un modelo chino para el desarrollo? La idea del «modelo chino» no ha nacido en China sino en Occidente. Lo dice Marie-Claire Bergère, gran sinóloga francesa, autora de Chine: le nouveau capitalisme d’État (Fayard, 2013). Los sinólogos norteamericanos fueron los más entusiastamente polémicos, John Ramo lanzó lo de «consenso de Pekín» y Stefan Halper le llamó «autoritarismo de mercado», en el 2010. Ahora bien, que se sepa, el modelo chino no tiene ningún fundamento teórico. Es una manera de decir cómo China se vuelve una potencia mundial, su población ya no sufre de hambre como en el país miserable que encuentra un joven bibliotecario llamado Mao.

7. China y Estados Unidos, ¿rivales o colaboradores? «Las relaciones de China con Estados Unidos son una preocupación importante para las clases que viven de conversar, blogueros, medios, políticos y burócratas internacionales». Quien dice esto es nada menos que Immanuel Wallerstein. China de hoy, ¿una amenaza? El autor se ríe, ¿para quién? Y su respuesta es: ¿son rivales? Sí, hasta cierto punto. ¿Y son enemigos? No, no son enemigos. ¿Y son colaboradores? «Son ya más de lo que les gustaría admitir». Diablos, ¿el gran Wallerstein? ¿Que el amable lector no lo conoce? Ya puede salir volando a una librería o preguntárselo a Aníbal Quijano, que hizo el discurso de recepción cuando Wallerstein recibió su honoris causa en San Marcos. 

8. China se desarrolla gracias a la tecnología y ciencia adquirida de Occidente. Cierto, pero también hay que decir que en varios terrenos científicos, ya no necesitan de ajenos. Dado los esfuerzos de la era Mao, en ocho años, 340 millones de nuevos escolares hoy. En consecuencia, desde el año 2000, China cuenta con 590 mil diplomados en el campo de la ciencia y la tecnología. Como comparación, Japon, 690 mil. Los chinos en los Estados Unidos son el contingente mayor de estudiantes extranjeros. Y es lo que vi en París, hace meses. Según el New York Times, en el 2004, más de 580 mil estudiantes han partido a estudiar en el extranjero. Y cuando han vuelto, han montado 5000 empresas privadas. Con beneficios de 10 mil millones de yuanes.

9. Pese a una transformación económica y social sin precedentes, no deja de ser un régimen autoritario. Vamos por partes: si bien es cierto que Deng intenta una democratización del régimen, los sucesos de la plaza Tiananmen, lo hacen retroceder. Pero no hay que suponer que China es una suerte de Unión Soviética a lo chino, con capitalistas locales. Error. No existe un «pensamiento único». ¿Sabe el amable lector que hay una sociología china? En la URSS la sociología estaba prohibida. Citemos los casos reales de Guo Yuhua, Li Pelling y Lui Shiding —«un pensamiento plurial», dicen en París recepcionando sus obras (revista Sciences Humaines, 2011)—. Y en cuanto al partido comunista chino, la cooptación de élites salidas del seno del pueblo funciona pero hay que decir que tiene sus disidentes. Hay experimentos en zonas rurales para elegir dirigentes que no necesariamente son del partido… Quién viva, verá.

10. China camino a la democracia. Es mucho decir. La prioridad por el crecimiento económico y la lucha contra la pobreza predominan sobre la democratización política. Para unos, la democracia precipitaría a China en el caos social. Para otros —hablo de los chinos mismos— la tradición confuciana es compatible con la modernidad política. De esto se ocupó en nuestro país Alan García en sus Obras. Y por mi parte, yo, en mi último libro, Civilizaciones Comparadas.

11. China progresa porque ha introducido procedimientos y valores liberales. Es al revés, han seguido un camino que ellos han inventado, no son neoliberales, ni del todo estatalistas. Son Estado y capitales. Al mercado lo conocen desde el siglo XVIII. Y en cuanto al pensamiento, China como India no tienen nada que envidiar en filosofía, lógica y matemáticas a Occidente. Hay un libro estupendo, de Anne Cheng, sinóloga, sobre la historia del pensamiento chino. Hace más de 2000 años que tienen pensadores y Estado, con funcionarios elegidos por concurso. Eso que todavía dudamos en establecer. Un cuerpo civil elegido por su talento y por concurso público.

12. Pero el hecho de que el modelo chino ha sido puesto en marcha por un partido comunista es paradójico. En efecto, y no hay espacio para resumir lo que fue el camino chino, la Larga Marcha de Mao, su versión rural, su activismo a la vez social y patriótico. Fracasa con el «salto hacia adelante» y con la revolución cultural.  ¿Y qué es post mortem? Para los chinos, algo más que un héroe nacional. Un ícono, entre Carlomagno y Bonaparte. Moderno y a la vez fundador de una nueva dinastía, como los Emperadores que lo preceden. El Partido es el Príncipe de Maquiavelo. Un príncipe colectivo. Una élite y el que quiera ser millonario que lo sea. Pero la economía está subordinada a «los altos intereses» que encarna el poder político. Perdonen, pero funciona. Lo que no funciona es el mercado mundial.

 

Publicado en El Montonero., 21 de setiembre de 2016

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China. Lo falso, lo cierto y lo incierto (1)

Written By: Hugo Neira - Sep• 20•16

¿Qué es el capitalismo chino? China se ha modernizado, al menos lo admite el Banco Mundial. «En tres decenios, su éxito mayor es mejorar el nivel de vida de los más pobres en proporciones netamente superiores a lo hecho por otros países pobres.» Y esto lo dicen en 1981, antes de la espectacular transformación en este inicio del siglo XXI. Y eso que al BM los chinos no le siguieron sus consejos, salvo en inversiones extranjeras. Ni a ellos ni al FMI. Si la mayoría de chinos cuenta con buena escuela y servicios de salud, es porque no siguieron un modelo neoliberal. Nada de costo-beneficio, China invierte en los chinos. Tampoco el esquema soviético. ¿Qué diablos es China?

¿Una combinación de leninismo y confucianismo? ¿Un monopolio de partido y crecimiento de capitalistas sin capitalismo? ¿O la revancha de una semicolonia como fue China hasta 1911 y ahora potencia mundial? Se cree conocerla pero China es demasiado grande para caber en un solo concepto.

1. El principal atractivo de la República China consiste en su abundante reserva de mano de obra a precios bajos. Verdad a medias. «Esa es una creencia muy expandida e incompleta. Las reservas abundantes de mano de obra existen en otros lugares de la tierra pero no han logrado atraer a los capitales extranjeros.» Quien sostiene esto es Giovanni Arrighi. «La explicación hay que encontrarla en la calidad de su fuerza de trabajo, visto desde el ángulo de la salud, la educación y la autodisciplina». El profesor Arrighi, doctor en economía y sociología, profesor en la Johns Hopkins de Maryland.  Una eminencia que toma en cuenta la cultura china.

2. China ha descubierto el mercado y el capitalismo a partir de las reformas post-Mao introducidas por Deng Xiaoping a partir de 1977. Falso. El mercado era conocido por los chinos desde 1500 a 1800, cuando «China era un lugar próspero tanto como el mundo occidental». Quien dice esto es Kenneth Pomeranz. Su tesis de «la gran divergencia», hay que explicarla. Ha cambiado el paradigma de comprensión del «milagro chino». A grandes rasgos: la protoindustrialización china arranca al mismo tiempo que la revolución industrial en Inglaterra. Pero en China reina una dinastía decadente, la Manchú también llamada Qing (1644-1911). Prefirieron ampliar la Gran Muralla que industrializarse. Europa ingresa a la modernidad y no China. A partir de la revolución industrial en Occidente y no en el Asia, establece Pomeranz. Y eso es «la gran divergencia». Y a esa China rural y de miseria debido al exceso de población, Inglaterra le impone abrir los puertos a la fuerza. El capitalismo extranjero se establece en enclaves costeños. Inglaterra y luego Francia emprendieron una guerra contra China para imponerle el consumo de opio. A ese episodio se le conoce como las guerras del Opio (1839-1860). ¿Se entiende entonces el nacionalismo de Mao?

3. China no es sino un gobierno autoritario con un puñado de capitalistas locales. Las cosas no son tan simples. El partido tiene, en efecto, 85 millones de miembros. La población de la Alemania de la señora Merkel. Pero, por un lado, un 70% dejaron sus cargos en el 2012, produciendo cambios generacionales. Por otra parte, las reformas de Deng «permiten que los cuadros del partido afirmen su poder tras la alianza entre directores de empresas públicas y responsables administrativos estatales» (Adam Smith en Pekín, p. 453). Pero no estamos en condiciones de decir que la formación de una clase capitalista –que hoy existe– y que maneja inmensas fortunas, haya conseguido poner bajo su control la economía de la sociedad china.  Pero hay clases medias ascendentes y millares de millonarios.

4. ¿Cuán real es la mejora de la población china? ¿Fue Deng o fue Mao? Las versiones de los que saben no se contradicen, se complementan. Los primeros dicen que los indicadores de bienestar en la población china — es decir, esperanza de vida y tasa de alfabetismo de adultos­—­ «se han alzado tanto que ya no es posible elevarlas más». Pero otros sostienen que los grandes progresos cumplidos en China comenzaron desde los años 80, y «fueron el resultado del éxito económico de los extraordinarios avances de la era de Mao». ¿Quién dice semejante cosa? ¡El Banco Mundial! Y un graduado en Johns Hopkins, A Comparative Study in Three Chinese Villages. Un chino del exterior, Yuyu Li.

5. Es un régimen estable gracias a la dictadura del partido. No lo ven de ese modo más de uno de los sinólogos. «¿La China podrá por mucho tiempo seguir gestionando su contradicción interna de economía de mercado en pleno auge pero que produce, a medida que progresa, una serie de desigualdades sociales? (Jean-Claude Ruano-Borbalan). El desarrollo económico de China es muy diverso, es la zona litoral la más industrializada y urbanizada, de Shanghai a Pekín. Distinta la China del interior, preferentemente agrícola. ¿Estable? Aumentan las protestas y los mítines, de 10 mil en 1993 a 87 mil en el 2005. ¿Motivos? Tierras de cultivos vueltas terrenos para inmobiliarias, por ejemplo. (Continuará)

Publicado en El Montonero., 19 de setiembre de 2016

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Pueblo. ¿Ha dicho usted pueblo?

Written By: Hugo Neira - Sep• 12•16

Nunca hemos tenido un cuerpo electoral tan numeroso. Para las elecciones de abril y junio, el RENIEC envía un registro electoral de identificación y estado civil al JNE. Y son reconocidos ciudadanos 22’902’954 personas. Por eso digo, el mayor de toda nuestra historia política y cuando casi la población adulta coincide con la que puede ir a votar, elegir y ser elegido. Claro, por partidos. Pero ninguno se llama pueblo. Confieso que lo que he hallado, fatigando enciclopedias, es que el término es ambivalente. Quiere decir pueblo “el cuerpo de ciudadanos” y a la vez, “la masa de excluidos” (Vocabulaire Européen des Philosophies, p. 920). ¿Qué? ¿Ya no hay pobres en el Perú?

Ciertamente, el porcentaje de pobreza ha disminuido, del 2004 al 2014, de 58.7% a 22.7%, con lo cual los dos expresidentes, Alejandro Toledo y Alan García, como es notorio, recibieron un voto abrumador en el 2016 del memorioso pueblo peruano. Pero ¿hay todavía pueblo en el Perú? O es la victoria de Saga Falabella y Ripley y la hegemonía del pollo a la brasa, y tras la movilidad social, ¿el que está un poco arriba cholea al que está más abajo?

En todo caso, los partidos políticos eluden cuidadosamente esa denominación. Nada como echarle un vistazo al ROP (Registro Oficial). El del Presidente electo es “Peruanos Por el Kambio”. ¿Pero quién se opondría al cambio? Nadie. Y lo de “Fuerza Popular” dice fuerza no dice pueblo. Otros llevan membretes elusivos, vagos, de lo más impreciso posible.  La “acción”, dice uno, y añade lo de “popular”, no es lo mismo. Lo es una vedette de Chollywood. Otro dice que es “humanista”, otro “popular y cristiano”, muy respetable pero no aparece el populus por ningún lado. Otros son como propósitos de enamorados, “Siempre Unidos”. Otro se dice “nacionalista” ¿pero quién no lo es? Hay hasta un “Frente Popular Agrícola”, o sea, los industriales no cuentan. Y lo de “Frente Amplio”, se nota que es amplísimo, cada semana expulsan a alguien. En general son ambiguos. Temen intimidar y prefieren la finta, pero su deliberada anfibología los delata. No quieren pueblo sino votantes.

Sin embargo, la academia sostiene que el concepto de pueblo es importante como el de nación. A la idea de pueblo nadie escapa, se la trate negativa o positivamente. Desde Rousseau a la fecha, y no me vengan, como me dijo un animador de televisión un día, “yo qué tengo que ver con Rousseau”. Probablemente nada, pero sí el Libertador San Martín: “desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos”. Rousseau puro. Vamos a ser claros: ¿Qué es una República? Y suponemos que lo somos. “El acto por el cual un pueblo es un pueblo” (Grotus). Y si no hay ese hecho natural —el pueblo— “no hay contrato social”. Como no puede haber matrimonio si no hay novio o novia.

Ahora bien, si es “la masa de ciudadanos”,  ¿nadie quiere ser representante de “la masa de excluidos”? Acaso porque pueblo a los peruanos de hoy les suena pobretón. Error. Hay naciones modernas, entre las más prósperas del planeta, que no dejan de llamarse del pueblo. La Alemania actual. El concepto de Volk es corriente. Y el ingreso per cápita de Alemania en el 2013 estaba en 44’999 dólares. El Volk de los alemanes quiere decir die in einem Landstrich vereinigte, según el traductor, “la gente reunida en un lugar bien determinado”. Diablos, el terruño, la patria¡! Un poco lo que decía Cicerón, el ‘populus’, la gente que veía por las calles de Roma, plebs, gens. ¡Y que elegía senadores! En alemán se le saca un provecho enorme a esa raíz, “la fuerza del pueblo”. No quiere decir populacho. Quiere decir algo valioso y a la vez natural. No por azar el romanticismo nace en Alemania. De los griegos viene el demos que le gustaba a José Carlos Mariátegui. Y del inglés y la experiencia democrática de los Estados Unidos ¿qué viene? Nada menos que people. Como raza y nación, es una unidad. Sus leyes comenzaron con “We the People”. Nosotros el pueblo. La constitución de 1787. “We the people of the United States, in order to form a more perfect Union…”. Está en Madison y Hamilton. Hoy quiere decir gente. Todo el mundo. The people.

Para concluir, el tema es grave. Siento decirlo, según los tratados, “cuando se habla de pueblo con admiración, ese país es democrático. Cuando se le teme o se le desprecia, es despótico” (Notions,  p. 771).

¿Qué nos toca, pues? El pueblo peruano. Nada que si los cholos o no cholos. Todos: negros, blancos, mestizos, hijos de japoneses, chinos o polacos, judíos o italianos. Cuidado con querer etnizar la política peruana. Se trata de tener ciudadanos y no tribus. Y pese a diferencias económicas u otras, como nación, pueblo somos todos o no somos nada.

 

Publicado en El Montonero., 12 de setiembre de 2016

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Educación: cuatro catastróficos mitos

Written By: Hugo Neira - Sep• 11•16

Cuando escucho decir “educación nacional”, pienso inmediatamente en Azerbaiyán y Kirguistán, dos repúblicas asiáticas. Ambas formaban parte del territorio ruso y tienen en común con el Perú ocupar los últimos lugares en la clasificación de PISA. Y por debajo de nuestro país. En la prueba del 2010, el Perú tuvo 370 puntos, Azerbaiyán unos 362 y Kirguistán unos 314. Por encima de este grupo, igualmente en pésimos lugares, Panamá con 371 y Albania con 385, y el resto de países latinoamericanos. Nicolás Lynch escribió en el 2006 Los últimos de la clase. Diez años más tarde, seguimos entre los peores.

Que la educación pública ande mal no asombra a nadie. Decirlo es caer en un lugar común, una redundancia. Pero eso no es todo. Esa afirmación viene acompañada de otra. Se reconoce que los colegios nacionales de otrora eran estupendos. Eso me consta, estudié secundaria en uno de ellos. Lo que me intriga es que casi nadie se anima a decir por qué los abandonaron. No es que tengamos una secundaria deficiente, sino una que no se parece a ninguna en la rotundidad del globo terráqueo. Menos mal que no fabricamos autos, haríamos coches con tres o cinco ruedas, ¡todo por ser “creativos”!

Jorge Basadre reclamaba una historia de los peruanos. Es decir, de una causalidad que viene de la larga duración, por ejemplo, de la demografía. Así, comencemos por los años sesenta. El país dejaba de ser rural. “De 1958 a 1968, la población escolar primaria se incrementó en un 78%. La secundaria en 166% y la universitaria en un 281%” (Virgilio Galdo, Visión histórica de la educación peruana).

Es evidente que el Estado desde entonces no pudo asumir ni alzas de sueldo a docentes ni la construcción de nuevos locales. Se entiende que se echara mano a recursos como al uso triple de los locales escolares (turnos de mañana, vespertino y nocturno). Pero luego vinieron otras medidas fatales. En los noventa se redujeron las horas de clase. Nadie protestó. Clases solo por la mañana. Pero hubo algo más. Desaparecen del plan currícular de la secundaria común asignaturas enteras. Adiós, cursos de lógica, gramática, geografía, biología, química, física, literatura, ética, historia del Perú.

Es la victoria de los constructivistas. A los educandos se les reúne por “áreas”. Y en talleres. Seguidores de Piaget y de Vygotsky. Esta escuela, aplicada en el desprevenido Perú, elimina la transmisión de conocimientos por el docente. Ellos dicen: “Nos reunimos, dialogamos”. “Formamos grupos y analizamos”. ¿Quién hace la clase? Respuesta de los constructivistas: “El aprendizaje es dirigido por los propios estudiantes” (Manual del docente, página 12). O sea, el educando se las arregla, pero no en solitario. Muchas escuelas privadas han guardado las asignaturas que llaman tradicionales. Y es por eso que son mejores que las estatales.

Cuatro mitos han conducido a errores mayúsculos. Me limitaré a discutirlos, con unos sencillos textos de Fernando Savater (El valor de educar, editorial Ariel, 1997).

1) El mito del niño que juega. “Sin duda el juego es una actividad fundamental de niños y de adultos, y es cierto que aprovechando la inclinación del niño al juego se les puede enseñar muchas cosas”. Sin embargo, “la mayoría de las cosas que la escuela debe enseñar no pueden aprenderse jugando”. Savater añade: “La misma idea de la escuela para jugar es disparatada, para jugar los niños se bastan y se sobran por sí solos”.

2) El mito del niño creador. Aquí Savater acude a Lévi-Strauss: “La pedagogía no mutila las virtualidades y la creatividad infantil se revela en su capacidad para asimilar la educación y realizar el acto genial de aprender”.

3) El tercer mito es querer formar el “hombre nuevo” en el aula. Orientándolo a sus deberes sociales. La idea normativa ha predominado sobre la idea cognitiva. ¡Hemos convertido la escuela pública peruana –para pobres– en un lugar en que el educando escucha más veces cómo se debe portar con sus compañeros, la familia, con el entorno, que horas de clase y de trabajo sobre materias científicas! Hoy en día, el espacio que antes ocupaban cursos o asignaturas se dedica a lecciones de moralidad.

Según el diseño curricular del Ministerio de Educación hacia el 2008, en su página 12, en “la centralidad de la persona”. No discuto la buena intención de los constructivistas. Ellos quieren una escuela sin maestros. Y con alumnos activos. Pudimos ensayar esa escuela como un experimento, pero no. La extendimos a todo el país. Pasamos del exceso memorístico a la “formación de personas”. Y no se consiguió una cosa ni la otra.

4) Este consiste en confiar en las herramientas. Es decir, la tecnología, Internet. Y dejar al profesor en el papel de orientador. Otra vía de escape para evitar formar buenos maestros, porque eso cuesta. La educación de los educadores y sus posibles ingresos.

La escuela dominante es un doble fracaso. Cognitivo y moral. No hemos formado ni técnicos ni ciudadanos. Y es difícil medir el daño. Al desaparecer los cursos y asignaturas de las escuelas, desaparecen de las universidades. En efecto, para qué contar con docentes formados en una especialidad, puesto que estas han desaparecido de las aulas. El Perú, después de esa serie de reformas desatinadas, no tiene suficientes profesores de secundaria formados en disciplinas para darnos la educación que tiene no solo Chile o México, sino Bolivia y Ecuador. Más claro, el agua.

 

Publicado en El Comercio, 10 de setiembre de 2016

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