China. Lo falso, lo cierto y lo incierto (1)

Written By: Hugo Neira - Sep• 20•16

¿Qué es el capitalismo chino? China se ha modernizado, al menos lo admite el Banco Mundial. «En tres decenios, su éxito mayor es mejorar el nivel de vida de los más pobres en proporciones netamente superiores a lo hecho por otros países pobres.» Y esto lo dicen en 1981, antes de la espectacular transformación en este inicio del siglo XXI. Y eso que al BM los chinos no le siguieron sus consejos, salvo en inversiones extranjeras. Ni a ellos ni al FMI. Si la mayoría de chinos cuenta con buena escuela y servicios de salud, es porque no siguieron un modelo neoliberal. Nada de costo-beneficio, China invierte en los chinos. Tampoco el esquema soviético. ¿Qué diablos es China?

¿Una combinación de leninismo y confucianismo? ¿Un monopolio de partido y crecimiento de capitalistas sin capitalismo? ¿O la revancha de una semicolonia como fue China hasta 1911 y ahora potencia mundial? Se cree conocerla pero China es demasiado grande para caber en un solo concepto.

1. El principal atractivo de la República China consiste en su abundante reserva de mano de obra a precios bajos. Verdad a medias. «Esa es una creencia muy expandida e incompleta. Las reservas abundantes de mano de obra existen en otros lugares de la tierra pero no han logrado atraer a los capitales extranjeros.» Quien sostiene esto es Giovanni Arrighi. «La explicación hay que encontrarla en la calidad de su fuerza de trabajo, visto desde el ángulo de la salud, la educación y la autodisciplina». El profesor Arrighi, doctor en economía y sociología, profesor en la Johns Hopkins de Maryland.  Una eminencia que toma en cuenta la cultura china.

2. China ha descubierto el mercado y el capitalismo a partir de las reformas post-Mao introducidas por Deng Xiaoping a partir de 1977. Falso. El mercado era conocido por los chinos desde 1500 a 1800, cuando «China era un lugar próspero tanto como el mundo occidental». Quien dice esto es Kenneth Pomeranz. Su tesis de «la gran divergencia», hay que explicarla. Ha cambiado el paradigma de comprensión del «milagro chino». A grandes rasgos: la protoindustrialización china arranca al mismo tiempo que la revolución industrial en Inglaterra. Pero en China reina una dinastía decadente, la Manchú también llamada Qing (1644-1911). Prefirieron ampliar la Gran Muralla que industrializarse. Europa ingresa a la modernidad y no China. A partir de la revolución industrial en Occidente y no en el Asia, establece Pomeranz. Y eso es «la gran divergencia». Y a esa China rural y de miseria debido al exceso de población, Inglaterra le impone abrir los puertos a la fuerza. El capitalismo extranjero se establece en enclaves costeños. Inglaterra y luego Francia emprendieron una guerra contra China para imponerle el consumo de opio. A ese episodio se le conoce como las guerras del Opio (1839-1860). ¿Se entiende entonces el nacionalismo de Mao?

3. China no es sino un gobierno autoritario con un puñado de capitalistas locales. Las cosas no son tan simples. El partido tiene, en efecto, 85 millones de miembros. La población de la Alemania de la señora Merkel. Pero, por un lado, un 70% dejaron sus cargos en el 2012, produciendo cambios generacionales. Por otra parte, las reformas de Deng «permiten que los cuadros del partido afirmen su poder tras la alianza entre directores de empresas públicas y responsables administrativos estatales» (Adam Smith en Pekín, p. 453). Pero no estamos en condiciones de decir que la formación de una clase capitalista –que hoy existe– y que maneja inmensas fortunas, haya conseguido poner bajo su control la economía de la sociedad china.  Pero hay clases medias ascendentes y millares de millonarios.

4. ¿Cuán real es la mejora de la población china? ¿Fue Deng o fue Mao? Las versiones de los que saben no se contradicen, se complementan. Los primeros dicen que los indicadores de bienestar en la población china — es decir, esperanza de vida y tasa de alfabetismo de adultos­—­ «se han alzado tanto que ya no es posible elevarlas más». Pero otros sostienen que los grandes progresos cumplidos en China comenzaron desde los años 80, y «fueron el resultado del éxito económico de los extraordinarios avances de la era de Mao». ¿Quién dice semejante cosa? ¡El Banco Mundial! Y un graduado en Johns Hopkins, A Comparative Study in Three Chinese Villages. Un chino del exterior, Yuyu Li.

5. Es un régimen estable gracias a la dictadura del partido. No lo ven de ese modo más de uno de los sinólogos. «¿La China podrá por mucho tiempo seguir gestionando su contradicción interna de economía de mercado en pleno auge pero que produce, a medida que progresa, una serie de desigualdades sociales? (Jean-Claude Ruano-Borbalan). El desarrollo económico de China es muy diverso, es la zona litoral la más industrializada y urbanizada, de Shanghai a Pekín. Distinta la China del interior, preferentemente agrícola. ¿Estable? Aumentan las protestas y los mítines, de 10 mil en 1993 a 87 mil en el 2005. ¿Motivos? Tierras de cultivos vueltas terrenos para inmobiliarias, por ejemplo. (Continuará)

Publicado en El Montonero., 19 de setiembre de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/china-lo-falso-lo-cierto-y-lo-incierto-1

Pueblo. ¿Ha dicho usted pueblo?

Written By: Hugo Neira - Sep• 12•16

Nunca hemos tenido un cuerpo electoral tan numeroso. Para las elecciones de abril y junio, el RENIEC envía un registro electoral de identificación y estado civil al JNE. Y son reconocidos ciudadanos 22’902’954 personas. Por eso digo, el mayor de toda nuestra historia política y cuando casi la población adulta coincide con la que puede ir a votar, elegir y ser elegido. Claro, por partidos. Pero ninguno se llama pueblo. Confieso que lo que he hallado, fatigando enciclopedias, es que el término es ambivalente. Quiere decir pueblo “el cuerpo de ciudadanos” y a la vez, “la masa de excluidos” (Vocabulaire Européen des Philosophies, p. 920). ¿Qué? ¿Ya no hay pobres en el Perú?

Ciertamente, el porcentaje de pobreza ha disminuido, del 2004 al 2014, de 58.7% a 22.7%, con lo cual los dos expresidentes, Alejandro Toledo y Alan García, como es notorio, recibieron un voto abrumador en el 2016 del memorioso pueblo peruano. Pero ¿hay todavía pueblo en el Perú? O es la victoria de Saga Falabella y Ripley y la hegemonía del pollo a la brasa, y tras la movilidad social, ¿el que está un poco arriba cholea al que está más abajo?

En todo caso, los partidos políticos eluden cuidadosamente esa denominación. Nada como echarle un vistazo al ROP (Registro Oficial). El del Presidente electo es “Peruanos Por el Kambio”. ¿Pero quién se opondría al cambio? Nadie. Y lo de “Fuerza Popular” dice fuerza no dice pueblo. Otros llevan membretes elusivos, vagos, de lo más impreciso posible.  La “acción”, dice uno, y añade lo de “popular”, no es lo mismo. Lo es una vedette de Chollywood. Otro dice que es “humanista”, otro “popular y cristiano”, muy respetable pero no aparece el populus por ningún lado. Otros son como propósitos de enamorados, “Siempre Unidos”. Otro se dice “nacionalista” ¿pero quién no lo es? Hay hasta un “Frente Popular Agrícola”, o sea, los industriales no cuentan. Y lo de “Frente Amplio”, se nota que es amplísimo, cada semana expulsan a alguien. En general son ambiguos. Temen intimidar y prefieren la finta, pero su deliberada anfibología los delata. No quieren pueblo sino votantes.

Sin embargo, la academia sostiene que el concepto de pueblo es importante como el de nación. A la idea de pueblo nadie escapa, se la trate negativa o positivamente. Desde Rousseau a la fecha, y no me vengan, como me dijo un animador de televisión un día, “yo qué tengo que ver con Rousseau”. Probablemente nada, pero sí el Libertador San Martín: “desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos”. Rousseau puro. Vamos a ser claros: ¿Qué es una República? Y suponemos que lo somos. “El acto por el cual un pueblo es un pueblo” (Grotus). Y si no hay ese hecho natural —el pueblo— “no hay contrato social”. Como no puede haber matrimonio si no hay novio o novia.

Ahora bien, si es “la masa de ciudadanos”,  ¿nadie quiere ser representante de “la masa de excluidos”? Acaso porque pueblo a los peruanos de hoy les suena pobretón. Error. Hay naciones modernas, entre las más prósperas del planeta, que no dejan de llamarse del pueblo. La Alemania actual. El concepto de Volk es corriente. Y el ingreso per cápita de Alemania en el 2013 estaba en 44’999 dólares. El Volk de los alemanes quiere decir die in einem Landstrich vereinigte, según el traductor, “la gente reunida en un lugar bien determinado”. Diablos, el terruño, la patria¡! Un poco lo que decía Cicerón, el ‘populus’, la gente que veía por las calles de Roma, plebs, gens. ¡Y que elegía senadores! En alemán se le saca un provecho enorme a esa raíz, “la fuerza del pueblo”. No quiere decir populacho. Quiere decir algo valioso y a la vez natural. No por azar el romanticismo nace en Alemania. De los griegos viene el demos que le gustaba a José Carlos Mariátegui. Y del inglés y la experiencia democrática de los Estados Unidos ¿qué viene? Nada menos que people. Como raza y nación, es una unidad. Sus leyes comenzaron con “We the People”. Nosotros el pueblo. La constitución de 1787. “We the people of the United States, in order to form a more perfect Union…”. Está en Madison y Hamilton. Hoy quiere decir gente. Todo el mundo. The people.

Para concluir, el tema es grave. Siento decirlo, según los tratados, “cuando se habla de pueblo con admiración, ese país es democrático. Cuando se le teme o se le desprecia, es despótico” (Notions,  p. 771).

¿Qué nos toca, pues? El pueblo peruano. Nada que si los cholos o no cholos. Todos: negros, blancos, mestizos, hijos de japoneses, chinos o polacos, judíos o italianos. Cuidado con querer etnizar la política peruana. Se trata de tener ciudadanos y no tribus. Y pese a diferencias económicas u otras, como nación, pueblo somos todos o no somos nada.

 

Publicado en El Montonero., 12 de setiembre de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/pueblo-ha-dicho-usted-pueblo

 

 

Educación: cuatro catastróficos mitos

Written By: Hugo Neira - Sep• 11•16

Cuando escucho decir “educación nacional”, pienso inmediatamente en Azerbaiyán y Kirguistán, dos repúblicas asiáticas. Ambas formaban parte del territorio ruso y tienen en común con el Perú ocupar los últimos lugares en la clasificación de PISA. Y por debajo de nuestro país. En la prueba del 2010, el Perú tuvo 370 puntos, Azerbaiyán unos 362 y Kirguistán unos 314. Por encima de este grupo, igualmente en pésimos lugares, Panamá con 371 y Albania con 385, y el resto de países latinoamericanos. Nicolás Lynch escribió en el 2006 Los últimos de la clase. Diez años más tarde, seguimos entre los peores.

Que la educación pública ande mal no asombra a nadie. Decirlo es caer en un lugar común, una redundancia. Pero eso no es todo. Esa afirmación viene acompañada de otra. Se reconoce que los colegios nacionales de otrora eran estupendos. Eso me consta, estudié secundaria en uno de ellos. Lo que me intriga es que casi nadie se anima a decir por qué los abandonaron. No es que tengamos una secundaria deficiente, sino una que no se parece a ninguna en la rotundidad del globo terráqueo. Menos mal que no fabricamos autos, haríamos coches con tres o cinco ruedas, ¡todo por ser “creativos”!

Jorge Basadre reclamaba una historia de los peruanos. Es decir, de una causalidad que viene de la larga duración, por ejemplo, de la demografía. Así, comencemos por los años sesenta. El país dejaba de ser rural. “De 1958 a 1968, la población escolar primaria se incrementó en un 78%. La secundaria en 166% y la universitaria en un 281%” (Virgilio Galdo, Visión histórica de la educación peruana).

Es evidente que el Estado desde entonces no pudo asumir ni alzas de sueldo a docentes ni la construcción de nuevos locales. Se entiende que se echara mano a recursos como al uso triple de los locales escolares (turnos de mañana, vespertino y nocturno). Pero luego vinieron otras medidas fatales. En los noventa se redujeron las horas de clase. Nadie protestó. Clases solo por la mañana. Pero hubo algo más. Desaparecen del plan currícular de la secundaria común asignaturas enteras. Adiós, cursos de lógica, gramática, geografía, biología, química, física, literatura, ética, historia del Perú.

Es la victoria de los constructivistas. A los educandos se les reúne por “áreas”. Y en talleres. Seguidores de Piaget y de Vygotsky. Esta escuela, aplicada en el desprevenido Perú, elimina la transmisión de conocimientos por el docente. Ellos dicen: “Nos reunimos, dialogamos”. “Formamos grupos y analizamos”. ¿Quién hace la clase? Respuesta de los constructivistas: “El aprendizaje es dirigido por los propios estudiantes” (Manual del docente, página 12). O sea, el educando se las arregla, pero no en solitario. Muchas escuelas privadas han guardado las asignaturas que llaman tradicionales. Y es por eso que son mejores que las estatales.

Cuatro mitos han conducido a errores mayúsculos. Me limitaré a discutirlos, con unos sencillos textos de Fernando Savater (El valor de educar, editorial Ariel, 1997).

1) El mito del niño que juega. “Sin duda el juego es una actividad fundamental de niños y de adultos, y es cierto que aprovechando la inclinación del niño al juego se les puede enseñar muchas cosas”. Sin embargo, “la mayoría de las cosas que la escuela debe enseñar no pueden aprenderse jugando”. Savater añade: “La misma idea de la escuela para jugar es disparatada, para jugar los niños se bastan y se sobran por sí solos”.

2) El mito del niño creador. Aquí Savater acude a Lévi-Strauss: “La pedagogía no mutila las virtualidades y la creatividad infantil se revela en su capacidad para asimilar la educación y realizar el acto genial de aprender”.

3) El tercer mito es querer formar el “hombre nuevo” en el aula. Orientándolo a sus deberes sociales. La idea normativa ha predominado sobre la idea cognitiva. ¡Hemos convertido la escuela pública peruana –para pobres– en un lugar en que el educando escucha más veces cómo se debe portar con sus compañeros, la familia, con el entorno, que horas de clase y de trabajo sobre materias científicas! Hoy en día, el espacio que antes ocupaban cursos o asignaturas se dedica a lecciones de moralidad.

Según el diseño curricular del Ministerio de Educación hacia el 2008, en su página 12, en “la centralidad de la persona”. No discuto la buena intención de los constructivistas. Ellos quieren una escuela sin maestros. Y con alumnos activos. Pudimos ensayar esa escuela como un experimento, pero no. La extendimos a todo el país. Pasamos del exceso memorístico a la “formación de personas”. Y no se consiguió una cosa ni la otra.

4) Este consiste en confiar en las herramientas. Es decir, la tecnología, Internet. Y dejar al profesor en el papel de orientador. Otra vía de escape para evitar formar buenos maestros, porque eso cuesta. La educación de los educadores y sus posibles ingresos.

La escuela dominante es un doble fracaso. Cognitivo y moral. No hemos formado ni técnicos ni ciudadanos. Y es difícil medir el daño. Al desaparecer los cursos y asignaturas de las escuelas, desaparecen de las universidades. En efecto, para qué contar con docentes formados en una especialidad, puesto que estas han desaparecido de las aulas. El Perú, después de esa serie de reformas desatinadas, no tiene suficientes profesores de secundaria formados en disciplinas para darnos la educación que tiene no solo Chile o México, sino Bolivia y Ecuador. Más claro, el agua.

 

Publicado en El Comercio, 10 de setiembre de 2016

http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/educacion-cuatro-catastroficos-mitos-hugo-neira-noticia-1930619

 

Evo Morales. ¿Cuando la política ya no es lo que fue?

Written By: Hugo Neira - Sep• 05•16

Ocurren en América Latina sucesos cargados de significado. La destitución de Rousseff en Brasil, las marchas de la oposición venezolana y el reciente enfrentamiento entre mineros y policías en Bolivia. Prefiero comentar este último caso. Mineros descontentos han asesinado al viceministro Rodolfo Illanes que fue a dialogar con ellos. De “rebelión de la economía informal” la califica, desde las páginas de El Diario, periódico de La Paz, Armando Méndez, boliviano, expresidente del Banco Central. Pero ese conflicto, desde la fragmentada sociedad boliviana (tanto o más que la nuestra) deja ver la aparición de nuevos actores internos. Los llamados “cooperativistas” que, paradójicamente, son una entidad social permitida y auspiciada por el régimen mismo.

Fulgurante carrera política de Evo. Líder de cocaleros, las reivindicaciones de las poblaciones indígenas es su primera plataforma electoral en el 2005. Y en su primer mandato no solo se presenta como el primer aymara vencedor sino que en alianza con el MAS, y tras una nueva Constitución, se ocupa de la mayorías indígenas con aumentos en el salario mínimo y otras medidas, mientras en la escena internacional se alinea con Cuba, Venezuela y cerca del Brasil de Lula. Evo logra un segundo mandato (2009), reelegido con un 67%. Evo se convierte en el abanderado internacional al vincular el global tema climático a “la defensa de los derechos de la Tierra Madre”. Sus aliados del MAS obtienen la mayoría absoluta en el Parlamento. Y Bolivia en su nueva Constitución, establece en el artículo 311, “los recursos naturales pertenecen al pueblo boliviano y los administra el Estado”. Es el cenit. Una tercera victoria lo mantiene en su cargo, octubre del 2014, pero cuando intenta un referéndum que le permita un cuarto periodo, el resultado le es adverso. Hay que tomar en cuenta la campaña de demolición de la figura de Evo que acompañó aquella consulta. Lo acusan de favorecer a una expareja, Gabriela Zapata y además, de una paternidad no reconocida. Las investigaciones cesaron después del escrutinio. No había habido favoritismo y el hijo que se le atribuía, al aplicarse el ADN, no era suyo¡!

Lo que ocurre en Bolivia me trajo a la memoria un vaticinio de Norbert Lechner años atrás. Investigador de FLACSO, alemán de origen, chileno de adopción, hombre de izquierda. Nos dijo antes de irse que vendrían “sociedades de velocidades múltiples”,  con “distintos tiempos sociales”. Veamos en la Bolivia actual cómo asoman los vaticinios de Lechner, veinte años después. La centralidad del poder es discutida desde abajo.

Lo que llaman en La Paz “cooperativistas” —término inexacto— son asociaciones de mineros informales. Y bajo determinadas pautas. Estas provienen del Estado-Evo. Pero se acaban de sublevar contra dos medidas. Por un lado, la ley 149, que les impone tener sindicatos. Y por otra parte, la Corporación Minera de Bolivia ha comprobado que los “cooperativistas” —que no son ni autoridad estatal ni empresas privadas— habían firmado 31 contratos con empresas privadas extranjeras. Dicho con claridad, se han atribuido funciones propias al Estado. No olvidemos que todo el territorio boliviano es “reserva fiscal”. ¿Cuántos son los “cooperativistas”? Pasan de cien mil. Por lo demás son extractores artesanales, rudimentarios. No van a invertir en exploraciones o en técnica avanzada porque no tienen capital. Por lo demás, el gobierno de Evo viene enfrentando tomas de minas desde el 2012, por “originarios”, comunidades y ahora “cooperativistas”. Volviendo a Lechner y si le entendemos, cuando un poder cambia la sociedad —es el caso de la Bolivia de Evo— también cambia la política. No es la primera vez que ha ocurrido. Y “la multiplicación de lógica distintas”. Todo ello en un texto copioso que él llamó “¿Por qué la política ya no es lo que fue?”. ¿Otra política? ¿La idea a la vez elitaria y revolucionaria de un Estado líder de masas explotadas —la idea fuerte del MAS y de Evo— está quedando como un poco corta?

Por el momento el poder ha actuado. La respuesta, cuatro decretos oficiales. A grandes rasgos, lo siguiente. Se revierte al dominio del Estado las áreas donde se suscribieron contratos entre “cooperativistas” y empresas privadas. Luego, obligan a declarar el número de asociados, mientras el gobierno pone a los informales llamados “cooperativistas”  bajo la protección de la ley en temas de salud, mediante un aporte del 1,8% del valor neto. Y queda terminantemente prohibido el uso de la dinamita en manifestaciones públicas y huelgas, marchas. ¿Cómo no nos va a interesar lo que pasa en Bolivia? Hay Estado. Pero también —nos parece— una sociedad nueva, paradójicamente nacida de las innovaciones introducidas por la clase política encarnada por ese servidor del Estado al que han inmolado.

 

Publicado en El Montonero., 5 de setiembre de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/evo-morales-cuando-la-politica-ya-no-es-lo-que-fue

Del presente impreciso

Written By: Hugo Neira - Ago• 29•16

¿Qué se fizo el rey don Juan? / Los Infantes de Aragón, / ¿qué se fizieron? / ¿Qué fué de tanto galán? / ¿Qué fué de tanta invención como truxieron?                                                                                     —Jorge Manrique—

La vida peruana oscila entre dos polos, la politización extrema y la indiferencia. Ninguno de los dos es saludable. Lo primero es el placer narcisista de las elites políticas, la política como una actividad para unos cuantos, tanto para los revolucionarios como los liberales partidarios del mercado que nunca faltaron. Pero los primeros acaban con presidentes Gonzalo en prisión, y en cuanto a las corrientes políticas legales de nuestros días, sin duda que llegan a contar con mayorías en el Congreso, pero lo cierto es que se pueden esfumar. Miremos nuestra historia. Y para decirlo en peruano y en lenguaje popular, cuidado con creérselas.

El general Odría contó con mayorías y lo mismo Manuel Prado. No las tuvo Belaunde ni Bustamante y Rivero y ambos acabaron en un golpe de Estado. Nada indica que vivamos en una situación diferente. El electorado no quiere o no puede aceptar un sistema de partidos políticos. Menos llegar a un bipartidismo. Después del voto de abril y junio, ha ocurrido una etapa como de tregua, de luna de miel. Pero y según como se gobierne estos cinco años,  puede ocurrir no solo la indiferencia del ciudadano sino el fastidio. Me estoy preguntando, amable lector, si las fuerzas en presente, ambas cargadas de millones de votos que están a la expectativa sobrevivirán dentro de cinco años¿? No es que desee ni su perpetuidad ni su desaparición. Solo pregunto.

El 5 de junio fue como la caída de un meteorito. De un golpe se extinguieron no uno sino tres o cuatro partidos políticos peruanos. Puede que el aprismo resucite, no hay modo de medir si queda gente de Patria Roja, y cual será el itinerario del PPC. Y la suerte de Perú Posible, del posibilismo como lo llamó ese amigo generoso e inteligente que fue Hugo Garavito, ¿en qué ha quedado? Alejandro Toledo es un caso llamativo. Su gobierno no fue una desgracia, lejos de eso, comenzó la disminución de la pobreza que luego se sigue reduciendo durante el segundo gobierno de Alan García. Y Toledo tuvo muy buenos ministros. ¿Pero de ahí a un punto como resultado electoral en las presidenciales del 2016? ¿Y la caída del voto por AG a un increíble 5,83%?  La normalidad administrativa de ese lustro fue acompañada por la tarea de demolición de la Megacomisión. Al final ambos, apristas y nacionalistas,  perdieron. Ni sucesión aprista ni sucesión nacionalista. ¿Curioso no?

La conducta política sigue patrones de conducta históricos, hechos enclavados en la tradición y en la cultura. Escribo esto para que los partidarios tanto del presidente Kuczynski recuerden casos análogos. También fue un presidente muy popular Fernando Belaunde Terry y no atendió a dos demandas populares. Una, la recuperación del territorio de la Brea y Pariñas, y por otro lado, una reforma agraria, que los militares, en el corto plazo de 1962-63, ya habían iniciado en el valle de la Convención. No hizo eso. En el Perú, la popularidad —sobre todo presidencial— se esfuma más rápido que nuestras neblinas matutinas. ¿Conocen el caso de un estadista peruano que hace algo fuerte y el pueblo no le agradece con el voto? Muy sencillo, Valentín Paniagua. Desde una plataforma débil, estadista de un gobierno de transición, enjuicia y pone en chirona a unos 300 altos oficiales vinculados a Montesinos. Pero cuando fue a pedir votos en el 2006, obtuvo un 5%. En otro país, habría sido un héroe cívico.

Aquí en Perú está pasando algo terrible. En el pueblo, no quieren partidos. Los usan, que es otra cosa. Eso es lo que sienten los gobernados. En cuanto a los gobernantes, no les gusta el Estado. Son utópicos del todo mercado. Se sabe los enfrentamientos entre facciones de la tecnocracia limeña. Y sin embargo, esta es una democracia. O pretende serlo. Octavio Paz, sin embargo, sostuvo que en la democracia no hay absolutos “… ni un proyecto sobre el futuro: es un método de convivencia civilizada, no se propone  cambiarnos ni llevarnos a ninguna parte, pide que cada uno sea capaz de convivir con su vecino, que la minoría acepte la voluntad de la mayoría, que la mayoría respete a la minoría, y que todos preserven y defiendan los derechos de los individuos». No creo que estos principios elementales se están cumpliendo en mi país, donde los elegidos, de Presidente a congresista, se insultan. ¿Un favorcito que les hacen a los diarios, que no venden si no hay injurias? ¿Y cuando de más arriba venga, mejor? ¿Los diarios chicha? ¡Pero si todos nos hemos achorado!

 

Publicado en El Montonero., 29 de agosto de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/del-presente-impreciso