Donald Trump. ¿Del negocio inmobiliario al salón oval?

Written By: Hugo Neira - Oct• 03•16

Muy pronto serán las elecciones norteamericanas y conviene tratar de entender a Donald Trump y la América de estos días. No comenzaré por admirar el que sea un magnate, un millonario —los hay como cancha en USA— sino quién es. Cómo se hizo rico. Y qué oficios ha tenido el hombre que quiere llegar a ser el 45° presidente de los Estados Unidos. Millonarios en USA hay unos 10 millones (al 2014). Y que sepamos, ninguno ha querido ser jefe de algo que no conocen, el Estado. Y que tiene otra lógica que los negocios, ni mejor ni peor, otra. El bien común. A ver si nos entendemos.

Diremos también quiénes son sus partidarios. Adoran sus seguidores que en sus discursos —muy aplaudidos— la palabra que más usa el candidato al salón oval comienza con efe (fuck), en especial cuando se refiere a mexicanos y musulmanes. Voy a proporcionar al amable lector datos básicos sobre el candidato Trump. ¿Quién es? ¿Qué hizo? ¿Qué sabe?

Nace Donald Trump el 14 de junio de 1946 en Nueva York. En 1971 toma las riendas de la sociedad inmobiliaria del padre, y la bautiza como The Trump Organization. En 1996 adquiere los derechos sobre los concursos televisados en torno a Miss Universo y Miss América. En el 2003, es el presentador de la emisión de telerrealidad The Apprentice. Y es en junio del 2015 que se propone candidato por el partido republicano a las presidenciales del 2016. En resumidas cuentas, es un tigre en el campo de las inmobiliarias, no por ello un urbanista o un constructor, compra y vende casas, edificios, condominios. Nada del otro jueves. Lo que mis abuelitas cusqueñas dirían “un mercachifle” con éxito. Y además, vedette en la televisión. Y en la función pública, “ni un solo día”, dice en el New York Times Peter Wehner, un republicano que trabajó al lado de Ronald Reagan, de George Bush padre. Pero hoy, gran crítico de Trump.

“En su campaña —añade el columnista— muestra su ignorancia en temas elementales de interés nacional. Trump no sabe qué tipo de misiles nucleares tenemos, en tierra, aire y mar, ni sabe diferenciar la Fuerza aérea Al-Qods (que es de Irán) de los kurdos o los ensayos de los norcoreanos”. Hay algo en Trump que lo irrita. “Ningún otro candidato a la presidencia ha despreciado tanto el conocimiento siendo insensible a su propia ignorancia”. Trump, pese a todo eso, consigue ser ovacionado cuando propone construir un largo muro en la frontera sur de los Estados Unidos y expulsar inmediatamente a 11 millones de inmigrantes clandestinos en gran parte mexicanos. O cantarle las cuarenta a China.

¿Qué tipo de público lo escucha favorablemente? Ha visitado durante su campaña de preferencia las zonas más golpeadas, a Mobile en Alabama; Illinois. Ha estado en Massachusetts, “donde un habitante sobre cinco tiene un diploma universitario”, es decir, el más bajo en cultura en USA (The Washington Post). Su manager de campaña, Corey Lewandowski, dice que se ha elegido para mítines “esos pueblos cuyos habitantes están convencidos de no haber sido escuchados ni por demócratas ni por republicanos”. O personas de situación precaria, un exgerente de restaurante que ha cerrado en Oklahoma porque cerraron un pozo de petróleo cercano. O aquel ciudadano que no le pasa nada, Alexis Aronson, 36 años, pero tiene la impresión “que el país no se mueve”. Hay entre los entrevistados, vendedores de tractores sin clientes y desempleados obreros, y jóvenes que admiran a Trump, “por su mentalidad de businessman”. La cosa es clara. Trump se presenta como un outsider. La mayor razón que argumentan sus simpatizantes es simple como el iceberg que hundió al Titanic. “Nos gusta Donald Trump porque no es político”. Por lo visto se han olvidado que Roosevelt, un político, los sacó de la crisis y no los banqueros.

Trump promete algo que pondría los pelos de punta a los “padres fundadores”. “Honestamente, no voy a tener el tiempo de hacer 100% de honestidad”. “Es un demagogo” —dice Wehner— “va a derrumbar nuestro sistema institucional”.  “Es el fin del sueño americano”, dicen unos. Otros, más agudos, se preguntan cómo va a enfrentar Donald Trump al ruso Poutine. Trump es bueno para el contacto directo y con gente simple. ¡Es un vendedor! ¿Pero ante Poutine? El exsoviético no proviene del mercadeo de casas sino de dirigir la KGB. Pobre América, Bush hijo nos va a parecer un príncipe del Renacimiento cuando gobierne Trump¡! De la crisis de las elites tendríamos, entonces, que hablar. Cuando había un Churchill, un Mao, un De Gaulle, no había populistas.

Caramba, ¿también en USA «cualquiera es presidente»? Eso nos ocurrió el 2011. Por caminos inesperados, la sociedad civil americana y la peruana se están pareciendo en esa ideología del desdén a la política y la adoración al becerro de oro, al dinero a cómo dé lugar tan de moda. Pero que nosotros no salgamos del pozo del “todo mercado” y la justicia solo para los que tienen enchufe y se pueda cachetear a un policía, es una cosa, y otra, que se hunda USA. ¡Y nosotros con ellos!

 

Publicado en El Montonero., 03 de octubre de 2016

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Razón de Estado y lamentables trifulcas

Written By: Hugo Neira - Sep• 26•16

Un día antes del conflicto entre el Ejecutivo y el Parlamento por el tema de la reforma de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) —presentada por el actual gabinete y denegada por la oposición con escuetos argumentos, impresionantemente chatos y breves— tuve un encuentro con una personalidad de paso por Lima. A pedido de unos amigos acudí a una reunión, ad honorem, con un hombre de empresa, extranjero, que quería una evaluación realista de la situación peruana. Sumariamente, estas fueron mis palabras. El Perú había pasado por un periodo de vacancia presidencial del 2011 al 2016. En segundo lugar, el país electoral había optado por un Presidente, hombre culto y de vasta experiencia. En tercer lugar, el mismo país había enviado al Parlamento mayoritariamente a un partido popular, cosa nada fácil de realizar en una sociedad  trabajada profundamente por el escepticismo político. En cuanto al contexto económico, en las PYMES, que reúnen el 90% de las empresas peruanas, hay convencimiento del libre mercado. Sin embargo, estamos ante una contracción de la economía mundial. Todo está en las manos de PPK y de Keiko. La situación era delicada para ambos. Pero hasta el momento había predominado la sensatez.

Me equivoqué. ¿Cometí el peor de los pecados, el angelismo? Consiste en creer que los actores políticos actúan cuerdamente. En política, no solo no existe el ciudadano del rational choice sino que las elites también suelen cojear. Al día siguiente estalló el rechazo a una reforma de la UIF. Esa delegación es trascendente. Como el ‘No’ fue rotundo, de inmediato los medios saltaron a la yugular de Keiko. Un diario publica un mapa de América donde con excepción del Perú, teñido de rojo, se tiene acceso legal al levantamiento del secreto bancario. Pero aquí no. Sin embargo es posible una enmienda legislativa y algunos medios se guardaron ponzoñosamente de decirlo.

Seamos claros. El vocero de Fuerza Popular no se tomó el trabajo de explicar sus razones. Solo habló del “Pleno”. Y chaú. Como si en este país se tuviera un extenso conocimiento de los mecanismos institucionales. Gracias a una educación secundaria con cursos de educación cívica¡! (Bromeo)

Había que explicar ese entrampamiento. Victor Andrés Ponce escribe en este mismo diario. “Con la Constitución en la mano, nos indica que la Carta Política establece que solo el fiscal, el juez y una comisión investigadora del Legislativo puede ordenar el levantamiento bancario”. El lector observará que pongo comillas, no me apellido Acuña. Ahora bien, si Galarreta hubiese acudido a los recursos que tiene el castellano, si hubiese dicho por ejemplo, “Claro que sí, en principio estamos de acuerdo, pero hay un problemita, constitucional, y nos vamos a ocupar”, pero no, no dijo eso. Un senador de otros tiempos decía que para parlamentario se necesita tino y tina. De la tina no dudo, pero lo del tino…

Lo ocurrido es fatal. El poderoso partido del antifujimorismo ha ganado una batalla, como siempre mediática. Va a ser difícil quitarle de la cabeza a gran parte de la opinión pública que los fujimoristas, percibidos como latentes ladrones, no les conviene reformar la UIF. O sea, otra victoria en el campo del imaginario ciudadano. Luis Galarreta tiene una licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas pero como vocero falla en gramática castellana, no se sirve de los conectivos. Por ejemplo: “sí pero”.  —“a no ser que”, “no obstante”— No matiza. Les ha dado cuerda a los partidarios de la polarización.

Y como me he arrepentido de mi propio angelismo, admito una sospecha que me quita el sueño. Ese “gabinete de lujo” —lo están llamando así— ¿es solo de  tecnócratas y no consulta a constitucionalistas? No lo creo. Entonces, brillante jugada, acaso colocaron en la lista de facultades esa delegación que ponía a la bancada naranja en la peor de las situaciones. Si la aprobaban, iban contra la Carta. Si la desaprobaban confirmaban que este Congreso es un estorbo. Vaya por dios. ¿Estamos en camino no hacia el futuro sino hacia 1992? ¿Otra vez un cierre del Congreso? Ironía de la historia, Keiko sería víctima de un modelo de poder que usa los plebiscitos para acabar con opositores. De llorar o echarse a reir.

Me sumo a lo dicho por Jaime de Althaus, “lo que ha pasado en las comisiones del Congreso en estos días ha sido realmente extraordinario”. Pero vaya usted a explicárselo al ciudadano que solo lee en los kioscos los titulares de pie y no compra. Por lo demás, todos hemos escuchado al Presidente decir que “se han equivocado de enemigo”. Pero un Presidente representa al Estado y al pueblo peruano, en consecuencia, no puede tener enemigos. ¿O estamos en guerra? El gobernante tiene gobernados, incluidos los opositores. Me parece que sería conveniente fumigar el viejo caserón de Palacio, hay un mosquito que transmite una rara enfermedad. Humala hablaba de la presidencia como si él no lo fuera. El actual Presidente es de todos los peruanos. Y lo de enemigos está fuera de lugar.

 

Publicado en El Montonero., 26 de setiembre de 2016

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China. Lo falso, lo cierto y lo incierto (2)

Written By: Hugo Neira - Sep• 21•16

6. ¿Hay un modelo chino para el desarrollo? La idea del «modelo chino» no ha nacido en China sino en Occidente. Lo dice Marie-Claire Bergère, gran sinóloga francesa, autora de Chine: le nouveau capitalisme d’État (Fayard, 2013). Los sinólogos norteamericanos fueron los más entusiastamente polémicos, John Ramo lanzó lo de «consenso de Pekín» y Stefan Halper le llamó «autoritarismo de mercado», en el 2010. Ahora bien, que se sepa, el modelo chino no tiene ningún fundamento teórico. Es una manera de decir cómo China se vuelve una potencia mundial, su población ya no sufre de hambre como en el país miserable que encuentra un joven bibliotecario llamado Mao.

7. China y Estados Unidos, ¿rivales o colaboradores? «Las relaciones de China con Estados Unidos son una preocupación importante para las clases que viven de conversar, blogueros, medios, políticos y burócratas internacionales». Quien dice esto es nada menos que Immanuel Wallerstein. China de hoy, ¿una amenaza? El autor se ríe, ¿para quién? Y su respuesta es: ¿son rivales? Sí, hasta cierto punto. ¿Y son enemigos? No, no son enemigos. ¿Y son colaboradores? «Son ya más de lo que les gustaría admitir». Diablos, ¿el gran Wallerstein? ¿Que el amable lector no lo conoce? Ya puede salir volando a una librería o preguntárselo a Aníbal Quijano, que hizo el discurso de recepción cuando Wallerstein recibió su honoris causa en San Marcos. 

8. China se desarrolla gracias a la tecnología y ciencia adquirida de Occidente. Cierto, pero también hay que decir que en varios terrenos científicos, ya no necesitan de ajenos. Dado los esfuerzos de la era Mao, en ocho años, 340 millones de nuevos escolares hoy. En consecuencia, desde el año 2000, China cuenta con 590 mil diplomados en el campo de la ciencia y la tecnología. Como comparación, Japon, 690 mil. Los chinos en los Estados Unidos son el contingente mayor de estudiantes extranjeros. Y es lo que vi en París, hace meses. Según el New York Times, en el 2004, más de 580 mil estudiantes han partido a estudiar en el extranjero. Y cuando han vuelto, han montado 5000 empresas privadas. Con beneficios de 10 mil millones de yuanes.

9. Pese a una transformación económica y social sin precedentes, no deja de ser un régimen autoritario. Vamos por partes: si bien es cierto que Deng intenta una democratización del régimen, los sucesos de la plaza Tiananmen, lo hacen retroceder. Pero no hay que suponer que China es una suerte de Unión Soviética a lo chino, con capitalistas locales. Error. No existe un «pensamiento único». ¿Sabe el amable lector que hay una sociología china? En la URSS la sociología estaba prohibida. Citemos los casos reales de Guo Yuhua, Li Pelling y Lui Shiding —«un pensamiento plurial», dicen en París recepcionando sus obras (revista Sciences Humaines, 2011)—. Y en cuanto al partido comunista chino, la cooptación de élites salidas del seno del pueblo funciona pero hay que decir que tiene sus disidentes. Hay experimentos en zonas rurales para elegir dirigentes que no necesariamente son del partido… Quién viva, verá.

10. China camino a la democracia. Es mucho decir. La prioridad por el crecimiento económico y la lucha contra la pobreza predominan sobre la democratización política. Para unos, la democracia precipitaría a China en el caos social. Para otros —hablo de los chinos mismos— la tradición confuciana es compatible con la modernidad política. De esto se ocupó en nuestro país Alan García en sus Obras. Y por mi parte, yo, en mi último libro, Civilizaciones Comparadas.

11. China progresa porque ha introducido procedimientos y valores liberales. Es al revés, han seguido un camino que ellos han inventado, no son neoliberales, ni del todo estatalistas. Son Estado y capitales. Al mercado lo conocen desde el siglo XVIII. Y en cuanto al pensamiento, China como India no tienen nada que envidiar en filosofía, lógica y matemáticas a Occidente. Hay un libro estupendo, de Anne Cheng, sinóloga, sobre la historia del pensamiento chino. Hace más de 2000 años que tienen pensadores y Estado, con funcionarios elegidos por concurso. Eso que todavía dudamos en establecer. Un cuerpo civil elegido por su talento y por concurso público.

12. Pero el hecho de que el modelo chino ha sido puesto en marcha por un partido comunista es paradójico. En efecto, y no hay espacio para resumir lo que fue el camino chino, la Larga Marcha de Mao, su versión rural, su activismo a la vez social y patriótico. Fracasa con el «salto hacia adelante» y con la revolución cultural.  ¿Y qué es post mortem? Para los chinos, algo más que un héroe nacional. Un ícono, entre Carlomagno y Bonaparte. Moderno y a la vez fundador de una nueva dinastía, como los Emperadores que lo preceden. El Partido es el Príncipe de Maquiavelo. Un príncipe colectivo. Una élite y el que quiera ser millonario que lo sea. Pero la economía está subordinada a «los altos intereses» que encarna el poder político. Perdonen, pero funciona. Lo que no funciona es el mercado mundial.

 

Publicado en El Montonero., 21 de setiembre de 2016

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China. Lo falso, lo cierto y lo incierto (1)

Written By: Hugo Neira - Sep• 20•16

¿Qué es el capitalismo chino? China se ha modernizado, al menos lo admite el Banco Mundial. «En tres decenios, su éxito mayor es mejorar el nivel de vida de los más pobres en proporciones netamente superiores a lo hecho por otros países pobres.» Y esto lo dicen en 1981, antes de la espectacular transformación en este inicio del siglo XXI. Y eso que al BM los chinos no le siguieron sus consejos, salvo en inversiones extranjeras. Ni a ellos ni al FMI. Si la mayoría de chinos cuenta con buena escuela y servicios de salud, es porque no siguieron un modelo neoliberal. Nada de costo-beneficio, China invierte en los chinos. Tampoco el esquema soviético. ¿Qué diablos es China?

¿Una combinación de leninismo y confucianismo? ¿Un monopolio de partido y crecimiento de capitalistas sin capitalismo? ¿O la revancha de una semicolonia como fue China hasta 1911 y ahora potencia mundial? Se cree conocerla pero China es demasiado grande para caber en un solo concepto.

1. El principal atractivo de la República China consiste en su abundante reserva de mano de obra a precios bajos. Verdad a medias. «Esa es una creencia muy expandida e incompleta. Las reservas abundantes de mano de obra existen en otros lugares de la tierra pero no han logrado atraer a los capitales extranjeros.» Quien sostiene esto es Giovanni Arrighi. «La explicación hay que encontrarla en la calidad de su fuerza de trabajo, visto desde el ángulo de la salud, la educación y la autodisciplina». El profesor Arrighi, doctor en economía y sociología, profesor en la Johns Hopkins de Maryland.  Una eminencia que toma en cuenta la cultura china.

2. China ha descubierto el mercado y el capitalismo a partir de las reformas post-Mao introducidas por Deng Xiaoping a partir de 1977. Falso. El mercado era conocido por los chinos desde 1500 a 1800, cuando «China era un lugar próspero tanto como el mundo occidental». Quien dice esto es Kenneth Pomeranz. Su tesis de «la gran divergencia», hay que explicarla. Ha cambiado el paradigma de comprensión del «milagro chino». A grandes rasgos: la protoindustrialización china arranca al mismo tiempo que la revolución industrial en Inglaterra. Pero en China reina una dinastía decadente, la Manchú también llamada Qing (1644-1911). Prefirieron ampliar la Gran Muralla que industrializarse. Europa ingresa a la modernidad y no China. A partir de la revolución industrial en Occidente y no en el Asia, establece Pomeranz. Y eso es «la gran divergencia». Y a esa China rural y de miseria debido al exceso de población, Inglaterra le impone abrir los puertos a la fuerza. El capitalismo extranjero se establece en enclaves costeños. Inglaterra y luego Francia emprendieron una guerra contra China para imponerle el consumo de opio. A ese episodio se le conoce como las guerras del Opio (1839-1860). ¿Se entiende entonces el nacionalismo de Mao?

3. China no es sino un gobierno autoritario con un puñado de capitalistas locales. Las cosas no son tan simples. El partido tiene, en efecto, 85 millones de miembros. La población de la Alemania de la señora Merkel. Pero, por un lado, un 70% dejaron sus cargos en el 2012, produciendo cambios generacionales. Por otra parte, las reformas de Deng «permiten que los cuadros del partido afirmen su poder tras la alianza entre directores de empresas públicas y responsables administrativos estatales» (Adam Smith en Pekín, p. 453). Pero no estamos en condiciones de decir que la formación de una clase capitalista –que hoy existe– y que maneja inmensas fortunas, haya conseguido poner bajo su control la economía de la sociedad china.  Pero hay clases medias ascendentes y millares de millonarios.

4. ¿Cuán real es la mejora de la población china? ¿Fue Deng o fue Mao? Las versiones de los que saben no se contradicen, se complementan. Los primeros dicen que los indicadores de bienestar en la población china — es decir, esperanza de vida y tasa de alfabetismo de adultos­—­ «se han alzado tanto que ya no es posible elevarlas más». Pero otros sostienen que los grandes progresos cumplidos en China comenzaron desde los años 80, y «fueron el resultado del éxito económico de los extraordinarios avances de la era de Mao». ¿Quién dice semejante cosa? ¡El Banco Mundial! Y un graduado en Johns Hopkins, A Comparative Study in Three Chinese Villages. Un chino del exterior, Yuyu Li.

5. Es un régimen estable gracias a la dictadura del partido. No lo ven de ese modo más de uno de los sinólogos. «¿La China podrá por mucho tiempo seguir gestionando su contradicción interna de economía de mercado en pleno auge pero que produce, a medida que progresa, una serie de desigualdades sociales? (Jean-Claude Ruano-Borbalan). El desarrollo económico de China es muy diverso, es la zona litoral la más industrializada y urbanizada, de Shanghai a Pekín. Distinta la China del interior, preferentemente agrícola. ¿Estable? Aumentan las protestas y los mítines, de 10 mil en 1993 a 87 mil en el 2005. ¿Motivos? Tierras de cultivos vueltas terrenos para inmobiliarias, por ejemplo. (Continuará)

Publicado en El Montonero., 19 de setiembre de 2016

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Pueblo. ¿Ha dicho usted pueblo?

Written By: Hugo Neira - Sep• 12•16

Nunca hemos tenido un cuerpo electoral tan numeroso. Para las elecciones de abril y junio, el RENIEC envía un registro electoral de identificación y estado civil al JNE. Y son reconocidos ciudadanos 22’902’954 personas. Por eso digo, el mayor de toda nuestra historia política y cuando casi la población adulta coincide con la que puede ir a votar, elegir y ser elegido. Claro, por partidos. Pero ninguno se llama pueblo. Confieso que lo que he hallado, fatigando enciclopedias, es que el término es ambivalente. Quiere decir pueblo “el cuerpo de ciudadanos” y a la vez, “la masa de excluidos” (Vocabulaire Européen des Philosophies, p. 920). ¿Qué? ¿Ya no hay pobres en el Perú?

Ciertamente, el porcentaje de pobreza ha disminuido, del 2004 al 2014, de 58.7% a 22.7%, con lo cual los dos expresidentes, Alejandro Toledo y Alan García, como es notorio, recibieron un voto abrumador en el 2016 del memorioso pueblo peruano. Pero ¿hay todavía pueblo en el Perú? O es la victoria de Saga Falabella y Ripley y la hegemonía del pollo a la brasa, y tras la movilidad social, ¿el que está un poco arriba cholea al que está más abajo?

En todo caso, los partidos políticos eluden cuidadosamente esa denominación. Nada como echarle un vistazo al ROP (Registro Oficial). El del Presidente electo es “Peruanos Por el Kambio”. ¿Pero quién se opondría al cambio? Nadie. Y lo de “Fuerza Popular” dice fuerza no dice pueblo. Otros llevan membretes elusivos, vagos, de lo más impreciso posible.  La “acción”, dice uno, y añade lo de “popular”, no es lo mismo. Lo es una vedette de Chollywood. Otro dice que es “humanista”, otro “popular y cristiano”, muy respetable pero no aparece el populus por ningún lado. Otros son como propósitos de enamorados, “Siempre Unidos”. Otro se dice “nacionalista” ¿pero quién no lo es? Hay hasta un “Frente Popular Agrícola”, o sea, los industriales no cuentan. Y lo de “Frente Amplio”, se nota que es amplísimo, cada semana expulsan a alguien. En general son ambiguos. Temen intimidar y prefieren la finta, pero su deliberada anfibología los delata. No quieren pueblo sino votantes.

Sin embargo, la academia sostiene que el concepto de pueblo es importante como el de nación. A la idea de pueblo nadie escapa, se la trate negativa o positivamente. Desde Rousseau a la fecha, y no me vengan, como me dijo un animador de televisión un día, “yo qué tengo que ver con Rousseau”. Probablemente nada, pero sí el Libertador San Martín: “desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos”. Rousseau puro. Vamos a ser claros: ¿Qué es una República? Y suponemos que lo somos. “El acto por el cual un pueblo es un pueblo” (Grotus). Y si no hay ese hecho natural —el pueblo— “no hay contrato social”. Como no puede haber matrimonio si no hay novio o novia.

Ahora bien, si es “la masa de ciudadanos”,  ¿nadie quiere ser representante de “la masa de excluidos”? Acaso porque pueblo a los peruanos de hoy les suena pobretón. Error. Hay naciones modernas, entre las más prósperas del planeta, que no dejan de llamarse del pueblo. La Alemania actual. El concepto de Volk es corriente. Y el ingreso per cápita de Alemania en el 2013 estaba en 44’999 dólares. El Volk de los alemanes quiere decir die in einem Landstrich vereinigte, según el traductor, “la gente reunida en un lugar bien determinado”. Diablos, el terruño, la patria¡! Un poco lo que decía Cicerón, el ‘populus’, la gente que veía por las calles de Roma, plebs, gens. ¡Y que elegía senadores! En alemán se le saca un provecho enorme a esa raíz, “la fuerza del pueblo”. No quiere decir populacho. Quiere decir algo valioso y a la vez natural. No por azar el romanticismo nace en Alemania. De los griegos viene el demos que le gustaba a José Carlos Mariátegui. Y del inglés y la experiencia democrática de los Estados Unidos ¿qué viene? Nada menos que people. Como raza y nación, es una unidad. Sus leyes comenzaron con “We the People”. Nosotros el pueblo. La constitución de 1787. “We the people of the United States, in order to form a more perfect Union…”. Está en Madison y Hamilton. Hoy quiere decir gente. Todo el mundo. The people.

Para concluir, el tema es grave. Siento decirlo, según los tratados, “cuando se habla de pueblo con admiración, ese país es democrático. Cuando se le teme o se le desprecia, es despótico” (Notions,  p. 771).

¿Qué nos toca, pues? El pueblo peruano. Nada que si los cholos o no cholos. Todos: negros, blancos, mestizos, hijos de japoneses, chinos o polacos, judíos o italianos. Cuidado con querer etnizar la política peruana. Se trata de tener ciudadanos y no tribus. Y pese a diferencias económicas u otras, como nación, pueblo somos todos o no somos nada.

 

Publicado en El Montonero., 12 de setiembre de 2016

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