“La embarraron con la ley electoral de último minuto”. Entrevista

Written By: Hugo Neira - Mar• 21•16

“Es cierto que en el Perú no solo se vota con el corazón y el cerebro, sino con el hígado”, afirma sociólogo.

 

HUGO NEIRA ANALIZA ESCENARIO POLÍTICO

 

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—¿Qué ha pasado para que en estas elecciones triunfe la antipolítica, es decir el antiaprismo, el antifujimorismo o el anti-PPK, si el que va adelante en las encuestas o el que va a ganar no es de su agrado?

 

Nada que no sepamos, ¿no? Hay un sector muy grande que no quiere sino un presidente a su agrado. Pero esas exigencias son buenas cuando vas a un restaurante o a un cine. Lo que cuenta no es quien gane, sino que haya elecciones. La democracia es una consulta, en la que forzosamente da lugar a mayorías y minorías. Para soportar su incertidumbre se precisa de fair play (juego limpio).

Pero eso nos falta. También en los estadios cuando al equipo de nuestros amores lo están goleando. Está claro que el fútbol y las urnas están hechos para pueblos flemáticos como el inglés. Esa vaina nos cuesta. Con eso respondo a la segunda parte de su pregunta.

La primera es lo de la antipolítica. Mire, esa tendencia tiene una historia. Arranca con Alberto Fujimori, cuando hablaba de la partidocracia. Ahora bien, del 90 a la fecha han pasado 26 añitos. E incluso el libro excelente de Carlos Iván Degregori sobre la antipolítica ha envejecido. Creo que hoy es un mito. Nunca ha habido más candidatos presidenciales y al Congreso, etc.

Pero hay una manera de hacer política que consiste en hablar de la antipolítica. Se parece a cuando las primeras vendedoras ambulantes, fuera de los mercados formales, igual vendían en sus mercadillos. Todo el Perú está politizado e inventan sus partidos. Dejemos de mentirnos.

En esa perspectiva, ¿cómo es eso de que es mejor que esté vacío el sillón de Palacio de Gobierno a que en él se siente la hija del chino (Keiko Fujimori) y menos aún lo ocupe Alan García, como usted lo señala en una columna?

¿Se refiere a mi artículo en El Montonero?

—Y que también está en su blog.

Vale la pena recordar el título del artículo: “El sillón vacío”. Era una metáfora. No un deseo. Le agradezco esta pregunta, me permite aclarar malentendidos. No estaba diciendo que nadie debe gobernar, sino que ha quedado herida la legitimidad. Por lo demás, eso lo está diciendo todo el mundo, hasta los recién llegados de la OEA.

Escribir sobre política limeña es un género costumbrista. Y a mí me encanta, y acaso al lector, recurrir a giros satíricos, es decir a escribir como habla la gente. Con sus malas palabras. Por lo demás, yo no digo jamás “la hija del chino”, digo la señora Keiko. Con más razón con Alan García, que es mi amigo. Estaba parodiando a lo que piensa y dice mucha gente. Exhibiendo sus prejuicios. No mis sentimientos. Y en esa frase, “que se siente la hija, etc.”, no hablaba yo. Soy sociólogo. O sea, observador.

Recojo entonces el aire del tiempo, dicen los franceses, el Zeitgeist se dice en alemán. Se capta, no está en las encuestas. No escribo solo lo que yo pienso, me atrevo a decir lo que otros sienten. Con humor, que buena falta nos hace, crónicas de creencias, prejuicios y leyendas urbanas que en Lima abundan. ¿Ok?

—¿Cuál es la responsabilidad del gobierno y del Congreso de hacer tantas reformas electorales y reglamentarismos torpes que obviamente han generado el desmadre que observamos?

Toda. ¿El gobierno? Vaya, no nos enteramos. Pase lo que pase, la vacancia presidencial cesa el próximo 28 de julio. Y el Congreso. La reforma electoral, del último minuto. La embarraron.

—Hay voces que señalan que en el Perú no solo se vota con el corazón y el cerebro sino con el hígado. Y estos últimos, los hepáticos, que al parecer son mayoría, detestan la política, odian a los partidos. ¿Cualquier reforma que ordene las futuras elecciones no debería tomarlos en cuenta?

Voces no. Lo dice Carlos Meléndez en sus crónicas. Lo digo yo y medio Lima. Sí pues. Ahora bien, mi postura es respetar la opinión del otro, aun si vota sin razonar, eso quiere decir con el hígado. Pero la democracia, mi querido amigo, se funda en el ciudadano racional y responsable. Si él falla, todo el sistema vacila.

Tener votantes no significa tener ciudadanos. ¿Y quién tiene la culpa de eso? Los individuos no pasan a la categoría de ciudadanos porque las instituciones no respetan sus derechos. Mientras no se renueve el Poder Judicial, no tenemos ciudadanos sino súbditos, lo han dicho varios: Sinesio López, Eduardo Dargent. Y por mi parte, insisto y firmo.

—Esta confrontación entre el partido de los anti o de los hepáticos, ¿qué es lo que en realidad quiere para el Perú? ¿Deslegitimar las elecciones so pretexto de la exclusión de César Acuña y Julio Guzmán?

Eso está claro, ¿no?, lo de deslegitimar las elecciones. Lo de que quieran algo para el Perú, es usted generoso. Es en lo último que esas corrientes de voto emotivo piensan. ¿En el bien común? ¿En el interés general? Por favor. Esos principios les parecen huevadas. Gracias a ellas, y no repito la palabra lisurienta, han progresado otras naciones. Pero ya sabemos, un peruano no tiene nada que aprender de otro país. ¡Somos lo máximo!

—¿O no estarán ya agotados los partidos históricos, encabezados por el Apra, incluido obviamente Acción Popular, el Partido Popular Cristiano y la izquierda tradicional, que vienen de las repúblicas oligárquica, populista y democrática?

Puede que sí, es una hipótesis. Pero eso deben determinarlo esos casi 23 millones de votantes. No unos cuantos. Lo de las repúblicas, no lo entiendo. Comenzamos desde hace poco a tener vida republicana, ya van cuatro periodos de cambiar de presidente sin agarrarse a tiros. Res publica. La oligarquía era un estrato social. Lo de populista es una manera de hacer política. Lo de democrática puede ser derechas e izquierdas.

 

¿EL FUJIMORISMO SERÁ EL APRISMO DEL SIGLO XXI?

—El politólogo Carlos Meléndez sostiene que en esta campaña se observa en el Apra “la fe de los sobrevivientes”, y que el fujimorismo va camino a convertirse en el aprismo del siglo XXI.

Tiene razón. Como ve, el cambio generacional en las ciencias políticas está garantizado. Pero, le haría una serie de reparos. A diferencia del Partido Aprista de los años treinta, no tiene mesianismos, ni fervores debido a las persecuciones, lo que lo hace de otro humor. Y como condición social, es totalmente nuevo y diferente. Clases emergentes, sectores fragmentados, gente de pymes que no tienen solidaridad entre ellos. El aprismo fue un partido de obreros, artesanos, empleados públicos y clases medias profesionales y que, en general, vivían modestamente. Hoy no. Todos nos estamos enriqueciendo. El pueblo aprista era más chiquito.∞

 

SIMULACRO DE IPSOS

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El último simulacro de intención de voto de Ipsos Perú, publicado en El Comercio, reveló que la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, continúa en el primer lugar de las preferencias electorales con el 38.3 % de los votos válidos, seguida de Pedro Pablo Kuczynski (15.1%) de Peruanos por el Kambio (PPK); Alfredo Barnechea (14.6 %) de Acción Popular; y Verónika Mendoza (14.1%) del Frente Amplio. Alan García, de la Alianza Popular, continúa en quinto lugar (8.7 %).

 

Publicado en diario Expreso, lunes 21 de marzo del 2016

http://www.expreso.com.pe/politica/la-embarraron-con-la-ley-electoral-de-ultimo-minuto/

 

Schengen. Lo bueno, lo malo, lo feo

Written By: Hugo Neira - Mar• 21•16

Qué bien que mis paisanos puedan visitar Europa. El espacio Schengen. La posibilidad de visitar ese continente sin tener que sacar visa para cada nación es un acontecimiento.

He vivido mucho tiempo en Europa. Pensándolo bien, de mi vida adulta, más tiempo que en el Perú. He atravesado los Estados Unidos, he visitado largamente China, he estado en México, Japón, algo sé de sus costumbres. Pero, no solo hice estudios en París, tras concursos obtuve un puesto vitalicio de docente. Conozco, pues, como es Europa por dentro. Entonces, amable lector, escribo estas líneas con la mejor intención.

La primera idea, Europa es heterogénea. (La Unión Europea son 28 estados.) Son algo más de 500 millones. Pero habituados por lo general, mis paisanos, a ir a los Estados Unidos, quizá no ven hasta qué punto Europa es distinta. El mundo europeo es muy variado. Cierto, también el de América, pero en el caso de Europa, las diferencias entre naciones son gigantescas. Son 24 lenguas distintas, pero no se preocupen. En la secundaria europea el inglés es obligatorio, y además, en estudios superiores, dos o tres lenguas más. El problema es que todas las grandes capitales europeas son atractivas. Madrid, Roma, Londres, Berlín, Praga, Ámsterdam. Cada una de ellas, un mundo. Entonces, primer consejo. No intente conocer Europa de golpe. Hay tours que proponen 11 megalópolis —es lo que son— en tres semanas. Esa es una barbaridad. Si toman ese tour, van a pasarse el tiempo haciendo maletas, tomando aviones, cambiando de hoteles, el horror.

Mi abuelita, que era cusqueña, era muy dada a los refranes. «El que mucho abarca, poco aprieta». Quedándose en unos cuantos lugares. Viajar por todo lado no tiene sentido alguno. Elija unas cuantas capitales. Mire, si va a París, nada más que tomando el tren que pasa por debajo del océano, ‘Le Shuttle’ de Eurotunnel, en dos horas y media lo lleva al corazón de Inglaterra, a Londres. Claro, hay que reservarlo. Es la obra más audaz de ingeniería del planeta.

Segunda precaución. Aprenda a viajar en las grandes ciudades en su sistema de metro. No llame a taxis, por una parte, se arruina. Por otra, no se llama, como hacemos, levantando el brazo. Tienen paraderos, servicios por teléfono o internet. Use lo menos posible ese medio de transporte.

Tercera precaución. No vaya por ir a comer. Es carísimo. Un simple café en París cuesta hasta veinte soles. No tenga un proyecto gastronómico. Si quiere comida francesa no salga de Lima, hay diez estupendos restaurantes franceses, uno queda por Comandante Espinar. En París se sale para ir a conocer comida distinta, rusa, libanesa, griega, cien cocinas, me acuerdo que eso me pidió mi madre: «Llévame hijo a un tipo de restaurante que no conozca». La llevé a uno, del Magreb, le encantó el cuscús.

Lo principal es recorrer las hermosas ciudades europeas a pie. Están hechas para eso. Lleve zapatillas, ropa cómoda, y poca. Y ahora es primavera. Las visitas turísticas son intensas y son una paliza. Claro que hay que visitar el Louvre, pero quedas derrengado. ¡Es tan grande! ¡Hay tantas cosas que ver!

Un consejo, visiten, si van a París, la Cité de la Villette, así se llama. La ciudad de las artes y las ciencias. Seis veces Campo de Marte de Lima, llena de gigantescas exposiciones, muy activas, divertidas, se puede ir y quedarse el día y almorzar en el lugar. Sean prácticos. Viajen como si fueran estudiantes. Coman ligero a mediodía y caminen mucho. Piérdanse en esas ciudades. Y dividan su visita en un par de visitas. Lo malo sería no ir. Lo feo no cambiar un poco de costumbres. Lo bueno es ir, no hay pierde. Y por último, hagan lo que les parezca. ¡Feliz viaje!

Posdata. Tuiteado ayer: «Está pasando lo peor. Diga lo que diga el JNE, han judicializado las elecciones. Si no sacan a  Keiko, y gana, la otra mitad dirá que es ilegítima. Si la sacan, quien gane, van a decir que es ilegítimo.» Nos hemos fregado.

 

Publicado en El Montonero., 21 de marzo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/schengen-lo-bueno-lo-malo-lo-feo

2017. El sillón vacío

Written By: Hugo Neira - Mar• 14•16

Tras las sanciones, ¿son otras elecciones, no? Y no es que vaya a echar de menos a  Acuña, por favor. Y en cuanto a Guzmán el tiempo está en su contra, según los constitucionalistas. Está a su favor, si apunta hacia el 2021. En cuanto al 2016, gane quien gane, va a sentarse en un sillón con la pata rota. Aquí, el que gana, pierde.

Está pasando lo que era previsible. Lo dije en el diario El Comercio (08.02.16): «Soy partidario de que nadie sea excluido por ningún motivo jurídico». El país, una vez más, se ha dividido en dos bandos. Los proley y los propolítica. Juan de la Puente se ocupa de los primeros, y de todos sus fariseísmos. En efecto, sorprende el inusitado amor a la ley que les ha entrado a muchos. No me refiero a los juristas del JNE, tienen pantalones. Yo estoy en el bando de los segundos, los ilusos, por no decir una palabrota, los aferrados a la utopía del «bien común». Sí, pues, una de esas huevadas que han hecho progresar a los países más avanzados. No hay encuestas en la materia, pero no me digan que por amor a la ley, sino que querían a Guzmán en la contienda para ganarle, por angas o por mangas, a la señora Keiko. Y ahora, en un súbito arrebato de legalidad, ¡se la quieren bajar! «No me cuenten cuentos, que me sé todos los cuentos». León Felipe, poeta español, muerto en el exilio. Al escribir, se me viene a la cabeza expresiones y poemas que aprendíamos en escuelitas del Estado, no como ahora, que estudian por «áreas». Con los estupendos resultados consabidos.

Hacía tiempo que sabíamos la separación entre Estado y Sociedad. Ahora la separación es completa, la señora Confianza se ha ido a dormir bajo otro techo. El señor Leyes se ha quedado no divorciado sino viudo. Se le ha muerto la señora Legitimidad. Al tío Economía, le va bien, pese a que la familia sigue peleándose más que nunca. Una serie de Primos Antipáticos, que no tienen candidato potable, han movido cielo y tierra para que nadie gane, puesto que ellos tampoco. Se hace política como barra brava, entran a la cancha y paran el partido antes del pitazo final. «Guadalupe nunca pierde, y cuando pierde, tira golpe». Suena un poco cutre, pero así están las cosas.

En los últimos años ha habido una sucesión de victorias, de las que llevan a la nada. Demolieron a fondo al García del segundo gobierno. Megacomisiones, narcoindultos y asociados en la cárcel. A la mala, impusieron una imagen. Victorias de la antipolítica, antiaprismo, antifujimorismo, antidemocracia si el que va a ganar no es nuestro amigo y socio, antimateria, antitodo. A lo que se suman las cacerolas de los políticos. Esos líos inmobiliarios de Toledo¡! ¡Y las agendas! Salvo Mistura, todo es ilusión.

¿2016? Es de reírse o de echarse a llorar. Hemos solucionado el problema. De la misma manera que con los cursos de historia en colegios. Estaban muy politizados, entonces, no hay cursos de historia. Tendríamos que explicar el aporte de España o qué eran los Incas, o socialistas o despóticos, qué lío. O quién tenía razón, San Martín o Bolívar, qué fastidio. Nada, a lo macho, ya, ¡no hay historia! Muerto el perro se acabó la rabia. Pragmatismo. O sea, te duele un diente cariado, lo mejor es la guillotina. Se acabó, no más dolor de muelas. Eso es lo que hemos hecho con el 2016. El sillón vacío es mejor que en él se siente la hija del Chino y todo antes que García. «Él no me gusta», así, como de chica malcriada, se lo chantan hasta al supertecnócrata PPK. Hay un país que se encoge de hombros. Viven unos, de sus pymes, otros de sus ONGs. Y el ceviche está tan rico. Pero las cosas se van a poner peor, mucho peor. De miedo. El pueblo ya no aguanta otro gobierno por las puras.

Publicado en El Montonero., 14 de marzo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/2017-el-sillon-vacio

El outsider. O cómo sobrevivir al estrés

Written By: Hugo Neira - Mar• 07•16

Debe andar en librerías limeñas el último libro de Carlos Meléndez, Anti-Candidatos, 2016. Ha tenido Carlos la gentileza de enviarme un PDF. Se lo agradezco. Ahora bien, veo que uno de los ensayos, el de Ana Vergara, se ocupa de los outsiders. Lo que pasa es que yo también¡! Es un capítulo de un libro mío pronto en tintas. Para que no haya malentendido alguno, lo voy diciendo, y me parece conveniente —dadas las circunstancias electorales— publicar un fragmento de ese ensayo con el sistema de los franceses, “les bonnes feuilles”, o sea hojas anticipadas. Es frecuente antes de su distribución. Noto desde ahora una diferencia. Ana Vergara se dedica a un par de outsiders. Desde un razonamiento distinto, desde configuraciones colectivas propias a sociólogos, yo intento un retrato de grupo. Lo que sigue es un fragmento.

 

Si el outsider es el invitado inesperado, si resulta que es “ese” a quien no se le conocía aspiraciones presidenciales, entonces casi todos los candidatos que obtuvieron la presidencia entre el 2001 y el 2011, han sido outsiders. La excepción es Alan García en el 2006. La serie se ha continuado con Ollanta Humala. En la era del outsider que vivimos, no disminuyeron sino que se multiplicaron los movimientos políticos. Y de los noventa a la fecha, los aspirantes siguen saliendo de la nada. Si este no es un fenómeno, que baje Pedro y lo vea.

El outsider que se repite regularmente, es una curiosa y llamativa regularidad de lo irregular. El apriori del cual partimos es que debe haber un sentido a esa aparición sucesiva. En efecto, los candidatos outsiders parecen de izquierda o de derecha, de geometría variable, pero nunca provienen de esos campos sino de una postura inesperada y rupturista que les abre el camino a la popularidad. Luego, con la misma asombrosa rutina, olvidando las promesas de los meses de campaña, se pierden cabalgando el Leviatán inconcluso del Estado. Terminan por lo general o en prisión u olvidados. Los outsiders no tienen hasta ahora sucesión en el Perú. Ni logran prolongarse en el poder como Evo Morales, o Correa o Hugo Chávez. No diríamos que son flor de un día, sino una vegetación inclasificable que en muchos casos no tiene sino un lustro como vida.

Hay reglas, pero no son ni visibles ni confesables. Diríamos, pues, que hay como unos mandamientos del outsider, o consejos del diablo. En nombre del arte de las prácticas dudosas pero necesarias, le diría lo que sigue a un outsider:

Primero, debes representar lo novedoso, tu sola presencia muestra el desvalor del que ya gobernó. Esto es, el muy peruano dicho, “ya fue”. Segundo, no debes estar contaminado por el país formal. Y menos con Palacio¡! Tercero, no es necesaria la violencia física sino simbólica. Cuarto, no importa que no seas político, tienes que decir que lo aprenderás en la práctica de cada día. Eso le encanta a la gente, los peruanos somos campeones en improvisar. Quinto, evita los duelos orales, nada de rivalidad mimética, aunque la democracia pluralista que te rodea te lo pida a gritos. Sexto, no envidies los partidos ajenos, monta los tuyos, y si puedes, si llegas, disuélvelos a tiempo. Sétimo, alimenta la idea de que el presidencialismo tiene mucho de patrimonialismo. Da la impresión de que lo público es capaz de poseer todo lo que es privado, pero no lo intentes. Piensa en los auditores. Haz solo la finta, y te guardarán respeto. Octavo, los outsiders —y no olvides que eres uno de ellos— emergen en sociedades que están convencidas que están saturadas de política. Eso no es cierto para el caso del Perú, pero no les contradigas. Y no los apachurres con política, habla lo justo, discute mucho pero en grupos distintos y cerrados. Noveno, rodéate de abogados, del principio al fin. Y si ganas, no busques sucesor. Entre tanto, sonríe, sonríe mucho. Décimo, no prometas gran cosa, si eres outsider, igual te botarán, o no.

Publicado en El Montonero., 07 de marzo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/el-outsider-o-como-sobrevivir-al-estres

El arte de contarse mentiras

Written By: Hugo Neira - Mar• 02•16

“Las ideologías y su rol en la vida política del Perú”. A desarrollar ese tema me invita el diario El Comercio. Les agradezco, es como darle a un niño un chocolate, y no porque sea fácil, al contrario. Me interesan las ideas y particularmente esa, que tiene ‘logos’, es decir, el uso de la razón ante lo que a veces es irrazonable. El tema remite a las ciencias sociales y políticas. Que me perdone el lector por comenzar por las definiciones, es preferible.

Como concepto nace en la turbulencia de la Revolución Francesa. Creada por Destutt de Tracy, ciencia de las ideas. La recupera el marxismo como doctrina, interpretación y programa. Hoy, en el vocabulario corriente, su uso es casi hiriente. Decir que algo es ideológico significa descalificar una opinión o un texto por sesgado y parcial, interesado en llevar agua a algún molino, por lo general de índole totalitaria. Son los usos. Lo que diré sorprenderá a más de uno.

Contrariamente a lo que se puede pensar, Marx jamás se consideró un ideólogo, sino un filósofo que se puso a estudiar economía y el capital. Ideología, en la pluma del fundador, es despectivo. Junto a Engels, su primera obra se titula “La ideología alemana”. Es un panfleto, apenas 11 páginas contra la alienación. La denuncia de lo que pensaban los alemanes de su tiempo. De sus medias verdades. De “la falsa conciencia”. Solo en el siglo XX, muerto Mariátegui y con el leninismo criollo, las izquierdas adoptan la noción. Se nota que hay marxistas peruanos que no leyeron a Marx.

Después de Mariátegui y de Flores Galindo no tenemos teoría política, sino ideología. No pasaré revista ahora al aprismo, a los socialcristianos y a los liberales. Tienen, sin duda, afirmaciones, convicciones. En el Perú abundan estudios e investigaciones, pero también demasiada ideología. Como decía mi abuelita, está bien culantro pero no tanto.

Hay posturas que afirman sin pruebas. Son creencias. Por ejemplo, la adoración a la madre natura, para ellos intocable; sus fieles están en los movimientos antimineros, en los ambientalistas. Hay la ideología del todo mercado. Y la fe en la espera de la gran transformación. Esas tres seudoteorías aprehenden en su conjunto la praxis peruana. En el siglo XX las ideologías se volvieron “religiones políticas”. No es idea mía. Es de Eric Voegelin, filósofo (1901-1985). Vueltas creencias, hoy no están solo en las elecciones sino en la mentalidad de la gente. En nuestra cultura política que es bastante sectaria. ¿Conoce usted a alguno que de tiempo en tiempo le reconozca algo de razón a su contrincante?

Nosotros, desde lo ‘universitas’, deberíamos estudiarlas por lo que son, creencias. Respetando todas, sin creer en ninguna. Pero eso necesita que el profesor renuncie a fingirse ideólogo. ¿Conoce usted muchos que se impongan esa renuncia? Las ideologías mienten a menudo. Esconden y proponen quimeras e ilusiones. Pero una sociedad moderna es un permanente y vasto debate.

Sin embargo, habituados a las ideologías, los ciudadanos se cobijan en falsas verdades. No propongo la extirpación de las ideologías. Es imposible. Tampoco hay que esperar que se reciclen, son absolutistas. Una sociedad se cura de esa enfermedad del pensamiento con el ejercicio de la crítica y el hábito de la modestia. Cuando admitamos que nadie tiene el monopolio de la verdad.

Pero estoy notando que las elecciones nos ponen particularmente sectarios. Veo reaparecer un cierto pasado histórico. La búsqueda de herejes para quemarlos en la Plaza de Armas de Lima. ¿Qué se les escapa a los ortodoxos y sectarios? La vivacidad de la historia. Si Hernando de Soto se tomaba por ideólogo, no se hubiera percatado del capitalismo cholo y desde abajo.

La reorganización de la emergencia informal es el tema central de nuestro tiempo. La ideología no deja ver la realidad. La sociedad peruana se está transformando más rápidamente que nuestra percepción. Algunas pautas de cultura provienen del fondo colonial, no somos del todo modernos. Cuando leo a uno que otro opinólogo, me confirmo en mi creencia en la reencarnación. Estoy seguro de que en el pasado virreinal han sido inquisidores.

Publicado en El Comercio, 02 de marzo de 2016

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