Anomia y sociedad incivil

Written By: Hugo Neira - Ago• 26•14

Me escriben amigos exalumnos. Algunos, lo de Polanyi lo han tomado como un ataque al mercado. No me he dejado entender. Polanyi, de vivir hoy, no sería un partidario de Hugo Chávez ni de las teocracias islámicas. Era un antiautoritario. Por lo demás, no soy un político. Pero cuidado, no me sumo al facilismo de despreciarlos. Política y políticos son necesarios. Cuando no los hay, hay dictadores. Hay antipolítica. Al poder personal tuvieron que acudir hasta los sensatos griegos, inventando el Tirano. Pero, dado el abuso, se resignaron al régimen abierto que llamaron politeia. Su idea central era el debate y la tolerancia. Nos suena a chino.

¿Por qué estoy, entonces, en esta columna? Porque me interesa mi tiempo, mi país. Pero no busco poder alguno. Tuve pasiones políticas, es verdad; en el largo exilio se transfirieron a otro tipo de apasionamientos, los del conocimiento. Mi carrera de profesor ha sido en Europa. He incorporado en mis hábitos la axiología de la neutralidad, al menos hago el esfuerzo de no ser dogmático. Eso es puro Weber. No tomar tus deseos por la realidad. Pero eso del control de los afectos nos provoca grima, desazón, venimos de sociedades nacidas de la Contrarreforma. Todo lo volvemos dogma.

Polanyi incomoda pero no por antiliberal. Sino porque dice que existe la sociedad. Lo que no está ni en liberales ni en marxistas. En los primeros cuenta la economía con exceso, se desinteresan de toda otra racionalidad. En los segundos, cuenta el poder, y ante la sociedad esperan dirigirla a lo que les parece el bien común. A mí lo que me preocupa —y a ratos me divierte— es el dualismo peruano. Nos es cómodo pensar en términos maniqueos. Ser intolerante no desacredita, al contrario. Quedas regio. Por una vez seamos sinceros: predominan antiapristas, antifujimoristas, anticaviares, antimineros, anticipriani, anticaída del cabello. En la presente guerra civil mental entra casi todo el mundo. En Perú, hay economía liberal pero no hay liberales.

Tengo un par de exalumnos que pueden llegar a Presidente, y no bromeo. Mal hacen, sin embargo, en inscribirse en el antiestatalismo a la peruana. ¿Y reverenciar la informalidad sin ver que también es un gran mal?  ¿No saben que la Sunat tiene todos los problemas del mundo para normalizar a los boyantes emprendedores? Mal hacen los liberales en inscribirse en el viento del alegre desorden. Si uno de ellos llega al poder, va a sufrir. Los votantes no quieren otro Estado, quieren ninguno. Desde abajo, somos el país más ácrata del mundo. Y como hay plata, los resultados son malsanos: en una combi y por Comas “Tu envidia es mi progreso”. Nuestra sociedad es peticionaria, como dicen los mexicanos (y con razón). Pero, luego de votar por algo o alguien, cinco años después, ¿estarán inevitablemente en contra?

En el Perú no se ha soportado gobierno alguno. Aquí se ha detestado a todo el que manda. A Balta, lo fusilaron mientras almorzaba. Y a Pardo, un sargento que gritó “¡Viva el pueblo!”. Leguía, acabó preso. Velasco, culpable de todo, aunque repartiera tierras. Toledo, se fue con una aceptación muy baja que no merecía. A García, jamás le reconocerán que continuó disminuyendo la pobreza. Han adorado a Paniagua porque se fue al cielo. Y a Belaunde, que no hizo reforma alguna. Nos gustan los blanditos, los buena gente. Lo malo es que para mejorar hay que establecer normas y sanciones. ¿Gobernar sin gobernar?

Tenemos una sociedad incivil. Corroída por la falta de normas. En 1987, describí la anomia. Se ha generalizado y a la vez actitudes sectarias. En política son nefastas. En el campo intelectual, peor: toda certeza es puntual y sujeta a revisiones. Hay que escuchar a “ese” que piensa distinto, no vaya a ser que en algo tenga razón.

 

Publicado en El Montonero., 25 de agosto de 2014

http://elmontonero.pe/columnas/2014/08/anomia-y-sociedad-incivil/

Enrique Zileri

Written By: Hugo Neira - Ago• 25•14

Me entero estando de viaje que Enrique Zileri se nos ha ido.  Intenté verlo antes de partir de Lima pero estaba mal de salud y no se pudo. Con Enrique, estamos de luto todos. Caretas, la prensa escrita, la prensa libre, el país, la cultura, la libertad, la democracia. Todo eso por lo cual él se batió toda su vida. Con una rara combinación de firmeza y tolerancia y, pese a atropellos, ausencia de rencor. Enrique era muchas cosas. Un hombre muy culto, un gran, gran periodista, muy profesional y responsable en cada cosa que dijo e hizo a la vez que un hombre que amó la vida, el arte, la literatura, a sus amigos, innumerables, entre los cuales tengo el honor de contarme.

Acaso haya otras vidas y espero volver a encontrarlo. Mi más profunda condolencia a su familia y a los que hacen Caretas, ese milagro semanal de varios decenios.

Karl Polanyi. La Gran Transformación (1944)

Written By: Hugo Neira - Ago• 19•14

Karl Polanyi es el autor de La Gran Transformación. El célebre estudio arranca de la serie de cambios ocurridos entre 1830 y 1930, que extienden el mercado al conjunto de relaciones sociales en Inglaterra. Polanyi resalta lo que otros dejan de lado, el fin de los Enclosure Acts, o cercados comunitarios. Se sabía que tras una ley que rompía hábitos seculares, los campesinos ingleses no tuvieron más remedio que dejar sus aldeas y entrar a desgano al salario y al trabajo fabril. Pero Polanyi muestra que el libre mercado fue una «construcción sociohistórica» y no algo natural y espontáneo como lo sostenía por esos años el austriaco Friedrich  Hayek. Quizá lo decisivo está en el subtítulo: «Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo». Su antropología muestra sociedades que han vivido sin pensar solo en la ganancia. A Polanyi lo explico en mis clases. Gran pensador contemporáneo. Y ahora, en este viaje, lo encuentro en todas partes, desde librerías a debates.

Ni liberal ni marxista, ¿quién es Polanyi?

Trayecto singular, nacionalidad húngara, estudios de filosofía y derecho en Budapest, anti-autoritario, deja su país y se refugia en Viena. En 1930 parte a Inglaterra, enseña en Oxford y después de la segunda guerra mundial se instala en USA, profesor de historia económica en Columbia. Vamos a lo esencial. Polanyi funda la antropología económica, disciplina nueva y no por capricho. «Para Polanyi no se puede comprender la particularidad del capitalismo moderno si no se le vincula al impacto ejercido en las sociedades que lo adoptan» (Wikipedia).  Su teoría usa el concepto de ‘empotrado’ en dos tiempos. Sigamos un instante la lectura de los movimientos sociales, según Polanyi.

En las sociedades tradicionales quien se encuentra ‘empotrada’ en las relaciones sociales es la economía. Su libro explica, del cap. XII al XVIII, la revolución operada en las sociedades contemporáneas por la emergencia de la economía de mercado. Pero la sociedad tradicional reaccionó. La protesta provino de las clases feudales, los aristócratas y el clero. Fue el caso de Inglaterra. Finalmente, la desregulación mercantil triunfó. Pero emergen modernas tendencias destructivas: fenómenos de migración y proletarización masiva. Esta vez ¡es la sociedad la que queda ‘empotrada’ por la economía de mercado! Que es lo que nos pasa ahora, ¿no? Aunque Polanyi trabaja en el marco europeo, no hay duda que esa matriz de explicación no nos es ajena. El triunvirato Confiep, MEF y Banca. La cuestión es sus consecuencias. ¿Una protesta social permanente?

Observa la alternancia de años conservadores y revolucionarios (p. 49-66). Polanyi, en 1929, asiste al hundimiento de la era del liberalismo puro. «La gran transformación» es lo que sigue. Es decir, la economía se ‘resocializa’. Y para ello no hubo sino dos salidas: el New Deal de USA o el nacionalsocialismo de Alemania. Polanyi no alcanzó a percibir lo que le señala Keith Hart en Wikipedia: la economía de mercado + el marco socialdemócrata. No vio eso. Pero sí vio que la sociedad de solo mercado no era viable. Su tesis es que los capitalismos son posibles si provienen del «arraigo» cultural y no del mito de una economía como álgebra sin raíces. No dijo antimercado, sino qué hacer para marcar límites.

La Gran Transformación  tiene concomitancias locales, lo sé, no entro en ese asunto. Pero contaré algo. Un día por los años sesenta, en París, me llama Haya de la Torre; solía hacerlo, para conversar. Al encontrarnos, me suelta a quemarropa:  – ¿Ha leído a Polanyi? Recuerdo que le dije que era el tipo de lectura que me imponían mis profesores franceses. Y entonces, Haya sonrió muy feliz. De eso hace 50 años. Hay traducción, con prólogo de Joseph. E. Stiglitz. La crisis del 2008-2012 ha vuelto a poner de moda al libre pensador Polanyi.

Publicado en El Montonero., 18 de agosto de 2014

Lima. ¿Del voto ideológico al voto lógico?

Written By: Hugo Neira - Ago• 12•14

¿Puede un día armonizarse la actitud electoral de los ciudadanos peruanos con lo que la Academia llama «comportamientos individuales razonables »? ¿Rational choice? Parece que sí, al menos en el caso de la inclinación por votar por Luis Castañeda para alcalde en los comicios de octubre. Es lo que dicen las encuestas. Un abrumador 54%. Enorme, cuenta hecha que el más cercano está por el 12%. Pero esas cosas, como sabemos, pueden variar. El tema de fondo de estas elecciones es algo singular. El puntero no hace campaña como se acostumbra. Es más lo llaman ‘el mudo’, y en efecto, no habla o casi nada. En cualquier gran capital sudamericana esto no ocurriría. Pero ocurre en Lima. Y cabe preguntarse el porqué.

Es evidente que hay una fatiga pública ante la pésima actuación de la administración Villarán. Sin duda pesa mucho en los ánimos de «vecinos» y «pobladores» —¿no es cierto Meléndez?— esa pesadilla de Municipalidad que va de desatino en desatino. Desde la arena perdida en la playa de la Herradura a pintar de verde la Costa Verde. La lista de torpezas es interminable. El último traspié es con Mistura. Los acongojados organizadores del evento anuncian que arriesgan la quiebra. Esta última metida de pata no es peccata minuta. La religión de la gastronomía peruana tiene más adeptos que ninguna otra romería. Como si no le faltasen detractores, añade ahora a su lista de damnificados los adoradores del ceviche y la papa a la huancaína.

Por otra parte, pesa el recuerdo del antiguo alcalde. El ‘mudo’ no hacía ruido y trabajaba. Le gustaba eso que el equipo Villarán —por llamarlo de alguna manera— detesta: el hormigón armado. Castañeda obras tuvo, muchísimas. La gente lo sabe. Lima es hoy ciudad de sólidos descendientes de migrantes y provincianos que traen anclados en el alma la voluntad de realismo, y de pronto eso de no dar discursitos les parece bien. Tal vez no en unas presidenciales, pero ante los males de Lima, no hay mucho que discutir. Falta, además de policías, lo elemental. Lo que olvidaron hace 40 ó 70 años atrás. Y ¡menos mal que el Tucán hizo el Zanjón! Hoy falta una red subterránea extensa como tiene México, Santiago, Caracas, o teleféricos para favelas como Río, qué se han creído. En ningún lugar del mundo, los apabullados habitantes pierden  3 a 4 horas de su vida en trasladarse. Eso es un crimen.

De que cuente en la opinión lo que hizo Castañeda, es cierto y en parte no lo es. Le han dañado los rumores sobre Comunicore. ¿Hoy, los de su salud? No estoy enterado de nada, pero si así fuera, aun un cáncer —salvo Alzheimer y Parkinson—, las enfermedades no anulan ni a gerentes ni a hombres de Estado. Y si el rumor que destruye es inherente a la política, en  Perú  asesina. A la Tapada colonial de la infamia anónima, ahora la reemplaza el canto del Twitter. No, el tema es otro. Se votará contra alguien. La señora Villarán ha sido un cierto estilo de hacer política. O sea, cero gestión y al máximo la simpatía, la gran sonrisa, los abracitos. Cuando la veo haciendo esos gestos, cambio de canal. Hoy, quieren un gerente. ¿Del voto ideológico que encarna la Alcaldesa al voto lógico? ¿Los electores y el sentido común? Ver para creer. Habrá que recuperar la Municipalidad y acaso, con agua bendita, echar los fantasmas coloniales, esos que describe el viajero Tadeo Haenke y que dominaban la vida limeña: «el genio de la intriga». Pero en crónica de 1823. Hoy la capital está colapsada. Para ricos y pobres hacer algo, encontrarse con alguien, resulta dramático. Trasladarse es un infierno. La capital no funciona. ¿Y ella quiere seguir en el cargo?

Publicado en El Montonero., 11 de agosto de 2014

La guerra mundial de las finanzas anglosajonas

Written By: Hugo Neira - Ago• 05•14

Es verano en Europa. Las vacaciones, no solo playas sino festivales de teatro y música, y unos muy particulares: de ciencia. En Francia, las cuatro primeras noches de agosto, millares de personas han observado los cielos. La «nuit des étoiles». Hace 24 años que festejan esta fiesta, centenares de clubs y de asociaciones, y millones de personas, en 400 salas abiertas gratuitamente, y de noche, asisten a exposiciones visuales y conferencias. Pasión secular por las estrellas, los cometas¡! Las consecuencias de tener colegios donde enseñan a los niños a amar las ciencias y no únicamente clases sobre  los «valores». En los quioscos, sin embargo, se ven otras estrellas, como cuando Mafalda mira el mapamundi con chupos y sangrientas heridas. El infierno en Gaza, las sanciones a Moscú, amenazas de Rusia de alzar el precio de carburantes. Como tengo el alma sudamericana, me concentro en el default de Argentina.

Ya lo sabemos, la presidenta Fernández propone retardar lo de los fondos especulativos —US$ 1 500 millones— al 2015. Cristina Kirchner está dispuesta a pagar, pero sin ponerse encima a aquellos acreedores con los que ya había llegado a acuerdos en el 2005 y 2010. Se comenta mucho el rol de Thomas Griesa. ¿Puede un juez de Nueva York pesar sobre un país soberano? Al parecer sí, cuando la transacción se hace en dólares. Véase más adelante, BNP-Paribas. Por supuesto, se habla también del retorno del fantasma del 2001, cuando la Argentina cayó en la recesión. Pero desde Europa, se ve el bosque y no solo árboles. Tres consecuencias inmediatas de esta crisis.

La primera, «la crisis afectará a la tercera economía de la América Latina» (www.france24.com). «Va a hacer con los fondos, lo mismo que hizo con el salario de los trabajadores», anuncia un sindicalista argentino, Hugo Moyano, líder de la CGT que, por lo visto, está en la oposición. 2015 va a ser difícil para el peronismo.

La segunda consecuencia son los daños en países vecinos. Lo dice El País, circula en el mundo, salvo en los quioscos limeños. Dicen que Brasil, Uruguay, Chile y Bolivia compran y venden en el mercado argentino, aunque en porcentajes variables. Los menos tocados son los más alejados: México, Venezuela, Colombia, Perú. Dicen los expertos, «los menos».  Algo nos afectará.

La tercera es que en adelante va a ser muy difícil resolver una deuda de Estado. El tema es ¿a manos de quiénes va a caer? Los bonos de deuda son adquiridos a bajo precio por especuladores o  ‘buitres’, y como la deuda proviene de países con dificultad de pagos, el monto inicial aumenta no solo con los intereses sino con las penalidades. Aquí intervienen los puritanos jueces anglosajones. La presión sobre sus víctimas —Zambia (8 procesos), Camerún (2 procesos)— es perfectamente legal. Ahora bien, estos nuevos piratas de las finanzas en su generalidad son anglosajones. Y cuentan con los mejores abogados. Por lo demás, a los argentinos, ser un país africano a nivel administrativo no les hace gracia alguna.

En Francia están muy sensibilizados sobre eso de jueces americanos a causa del BNP-Paribas que tuvo que pagar 8,9 mil millones de dólares incluida la multa,  por hechos que le reprochaban. ¿Sabe usted cuáles? Haber llegado a acuerdos financieros prohibidos por Washington con Cuba, Irán y Sudán. Lo hicieron en dólares, ese fue su error. Y por eso conviene recoger aquí, una teoría global que circula. La de Mark Roe. «Los Estados Unidos, incapaces como potencia militar, se apoyan ahora en su potencia financiera». Mark Roe, por si acaso, es profesor en Harvard. Y especialista en Derecho. Entonces, pregunto a los muchachones liberales de la Universidad de Lima y del Pacífico: lo del «imperialismo yanqui», ¿es un concepto pasado de moda? ¿Todo es precioso en la globalización?

 

Publicado en El Montonero., 04 de agosto de 2014