Dos libertades

Written By: Hugo Neira - Ene• 20•15

¿Impresionante, no? La reacción masiva de la gente en Francia. Nunca ha ocurrido. Ni cuando liberaron París, agosto de 1944, un millón de personas en la calle. Cuando el equipo francés campeón del Mundial de fútbol, julio de 1998,  millón y medio. Era el verano, y por azar estuvimos con mi mujer; habían montado grandes pantallas al aire libre. Ni cuando en mayo del 2000 Le Pen entra en la segunda vuelta. Hoy, ante la masacre, 4 millones en toda Francia. Comprenderán, no puedo hilvanar esta crónica como un espectador imparcial. Francia ha sido madre adoptiva, cada vez que tuve que irme fuera. Crónica, pues, desde la confidencia y sin ostentación. Miren, no solo París sino ciudades medias y en la campiña. En Lyon, ciudad más bien introvertida, unos parientes me dicen: unos 300 mil. Y en una comuna, de esas encantadoras que tiene Francia, en Luzech, al sur, donde vive apenas 1650 personas, me cuentan, igual salieron a manifestar.

¿Contra quién?  Contra los que han venido a matarles gente. A asesinar a quienes practican el más viejo oficio civilizado del ser humano, hacer reír. Y a costa de poderosos. Curas o políticos. Cuando esto ocurre, cuando ciudadanos franceses se unen de ese modo, se llama “l’union sacrée”. Quiere decir hay asuntos no negociables. Para los franceses, patria, vida, libertad de expresión, viene a ser lo mismo. No ocurre siempre, es excepcional. Se equivocaron los terroristas. Partieron de esta idea: en Francia sufren de sinistrosis, el desempleo, el euro, cien problemas. ¡Qué mal los conocen! Se llaman a sí mismos râleurs, renegones. Nunca están contentos. Pero a las horas, estaban muertos los asesinos. Y marchas por todo lugar. ¿Qué ha sido entonces ese asalto a Charlie Hebdo y a una tienda de comida judía? Un Tarata. Un inmenso, planetario Tarata.

La libertad, sabemos que es difícil definirla. Y riesgoso ponerle límites o dejarla sin responsables. Sinuoso tema. Pero hay algo claro, a la libertad se la aprecia cuando se la pierde. En Francia ya les ha pasado, la ocupación nazi. No quieren que vuelva a ocurrir. Ante totalitarismos religiosos no veo a los franceses, ni a media Europa, asustados, temblando si ponen o no el dibujito con las barbas del Profeta. Y lo sarcástico es que en París está el mejor Instituto mundial de altos estudios del Islam. Y ciudadanos franceses musulmanes de confesión manifestando. Qué bien. Creo que debemos pensar en nuestras actuales libertades para el 2016. Hay gente tras el telón que busca de nuevo un mandón.

He dicho dos libertades. La segunda concierne a Héctor Béjar. Antes de partir supe que estaba en una clínica. Lo llamé por su salud. Somos amigos de toda la vida. Lo noté sereno, va a sanar. Y callé. Hoy, me entero que un grupo de izquierda lo postulaba para el 2016. No creo que arrase en las urnas pero no es el punto. Me parece estupendo por dos sencillas razones. Una, la presencia de una izquierda es necesaria. Para la salud general de la vida peruana. Dos, lo asombroso es que Béjar no haya sido candidato. Cuando muchos hablaban de ir al monte, se fue al monte. Como Mujica el uruguayo. Luego, la cárcel. Luego, sin temer los riesgos, con militares, 1969, para remover aquel Perú de cuatro siglos de indios miserables hasta la reforma agraria. Luego, experimentado hombre de Estado postvelasquista, CEDEP y una estupenda revista, con Carlos Franco y Francisco Guerra García. Luego se gradúa. Luego viajes. Luego libros. ¿Qué le falta? Es una buena pregunta que hay que hacérsela a quienes vuelven la izquierda un club de señoritos. ¡Ellos se autonombran! Acaso temieron en Béjar precisamente su libertad. No es manejable. Claro, ¡no ven que es de izquierda!

 

Publicado en El Montonero., 19 de enero de 2015

De los clericalismos, líbranos Señor

Written By: Hugo Neira - Ene• 13•15

Se llama Estado laico a aquel que no depende de ninguna confesión. Esta afirmación no es de un grupo ni de una tendencia. Es obvia. Así lo entendemos en las ciencias políticas. Un país jurídicamente laico no es antirreligioso. Pero esa es la monstruosa amalgama que ha circulado en estos días. No es así, he vivido suficientemente tiempo en España y en Francia para saberlo. Pongamos los puntos sobre las íes, el rival de la libertad de conciencia es el clericalismo. ¿Y qué es clericalismo? Ocurre cuando un clero (el que fuere) se entromete en la vida civil. Y militarismo es abuso de poder por militares. Ambos conceptos los pone en el tapete Ortega y Gasset en 1920. Profetizaba que ambos “ismos” llevaban a España a una guerra civil. Nuestra situación es más simple, ya estamos en una oralidad de guerra civil. Y ni cuenta nos damos.

Lo de Charlie Hebdo, ha provocado en la limeñidad algunas cavernarias reacciones. De eso me ocupo hoy, ¡de furores dogmáticos! Y aunque hay gente inmune a ejemplos foráneos, pese a ello, invoco un caso concreto, el de una poderosa nación que muchos de mis compatriotas conocen y admiran. Norteamérica. Una definición eficaz de laicidad es la quinta enmienda de la Constitución americana: “El Congreso no puede aprobar ninguna ley que tenga por objeto establecer (establish) una religión o prohibir su ejercicio”. Está claro, ¿no? Ni establecer ni prohibir. Desde su Independencia viven sobre dos principios. El primero, el Estado federal se separa de todas las iglesias. El segundo, la Constitución no reconoce ninguna iglesia de Estado, ni proscribe ni legaliza ninguna. ¿Eso hace atea la vida americana? De ninguna manera, el Ejército americano tiene capellanes y la referencia a Dios es frecuente en sus políticos. Los Estados modernos, si quieren serlo, son laicos de una y otra manera. Hay un caso que debe importarnos, España post-Franco. Artículo 16, inciso 3. “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”. ¿Se vuelven ateos los españoles por vivir en un Estado laico? Obviamente no. Siguen yendo a misa, las romerías continúan, y lo público es materia de crítica. Risa y mofa la practican diarios y revistas españoles, incluso bajo Franco, ya lo contaré. La libertad de expresión no es un asunto europeo sino de todos. ¿Qué hacemos en Lima? ¿Suprimimos caricaturistas?

¿Cómo se inventaron los americanos? Mediante un pacto, mientras recibían millares de inmigrantes. Cuando solo eran trece pobres colonias bajo la tutela de un lejano rey inglés, desembarcaban hugonotes franceses, holandeses luteranos y alemanes puritanos. Y el primer ‘deal’ no fue ni el ‘happiness’ ni la propiedad del ‘farmer’, eso vino después, sino el libre ejercicio de cultos religiosos. Huían de una Europa de guerras de religión. No venían a reproducirlas. Buscaban un Nuevo Mundo. Eso lo entienden Hamilton y Madison, “los federalistas”. Eso lo explica muy bien Octavio Paz. Vienen a América para romper con el pasado. No pasó así en México colonial ni en el Perú, prolongaciones de España. Terminó la Colonia pero nos queda el hábito del desdén sectario. Hoy en Perú, el ánimo inquisitorial es obligatorio. No se debate sino se insulta: caviar, derechista, velasquista, izquierdista, fujimorista, aprista, neoliberal y ahora ‘laico’. Y así quedas regio. No hemos salido de tres cosas: cuartel, convento y sambenito. Flota en el aire la búsqueda desesperada de alguna ortodoxia. La verdad, a veces esa limeñidad me irrita, otras me divierte. Este cronista sugiere que en las plegarias de nuestras iglesias, añadamos el siguiente ruego: “De los clericalismos, líbranos Señor”.

Publicado en El Montonero., 12 de enero de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/01/de-los-clericalismos-libranos-senor/

Protzel. Lima, urbe y orbe

Written By: Hugo Neira - Ene• 06•15

El filósofo Spinoza proponía que «la ley del más fuerte no es la razón del más fuerte». Sin duda alguna, por eso en cada semáforo de Lima que está en verde para uso del peatón, hay que correr para que no te atropellen. En cuanto a Marx, una de esas mañanas en Londres, se puso a examinar lo de la «práctica y el espacio social», o sea la city. Como se nota que Marx era citadino y detestaba el campo. Ahora bien, ni toda sociología tiene que ser marxista, ni hay entendimiento de la ciudad sin sociología. He encontrado un estudio estupendo sobre Lima.

Como urbe: ciudad populosa, a la vez cotidianidad y enigma. El autor arranca por llamarla «archipiélago». Es decir, «donde la conexión del sinnúmero de pequeños islotes que arman la trama urbana dependen de un salvoconducto llamado posición social». Es idea de Vega Centeno que el autor recoge. Es libro raro, rarísimo en nuestro medio. Javier Protzel, profesor principal  en la Universidad de Lima, dice cosas suyas y cuando no son suyas, ¡cita! Nada más que por ahí, merece ser leído. Universitario a carta cabal. Me resisto a usar el término académico. Don Ricardo Palma, que era miembro de varias, llamaba a los académicos «micos de aca».

La capital como orbe: como mundo. Lima imaginada, F. E. Universidad de Lima. Unas 444 páginas. Lima se despliega. Pasado y presente. Su construcción, de las barriadas al criollismo y a la experiencia burguesa (sí, dice burguesa, no se asusten) y de las nostalgias al olvido y a la interculturalidad, no es cosa de dejársela a los etnólogos. Lima que «no es una ciudad sino muchas» (:81). Se ocupa de los espacios sociales, parques, playas, de la inseguridad (cuando no) y del pandillaje. Del caos, y de la suciedad (:190). Hay una teoría del uso de paneles, anuncios y grafitis. Por ejemplo el Averno, un mural en el jirón Quilca. Se ocupa de rutinas callejeras: cambistas, taxistas, y deliveries (:342-355). Es difícil hallarle un tema descuidado, está «la Lima apresurada», el tiempo del trabajo, la familia, los amigos. La Lima de las literaturas. La de la vida privada.

Protzel tiene su corazoncito y tiene espacio para la crítica. Sin politiquería, anota lo que anda mal, muy mal. «La capital peruana se define en el siglo XXI por la inexistencia de espacios simbólicamente unificadores» con la «excepción de un partido de fútbol importante» (:116). El pacto social solo es oral y en los negocios (:124). Encuentra a la urbe «desarticulada» (:100). Observa el vertiginoso consumismo limeño y el culto al éxito personal. En ese libro, no hay más «la veredita alegre» a lo Chabuca, ni «repúblicas embrujadas» a lo Barnechea. El pollo a la brasa con papas fritas, en cambio, es un signo. Y lo que el pueblo quiere, el plato llamado «aeropuerto». Al autor le jode «el anonimato de lunas polarizadas», a mí también. Protzel describe: quién va a polladas o a cafés, restaurantes; observa a los jóvenes populares, van poquísimo al cine; mientras la mitad de los taxistas tienen educación superior. Va de los conceptos a la realidad y viceversa. Un viaje en moto taxi por la sociología urbana.  En estas semanas sino meses que nos vamos un poco de Lima, bueno sería llevar ese libro, que se instala en un sano espacio entre lo culto y lo popular. Bravo.

Publicado en El Montonero., 05 de enero de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/01/protzel-lima-urbe-y-orbe/

¿Cuba, «qué linda es Cuba»?

Written By: Hugo Neira - Dic• 23•14

La canción de Carlos Puebla me trota en la cabeza. Y me impresiona la franqueza de Obama, «el cerco a Cuba no ha servido para nada». Además, qué lección. ¿Conoce el amable lector a muchos hombres públicos en nuestro país, capaces de decir «me equivoqué»? El paso dado por el presidente Obama y por los hermanos Castro me parece estupendo. En ambos lados hay inteligencia. Y hay política, con su carga de necesidad y de incertidumbre. ¿Habrá cambios internos? ¿De qué tipo? Raúl Castro anuncia «la continuidad del socialismo». O sea, algo así como China post-Mao. ¿Liberales en economía y no en política? Por lo demás, el nudo cubanonorteamericano es muy antiguo. Los une y separa el Caribe.

Con Cuba más de un observador se pasa de listo. Uno de ellos, desde Miami, reduce el tema a la necesidad «de petróleo que tiene Cuba y al hecho que los americanos se sienten fuertes por sus yacimientos de gas y crudo shale en Dakota y en Texas». Es la tesis cínica: «La Habana está dispuesta a negociar su régimen a cambio del fin del embargo». En Lima circula «el imperialismo ha mordido el polvo de la derrota». Es la tesis lírica. Ambas facilonas. En Cuba comienza, al fin, una Transición. Vale recordar, no son fáciles.

Transición en ciencias políticas es la salida negociada de un régimen autoritario. Ocurre cuando los que mandan no pueden continuar y los que llegan no pueden un ajuste de cuentas. Se hace con pactos. Es lo que no entiende Carlos Alberto Montaner (El Comercio) y sí entendió, gracias al cielo, Adolfo Suárez. Al Duque lo conocí y en la España de la Transición vi cómo se desfranquizaban. Cómo se libraban del Bunker, o sea una judicatura, ejército y universidad, con gente del franquismo. ¿Saben cómo? Los jubilaron. Otros se reciclaron en nuevos partidos. Como en Chile postpinochetista. En Cuba la cuestión es: ¿qué hacer con los 12 mil comandantes acostumbrados a privilegios, casonas y tren de vida? ¿Una suerte de nobleza venida de la hazaña de la Sierra Maestra? Una élite del poder no se desplaza así nomás.

Cuba es una isla sin grandes recursos, o sea cuenta el tema del petróleo pero también aspectos particulares de su cultura popular. El Muro de Berlín se derrumba en noviembre de 1989. En 1991 deja de existir la Unión Soviética, y los «noventa» fueron años terribles para los cubanos, el eufemismo oficial los llama «el periodo especial». Cesó la ayuda rusa pero la isla no cedió. Entonces hice una larga estadía. Para intentar saber qué sustentaba el poder, pese a las privaciones. Escribí una crónica para una revista limeña. En ese viaje me percaté de algo que viene de la geografía del Caribe. La Cuba de los años 90 más que socialista ha sido y es anticolonialista. Y Fidel se vuelve el abanderado de un principio en lo que no transigen los cubanos. No quieren ser portorriqueños.

En suma, van a contar en las negociaciones, convicciones y geopolítica. Y además los de Miami¡! El núcleo más reaccionario del planeta, pidiendo que les paguen los devengados de estos últimos 60 años. Y entonces, ¿qué hacemos con la canción de Carlos Puebla, «un Fidel que vibra en la montaña» y «Cuba sin yanquis te quiero más»? Por lo visto, los yanquis regresan, Obama no ha bajado todavía todas sus cartas, y los castristas no se van. Interesante. A seguir.

 

Publicado en El Montonero., 22 de diciembre de 2014

http://elmontonero.pe/columnas/2014/12/cuba-que-linda-es-cuba/

Confucio y Fidel. ¿Del Despotismo ilustrado?

Written By: Hugo Neira - Dic• 16•14

Como se sabe, el Premio Confucio 2014 se lo han dado a Fidel Castro. La prensa mundial dice que recibió también una estatuilla, y tal vez unos 14’000$, como al del 2013, el maestro zen Yi Cheng, líder de budistas chinos. El premio sería la respuesta de Pekín al comité noruego que le otorgó el Nobel de la Paz al encarcelado disidente Liu Xiaobo. Esto no es la guerra fría. Y lo que vuela de un sistema a otro, son misiles simbólicos. Voy a comentar ese premio. No espere el amable lector el balance histórico del castrismo, no ahora. Tampoco panegírico ni diatriba del nuevo capitalismo de Estado en China.

El premio me ha puesto en dos lugares del pasado. En la Cuba de los años de esplendor, a la que fui muchas veces por asunto de Estado y por escritor, tras ganar el Premio Casa de las Américas. El otro lugar es el Pekín de la viuda de Mao. Un viaje de tres peruanos, Hernando Aguirre Gamio, Raúl Vargas y servidor. Viaje prolongado, de estudio. A Raúl le interesaba la educación, a mí el gobierno en cada aldea. Algo no ha cambiado. El valor del conocimiento, el de Occidente y el de su propia cultura.

Ese Premio ¿es un mensaje a Occidente? Ustedes tienen un Nobel, nosotros otro. Y más que a Occidente, a USA. Parecen decir sí, somos capitalismo, pero no el mismo. La China actual compra la deuda americana, son acreedores pero no socios internacionales. Han premiado también a Vladimir Putin.  Ahora bien, ¿por qué con ese signo a Castro? Confucio detestaba la violencia. Fue pensador, pedagogo, todo salvo guerrero. Sí lo es Fidel. Cercano a un condottiero del Renacimiento.  Confucio vivió en una era terrible de China (551-479 a.C.), de «reinos combatientes». Paradójicamente, aquel desorden produjo varias escuelas de moral —taoístas, budistas— y son los confucianos, tres siglos después, quienes llegan a ser la escuela oficial. Ellos proveen de letrados venidos del pueblo a varias dinastías —Sui, Tang, Song, Yuan, Ming y Qing— y el resultado fue una admirable administración. De mandarines. Fueron dos milenios de estabilidad. Quizá eso es lo que quieren premiar. En cabeza ajena.

Vamos a ver ¿la enorme China actual no es acaso manejada por unos 85 millones de miembros del Partido? ¿No es eso el mandarinato de nuestros días? ¿Y no es Cuba un país de gente culta? Y no hago el elogio de un régimen sin libertades pero ocurre que ciertas cifras deben tenerse presente. Cuba tiene un gasto público en educación de 13,6. México, 5,5. Brasil, 5,1. Argentina, 4,5. Chile, 3,2. Un amigo muy inteligente y liberal (los hay) me decía hace poco: «¿Para qué sirve la alta educación que tiene Cuba si no tienen empleo?» Sin duda, hoy no, pero mañana Cuba dará un salto tremendo.

El cubano de calle es alguien culto. Durante decenios, y por razones de Estado y manipulación política sin duda, con todo ha habido un gasto brutal en innumerables eventos musicales, cine, literatura, y carreras científicas. Justamente estos treinta últimos años en que hemos destrozado la educación y desculturizado a generaciones enteras, Cuba cuenta en cambio con un capital humano para el desarrollo que les salga de los forros. Por ahora el negocio privado está reapareciendo, en La Habana unos 473 mil autónomos, según un diario europeo. Pero a unos nuevos empresarios se les ocurre un perfume que lleve el nombre de Ernesto y Hugo. «El primero recio y dulce. El segundo suave y afrutado». La guardia vieja en el poder fulminó el proyecto. Dios, ¡los viejos stalinistas!

Publicado en El Montonero., 15 de diciembre de 2014

http://elmontonero.pe/columnas/2014/12/confucio-y-fidel-del-despotismo-ilustrado/