Dos barbaries

Written By: Hugo Neira - Nov• 07•18

En un artículo anterior me ocupé de los feminicidios. Esa barbarie continúa. En el día que cumplía 29 años, Edith Huaylas es asesinada por su esposo, Javier Rivera, en San Juan de Lurigancho. El asesinato se hizo a martillazos, y el padre mató también a sus tres hijos. Se cuentan ya 103 feminicidios. Sin embargo, hay otro tipo de violencia, lo que se está llamando bipolarización.

Objeción, la bipolarización no es reciente. Acudo a la memoria histórica. Desde 1932, el partido aprista pasó por varias persecuciones. Bajo el ochenio de Manuel A. Odría, volvieron a la clandestinidad y Haya se asila en la Embajada de Colombia en enero de 1949. Solo logra salir al extranjero en abril de 1954. Entre tanto, hubo un litigio con la Liga Internacional de los Derechos del Hombre. Ahora bien, el argumento al que acude Torre Tagle, no toca el pasado violento del aprismo en sus inicios. Asesinatos de Antonio Miró Quesada y su esposa, en 1935. Y en 1947 de Francisco Graña Garland. De militares y oficiales de la policía. Pero no abordaré ni el tema de los apristas en prisión o los fusilamientos en Chan Chan. A lo que voy, cuando se quiso aplastar legalmente al aprismo, el argumento del gobierno peruano fue que ese partido aspiraba a ser “internacional”. Y, por lo tanto, criminal. Como se puede apreciar, la confusión de lo legal y lo partidario para eliminar al rival, tiene antecedentes. La actual bipolarización no es sino un pasado que no se va.

Sobran ejemplos de bipolarización. Leguía llega en 1919 al poder gracias al Partido Civil, y lo primero que hace es deportar a los que no estaban de acuerdo con él. Rivalidad entre Piérola y Cáceres, a fusilazos, la entrada de Piérola por Cocharcas. Pardo y enemigos que lo matan. Y en los años republicanos, los caudillos, los he llamado «los señores del desorden». Y la rivalidad entre San Martín y Bolívar. Y en el XVI, Atahualpa en guerra contra Huáscar. Pizarro contra Almagro. ¿Qué estoy diciendo? Que la polarización es un patrón de conducta. Es etnohistoria. Todavía no se entiende que la democracia es mayorías y minorías, y el poder repartido en tres dominios. ¡Para que nadie mande del todo! Si no cambiamos de mentalidad y de comportamientos no tendremos ni nación ni Estado moderno. Entramos cojeando a un tercer siglo. ¿Saben cómo nos ven? Perú: élites del poder y captura política. John Crabtree y Francisco Durand. El primero, profesor en Oxford. Durand, en la PUCP. Al Estado se le captura (¡!) O sea, nada de partido de oposición. No lo dicen, pero eso buscan.

No estamos sugiriendo correlación alguna entre ambos fenómenos. Matar mujeres al primer no, revela una dificultad de muchos varones, en general de las clases más pobres, para admitir normas de la vida urbana —hoy mayoritaria—, o sea, el principio de la igualdad de derechos de las mujeres. La segunda, es una tendencia social y con mucha pasión. Pero los peruanos nos estamos dividiendo cada día más. Eduardo Dargent ha llamado «demócratas precarios», a esas élites que influyen pero que no tienen principios «sino estrategias» para su beneficio. Ambas anomalías tienen cura, si medios y políticos practican una pedagogía. Si entendemos el fútbol, podemos entender la política. Dos equipos juegan y se enfrentan, uno gana y otro pierde. Pero ambos se necesitan. Si no no hay deporte. Política no es destruir gobiernos o arrinconar parlamentarios. En la modernidad hay tensión necesaria entre rivales. Pero no es guerra. Menos clánica como es la actual. Hay que salir de esa pésima herencia.

Publicado en El Comercio, 7 de noviembre de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/feminicidio-polarizacion-dos-barbaries-hugo-neira-noticia-575045

Asu Mare

Written By: Hugo Neira - Nov• 05•18

Todo es pálido, al lado de la realidad.  —César Vallejo—

 

Nuestra situación actual es crítica. Las épocas críticas si bien provocan estrés y ansiedad, son aquellas que resuelven grandes problemas. Dicho esto, me sentí muy bien, pero ocurre que no. La noche de este viernes (escribo los sábados) se me quitó por completo el sueño. Si al amable lector sufre de desvelos, no luche contra el insomnio. Es una gran ocasión para meditar. Así, en la sala de mi casa entré a un estado de introspección. Me preguntaba cómo saber si los peruanos quieren o no la democracia. Eran las 4 de la madrugada. Y me puse a buscar el último Latinobarómetro.

En la serenidad de la noche nochera, resulta que para la democracia churchillana —quiere decir que la democracia liberal es el mejor de los regímenes porque todos los otros son peores— no somos los más entusiastas, pero un 60% sí lo está. Los uruguayos, al 84%. En otra página (17), el peruano solo está satisfecho al 16%. Lo cual es grave. El tema no es la democracia como régimen sino para quién se gobierna. Que Palacio de Gobierno gobierna para unos cuantos grupos de poderosos en su propio beneficio, lo piensa un 80%. ¿Saben dónde hay la mayor convicción en ese punto? En el Brasil. No nos sorprendamos del resultado de las elecciones últimas.

En fin, me pregunté de dónde me venía la convicción de la división de poderes. Y antes que me venciera el sueño, fui en busca de uno de mis amigos. Los libros son eso, grandes pensadores que pueden instruirnos. Esos que han concebido intelectualmente el mundo moderno. Fui al encuentro de Charles Louis de Secondat más conocido como barón de Montesquieu. Y busqué una sola idea. Algo decisivo. La palabra clave. Y la encontré en el Capítulo XI, el argumento 4. Lo siguiente:

«Para que no se pueda abusar del poder es preciso que, por la disposición de las cosas, el poder frene al poder» (p. 205). Ha dicho abusar, la tentación autoritaria siempre existe.

A Montesquieu y su El espíritu de las Leyes, se le encuentra en las mejores librerías del ramo. Traducido al castellano y cuesta 77 soles.

Frenar quiere decir sujetar, limitar, contener. Y me dirán, ¿es necesario? Mi respuesta es que existen 167 países que tienen Ejecutivo, Parlamento y Poder Judicial. Según el Democracy Index de las Naciones Unidas. Si cerramos el Congreso, pasamos a la lista de naciones africanas. Eso lo saben algunos, y así Mulder, desafiando la posibilidad de cerrar el parlamento, no es alguna pachotada. Si lo hacen, en un país en que las treinta primeras empresas, todas son corporaciones internacionales a excepción de una que es peruana, salir de los canones de la democracia liberal sería un acto de suicidio económico. Maduro puede hacerlo, tiene la venta del petroleo. Nosotros, no.

¿Qué es lo contrario de frenar? Apaciguar, calmar. En suma, un consenso. Imposible.

Segundo punto. Me llama la atención un libro de John Crabtree y Francisco Durand. Perú: élites del poder y captura política. Crabtree es profesor en Oxford. Durand lo ha sido por años en Texas, y ahora, profesor en la PUCP. Y eso nos lleva a qué es lo que se entiende por ‘élites’. Ortega y Gasset decía, para quitarle valor al término, «siempre hay diez mejores, diez mejores filósofos, toreros y gánsteres». En el Perú no se llega al poder. Se le captura. Y entonces, ¿para qué discutir con el rival? ¿Consensos? Por favor.

¿Y quiénes son esos elitarios y a la vez, inquisidores? Yo leo a los peruanos, en particular a los investigadores. Y acudo al trabajo de Eduardo Dargent, Demócratas precarios (2009). Una circunstancia le llamó la atención. En el 2005, cuando la candidatura de Humala. Le sorprende que «viejos miembros de la izquierda peruana que criticaron al fujimorismo por no respetar la democracia, negociaron con Humala para ser parte de su grupo político». ¿Pese a que el candidato más cercano a Hugo Chávez en el Perú era Humala?! Y sin embargo, ¿relajaban sus estándares frente a la posibilidad de llegar al poder? La conclusión del profesor Dargent es terminante: «Los demócratas precarios, son aquellos individuos que subordinan reglas y valores de la democracia a sus intereses de corto y mediano plazo». Lo suyo es descripción y revelación del mal peruano en los niveles más altos de decisiones políticas.

He aquí el origen de la crónica inestabilidad institucional de estos 18 años. Gabinetes fantasmas, contubernios, conciliábulos. Cómo se nota que buena parte de las llamadas élites, vienen de colegios de curas… El gusto por el secreteo.

Tercer punto. La polarización. ¿Fujimoristas y antifujimoristas? Cómo se nota que no hubo en los colegios cursos de Historia del Perú… No es novedad. La palabra «criminal» se usó contra el aprismo, de 1932 a 1956. La imagen que acompaña este artículo, era un folleto distribuido en colegios del Estado. La criminalidad de Haya era su propósito continental. En consecuencia, jueces y «entidad internacional» como criminal. Y los 5 años de Haya en la Embajada de Colombia sin poder ni salir ni viajar. Las malas cosas se repiten, ¿no?

¿Y en el pasado? Leguía llega con los votos civilistas, ¿y luego los deporta? Y Piérola es el rival de Cáceres. Y San Martín rival de Bolívar. Y más lejos, Pizarro se aprovecha del conflicto entre Atahualpa y Huáscar. La dualidad fratricida nos acompaña. Aunque la sociedad peruana ha cambiado en lo social y lo económico, no en la manera de razonar. Seguimos prisioneros del «pensamiento único». Y se finge ser demócrata, pese a que por dentro no se aprecia la pluralidad (¡!) El otro no existe, y si insiste, hay que aplastarlo. Pero solapa. ¡Qué de mañas y de hipocresía!

Publicado en El Montonero., 5 de noviembre de 2018

https://elmontonero.pe/columnas/asu-mare

Manual para Inquisidores

Written By: Hugo Neira - Oct• 29•18

Sabiendo donde estamos, de vuestros afanes por refutar las opiniones de vuestros reos condenados, nos apuramos por hacerles llegar esta carta. Os escribe Nicolao Eymerico, Inquisidor general de Aragon, que fuera en mi vida terrenal.1 Os envio este manuscrito porque sois nuestros colegas. Y con el aprecio debido, sin escolios ni excesivos comentarios, no olvideis nuestra regla práctica. La habeis iniciado ya, pero intentando refutar las opiniones, y eso no posible en los tribunales de la inquisición en el orbe cristiano. Sabemos, hermanos, que vuestra meta es escarmentarlos con los rigorosos castigos —prisión preventiva por largos años— y “sabemos que habeis cambiado los esquisitos suplicios de nuestro tiempo”, y esperais que se arredren con el miedo. Pero no olvideis que nada se puede esperar de amor a lo bueno en ellos. En nuestro tiempo los llamamos hereges. En vuestro tiempo, obstruccionismo. No nos es muy claro este tipo de heregía, acaso venga del traidor Lutero, eso acaso podeis explicarlo, cuando nos reunamos en el lugar donde estamos, que comprendeis, no podemos decir en que lugar se encuentra.

Primer consejo. Teneis que obrar por vuestra propia facultad. Y fallar sin advertencia a obispo alguno, y menos a los juristas. La inquisición es inmune, os lo digo por si lo habeis olvidado. Enfrentais en nombre del bien a los condenados. Vuestra maxima es enjuiciar, en eso consiste el tormento, y evitar las sutilezas de abogados, que pueden ser sus complices, a los que de paso, podeis tambien intimidar. No olvideis, en las obras mas antiguas escritas sobre la materia, “Simpliciter et de plano, sine advocatorum estrepitu et figura”. Quiere decir, que los tramites del proceso no se puede detener en la sustentación ni en los días de tribunales, sino que ya sabeis que son culpables.

Sin embargo, vuestros procesos inquisitoriales, tratan de tener forma juridica ante la heregia, y lo que vois llamais, “lavado de activos” y otros pecados de vuestro tiempo, dinero que se recoge para algo que no entendemos, “campañas electorales”, pero a lo vamos, nuestra práctica reside en tres pasos para la causa, a saber, acusacion, delacion y pesquisa. Ello se encuentra en el Manual de Inquisidores, que es del siglo XIV, capítulo II, pagina VII, “De los testigos”. Si ya estan acusados, es porque ya sabeis que son culpables. Y teneis indicios, y es suficiente.

Segundo consejo. Teneis que apelar contra el acusado á la declaración de los “testigos domesticos”, asi dice nuestra regla (pagina IX). Y tambien “de su muger, sus hijos, sus parientes y criados, pero nunca en su abono”. Estas declaraciones, falsas o verdaderas, tienen mucho peso (Direct. part. 3ª, quœst. 70). Debo deciros, “es opinión asentada de todos los moralistas, que en asuntos de heregia” —o sea, ilicitos de vuestro tiempo— “puede un hermano declarar contra su hermano, y un hijo contra su padre”. El padre Simancas, en nuestro siglo, quiso exîmir de esta ley á los padres y los hijos, “pero no fue admisible su dictamen”. La razón de nuestro argumento es que “antes hemos de obedecer á la Santa Hermandad que a nuestros padres”.

Tercer consejo. Debeis apelar al testimonio de los testigos, aunque falsos (pagina VIII del Manual). Poco importa a la santa causa que no se puedan probar los pecados del reo. Para este caso, a falta de pruebas, se admite el testimonio de otros infieles, incluso de judios, siempre y cuando el testigo falso no se ponga a favor del acusado. Si ya acusado, la primera declaracion en contra, es la valedera.

Cuarto consejo. Si el reo se resiste, lo cual es frecuente, el inquisidor le dirá que se va á hacer un viage largo, y no sabe cuando será la vuelta. Y si no confiesa, si se empeña en decir que es inocente, y que mientras viaga, el reo se va a quedar en la carcel. Hemos visto a muchos hereges de complexion delicada, y ceden.

Quinto consejo. Podeis fingir compasión. Incluso, hacerse amigo del reo, “ego compatierbar tibi”. Está en nuestro Manual original. Tambien el inquisidor encuentra reos capaces de soportar los interrogatorios y hacer por su parte, preguntas. En esos casos, el inquisidor debe darle respuestas vagas, o en los autos, hacerse el distraido, hojeando un legajo cualquiera. Y luego, levantando la voz, “¿no lo decia yo? Confesad la verdad”.

Sexto consejo. “Nunca estará de sobra la prudencia, la circunspeccion y la entereza del inquisidor en el interrogatorio del reo”. Son muchas las tretas de los hereges (o vuestros rebeldes obstruccionistas) incluso, cuando confiesan. “Los hereges son muy astutos, disimulan sus errores, vierten fingidas lagrimas, un inquisidor se debe armar contra todas estas mañas”.

En conclusión, es peculiar y nobilísimo el Tribunal Inquisitorial. “No estan sus jueces obligados á seguir las reglas forenses”. De modo que, si hay omisión de requisitos, de pruebas, etc, no vuelve nulo el proceso. Esto lo dice nuestro Manual (Peña, adnotat. lib. 3°, Schol. 112). Esto proviene de un manual anterior, Tabiense y Locato. Nosotros nos ocupamos de las cosas esenciales, nuestra moral. Jamas reconocer un error. Y nadie debe salir de nuestras carceles como inocente. Pero debemos obrar como si se procediera conforme a reglas de derecho. Rara vez debe seguir un inquisidor este modo de proceder. No es practico. Se corre el riesgo que el acusado y sus abogados, lo vuelvan del todo litigioso. En esos casos, “el inquisidor aconsejará al que acusa que cambie su acusación en delacion”. Y seguir asi, el oficio de la causa. Hay que tener en cuenta que los falsos testigos aun convictos, no puedan permanecer en encierro. De modo que al reo, no le queda sino dos posibilidades. O bien, admitir su heregia (o ser jefe de una organización criminal) en consecuencia, unos azotes, luego montado sobre un azno, y con una vela de color verde, salir a las calles y darle unas vueltas a la plaza Mayor de la ciudad de Lima. La otra sanción es la hoguera. No entiendo porque no la aplicais.

1 El Manual de Inquisidores existe. La última edición es de 1821. Tengo el ejemplar. http://historiayverdad.org/Manual-de-Inquisidores-1821.pdf Las comillas y varios párrafos de glosa siguen la lógica de los jueces inquisidores, para los cuales, todo reo ya era culpable. Decir quién hoy los imita, es innecesario.

 

Publicado en El Montonero., 29 de octubre de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/manual-para-inquisidores

 

Feminicidios. La fría barbarie

Written By: Hugo Neira - Oct• 25•18

En este diario, alguien se pregunta «de qué mueren los peruanos» (Elmer Huerta). Hay una cuestión específica, «de qué mueren las peruanas». Además de las enfermedades conocidas, de algo que no viene de las bacterias. Acaso de la sociedad. «En Santa Anita, albañil celoso fue a su casa a reclamar a la madre de su hijo, porque lo había dejado». Le pega un tiro y se suicida (El Trome). Hace dos semanas el concepto de barbarie se nos perdió.

En mi artículo anterior, me apoyé en un antropólogo, Ward Stavig, su estudio sobre la violencia de sexo en las comunidades indígenas del Perú. Hoy ponemos atención sobre la gran transformación de la sociedad peruana, debido a la emigración del campo a la ciudad. Es un progreso, sin duda, hoy tenemos un país urbano. Pero toda civilización tiene su barbarie. El asesinato de mujeres hecho con crueldad es de estos tiempos. Es un ritual corriente. Al parecer mimético. Una plaga.

El mexicano Carlos Monsiváis, gran cronista de la ciudad de México, hablaba de «escenas de pudor y liviandad». Qué suerte, nosotros nos ocupamos de la inconclusa modernidad, con prácticas sociales radicalmente asociales, por decir lo menos. Danilo Martuccelli, francés nacido en el Perú, sociólogo, se ocupa de la cultura chicha y del achorado. En manos de sociólogos, un hábito corriente permite abordar las leyes secretas (y a ratos malvadas) de las sociedades. Para Martuccelli, el achorado es el nuevo peruano, y como seña, resulta que es prepotente. Ya no trata de sobrevivir sino de avasallar (Lima y sus arenas, p. 227). El tema da para mucho.

¿Qué dejan de tener los varones citadinos que no solo matan sino torturan? No sé si el amable lector conoce a Clifford Geertz, no tiene por qué. Antropólogo americano, dedicado a Indonesia, contradice a funcionalistas y estructuralistas al ocuparse de lo más pueril, del juego favorito en Bali, la pelea de gallos. Sí, eso mismo que fue popular en Lima. De Geertz, dos premisas. La primera, «toda cultura tiene una coherencia interna, con aspectos afectivos». La segunda, como culminación de sus muchos trabajos, algo universal: «el hombre viene al mundo incompleto». Lo completa la cultura en los años infantiles, obviamente la familia, pero también la escuela y el contorno. Sigamos con este último.

¿Se acuerdan del bolero? Nacido en Cuba, adoptado por los mexicanos, de Agustín Lara a Chavela Vargas, era popular, acaso depresivo, pero literariamente lírico. No era alegre como la salsa o el merengue, sin duda romántico y medio llorón, tanto como el vals peruano y el tango. Pero estoy diciendo que el macho que lo cantaba, era tierno. Incluso en la ruptura. «Bésame, bésame mucho, como si fuera la última vez». Estoy diciendo que además de la música, había poesía. ¿La hay hoy día? ¿En la era del perreo?

Ahora bien, según Geertz, lo humano es aprendizaje y para eso, los cursos en la secundaria de literatura. Me canso de decirlo: cursos para aprender a tener sentimientos, desaparecieron. No digo valores, sino el tema de la sensibilidad. Capricho de la escuela (maldita) de constructivistas. ¿Sabe el lector lo que estoy diciendo? Un joven peruano jamás ha escuchado un poema en el aula. «Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí…» (Vallejo, por si acaso). Hace decenios que en las escuelas del Estado, no se pierde el tiempo en cursos que forman el alma. Muchos se salvarán de esa psiquis amputada. Pero de paso hemos fabricado algunos monstruos. El contorno, no podemos cambiarlo. La escuela sí. La cultura digital no necesita prescindir de las humanidades.

Publicado en El Comercio, 24 de octubre de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/feminicidios-fria-barbarie-hugo-neira-noticia-570719

Encuentros inesperados

Written By: Hugo Neira - Oct• 22•18

Incertidumbre desde hace meses, ansiedad y desazón por el rumbo que toma la política y ahora también la economía. Los precios han comenzado a subir y los empleos disminuyen en lo formal como en lo informal. El antagonismo Ejecutivo y Parlamento continúa. Las democracias, incluso las peores de la región, admiten, quiérase o no, el principio mismo de la existencia de mayorías y minorías, pero esa virtud no nos habita. No hay disputas entre ideologías, dos derechas se enfrentan. Ocurre algo más trivial y al alcance de cualquiera, la animadversión, la repulsión y el odio. Muchos lo disfrutan. Es más cómodo que pensar. Y mientras el horizonte se oscurece, se nos fuga el “hermanito”.

Acaso por todo eso, se entiende que los medios, en particular radios y canales de TV, no solo inviten a políticos, sino a gentes que no son actores directos, como es mi caso. Estuve en esta semana, del 15 al 21, en ATV de Milagros Leiva, el día jueves. Luego en “Enfoque de los sábados” de Raúl Vargas. Y anticipadamente, en el Acuerdo Nacional, el miércoles 17. Lo que describo no tiene ninguna carga de vanidad. Los medios quieren saber qué piensan o sienten, algo más allá de los políticos mismos.

En el Acuerdo Nacional, sabiendo los propósitos de esa entidad, tras una visión global del país, propuse una hipótesis, la realidad peruana escindida. Apelé a mi propia circunstancia, conocí el Perú de mi infancia, era un país pobre, muy pobre. Las masas que reunía en gigantescos mitines Haya de la Torre (y después Barrantes, o todo líder político) estaban compuestas por obreros y empleados, con salarios muy bajos, pero esa era una masa de militantes con cultura. La oratoria de Haya oscilaba entre los problemas de las clases dominadas y una clase oxfordiana de cómo andaba el mundo. Y la gente, mayores o jóvenes, lo entendía. Ahora bien, confié que yo no reconocía, en este Perú de los inicios del siglo XXI, no solo con políticas sin doctrinas ni militancia alguna, sino algo peor. El desprecio al conocimiento. Entonces, expliqué que la sociedad peruana actual está compuesta de diversas capas sociales emergentes, que mediante el mercado y en gran parte desde la inmensa informalidad, han conseguido entrar al mundo del dinero. No las llamo clases, porque para eso, se necesita no solo tener dinero sino conciencia. Una idea de comunidad. No pueden tenerla. Son gente de negocios pequeños o grandes, que compiten entre sí. No son clases medias, son couches o capas. Lo de clase es algo nada simple, y no me voy a extender sobre ese punto. Para progresar y alcanzar a las clases medias cultas, tienen un escollo. La restringida educación que han recibido. Hace cerca de 40 años que hay una secundaria común sin los cursos que permiten aprender a pensar. Entonces, ¿cómo no vamos a ser ese país poco competitivo que describe el diario El Comercio en un grado de sinceridad y alarma (21.10.18)? Pésimo en adopción de tecnologías, mercado laboral, dinamismo de negocios, ¿cómo si abandonaron por la cultura digital por completo leer textos o escribirlos? Como se nota que somos maniqueos. O blanco o negro. En otros países, los alumnos tienen su laptop y leen libros. Esa deliberada no lectura es una patología peruana.

Dije algunas otras cosas en ese estupendo foro. Creo haber recomendado un Observatorio del Mundo Actual. Ya que dependemos de la economía mundial. Dije también que vivíamos una época de emergencia de capas medias con dinero pero sin capital intelectual. De ahí el gusto por los outsiders. De Belmont a Ollanta Humala. Y les recomendé saber asombrarse. Cómo aparece Sendero Luminoso, y cómo desaparece. Cómo un ilustre desconocido vence a Mario Vargas Llosa. Cómo Toledo no resultó el representante del cholo peruano. Y así por el estilo.

Con Milagros Leiva tuvimos menos tiempo, y no se lo reprocho. Presentó a un hombre del pueblo, que viajando muy tranquilo en un bus, viendo que un pasajero estaba maltratando a una muchacha, intervino y le salvó la vida. Se llama Segundo Romero, y es un héroe de nuestro tiempo. Con Milagros, repetí acaso lo mismo: la sociedad peruana ha cambiado y la clase política no entiende las modificaciones de las metas y los comportamientos de la gente peruana.

Fue acaso con Raúl Vargas que estuve más sintético. Dije que la política es tres cosas: la razón, la voluntad y la pasión o emoción. Ahora bien, si la razón desaparece, como está ocurriendo, entonces ya no hay ni izquierda ni derecha. Y las urnas en el 2021 son un agujero negro. Dije que el desplazamiento de los peruanos al mercado y al consumo, se ha hecho con dos riesgos. Por una parte, en los colegios se enterraron a los pensadores peruanos, que eran una escuela de pensamiento para entender el Perú: Basadre, Riva-Agüero, Porras, Sánchez, Haya, Mariátegui, Matos Mar, Flores Galindo. Siguen vigentes, los problemas que estudiaron, ¡han crecido! Los ignoran los jóvenes, creen que con una “aplicación” se resuelven las cosas. El otro riesgo es que ha arrojado a millones de peruanos a un consumo por encima de lo que ganan. La fiebre por ser rico y en poco tiempo, se ha apoderado de la mentalidad colectiva. De ahí la costumbre de lo ilícito, arriba, abajo y al medio. Por lo demás, recuerdo haber dicho que era muy difícil hacer política en el Perú. “Vivimos en un mundo de necesidades distintas”. En suma, no hemos terminado de formar la nación. Para lo cual la historia del Perú es necesaria. Ni tampoco el Estado. Queremos desarrollo, riqueza, pero sin reglas. Siento decirlo. ¿Un capitalismo con diversas mafias? Crisis abajo y crisis en las elites, tanto políticas como empresariales, ¿a qué infierno estamos ingresando?

Publicado en El Montonero., 22 de octubre de 2018

http://www.elmontonero.pe/columnas/encuentros-inesperados