Este continente y sus democracias imprecisas

Written By: Hugo Neira - Ene• 07•19

A veces, para entender, hay que hacer lo que los visitantes de una exposición de pintura hacen, dar unos pasos tomando distancia del cuadro, para ver mejor. ¿Cómo va el mundo? ¿Cómo la América Latina? En lo que concierne a los líos internos, los nuestros, esa guerra entre poderes institucionales, francamente, es lo peor que nos ha pasado. Y todo lo que envuelve el tema de Odebrecht. Me parece que otras sociedades tienen, como nosotros, lo que podemos arriesgarnos a llamar un desarrollo descendente. Estoy en Santiago, fuera del país por un rato. Cuestión de ver y percibir qué patologías sociales detienen a otras sociedades y naciones.

Veo las cumbres de los Andes, visibles como para nosotros el cerro San Cristobal, o el Misti para Arequipa, así de cerca. Santiago con sus 7 millones de habitantes, se halla a 567 metros de altura y a algunas horas de la costa. De eso que Jorge Basadre dijo, «una larga espada en el flanco del Pacífico sur». Pero hoy, esta ciudad que tiene el metro más extenso de la América del sur, ha dejado de ser solo una cuenca poblada y se ha subido a las montañas andinas, al punto que en una zona nueva, un puma amaneció subido a un árbol en un jardín. La noticia sobrepasó el debate sobre el sistema universitario o la propuesta del presidente Piñera sobre la reforma laboral. El puma amaneció en El Arrayán, en la comuna de Lo Barnechea. Y la directora del zoo ha sido muy clara: «No es el puma el que está en nuestro hábitat. Nosotros estamos en el hábitat del puma». El asunto corre traslado al problema ecológico.

Años atrás, lo más notorio entre 1990 y el 2006, eran diversas izquierdas radicales como alternativa en la América Latina. Fue la era de Chávez, Correa, Evo Morales, y sin duda alguna, de Lula. Y en esa euforia, que también nos implicó —el voto por Humala, por Susana Villarán—, sin embargo, hubo un escéptico. Olivier Dabène, profesor en Francia. Su hipótesis fue la siguiente: ¿las elecciones en contra de la democracia? Algo se venía abajo. En el libro de Dabène está el capítulo de Carmen Rosa Balbi, su anticipada visión: en las siguientes elecciones locales, las dos tendencias políticas fueron derrotadas. Había comenzado una crisis de representación que dura hasta nuestros días. Pero no nos dimos cuenta.

Confieso que no le di mucha importancia al pronóstico del profesor Dabène. Había anunciado «unos resultados disfuncionales», «con riesgo de la estabilidad y la calidad de la democracia». Vino entonces, un periodo de análisis de esa «calidad». Los estudios de Tanaka y el Latinobarómetro. Diez años después, vivimos lo que había sido previsto, «una espiral de decepción». Sin embargo, en el Perú, es sabido planetariamente que entre el 2003 al 2016, «el 33,3% de los habitantes del país salió de la pobreza» (Google). ¿Y eso fue correspondido por la ciudadanía?

Sin contar con el escándalo Lava Jato, Toledo, García y Humala vieron disminuir notablemente su popularidad durante el mandato presidencial. Hoy lo que tenemos son «sociedades divididas o fragmentadas» señala Willibald Sonnleitner, del Colegio de México, y observa «elecciones muy disputadas con resultados inconvenientes». En cuanto al Brasil (ignorábamos a Odebrecht, brazo imperial que compraba clases políticas), me entusiasmaba que estuviera entre los BRICS, es decir, al lado de India y China. Pero eso resulta ser una ilusión.

Brasil, ayer: como población, 205 millones. Y como PBI, US$ 2,416 billones. Cómodamente, cinco veces la Argentina. País moderno, la mayoría de su producción está en el sector de industrias y terciario. No nos debe sorprender, pues, que se crearan puestos de trabajo con empleos estables, unos 9,4 millones. Brasil, entre las naciones con elevado Desarrollo Humano.

¿Qué pasó? ¿Política voluntarista de Inácio Lula da Silva? Elegido dos veces presidente, en enero del 2003, con una alta votación, el 63%. Luego, se impuso con un 48,61% contra un candidato socialdemócrata. La presencia de Lula en la escena mundial era enorme, pero la luna de miel con la economía mundial llega a su fin desde el segundo semestre del 2009. Hoy sorprende la crítica a ese periodo. Francisco de Olivera, sociólogo y entre los fundadores del Partido de los Trabajadores, autor de El neoatraso brasileño, publicado por CLACSO, pone patas arriba la política no solo de Lula sino desde el tiempo de Getulio Vargas. Lo subtitula, «los procesos de modernización conservadora». Su hipótesis es aplastante: «campesinos pobres, trabajo informal y salarios precarios, han subsidiado el crecimiento de la industria y los servicios». ¡Las nuevas clases medias! Creo que otro de sus argumentos nos conviene conocer: «el neoatraso es que en la era de la mundialización capitalista, todo depende de los conocimientos científicos y técnicos, es decir, secuestrados en patentes». O sea, sin educación e ingreso a la tecnología y la ciencia, no hay salida. ¿Pero cómo hacerlo con sociedades de informalidad masiva?

¿Qué se ve en varias naciones? Una crisis de la oferta política. La decepción produce un desinterés creciente. El neoliberalismo ha logrado crecimientos macrosociales pero a la vez, brechas gigantescas. Tampoco es una época para gobernar «con el sistema del partido dominante». Ni solo con el neoliberalismo, que despolitiza. En fin, en todas partes, el poder es discutido. El presidente chileno Piñera acaba de iniciar su mandato, y ya está perdiendo apoyo en las encuestas. Es como si los ciudadanos, recuperando su autonomía, enviaran al sillón presidencial a un personaje en el cual no confían del todo. En cuanto al puma, lo salvaron. Lo durmieron y le pusieron colchones para que no se golpeara al caer del árbol. Qué bien, pero ¿quién nos salva de la tentación de «democracias hegemónicas», que buscan no tener opositores?

Publicado en El Montonero., 7 de enero de 2019

https://elmontonero.pe/columnas/este-continente-y-sus-democracias-imprecisas

 

En la época en que vivimos

Written By: Hugo Neira - Dic• 26•18

En la época en que vivimos, me he acostumbrado a la futilidad de cualquier iniciativa para salir del abismo de la no cultura, que hoy nos habita. Y sin embargo, tuve una respuesta cuando me preguntaron qué pienso de la tesis del fiscal Domingo Pérez. Anteriormente, Marcel Velázquez, profesor en San Marcos, quien aparte de su calidad de escritor se ocupa de los plagios en el mundo universitario, señaló que había «negligencias académicas graves». Y dijo que no habiendo puesto comillas, lo suyo «era un uso no honrado del derecho de cita en la una tesis». Por mi parte, me sumé a ese parecer. El texto completo de mi análisis se halla en El Montonero del lunes 24 y en este blog. Le ruego al lector que lo vea por completo. http://www.bloghugoneira.com/non-classe/peor-que-un-plagio-un-ersatz

El problema de un juicio imparcial de esa tesis enfrenta un dilema. El fiscal Domingo Pérez, por una parte, ha citado el origen de sus páginas, ha puesto el título del texto del juez Linares Rebaza. Pero ¿eso le permite tomar no solo párrafos, sino páginas enteras? Y lo que es grave y perturbador para el lector, ¿sin usar las comillas? He visto, pues, páginas absolutamente idénticas a las del juez Linares Rebaza en las del fiscal Domingo Pérez. Ahora bien, el debate se ha politizado. Los que apoyan al fiscal dicen que ha cumplido al poner el nombre del juez. Los que lo desaprueban, la ausencia de comillas como algo grave. Ciertamente, hay ambigüedad. Lo escrito y pensado por Dyran Linares en el 2009 pasa como un texto de Domingo Pérez. El tema corre traslado a la Universidad Católica de Santa María, de Arequipa.

Pero no me hago ninguna ilusión. Ya ha ocurrido que una universidad española, ante los plagios de Acuña, se demoró en responder y finalmente no lo censuró. También en España la educación se ha vuelto un negocio. Lo que más me asombra es la ambivalencia de los entrevistados. Se nota la crisis de la cultura peruana. No se insiste en que las comillas son la manera de decir «esto que he citado, no es mío» pero es interesante. Para eso sirven, para separar quién cita y quién escribió lo citado.

Ahora  bien, he intervenido, pero no desde un punto de vista jurídico. No estudié derecho. Lo que me interesa —y lo he dicho— es el lado social de ese caso. Todos sabemos que son innumerables los estudiantes que «se bajan de Internet» textos que hacen pasar como suyos. Ahora bien, ¿puede ser posible que un fiscal, en los días que corren, ignore la obligación de acompañar la cita con comillas? Creo que sí es posible. Le doy entonces, al fiscal Domingo Pérez, algo que los jueces y fiscales no suelen dar a los peruanos: el beneficio de la duda. Puede que sea verdad que no estaba enterado de esa regla gramatical. Y todo esto me lleva a un tema mayor. La terrible crisis de la educación peruana.

Para mí, todos estos defectos, están vinculados a la deseducación que reina en colegios y universidades. Vamos como el cangrejo, para atrás, desde que desaparecieron los cursos en la secundaria común, de lógica, historia, literatura, gramática, acompañando cursos de ciencias, como la química, la física, las matemáticas. Cursos que existen en todas las otras naciones de la América Latina y del mundo, el Perú, los dejó de lado. Gigantesco error. Hoy, la educación peruana en la secundaria común, no existe. Sostengo que es un Ersatz. Una simulación. Como aquello que reemplaza el azúcar para los diabéticos, un sustituto. Vamos hacia abajo. Sin embargo, pese a que todo el mundo sabe que nuestra educación no vale nada, las cosas siguen igual.

Ese triste deterioro masivo del quehacer intelectual me inquieta. Se ha creado —artificialmente— dos países. El de los hijos del pueblo y los afortunados que fueron a los colegios privados. La crisis política, la falta de confianza en los elegidos, no es sino una parte de una vasta decadencia, a la vez cultural, social y moral. El Perú volverá a ser grande cuando todo individuo, sea hombre sea mujer, estudie lo que estudie, sepa escribir correctamente unas cuantas páginas. Saber escribir no es un asunto de literatos. En el mundo globalizado, es una actividad tan natural como saber manejar un auto. Enseñar a leer y redactar es algo que nadie hace en el Perú actual. Esto se está pareciendo a un suicidio colectivo. No necesitamos tanto políticos inteligentes. Lo que necesitamos, y urgentemente, es ciudadanos reflexivos. Que no voten por cualquiera. La cultura es el poder espiritual moderno. Nos falta educación. En latín quiere decir que se convierte una cosa que no es buena en otra que es mejor. La instrucción pública ha hecho a los países avanzados.

En cambio, vivimos una época negra. Todos somos anti tal o cual postura. Por mi parte pienso que el anti no nos da una identidad. Es solo la negación del vecino, el otro. ¿O es que quiere decir yo soy mejor que el otro? El anti es pura negación. Como antis no vamos a ningún lado. Los antis son innumerables. Anticomunistas, antisocialistas, antiapristas, antifujimoristas, y por qué no, antidemócratas, antimoralistas, anti-masones, anti-venezolanos, anti-lectura, anti-científicos. El mundo no puede ser negación.

Para mí, conocimiento es progreso. O entramos a la cuarta revolución industrial, o desaparecemos. El mejor producto que pueda producir el Perú debe ser el propio peruano. La fuente de un posible desarrollo sostenido no está en las minas ni en las exportaciones, está en la capacidad de los sesos de los peruanos mismos. La historia de la humanidad nunca ha aprobado los pueblos sin ciencias ni virtud. El hombre que piensa también siente y ama. Trata de otra manera a sus próximos. Con la política debemos dejarla como solución. Es en la pedagogía donde se halla la salvación. En un lenguaje y pensamiento que sobrepase los tópicos tradicionales, el discurso artificial y difuso del Perú oficial. Hace tiempo que viven separados de la nación.

 

 

 

 

Peor que un plagio, un Ersatz

Written By: Hugo Neira - Dic• 24•18

En estos días previos a la Navidad, me piden unos amigos una opinión académica a propósito de la tesis del fiscal Domingo Pérez, cuyo texto repite, línea por línea, párrafo por párrafo, el texto de un juez. En efecto, los documentos que me pusieron en la mano, es cierto que literalmente replican un trabajo ajeno. Sin embargo, el fiscal hace la cita de su fuente, del escrito del juez Linares Rebaza. ¿Es suficiente? ¿Poner el nombre del verdadero autor permite no glosarlo sino repetirlo, sin cambiar ni una coma?

Sobre este asunto ya ha dado su parecer Marcel Velázquez, alguien que conoce perfectamente el uso gramatical del castellano. Y le reprocha no haber puesto las comillas. Y le doy la razón. Inexorablemente las comillas tienen un función. Cuando las pones, es un gesto de honradez. Quiere decir, ante los ojos y el cerebro del lector «el texto que sigue, no es mío». Las comillas marcan qué es lo que es de uno y qué lo de otro. Así de simple y de enorme.

Por mi parte, no voy a especular —nunca lo hago— si el fiscal de esta historia eludió las comillas para hacer pasar ese texto como suyo. O acaso no sabe para qué sirven las las comillas. Ese es un tema de las redes. A mí, otra cosa me importa. Algo que no es ni jurídico ni político. Todos sabemos que muchos estudiantes bajan textos de Internet y los hacen pasar por suyos. Eso ocurre porque la secundaria en el Perú, no es mala. Es algo peor. Es un Ersatz.

El concepto está en el intitulado de esta crónica. Por mi parte, no uso un concepto sin explicarlo, tanto para mis libros o para crónicas como esta. Lo que se llama, universalmente, un Ersatz, merece una explicación. (No se dice ‘amerita’, lo usaba Alejandro Toledo, y no solo nos fastidió la gobernabilidad sino también la gramática.) ¿Qué es un Ersatz? Es un sucedáneo, un producto de sustitución. Se usa en castellano como en la lengua inglesa. Por ejemplo: «Wool or cotton, that was Ersatz, artificial» quiere decir «lana o algodón, era sintético, artificial». Otro ejemplo, margarina en vez de mantequilla. Quiere decir, un sustituto, acaso de poca o ninguna calidad. Su uso es despectivo. La margarina es un Ersatz de la mantequilla.

Pues bien la educación peruana, hace tres décadas que es un Ersatz. Lo del juez plagiado, me importa su lado social. El caso de un fiscal con textos sin comillas no es un caso aislado. Todos sabemos que para graduarse en una maestría o un doctorado, hay que presentar una tesis. Y millares de estudiantes hacen lo mismo. Y —pregunto—, ¿en qué nivel de estudios, en secundaria o en universidades, se enseña lo que se enseña en otros países, a organizar las ideas mediante cursos de redacción? Mejor dicho, ¿cómo les piden algo que en ningún momento ha sido tema de trabajo en la secundaria común? Con el mismo criterio, sin pensar en el fiscal sino en los estudiantes, ¿por qué no les piden que lo hagan en latín o en alemán? En otras palabras, qué cinismo y trampa es exigir lo que el sistema de formación intelectual y profesional ignora, y en un país en que no se aprende ni a comprender un texto ajeno o disertar racionalmente en un paper (¡!¿?) Tanto admiran a los Estados Unidos, sepan entonces que sus jóvenes estudiantes pasan primero por los colleges, donde no aprenden materias sino métodos de estudio y de hablar y redactar con una lógica particular que es la del saber y la ciencia. ¿Con qué cara les pedimos hagan lo que no les enseñaron en ninguno de los niveles de educación, ni en la primaria, ni en la secundaria, y menos en las universidades, que han eliminado los estudios generales?

En Perú, ¿dónde se aprende a escribir? Muchos creen que es un don natural. Otro extravío muy peruano. No es innato. No es natural. Lo es hablar. Pero leer o escribir es algo que se aprende. No viene de los genes. Sino de los mayores. De la cultura. Pero hoy, los peruanos hablan castellano pero no han estudiado ni un gramo de gramática… Entonces, no es el problema de un fiscal sino de millones de peruanos, hoy entre los veinte y cuarenta años. Salvo los que peinamos canas hemos tenido una educación correcta. Lo he dicho y lo repito: si tuviese un hijo adolescente, lo enviaría a estudiar a Bolivia o al Ecuador, en donde la enseñanza sigue el modelo universal y no el mamarracho de la secundaria estatal del Perú.

El ser humano no viene completo al mundo, lo complementa la cultura, el contexto. Para eso se inventó la escuela, para dar el saber a los hijos, aquel que los padres pueden ignorar. Así es la cosa, hábitos y aprendizajes desde hace milenios en la edad adecuada, la juventud. Pero los constructivistas dicen que enseñar va contra los derechos del educando. Según ellos, los adolescentes deben descubrir, por sí solos, lo que Mendeleiev, su clasificación de los elementos químicos, una tabla de doce líneas y ocho columnas, en la que están todos los elementos, incluyendo los que anticipó con casillas en blanco, como el germanio y el galio. Esa vanidad interrumpe lo que es la educación humana, tenemos la herencia de los sabios que nos preceden. Y si un niño tiene 12 años, con la buena escuela que cuenta con la acumulación del saber, ese niño tendra 12 + 2500 años de saber en su cabeza. Siempre y cuando no sea una escuela peruana en manos de constructivistas que han logrado que millones de jóvenes peruanos no abran un libro, e incluso, que un fiscal no sepa para qué sirven las comillas. Bravo doctor Vexler. La deseducación está lograda. Hoy toca las cumbres del poder. Felicitaciones. Lo de desburrizar las aulas no es para mañana. Y después nos quejamos del nivel de los parlamentarios.

Pese a todo, ¡Feliz Navidad!

Publicado en El Montonero., 24 de diciembre de 2018

https://elmontonero.pe/columnas/peor-que-un-plagio-un-ersatz

Perú, las tres vidas de Lurgio Gavilán

Written By: Hugo Neira - Dic• 20•18

Conocer el país. Como Raimondi en el siglo pasado, viajes por tierras y por ríos, y minerales, clima y altura. Hoy, acaso no tan científico pero escrudiñando gente y lugares como lo ha hecho Rafo León, viajero, además de sus crónicas de la China Tudela. Conocer el país físico y el habitante, los peruanos. No solo la belleza del paisaje. Acaso lo extraño, lo ignorado. Perú actual, diversos climas, culturas y un tiempo para antropólogos. Y de pronto, una obra singular. La vida de Lurgio Gavilán, «que relata en primera persona su paso por Sendero Luminoso y por las Fuerzas Armadas. Y por si fuera poco, se hace más tarde monje». Un texto que me ha asombrado. Memorias de un soldado desconocido. Autobiografía y antropología de la violencia (2012, IEP).

No es literatura sino algo real. Todo esta ahí, «hambre, persecución, tristeza, alegría, terror, aun cuando era niño-soldado», dice el autor y a la vez personaje central, Lurgio Gavilán. Su relato, mezcla de memoria y sentimientos, arranca desde que lo reclutan en la zona de La Mar, Ayacucho, niño-soldado, en 1983. Sobre Sendero se ha insistido en su origen urbano y universitario, «en la confluencia de maestros y estudiantes allá por los años ochenta», lo recuerda Yerko Castro, mexicano, que presenta el libro. ¿Pero cómo se sumaron los campesinos en sus filas? Sabemos que Sendero reclutó a la fuerza jóvenes y niños, pero en el caso de Lurgio, fue voluntario. En el mes de enero de 1983, junto a su tío, en un viaje de selva a sierra, dos días a pie. Transita por Punqui, Huarcca, Anyay y Anco. Es una tía que le pide que se quede, tiene 12 años, pero continúa. En el camino, el tío «le compra en una feria, zapatillas y ropa».

Le rodea un clima político, «lo escuchábamos en la radio, los jóvenes y los profesores hablaban de una guerra popular. Nuestros padres y nuestros paisanos hablaban: Kaypiñas kachkan partido. (¡Aquí ya está el partido!)». Se incorpora a Sendero y hay una descripción de la vida interna de los senderistas. Más que combates, las penas por la más mínima falta: «la compañera Martha se había robado un atún, y fue sentenciada a muerte». La violencia senderista no solo fue matanzas de comunidades como en Lucanamarca, sino ese rigor sin límites para con ellos mismos.

El tiempo en Sendero le fue corto. En 1985 cae prisionero en una emboscada militar. La sorpresa es que no lo matan. Lo adoptan. Tenía 14 años. Al parecer, prefieren darle educación e incorporarlo. Otra novedad de esa guerra interna: innumerables senderistas fueron pasando, decepcionados, a las filas militares. De eso no se ha hablado. Lurgio Gavilán encuentra en los cuarteles una disciplina que ya conocía, «levantarse muy temprano, correr y gritar». Estuvo en las bases militares hasta 1993. Estudia su secundaria en Huanta. Pero un día decide irse, y se va. Al convento franciscano de Santa Rosa de Ocopa. Era sargento, pero prefiere su tercera vida. Si entiendo bien, vive en México. Quien fue senderista, soldado y luego monje, es hoy antropólogo.

No me digan que no merece estas breves líneas. En tiempos en que domina masivamente la «religión» del consumismo y el dinero a como dé lugar, un quechuaparlante busca otro destino. Y de guerrero a monje, va hacia el conocimiento y las ciencias sociales. ¿«Antropología de la violencia»? Cierto, lo es, y algo más. Al final de esas aventuras —que observo sin elogio—, religión y ciencia. Interesante, ¿no? Para reflexionar. Lo popular es invisible hasta que estalla.

Publicado en El Comercio, 19 de diciembre de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/peru-tres-vidas-lurgio-gavilan-hugo-neira-noticia-589192

¿La inmunidad parlamentaria? Y qué pasa si mañana…

Written By: Hugo Neira - Dic• 17•18

En mi artículo del lunes pasado prometí no ocuparme del referéndum hasta sus resultados finales. Pues bien, no hubo grandes sorpresas. Y coincido con quienes lo consideran «una victoria del gobierno y una derrota del Congreso» (Martín Tanaka, en El Comercio del 15.12.18). Diría, por mi parte, más bien un éxito para el presidente Vizcarra. En efecto, hasta ahora, era solo un sucesor por obra del azar. Pues bien, ya no lo es. Ha fabricado su propia legitimidad. La que proviene de las urnas y del pueblo. Ahora bien, Tanaka, profesor principal en la PUCP, se plantea esta cuestión: «Y después del referéndum, ¿qué?». Y también en El Montonero, en la pluma de Víctor Andrés Ponce: «¿Qué hará Vizcarra con su triunfo?». Me sumo a sendos analistas.

En cambio, lamento que lo más importante no se haya conseguido, la bicameralidad. Era esencial. La unicameralidad es solo para países pequeños. Honduras, El Salvador. Panamá. La desmemoria peruana, se han olvidado que en 1993, fue una construcción apresurada bajo la presión de la OEA. Y muchos de nuestros problemas provienen de no tener Senado. Lo hay en Chile, la Argentina. Incluso en Bolivia (36 senadores) y Ecuador. Qué roche, los otros dos países andinos tienen electores más cuerdos. En fin, lo cierto es que Martín Vizcarra se revela como un político. Lo cual no era PPK ni Toledo ni Humala. El tema es qué sigue. 

El Comercio se inclina a creer que le preocupa la competitividad y productividad del Perú, acaso porque han escuchado al presidente en el CADE. Les parece que se viene una reforma laboral. Sin embargo, las actividades presidenciales son muchos actos públicos y visitas a lugares, se diría más un político en campaña que un estadista concentrado en la gobernabilidad. Me recuerda en el tema de los viajes al interior, a Humala que se aburría en Palacio. En fin, desde Roma, los políticos siempre construyeron clientelas. Pero algo me alarma. La anulación de la inmunidad parlamentaria. Tema delicado. ¿Tema de constitucionalistas? No solo de ellos, de quienes conocen la historia y las ciencias políticas. Y tengan grandes dosis de sentido común.

Para ese gran debate, que supongo habrá —¿o volvemos a hacer algo a la carrera?—, lamento la desaparición de los cursos en secundaria de educación cívica, en colegios estatales para los hijos del pueblo. Recuerdo el curso de quinto año en el Melitón Carvajal, de historia universal del profesor Rubio Fataccioli. « La inmunidad parlamentaria no se puede eliminar porque su beneficio es asegurar la libertad del diputado». Fue entonces que aprendí que el artículo IX del Bill of Right de los ingleses, era para proteger a los parlamentarios del mismo monarca. Era apenas un escolar. Años después, ya en Francia, entiendo que la Asamblea Nacional francesa establece sin menoscabo el derecho, en 1790, «para asegurar la autonomía y libertad de los miembros del cuerpo legislativo». «Solo los cogidos en flagrante delito, o por perturbar el orden público, podían ser arrestados».

Todos debemos hacernos esta pregunta. ¿Por qué una serie de países la han adoptado hasta nuestros días? Bélgica, Italia, Alemania, Japón, Finlandia, Dinamarca, Egipto, Israel… Y la monarquía parlamentaria de la España de hoy, no la ha desechado. Una autoridad en la materia, el español Antonio Carro Martínez, dice que la inmunidad de los representantes «podría no ser necesaria en los países mencionados, puesto que la democracia está bien arraigada». No es nuestro caso. Pongamos que el presidente Vizcarra se comporta correctamente hasta el 2021. ¿Qué pasa si esas elecciones las gana no un demócrata sino un outsider de tendencia autoritaria? Nuestra condición social y costumbres no nos pone a salvo de las arbitrariedades venideras. Somos el país de los «demócratas precarios» (Dargent). Y «de las capturas del Estado» (Durand).

¿Tensiones actuales entre Ejecutivo y Legislativo? No lo creo, el Congreso actual está KO. Pero a lo que voy, hay otro tipo de tensiones. En el ayer, esa prerrogativa protegía a los representantes del pueblo de los Reyes. Hoy, el déspota es el poder del dinero. Existen las corporaciones privadas gigantes, esas que son el motor de nuestra economía. Como sabemos —y lo explica muy claramente Francisco Durand—, los grandes grupos de Poder Económico ya no son los Wiese, Picasso, o los «doce apóstoles». Hoy las empresas multinacionales provienen de Estados Unidos, España, Canadá, … La clase empresarial peruana se mantiene, pero no son los potentes. Y entonces ¿qué pasaría si mañana un diputado toma la palabra para enfrentar a la Refinería La Pampilla, o a la compañía Minera Altamina, o alguna de las 50 empresas extranjeras que residen en nuestro país? Las corporaciones tienen sus equipos de juristas. Y sin la protección de la inmunidad, harían pedazos al que se meta en sus asuntos. ¿Eso queremos? ¿Por salir del Congreso fujimorista, vamos a matar la idea misma de Parlamento?! ¿Porque hay unos cuantos congresistas acusados de delitos y no saben qué hacer con ellos? ¡Cambien los reglamentos!

Por calles y plazas se dice que se respeta a los tres poderes. Pero esa ley apunta al corazón del Parlamento, a la libertad de expresión. Mañana, cuando no tengamos Congreso, ¿será la calle el espacio popular para defender a la nación? Cuidado, señor Presidente y señor Villanueva, lo digo con todo respeto: un Poder Ejecutivo excesivo, sin el contrapoder de un Parlamento, provoca el nacimiento de fuerzas insumisas. No lo hagan. El Perú no merece convertirse en una excepción pavorosa. ¿Sin bicameralidad y sin protección alguna a los que se atrevan a ser parlamentarios? Vaya manera de festejar los dos siglos de errores que nos preceden. Eso no se le ha ocurrido ni a Leguía, ni Odría, ni a Velasco, ni al mismo Abimael Guzmán.

Publicado en El Montonero., 17 de diciembre de 2018

https://elmontonero.pe/columnas/la-inmunidad-parlamentaria-y-que-pasa-si-manana