Cade 2015. OK. Pero…

Written By: Hugo Neira - Dic• 07•15

“Arranca la campaña” dice un ancho diario limeño. En efecto, arrancan más bien las campanas, varias con repiques exitosos. Y una, con un tañer lúgubre de entierro. Los candidatos expusieron. César Acuña fue el único que leyó. Y leyó muy mal. “Aquel que lo ha logrado todo”, como tuvo el cuajo de decirlo en la tribuna. ¿Ha logrado qué? Por lo visto no ha logrado lo elemental. Al menos leer correctamente una página entera.

Zacarías Ramírez, dicen que es el hombre más rico de México y no por eso se le ocurre ser el inquilino de los Pinos, la residencia presidencial. El hombre más rico del mundo parece que es un español, Amancio Ortega, pero no tiene la majadería de querer residir en la Moncloa. No es nada personal, pero el ciudadano Acuña no tiene ninguna calificación para intentar lo que intenta, carece de “capital simbólico”. (Anda Paco, no seas malo, explícale a tu amigo lo que le falta, porfa). Esa lectura a trompicones en Paracas puede que haya sido su catafalco. En otro Cade, por el 2001, algo parecido le ocurrió a Olivera. Habló y se hundió. Pero no cantemos victoria. El triunfo del sentido común, en nuestro país, es siempre conjetural.

Vayamos a los expositores de verdad. No estuvo nada mal PPK, habrá halagado a una platea de ejecutivos con la idea de reducir el IGV, y sorprendido con su propósito de crear un seguro de desempleo. Desempleo, una palabra condenada desde el optimismo de Hernando de Soto. Pero eso es en gran parte este Perú sin oferta de empleos y asalariados. Esta sociedad se ha ido salvando porque aquí los pobres —los emigrantes andinos— se inventaron empleos y no se cruzaron de brazos como en otras sociedades. Hace cuarenta años, eran una solución momentánea. Por los años 70, el Cade fue sobre “nueva sociedad industrial”. Pero en el 95, “Perú empresa”. Y al diablo el empleo de calidad masivo. Ahí nos salimos de la ruta. En fin, Keiko, con frases como “sabemos vencer al terror”, y lo de Ministro de Economía “ensuciándose los zapatos”, no estuvo nada mal.

Después de escuchar a Alan García puse estas líneas en mi Twitter. “Convincente, con las cifras en la mano. Con humor, defendiéndose bien de las preguntas. Con sonrisa y autoridad. Estupendo”. Ahora bien, ¿quién fue el mejor para los que estaban en Paracas? Según el diario El Comercio, fue PPK y Keiko Fujimori. Pero yo llamé por teléfono a un par de amigos que estaban en Paracas. Y me ratificaron que fue García.

El viernes por la tarde me entra una llamada del diario La República. Y entre muchas cosas, sostuve que algo estuvo ausente tanto en Alan García y en los otros expositores. Ese algo es nada menos que el país informal. «Para la enorme masa de pequeños empresarios, las propuestas de trabajo inmediato, los trenes y otros proyectos, los tienen sin cuidado. No quieren ser asalariados». El discurso estructurado de García, la tecnicidad de PPK y la puntería de Keiko, son para un país formal. Válido para algo como Uruguay. Es decir, ciudadanos con empleos estables, altos salarios y masivamente cultos. Ciertamente, estaban hablando a una audiencia del Cade. Pero hay otras fuerzas vivas. Un mundo de no pobres. De no lectores, y de no militantes. Fruto del negocio propio y la pésima escuela. Los idus de marzo no han pasado.

César Acuña me irrita y a la vez me intriga. Y no soy el único, ha escrito Marcel Velázquez, “el fruto ilegítimo del fujimorismo y del avance incontenible del mundo chicha peruano”. Cuatro reales habidos tras universidades bambas que nacieron desreguladas, y listo, ¡Presidente! Pero si el 90% de los trabajadores desea ser empresario, y la informalidad es el 70%, el candidato de “la fantasía como mercancía” tiene siempre posibilidades.

Al elenco estable, ¿se le puede pedir algo de imaginación? Muchas naciones y civilizaciones se han venido abajo por no ver lo que les resultaba invisible. Los socialdemócratas alemanes sin entender a los nazis. La Venezuela próspera de clases medias y ciega ante la miseria de los cerritos. Así ocurren las cosas. El otro Cade existe. De los que apenas sobreviven y se toman por empresarios. Son millones. Y ellos pueden llevar su César, un bárbaro, a Roma. En fin, peruanamente, al caserón ese de la Plaza de Armas.

Publicado en El Montonero., 07 de diciembre de 2015

El derechómetro

Written By: Hugo Neira - Nov• 30•15

Encuesta. Suma los puntos hasta llegar a cien.

1. A la pregunta de si eres de derecha o de izquierda, sueles responder que no ves la diferencia entre una y otra.

> Ponte diez puntos. Eres de derecha pero ni cuenta te das.

2. Sí dices que eres de centro porque no logras diferenciar ni la una ni la otra.

> Ponte diez puntos y cinco de yapa, por conchudo.

3. Dices que no eres de derecha, pero no estás en contra del mercado, y entre amigos y familiares, sueles decir: «-Mira cómo ha progresado Chile con Pinochet y el Perú con Fujimori».

> Clasificas. Veinte puntos.

4. No tienes una opinión pero cuando te preguntan sobre los gays y las lesbianas, dices que respetas todas las opciones sexuales pero que te gustaría que no sea la opción de uno de tus hijos.

> Clasificas. Eres derecha solapa. Suma tus veinte puntos.

5. Estudiaste de muchacho en el Santa María, hablas inglés incluso mejor que el castellano, te sigues viendo con tus patas de colegio y tu hijo se ha casado con la hija de uno de tus compañeros, además tu empresa tiene socios que son del barrio donde tu familia vive hace siglos, aunque se hayan ido a los Estados Unidos.

> Clasificas. Ochenta puntos.

6. Te llega altamente la encuesta, tu familia tiene casa de playa en Asia, no vas a votar por nadie, la política no te interesa, es para vividores, y no como tu papá que se mata trabajando en una compañía de seguros de vida que ha quebrado. Solo te interesa la informática y la tecnología de punta.

 > Clasificas, ponte los puntos que quieras.

7. No lees El Montonero. Vas a votar por Flores-Aráoz para que aplique «la cadena perpetua» a todos, en especial a unos desgraciados que le hicieron una estafa a tu familia, comprando terrenos en Pachacamac antes que ustedes.

> No digas tu apellido. Vamos «pelo», no te metas en negocios y sigue con lo tuyo que es la música. Clasificas.

8. Enseñas en una universidad recontraprivada. No eres de izquierda, pero te simpatiza. Has estado lejos de locuras de senderistas, de los arribistas que trabajaron para Velasco, no te fías de Verónica Mendoza ni del padre Arana, detestas al aprismo y a los fujimoristas, cuya base es de cholos comerciantes. Eres una persona decente, nunca has estado preso ni deportado. Eres pata del padre Gutiérrez, monógamo, nada de marihuana ni de concierto rock en la familia. Te declaras lejano de la derecha.

> Puede ser. Pero la verdad es que eres uno de derecha de tomo y lomo, aunque lo niegues. No, no te pongas malcriado, no te hemos preguntado cuánto ganas como decano en tu universidad ni nada de ese sobrino que se fue a morir con Sendero. No te piques.

9. Has votado por Toledo pero hoy te cae mal por lo de Zaraí, la hija. Piensas que Alan García podría hacer un buen tercer gobierno pero lo del hijo Danton fuera de la sagrada familia es inconcebible. No sabes por quién vas a votar pero de repente te inclinas por «el más adecuado a condición que funcione la constitucionalidad» como dices en tus cursos de Derecho.

> Eres el más derechista de todos. Ponte tus cien puntos bien ganados.

10. Piensas ante la encuesta que lo de derecha o izquierda no cuenta sino la élite que la pueda dirigir.

> A ver, me pareces alguien conocido. ¿No llevas un apellido compuesto? ¿Tu papá no es un reconocido filósofo? ¿No has escrito un tratado sobre la Ciencia Política? Y después de explicar a Parsons, Bertrand Russell, Hobbes, Raymond Aron, al mismísimo Galbraith, ¿ahora trabajas para Acuña que se jacta de no haber leído un solo libro en su vida? ¿De casualidad no te llamas Paco? ¿Qué dices? ¿Que solo eres uno de los «jales»? ¿Más bien, la Eminencia gris? Pucha, esta vez te pasaste. La Patria agradecida te levantará un monumento por tu decisivo aporte al caos.

 

Publicado en El Montonero., 30 de noviembre de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/el-derechometro

 

De zombies, plagios y proyecto de Estado

Written By: Hugo Neira - Nov• 23•15

¿Se ha fijado el amable lector la cantidad de películas de actualidad dedicadas a los zombies? Let There Be Zombies. Es un género que ha desplazado a Drácula y a los Aliens. Son espectaculares, caminan con movimientos espasmódicos. Son multitud, no piensan. Y sobre todo muerden. Se alimentan de nosotros. Una mínima reflexión nos lleva a pensar que son signo de temor propio al tiempo que vivimos. Metáfora del gran pavor. De una plaga mortal, el sida, el ébola africano. De algo que contagie. Es metáfora en el mundo global. Y nosotros, como siempre tan originales, tenemos nuestros propios zombies.

El concepto viene del vudú, quiere decir «cuerpo sin alma». ¿Y qué es el alma, en este caso? El saber propio. Un zombi no lo tiene. En consecuencia, plagia. Según el diccionario, plagiar es imitar, calcar. También se dice como sinónimo de secuestro en México y en Colombia. En el Perú es costumbre. Algo como: -Mira pata, aquí tienes la vaina, el trabajo que me pediste.

En efecto, uno lo mira, lo encuentra magnífico y unos segundos después te das cuenta que es un fraude. No  lleva comillas, así que lo ajeno pasa como propio, ni notas a pie de página. El plagiario lo es porque no sabe que hay giros semánticos en nuestra lengua (o no quiere¡!) como «según Jorge Basadre», o «según Voltaire», o según Perico de los palotes. Te bajas algo de la web, y ya pues. Rapidito. 140 caracteres. El plagiario es «pragmático». No le debe nada a nadie. ¿Citar a otro? Esas son huevadas.

Plagiar es plaga corriente. Ataca a congresistas que calcan leyes de otros países y las presentan como suyas e invade las universidades, lo sabemos todos los que dictamos cursos. (Dictado y no con Powerpoint. Las ideas no se miran, se entienden semánticamente.) Ahora bien, en estos días ha ocurrido un accidente de proporciones. El programa de gobierno del partido aprista ha sido víctima de plagio. Ok, los apristas tienen también su cuota de zombies. Pero no comparto que minimicen el estropicio.

Creo que es la ocasión para que sus directivos reflexionen sobre lo que está pudriendo la sociedad y el país entero, y que yo no me canso de denunciar, «la mala escuela», descuido de todos, de Señor a paje. Así, ante ese plagio en su plan de gobierno, deslindadas las responsabilidades personales, es hora de preguntarse ¿de dónde viene?

Esta plaga tiene origen que a muchos irrita se mencione. Viene cuando los cursos de humanidades en secundaria —literatura, historia, lógica y gramática— los desaparecen. Y con la muerte de las humanidades, física y química que alegremente borraron. Esas disciplinas eran el espacio pedagógico para aprender a razonar. Lo digo yo, estudié en el Melitón Carvajal. La plaga la inocula el aparato burocrático de Educación desde hace decenios. El Sutep es otra historia. No mezclemos. Los constructivistas, por su odio a la cultura, hacen pensar en los guerreros del EI. En el Perú, esa suerte de islam es suavecito, solapa. Educación por «áreas». O sea, la nada. Así se engendraron los zombies. Eliminaron al maestro. Hoy hay «facilitadores». Antes se estudiaba —un ejemplo— para ser profesor de geografía. Eso se acabó. Los zombies vienen de que cuando escolares, a millones de peruanos nadie los vacuna contra la ignorancia. Es decir, la lectura como un hábito cultural. Pero hay quienes creen que la pésima educación peruana se arregla comprando computadoras. Otro mito. La mejor tecnología es un profesor que conoce a fondo su materia y alumnos que saben consultar, ora libros, ora internet. Así de sencillo.

Hoy, los no cultos, que también son los no pobres, están convencidos que la lectura no lleva al «billete». Y es una convicción. Hoy aspira a Palacio el representante del partido inmenso de la anticultura. Hay un vínculo causal entre los petulantes seguidores de Vygotski y el comercialismo de Acuña. Muchas gracias por el regalo, doctor Vexler.

Publicado en El Montonero., 23 de noviembre de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/de-zombies-plagios-y-proyecto-de-estado

 

París agredido. Y riesgo del 2016

Written By: Hugo Neira - Nov• 17•15

El sábado pasado la noticia era que la esposa del presidente confesaba como suyas las cuatro agendas. A la vez, el presidente al fin se decidía a convocar elecciones. Punto final a preparativos de golpe de Estado. Hubo conciliábulos y varias «gargantas profundas» que dieron el oportuno aviso. Ambas noticias resultan más que saludables. En la misma mañana estuve como invitado en una jornada psiconalítica. Flotaba en la audiencia el fantasma de los ataques terroristas en París, los 120 muertos, el «estado de urgencia». Fue una mañana singular. Situación nacional y el inicio de un largo conflicto.

Escuché esa mañana muchas cosas sabias y sensatas. En mi mesa el sujeto fue la sociedad peruana. Retengo una idea de Carlos de la Puente, filósofo, «la sociedad peruana es punitiva y sin embargo todo el mundo hace lo que le da la gana». Se refería al «chapa tu choro», a esas ganas de castigar y punir. En nombre de la buena causa, por supuesto. Luego, diserta sobre una costumbre que tenemos. El invocar la ética personal cuando se discute. Por ejemplo, ¿vas a votar por un corrupto? Yo no. O sea, mi ética es mejor que la tuya. De la Puente dice que eso no ocurre por el amor que le tenemos a la norma sino para decir «yo soy mejor que tú». ¡Un ejercicio narcisista! Revelador: se asoma el pasado inquisitorial. Octavio Paz decía «venimos de la Contrarreforma». En nuestros días, la conversación corriente y en redes, si es discusión se vuelve una disputa entre beatos. Cada quien con su teología a cuestas.

Sobre el 2016, coincido con Víctor Andrés Ponce, habla del «elenco». Eran tres ¿y ahora son dos? Keiko y PPK. Sobre Acuña empatado con Alan reviso la prensa. «Por los palos», de Fernando Vivas. «Lo veo crecer», yo también Fernando, con la diferencia que no me gusta para nada. Fernando Rospigliosi tiene un acercamiento crítico: «su receta no es secreta, usa descaradamente y sin complejos el clientelismo» (El Comercio). Y apelo a la clara opinión de Marcel Velázquez: «César Acuña representa la alianza del cinismo y el simulacro. Un exitoso vendedor de ilusiones educativas y sociales». Leo ahora a Julio Cotler, su descripción de Acuña me parece atinada hasta esta frase: «sabe usar la conectividad formal e informal». Lo siento Julio, discrepo. Lo dije en Caretas, «representa el máximo de la idea mercantilista». Y ahora añado: no encarna la conexión sino la destrucción de lo poco formal por la informalidad. La presidencia como una mercancía más.

Acuña puede ganar. Puesto que seguimos buscando un outsider. ¿Pese a la desilusión de varios gobiernos de aventureros? ¿Y se le recibe hasta con halagos cuando representa la indefinición generalizada? Si es eso, «que se lo coman todo y acabemos» (César Vallejo).

De París y los atentados —en un estadio de fútbol, en un concierto de rock– en lugares de convivialidad, no nos preocupemos más de lo necesario. Francia es una nación de guerreros (democráticos) que ha vivido feroces guerras y saldrá adelante. Preocupémonos del Perú tan cerca del abismo. Para mí Acuña es el mal mayor. Y no es la primera vez que tengo vaticinios que se cumplen, por desgracia. Por Humala dije que no votaba «ni con una pistola en la sien». Percibí su ambigüedad. Ahora en Acuña, la lumpenburguesía. La anomia victoriosa en Palacio. Este país sucumbe a la metafísica del dinero fácil. Su dinero ya está comprando talento. ¡Qué pena por Lay, un pastor! Por Beatriz Merino, tan inteligente y dentro de esa simulación de universidades bambas y de un Estado chicha. A diferencia de Humala, tiene algo que proponer. El billete. No es nuevo, culminará el desarrollo descendente. ¿Perú, agujero negro? Lo más probable, dice Carlos Meléndez, las candidaturas se pondrán «a bailar ‘pegadito’». Por mi parte, «el que sea» menos Acuña. ¿El poder en manos de la nada? Vamos a echar de menos a Humala y a Toledo.

 

Publicado en El Montonero., 16 de noviembre de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/paris-agredido-y-riesgo-del-2016

 

Montesquieu y la interpretación chicha

Written By: Hugo Neira - Nov• 09•15

Hace poco, hubo debate sobre “la separación del poder” entre legislativo, judicial y ejecutivo. Lo provocó, entre otros, el hábeas corpus pedido por Alejandro Toledo ante las investigaciones abiertas por la actual Cámara por el caso Ecoteva. El Tribunal Constitucional sentenció en su contra, marcando la independencia de un poder ante el otro. Volvimos, pues, ante un campo de interrogaciones. Antiguo y viejo problema ¿qué poder predomina? No es la primera vez que estas dudas asoman en nuestra vida republicana. Acaso la culpa la tenga un conocidísimo filósofo francés llamado Montesquieu. ¿Qué tal si vamos a visitarlo?

¿Quién no lo conoce? Escritor, filósofo, un ilustrado del XVIII. “Gran señor cosmopolita sin grandes ilusiones”, lo describe su mejor biógrafo. Pero no nos perdamos, se dedicó a escrudiñar “la generación de las leyes” en varias sociedades, con la misma paciencia que Darwin se puso a estudiar las especies vivientes. Ahora bien, si visitamos su obra principal, Del Espíritu de las Leyes, que publicó anónimamente, acaso nos llevaríamos algunas sorpresas. La primera, no es un libro más. El volumen que tengo ante los ojos tiene 842 páginas, en Alianza Editorial (Madrid, 2003). Además, ese gran señor del Siglo de las Luces, en realidad llamado Charles-Louis de Secondat Baron de La Brède (1689-1755) no escribía libritos sino enormes sumas del saber humano.

Su índice aturde y abruma. Estudia gobiernos moderados y despóticos, leyes antiguas francesas y japonesas, el tribunal doméstico de los romanos y la opinión de Aristóteles y lo que hizo el rey de Siracusa, las buenas costumbres de China y la esclavitud de los negros; la poligamia y el suelo de América. No crea el lector que exagero o invento. Todo esto y más está en el oceánico señor de Secondat. Pero hay un problema. Por ningún lado aparece con capitulares aquella  “separación de poderes” que, sin embargo, es lo más conocido del abundante filósofo. Y el origen de nuestras bizantinas disputas.  El lector dirá no es posible, ¡busque bien! Y es lo que hago.

Por si acaso, esa obra se divide en 31 libros y más de doscientos capítulos. Y ninguno dice: “de la separación de poderes”. ¡Asombroso! Cuando se supone que esa idea es la “teoría general de las condiciones de la libertad institucional y social”. En fin, claro que lo encontramos, pero bajo un rubro inesperado, el siguiente: “de las monarquías que conocemos”, Cap. 7 del libro IX. En unas cuantas líneas casi perdidas:

«Los tres poderes no están distribuidos ni fundidos según el modelo de la constitución de que hemos hablado, sino que cada uno tiene una distribución particular, según la cual se acercan más o menos a la libertad política, de modo que si no se acercaran, la Monarquía degeneraría en despotismo.» (p. 218)

La palabra es distribución. ¿De qué? Del poder, de qué otra cosa podía ser. En francés, inglés y en castellano una cosa es ‘separación’ y otra ‘distribución’. Montesquieu quiere evitar que los tres poderes quedaran en manos de un solo hombre, una sola asamblea, un solo poder. Vivía bajo el despotismo e intenta evitarlo para los siglos venideros. A este caso Charles Eisenmann llama una “desinterpretación”. Suavidades de profesor. Los herederos sacaron las conclusiones que les convenía. No es esta una de mis clases, pero cabe señalar, entre muchos, jacobinos franceses y federalistas norteamericanos (Hamilton, Madison). Montesquieu nunca dijo nada de “separación” y menos que el parlamento (o el judicial) fuera el primer poder. Eso pasa por el rapidito nomás, la cultura chicha. ¿«Un error de lectura»? (Eisenmann). No me lo creo. Hay cultura chicha en nuestra adversión a la teoría y también en otros lugares.

Se la hicieron a Marx. No hay una línea suya sobre el Estado socialista. Ni una en Rousseau sobre gobierno con mayorías y minorías. Y hoy el liberalismo político tiene axiomas cuasi religiosos y escondidos despotismos. Tanto como sus rivales socialistas.  Acaso un día salgamos de esta edad de piedra.

Publicado en El Montonero., 09 de noviembre de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/montesquieu-y-la-interpretacion-chicha