El derechómetro

Written By: Hugo Neira - Nov• 30•15

Encuesta. Suma los puntos hasta llegar a cien.

1. A la pregunta de si eres de derecha o de izquierda, sueles responder que no ves la diferencia entre una y otra.

> Ponte diez puntos. Eres de derecha pero ni cuenta te das.

2. Sí dices que eres de centro porque no logras diferenciar ni la una ni la otra.

> Ponte diez puntos y cinco de yapa, por conchudo.

3. Dices que no eres de derecha, pero no estás en contra del mercado, y entre amigos y familiares, sueles decir: «-Mira cómo ha progresado Chile con Pinochet y el Perú con Fujimori».

> Clasificas. Veinte puntos.

4. No tienes una opinión pero cuando te preguntan sobre los gays y las lesbianas, dices que respetas todas las opciones sexuales pero que te gustaría que no sea la opción de uno de tus hijos.

> Clasificas. Eres derecha solapa. Suma tus veinte puntos.

5. Estudiaste de muchacho en el Santa María, hablas inglés incluso mejor que el castellano, te sigues viendo con tus patas de colegio y tu hijo se ha casado con la hija de uno de tus compañeros, además tu empresa tiene socios que son del barrio donde tu familia vive hace siglos, aunque se hayan ido a los Estados Unidos.

> Clasificas. Ochenta puntos.

6. Te llega altamente la encuesta, tu familia tiene casa de playa en Asia, no vas a votar por nadie, la política no te interesa, es para vividores, y no como tu papá que se mata trabajando en una compañía de seguros de vida que ha quebrado. Solo te interesa la informática y la tecnología de punta.

 > Clasificas, ponte los puntos que quieras.

7. No lees El Montonero. Vas a votar por Flores-Aráoz para que aplique «la cadena perpetua» a todos, en especial a unos desgraciados que le hicieron una estafa a tu familia, comprando terrenos en Pachacamac antes que ustedes.

> No digas tu apellido. Vamos «pelo», no te metas en negocios y sigue con lo tuyo que es la música. Clasificas.

8. Enseñas en una universidad recontraprivada. No eres de izquierda, pero te simpatiza. Has estado lejos de locuras de senderistas, de los arribistas que trabajaron para Velasco, no te fías de Verónica Mendoza ni del padre Arana, detestas al aprismo y a los fujimoristas, cuya base es de cholos comerciantes. Eres una persona decente, nunca has estado preso ni deportado. Eres pata del padre Gutiérrez, monógamo, nada de marihuana ni de concierto rock en la familia. Te declaras lejano de la derecha.

> Puede ser. Pero la verdad es que eres uno de derecha de tomo y lomo, aunque lo niegues. No, no te pongas malcriado, no te hemos preguntado cuánto ganas como decano en tu universidad ni nada de ese sobrino que se fue a morir con Sendero. No te piques.

9. Has votado por Toledo pero hoy te cae mal por lo de Zaraí, la hija. Piensas que Alan García podría hacer un buen tercer gobierno pero lo del hijo Danton fuera de la sagrada familia es inconcebible. No sabes por quién vas a votar pero de repente te inclinas por «el más adecuado a condición que funcione la constitucionalidad» como dices en tus cursos de Derecho.

> Eres el más derechista de todos. Ponte tus cien puntos bien ganados.

10. Piensas ante la encuesta que lo de derecha o izquierda no cuenta sino la élite que la pueda dirigir.

> A ver, me pareces alguien conocido. ¿No llevas un apellido compuesto? ¿Tu papá no es un reconocido filósofo? ¿No has escrito un tratado sobre la Ciencia Política? Y después de explicar a Parsons, Bertrand Russell, Hobbes, Raymond Aron, al mismísimo Galbraith, ¿ahora trabajas para Acuña que se jacta de no haber leído un solo libro en su vida? ¿De casualidad no te llamas Paco? ¿Qué dices? ¿Que solo eres uno de los «jales»? ¿Más bien, la Eminencia gris? Pucha, esta vez te pasaste. La Patria agradecida te levantará un monumento por tu decisivo aporte al caos.

 

Publicado en El Montonero., 30 de noviembre de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/el-derechometro

 

De zombies, plagios y proyecto de Estado

Written By: Hugo Neira - Nov• 23•15

¿Se ha fijado el amable lector la cantidad de películas de actualidad dedicadas a los zombies? Let There Be Zombies. Es un género que ha desplazado a Drácula y a los Aliens. Son espectaculares, caminan con movimientos espasmódicos. Son multitud, no piensan. Y sobre todo muerden. Se alimentan de nosotros. Una mínima reflexión nos lleva a pensar que son signo de temor propio al tiempo que vivimos. Metáfora del gran pavor. De una plaga mortal, el sida, el ébola africano. De algo que contagie. Es metáfora en el mundo global. Y nosotros, como siempre tan originales, tenemos nuestros propios zombies.

El concepto viene del vudú, quiere decir «cuerpo sin alma». ¿Y qué es el alma, en este caso? El saber propio. Un zombi no lo tiene. En consecuencia, plagia. Según el diccionario, plagiar es imitar, calcar. También se dice como sinónimo de secuestro en México y en Colombia. En el Perú es costumbre. Algo como: -Mira pata, aquí tienes la vaina, el trabajo que me pediste.

En efecto, uno lo mira, lo encuentra magnífico y unos segundos después te das cuenta que es un fraude. No  lleva comillas, así que lo ajeno pasa como propio, ni notas a pie de página. El plagiario lo es porque no sabe que hay giros semánticos en nuestra lengua (o no quiere¡!) como «según Jorge Basadre», o «según Voltaire», o según Perico de los palotes. Te bajas algo de la web, y ya pues. Rapidito. 140 caracteres. El plagiario es «pragmático». No le debe nada a nadie. ¿Citar a otro? Esas son huevadas.

Plagiar es plaga corriente. Ataca a congresistas que calcan leyes de otros países y las presentan como suyas e invade las universidades, lo sabemos todos los que dictamos cursos. (Dictado y no con Powerpoint. Las ideas no se miran, se entienden semánticamente.) Ahora bien, en estos días ha ocurrido un accidente de proporciones. El programa de gobierno del partido aprista ha sido víctima de plagio. Ok, los apristas tienen también su cuota de zombies. Pero no comparto que minimicen el estropicio.

Creo que es la ocasión para que sus directivos reflexionen sobre lo que está pudriendo la sociedad y el país entero, y que yo no me canso de denunciar, «la mala escuela», descuido de todos, de Señor a paje. Así, ante ese plagio en su plan de gobierno, deslindadas las responsabilidades personales, es hora de preguntarse ¿de dónde viene?

Esta plaga tiene origen que a muchos irrita se mencione. Viene cuando los cursos de humanidades en secundaria —literatura, historia, lógica y gramática— los desaparecen. Y con la muerte de las humanidades, física y química que alegremente borraron. Esas disciplinas eran el espacio pedagógico para aprender a razonar. Lo digo yo, estudié en el Melitón Carvajal. La plaga la inocula el aparato burocrático de Educación desde hace decenios. El Sutep es otra historia. No mezclemos. Los constructivistas, por su odio a la cultura, hacen pensar en los guerreros del EI. En el Perú, esa suerte de islam es suavecito, solapa. Educación por «áreas». O sea, la nada. Así se engendraron los zombies. Eliminaron al maestro. Hoy hay «facilitadores». Antes se estudiaba —un ejemplo— para ser profesor de geografía. Eso se acabó. Los zombies vienen de que cuando escolares, a millones de peruanos nadie los vacuna contra la ignorancia. Es decir, la lectura como un hábito cultural. Pero hay quienes creen que la pésima educación peruana se arregla comprando computadoras. Otro mito. La mejor tecnología es un profesor que conoce a fondo su materia y alumnos que saben consultar, ora libros, ora internet. Así de sencillo.

Hoy, los no cultos, que también son los no pobres, están convencidos que la lectura no lleva al «billete». Y es una convicción. Hoy aspira a Palacio el representante del partido inmenso de la anticultura. Hay un vínculo causal entre los petulantes seguidores de Vygotski y el comercialismo de Acuña. Muchas gracias por el regalo, doctor Vexler.

Publicado en El Montonero., 23 de noviembre de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/de-zombies-plagios-y-proyecto-de-estado

 

París agredido. Y riesgo del 2016

Written By: Hugo Neira - Nov• 17•15

El sábado pasado la noticia era que la esposa del presidente confesaba como suyas las cuatro agendas. A la vez, el presidente al fin se decidía a convocar elecciones. Punto final a preparativos de golpe de Estado. Hubo conciliábulos y varias «gargantas profundas» que dieron el oportuno aviso. Ambas noticias resultan más que saludables. En la misma mañana estuve como invitado en una jornada psiconalítica. Flotaba en la audiencia el fantasma de los ataques terroristas en París, los 120 muertos, el «estado de urgencia». Fue una mañana singular. Situación nacional y el inicio de un largo conflicto.

Escuché esa mañana muchas cosas sabias y sensatas. En mi mesa el sujeto fue la sociedad peruana. Retengo una idea de Carlos de la Puente, filósofo, «la sociedad peruana es punitiva y sin embargo todo el mundo hace lo que le da la gana». Se refería al «chapa tu choro», a esas ganas de castigar y punir. En nombre de la buena causa, por supuesto. Luego, diserta sobre una costumbre que tenemos. El invocar la ética personal cuando se discute. Por ejemplo, ¿vas a votar por un corrupto? Yo no. O sea, mi ética es mejor que la tuya. De la Puente dice que eso no ocurre por el amor que le tenemos a la norma sino para decir «yo soy mejor que tú». ¡Un ejercicio narcisista! Revelador: se asoma el pasado inquisitorial. Octavio Paz decía «venimos de la Contrarreforma». En nuestros días, la conversación corriente y en redes, si es discusión se vuelve una disputa entre beatos. Cada quien con su teología a cuestas.

Sobre el 2016, coincido con Víctor Andrés Ponce, habla del «elenco». Eran tres ¿y ahora son dos? Keiko y PPK. Sobre Acuña empatado con Alan reviso la prensa. «Por los palos», de Fernando Vivas. «Lo veo crecer», yo también Fernando, con la diferencia que no me gusta para nada. Fernando Rospigliosi tiene un acercamiento crítico: «su receta no es secreta, usa descaradamente y sin complejos el clientelismo» (El Comercio). Y apelo a la clara opinión de Marcel Velázquez: «César Acuña representa la alianza del cinismo y el simulacro. Un exitoso vendedor de ilusiones educativas y sociales». Leo ahora a Julio Cotler, su descripción de Acuña me parece atinada hasta esta frase: «sabe usar la conectividad formal e informal». Lo siento Julio, discrepo. Lo dije en Caretas, «representa el máximo de la idea mercantilista». Y ahora añado: no encarna la conexión sino la destrucción de lo poco formal por la informalidad. La presidencia como una mercancía más.

Acuña puede ganar. Puesto que seguimos buscando un outsider. ¿Pese a la desilusión de varios gobiernos de aventureros? ¿Y se le recibe hasta con halagos cuando representa la indefinición generalizada? Si es eso, «que se lo coman todo y acabemos» (César Vallejo).

De París y los atentados —en un estadio de fútbol, en un concierto de rock– en lugares de convivialidad, no nos preocupemos más de lo necesario. Francia es una nación de guerreros (democráticos) que ha vivido feroces guerras y saldrá adelante. Preocupémonos del Perú tan cerca del abismo. Para mí Acuña es el mal mayor. Y no es la primera vez que tengo vaticinios que se cumplen, por desgracia. Por Humala dije que no votaba «ni con una pistola en la sien». Percibí su ambigüedad. Ahora en Acuña, la lumpenburguesía. La anomia victoriosa en Palacio. Este país sucumbe a la metafísica del dinero fácil. Su dinero ya está comprando talento. ¡Qué pena por Lay, un pastor! Por Beatriz Merino, tan inteligente y dentro de esa simulación de universidades bambas y de un Estado chicha. A diferencia de Humala, tiene algo que proponer. El billete. No es nuevo, culminará el desarrollo descendente. ¿Perú, agujero negro? Lo más probable, dice Carlos Meléndez, las candidaturas se pondrán «a bailar ‘pegadito’». Por mi parte, «el que sea» menos Acuña. ¿El poder en manos de la nada? Vamos a echar de menos a Humala y a Toledo.

 

Publicado en El Montonero., 16 de noviembre de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/paris-agredido-y-riesgo-del-2016

 

Montesquieu y la interpretación chicha

Written By: Hugo Neira - Nov• 09•15

Hace poco, hubo debate sobre “la separación del poder” entre legislativo, judicial y ejecutivo. Lo provocó, entre otros, el hábeas corpus pedido por Alejandro Toledo ante las investigaciones abiertas por la actual Cámara por el caso Ecoteva. El Tribunal Constitucional sentenció en su contra, marcando la independencia de un poder ante el otro. Volvimos, pues, ante un campo de interrogaciones. Antiguo y viejo problema ¿qué poder predomina? No es la primera vez que estas dudas asoman en nuestra vida republicana. Acaso la culpa la tenga un conocidísimo filósofo francés llamado Montesquieu. ¿Qué tal si vamos a visitarlo?

¿Quién no lo conoce? Escritor, filósofo, un ilustrado del XVIII. “Gran señor cosmopolita sin grandes ilusiones”, lo describe su mejor biógrafo. Pero no nos perdamos, se dedicó a escrudiñar “la generación de las leyes” en varias sociedades, con la misma paciencia que Darwin se puso a estudiar las especies vivientes. Ahora bien, si visitamos su obra principal, Del Espíritu de las Leyes, que publicó anónimamente, acaso nos llevaríamos algunas sorpresas. La primera, no es un libro más. El volumen que tengo ante los ojos tiene 842 páginas, en Alianza Editorial (Madrid, 2003). Además, ese gran señor del Siglo de las Luces, en realidad llamado Charles-Louis de Secondat Baron de La Brède (1689-1755) no escribía libritos sino enormes sumas del saber humano.

Su índice aturde y abruma. Estudia gobiernos moderados y despóticos, leyes antiguas francesas y japonesas, el tribunal doméstico de los romanos y la opinión de Aristóteles y lo que hizo el rey de Siracusa, las buenas costumbres de China y la esclavitud de los negros; la poligamia y el suelo de América. No crea el lector que exagero o invento. Todo esto y más está en el oceánico señor de Secondat. Pero hay un problema. Por ningún lado aparece con capitulares aquella  “separación de poderes” que, sin embargo, es lo más conocido del abundante filósofo. Y el origen de nuestras bizantinas disputas.  El lector dirá no es posible, ¡busque bien! Y es lo que hago.

Por si acaso, esa obra se divide en 31 libros y más de doscientos capítulos. Y ninguno dice: “de la separación de poderes”. ¡Asombroso! Cuando se supone que esa idea es la “teoría general de las condiciones de la libertad institucional y social”. En fin, claro que lo encontramos, pero bajo un rubro inesperado, el siguiente: “de las monarquías que conocemos”, Cap. 7 del libro IX. En unas cuantas líneas casi perdidas:

«Los tres poderes no están distribuidos ni fundidos según el modelo de la constitución de que hemos hablado, sino que cada uno tiene una distribución particular, según la cual se acercan más o menos a la libertad política, de modo que si no se acercaran, la Monarquía degeneraría en despotismo.» (p. 218)

La palabra es distribución. ¿De qué? Del poder, de qué otra cosa podía ser. En francés, inglés y en castellano una cosa es ‘separación’ y otra ‘distribución’. Montesquieu quiere evitar que los tres poderes quedaran en manos de un solo hombre, una sola asamblea, un solo poder. Vivía bajo el despotismo e intenta evitarlo para los siglos venideros. A este caso Charles Eisenmann llama una “desinterpretación”. Suavidades de profesor. Los herederos sacaron las conclusiones que les convenía. No es esta una de mis clases, pero cabe señalar, entre muchos, jacobinos franceses y federalistas norteamericanos (Hamilton, Madison). Montesquieu nunca dijo nada de “separación” y menos que el parlamento (o el judicial) fuera el primer poder. Eso pasa por el rapidito nomás, la cultura chicha. ¿«Un error de lectura»? (Eisenmann). No me lo creo. Hay cultura chicha en nuestra adversión a la teoría y también en otros lugares.

Se la hicieron a Marx. No hay una línea suya sobre el Estado socialista. Ni una en Rousseau sobre gobierno con mayorías y minorías. Y hoy el liberalismo político tiene axiomas cuasi religiosos y escondidos despotismos. Tanto como sus rivales socialistas.  Acaso un día salgamos de esta edad de piedra.

Publicado en El Montonero., 09 de noviembre de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/montesquieu-y-la-interpretacion-chicha

‘Al Borde del Abismo’. Entrevista

Written By: Hugo Neira - Nov• 07•15

Hugo Neira divisa el brumoso horizonte político, social y educativo del 2016. «Hemos fabricado artificialmente una enorme masa urbana, despolitizada, deseducada, descivilizada», sentencia desde su balcón con vista hacia abajo.

Para Neira, iniciativas como «chapa tu chor» se deben a la degradación del Estado.

                                                                           ______________

  Por: Carlos Cabanillas

Hugo Neira tiene un nuevo libro cocinándose. Se llama Civilizaciones Comparadas y saldrá de la imprenta este mes. Mientras espera vallejianamente que no se queme en la puerta del horno, habla con Caretas sobre lo que se viene hacia el 2016.

Vamos a tener cuatro elecciones democráticas seguidas: todo un récord republicano. ¿Hay razones para el optimismo rumbo al Bicentenario?

—Yo discuto esta idea. Hicimos dos apuestas: por la democracia y por el mercado. Pero no nos hemos vuelto una sociedad más democrática. Según una encuesta del USAID (2014), solo un 12% cree en la democracia. Tampoco hay confianza en los poderes del Estado. En cuanto a la economía, si bien hemos crecido, estamos frente a una de las sociedades más desiguales que existen. Frente a la neblina mundial que se viene, ¿cuántos pagan impuestos? Lo que han hecho con la educación es diez veces peor que lo que hizo Abimael Guzmán. Así no entramos a la OCDE ni en dos mil años. Como dije en un artículo: 2+2 ya suman 5.

—Antes había el temor de que 2+2 sume 5 para un Estado totalitario. Ahora suma 5 en la mente ignorante de un mercado desregulado.

—Si la cultura no existe, no hay desarrollo. Aunque camine la economía y la democracia, esta sociedad no ha entrado ni entrará al siglo XXI. Fallamos en el siglo XX porque no hicimos la Revolución Industrial. El salto, que es cognitivo, es el conocimiento. Como dice Álvaro Vargas Llosa, estamos frente a «la contenta barbarie».

—Nunca fuimos modernos, parafraseando a Bruno Latour.

—No, la modernidad es «me voy de putas aunque no debería hacerlo» y lo asumo porque soy adulto, pues. ¿Tú crees que formamos adultos? No. Pregúntales a las mujeres qué opinión tienen de los maridos peruanos. Dicen que son niños grandes. La esposa reemplaza a la madre. ¿Te acuerdas de Humala en el 2006 cuando jugaba con las banderitas? Yo dije ‘este cojudo no está hecho para este cargo’.

Si el rol de la madre es muy fuerte en el Perú, ¿por qué aún no hemos tenido una presidenta?

—Porque los hombres se han opuesto. Hay un machismo muy fuerte todavía. Los comportamientos del ciudadano peruano promedio, al margen de por quién vote, no son muy democráticos. Ni en su casa, ni en su trabajo, ni en su vecindad. Lo democrático es respetar que el otro existe.

¿Somos una sociedad violenta?

—Nos estamos volviendo una sociedad violenta porque la economía misma nos lleva a la competencia y la desigualdad. Anda a quitarle un puesto a un informal. Te agarra a patadas. Estamos trasladando la jungla a la vida corriente. Como decía Hobbes, el otro es el enemigo. Nuestra sociedad, sin reglas del Estado, se volverá cada vez más violenta. Como sociólogo, esto es una delicia, pero como ciudadano es inquietante. No estamos construyendo Nación.

—¿Vivimos en una sociedad hobbesiana? ¿Nuestro estado natural es de terror y des confianza?

—Sí. Todavía necesitamos un poder semiautoritario para obedecer. No se han interiorizado las reglas de conducta, y entonces se necesita un gendarme. Si tú no tienes un cachaco dentro de tu alma, te pasas la luz roja, pues. Tú tienes que ser el cachaco de ti mismo. Eso es Kant: no necesitas el adulto afuera.

—¿Hay un imperativo categórico? ¿Hay ‘deber ser’ en el Perú?

—En el Perú, sí. Recuerdo el caso de un campesino cajamarquino que se había convertido al protestantismo luego de ser alcohólico. Necesitaba que otra persona le diga ‘no’. Te inventas el hermano mayor, el padre, el jefe, el guía. Eso desaparece con la modernidad, cuando los individuos deciden por sí mismos.

Volviendo a eso de que la esposa reemplaza a la madre, ¿se aplica también al actual gobierno?

— Claro, ahí pasas a temas enormes. Yo he vivido en otras ciudades de Latinoamérica y las madres brasileñas, argentinas o chilenas llevan a sus hijos con ellas. No hay empleadas, no hay cholita que atienda eso.

—¿La ausencia del padre impide interiorizar la autoridad?

—Cuando tú no tienes padre, te lo inventas. La invención es el maestro. Ahí está la escuela.

— Ningún candidato parece tener a la educación en su agenda, ¿no?

—Yo entiendo a los políticos. Tienen que mentir y encantar.

¿Qué piensa del modelo universitario de Acuña? Es más empresa que escuela.

—Acuña representa el máximo de la idea mercantilista. Y con ese criterio, ¿por qué no vender el Estado a un narco? Para mí todos esos son proyectos de Estado narco. Ha ganado el imperialismo y la derecho no cultural. Porque los cursos humanistas desaparecen y le han enseñado a los alumnos a no tocar libros. Enseñarle un libro a un peruano es como mostrarle un crucifijo a un vampiro. Entonces, ellos votan por gente que se les parece, así que puede que gane Acuña.

—¿Se idealizó al pueblo en los ochenta? Al ‘desborde’, a ‘los informales’, tanto desde la izquierda como desde la derecha.

—Nunca creí en eso. Crecieron por el billete pero les faltó la escuela. Lo grave es que no saben que no saben. Las pymes no vinculan a los individuos con el país, con la política. Son hegemónicos en lo económico pero no son clase dominante. Y la clase alta también se ha encerrado en su mentalidad corporativa. ¿Por qué no se siguieron fabricando personas cultas de origen popular ? No hay burguesía y el proletariado ha desaparecido. No hay partidos. No hay clase dirigente. Nadie guía al país. Es un problema terrible. Han quebrado al Perú, políticamente. Es un desarrollo descendente. Abajo es el taller del diablo. Cualquier cosa sale de ahí y no va a ser muy democrática que digamos.

—¿No importa quién gane el 2016?

—Gane quien gane, todos tendrán una ciudadanía que no los va a entender. Si nadie introduce reformas importantes, acá se arma cualquier cosa. Me temo lo peor. Hemos creado una enorme masa de gentes despolitizadas que le han hecho el lecho a un gobierno autoritario y de narcotráfico. Un narcoestado. Tenemos una paradoja: los pobres son de derecha y los pudientes son de izquierda. Es el mundo de cabeza. Los que quieren el cambio están en la clase media y arriba. Y los que no quieren cambios sino solo su billete están abajo. No es la primera vez que ocurre. Los proletariados también generan fascismos. Felicitaciones. Hemos creado las bases para un movimiento nacional étnico. Esperemos a ver qué pasa cuando saquen a Antauro. (CC)

 

Publicado en la revista Caretas n° 2410, 05 de noviembre de 2015, pp. 36 a 39.