Vallejo siempre

Written By: Hugo Neira - Abr• 04•22

Nadie se ríe ni se burla cuando las grandes naciones recuerdan a sus grandes creadores. Por ejemplo, los países de lengua anglosajona no se olvidan de Shakespeare. En Francia, no se olvidan de sus poetas como Baudelaire o Víctor Hugo. Los españoles, por su parte, no se olvidan de Gonzalo de Berceo, ni de Tirso de la Molina, Lope de Vega o Góngora. Los festejan. Y el Perú no puede olvidar a César Vallejo que nació hace 130 anõs y publicó Trilce hace justo 100 años, como se recordó en esta columna el 31 de enero (https://elmontonero.pe/columnas/vallejo-y-que-significa-la-palabra-trilce).

            Me moriré en París con aguacero,

            un día del cual tengo ya el recuerdo.

            Me moriré en París —y no me corro—,

            Tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Por supuesto que hay algunos grandes poetas después de él. Hagamos el recuerdo y un esfuerzo educativo: que en los colegios del Perú, privados o estatales, sencillamente se les lea a los niños y escolares un poema de Vallejo.

Hace 60 años, tenía yo 25 años y era editorialista del diario Expreso fundado por Manongo Mujica. Un editorial de febrero de 1962 lo dedicamos a nuestro poeta universal, conocido de todos en el planeta y casi desconocido en su país.

                                                          ***

Un homenaje incomprensible

Para la conciencia del país existe, aún, el proble­ma Vallejo. Se trata —re­duzcámoslo a términos prosaicos— de una deuda nacional. Nosotros, los pe­ruanos, es decir, hombres sujetos a un tiempo de elecciones muy precisas, colectivas, apuntadas nues­tras acciones a hacer una historia inédita, no hemos cancelado aún el precio, si es que hay alguno su­ficiente, de nuestra deuda con Vallejo.

Vallejo sigue muerto en París. No nos hemos redi­mido de su lejanía, en úl­tima instancia, de su so­ledad. Una nota de Geor­gette Vallejo a la biogra­fía de César Vallejo re­vela  ese desamparo al que nuestro silencio prolonga en la muerte. Es de no­tar—dice su viuda— que en las épocas de peor necesidad de Vallejo, (Primavera del 28, febrero del 32, invierno del 37) no habrá quien acuda a su lado. Por eso, quizás, cuando moría, «No men­cionará ni a su familia, ni a su patria, ni a nadie, ni a él mismo». Qué significativo: ni a él mismo. Vallejo que era el verbo pu­ro del Perú olvidaba su nombre y con él el olor de retama de la sierra de Santiago de Chuco, la tierra húmeda y lejana de Mansiche fijada en su ju­ventud. Este es pues el problema Vallejo, el pro­blema de la gran soledad del mayor poeta peruano, la afrenta y el dolor para su país de origen, de que muriese en París, con a­guacero, de que siga muer­to allá, de que se fuera pronunciando, «España, me voy a España» en vez de Perú, Perú… al pie del orbe, como en sus ver­sos.

Está pues presente este triste, descarnado reto. No lo hemos aún asimilado, incorporado, nacionaliza­do. Aunque sea el poeta que más influya en la nueva generación poética. Pese a que sus versos en­tristecen y nostalgian la voz de miles de peruanos, por el orgullo de saberlo nuestro.

Una prueba de que no entendemos el dilema Va­llejo, es el último, extraño, desconcertante home­naje que ha recibido. Cierto es que la Comuna limeña ha tenido buena voluntad, pero cierto es también que ella ha levantado en su honor —¿tienen los poetas, así, burguesmente, honor?— un monumento tristemente incomprensible. Sobre una piedra que parece inspirada en «la piedra cansada» del propio César Vallejo se alza una este­la de hierro forjado te­nazmente misteriosa, lujo­samente alegórica, desle­almente funcional, abiertamente funcional, curiosa­mente indiferente al te­ma, elegantemente gra­tuita.

El sitio es hermoso, la plazuela de San Agustín. ¿Cómo se llamará de hoy en adelante? ¿Plaza Valle­jo, acaso? ¿O seguirá el antiguo nombre? ¿No po­día elegirse una plaza más grande? Por ejemplo ¿el Parque Universitario? ¿Ha habido con­curso para esa escul­tura? ¿Es lo indicado, de acuerdo al lugar, al poeta, al pueblo que lo mirará sin comprenderlo? ¿Qué es lo que quiere decir, qué función cumple, qué escala de valores releva ese extraño adorno de me­tal? Tenemos derecho, en nombre de una colectivi­dad, de un país, que aún escudriña, en el rostro de sus grandes hombres, de sus poetas, de sus estadis­tas, de sus creadores, el signo mismo del destino de esta nación, tenemos el derecho de preguntar, como podría hacerlo cual­quier ciudadano común, o mejor, en nombre de cualquier peruano. ¿Dónde está Vallejo en ese monumento? ¿Es eso todo lo que se puede hacer por el poeta?

La vida de Vallejo ofrece símbolos muy visibles, casi diríamos, muy plásticos. Están ahí inmersos, en la condición humana de Vallejo, el dolor, la alegría, la fraternidad, esa su desgarrada ternura so­cial de los últimos años, accidentes espirituales siempre presentes en el trágico periplo existencial del poeta, como en su obra, que la escultura de la plaza San Agustín no expresa ni recoge. Esos símbolos vitales de Valle­jo —su silencio de animal metafísico enfermo, su do­lor de España y del hom­bre, una misma nostalgia, como la de Garcilaso, por el Perú— sin signos au­ténticos, tensos de ener­gía moral, de respuesta al destino y a su tiempo, sin embargo, ellos han sido desencarnados, sin envoltura estética, sin ins­trumento arquitectónico de comunicación con los ojos y este tiempo actual, porque el monumento me­tálico y frío que han eri­gido en la plaza San Agustín, y que preside sin merecerlo como un indife­rente aerolito la vida apa­sionada de César Vallejo, los ignora, los excusa, los hace de lado.   (HN, 20 de febrero 1962)

Publicado en El Montonero., 4 de abril de 2022

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En las ideas de Touraine, la sociedad femenina

Written By: Hugo Neira - Mar• 29•22

No somos en absoluto tan razonables ni racionales o sensatos como nos gusta pensar —Jeffrey Alexander, sociólogo americano contemporáneo

Vivimos una época muy difícil. Tanto las democracias como los gobiernos personalistas y tiránicos están perdidos. Comencemos por el más próximo, los Estados Unidos. Todos los sabemos, entre muchos, Tocqueville fue el padre de su democracia. Y también el ejemplo del francés Rousseau. Hoy día podemos decir que Tocqueville no pensó en la democracia como un sistema de régimen sino como una sociedad de igualdad. Pensaba que la democracia era «una manera de vivir». Después de tres siglos, pese a todos los esfuerzos, los Estados Unidos no es una sociedad de la que se puede decir que es igualitaria. Además, como se había inspirado en la Revolución Francesa y en Rousseau, se esperaba que la democracia sería el gobierno del pueblo, del demos. Pero hay una frase de Rousseau que pone en cuestión esa idea y dice lo siguiente: « Un pueblo que no abusaría jamás del Gobierno es un pueblo imposible, no necesitaría ser gobernado. Jamás existió ni existirá una verdadera Democracia. Sería contra natura que el gran número gobernara y la minoría sea gobernada.» (Du contrat social, vol. III-4, edición Garnier-Flammarion del 2001, p. 106). El Estado no debe servir sino a las formas de gobierno.

Pasamos ahora a Alain Touraine con su nuevo paradigma para entender el mundo de hoy. Claire y yo nos atrevemos a resumir dicho paradigma. Si hablamos en términos culturales ­—dice Touraine en su libro Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy, editado por Paidós (2005), páginas 254-257—, tenemos que hablar de una sociedad de mujeres. No es posible dejar de mezclar lo masculino y lo femenino. Dice: «Esa mezcla da testimonio de la construcción de un nuevo tipo de sociedad. (…) El hombre se vuelve más frágil, menos integrado, contrapartida del éxito de las mujeres en la recomposición del mundo. El hombre es más sacudido por estallidos de violencia, de pasiones irreales; (…) Es así como los hombres, si no se aprestan a dejar la esfera pública, consagran una parte más importante de su actividad al espacio privado. (…) El posfeminismo ha iniciado así transformaciones aceleradas y ya ha logrado resultados que superan en importancia (y con mucho) los objetivos y los logros del propio feminismo. (…) La sociedad de hombres da paso a una sociedad de mujeres. Esas transformaciones no se efectúan por el prisma de la vida política: penetran la subjetividad de cada uno(a), porque tienden a hacer de cada individuo un sujeto. (…) Ya hemos entrado en una sociedad de mujeres. Por eso las investigaciones sobre las mujeres son la mejor vía de entrada a la sociología general. (…) El punto de partida es la globalización, concebida no sólo como una mundialización de la producción y los intercambios, sino, sobre todo, como una forma extrema de capitalismo, como separación completa de la economía y las demás instituciones, en particular sociales y políticas, que ya no la pueden controlar.»

Yo estoy sorprendido de estas líneas en el libro de mi maestro, pero es uno de los ejes fundamentales de la naturaleza universal, de la Modernidad, y de la idea del pensamiento racional y la ciudadanía. Por supuesto que es mucho más largo, es un salto, hay que leer el libro. Estábamos viviendo sobre las ruinas de la sociedad como conocida, y destruida por la globalización. Hay conflictos y fuerzas sociales. Entonces, los dos sistemas han fallado: el comunismo en el Kremlin, con un bolchevique que hace una guerra personal como nunca lo ha hecho un emperador ruso. Y el capitalismo, como sabemos, que es absolutamente inestable, nadie está seguro de cómo continuará la economía. «La producción de una nueva sociedad sin abrir la puerta a las mujeres sería algo contrario a la naturaleza.»  (Alain Touraine, 1973)

Publicado en El Montonero., 28 de marzo de 2022

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Touraine: sociólogo del mundo y de América Latina

Written By: Hugo Neira - Mar• 21•22

Debo confiar al amable lector que no era mi intención ocuparme de Touraine esta semana, uno de los máximos representantes de la sociología no solamente francesa o europea sino mundial. Así lo presenté cuando tuve el grato honor de hacer el discurso de homenaje que se le dio en San Marcos, en el 2008, en la ocasión de un Honoris Causa. Pero me topé con su reciente entrevista al diario La Tercera y no puedo sino dar a conocer una parte de su análisis, por las muchas coincidencias que tengo con quien fuera mi maestro en la EHESS (École des Hautes Études en Sciences Sociales) de París y miembro del jurado de mi tesis de doctorado. Y de paso felicitar a la periodista Paula Escobar por el tino de sus preguntas. Touraine es conocido, si no querido, en Chile, se casó con una chilena que conoció en este país en los años 50, cuando vino para entender el mundo obrero. Fue obrero aquí, en Chile, ¿qué les parece? (HN)

                                                          ***

«En esta entrevista con La Tercera, el sociólogo francés de 96 años plantea que la elección de Gabriel Boric “fue evidentemente un efecto directo” del estallido de 2019. “Cuando hay un aumento de las desigualdades, en general se produce violencia”, dice. Además aborda el conflicto en Ucrania: “Putin hace la guerra para evitar que los ucranianos se unan a la Unión Europea. Es típicamente un hombre que moviliza a su Ejército para impedir que otro pueblo haga lo que quiere hacer”.

Es uno de los sociólogos más relevantes de los últimos 50 años y uno de los intelectuales vivos más influyentes del mundo. A sus 96 años, Alain Touraine sigue trabajando y escribiendo a diario. Desde París -y por teléfono- cuenta parte de su rutina y hace una cita de una hora para conversar con La Tercera en profundidad y con calma, eso sí que en francés, pues duda un poco de su español, a pesar de dominarlo.

En el día y a la hora señalada, contesta puntualmente, haciendo primero muchas preguntas sobre Chile. Es natural: nuestro país tiene un lugar especial en la vida y en el pensamiento de Touraine. En 1956 llegó a Chile, donde fundó el Centro de Estudios para la Sociología del Trabajo de la Universidad de Chile, y se casó con una chilena. Regresó en 1971 y en junio de 1973 para observar de primera fuente al gobierno de Salvador Allende. Escribió entonces el libro Vida y muerte del Chile popular (reeditado en 2020 por la Usach). En numerosas ocasiones ha retornado a nuestro país. Su hija, Marisol Touraine, fue ministra de Solidaridad y de Salud en Francia, y su otro hijo es médico.

Touraine estudió en la École Normale Supérieure de París y fue investigador, entre otros lugares, de la Ecole Pratique de Hautes Études, donde fundó el Centro de Análisis y de Intervención Sociológicos. Premio Príncipe de Asturias y de la Legión de Honor francés, ha recibido múltiples reconocimientos en todo el mundo. El estudio de las sociedades postindustriales, del mundo del trabajo y, especialmente, de los movimientos sociales, han sido parte esencial de su campo de trabajo y de influencia. Se trata, como dijo El País, de “uno de los últimos supervivientes de una generación brillante que marcó las ciencias sociales y el pensamiento occidental, desde mediados del siglo XX hasta el inicio del siglo XXI”.

(LT) ¿Qué reflexiones tiene sobre la situación de Europa, con la guerra nuevamente tras la invasión rusa a Ucrania?

AT: Se trata de saber si el mundo entero va a aceptar o no el ver cómo se reconstituye lo de la época de Stalin, Brezhnev y todos los dictadores. Porque hay una acción absolutamente ilegal, desde todo punto de vista, que es una amenaza para la democracia. El señor Putin hace la guerra -es claro y no discutible- para evitar que los ucranianos se unan a la Unión Europea. Es típicamente un hombre que moviliza a su Ejército para impedir que otro pueblo haga lo que quiere hacer. Es la definición misma de la dictadura, dictadura militar, que les impide a los ucranianos elegir la cultura o tipo de vida política que desean. Es un acto de fuerza ilegal desde el punto de vista nacional e internacional.

(LT) Y de mucho peligro, ¿no?

AT: Es una cosa extremadamente peligrosa para la paz del mundo. ¡Inmediatamente los periodistas han hecho la pregunta de si el señor Putin podría usar un arma nuclear! En el lenguaje clásico, es un chantaje. Los ucranianos han expresado de modo muy claro su deseo de pertenecer a Europa… Él debe aceptar que los europeos puedan hacer lo que quieran y no lo que él quiere.                   […]

(LT) En una entrevista dijo que estamos viviendo el final de 200 años de era industrial y que existe confusión en esta transición, para la que no estábamos preparados. ¿Qué puede decir de este cambio epocal que vivimos?

AT: Las sociedades modernas no se definen en términos de filosofía o de religión, sino en relación a una actividad económica: hay sociedades agrícolas, industriales, comerciales, mercantiles, etc. Desde hace algunas décadas vivimos la declinación de las sociedades industriales y vemos aparecer otro tipo de sociedad que es definida esencialmente por lo que los científicos llaman la “información”, y que los hombres de ciencias sociales llaman de la comunicación. Eso es lo que pasa. Y se suma a esto que el gran resultado de la informática -aparte de máquinas de simple transmisión de información- es esencialmente la creación de automatismos y, por consiguiente, de reemplazar las máquinas por sistemas automáticos, como tenemos en el mundo actual. Desde un punto de vista sociológico, la relación fundamental de la sociedad industrial es la relación hombre-máquina, mientras que la relación fundamental de la sociedad actual de comunicación es la relación hombre-hombre.    […]

(LT )¿Qué distingue adicionalmente a las democracias?

AT: ¿Las democracias qué han hecho en general en comparación a los países que no son democráticos? Ellas crearon servicios, los servicios sociales, es decir, cosas que la República hace en ciertas áreas. Pongamos el caso francés, los grandes servicios: la educación es gratuita, el hospital es gratuito, los trabajadores jubilados tienen derecho a estar jubilados, etc, etc. Es decir, que el Estado gasta una parte enorme de su presupuesto público para donaciones de solidaridad entre los ciudadanos. Todo esto es un lenguaje de gratuidad. El término donación es muy importante, es un lenguaje religioso, también del mundo primitivo, y de la seguridad social o los impuestos. Eso me parece fundamental.

(LT) ¿Por qué?

AT: Para mí es suficiente si decimos que hay un elemento sagrado en la democracia, que para la mayoría de la gente no tiene expresión religiosa, pero que tiene una expresión concreta que es, por ejemplo, la solidaridad. Es esto lo que llamo una democracia. La palabra que hay que recordar, porque es la palabra noble, es la solidaridad popular. Puedo decir también la solidaridad nacional y también internacional… De una manera un poco simple, diría que la visión democrática es una visión optimista: el hombre es un hombre creador, inventor, que quiere el bien de todos, y donde la solidaridad es una cosa muy importante.   […]   »

                                                          ***

La fuente es La Tercera del 19 de marzo de 2022: «Alain Touraine: ‘La primera cosa que hay que pedirle al gobierno es disminuir la desigualdad’». Le recomiendo al lector leerla en su totalidad.

Explicaré el «nuevo paradigma», el de Touraine, en otra ocasión, para comprender el mundo de hoy. Estamos en otra era.  

Publicado en El Montonero., 21 de marzo de 2022

https://elmontonero.pe/columnas/touraine-sociologo-del-mundo-y-de-america-latina

La asunción de Boric

Written By: Hugo Neira - Mar• 14•22

El pasado 11 de marzo asumió el poder en Chile el joven Gabriel Boric, de 36 años, un caluroso día que congregó muchísima gente en la Plaza de la Constitución, en Santiago. El más joven de todos los presidentes chilenos. ¿Quién es Boric? Viene de las protestas estudiantiles de la década pasada. Nacido en Punta Arenas (Magallanes) en 1986, hizo estudios en Derecho en Santiago, en la Universidad de Chile. Destacó como líder estudiantil en las protestas que estallan al final del primer gobierno de Michelle Bachelet, y sucede a Camila Vallejo en la presidencia de la Federación Estudiantil de Chile. Figura política emergente, es candidato a diputado por su región en la categoría de independientes, y es elegido por 4 años en el 2014, y reelegido en el 2018. En tanto que diputado es como llega a las primarias de la izquierda chilena. Es candidato por la coalición Pacto Apruebo Dignidad, siendo el más joven de todos los aspirantes en las elecciones del 2021. Se impuso en la segunda vuelta de diciembre y asumió este viernes la presidencia. Boric pertenece a Convergencia Social, un partido político de izquierda vinculado al Frente Amplio.

Esa coalición, Apruebo Dignidad, se forma el 11 de enero de 2021 para enfrentar las elecciones de convencionales constituyentes. La integran Chile Digno, representado por el comunista Daniel Jadue, y el Frente Amplio, representado por  Gabriel Boric. En las primarias internas de julio pasado, Boric se calificó para representar a la izquierda en las elecciones generales. Para entender el proceso de renovación de la política que ocurrió en Chile, es importante recordar la composición de sendas coaliciones en competencia.

– Chile Digno —denominado antes «Unidad para el Cambio»— juntaba el  Partido Comunista, el Partido Igualdad, la Federación Regionalista Verde Social. Y movimientos como Izquierda Libertaria, Acción Humanista, Izquierda Cristiana, etc.

– Frente Amplio sumaba a Nueva Mayoría (ex Concertación), Convergencia Social (el partido fundado en el 2018 y presidido por Boric), Revolución Democrática, Izquierda Autónoma, Igualdad, Ecologista Verde. El Frente Amplio nace con el objetivo de transformar el escenario político chileno, lograr una democracia participativa y un nuevo orden social más inclusivo.

Ese día, el joven presidente Boric busca el contacto con la gente, saluda dando la mano o con gestos diversos. Pese a que sus detractores lo relacionan con políticos de izquierda del continente, Boric ha condenado públicamente los regímenes de Venezuela y Nicaragua. En chile hay no solo partidos sino organizaciones múltiples y masivas. Cuando le preguntan por qué, la respuesta es la «lucha social».

Esa tarde del primer discurso presidencial, en la Plaza de la Constitución, muchos chilenos y chilenas se reunían en un ambiente de fiesta patriótica para ver el nuevo presidente que se desplazaba en ese instante en un helicóptero. Yo estuve ahí algunas horas. No era un mitin sino el deseo de conocerlo de cerca. Una plaza y una sociedad, había desde gente mayor a niños que escapaban a las madres, y vueltas y desenvueltas para que bajase a tierra. Luego entró al edificio de La Moneda y desde una ventana en los pisos superiores, hizo lo que viene a ser un primer encuentro con el pueblo. Y acaso, en ese momento, creo que he entendido. Trataban de ver al nuevo presidente porque le tienen confianza. No son las coaliciones, o los partidos, lo que produce esa actitud. Lo ven todavía tan joven, entonces, tienen la esperanza de otro Chile, más fraterno y solidario entre ellos mismos. La confianza en una generación que ha estudiado y desea desempeñarse sin dolor ni sangre innecesarios. La verdad, he asistado a otros encuentros de dirigentes y masas —a Perón en Buenos Aires o Fidel Castro en Cuba—, pero esta vez, era algo como el fin de una época. Ojalá sea para mejor, de todo corazón. Ceremonia con naturalidad. Sabemos que gobernar el Estado no será sencillo, él mismo lo ha dicho. Pero cuando un pueblo se reconoce a sí mismo, en gran parte encumbra a alguien como debe ser. No tiene importancia que no se ponga una corbata pero, como muchos, estoy fascinado por la idea de un gobierno diferente.

Publicado en El Montonero., 14 de marzo de 2022

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Rusia y Ucrania: un cataclismo difícil de terminar y también resumir

Written By: Hugo Neira - Mar• 07•22

Es algo que ocurre en el espacio postsoviético. ¿Sabe, el amable lector, que Moscú formaba parte, antes de la invasión, de algo llamado la Comunidad de Estados Independientes (CEI)? Luego de la celebración del Foro Económico Internacional en San Petersburgo, el 4 de junio de 2009, un periódico moscovita la daba por fenecida. El Foro —dice el historiador Charles Urjewicz—, con el paso de los años, se había convertido en una «cumbre informal» de los dirigentes del espacio postsoviético. Si esa entidad contaba con la presencia de jefes de Estado de otros continentes como Gloria Arroyo, presidenta de las Filipinas, solo se desplazaron algunos jefes de Estados de la CEI. Esa celebración, el presidente armeniano y azerí la aprovecharon para reanudar negociaciones sobre el conflicto del Alto Karabaj (territorio de Azerbaiyán poblado mayoritariamente por armenios, y que era objeto de un conflicto armado).

Hay más. Los países que eran parte de la Rusia de antaño y luego de la CEI se han visto duramente golpeados por los efectos de la crisis, su producto nacional bruto había caído un 10% en los primeros meses de 2009. Traslado lo que observaba el historiador, evoca los cierres empresariales y las reducciones presupuestarias. Quedaba pendiente para la CEI la tarea de entrar a la economía mundializada. Al mismo tiempo, en la antigua capital imperial, el presidente Medvédev resaltaba la fortaleza financiera de su país ante representantes de los medios empresariales y «economistas  venidos de todos los rincones del mundo».

¿Cómo se puede pensar la problemática post crisis desde el sector social? Todo el espacio postsoviético está afectado. Espero, amable lector, que lo mire. Ucrania está a unos 800 kilómetros de Moscú. A los demás territorios, ciudades, fronterizos, se les llama geográficamente Europa Oriental (Bielorusia, Moldavia). Un poco más al oeste están los países europeos que fueron parte de la Rusia en su época soviética, antes de 1991: Hungría, Polonia, Eslovaquia.

Algunas hipótesis

1- Puede que sea un conflicto interno entre el presidente Putin, acaso un choque, y lo que él llama los «oligarcas», cosmopolitas, que ganan tanto dinero que no pueden gozar de sus fortunas, cuando Putin es castigado por los organismos internacionales. Entonces quiere un retorno al pasado, cuando la Rusia del final del siglo XX era un imperio muy parecido a la Rusia de los zares, con emperador, o sea antes de 1917.

2- Pero no es fácil. La invasión militar ha despertado la conciencia de los ciudadanos que vuelven al criterio nacional, quieren tener una emancipación en tanto que nación, estar entre otros 200 Estados, ya quieren dejar de ser parte de un imperio, quieren volver a la patria. Está claro que la resistencia es lo que ocurrió cuando la Alemania e Hitler ocupó territorios de Europa.

Curiosamente, la ideología marxista la dejaron de lado los países en que la nación era fundamental. Parece que esa idea y pasión no ha desaparecido en la vida política y en los actos de los pueblos. Aunque crezca la economía globalizante, el resultado es que los países tienen gustos y culturas distintas. No es acaso una entidad europea pero cada sociedad tiene sus propios criterios y valores.

Diversas maneras de ver la guerra contra Ucrania

El uso de la violencia no parece tener éxito, hay protestas desde todo tipo de instituciones. Es al revés: si se quiere comunismo con armas, no parecen a favor si no hay solidaridad.  Ese no es el socialismo de Marx, de Gorbachov. Nos olvidamos que en 1956, Hungría abandonó el comunismo.

¿Qué estamos viendo planetariamente? El comunismo en la Europa del Este se quedó en 1991. Las sociedades evolucionan de manera que no hemos terminado de entender, pero usar la fuerza para encajar a sociedades en mutación es algo que no quieren millones de seres humanos que conocieron el comunismo. La gran fraternidad de Marx no puede imponerse como lo hicieron los alemanes nazis o la barbarie, que no ha desaparecido. Nadie ha hecho más daño que Putin. Nuestra era es tanto de crisis política como del modo de vivir sin el retorno de la barbarie de siempre. En Ucrania, el presidente Volodímir Zelensky, nos dice: «Si Ucrania deja de existir, otros países serán atacados» (Radio Universal de Chile).

1. Para tener buenos resultados en la economía, Ucrania va a preferir alejarse del método comunista.

2. La coexistencia se hace difícil con Estados pequeños que estuvieron unidos cuando la URSS era un imperio, hasta 1991. Hoy, la república checa, Polonia, y Ucrania, pueden tenir éxito.

3- Lo que quiere Putin es volver a un Estado gigante como lo era.

Publicado en El Montonero., 7 de marzo de 2022

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