Costumbres peruanas: el desprecio de persona a persona

Written By: Hugo Neira - Jul• 04•22

I. La semana anterior pusimos como tema fundamental cuando Marx, el filósofo alemán nacido en una familia judía, que se vuelve protestante para eludir las persecuciones, repudiaba a la persona que era Simón Bolívar. Que se sepa, no se trata de una discusión ideológica sino la toma en cuenta del carácter de cada quien, sus costumbres, sus maneras y “modo de ser”. Eso es algo que hoy forma parte de las Ciencias Sociales que no es una sola disciplina como es el caso de la Antropología, la Psicología, las Ciencias del Lenguaje, la Historia, la Economía, las Ciencias Políticas, la Filosofía y la Sociología, sino varias. En mi formación en Europa en Ciencias Sociales, no solo se estudia las sociedades y su economía sino los comportamientos, las pasiones ordinarias, de la misma manera que la etnología ya no se interesa tanto por las mentalidades primitivas como fue el caso de Claude Lévi-Strauss y su Tristes trópicos sino que antropólogos y etnólogos estudian con preocupación La contagion des idées, de Dan Sperber (literalmente el contagio de las ideas) o Comment pensent les institutions (cómo se piensa en las instituciones), de Mary Douglas. Hay un formidable diccionario francés de Etnología y Antropología traducido al castellano por Ediciones Akal.

II. En cuanto a mi persona, el sociólogo que soy sigue la línea de Max Weber. Weber estudió los seres humanos, su “comportamiento”, lo que los franceses llaman les mœurs. No hay organización humana, partiendo de las tribus hasta las grandes sociedades como la India, China, Japón u Estados Unidos, que no tenga algo muy específico. Mœurs son las costumbres naturales, para bien o para mal. No usamos un concepto moral, todo lo contrario. En castellano, en España, se le puede traducir por el modo de ser. Incluso en la España de nuestros tiempos, al ser distintas las costumbres entre vascos, catalanes y castellanos. Y eso es lo que nos lleva a esta nueva Ciencia del Hombre, la que en lengua anglosajona se llama Behaviorism (behaviorismo) y les comentaba en artículo anterior, o sea el comportamiento de una persona o una familia, un grupo local o regional. Y acaso un país en tanto que sociedad y Estado. Por ejemplo, chinos y japoneses: asiáticos, pero a la vez, diferentes.

III. Ahora bien, en el presente artículo quisiera contar, para ilustrar el tema, una postura muy extraña en la que me ha tocado hallarme. Algo que no entiendo. Esta semana, un ciudadano me busca desde el Perú estando yo en Chile. Mi mujer lo atiende por teléfono, quería hacerme una “entrevista” y nos pusimos de acuerdo que sería este viernes. Pues bien, no voy a decir quien es ni el diario en el que dice que trabaja. El acuerdo era una entrevista por teléfono dada la distancia. Pero la cosa se puso difícil, me envió una larga serie de preguntas para que pudiera revisar los temas de su interés. Sin embargo, llegado el día y la hora, no hubo llamada ni entrevista y menos señales sino más de una hora después.

IV. Como decía mi abuelita, “no hay mal que por bien no venga”.Este caso me permite ver claramente el maltrato que el peruano le inflige a otro peruano.Sí pues, me atrevo a pensar que muchos peruanos no tienen una identidad firme y eso los lleva a actitudes indeterminadas, ambiguas, indecisas, informales, una actitud dubitativa e improductiva. Pero eso nos lleva a la vida vista como un pasatiempo, una diversión, un juego de palabras. De ahí lo informal de muchos peruanos, el incumplimiento, la costumbre de lo inseguro, y el hábito de no hacer nada con pasión.

V. Les contaré una experiencia de años atrás en París. Una entidad había logrado becas para unos 19 o 20 peruanos cerca de los 30 años, todos ellos profesionales, muchos eran ingenieros, algunos químicos y arquitectos. Como no conocían a los franceses decidimos explicarles sus costumbres los ya instalados en la capital, para que no perdieran sus becas. Eramos tres, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro y yo. Cada semana (porque teníamos mucho que hacer), nos reuníamos en una cafetería cercana a La Sorbona. Ahí les hicimos saber que si los profesores franceses los citaban en su casa para orientarles en sus trabajos, tenían que acudir a la hora y lugar indicados sin falta ni cambio alguno. Uno de los becados dijo: – Parecen alemanes. Nuestra respuesta fue insistir en la seriedad y la puntualidad, eso era la tradición y las buenas costumbres tanto en Francia como en Europa. Con estas buenas costumbres Europa se hizo. Eso no lo conocían en Lima.

VI. Desarrollaré ahora un par de temas que el periodista había sugerido: primero, “por qué las figuras de Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui son tan fuertes en nuestro proceso democrático”. Mi respuesta hubiera sido la siguiente: ambos políticos y pensadores no se ocupaban del proceso democrático sino de una revolución y la modificación del Estado. Pero usted usa impropiamente el adjetivo, no eran fuertes. Su fuerza era sus ideas, ambos muy cultos. Y le hubiera preguntado qué libros había leído de Haya de la Torre y si había leído los Siete ensayos de Mariátegui. Me parece que no.

Otro tema, y peor que el anterior, sobre “si el Perú es un país de izquierda”. Mi respuesta hubiera sido que todo país tiene tradiciones y reformadores. O sea, diversas tendencias, o mejor dicho, izquierda, centro y derecha. Por lo visto, el periodista que pregunta no sabe que la política es una variedad de tendencias, y eso son los países democráticos y plurales. Dicho caballero no entiende que la política es una serie de ideas y proyectos, y para eso está el debate en las Cámaras y la consulta al pueblo para determinar cuál de ellos le parece el mejor, eso es la democracia. Desde 1789, la Revolución Francesa exportó sus ideas a otros países que vieron nacer las Repúblicas, pero con la separación de poderes.

VII. Hay un libro mío publicado en el 2001 que se titula El mal peruano. El mal peruano, lo he definido como el abuso del poder, la plata fácil, la falta de escrúpulos y la espera de la impunidad. Entender nuestra larga crisis de 30 años es difícil, más aún ahora que el conocimiento desaparece por la pésima secundaria, no en las universidades que hacen lo que pueden. Tantos jóvenes peruanos no han tenido una secundaria de calidad ni se han preparado bien para la formación superior, y de ahí vienen millones de peruanos que no pueden leer un libro científico ni redactar personalmente un par de páginas con ideas, un imprescindible paper personal como ocurre en todas las universidades del mundo. Millones de jóvenes han sufrido esa temible privación, esa ausencia de una buena educación. No se les ha dado las herramientras para leer y escribir. Es lo peor del Perú además de la corrupción que analicé en El mal peruano.

Publicado en El Montonero., 4 de julio de 2022

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El Bolívar de Marx según Aricó

Written By: Hugo Neira - Jun• 27•22

Ciertamente, Marx, filósofo y político, intentó conocer al latinoamericano Simón Bolívar. Y aquel que era un intelectual marxista de proyección latinoamericana, José M. Aricó, argentino que por razones políticas se fue a vivir en México, recupera ese encuentro para un libro suyo titulado Marx y América Latina, en sendos capítulos, “El Bolívar de Marx”, páginas 157 a 187.

Conviene leer estas primeras páginas que dan la temática de modo global. Y seguir, por párrafos, su razonamiento. 

1) Por ejemplo, la información que obtuvo. Sus fuentes.

No tan múltiples como en nuestra época pero ya había los diarios internacionales.

Fue el azar el que condujo a Marx al compromiso de la redacción de su artículo sobre Bolívar. Comprometido en 1857 por Charles Dana, director del New York Daily Tribune, para colaborar sobre temas de historia militar, biografías y otros varios en la New American Cyclopaedia que estaba preparando, Marx se dividió el trabajo con Engels y le tocó en suerte hacer el de Bolívar. El resultado de las lecturas hechas para redactar su nota fue un sentimiento de animadversión tan agudo con el personaje que no pudo menos que dar un tono sorprendentemente prejuicioso al trabajo –dice Aricó-, al punto de dejar los lógicos reparos puestos por Dana a un texto que se apartaba del lenguaje imparcial característico de este tipo de publicaciones (…). Marx admite en una carta a Engels que se salió algo del tono enciclopédico pero que hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I, al canalla [o sea Bolívar] más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque» [carta del 14-02-1858. Soulouque, rey negro de Haití]. Y la comparación resulta reveladora porque es precisamente al nombre del emperador haitiano al que tanto Marx como Engels recurren para ridiculizar a Luis Napoleón III. El hecho de que nunca antes Marx haya reparado en Bolívar y que puesto a escribir sobre él se sienta impulsado a elaborar una extensa y desusada diatriba en la que el revolucionario latinoamericano es identificado, a través de una tercera persona, con una figura tan repudiada por él como el emperador francés – muchos no lo soportaban – evidencia que Marx veía en Bolívar un remedo del bonapartismo, o mejor dicho, un tipo de dictador bonapartista”.

2) Entre otros mundos, a Marx le interesa el continente americano.

“El artículo de Marx tuvo una extraña fortuna”, como la tienen las opiniones en revistas y periódicos. “El Bolívar de Marx, prácticamente desconocido hasta 1934, en que fue incluido en la edición en ruso de las obras de Marx y Engels, Aníbal Ponce lo redescubrió para los lectores de habla española publicándolo en el primer número de su revista Dialéctica, en marzo de 1936. Desde 1937 en adelante forma parte de la recopilación de trabajos de Marx y Engels sobre La revolución española, aunque sin nota alguna de los editores comentando el texto o justificando su inclusión. Todavía en 1951, el dirigente comunista norteamericano William Z. Foster lo cita favorablemente en su Outline Political History of the Americas, lo cual era explicable en términos de la aceptación acrítica no tanto de los textos de Marx como de las tendencias historiográficas soviéticas. Debemos recordar que, durante un largo periodo –según los propios historiadores soviéticos, hasta los umbrales del XX Congreso del PCUS– las opiniones de los americanistas soviéticos influidos decisivamente por Vladímir Mijáilovich Miroshevski y su escuela coincidían con la visión de Marx sobre Bolívar, haciéndola extensiva una caracterización negativa de las guerras de independencia latinoamericanas. Enfatizando el limitado carácter nacional y popular del proceso revolucionario que condujo a la constitución de los Estados independientes, sólo vieron en éste ‘un asunto propio de un puñado de ‘separatistas criollos’ que no contaban con el apoyo de las masas populares’. El juicio de Marx era trasladado incluso a las demás personalidades del movimiento liberador y hasta al propio movimiento. Cuando estas posiciones fueron abandonadas, fue cuestionado también el juicio de Marx. En la segunda edición en ruso de las obras de Marx y Engels (1959) se incluyó una severa crítica de las posiciones sostenidas en el citado artículo, aunque la explicación de tales errores se fundaba en las insuficiencias y la parcialidad de las fuentes utilizadas por Marx:

Marx, como es natural, no poseía en aquel tiempo otras fuentes a su disposición que las obras de los autores mencionados, cuya parcialidad era entonces poco conocida. Por consiguiente era inevitable que Marx elaborara una opinión unilateral de la personalidad de Bolívar, tal como se refleja en este ensayo. Esa ambición de poder personal, magnificada en las obras mencionadas, no pudo dejar de influir en la actitud de Marx hacia Bolívar.” (Marx-Engels Werke, p. 743)

Como vemos, los editores trataron elegantemente de zafarse de esta ardua cuestión esbozando una respuesta que, en realidad, antes que una solución constituía una mera excusa, porque la aceptación tan entusiasta por parte de Marx de una información nunca sometida a crítica – lo cual contradecía el estilo de trabajo que lo caracterizaba – mostraba claramente la presencia de un prejuicio político firmemente enraizado. La respuesta de los editores, por lo tanto, nos remite nuevamente al nudo del problema a dilucidar, porque debemos preguntarnos hasta qué punto es verdad que Marx no disponía de otras fuentes que las mencionadas. Y si se demuestra, como creemos posible, que Marx dispuso de otras fuentes que eran favorables a su biografiado, la nueva pregunta que se nos plantea es por qué las dejó conscientemente de lado”.  (José M. Aricó, Marx y América Latina, “El Bolívar de Marx”, FCE de Argentina, 2010, pp. 157-162)

3) La duda y el temor por una organización cripto-monárquica.

Parece por diversos observadores europeos que la biografía de Bolívar fue escrita en una época en que el juicio era un comienzo favorable al Libertador que tenían las más importantes figuras de la cultura europea, había dado lugar a una animadversión poco menos que general. Los liberales repudiaban el centralismo y autoritarismo de Bolívar, los republicanos detectaban recetas cripto-monárquicas tras los esquemas de organización política propuestos por el Libertador. Los ideológicos de la expansión europea –y esto nos parece lo decisivo- intuían certeramente, en los planos bolivarianos de unidad latinoamericana, una voluntad de resistencia a aquella penetración. (Carta de Karl Marx y Friedrich Engels. Materiales)

O acaso diferencias de la persona en su comportamiento, eso que en la lengua inglesa se llama BEHAVIORISM -o en castellano llamamos behaviorismo-, se ocupa de las maneras de actuar de los seres humanos, eso que como decía Merleau-Ponty, pone al hombre entre lo natural y cultural. En la página 167 de Marx y América Latina, las circunstancias y las condiciones permiten a un personaje mediocre y grotesco representar el papel del héroe. Y podemos citar al respecto un nuevo párrafo donde la contraposición es tajante e ilustrativa:

“Bolívar marchó hacia Pamplona, donde pasó más de dos meses en festejos y saraos (…) Con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados.

El Bolívar de Marx está entero, recomiendo al lector conseguir el libro Marx y América Latina. Acaso en ese libro encontremos lo que ha llevado a la crisis nuestra. Es una obra de nuestros días que habla claro.

También les recomiendo La democracia en América latina, un barco a la deriva, libro colectivo dirigido por Waldo Ansaldi, publicado por FCE de Argentina, en el 2006.

Publicado en El Montonero., 27 de junio de 2022

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Hispanofobia: otro de nuestros defectos

Written By: Hugo Neira - Jun• 21•22

¿Por qué creemos —o nos hacen creer—, que todo lo hispano es reaccionario?

En los artículos anteriores, me he ocupado del viaje de José Carlos Mariátegui a la Italia de los inicios del siglo XX. En la columna del 12 de junio, me ocupé de su relación amistosa con Piero Gobetti, político y filósofo, en el momento en que crecían las masas fascistas. Gobetti era un liberal, lo que entonces era un riesgo para lo que sería más tarde la dominación de Mussolini. En las revista Amauta y Mundial, en 1929, Mariátegui presenta el pensamiento de Gobetti. Pero no solo se interesó por él sino que, gracias a su esposa Ana Chiappe, el gran pensador que fue Mariátegui descubre las obras de Gramsci, la actividad de Sorel y Gaetano Mosca y conoce a Benedetto Croce, con quien la familia Chiappe tenía vínculos. No es lo mismo hojear un libro y conversar con su autor, cuenta mucho en la comprensión de la vida y los hechos eso que llamaríamos, la presencia. Tiene una enorme vigencia.

Pues bien, ¿sabe usted, amable lector, que en momento crítico de nuestra historia y la de España, hubo un señor Rafael del Riego, militar y político liberal, que marcó su curso? No se habla de él porque en la guerra de la Independencia, estaba del lado de los que perdían sus colonias. Pues bien a ese personaje, el gobierno español le encarga el mando del Segundo Batallón Asturiano de la Gran Expedición al otro lado del mundo para acabar definitivamente con las sublevaciones en América. No había San Martín y menos Bolívar, el caso es que el gobierno, en Andalucía, formó el mayor ejército de ultramar. En 1819, dicho ejército llegó a tener “20’200 infantes, 2’800 jinetes y 1’370 artilleros con 94 piezas de campaña, otras de menor calibre y abundante parque. Y catorce escuadrones de caballería” (Wikipedia).

Con tal ejército (gigantesco), el lector puede hacerse preguntas sobre la ruta y los medios marítimos. Pues por mucho que Inglaterra dominara los océanos, y después de los franceses, el reino de España había recuperado su corona y dispuso que la fuerza naval la conformarían 4 navíos de línea, 6 fragatas, 10 bergantines, 2 corbetas, 4 bergantines goleta, 2 goletas y 30 cañoneras. Con una tripulación de 6’000 marineros. El total de hombres —nos dice nuestra fuente histórica con toda honestidad (Wikipedia)—, está en discusión, entre 14’000 a 25’000. En cuanto a la ruta, unos historiadores mencionan que el plan era ir hasta Venezuela, otros que era desembarcar cerca de Montevideo, y tomar Buenos Aires. Otros más que el destino era México, lo más valioso de la monarquía. No aparece ni Chile ni Perú.

Pues bien no hubo expedición. Riego estaba al mando del 2° Batallón Asturiano, y decide no partir. Es el Pronunciamiento del  4 de octubre de 1820. Hasta nuestros días se conoce el Balcón en Tineo desde donde dio su discurso. En España, hay un monumento a Riego en Oviedo. Rafael del Riego muere en Madrid el 7 de noviembre de 1823, ahorcado, a los 39 años. Se había educado en la Universidad de Oviedo y graduado en Leyes y Cánones. Fue Capitán General de Aragón de 1821 a 1822 y también Diputado de España por Asturias (1822-1823). Rafael del Riego Flórez había nacido en el seno de una familia hidalga de Asturias y su padre Riego, Eugenio del Río Núñez, era poeta.

Los dos silencios

Dos enigmas tenemos que resolver. Primero, por qué Rafael del Riego se niega a poner en marcha la Gran Expedición. Segundo, por qué ese episodio de la lucha de las colonias y los problemas de España en manos de los reyes borbones, no está en nuestra historia formal.

I– Rafael del Riego, militar y político, impuso un régimen constitucional, en España, contra la monarquía absoluta de Fernando VII.  Esperaba que se adoptara un régimen liberal. Ese momento en la historia de España se le conoce como el Trienio Liberal (1820-1823). No hay que pensar que Rafael del Riego era un político que deseaba ser Rey. En España, se detestaba el sistema absolutista. Del Riego dio su nombre al famoso himno -Himno de Riego-, adoptado más tarde por los liberales, y en el siglo XX, durante la Guerra Civil, por los republicanos españoles. Había ya en Europa un regímenes constitucionales, Francia e Inglaterra. Por cierto, en Inglaterra ya se había adoptado una monarquía parlamentaria bicameral, tanto para la clase aristocrática como para los comunes, hasta nuestros días. Pero en la España de del Riego, restaurado el régimen absolutista (1814-1820), se castigó al autor del Pronunciamiento liberal de 1820 con el ahorcamiento. El Pronunciamiento estaba no solo en del Riego sino en diversos otros oficiales. Decían que España estaba viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la Nación. El Rey debía su trono a cuantos lucharon en la guerra de la Independencia (cuando Bonaparte había invadido España). Y dicen también que la Constitución es el pacto entre el Monarca y el Pueblo, cimiento y encarnación de toda la Nación moderna, y la debe jurar. La Constitución española, justa y liberal, había sido elaborada en Cádiz, entre sangre y sufrimiento, en 1812.

II– Historiadores en el Perú y algunos Estados latinoamericanos

Cádiz no es desconocida en la historia de España pero se olvida hoy, en la historia del Perú, que desde 1808 produjo las Cortes de Cádiz, ante la invasión de Napoleón. Se llamó a juntas en todo el territorio hispano. Pero algo más: las Cortes llamaron a los españoles de los dominios americanos. Se suele callar este llamado y, más adelante, diré por qué. En el Perú todavía colonia, se sabe que el Virrey Abascal cumplió de mala gana el encargo, dicen nuestros historiadores (Historia del Perú, Lexus, página 724). Era tiempo de levantamientos en Cusco y conspiraciones criollas. Pero al permitir ir a las Cortes de Cádiz, Abascal permite las PRIMERAS ELECCIONES DEL PERU. Se organizaron cabildos abiertos en Lima, Cusco, Guayaquil, Chachapoyas, Trujillo, Tarma, Piura, Arequipa, Puno y Huamanga. Además, cuatros peruanos que vivían en España —entre ellos, Dionisio Inca Yupanqui (cusqueño de sangre incaica)— y los diputados venidos de las colonias pidieron la igualdad con los peninsulares. En 1811, al cabildo llegó la noticia que los diputados peruanos, por sus gestiones, habían obtenido libertad en la agricultura y la industria.

Las Cortes de Cádiz fue la primera elección de representantes, antes de San Martín y Bolívar. Por la distancia y sin recursos. Solo el 20% de representaciones. Los estudios sobre la calidad y su presencia, es temática reciente. Vale la pena, por ejemplo, Vicente Morales Duárez, hombre de leyes y profesor en la Universidad de San Marcos, quien participó en las Cortes de Cádiz. Faltan estudios sobre sus propuestas.

Nuestra historia nacional confunde los hechos históricos y las ideologías. En este caso, la desaparición de Rafael del Riego vale omisión de su legado, y de paso Cádiz, la corriente liberal en España, entre otras. Hay que entender la identidad de España, no todo era conservadurismo. La sociedad española no era una España medieval. Ellos llaman así las grandes etapas durante la Reconquista. Era un país de fronteras internas. Pero desde 1492 la España de los reyes católicos, para la unidad nacional, es Castilla, Navarra, la toma de Granada. Desde los reyes católicos, la evolución de la vida política hasta la monarquía actual es digna de un libro extenso. Ahora, en su momento más poderoso es un Imperio, lo gobernaba la Casa de los Habsburgos y Carlos V. En realidad, era una treintena de Estados. Desde México y Perú hasta los Países Bajos. Un imperio multinacional. Acaso en nuestro tiempo no hay una sola España, son las Españas, las autonomías: Castilla, Cataluña, País Vasco,… y las zonas donde vivieron los musulmanes o moros, como Andalucía.

España, o las Españas, toma un camino muy distinto desde 1492, al poseer algo lejano del otro lado del océano. Pero no abandonó sus posesiones en Europa, los Países Bajos e Italia. Sus enemigos, dice el profesor Jean-Pierre Dedieu (autor de L´Espagne de 1492 à 1808), fueron Francia e Inglaterra. Durante siglos, Hispanoamérica físicamente llegó tarde a conocer las ideas de Las Luces, en las elites primero y luego en las clases populares. Acaso porque el catolicismo  ha  sido el cimiento de su fundamentos, no podemos sino clasificarla como una sociedad profundamente reaccionaria.

En el Perú hay una corriente intensamente anti-hispano. Olvidando que, para bien o mal, es nuestra lengua materna. No quita que se puede hablar el quechua. Pero el idioma hispano es una lengua que reúne a más de 600 millones de personas. Un instrumento, el castellano, una ventaja, para defender nuestro continente que será fuerte cuando sea una federación, un sistema de unidades, sin perder la soberanía de nuestros Estados. También es cierto que no es sano lo que es vetusto.

Quizás Rafael del Riego pensaba como los hispanoamericanos: ser libre de Imperios. Porque él sabía cómo Bonaparte había invadido su patria. O sea él no era distinto a los revolucionarios del otro hemisferio contrarios a los regímenes imperiales. Así de sencillo. ¡Eran liberales! Y probablemente francmasones todos (San Martín, Bolívar, Del Riego).

Publicado en El Montonero., 20 de junio de 2022

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Mariátegui: ¿político y filósofo?

Written By: Hugo Neira - Jun• 13•22

La semana anterior, en este mismo portal El Montonero, recordábamos la amistad con el italiano Piero Gobetti. El mismo Mariátegui presenta al liberal italiano opuesto al crecimiento de las masas fascistas, y lo hace a la vez en su gran revista Amauta y además, en el diario Mundial, en 1929. Pero no era suficiente: en esos años, Mariátegui tuvo otros encuentros, entre ellos con el filósofo Croce, y expresó que los ensayos de Benedetto Croce no podían ser resumidos ligeramente. Y esto es la esencia de los párrafos que siguen.

Pero hay algo tan importante como la obra de Benedetto Croce y aquellos pensadores italianos, y es eso de político y filósofo. No es un capricho del que escribe. Años atrás, cuando estudiaba y vivía en Paris, en una librería di con una obra de enorme valor que suelo citar a menudo (https://www.bloghugoneira.com/non-classe/francisco-miro-quesada-en-la-filosofia-mundial). La Enciclopedia Oxford de Filosofía abarca el planeta con conceptos tanto occidentales como extraoccidentales. Está construida país por país. No pude dejar de hojear y buscar a los filósofos peruanos. Había unos cuantos, los siguientes: Francisco Miró Quesada Cantuarias, Augusto Salazar Bondy ­—lo más probable por Entre Escila y Caribdis, reflexiones sobre la vida peruana—, y, para mi sorpresa, José Carlos Mariátegui.

Es un caso el autor de los Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Lo que es resulta asombroso. Todos sabemos su autobiografía: nacido en el año 1894, a los 14 años entra de técnico de imprenta en un periódico, La Prensa. Hasta 1919 trabaja en el diarismo. Y que desde 1919 a mediados de 1923 viaja por Europa. Lo que nos dice de José Carlos Mariátegui, es que no estudió ni la secundaria y menos en universidades. Lo cierto es que no tuvo un hogar corriente. La madre alcanza apenas a salvarlo de las enfermedades en la infancia y la adolescencia. La excepcional inteligencia de José Carlos y la madre, y luego de la esposa, lo apartan de eso que él mismo llama el “decadentismo” y el “bizantinismo finisecular” en pleno apogeo (apunte autobiográfico de José Carlos Mariátegui).

La muy seria y exigente Academia de Oxford nos dice algo muy específico. La filosofía no es solo algo que se alcanza en la formación que se obtiene en las aulas universitarias desde la Edad Media y el Renacimiento. Ese saber está en la vida, y como crítica en ciertos periodos históricos, y esto fue la actitud de Augusto Salazar Bondy. “Crítica y compromiso” es como lo coloca a Salazar Bondy una estudiosa de su obra, Adriana María Arpini, en libro editado por el Fondo Editorial del Congreso del Perú (Filosofía, crítica y compromiso en Augusto Salazar Bondy, en el 2016), el resultado es una inmersión apasionada en los conceptos al uso.

Pero veamos quién era Benedetto Croce

Los filósofos no son inmortales ni dioses griegos, y no se pierde nada conociendo su nacionalidad o religión, partido político, y residencia. Croce escritor, historiador, italiano. Nace en el Reino de Italia el 25 de febrero de 1866 en Nápoles, eran tiempos muy movedizos, y muere en Italia el 20 de noviembre de 1952, a los 86 años. En materia de religión, se declara agnóstico. Los lugares geográficos, es algo que hay que tomar en cuenta: nace en Pescasseroli, en la región de los Abruzos y en el seno de una familia adinerada. Por la rama materna, estaba con unos parientes de ideales liberales. Pero, por la rama paterna, que desde Montenerodomo se había instalado en Nápoles, de origen borbónico y hasta sus 18 años, católico. Su vida se modifica cuando, en 1883, un terremoto en Casamicciola, en la isla de Ischia, destruye la casa en la que veraneaban. Mueren su padre, su madre y su única hermana, y él mismo estuvo días entre los escombros y sobrevivió por poco. Con su hermano, heredan la fortuna familiar que “le permitió vivir holgadamente el resto de su vida y dedicar todo su tiempo a la filosofía” (Wikipedia). Lo que le queda, no es poco.

La vida social de sus tíos lo envuelve y le hace nacer alas. Fue confiado a la tutela del tío Silvio Spaventa que lo acoge en su casa en Roma, donde Croce vivirá hasta su mayoría de edad. Vive en un círculo cultural en donde conoce importantes personas, hombres políticos, intelectuales, y es así como Antonio Labriola lo introduce al marxismo. No obstante se había inscrito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nápoles, frecuentaba las clases de filosofía moral de Labriola, en Roma. Croce nunca acaba sus estudios universitarios al tiempo que se consagra a otros, eruditos, filosóficos, históricos y literarios. En 1886 deja Roma y vuelve a Nápoles. Como su fama aumentaba, se dedica a la política. Senador en 1910. Critica la participación de Italia en la Primera Guerra Mundial, la califica de suicida. Lo nombran más tarde (1920) ministro para la Instrucción Pública. Y se va alejando del régimen. En 1925 Giovanni  Gentile publica un Manifiesto de los intelectuales fascistas. Y su respuesta es un Manifiesto de los intelectuales antifascistas.

Benedetto Croce volverá a la vida pública cuando cae el Duce, en el gran caos político de ese momento, e intentará mediar entre los distintos partidos antifascistas.

Croce, su pensamiento.  Materialismo histórico y economía marxista (1900)

Sus primeros ensayos sobre el marxismo son una suerte de diálogo crítico con Marx pero pasaban por el eminente profesor Antonio Labriola que ya tenía su estructura teórica. Croce tenía una interpretación muy compleja de El Capital de Marx. La cuestión de la teoría del valor y la plusvalía. Al parecer, Croce se inclinaba a favor de la escuela austriaca, dicho sea en la economía pura. Croce respondía amablemente a las tesis de Labriola.

El marxismo de Croce no procedía de una forma científica del materialismo. Él veía en esa actividad teórica un elemento de narcisismo. Mientras Croce y Labriola no se ponían de acuerdo. Visto que el marxismo teórico se esfumaba, Croce evoca otro amigo, el marxista francés Georges Sorel. En 1898, Georges Sorel toca la puerta de la guerra. Sorel se concentra en los movimientos obreros, pero también en el rol de la violencia visto también por su amigo Croce, por el crecimiento de los sindicatos. La obra de Sorel, en Francia, llega a unos rusos, un tal Plejánov y un tal Lenin.

Con Croce, digamos que el peruano Mariátegui escucha y ve a un conjunto de pensadores. La realidad y el espíritu para Benedetto Croce son necesarios para cambiar la sociedad. No hay un solo marxismo. Con Croce nace la pluralidad del marxismo, no tiene que ser el marxismo-leninista de Rusia. Se adapta a la sociedad como lo hizo Mao con China, que tenía campesinos y no obreros, una variante. Gramsci en particular y sus Quaderni (los cuadernos que escribía en el calabozo). Su idea era que el Estado pierde la sociedad política y cuenta la hegemonía. La ideología debe ser una especie de integridad para evitar el totalitarismo. Algo íntegro, una cierta integridad (con un sentido religioso).

En otros términos, de la misma manera que hay distintas confesiones cristianas, hay varios marxismos. Las grandes corrientes del cristianismo tuvieron modificaciones. Desde sus orígenes y a partir de los Evangelios, el cristianismo se separa entre protestantes y católicos con las mismas tradiciones de los escritos. La vida y la organización de las Iglesias del cristianismo antiguo se expandió hasta Constantinopla (306). El catolicismo se volvió una religión de Estado. Siguieron después los concilios, los padres de la Iglesia. La vida monástica hasta el siglo IV d.C. Aparece la Iglesia Bizantina en 1054. Iglesia imperial, Iglesia Ortodoxa hasta hoy. Independencia y división de la Iglesia rusa. Luego la Reforma y no nos vamos a detener en las modificaciones del catolicismo hasta hoy, ni en las Iglesias de las civilizaciones extraoccidentales. La Reforma protestante se difunde con sectas cristianas desde 1657. Pero la colonización y misiones de evangelización católicas en América del sur continuó. Presentamos uno de esos misioneros. Nacido en Sevilla en 1474, a Bartolomeo de las Casas, podemos decirle “el defensor de los indios”. Sus esfuerzos están reunidos en su libro Historia de las Indias, donde hace saber la masacre y la esclavitud de los amerindios. Sus textos llegaron hasta las manos de Carlos Quinto, y el Emperador en 1542-1543 proclama las “nuevas leyes” que, como sabemos, permitieron la infidelidad al propio Emperador. Con el tiempo, aparecieron sectas diversas, y acaso entre ellas, el culto marial que viene de la Edad Media. Culto y liturgias sobre el rol divino de la madre de Jesús. El culto a la madre de Jesús se extendió en los países que prolongan el continente: México, Centroamérica.

Publicado en El Montonero., 13 de junio de 2022

https://www.elmontonero.pe/columnas/mariategui-politico-y-filosofo

El viaje de Mariátegui a una Italia en convulsión

Written By: Hugo Neira - Jun• 06•22

¿Quién es Piero Gobetti, el amigo de Mariátegui que él presentó en Lima en dos revistas, Amauta y Mundial, en 1929? Hay muchos estudios sobre Mariátegui y el mariateguismo. Lo primero que hay que decir es que Piero Gobetti era un pensador liberal italiano amigo de Antonio Gramsci, el filósofo. Y se dice en estudios sobre quién era Gobetti que es uno de los principales inspiradores del peruano José Carlos Mariátegui (dicho en México en 2010). Dígamos las cosas con la mayor sencillez. Piero Gobetti luchaba por una revolución liberal en Italia. Su libro más significativo se llama la La rivoluzione liberale. El perfil de Gobetti era su liberalismo y uno de los actuales estudiosos de su comportamiento es Gonzalo Várela Petito, profesor titular en la universidad de Xochimilco en México y doctor por la EHESS (Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales) de París. Este investigador considera que el movimientismo de Gobetti era una mezcla de la revolución rusa y el pensamiento de los filósofos Georges Sorel, Gaetano Mosca, Benedetto Croce y Henri Bergson. Es probable que Mariátegui conversó con ellos y se informó de sus filosofías. Resulta que la familia de su esposa, Ana Chiappe, tenía vínculos con el filósofo Croce, fue el más cercano a Mariátegui como lo veremos en otra oportunidad. Ana Chiappe conoce a su futuro esposo en la casa de la condesa Antici Mattei, en 1920. Cuenta mucho en su vida y cuando Mariátegui fallece, ella se encarga de la edición de sus libros. ¿Cuál era la meta de Piero Gobetti y Mariátegui? La política de cada uno de ellos era lograr la formación de una nueva clase dirigente, tanto en Italia como en el Perú y Latinoamérica. Otro gran filósofo que probablemente Mariátegui conoció es Gramsci, gran marxista con observaciones a Marx mismo y que discute el socialismo. ¿Qué significa una relación con Sorel y otros marxistas italianos como Antonio Labriola, Giovanni Gentile? Italia le daba a Mariátegui un espacio donde se discutía la filosofía de Marx, el socialismo. Para Croce, el conocimiento no se reduce al conocimiento abstracto de los momentos universales del espíritu que proporciona la filosofía. El conocimiento concreto es el conocimiento histórico que los conceptos de la filosofía solo permiten acercar y orientar (Jacques Texier). Habían dejado tras suyo los clásicos y buscaban otra manera de manejar la política, el Estado y la filosofía.

Ahora bien, vamos a entregarles por primera vez en el Perú unas líneas sobre la amistad de Gobetti y Mariátegui que fue dada a conocer en 1929. Era el intelectual italiano que más le había impresionado. Y a la vez, durante mucho tiempo, Mariátegui se lamentaba de “la deficiencia de nuestra asimilación de la mejor Italia, la irregularidad de nuestro trato con su más sustanciosa cultura” (Mariátegui, 1964). Sin embargo, en la Argentina “debido a los fuertes lazos con Italia y a la huella que dejaran emigrados de la talla de Rodolfo Mondolfo y Gino Germani, ello es notorio”. Pedro Gobetti nació en Turín (19 de junio de 1901). Sus padres, Giuseppe Giovanni Battista y Angela Luigia Canuto, eran comerciantes. Gobetti meure en febrero de 1926, en París. Sus libros, que fueron muchos, giraban sobre la revolución liberal.

Por lo visto, para Mariátegui, no era una revolución socialista pero, en cambio, lo que tenían en común era evitar o enfrentar la extrema derecha que llevó a Mussolini al poder. El libro más significativo de Gobetti permaneció desconocido durante largo tiempo hasta ser traducido al castellano. Y Gobetti concibió ideas, como lo entendió Mariátegui, que podrían servir al “análisis de la formación latinoamericano”. En Lima lo presentó en diversas revistas y periódicos conocidos. José Carlos Mariátegui escribió largamente sobre Gobetti y lo publicó en Amauta (n°24, junio de 1929) y también en Mundial (12 de julio de 1929, “Presentación de Piero Gobetti”). ¿Por qué permaneció desconocido? Cedo la palabra al estudioso mexicano:

Hay un motivo para que este autor haya permanecido inédito en castellano por tan largo tiempo. Su obra, al igual que la de Gramsci y Mariátegui —con quienes forma un triángulo de contemporáneos unidos por la experiencia italiana, la lucidez de análisis con algunos puntos compartidos, el empeño político y la temprana desaparición física— es en gran parte dispersa y muy imbuida de datos puntuales, por lo que requiere para el lector extranjero de un soporte informativo que ayude a ubicar la lectura. Además, si como afirma Spriano (1977) no conviene hacer por separado el estudio de Gramsci y Gobetti, lo mismo puede decirse de Mariátegui en relación con ambos italianos y ese es el enfoque que se adoptará en este artículo. De los tres, Gobetti (1900-1926) fue el más joven y el que vivió menos, pero dotado de una personalidad extraordinaria fue muy precoz, escribió mucho y animó grupos intelectuales y militantes, así como medios de opinión, logrando un temprano reconocimiento.

Su interés no es sólo arqueológico, sino que al reflexionar sobre Italia en tanto país nuevo de cultura católica, surgido en el siglo XIX de un proceso de independencia muy determinado por el contexto internacional, con una gran heterogeneidad regional, ofrece —con la debida asimilación de indudables diferencias— sugestivos elementos de comparación con América Latina. Abona a una tarea aún en germen, la contrastación de las trayectorias de los países latinoamericanos con las de dos naciones mediterráneas —España e Italia— a las que por distintas razones su historia ha estado vinculada, en un azaroso camino en pos del desarrollo económico y político. No es casual que la edición haya sido hecha por una institución académica dedicada a los estudios latinoamericanos, porque Gobetti puede relacionarse en más de un aspecto con América Latina.” (Várelo, Perfiles Latinoamericanos n°36, 2010, México).

En algunos otros momentos, Mariátegui se quejaba porque lo consideraban demasiado pegado al pensamiento occidental. Pero en 1928, él responde a esa crítica en su libro Siete ensayos de la realidad peruana:

No faltan quienes me suponen un europeizante, ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país. Que mi obra se encargue de justificarme, contra esa barata e interesada conjetura. He hecho en Europa mi mejor aprendizaje. Y creo que no hay salvación para Indo-América sin la ciencia y el pensamiento europeos u occidentales. Sarmiento que es todavía uno de los creadores de la argentinidad, fue en su época un europeizante. No encontró mejor modo de ser argentino.” (Lima, 1928)

Mariátegui no se declara partidario del retorno al mundo incaico. Trata el sistema incaico de “teocracia” y “despotismo” (Siete ensayos). Precisa: “No es posible hablar de tiranía abstractamente. Una tiranía es un hecho concreto. Y es real solo en la medida en que oprime la voluntad de un pueblo o en que contraría y sofoca su impulso vital. Muchas veces, en la antigüedad, un régimen absolutista y teocrático ha encarnado y representado, por el contrario, esa voluntad y ese impulso. Este parece haber sido el caso del imperio inkaico. No creo en la obra taumatúrgica de los Inkas. Juzgo evidente su capacidad política; pero juzgo no menos evidente que su obra consistió en construir el Imperio con los materiales humanos y los elementos morales allegados por los siglos. El ayllu -la comunidad-, fue la célula del Imperio. Los Inkas hicieron la unidad, inventaron el Imperio; pero no crearon la célula. El Estado jurídico organizado por los Inkas reprodujo, sin duda, el Estado natural pre-existente. Los Inkas no violentaron nada.” (Idem)

Publicado en El Montonero., 6 de junio de 2022

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