Cumpleaños del Tucán. Vítores por un liberal de verdad

Written By: Hugo Neira - Feb• 19•18

Hay muchos temas por comentar. Por ejemplo el hecho que Kim Jong-un anuncia una posible “reconciliación” con Seúl. Está conmovido por la recepción que ha tenido en Pyeongchang la delegación norcoreana en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno. Lo del diálogo puede ser una “apertura” comercial. Corea del Norte está estancada. Lo que de ninguna manera comentaría es si PPK sí o no vacancia. El tema, de tan manido termina por “romperte las pelotas” como dicen los argentinos. Si lo pongo en criollo, es más soez.

No se hagan ilusiones. Les cuento: en los inicios de los ochenta, viniendo de Francia como siempre, vivían todavía mis padres y vine también a ver a mis amigos, en el CEDEP, en 6 de agosto, me recibe Francisco Guerra García y hablamos de ese segundo gobierno de Belaunde. Le pregunto su opinión y me dice que, habiendo hablado con mucha gente —mis amigos del CEDEP eran de los más abiertos y sociales y conversaban con gente muy diversa— la opinión generalizada era que ese gobierno no duraba. En los kioscos se lucía una entrevista, en El Espectador, de alguien que no quiero mencionar ahora, por amistad, alguien muy talentoso pero fatal en conjeturas, convencido de que Belaunde “estaba con los días contados”. No me parecía, hay gobiernos que no hacen gran cosa pero no se caen. Le dije a Pancho que ese régimen, con toda las cargas y defectos, iba a ser el primero en entregar la banda presidencial a un candidato también elegido en urnas. Y fue así. En 1985, Belaunde se saca la banda y se la pone Alan García.

Al iniciar esta semana, el tema central es Luis Bedoya Reyes que cumple años. Decir en cuanto aprecio su vida y conducta, está de más. Ya lo dije en el prólogo de La palabra del Tucán. A pedido de Bedoya Reyes, qué honor, y por amistad a Harold Forsyth, quien hizo las preguntas en esa vasta y excepcional entrevista, y las respuestas, claro está, del Tucán, sin ambages, pese “a la tortuosa y zigzagueante historia del Perú y la vida política y sus contravueltas”.1

Dije en ese prólogo que tuve la impresión “de atravesar diversos patios y jardines e ir a dar a una glorieta amable donde dos amigos conversan, y uno de ellos, en especial, cuenta su vida. Y entonces el lector no es sino el afortunado invitado. Hay diversas maneras de abordar un tema biográfico. En el caso presente, de modo excepcional. La vida entera de un testigo histórico, que a sus años —nacido en 1919— guarda por entero su cabeza y lo que cuenta más, su carácter. Luis Bedoya Reyes con el mejor de los talantes, se prestaba a ese largo ejercicio de rememoración y franqueza. Destaco desde las primeras líneas lo esencial, su franqueza.” 2

Y pensándolo bien, lo que quiero decir a Luis Bedoya Reyes es que encarna, quiérase o no, una tendencia poderosa y mundial, el liberalismo. Pero a los liberales de hoy, les pasa lo que les pasó a los socialistas de otrora, eran tan variados que terminaban por perderse o contradecirse. ¿Liberales por valores? ¿Liberales por negocios? De lo primero un ejemplo, Raúl Porras, se había buscado como auxiliares a Araníbar, Vargas Llosa, Pablo Macera y el que escribe, y francamente, a los veintitantos años, éramos de una insoportable intransigencia doctrinaria. El liberal era Porras. Un día Scorza, en París, escuchándome cómo fue aquello en la casa Colina, me sale con una de esas cosas que lo volvían filósofo: “Entonces, Hugo, ustedes han tenido una doble estrella. Uno, tener un maestro. Dos, un maestro que no teniendo una ideología, los dejó pensar”. Sí pues, nos salvamos de “la celda de conceptos” (Octavio Paz).

Lo segundo, “liberales por negocios”, Pedro Beltrán y desde el eterno complot, Eudocio Ravines: El Camino de Yenán (1951). Mucho antes que Margaret Thatcher, “la dama de hierro”, y Ronald Reagan y “la revolución conservadora”.

Amigo Bedoya, ¿no le parece que hubo un liberalismo que del XIX al XX, venía de Adam Smith, y durante siglo y medio, en las naciones avanzadas, permitió un equilibrio entre mercado y Estado? ¿Adam Smith y Marx, reconciliados? Eso fue la edad de oro del capitalismo social, en especial, europeo. Hemos visto, usted y yo, cambios increíbles después de los noventa. Quién podía adivinar que mil millones de seres humanos iban a dejar la negra miseria para ser parte de las clases medias, en China, India, África y en parte América Latina. Pero de otro lado, ¡qué enormes riesgos! Hoy las corporaciones de la globalización mundial someten por doquier la política a la economía. A toda política. No piense usted que se me ocurre, lo dice Bénéton, filósofo, economista, no es anglosajón sino europeo y afirma que “el liberalismo despolitiza”. Hay liberales de los derechos civiles. Y hay un liberalismo dogmático. Por momentos, a esos, no los veo distintos de los antiguos stalinistas. El “pensamiento único” cambia de cancha, pasa de la izquierda a la derecha, y lo pudre todo.

¿Por qué no hay en Perú, un partido liberal? Y del aprismo y de una buena parte de la izquierda, ¿cuándo un partido socialdemócrata? Debe haber una salida que no sea ni Trump ni China popular. En fin, lo mejor en este aniversario, amigo Bedoya. Pero déjeme decirle, usted debería estar, aunque fuese a ratos, permanentemente en un Consejo de Estado. Cómo se nota en esta trasegada democracia, la ausencia de los mejores.

1 Amable lector, en venta en los mejores establecimientos del ramo.

2 ¿Cómo? ¿Todavía no ha salido corriendo a adquirir el libro del Tucán?!

Publicado en El Montonero., 19 de febrero del 2018

http://elmontonero.pe/columnas/cumpleanos-del-tucan

¿Maduro? El capítulo que se le escapó a Borges

Written By: Hugo Neira - Feb• 12•18

Maduro. Que venga. Que se le conozca. Que los peruanos, y no solo la clase política y los Jefes de Estado, lo escuchen. Esto de las ventajas de la palabra, lo inventaron hace siglos los antiguos griegos, y no por sabios sino por astutos. Inventaron el ágora. El pez por la boca muere. A Maduro hay que escucharlo. Borges escribió Historia universal de la infamia. Se perdió la suya.

No solo es el presidente de un país sudamericano sino una suerte de virrey. Quien manda en Venezuela no son civiles sino el ejército venezolano —hay que ver qué orgullo de esos generales cuando toman la palabra, por cierto no hacen cola en los supermercados— y a estos cuadros, los vigilan algunos miles de cubanos armados hasta los dientes. No son los venezolanos que mandan en Venezuela sino los herederos de Fidel. La isla tiene una colonia sudamericana, pocas veces se ha visto esta recolonización espectacular. ¿Y vamos a perdernos la ocasión de ver al representante de una doble función?

Que venga a Lima, que soporte las marchas que harán millares de venezolanos que han tenido que dejar su patria que está patas arriba. Y acaso no solo el gesto de protesta sino subirse, cada dos calles, a un improvisado proscenio. Y explicar lo que está pasando en Venezuela. No es que sea un país pobre, la escasez es un arma de castigo a los opositores y a la vez de reclutamiento, bolsas de comida. Una infamia deliberada del genio de Maduro y sus compinches. Entre tanto, cada día, por lo menos 37 mil venezolanos pasan la frontera para ir a comprar un poco de pan. Muchos de ellos, no vuelven más.

Venezuela fue un país excepcionalmente rico. El petróleo. Lo hunde primero la corrupción (Carlos Andrés Pérez). Luego, la clase política entera ante Hugo Chávez, en 1998, y en el 2006, con un 60%. Chávez nunca pensó que el cáncer tuviera la última palabra. Indicó a Maduro como sucesor y fue su peor error.

¿Y sabe el amable lector cuál es el método Maduro? Llevar a Venezuela a la frontera misma de la extrema necesidad. Un ser humano, chavista o antichavista, tiene que comer. Y en Venezuela no es una cuestión de la relación de los bolívares con el dólar, aun con 500 mil bolívares por 2 dólares (!) No es que tengan o no dinero, ¡no hay comida! Hay una brutal escasez. Entonces, si quieres comer, lo mejor es pertenecer al sector de la población que respalda al régimen de Maduro, y que recibe, de parte del gobierno, bolsas de comida. Señor Maduro, todo se sabe. Cómo utiliza los llamados consejos comunales, los denominados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), son quienes reparten alimentos, en las zonas populares. Para comprar comida —no la regalan— hay que tener “carnet de residencia”.

Vamos, Presidente, venga a Lima. Que lo entreviste César Hildebrandt, Milagros Leiva, si todo eso que estoy diciendo en el párrafo anterior, es cierto o no es cierto. Y en NPortada, que diga si es cierto o no que pese a tales presiones, hasta ahora solo apenas un 11% dice apoyarlo. Cómo será la desaprobación que pese a ese control autoritario sobre los alimentos los venezolanos van a los supermercados haciendo colas de 12 horas, o hartos de todo, se van a comprar los productos en el mercado negro, que gracias a su excelente gestión, crece de día en día.

Brillante chavismo, venga por favor, y denos las lecciones que merecemos. Lo que usted ha hecho es genial. Cómo, ¿que no es es suyo? ¿Que es de sus consejeros totalitarios cubanos? Ah, bueno, pero igual, mis respetos. Primero lanza usted un programa para distribuir alimentos a “millones de venezolanos”. Segundo, y bien solapa, usted se agarra gran parte del mercado, con el pretexto del “Precio Justo” y “productos regulados”. Los siguientes: aceite, granos, jugos de fruta, pasteurizados, azúcar, café, víveres, pollo (sí, ¡el pollo!), carne de res, compotas, carne de cerdo, leche, cremas para el cabello, quesos, pan, agua, mineral, pasta, cereales, jabón de baño, arroz, sorgo, suavizantes, enjuagues para la ropa, maíz, harina de maíz precocido, crema dental, pescados, champú, desodorante, pañales para bebé, papel higiénico, máquinas para afeitar, limpiadores, cloro, jabón para lavar platos y ceras para pisos.

Tercero, consigue que la escasez sea la preocupación mayor de los venezolanos: van al mercado, por semana, cuatro o cinco veces. Compran enormemente. Además del acaparamiento de mafias, cada familia, para no volver a hacer cola o porque no son abastecidos los mercados, ¡almacenan en casa! Y entonces todo el mundo se dedica al “bachaqueo”. A revender. Felicitaciones. Usted ha querido combatir el capitalismo. Y ha conseguido mostrar el socialismo de la escasez y un curso acelerado de compra y venta, al final de cuentas. Como dicen mis paisanos, nadie sabe para quien trabaja. Usted los ha entrenado en las delicias del compra y venta. Venezuela, cuando se vaya, será el país más capitalista de Sudamérica.

Venezuela se divide entonces, en tres tendencias. Los que gozan de la bolsa de comida en casa, son muy pocos. Los que van al supermercado, y tras colas interminables por horas (las fotos dan la vuelta al planeta), guardan y revenden. Y los que se van de Venezuela. Aquí, en el Perú los recibimos con los brazos abiertos. Han dejado tras sus espaldas, el deliberado desorden de la economía y la sociedad en Venezuela, y el intento de montar un gobierno rarísimo, que es un zafarrancho de primera. Aunque ese traje oficial que lleva, señor Maduro, parece el de un líder chino o ruso, pero francamente, es el de un actor estrambóticamente vestido en el drama social de Venezuela.

Venga Señor. Venga a explicarnos por qué a los venezolanos que compran en los supermercados y no están en las listas de militantes, les toman las huellas digitales. Lo esperamos.

Publicado en El Montonero., 12 de febrero de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/maduro-el-capitulo-que-se-le-escapo-a-borges2

Hay que ayudar al Papa

Written By: Hugo Neira - Feb• 11•18

Durante 15 años escribí en La República. Me llamó Mohme padre. Por lo visto fui de una total «lucidez» durante este tiempo. En LR virtual de hoy sale un artículo, firmado por la redacción, «La miopía de Neira», en referencia a un artículo mío en El Comercio*. Cuando escribía era «lúcido» y cuando no escribo en LR no lo soy. Bravo.

Luego en la «versión impresa», sí figura el autor de esta nota, Pedro Salinas. Ahora entiendo, señor Salinas, el tema que a usted le interesa es el de la pedofilia de muchos curas y los respectivos juicios y actos de justicia. Tiene usted toda la razón. Pero admita usted que fui leal a la verdad, y recojo en mi artículo las frases textuales dichas por el Papa, no reducidas a una sola frase, como han hecho ellos, los profesores chilenos.

Mire amigo, seamos objetivos. Yo le he dedicado a lo que dijo el Papa sobre la pedofilia clerical unas 72 palabras. Las he contado, «los casos de abusos cometidos, perdón, sufrimiento de las víctimas y vasto etcétera». Y los dos chilenos apenas tres palabras. Una «disculpa general». ¿Y usted me llama a mí, miope? Me parece que es muy injusto.

Los seres humanos no tenemos un solo ojo sino dos. Por eso, los de un solo ojo, se les llama Polifemo, gigantes derrotados por Ulises. Me parece que en esa visita, en donde el Papa Francisco echó como seis discursos, tengo el derecho de haber fijado en varios ejes centrales. Uno fue el Papa sobre la pedofilia de curas. Otro, la fe del pueblo para ir a pasar una medianoche en el frío de Santiago, con tal de ver al Papa. Me conmovió. Y el tercero, esa cosa subjetiva que fue el dictamen de dos señores. ¿Fundados en qué? ¿En qué encuesta? Me pareció una opinión muy subjetiva, me reitero en lo dicho.

Y luego, me pareció un error de esos académicos de confundir identidad religiosa con prácticas. En todo el mundo católico se va menos a misa que nuestros padres y abuelos. Pero las sociedades siguen siendo cristianas.

Sí, pues, no me ocupé únicamente del tema de la pedofilia. Ni tuve la arrogancia de darle lecciones al Papa Francisco sobre qué hacer con el obispo Juan Barros. Se dice que ha encubierto a los miserables que cometieron esos crímenes, pero eso es un asunto que el Papa tendrá que solucionar, y le he escuchado pedir que lo ayuden. O sea, que la sociedad se mueva y delate esos crímenes. Pero yo no escribo para dar lecciones a presidentes y a Papas.

Usted tiene una causa, es justa. Siga en ella. Y en cuanto al artículo, me dice que he visto el tema “…desde alguna cabañita en la Isla de Pascua”… Se equivoca en la geografía. La he visto desde la isla de la CEPAL en Santiago. Gracias a pesar de todo. Y si necesita algo de la CEPAL en la materia, veré en sus producciones si hay algo.

Santiago, 11 de febrero de 2018

*

Malas lecturas de una gran visita

La papa, el sector agropecuario, la comida chatarra

Written By: Hugo Neira - Feb• 05•18

El acontecimiento político de esta semana, a mi modesto parecer, ha sido y es todavía, la marcha de los productores de papas. He leído el artículo de Jaime de Althaus y comparto lo central de sus afirmaciones: lo que ingresa al mercado de papa americana es mínimo. Por otra parte, la tensión de la huelga está bajando, ya se ha llegado en algunos lugares a acuerdos. En una entrevista del Presidente que me parece que la hacía Raúl Vargas, cuenta que igual en un reciente pasado, tuvo que comprar papas el Estado. Todo eso es verdad pero el problema es mucho mayor. Tiene que ver con las modificaciones de la sociedad peruana en materia de gustos y consumos. Muchos comemos mucho, y mal.

En junio del 2006, la peruana Revista Agraria señalaba que el consumo per cápita de papas estaba en retroceso. Aumentan los derivados de trigo importado. Harinas, pan, fideos. Además de ese riesgo, mucho se consume la papa precocida y congelada que procede de Norteamérica. Y tenemos comida chatarra. Es impresionante el gusto por las papas fritas. Por mi parte, hace cincuenta años que no piso un McDonald’s. Comemos una comida que creemos que es un signo de clase media o acomodada cuando es la comida norteamericana para negros y blancos pobres (los hay) y que están no gordos, sino obesos. En la comida al paso en Europa el Big Mac no impresiona. En general, los peruanos solemos ingerir alimentos que nos parecen de calidad pero si provienen de la agroindustria mundial, es decir de animales que han recibido cantidades enormes de antibióticos.

De modo que, amable lector, si usted se come carne roja que viene de bovinos de la mejor importación, está ingiriendo aureomicina. Pero no se preocupe, para los pescados se usa aureomicina y terramicina. ¿Y eso qué nos importa? Las bacterias —que se reproducen a cada minuto y se defienden con mutaciones— se han vuelto resistentes. Y usted está lleno de antibióticos que entran por la boca y no por un pinchazo. Cuanto más «modernos» nos volvemos, más estamos expuestos a los riesgos de la aldea global. Hay que informarse. Hay países en que el gobierno edita guías a la gente para la buena alimentación. Fernando Eguren señalaba en Revista Agraria el plan que en Brasil han establecido para evitar los alimentos que llamamos procesados. La cosa no es fácil, casi todos lo están.

Mi país, el Perú, está lleno de enigmas y situaciones paradójicas. Se tiene una de las mejores gastronomías del mundo, eso está claro. Y a la vez, en la mayoría de los hogares peruanos, se come mal. Lecciones de nutrición no las hay en cursos en los colegios, ni programas de televisión que no compitan en quién lo hace mejor sino que expliquen cómo hacerlo simple y sano. Por lo general están hechos para amas de casas desocupadas o con sirvientas. Nada para la mujer que labora y necesita de recetas sencillas. La presión de la moda y la uniformidad de los gustos que produce la aldea global ya muestra sus efectos perversos en nuestra sociedad. Cada vez más, se ve más gente obesa, incluyendo niños. Nos estamos volviendo norteamericanos, pero no de esos que van a buenos restaurantes, sino de la clase baja, muy baja, que no tiene sino dos dólares para comer, y se zampa todo lo que no solo no nutre, sino mata.

Volviendo al agro peruano. ¿Sabe el amable lector que cuando se mide la situación de pobreza, es el agro el que más rápidamente está evolucionando? Parece mentira, pero cuando se ha medido la pobreza en el 2008 y se la ha comparado con la del 2013, la parte urbana cayó en un 16.1% y en el campo, 48%. Hay 3’759’261 peruanos ocupados en los hogares agropecuarios (2013). Más que Comercio, Transportes, Manufactura. Miguel Ángel Pintado, que es el autor del artículo del que extraigo esta información, se pregunta por qué los agropobres mejoran más rápidamente. O sea, por qué arriban a mejores ingresos. Y esto desalentaría a nuestros economistas liberales, sin inversiones en infraestructura vial. Y a nuestros socialistas, sin programas sociales. El motor de ese cambio lo entiende el antropólogo y el sociólogo. La respuesta: el trabajo agropecuario les sirve de base para ganar dinero en otras ocupaciones. Lo que les hace progresar son prácticas no visibles (!) El estudio se encuentra en Revista Agraria, agosto de 2014.

En suma, gran parte de los peruanos rurales trabaja y a duras penas progresa —diversos empleos, otros ingresos—, millones de peruanos indiferentes a la supraestructura política. Y en Lima, que si el indulto, que si la Corte de San José, que si Kenji, que si Keiko, que si las dos izquierdas, que si la Fiscalía, y un largo etcétera. Por lo poco que comienzo a percibir en este viaje de estudios, el Perú es donde casi no hay relaciones entre clase política y país productor. Salvo a la hora del voto o si se necesita un pasaporte. En sociedad tan fragmentada, ¿qué política es posible en donde prácticamente no hay clases sino una suerte de refugios comunitarios?! Desde el banquero al taximoto. Desde el académico que en sus citas solo pone a sus amigos.

Hay una fisura entre quienes trabajan y los que creen que gobiernan. ¿País, nación, valores en común? Salvo la Iglesia, militares, ciertas islas de ciudadanía, es como si viviéramos en era de caudillos en inicios de la República —La Mar, Gamarra, Salaverry, Orbegoso— que destrozaron económicamente con sus guerras el país. «Las ínfimas rencillas, negociadores enriquecidos, los enredos personalistas», parece lo actual, y no es sino el caos posterior a Bolívar y San Martín resumido brillantemente por Riva-Agüero cuando joven. Pero en el XIX llegó el auge del guano. Y a nosotros, ¿qué guano nos espera?

 

Publicado en El Montonero, 5 de febrero de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/la-papa-el-sector-agropecuario-la-comida-chatarra

Malas lecturas de una gran visita

Written By: Hugo Neira - Feb• 05•18

Estando en el extranjero, no dejo de leer diarios y en El Comercio, leí una entrevista a dos profesores chilenos, sobre sus impresiones sobre la visita del Papa Francisco a Chile. Rodrigo Larraín, teólogo. Y Miguel Ángel López, politólogo. Me quedé sorprendido del titular y de su contenido. Dicen que la visita de Francisco fue “deslucida”. “Una visita que fue especialmente dura en Chile, un país que poco a poco se ha distanciado de la religión católica. Y que lo recibió polarizado debido principalmente a los casos de abusos que se han revelado en el país sureño”. Da la casualidad que he estado en Santiago cuando la visita del Papa y me asombra su versión. ¿Polarización?

En primer lugar, discrepo, pero no me impide decir que coincido con varios de los puntos que resaltaron. Abreviadamente, “se dirigió a los jóvenes con un lenguaje cargado de simpatía y carisma, para que mantengan su fe e hizo en Temuco un pedido de aceptación de los pueblos indígenas y la preservación del medio ambiente”. Pero, en lo que los dos chilenos confunden al lector peruano es cuando tocan el tema del Papa Francisco ante la pedofilia de curas. Y sin ánimo de polémica (a mí lo que me interesa es la verdad), dicen de Francisco lo siguiente: “él dio una disculpa general”. Pues bien, no es así. En los discursos que tuvo, comenzaba por decir que tenía “vergüenza”. Le hemos escuchado: “Conozco el dolor que ha significado los casos de abusos cometidos a menores de edad y sigo con atención cuanto hacen para superar ese grave y doloroso mal”. “Dolor por el sufrimiento de las víctimas y sus familias”. “Los invito a que pidamos a Dios que nos dé la lucidez de llamar a la realidad por su nombre, la valentía de pedir perdón”. Ha dicho perdón y no eso de “disculpa general”. Reducción equivocada, sospechable y sesgada.

En segundo lugar, veo muy mal presentado el tema de Iglesia y sociedad chilena. Y hablo desde un punto de vista profesional. Con todos mis respetos, en ciencias sociales usamos desde hace más de un siglo, el concepto de secularización. “Significa que la religión ha perdido, en las sociedades modernas occidentales, un lugar central para producir los lazos humanos y las normas de conducta” (Encyclopædia Universalis). Pero el individuo moderno cree siempre, y las religiones no han desaparecido, todo lo contrario. Lo que reprocho a ambos colegas es que hayan confundido convicción personal y práctica religiosa. En España, según el Instituto Nacional de Estadística, el 73% de españoles se reconocen católicos. (Cuando Franco, eran el 85%.) Pero un 64,7% no va a misa. Era una buena ocasión para explicar que los valores cristianos, en las culturales occidentales, habitan la sociedad misma, en leyes y comportamientos. Es lo que me pasa a mí. Valores cristianos, sin casi prácticas. Pero intento decir las cosas como son.

Volviendo a lo de “deslucido”, es de lo que más discrepo porque he estado en Santiago en los días del Papa y el equivalente de la misa que hubo en Las Palmas fue la homilia en el Parque O’Higgins, y en la noche más fría del 2018, cientos de miles de peregrinos dormitaron bajo la intemperie para madrugar y escuchar a Francisco. Espectacular.

La verdad es que me sonrío. ¡Claro que en Lima hubo más gente! La capital del Perú tiene diez millones de habitantes. Y Santiago la mitad. Era obvio que tenía que haber más gente en Las Palmas. ¡Un asunto de demografía, señores!

En fin, me sorprende que un sociólogo y un politólogo olviden que el Papa es un guía espiritual con el fardo de un Estado. El Vaticano. Claro que hay que sancionar al obispo Juan Barros. Pero no puede echarlo de la noche a la mañana. No es Pinochet. ¡Sabe Dios qué peros le pondrán en Roma!

Publicado en El Comercio, 5 de febrero de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/malas-lecturas-gran-visita-hugo-neira-noticia-494628