El Sur, eje de la religión católica en el siglo XXI

Written By: Hugo Neira - Ene• 22•18

Hay en el Papa Francisco, más allá del vestuario (que es modesto) y del ritual eclesiástico un tono, una manera de ser y de expresarse que llega a todo el mundo. ¿Qué trae consigo? La sencillez. Es directo. Pero como veremos, no siempre sus flechazos críticos son para el cuerpo mismo de la Iglesia, es decir, sacerdotes, obispos, monjas, etc. Sino para el laico. En efecto, se ocupa de algo que podemos llamar los comportamientos correctos o su contrario. Son observaciones críticas. Muy críticas.

Y sin embargo, es un Papa amable. Y que sabe matizar tan altos cargos con gestos espontáneos. En el avión que volaba hacia Iquique, se encuentra con una pareja casados civilmente pero no por la iglesia, les propone casarlos de inmediato. Y entonces hubo boda, cerca del cielo. En otra ocasión, en Lima, desciende de la papamóvil: una señora, de 99 años, además ciega, su hijo con un letrero en la mano. Y el padre Francisco baja y bendice a esa anciana, confirmando lo que ya sabíamos. Su corazón y su amor por los más humildes y más necesitados.

En Santiago menciona varias veces el tema de los curas pederastas, “no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza ante el daño irreparable causado en los niños”. Las llama “llagas”. La Iglesia conoce sus llagas, y por eso comprende a los demás. Bien podríamos enfrentar las nuestras. La envidia del otro. La intolerancia. El gusto por decir quién es y no es “decente”. El chisme. La prepotencia.

He aquí algunas de sus frases antes de venir a Lima.

No somos mejores que otros. No somos sino perdonados. La primera frase tiene un contenido enorme. Siendo inevitablemente un cuerpo de elite, los estudios —tanto de teología, de lenguas—, los colocan por encima de la gente corriente, es decir, del pueblo. Y entonces, se abre una brecha entre la humanidad católica y sus eclesiásticos. ¿Ser culto y a la vez no alejarse del pueblo? Ahora bien, esa misma tendencia elitaria puede ser propia a uno y otro obispo, pero la verdad es que es casi corriente en líderes y jefes de partidos políticos. Y en vanidosos catedráticos. Y en el mundo de los intelectuales.

Dicho ante obispos chilenos: “los laicos no son nuestros peones ni nuestros empleados, no tienen que repetir como loros lo que les decimos”. Podemos pensar que también es un tacazo en cuatro bandas que recae sobre los políticos que suponen tienen una clientela y partidarios. Para no ser loros, los miembros de un partido, una escuela, una universidad, ¿deben repetir lo que dicen sus maestros?

“La desesperación por estar en la cartelera”. Dios del cielo, la crítica recae ahora en la gente de la televisión, enamorados de sí mismos, que son capaces de hacer cualquier cosa antes que dejar el set. Y no les digo, comunicadores de diarios, que solo escriben para atacar a alguien, los que prefieren la carnecita en los medios. Servir al lector, con información confirmada, jamás. El periodismo como recurso para los tuits.

“No se vuelvan autorreferenciales”. No es poca cosa. Vivimos en la era del selfie. De la no lectura. Del no partido. Del individualismo. Ya hay varias generaciones de autorreferenciales.

Y en Perú, de todos los extractos posibles, acaso estas frases, sinceras y equilibradas, ante los obispos.

“La política está muy en crisis en Latinoamérica por corrupción. Gana la oposición, y acusa de corruptor al anterior, vuelve la otra y te acusa de corruptor a este. Y los dos tienen algo de razón. Entonces el juego político es muy difícil. A nosotros nos pone dificultad si queremos ser pastores. No es fácil evangelizar el mundo de la política, tampoco tenemos que claudicar. Pero tampoco en la denuncia claudicar: queda el arma de la persuasión, de la formación política, mil cosas. Pero no descuidemos eso porque es el futuro de la dirigencia de nuestros pueblos. Si quedamos en manos de gente que solamente entiende el lenguaje de la corrupción, estamos fritos, no hay de sí que tenemos la oportunidad de meterle el aceite en la mano, como el obispo Dessi, se le pega la plata y todo.” “El fenómeno de los paraísos fiscales, cuyos locales están en América Latina… Qué pasó que en América Latina, que estaba buscando un camino hacia la patria grande, de la que soñamos, nuestro revés, de golpe, estos años es que esto no cuajó, causa de un capitalismo liberal deshumano donde se endeuda la gente.”

Pese a todo, el cristianismo es la religión más extensa del globo terráqueo. Leía en estos días el libro de Henri Tincq, Ces papes qui ont fait l’histoire (Stock, París, 2006). Esos Papas que hicieron la historia. Juan Pablo II, Benedicto XVI, y por cierto, concilio Vaticano II. Y este Papa, me parece, entre ellos. Da que pensar, el primer pontífice nacido en Sudamérica. Y este es el momento en que el centro del mundo religioso ha girado hacia el sur. Lo que está en juego son las muchas interacciones entre una religión que se propone lo universal y ciertas culturas como la nuestra. Además hay costumbres, muy malas, de algunas culturas nacionales de este continente. Lo que también ha dicho Francisco es que el chisme es una forma de terrorismo.

Publicado en El Montonero., 22 de enero de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/el-sur-eje-de-la-religion-catolica-en-el-siglo-xxi

De la visita del Papa en Santiago y ahora, en Lima. ¿Qué dirá y dónde?

Written By: Hugo Neira - Ene• 18•18

A propósito del excepcional mensaje de ética que Francisco porta a nuestros pueblos.

La información que les doy proviene del hecho que estando en Santiago, he escuchado varias veces al Papa. Y estoy impresionado por su mensaje. Que es de una sencillez tremenda. Pero, puesto que es tan importante y variada la presencia papal, puede que lo más importante se pierda para el público, porque, por un lado, los medios levantan ciertos temas, por ejemplo en Chile, el de los abusos con “niños por parte de ministros de la Iglesia”. El Papa, sobre este punto, lo ha abordado varias veces en Santiago, en las primeras palabras de sus diversos discursos. “No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable, etc”. Ha tenido reuniones con las víctimas. Ahora bien, les cuento que Francisco Papa ha tenido en Santiago no uno sino varios eventos, con sendos mensajes. El discurso en La Moneda (Palacio de Gobierno de Chile). Hablando de la capacidad de escuchar, del perdón, etc. Luego, en el Parque O’Higgins —un lugar abierto que fue repleto desde la madrugada, por lo menos con 400 mil fieles y visitantes— con frases tan trascendentes como esta: “No fueron ideas o conceptos los que movieron a Jesús … son los rostros, son las personas; es la vida que clama a la Vida que el Padre nos quiere transmitir”. Un tercer discurso, en el Centro Penitenciario Femenino. De nuevo sobre el sentido del perdón, la reinserción, “una condena sin futuro no es una condena humana, es una tortura”. Un cuarto, con religiosos en la Catedral. Y un quinto, un encuentro con obispos, que me parecieron, estos dos últimos, realmente excepcionales. Quiero decir por qué. Nunca en mi vida he escuchado no solo un Papa sino un obispo, o un sacerdote, decir con tanta claridad lo que sigue: “no estamos aquí porque seamos mejores que otros. No somos superhéroes que, desde la altura, bajan a encontrarse con los ‘mortales’. Más bien somos enviados con la conciencia de ser hombres y mujeres perdonados”. Y esta frase tremenda, “todos debemos pedir perdón”.

¿Por qué les escribo? Porque me temo que en el Perú, como estamos tan politizados, se pierda gran parte del mensaje de este Papa tan excepcional por su sencillez y la sinceridad de sus mensajes. Por lo que veo la agenda del Papa será distinta de la de Chile. Eso es normal. Sería diferente si fuera a Colombia o a Brasil. No es eso. Me pregunto en qué lugar, en qué evento, acaso en la gran multitud que seguro estará en la misa de Surco, en el aeropuerto de la FAP, vendrá ese mensaje de orden a la vez filosófico, religioso, sobre comportamientos, maneras de vivir el cristianismo, en los tiempos nuestros. Más adelante, escribiré todo esto en El Montonero. Sobre los diversos ejes de sus discursos. El Mercurio de Santiago le ha puesto portada a cinco columnas, el miércoles 17, a ese asunto de maneras de ser cristiano y no solo parecerlo. “El Papa nos llama a sembrar la paz, ‘a golpe de proximidad, de vecindad’ […]”. “A golpe de salir de casa y mirar a nuestro alrededor, y mirar rostros”. Claro, les estaba hablando a sus “cuadros” —sacerdotes, monjas, a grupos organizados de católicos en la Catedral—, pero bueno, les decía que no se alejaran de la gente corriente, del pueblo. Y esta frase enorme que revela en el Papa, el gran político —por la paz— que también es este hombre, no por nada argentino, sudamericano, que sabe cómo somos y cómo pecamos de vanidad. La de ser distinto porque se tiene algo de riqueza. Hablo de “la conciencia de ser pueblo”. Y por poco no me caigo desvanecido. ¡Pero si nos estamos olvidando de ser pueblo!

Tengo un enorme trabajo por delante, pero hay cosas que no pueden dejarse de hacer. Les escribo para que estén atentos. En alguno de sus eventos, en algún momento dirá esas frases sorprendentes, que me han llevado a estar atento a lo que ha ido sembrando para el bien en su visita, el bien de todos. Y por eso, les escribo con prisa. No hay aquí trampa, menos interés personal. Solo compartir con ustedes un acontecimiento que es excepcional. Pocos Papas han sido tan claros como Francisco. Tan humildes. Tan directos.

 

 

Discrepancias y bruscas salidas en el partido aprista

Written By: Hugo Neira - Ene• 15•18

Me parece el tema más agudo de estos días. Javier Barreda como ministro, la opinión de Mulder, la partida con renuncia y todo de Daniel Parodi, y al final las palabras de Alan García en persona. Caray. No hay duda que es un tema nada simple. ¿Es que enfrentan un clivaje? En sociología: “cuando algo lleva a discrepar de la representación que los actores se hacen del sistema social o partidario en el que habitan” .

Ocurre que a los apristas los conozco toda mi vida. Desde los maestros “compañeros” que tuve en la secundaria común, entre otros muchos docentes politizados. Y en los estudiantes que conocí en el San Marcos de mis días, cuando eran mayoría aplastante antes de que se formara el FER (Frente Estudiantil Revolucionario) con Max Hernández de presidente. Fue la primera vez que los derrotaban. Fue permanente la contienda por el espacio político de la Federación de Estudiantes, nos parecía trascendente. Hoy me sonrío ante tales vanidades. Pero el hecho es que yo ya era un caso perdido para el aprismo. En esos años, los partidos políticos actuaban como las empresas modernas del tiempo actual. Es decir, buscaban los mejores. No entrabas, te llamaban. Me hice comunista. Opté acaso por la ruta más difícil. Pero no me arrepiento. Aquello fue una escuela de rigor y austeridad. Cuando lo dejé, guardé hasta ahora ciertos criterios y sacrificios materiales.

Ahora bien, ante un partido entonces popular y dominante, el aprismo, rivales pero no enemigos. Nunca dejé de tenerlos entre mis amigos. Cuando estaba en el PC, y cuando ya no era militante. Cuando Velasco, nos reuníamos y discutíamos hasta la madrugada. Una actitud semejante tuvo Carlos Franco para escritos de distintas procedencias, y es por eso que Socialismo y Participación fue una gran revista. Pero pensándolo bien, creo que el respeto por los apristas me viene de más atrás. Desde la secundaria.

Había en el Perú estupendos colegios estatales. Entre ellos, el Melitón Carvajal. No solo teníamos un currículo de cursos sino actividades deportivas, culturales, teatro, esgrima, y publicábamos un diario escolar. Sin embargo, en esos tiempos, el ministerio de Educación vigilaba el lado político de la enseñanza. Era la era de Manuel Odría. Y había un docente llamado Alberto Rubio Fataccioli. Profesor de historia universal y militante aprista. Y como temíamos, llegó la hora en que Rubio fue cesado.

Protestamos. Hicimos una huelga (lo cual para nosotros era un riesgo). Por entonces, el director del Melitón Carvajal era el filósofo Julio A. Chiriboga. Nos llamó a su despacho. Sabíamos que era un profesor de universidad, y no el gran kantiano que era. Le explicamos nuestras razones. Chiriboga, con una santa paciencia, escuchaba nuestra propuesta. Buscábamos para Rubio Fataccioli al menos un reconocimiento. Una clase magistral como despedida. Chiriboga accedió y así lo hicimos. El tema fue la revolución francesa.

Fue extraordinario. Con Rubio desfilaban ante nuestro asombro, la serie de fases de lo que llamamos revolución francesa y que no fue ni lineal ni previsible. El llamado del rey, los Estados Generales reunidos (los estamentos), la Asamblea Nacional, la Convención. Rubio nos explicó los probables causales de esa revolución, el ascenso de la burguesía, el azar de las malas cosechas y el peso de los hechos económicos y sociales sobre la evolución política de las sociedades. Y también el temperamento de la plebe o “canalla” de París. Iban en masa a ver las ejecuciones con guillotina en la plaza pública. Años después, en París y en cursos muy avanzados, escuché a los discípulos del gran Braudel. Y era la continuación de lo que Rubio nos había explicado en una gran unidad escolar en Lince. Entonces creció mi admiración. Conocí a Haya de la Torre. Pero le precedía aquel profesor de secundaria.

El amable lector permitirá unas líneas de introspección. Creo que en mi imaginario, a Haya de la Torre lo percibí, de joven, como alguien “imperial”. ¡Indoamérica! A Rubio, como un “jacobino”. Y con el heterogéneo grupo que reunió Carlos Delgado en el SINAMOS, acaso una “fraternidad de iguales”. Hallé un “nos”. Béjar, Francisco Guerra-García, Fico Velarde, etc.

Lo que no me impidió ocuparme del aprismo. Desde “Le tableau des partis politiques en Amérique Latine”,* publicado en Francia (1969). Un trabajo dentro del canon de Duverger. Cuando quise comenzar por la “ideología de los partidos peruanos”, mis directores parisinos me dijeron secamente que eso era al final. Más bien qué tipo de organización, qué recursos para las campañas, qué clases sociales, qué tipo de elites, militantes o simpatizantes. En suma, para cada partido: organización, proyecto, movilización. Lo último, la retórica. Primero lo real. Lo intento siempre, aunque algunos no lo entiendan.

Hoy, acaso los partidos ya no emanan forzosamente de masas sino de individuos. A eso ha recurrido, quizá, Barreda como Parodi. Pero no deja de ser verdad que los partidos tienen reglas. No solo el aprismo echa miembros. En Francia, Edouard Philippe, actual Premier con Macron, fue excluido de su partido (Les Républicains) seis meses luego de aceptar ese alto cargo. También es cierto que han surgido partidos contemporáneos de individuos, como en España: Podemos. Y juegan un gran rol en Cataluña. Técnicamente son dos vías. Los apristas sabrán cuál tomarán. Y no digo más. Por principio no intervengo en conflictos internos. Ni del aprismo ni de ningún otro partido. Y como dicen en Star Wars, que “la Fuerza los ilumine”. Siempre se necesitarán caballeros Jedi.

* http://www.bloghugoneira.com/wp-content/uploads/2012/02/TableauPerou.S.Po_.1969.pdf

http://www.bloghugoneira.com/biblio-upload/GuidePolit.PartiesPeru.pdf,

 

Publicado en El Montonero., 15 de enero de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/discrepancias-y-bruscas-salidas-en-el-partido-aprista

2018, después de las lluvias

Written By: Hugo Neira - Ene• 09•18

Mucho se puede decir del pasado año 2017. Lo mejor, si uno toma en cuenta las pasiones nacionales, ha sido la clasificación al Mundial. Acaso a falta de mejores noticias. Esa emoción, la de los estadios, no solo es popular sino que tiene sus secretos y verdades, y llega a construir una alegoría de la vida peruana, una que explica no solo el fútbol sino la idiosincracia del país. Lo digo porque suelo escuchar a los periodistas especializados en el fútbol, por lo general son muy atinados. Dejémonos llevar, pues, por la tentación de una semántica que cubre no solo estadios sino al mismo Estado.

La inmensa mayoría de peruanos sabe que no hay determinismos en la cancha de fútbol, y convendría decirles que tampoco en política. Los partidos —de fútbol— usan también sistemas rotativos. A veces algún crack pasa demasiado tiempo en la banca de suplentes, hasta que una parte de la escuadra veterana impulsa a su jugador y entonces cambia todo el alineamiento, incluyendo el del equipo rival. Luego vienen inesperados goles. Algunos de media cancha. Y cuando parte de la tribuna protesta, sacando tarjetas amarillas y rojas, ya es tarde. Perú va al Mundial de Rusia. Fujimori en su casa. Y Meche Aráoz buscando un equipo. Hasta el momento en que se escribe este artículo, no sabemos si reúne jugadores de esos que entienden que patear es un arte como lo es la política, o no. Sean quienes sean evaluaremos.

Entramos al 2018 con una crisis debido a la pugna entre Ejecutivo y Legislativo. ¿Cambios históricos cada año solar? En el calendario de mis abuelas, el año viejo era un Matusalén arrastrando los pies y cargado de una guadaña. Al lado, el nuevo año, un niño gateando. ¿Pero un 2018 distinto? Si hay reconciliación, lo cual es deseable pero dudoso, será entre poderes del Estado. Nada indica que el clima político se enfríe. Ni en medios, ni en redes. Ni en el ciudadano que ve furioso en el quiosco las portadas de diarios y no compra. Además, se vienen las elecciones regionales y para alcaldías. ¿Vamos a tener una política que acepte la pluralidad de ideas? Francamente, ese sería un milagro que no me atrevo a pedirle ni a Santa Rosa. Qué envidia de la placidez casi nórdica de Uruguay y Chile. Al día siguiente de las elecciones presidenciales, la señora Bachelet tomando desayuno con la pareja Piñera.

Quisiera recordar cómo recibimos, disipadamente, el 2017. A fines del 2016: “No nos dejaremos pisar por una mayoría en el Congreso”. Es PPK, el presidente (El Comercio, 24/12/2016). La guerra civil sin balas hizo perder a la gobernabilidad y al país un tiempo precioso. La crisis actual acabaría si proyectos del Congreso fueran aprobados por el presidente. Y cuando los de ley del Ejecutivo, reciban trato correcto en la Cámara. ¿Será eso posible?

Lo de Pasamayo ha sido terrible. No es la primera vez. Justo en diciembre del 2016 se precipitó al vacío, en Apurímac, un bus con 12 policías. En la aldea global, además de Odebrecht y Lava Jato, se sabe que al Perú actual le falta, entre otras cosas, infraestructura. ¿Y quieren tener turistas? Todavía no somos modernos ¿Y qué hace su clase política? Desacreditarse mutuamente. Autodestruirse.

“Después de las lluvias”. Estos meses veraniegos, en la sierra es tiempo de aguaceros. Cuando pasen, volverán, con más ganas, las marchas antimineras. Y habrá salido de prisión Antauro Humala. En el futuro, la historia de estos años y el charco de sus confusiones, será difícil de explicar la pérdida del sentido común de los mandatarios y lamentablemente, de una parte de la inteligencia. Entre tanto, en el pueblo peruano hay desilusión, dolor, cólera, desconfianza. Y esto no sale en las encuestas sino en las urnas. Recuerden la sorpresa Fujimori, la sorpresa Toledo, la sorpresa Ollanta. Acaso ¿la sorpresa Antauro?

Publicado en El Comercio, 09 de enero de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/2018-despues-lluvias-hugo-neira-noticia-487389

 

2017, adiós. ¡Y sigamos en la guerra de cien años!

Written By: Hugo Neira - Ene• 08•18

El 2017 en el Perú, pasará un buen rato para que lo olvidemos. Fue el de la corriente marítima del Niño y sus calamidades, y en política, si por ello se entiende la actividad gubernamental, un año perdido. No vamos a ser tan mezquinos de negar esfuerzos e inicios de políticas públicas. Pero cómo dejar de subrayar las energías y el tiempo gastado en la demolición del inevitable adversario. El origen del mal se halla en las elecciones del 2016. El margen de diferencia fue mínimo, de 42’597, el 0,248% de votos. Al día siguiente, PPK era Presidente pero sin partido ni bancada. Y no tejió lazos públicos con otras corrientes. Hubo gabinetes con técnicos y ciudadanos sin duda competentes, pero sin calle ni pueblo. Y olvidando que era el Presidente de todos los peruanos, se embarcó en una nave muy precaria que se llama el «anti». Por Fuerza Popular habían votado nada menos que 8’549’205. Pero el antifujimorismo, entonces con PPK, sostuvo todo el 2017, que esos millones de peruanos querían establecer una dictadura¡! ¿Cómo lo saben? ¿Qué estudio o encuesta hubo? Eso no fue sino una insultante suposición. Y su mayor víctima, el Perú.

La percepción de nuestra vida política es digna de Parque Jurásico. Desde Londres, Drinot, desde su EIAL, nos dice que lo importante es estudiar el fujimorismo. Pero no vaya a creer que es un simpatizante. Le respondo. Sobre los noventa y los años de Fujimori padre, hay estudios muy claros y certeros. Tanaka, Iván Degregori, Dammert. Para el segundo fujimorismo, no son muchos los trabajos, y en el exterior, de Carlos Meléndez y Alberto Vergara, y que en algún momento comentaré. Pero sobre Fuerza Popular, ¿estudios académicos en el Perú? ¿Alguna tesis? Me gustaría saberlo. No hay duda de que la emergencia de un partido nuevo y popular, es difícil de situar. Viene entonces un recurso bien criollo y antiguo. Una combinación de flojera con costumbrismo. Se insulta. Me temo que esa hipótesis sea la más certera. O sea, no tenemos historia, que es flujo. Sino repetición.

El Perú siempre giró sobre feroces antinomias. Al final del siglo XIX, la interminable guerra entre caudillos (que nos hicieron perder un siglo) fue reemplazada por Piérola contra Cáceres, Leguía contra el Partido Civil, Sánchez Cerro y luego Belaunde contra Haya. Después de Velasco, socialistas y apristas se acercaron. Pero vino otro abismo, Abimael Guzmán y su guerra contra el Perú, tras una calamitosa tesis sobre la paz universal de E. Kant¡! Vencido por sinchis, rondas y campesinos armados en grupos antisubversivos, vino su derrota, que había comenzado en el primer periodo de Alan García y que culminó cuando Benedicto Jiménez y los hombres del GEIN capturan al jefe de Sendero en los primeros años del gobierno de Fujimori. Han pasado 25 años y parece que no podemos jugar otro deporte que al adversario, liquidarlo judicialmente o por descrédito. Los jóvenes creen que eso es novedad. Es al revés, es vieja y mala costumbre.

Mientras duren estos juegitos, se retarda la nación, el Estado y la modernidad democrática. Así, pese a todo, nos acercamos al Bicentenario y aparte de alguna Comisión, nos devora lo inmediato. Nuestro pueblo, que se ha inventado una manera de sobrevivir, resulta ajeno a lo que haga o no el gobierno. Solo un 17% cree que se gobierna para el pueblo (Latinobarómetro, 2017). En el CADE de Ejecutivos (Paracas, 2017), estuve invitado y el lema ha sido «No más cuerdas separadas». Se refiere a economía y política. Me parece estupendo, pero si el Presidente no da un inmenso giro, no vamos sino al abismo, a una enorme grieta llamada 2021.

Hoy sobre el Presidente bromean los caricaturistas, «se le ha ido el ala izquierda de Palacio». Discrepo de ese reduccionismo. Proviene de aquellos que se van y se creen indispensables. El Perú de hoy, con más universidades, más profesionales, más gente que ha hecho estudios en el extranjero, puede proporcionar a la administración gubernamental un personal político nuevo y acaso más popular y más joven. Lo cierto es que hay elites en estado de disponibilidad. Sin embargo, la mejor cabeza política del gabinete, Jorge Nieto, se ha alejado. Qué lástima. Lo conozco desde siempre. Y no diré más, por ahora. A veces, entre el periodismo y la amistad, prefiero lo último.

Volviendo al indulto, y a las deliberadas mentiras, resulta que el juez Villa Stein, que presidió la sala que se ocupó de Alberto Fujimori, ha dicho que fue condenado pero no por crímenes de «lesa humanidad» (https://www.youtube.com/watch?v=GNJrlXnNC0s).

También en RPP César San Martín. (https://youtu.be/QJvgbOR6Lk0).

Muy saludable. Pero esa increíble distorsión, esa patraña, esas fake news, se las hemos vendido a Europa y a los Estados Unidos, al mundo entero. Vayamos al grano. Se entiende en el mundo por «lesa humanidad», por ejemplo, al acusado Slobodan Milosevic, serbio, que en la descomposición de Yugoslavia, ocupa Kosovo, y gobierna entre 1988-1989. Había emprendido «una limpieza étnica», que tuvo como víctimas a los albaneses. Lo cual provoca una reacción de los organismos internacionales. La Serbia de Milosovic fue intervenida con bombardeos aéreos de la OTAN en 1999. Al fin, Milosovic es extraditado en el 2001 para comparecer ante el Tribunal Internacional de La Haya. Murió antes de que terminara su juicio. Sin embargo, en el 2016, el mismo tribunal lo exoneró de responsabilidad en supuestos crímenes de guerra en Bosnia (Wikipedia).

Como todos sabemos:

Fujimori hizo desaparecer los aymaras del sur peruano —nuestros albaneses—.

Sufrimos bombardeos aéreos de la OTAN por su culpa.

Fue juzgado por el Tribunal de La Haya.

Hay que odiar intensamente para tragarse esa posverdad, esas fake news más grandes que el cerro San Cristobal.

Publicado en El Montonero., 8 de enero de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/2017-adios-y-sigamos-en-la-guerra-de-cien-anos