Desde lejos, double bind y psicosociales

Written By: Hugo Neira - May• 30•16

¿Qué hace el señor Chlimper entregando USB de audios? No digo que los esconda sino lo que opina sensatamente Juan de la Puente, esas cosas se entregan en  una conferencia de prensa. Se nota que los hombres de negocios caen redondos ante las malicias de la política peruana.

Una lectora de El Comercio me dice que eludo los hechos. Como puede verse, no eludo nada. Me ocupaba de la gobernabilidad y no del temita de los audios que es un ovillo que tarda en mostrarnos el hilo y quien lo manipula. Cierto, a los políticos se les pegan los narcos como lapas. La única salida es un Estado fuerte, no lo tenemos. Cuando esta crónica aparezca, estaré en viaje a Querétaro, México, debido a un compromiso académico concertado meses atrás.

La presente crónica trata de un asunto de fondo. Tenemos elecciones presidenciales y legislativas. Otras normas electorales más sabias que las nuestras separan sendas elecciones. No soy el único que así piensa sino varios constitucionalistas. Como no soy jurista, seguiré otro razonamiento. Voy a usar el concepto de double bind que viene del psicoanálisis. Su conceptor es R. D. Laing, psicoanalista inglés, y describe un acto de manipulación bastante frecuente. Por ejemplo, cuando la madre le dice al niño: -¿no me das un beso? Y a la vez le retira la cara. O la señora que le suelta al marido, apenas regresa del trabajo: -¿a que te has olvidado de mi aniversario? Ante un double bind, hagas lo que hagas, pierdes.

Supongamos que la segunda vuelta la gane PPK. No escaparía al double bind. No tiene mayoría. (Ni partido, ni pueblo.) Legalmente le quedarían dos opciones. O bien no logra torcerle el brazo al parlamento, eso es Belaunde primer gobierno y la cosa acabó en tanques, 1968. O bien, disuelve el Congreso. Y entonces, ¡repite a Alberto Fujimori!  Hay una tercera opción, le pide apoyo a la bancada naranja. Seamos lógicos, no le queda otra. Pero, amable lector, ¿los fujimoristas van a tener ánimo para apoyar a quien habría ganado insultando a Keiko y a ellos?

No nos pongamos angelicales. Le han dicho de todo ¿y en los meses que vienen, se van a poner bonitos y a apoyar, hechos unos corderos de Dios, los proyectos de PPK? (Si los hay¡!) Les recuerdo un caso histórico. Haya apoyó a Manuel Prado con la  «convivencia», de 1956 a 1962. ¡Se desgastó! Y por primera vez en su vida, perdió las elecciones en 1963.

¿Qué diría la opinión pública si Keiko apoya a PPK? ¿Usted cree que van a decir: «¡qué correctos, qué buenos demócratas!»? No pues. Van a decir «no saben nada, banda de improvisados». De apoyar a PPK, Keiko se desacreditaría. Entonces, le niega su apoyo. Y en ese caso la opinión va a decir: «resentidos, obstruccionistas», etc. Ambos están perdidos. ¿Eso queremos?

En la embestida final contra Keiko se ha atropellado a la razón. Se está sosteniendo, como si fuera palabra de Dios, que de la misma tendencia poder ejecutivo y legislativo es dictadura. ¡Qué barbaridad! Cuando un mandatario es de color azul resulta positivo que las cámaras también lo sean. Eso facilita la gobernabilidad. En el 2012, François Hollande obtuvo mayoría en la Asamblea Nacional y pudo hacer pasar algunas leyes difíciles. La presidenta Bachelet en el vecino país Chile, la tuvo y pudo hacer reformas importantes. No así en su segundo gobierno.

Keiko sigue alta. Con impresionante cinismo se afirma que ella es «el montesinismo», cuando en realidad es víctima de los psicosociales. En fin, ¿quién fabrica los rumores? ¿Qué centralita? Sorprende la rápidez con que algunos medios los toman y los lanzan. Cuestión de minutos. Se creen todo «fulano dijo que». Y es suficiente. ¡La primicia! ¡Ya tenemos el audio! Y no verifican. Esta no es una crisis de los políticos. Es una crisis de ciertos medios. ¿Qué  falta? Falta gente responsable. No se le da una ametralladora a un mono.

Publicado en El Montonero., 30 de mayo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/desde-lejos-double-bind-y-psicosociales

 

 

Acerca del debate del 29 de mayo

Written By: Hugo Neira - May• 30•16

El último debate fue interesante por sendos programas. Pero no olvidemos, no se elige un gerente sino un cargo político con mucho poder.

Y por eso, me inquieta que PPK parece ignorar que hubo primera vuelta, y que no tiene bancada mayoritaria. Y entonces ¿se atreve a tratar a Keiko como si fuera la jefa del cartel colombiano de los Sapos? O sea ¿no te necesito?

Le pide «autoridad moral». Una manera de no reconocer que en elecciones y en democracia la legitimidad es el voto, y no suposiciones y psicosociales.

Tengo la impresión que PPK no quiere enterarse que perdió la primera vuelta y no tiene parlamento. Entonces, ¿qué quiere decir cuando menciona que hay congresistas mafiosos? ¿Va a disolver el congreso?

Se vienen tiempos oscuros para la democracia. El montesinismo y los psicosociales están ahora usados por poderes ocultos que no quieren cambio alguno.

¿Esta es una lucha de Star Wars?  Por un lado, un partido nuevo, popular, donde el país pobre se expresa, y del otro, el Establishment, casi toda la clase política. La polarización más total. Nada de bueno.

Acerca del fujimorismo. ¿Cómo pensar esa tumultuosa emergencia?

Written By: Hugo Neira - May• 29•16

Es tiempo que comencemos a preguntarnos qué es el fujimorismo. No solo el electoral sino el social. La otra noche, la del miércoles pasado, después de un grato encuentro con un editor amigo en el café Haití, tenía en mi agenda ir al programa de Alfonso Baella, y como me quedaba un hueco de tres horas, y Lima no da para volver a casa y volver a salir, me metí a un cine, el Pacífico. Y vi X-men, lo cual me sirvió para una metáfora a la hora de estar en cámaras. Uno de los personajes, un mutante, se pregunta dolorido por qué los humanos los persiguen. Y la respuesta es: «Los hombres tememos lo que no entendemos». Los mutantes de esta hora son esos estratos, la tumultuosa aparición de un electorado quizá con una concepción distinta del bien común, y que esta vez no viene de la derrota social sino de un ciclo económico nuevo, del negocio propio y los empleos precarios. De una historia todavía no escrita.

¿Qué son? No son ni quieren ser forzosamente empresarios estatales, lo que los diferencia de la izquierda clásica. Vienen de la migración, pero no todos. La gente que ha recibido a Keiko en Puno no se ha movido de Puno. Lo que está claro es que son gente del mundo del trabajo, del empoderamiento, de la dinámica del mercado al que han entrado tras medianas y pequeñas empresas. Nuevas capas sociales que buscan una representación política. ¿Y qué hacen sus rivales, en otras candidaturas? Los llenan de insultos. Sostienen con toda la solemnidad del mundo que millones de peruanos quieren una dictadura sangrienta. Es una barbaridad pero lo creen, o necesitan creerlo.

La otra noche, un amigo me invita al coctel de cumpleaños de Keiko, y recaudación de fondos, un poco como en las campañas electorales en los Estados Unidos. Yo miraba a los presentes. Por deformación profesional, observo. ¿Saben que vi? Damas bien vestidas, caballeros en corbata, el mismo atuendo que en cualquier otra reunión social. Algo que trasciende la Realpolitik que acostumbramos. Gente numerosa que asciende. ¿La globalización desde abajo? No es la primera vez en mi vida que asisto al advenimiento de lo imprevisto. Me pasó en el Cusco cuando las invasiones de tierras. La segunda vez fue el movimiento espontáneo de jóvenes elitarios y sin embargo rebeldes, Mayo del 68.

Lo que está ocurriendo es bastante nebuloso, lo admito. Pero es potente, real. Ya no cabe en el libro de Iván Degregori, «la década de la antipolítica», magnífico trabajo pero para los años 90. En suma, me parece que no solo hay pueblo en lo que ha conseguido Keiko con su trabajo de campo de cinco años consecutivos, sino que ha reclutado nuevas capas emergentes. De ahí el sentimiento de fastidio de otras élites. Inconfesable. Los anti-Keiko necesitan creer que es una repetición del pasado. Es más fácil de entender. Y hacen lo mismo que hacían los adivinos precolombinos, sacaban la momia o panaca, la llevaban a la plaza pública y la hacían hablar. Está en Guaman Poma. La pobre momia qué podía hacer sino hablar del pasado. Así no vieron llegar ni los galeones ni los castellanos, ni las consecuencias de su guerra civil entre atahualpistas y huascaristas. ¡Y perdieron!

Algunos jóvenes politólogos y sociólogos me han reprochado no haberlos leído. Tienen razón. Resulta que Carlos Meléndez tuvo la gentileza de enviarme el PDF de su libro. Pero mi computadora no pudo leerlo. Tuve que esperar llegar a Lima y adquirir el libro. Anti-Candidatos 2016 es un trabajo estupendo. Sin embargo, sigo en mis treces. Estimado Paolo Sosa Villagarcia, te ocupas de «El despertar de Fuerza Popular» y abordas el fujimorismo social, pero mucho más el político. Pero yo hablo de ir más lejos en lo tectónico, como lo llamo. Las capas geológicas sobre las que emerge ese partido, como dices,  «lleno de paradojas».

Nos guste o no, es algo nuevo. Lo he dicho, la sociedad peruana se mueve más rápidamente que sus antropólogos. Y cuando no se sabe qué es algo, no se dice «no sé», sino se inventan profecías. Recuerdo lo que me contaron cuando Sendero Luminoso. Un sesudo profesor universitario me decía que si Guzmán no era indigenista, de todos modos los apus soplaban sobre su espíritu. Así somos, preferimos los mitos al estudio de lo real. La fantasía desatada del temor (infundado) por el antikeikismo en estas últimas semanas da para una novela de ciencia ficción. Sí, pues, los mutantes. Parece que el 6 de junio, el sol no sale y el Centro de Lima se llena de gente que camina dando tumbos como los zombis de las películas de terror americanas.

Publicado en El Comercio, 29 de mayo de 2016

http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/como-pensar-esa-tumultuosa-emergencia-hugo-neira-noticia-1905152?ref=portada_home

 

Ironía, idea del Estado, humanidad. Luis Bedoya Reyes

Written By: Hugo Neira - May• 27•16

Los que tuvieron la fortuna de estar en el auditorio de la Biblioteca Nacional el lunes pasado olvidarán difícilmente esa noche excepcional. Se presentaba un libro, La palabra del Tucán. Era una presentación, pero algo más. El propio Bedoya Reyes en escena. Libro de Harold Forsyth, Embajador, y de Luis Bedoya Reyes. Uno hace las preguntas, pertinentes, oportunas, y el Tucán responde con franqueza. Esa noche hubo un panel de comentaristas, Augusto Ferrero Costa, Salomón Lerner Ghitis, Hugo de Zela Martínez, Raúl Diez Canseco, una mesa de primera y lo digo con sonrojo, yo estaba en ella. Por ser quien escribió el prólogo. Resulta que estaba en el extranjero y entra una llamada de Harold. El Embajador me hace saber que acaba las entrevistas y don Luis Bedoya Reyes, él mismo, me pide el prólogo. Y el lunes pasado nos ha dicho por qué. Le dijo al auditorio que había un texto mío a la muerte de V. A. Belaunde reconociendo los méritos del mejor rival de Mariátegui. Y es verdad, incluso cuando era marxista, no fui nunca un sectario. Del prólogo al libro de Forsyth/Bedoya Reyes, tomo un par de ideas para esta crónica. Pero le digo con sinceridad, vuele a comprar el libro. Es una obra extremamente interesante y por diversas razones.

De entrada, sorprende en la lectura de las entrevistas la franqueza de Bedoya Reyes. Lo grande es siempre sencillo. A fin de cuentas, la torre Eiffel es una enorme pieza de arquitectura mecánica para mostrar que el hierro es útil. Además, ahí está entera la vida política de Bedoya Reyes y la de la clase política peruana. Leguía, Seoane, Belaunde, Haya, Barrantes, Silva Ruete, Vargas Llosa, ¡qué galería! Y por cierto, la historia de la democracia cristiana y los socialcristianos. En cuanto a los personajes  —en situación, como diría la gente de teatro—, están tal cuales. Yo me atreví a contar un par de anécdotas del texto y que tienen coprolalia, malas palabras. Me armé de coraje y las conté. La gente se echó a reír de buena gana. Luego ocurre lo mejor de la noche. El Tucán toma la palabra.

Una petición de principio. ¿Cree el amable lector que estoy para decir candideces? Me ha llovido nieve en las sienes. ¿Cree que me propongo por algún interés personal  elogiar, aplaudir y enaltecer lo que pasó esa noche?

Fue algo excepcional. Miren, yo he conocido a Haya de la Torre. A Fidel Castro. He estado treinta años fuera de Lima. He frecuentado en mi vida a políticos y a sabios. Es difícil ser ambos. Pero esa noche, don Luis jugó sendos roles. Primero y por un buen rato, a los del panel, uno por uno, nos tomó el pelo delante de un auditorio que se partía de risa. Sin duda la ironía es humanista, no demuele, mejora. Ahora bien, terminado ese acto de sapiencia sobre la personalidad del otro, Luis Bedoya Reyes se puso serio. Y arrancando un discurso dentro del discurso, se puso a hablar como el estadista que es.

Dijo que en el Perú nos faltan proyectos políticos de largo plazo. «Habría que saber qué querríamos que fuera el Perú de aquí a 50 años». Dijo que descuidamos el gran océano que tenemos, «que nos descubre un extranjero, Humboldt». Dijo que ese mar es nuestro, sin embargo «cada día lo depredamos». Dijo que hay dos rasgos que caracterizan el Perú actual. El mestizaje y la huella de esa migración que hoy son clase medias nuevas por su trabajo. Y que esperan al Estado (esto último es mío). Recordó a Jorge Basadre, por aquello de «el país de las oportunidades perdidas». Lo aplaudimos todos de pie por un buen rato, a ese joven de 97 años. Me atreví a decir que fue una lástima no haberlo tenido de presidente.

Salud maestro por la lección que es su vida misma. Doble lección de política y ética, la cortesía y tacto en el trato con el rival y la entereza ante los poderosos. Por el libro desfilan Velasco y Sánchez Cerro. Qué historia del Perú contada por Harold Forsyth y el Tucán, mote que le puso Sofocleto que, dicho sea de paso, era un genio. Sobre eso, en otra oportunidad.

Publicado en El Montonero., 27 de mayo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/ironia-idea-del-estado-humanidad-luis-bedoya-reyes

https://www.youtube.com/watch?v=Ga6uMnTEt7Q

(Video USIL, Presentación 23.05.16)

La tercera vuelta. Democracia, sociedad peticionaria y ñeque

Written By: Hugo Neira - May• 23•16

Lo que voy a decir es políticamente incorrecto. Así se llama en Lima cuando se dice las cosas como son y no como nos gustaría que fueran. Tengo una discrepancia de fondo. La lid electoral pronto va a acabar pero seguirá la protesta social. Gane quien gane. La paradoja de la vida peruana, que explico en un libro que tarda en salir, consiste en que economía y sociedad marchan por caminos distintos, riesgosamente. Hay una demanda popular cada vez más irritada. Estuvo tras el voto por Humala y ahora tras el voto por Keiko. No es de izquierda. Pero es protesta. Mientras los índices de progreso macroeconómico son estables e incluso prósperos, se acrecienta la inestabilidad política. Es paradójico, pero es así. Para Perú, la estadística es clara. Disminuye ostensiblemente la pobreza, crece el ingreso per cápita, en 1980 unos US$ 890 a 4200 en el 2009. ¿Y qué ocurre? Bloqueos de mineras, frentes regionales. Bagua. Conga. Tía María. Crece la riqueza, crece el desorden. Cómo se nota que no hay Estado.

En los altos mandos de empresas internacionales no quieren ver que la prosperidad económica del Perú se acompaña de un feroz descontento. El  Establishment, en especial el que controla un poderoso sistema mediático, quiere ignorar ese aspecto de la realidad. Sin embargo hay bibliografía, por ejemplo Desco. Cada año lleva la cuenta de los conflictos. Van en aumento. Muchas cosas se han dicho sobre ese crecimiento que a la vez es malestar. «Los resultados obtenidos en el campo económico son insuficientes» (C. Parodi, economista de la Pacífico).

En las altas esferas del poder económico deberían preguntarse un par de cosas. Si el pueblo, para decirlo así, estuviera contento con «el modelo», entonces, ¿por qué los expresidentes, protagonistas del auge aunque no nos guste reconocerlo, casi no han tenido votantes? Me refiero a Toledo y García. Por favor, no juguemos. Hay un problema de fondo. Mi discrepancia proviene de un examen realista de la sociedad peruana. Cierto, el país de abajo ha cambiado. Es verdad de Perogrullo que aumenta el consumo y a la vez, malsanamente, una suerte de fiebre de oro que hace que cada peruano quiera ser rico a cómo dé lugar. El nuevo mal peruano es la pérdida generalizada de escrúpulos. Por eso Carlos Meléndez lo llama «el desarrollo achorado». Por mi parte observo esa capa de nuevos ricos, unos honestos, otros de súbito éxito. Los he llamado «lumpenburguesía». La diferencia hay que hacerla caso por caso para que justos no paguen por pecadores. Pero a cada político se le pegan como lapa operadores mafiosos, dejémonos de cuentos.

Sobre los fujimorismos. Los de antes y los de hoy. Cuando estuve a ratos en Perú en los 90, el que menos era fujimorista. Y en las elecciones de 1995 ese 64,62%, ¿qué fue, bolivianos? Entre los profujimoristas de entonces hubo periodistas, hoy han cambiado, ¿y por qué? A los nuevos medios no les interesa las reformas posibles de la hija, son para los de abajo. En fin, Keiko no es Alberto, mi querido Mario. Como Juan Carlos el rey no era Franco. La historia se hace así, con novedades. Keiko es otro tiempo. Otras circunstancias. ¿Y sabes cuál es el mal mayor? Otros cinco años con el piloto automático que nos llevarán directo al colapso. No creo que eso quieras. Y como aquí no caben reyes, acaso una presidente mujer no lo haría mal. Lo más próximo a una Merkel, aunque te escandalice esta analogía. Tienen en común una sola cosa, el realismo. Y el ñeque, Mario. Tanto como un varón. A mí me es suficiente.

Llamo tercera vuelta después del 5 de junio hasta el 2021. Y lo he venido diciendo en esta columna y en entrevistas. Ambos presidenciales pueden ponerse de acuerdo para reformas de «segunda generación». Pero la manera cómo un sector potente de los medios se está dedicando a la demolición mediática de Keiko emponzoña el clima político. Por otra parte, la intransigencia de los ayatolás del mercado —«del modelo no se toca ni un pelo»— sería la victoria de la inmovilidad. Un gran error. Hay que cambiar. En qué y cómo, es cuestión de reflexión. Y pregunto: ¿por qué en cada elección aumentan los outsiders? Verónika Mendoza, Barnechea, Guzmán, Acuña. Son emisarios de una sociedad peruana peticionaria. Elijan, pues, un blando y tendremos nuestro Chávez.

La mirada de corto plazo nos mata. Ese optimismo ciego que caracteriza aún a los más inteligentes. La incapacidad asombrosa para no ver lo real. En el pasado no vieron venir ni la migración que desemboca en la informalidad, ni Velasco, ni SL, ni Fujimori, no vieron nada. Tan ciegos como los presidentes del siglo XIX que se hacían los desentendidos mientras se armaba Chile. Este es el país de los sueños¡! ¡Estamos a dos dedos de entrar en la OCDE! Tampoco predico el pesimismo. Ciertamente, entre las plagas que han invadido el país están la inseguridad ciudadana y la corrupción. Pero, y sin alcahuetear a nadie, un 88% de peruanos asume que «el pago de coimas es justificado». He dado varias vueltas al mundo. Y puedo afirmar que los retos públicos no los resuelve el mercado. Nos hemos pasado del «todo Estado», al «todo Mercado». Dos extremismos. Dos irrealidades.

Publicado en El Montonero., 23 de mayo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/la-tercera-vuelta-democracia-sociedad-peticionaria-y-eque