La tercera vuelta. Democracia, sociedad peticionaria y ñeque

Written By: Hugo Neira - May• 23•16

Lo que voy a decir es políticamente incorrecto. Así se llama en Lima cuando se dice las cosas como son y no como nos gustaría que fueran. Tengo una discrepancia de fondo. La lid electoral pronto va a acabar pero seguirá la protesta social. Gane quien gane. La paradoja de la vida peruana, que explico en un libro que tarda en salir, consiste en que economía y sociedad marchan por caminos distintos, riesgosamente. Hay una demanda popular cada vez más irritada. Estuvo tras el voto por Humala y ahora tras el voto por Keiko. No es de izquierda. Pero es protesta. Mientras los índices de progreso macroeconómico son estables e incluso prósperos, se acrecienta la inestabilidad política. Es paradójico, pero es así. Para Perú, la estadística es clara. Disminuye ostensiblemente la pobreza, crece el ingreso per cápita, en 1980 unos US$ 890 a 4200 en el 2009. ¿Y qué ocurre? Bloqueos de mineras, frentes regionales. Bagua. Conga. Tía María. Crece la riqueza, crece el desorden. Cómo se nota que no hay Estado.

En los altos mandos de empresas internacionales no quieren ver que la prosperidad económica del Perú se acompaña de un feroz descontento. El  Establishment, en especial el que controla un poderoso sistema mediático, quiere ignorar ese aspecto de la realidad. Sin embargo hay bibliografía, por ejemplo Desco. Cada año lleva la cuenta de los conflictos. Van en aumento. Muchas cosas se han dicho sobre ese crecimiento que a la vez es malestar. «Los resultados obtenidos en el campo económico son insuficientes» (C. Parodi, economista de la Pacífico).

En las altas esferas del poder económico deberían preguntarse un par de cosas. Si el pueblo, para decirlo así, estuviera contento con «el modelo», entonces, ¿por qué los expresidentes, protagonistas del auge aunque no nos guste reconocerlo, casi no han tenido votantes? Me refiero a Toledo y García. Por favor, no juguemos. Hay un problema de fondo. Mi discrepancia proviene de un examen realista de la sociedad peruana. Cierto, el país de abajo ha cambiado. Es verdad de Perogrullo que aumenta el consumo y a la vez, malsanamente, una suerte de fiebre de oro que hace que cada peruano quiera ser rico a cómo dé lugar. El nuevo mal peruano es la pérdida generalizada de escrúpulos. Por eso Carlos Meléndez lo llama «el desarrollo achorado». Por mi parte observo esa capa de nuevos ricos, unos honestos, otros de súbito éxito. Los he llamado «lumpenburguesía». La diferencia hay que hacerla caso por caso para que justos no paguen por pecadores. Pero a cada político se le pegan como lapa operadores mafiosos, dejémonos de cuentos.

Sobre los fujimorismos. Los de antes y los de hoy. Cuando estuve a ratos en Perú en los 90, el que menos era fujimorista. Y en las elecciones de 1995 ese 64,62%, ¿qué fue, bolivianos? Entre los profujimoristas de entonces hubo periodistas, hoy han cambiado, ¿y por qué? A los nuevos medios no les interesa las reformas posibles de la hija, son para los de abajo. En fin, Keiko no es Alberto, mi querido Mario. Como Juan Carlos el rey no era Franco. La historia se hace así, con novedades. Keiko es otro tiempo. Otras circunstancias. ¿Y sabes cuál es el mal mayor? Otros cinco años con el piloto automático que nos llevarán directo al colapso. No creo que eso quieras. Y como aquí no caben reyes, acaso una presidente mujer no lo haría mal. Lo más próximo a una Merkel, aunque te escandalice esta analogía. Tienen en común una sola cosa, el realismo. Y el ñeque, Mario. Tanto como un varón. A mí me es suficiente.

Llamo tercera vuelta después del 5 de junio hasta el 2021. Y lo he venido diciendo en esta columna y en entrevistas. Ambos presidenciales pueden ponerse de acuerdo para reformas de «segunda generación». Pero la manera cómo un sector potente de los medios se está dedicando a la demolición mediática de Keiko emponzoña el clima político. Por otra parte, la intransigencia de los ayatolás del mercado —«del modelo no se toca ni un pelo»— sería la victoria de la inmovilidad. Un gran error. Hay que cambiar. En qué y cómo, es cuestión de reflexión. Y pregunto: ¿por qué en cada elección aumentan los outsiders? Verónika Mendoza, Barnechea, Guzmán, Acuña. Son emisarios de una sociedad peruana peticionaria. Elijan, pues, un blando y tendremos nuestro Chávez.

La mirada de corto plazo nos mata. Ese optimismo ciego que caracteriza aún a los más inteligentes. La incapacidad asombrosa para no ver lo real. En el pasado no vieron venir ni la migración que desemboca en la informalidad, ni Velasco, ni SL, ni Fujimori, no vieron nada. Tan ciegos como los presidentes del siglo XIX que se hacían los desentendidos mientras se armaba Chile. Este es el país de los sueños¡! ¡Estamos a dos dedos de entrar en la OCDE! Tampoco predico el pesimismo. Ciertamente, entre las plagas que han invadido el país están la inseguridad ciudadana y la corrupción. Pero, y sin alcahuetear a nadie, un 88% de peruanos asume que «el pago de coimas es justificado». He dado varias vueltas al mundo. Y puedo afirmar que los retos públicos no los resuelve el mercado. Nos hemos pasado del «todo Estado», al «todo Mercado». Dos extremismos. Dos irrealidades.

Publicado en El Montonero., 23 de mayo de 2016

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Contra el presente vergonzante

Written By: Hugo Neira - May• 21•16

«Cuarto poder» se ha lucido. Que Joaquín Ramírez tiene desde hace tiempo un seguimiento en una fiscalía no es ninguna novedad. Ni que los narcos siempre intentan vincularse a políticos, funcionarios, y a policías¡! Eso se sabe, es una lacra, pero no se juega sobre ese tema. Se verifica. No todos los políticos y funcionarios, ni todos los policías. El propósito de la inventada noticia era vincular a Keiko, sí o sí, con la delincuencia. Como ejemplo de manipulación pasará a los anales del periodismo canalla. La llamada a la DEA pudieron hacerla si fuesen serios. Pero no verificaron nada. Soltaron una bomba a pocos días de una elección presidencial, una de las más dramáticas y decisivas de nuestra historia. Como ejemplo de sesgo y deliberada mala fe, difícil de superarla.

Lo que han hecho en ese canal no es sino la continuación de los diarios ‘chichas’ del señor Montesinos. ¡Cómo se nota que ha dejado una escuelita! Con métodos como esos atacaron a Gustavo Mohme Llona, produciéndole disgustos que lo llevaron a la muerte. Con la megacomisión demolieron a Alan García. El comunicado de la DEA llegó pero igual sigue la campaña. En el Perú es un clásico echar lodo a un político.

En la imagen que acompaña esta nota se ve a un hombre nadando. Es una foto de Víctor Raúl Haya de la Torre. Pues bien, a ese hombre que practicaba deportes toda su vida, austero, disciplinado, al jefe del aprismo, le dijeron absolutamente de todo. Los apristas de hoy son demasiado generosos y no mencionan esas cosas. Pero yo me acuerdo. Era un muchacho, cursaba estudios en el Melitón Carvajal, la idea de esas grandes unidades escolares fue de un general Juan Mendoza (que Dios tenga en la gloria), pero también es cierto que nos distribuían folletos. Eran unos folletos infames. Tiempos de Odría. La inmundicia del odio político acompaña a Haya hasta su muerte. La foto proviene de un libro de la Fundación Armando Villanueva que me acaban de entregar y que contiene cartas de Haya, la revista Apra y textos de Villanueva. Lo comentaré más adelante.

En cuanto al narcotráfico, hace rato que Francisco Durand, profesor en los Estados Unidos, sostiene que hay tres economías en Perú. Formal, informal y delictiva. Pero los lazos crapulosos hay que probarlos. Todos sabemos que existe otra lacra, la información sesgada. Hay operadores (invisibles) a los que interesa el efecto emocional. Y para eso nada mejor que un psicosocial. Lo que diga o no la DEA no cuenta. Van a seguir con el tema.

A los del psicosocial montesinista contra la candidata que no les gusta, mis respetos. El complot ha sido brillante. Es la proeza de misteriosas centralitas, del uso (clandestino) de equipos que desaparecieron, del manejo malicioso del poder mediático para llegar a las masas. En Colombia tenían paramilitares en el campo. Aquí paracomunicadores. Cada país tiene el fascismo que puede. No hablo de la TV. Hablo de los que cocinan estos psicosociales. Entre tanto, el país se va al diablo. Los jóvenes de San Marcos reciben balazos. Los narcos existen, pero no asedian a un único partido. Se meten por todo lado. Claro que necesitamos de información. Pero es de elemental ética profesional verificar lo que se va a lanzar a los aires.

El mal existe. Y no es solo cocaína. Es una droga aún peor.  La poca disposición a la verdad. Reina una disposición en nada republicana. Consiste en no admitir que el otro respira. Una democracia tiene requisitos que nos son ajenos. El amor por la veracidad. Y el respeto a los votantes. Entonces, ¿para qué fingimos tener elecciones? Un candidato, encima mujer, gana en más de 1000 distritos, en el país de los pobres, ¿y eso nos tiene sin cuidado?! ¡Hay que hundir a la China! ¡Qué miedo, los cholos al poder! Los imagino satisfechos, están en una cruzada contra el mal, y el mal son ellos. Creo que el Estado Islámico es mucho más claro. No tiene elecciones. A propósito, Joseph Humire dice que en Apurímac ya hay una base iraní (El Comercio, jueves 19.05). Quieren convertirnos al Islam. ¡Pero sí ya somos islámicos! Campeones en intolerancia.

 

Publicado en El Montonero., 20 de mayo de 2016

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Del error conveniente de los anti-Keiko. Y algo sobre Hernando de Soto

Written By: Hugo Neira - May• 16•16

¿Necesitamos el error como algo necesario a nuestros intereses particulares y al ego? Había una vez una encantadora joven limeña que se casó con un profesor de Oxford que era médico y además príncipe hindú. Conociendo a su propia familia y sus prejuicios, tomó la decisión de casarse sin más aviso. Pero la madre toma el avión, llega a Londres aunque tarde, la muchacha ya estaba casada. Resignada la madre decide quedarse un ratito. Así, todos contentos pero la señora, bien limeña, tenía sus bemoles. Conversando con la hija le decía:

 -¿A qué hora llega tu marido? Y luego:

-Dile al negro de tu marido que me preste el carro o mande al chofer que me lleve.

La hija se ponía verde cuando trataba al distinguidísimo esposo de «negro».

-Mamá, por el amor de dios, no es negro. Es hindú.

-Sí, hija, entiendo, pero igual es negro.

-Mamá, mi marido no es negro, y además ¡es Príncipe!

Aquí la mamá perdía los estribos.

-Ay hijita, ya sé que estás enamorada, tu marido es bien educado pero no te pases. ¡Cómo va a ser Príncipe si es negro!

 

Algo parecido está pasando con Keiko. ¡Cómo va a ser demócrata si es hija de Fujimori!

Por la revista Caretas, en la última edición, nos enteramos que varias personalidades suscriben un pronunciamiento del Foro Democrático en contra de «un triunfo electoral de la candidatura que encarna el retorno de la ignominia fujimorista y de aquello que le es inherente: el abuso discriminado, la destrucción de las instituciones, la corrupción generalizada y la mentira como instrumento del poder político». Con el Foro, en los noventa —lo sabe Alberto Borea, yo y otros, que me acuerde, Cucho Haya de la Torre, Lourdes Flores— viajamos al norte para pedir firmas para una iniciativa ciudadana contra el tercer gobierno de Alberto Fujimori. Conseguimos planillones pero igual fue candidato. Vino luego el video y el resto que el lector conoce mejor que yo. Entonces estaba terminando mi servicio cultural obligatorio en Tahití. ¿Pero hoy? ¿La dictadura de quién, ah?

Y esos firmantes, ¿cómo pueden estar tan seguros? ¿Son adivinos? En realidad, estamos ante una falacia de lo más ordinaria, la de ad hominem. Es decir, personal, subjetiva, improbable. Ese uso me da vergüenza ajena. No son los únicos, otros proponen una dicotomía falsa, o democracia o autoritarismo. Y contra eso editorializa El Comercio este sábado pasado. Por mi parte veo un razonamiento tautológico. O sea, usted Keiko, no puede demostrarme que es demócrata porque todavía no ha gobernado. Un círculo vicioso. Lanzan una conjetura con la apariencia de un razonamiento correcto. No lo es. Hay muchas maneras de equivocarse con falacias lógicas. Por ejemplo: mi auto funciona con gasolina. Mi auto no enciende, entonces, le falta gasolina. Falsa inferencia, puede estar fallando la batería.

Pero hay algo peor. Raymond Boudon dedicó un libro a El arte de persuadirse de las ideas frágiles, dudosas o falsas. Boudon demuestra que preferimos autoconvencernos con falacias cuando conviene a nuestros intereses. Es el caso de los antikeikistas. Dictadura en los noventa hubo, sin duda alguna, pero ¿la proyectan al futuro? Para no ver el presente. Lo cierto es que hay una dinámica de clases emergentes. No quieren ni verla,  algo que no es de izquierda pero es popular. Hace cien años, sus abuelos tampoco entendieron al aprismo. Hoy les sale al paso un pueblo desde abajo que no vota por una dictadura sino por alguien que los ha escuchado. ¿Y cómo admitir ese hecho real y novedoso? ¡Otro partido del pueblo! Y se engañan a sí mismos antes de intentar engañar a los demás. Y se dicen, ¿y si sale elegida y hace un buen gobierno? ¿Y si encima toma medidas de tipo izquierda? ¡La canción! Le roba banderas a Verónika para el 2021. Necesitamos creer que la China es el mal. De lo contrario, tendríamos que revisar nuestra postura e ideas. ¡Qué horror! Y sobre todo, ¡qué flojera!

Cuando le pregunto a un chofer de taxi qué piensan sus clientes con eso que por tener mayoría en el Congreso ya se prepara una dictadura, me cuenta que la gente se echa a reír. Los heraldos negros del temor en nombre del club de la decencia que ellos solitos administran, están subestimando a la gente peruana. Hay otra sociedad. Los peruanos de esta hora ni se tragan las falacias del antikeikismo ni van a aguantar ninguna dictadura, ni de izquierdas ni de derechas.

Adenda, lamentablemente necesaria

Hernando, escucha. Somos amigos, y siempre he mencionado en mis libros y clases tus enormes aportes. Tus propuestas las creo espléndidas pero… Hay un pero. Tu idea de hablar con los senderistas verdes (y espero, arrepentidos) es buena. Pero son complejas políticas de gobierno. Espera un poco. Hernando de Soto tú eres un sabio. No eres un político. Como tampoco lo es PPK. Si lo fueras, ya habrías sido tres o más veces presidente. Quién entiende de política es Keiko. Entonces, ¿te puedo pedir algo? Evita los periodistas. Un poco de timing. Te lo pido públicamente porque públicas son tus intervenciones. Cuidado con el cuento de la lechera y la leche derramada. Un par de intervenciones más, otro exabrupto del hermano… Tú pesas mucho, Hernando. Por eso mismo, cállate un rato.

Cordialmente,

Hugo Neira

Publicado en El Montonero., 16 de mayo de 2016

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De la política y de odios. Una medicina: P4R-P4D

Written By: Hugo Neira - May• 14•16

¿Juega usted, amable lector, al ajedrez? Es un juego para todos y preferido por estrategas y políticos. Fue parte de mi educación. A veces exagero en mis orígenes plebeyos, no lo fueron tanto. En el Melitón Carvajal, en las grandes Unidades Escolares (así se llamaban) pasaban cosas singulares. El esgrima formaba parte de los cursos. Y el ajedrez. Nos educaban como señoritos con estudios en Suiza. Lo del florete, «parada de primera», de «cuarta», no sale de mi cabeza. Ni el ajedrez. Ya en San Marcos, seguí jugando. Pero trabajaba, estudiaba y tenía tareas de militante del partido (cuál va a ser, el comunista). Era demasiado. Un día Jorge del Prado me llama y me dice: «- Hugo, me dicen que eres un buen alumno, también trabajas (como obrero en una fábrica de tejidos en la Colonial), ¿y encima el ajedrez?» Y con la paciencia de un cura (un poco eran mis jesuitas) prosigue: « -Hay que optar. El ajedrez o los estudios. Puedes llegar a tablero (gran jugador) o culminar estudios. Las dos cosas, no. Elige.» Dejé el ajedrez para siempre, no volví a tocar un tablero. Pero me quedó en la cabeza peón 4 rey. Alfil 5 dama. La notación descriptiva. Para los entendidos, en la algebraica actual, p4.

¿Y qué es la política? «Es la gestión no guerrera de los conflictos» (Comte-Sponville). Si alguien toma al rival como enemigo ya no es política, es guerra. En política no hay —o no debe haber— enemigos sino rivales. Algo tiene de deportivo, la idea no es mía, sino de Ortega y Gasset. Acaso lo decía para calmar los ánimos de los españoles de su tiempo. Comte-Sponville: «La política es el arte de vivir juntos, en un mismo Estado, de ahí el concepto de polis de los griegos. «Vivir con gente desconocida, para los cuales no se tiene un sentimiento particular». Acaso aliados, acaso rivales. «Eso supone enfrentamientos, pero también reglas. Para llegar a acuerdos y a desacuerdos». Siempre me ha parecido conveniente el Acuerdo Nacional. Pero mi querido Max, lo decisivo también es lo contrario, saber vivir en desacuerdo. Sin por eso matarse o ignorarse. Lo de ofender al otro haciendo como que no existe, los mexicanos lo llaman «ninguneo». Lo usamos más que en Jalisco.

Ahora bien, en ajedrez cuentan las aperturas. Las hay muchas, ataque Nimzovich, defensa inglesa.  Me encantaba sacar pronto el alfil. ¿Qué harán en estas pocas semanas PPK y Keiko?  ¿Qué piezas moverán? El jale de Hernando de Soto es un enroque. Y un fiscal del caso Colina en el equipo de PPK, una buena movida. Lo que harán hasta el 4 de junio no lo sabemos, habrá que seguir la partida.

Claro está, el amable lector está pensando que si bien la lógica cuenta en la política, las pasiones en grado sumo. Sin duda alguna. Las urnas recogen votos que expresan repugnancias y esperanzas, sospechas y convicciones. Todo eso es cierto, pero no puedo tratar ambos temas —razón y pasión— en una sola crónica. Solo digo, cuidado, pasión es una cosa, pasarse es otra. Quien gane, Keiko o PPK, va a necesitar del otro.  Los años que vienen van a ser duros. Que la campaña no los enemiste al punto que no puedan establecer más tarde alianzas, sin duda puntuales, en nombre del interés público y la gobernabilidad. La política no debe dividir a los peruanos. Tampoco fusionarlos, no es gastronomía. «La política es el arte de las separaciones» (Pierre Manent). Mayorías, minorías, etc. Por mi parte, no me muevo en una lógica de partido o de ideología. Sino en lo que el país necesita. Resulta paradójico: urge a la vez debate y paz social. En las grandes sociedades modernas, van juntas. A ver si aprendemos a vivir esa conflictividad que se llama la libertad y la democracia, en desacuerdo pero sin agravios personales.

Publicado en El Montonero., 13 de mayo de 2016

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El Dilema Neira. Entrevista

Written By: Hugo Neira - May• 14•16

 Hugo Neira anuncia nuevo libro, explica su voto y aborda la encrucijada presidencial de la segunda vuelta.

                                                                                                                                                                                      Por : Carlos Cabanillas

«Yo asumo el papel del aguafiestas», dice Hugo Neira, sabiendo que es uno de los últimos intelectuales en pie. “El Perú de hoy no es el país racional de los años 20, donde estaban Basadre, Haya, Sánchez y Riva Agüero”, explica. De ahí que haya titulado su nuevo libro Realidad e Irrealidad Peruana. Diez ensayos, un sutil homenaje a José Carlos Mariátegui y una crítica al pensamiento mágico, la anomia política y la sumisión voluntaria que verá las librerías en un mes. “Cuando haya pasado la segunda vuelta”, precisa desde su balcón.

–¿Qué representa el fujimorismo?

–Es como indagar sobre los lepenistas. El fujimorismo parte de una idea de De Soto: el cholo capitalista.

–¿El fujimorismo ha llenado el espacio del aprismo en el norte?

–Es un partido de nuevas clases sociales: clases comerciales, clases emergentes. Se parece mucho al APRA de los 30. Es una nueva clase media.

–Pero sin intelectuales…

–Mira, en los años 30 había un partido extraño y multiclasista, con cañeros trujillanos, obreros de Lima y miembros de la élite. En el vientre de ese partido estaba la nación peruana. ¿Y qué hicieron? Lo resistieron por décadas y lo retardaron. Le cerraron el club democrático. También es cierto que ese partido cometió crímenes atroces. Ya en los sesenta mi generación encontró a un APRA dura, vertical y con rasgos fascistas. El partido mismo sufrió la amargura de la exclusión y se emponzoñó. Se volvieron –y los volvieron– un partido sectario. Fue un veto de decenios. Y así perdimos el siglo XX.

–Los fujimoristas aurorales hablan de “los años de persecución”. Claro, no dicen que iban a la cárcel por delitos, no por ideas. Es Marx: la historia se repite, primero como tragedia y después como farsa.

–Entonces estamos al inicio del siglo XXI y ha surgido un nuevo partido multiclasista. ¿Y qué hacen? Les vuelven a cerrar las puertas del club democrático. ¿En qué se va a convertir el fujimorismo? Pueden ‘cancerizar’ al fujimorismo, volviéndolo un partido monstruo como el APRA de los 30 y 40. ¿Quién garantiza que el fujimorismo no se torne hacia posturas realmente autoritarias? ¿Qué pasará cuando esas masas se pongan detrás de un Antauro libre o un Santos?

¿Está diciendo que el fujimorismo es el mal menor de este nuevo siglo?

-Sobre todo frente a la impaciencia popular. Ya van varios años que envían un outsider.

–¿El fujimorismo bloquea la llegada de outsiders? Pero el fujimorismo también tiene un componente antisistema.

–El fujimorismo no va a desaparecer y es mejor que se integre a la sociedad. Les pido un poco de criterio político. Mira, si mañana un grupo político de Sendero Luminoso dice respetar la democracia y decide formar un partido político, debería entrar.

–De acuerdo. Pero para que dejen las armas y las cárceles y pasen a la legalidad, como el APRA, debería haber un mea culpa y una reparación civil.

–Sí pues. Los “compañeros equivocados” no han hecho un mea culpa, como Mujica o los montoneros.

–¿No se aplica lo mismo para el fujimorismo? En su columna a Mario Vargas Llosa usted menciona los ejemplos de España y Chile. ¿Realmente cree que Keiko es un Adolfo Suárez?

–Ese papel pudo haberlo jugado Mario Vargas Llosa. Cuando el comité central del Partido Comunista Alemán se reunió para discutir el triunfo de Hitler, los camaradas discutían qué política debían cambiar. Bertolt Brecht dijo: no hay que cambiar de nada, hay que cambiar de pueblo. Lo que nos falta es un pueblo peruano que, como el español y el chileno, decida superar los errores de la izquierda y la derecha. No olvidarlos, pero elegir la democracia. En el Perú el que comete una falta está condenado para siempre.

–¿No es al revés? Somos muy permisivos. Los delincuentes candidatean.

–Cuando murió Franco, todas las instituciones seguían siendo franquistas. A Pinochet lo dejaron diez años tranquilo como jefe del Estado Mayor. Una vez Patricio Aylwin nos contó que fue donde Pinochet a saludarlo y ofrecerle su ayuda. Pinochet le respondió: muchas gracias, pero usted no tiene nada que ayudarme. Yo soy quien lo está ayudando a usted. Porque si yo no estuviera sentado aquí estaría uno de mis camaradas y tal vez a él no le guste esto de la democracia. Así que mientras yo esté sentado aquí usted está sentado allá. Así que soy yo el que lo está ayudando. Chile es una democracia vigilada. Solo cuando murió Pinochet se atrevieron a lanzar a un socialista.

–¿PPK no es más concertador?

–El problema es que nunca ha sido político. ¿Qué catástrofe nos espera con el gobierno de ese segundo Belaunde que es PPK? Recordemos el caso de Belaunde: honesto, respetable y demócrata. Pero cada vez que gobernó vino luego un tsunami. Belaunde era un buen Presidente para un país normal. Pero este no es un país normal.

–¿Votar por Fujimori no es, como dice, “la servidumbre voluntaria”?

-No, porque el fujimorismo está en el juego democrático. Yo estuve en el Foro Democrático contra Fujimori. Ahora, me preocupa lo de Rafo León. Es un paso al paleolítico. Necesitamos medios libres para lo que se viene.

–¿Usted, que es tan crítico de Acuña, no ve en él un fujimorismo sin Fujimori?

–Acuña representa lo peor de este país. Nadie se parece a Acuña. Si Acuña fuese Presidente, yo vendo esta casa y me voy para siempre.

–¿Qué le pasó a García? Siempre ganó desde la centro izquierda.

–Pregúntaselo. Yo no lo entiendo. Alan debió ocupar la centro izquierda que ocupó Barnechea. Churchill ganó la guerra y luego perdió la reelección. Los grandes pueblos son ingratos, dijo. ¿Para qué quería un tercer gobierno?

–¿Cuál es el futuro del APRA?

–Mira, nadie ha estudiado tanto el APRA como yo. No soy aprista: soy apristólogo. Javier Valle Riestra me dijo hace un mes en El Virrey: Oye Hugo, a ti y a mí no nos pueden botar del APRA. ¿Por qué?, le pregunté. Porque no estamos dentro, me dijo. Ese “estar afuera” me da libertad para opinar. Yo les propondría un aggiornamiento. No es una época de cambio: es un cambio de época. Mira al Führer que candidatea a la presidencia de los Estados Unidos. El APRA ya no tiene cholos, no tiene gente de abajo. Arguedas decía: hay un abajo más abajo. Y ese abajo ahora tiene dinero.

–¿Cuál es el futuro del fujimorismo?

–Yo tengo una certeza: el fujimorismo no se va a ir. Aunque pierda Keiko. Por lo pronto, ya metieron un gol en el primer tiempo. Alberto Fujimori tuvo la suerte de recibir un país harto de la política. La hija va a recibir uno muy politizado y no la van a dejar implantar una dictadura.

–¿Por quién va a votar?

–No soy militante de ningún partido. Mi juicio político es un acto de razón. Hay dos cosas que tomo en cuenta. Los intereses del pueblo y la gobernabilidad. Y pregunto, ¿acaso no es cierto que el voto popular lo tiene Keiko? Y en cuanto a la gobernabilidad, tiene una bancada mayoritaria. Y repregunto entonces, tiene ¿PPK detrás suyo el voto de la gente de abajo? Lo mejor es tener instituciones que nos den paz y estabilidad. El analista que soy le dice al ciudadano que soy, lo siguiente: votar por Keiko es lo más razonable.∞

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10 Ensayos de Irrealidad

Breve adelanto del nuevo libro de Hugo Neira.

Habré escrito estos ensayos ante la potencia de lo contingente. No son siete, por respeto a José Carlos Mariátegui, ni tampoco ocho —son diez—, y son la continuidad de mí mismo. Varios de sus temas los he tratado varias veces, y otros no. La modernidad la traté en Hacia la tercera mitad, hace veinte años. Pero no el enigma de la sumisión que es un comentario peruano y sudamericano a Etienne de la Boétie que es un pensador que me obsesiona tanto como Rousseau o Hannah Arendt. Lo contingente son los problemas del Perú y las elecciones del 2016.

Como habrá notado el amable lector, voy de la realidad peruana a los grandes pensadores de la filosofía política y de ella a la realidad peruana, a veces desde Raymond Aron (a cuyas clases asistí en la Fondation Nationale des Sciences Politiques) y con las reflexiones de Leo Strauss y Castoriadis. Este último me parece que es el más grande pensador en filosofía y ciencias sociales que hemos tenido. Original y potente aquel griego contemporáneo que se permitió discrepar de la izquierda europea que no osaba criticar el seudosocialismo de la URSS, antes del colapso. Tan excepcional que, naturalmente, no lo conocemos. Como muy poco a José Aricó, argentino exiliado en México, gran amigo de Carlos Franco, que nos explicó que como Marx no entendió la América Latina, desde esa ausencia de este continente en su cabeza, podemos hacer otra lectura del marxismo que habrá que llamar de otra manera.

No he querido por mi parte perder el tiempo ni hacérselo perder al lector. He reunido varios hechos decisivos. Que van desde la regularidad con la que aparecen outsiders en nuestra vida pública, al desfase entre el progreso económico y la percepción desencantada de muchos, o la aborrecible tendencia a exaltar lo que tenemos de bueno para olvidar la alucinante lista de retrasos y de agravios, lo que llaman el Perú mágico, un vasto embuste, que ocupa el primer capítulo. La singularidad de cada mal es importante. El primer ensayo trata de la fabricada mitología de la autosuficiencia.

Este libro es algo mío y no lo es. Recorte de diarios, estadísticas, lectura de textos ajenos, observaciones, trabajo de campo y trabajo de laboratorio, confrontación de hechos con teorías. La cultura no es lo innato. En estas páginas están varias culturas vivas, desde los achorados a las herencias autoritarias, lo que es complejo y lo que quiere regenerarse. Igual los recojo. Los ensayos de este libro se inscriben en una ciencia de lo impreciso, propios a cuando se reflexiona sobre el presente. Intento la salvación desde lo simbólico. (Escribe: Hugo Neira)

 

Publicado en Caretas n° 2436, 12 de mayo de 2016, pp. 52-55

http://caretas.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=1259&idSTo=0&idA=75482#.VzaNFiPhBsQ