Acerca del debate del 29 de mayo

Written By: Hugo Neira - May• 30•16

El último debate fue interesante por sendos programas. Pero no olvidemos, no se elige un gerente sino un cargo político con mucho poder.

Y por eso, me inquieta que PPK parece ignorar que hubo primera vuelta, y que no tiene bancada mayoritaria. Y entonces ¿se atreve a tratar a Keiko como si fuera la jefa del cartel colombiano de los Sapos? O sea ¿no te necesito?

Le pide «autoridad moral». Una manera de no reconocer que en elecciones y en democracia la legitimidad es el voto, y no suposiciones y psicosociales.

Tengo la impresión que PPK no quiere enterarse que perdió la primera vuelta y no tiene parlamento. Entonces, ¿qué quiere decir cuando menciona que hay congresistas mafiosos? ¿Va a disolver el congreso?

Se vienen tiempos oscuros para la democracia. El montesinismo y los psicosociales están ahora usados por poderes ocultos que no quieren cambio alguno.

¿Esta es una lucha de Star Wars?  Por un lado, un partido nuevo, popular, donde el país pobre se expresa, y del otro, el Establishment, casi toda la clase política. La polarización más total. Nada de bueno.

Acerca del fujimorismo. ¿Cómo pensar esa tumultuosa emergencia?

Written By: Hugo Neira - May• 29•16

Es tiempo que comencemos a preguntarnos qué es el fujimorismo. No solo el electoral sino el social. La otra noche, la del miércoles pasado, después de un grato encuentro con un editor amigo en el café Haití, tenía en mi agenda ir al programa de Alfonso Baella, y como me quedaba un hueco de tres horas, y Lima no da para volver a casa y volver a salir, me metí a un cine, el Pacífico. Y vi X-men, lo cual me sirvió para una metáfora a la hora de estar en cámaras. Uno de los personajes, un mutante, se pregunta dolorido por qué los humanos los persiguen. Y la respuesta es: «Los hombres tememos lo que no entendemos». Los mutantes de esta hora son esos estratos, la tumultuosa aparición de un electorado quizá con una concepción distinta del bien común, y que esta vez no viene de la derrota social sino de un ciclo económico nuevo, del negocio propio y los empleos precarios. De una historia todavía no escrita.

¿Qué son? No son ni quieren ser forzosamente empresarios estatales, lo que los diferencia de la izquierda clásica. Vienen de la migración, pero no todos. La gente que ha recibido a Keiko en Puno no se ha movido de Puno. Lo que está claro es que son gente del mundo del trabajo, del empoderamiento, de la dinámica del mercado al que han entrado tras medianas y pequeñas empresas. Nuevas capas sociales que buscan una representación política. ¿Y qué hacen sus rivales, en otras candidaturas? Los llenan de insultos. Sostienen con toda la solemnidad del mundo que millones de peruanos quieren una dictadura sangrienta. Es una barbaridad pero lo creen, o necesitan creerlo.

La otra noche, un amigo me invita al coctel de cumpleaños de Keiko, y recaudación de fondos, un poco como en las campañas electorales en los Estados Unidos. Yo miraba a los presentes. Por deformación profesional, observo. ¿Saben que vi? Damas bien vestidas, caballeros en corbata, el mismo atuendo que en cualquier otra reunión social. Algo que trasciende la Realpolitik que acostumbramos. Gente numerosa que asciende. ¿La globalización desde abajo? No es la primera vez en mi vida que asisto al advenimiento de lo imprevisto. Me pasó en el Cusco cuando las invasiones de tierras. La segunda vez fue el movimiento espontáneo de jóvenes elitarios y sin embargo rebeldes, Mayo del 68.

Lo que está ocurriendo es bastante nebuloso, lo admito. Pero es potente, real. Ya no cabe en el libro de Iván Degregori, «la década de la antipolítica», magnífico trabajo pero para los años 90. En suma, me parece que no solo hay pueblo en lo que ha conseguido Keiko con su trabajo de campo de cinco años consecutivos, sino que ha reclutado nuevas capas emergentes. De ahí el sentimiento de fastidio de otras élites. Inconfesable. Los anti-Keiko necesitan creer que es una repetición del pasado. Es más fácil de entender. Y hacen lo mismo que hacían los adivinos precolombinos, sacaban la momia o panaca, la llevaban a la plaza pública y la hacían hablar. Está en Guaman Poma. La pobre momia qué podía hacer sino hablar del pasado. Así no vieron llegar ni los galeones ni los castellanos, ni las consecuencias de su guerra civil entre atahualpistas y huascaristas. ¡Y perdieron!

Algunos jóvenes politólogos y sociólogos me han reprochado no haberlos leído. Tienen razón. Resulta que Carlos Meléndez tuvo la gentileza de enviarme el PDF de su libro. Pero mi computadora no pudo leerlo. Tuve que esperar llegar a Lima y adquirir el libro. Anti-Candidatos 2016 es un trabajo estupendo. Sin embargo, sigo en mis treces. Estimado Paolo Sosa Villagarcia, te ocupas de «El despertar de Fuerza Popular» y abordas el fujimorismo social, pero mucho más el político. Pero yo hablo de ir más lejos en lo tectónico, como lo llamo. Las capas geológicas sobre las que emerge ese partido, como dices,  «lleno de paradojas».

Nos guste o no, es algo nuevo. Lo he dicho, la sociedad peruana se mueve más rápidamente que sus antropólogos. Y cuando no se sabe qué es algo, no se dice «no sé», sino se inventan profecías. Recuerdo lo que me contaron cuando Sendero Luminoso. Un sesudo profesor universitario me decía que si Guzmán no era indigenista, de todos modos los apus soplaban sobre su espíritu. Así somos, preferimos los mitos al estudio de lo real. La fantasía desatada del temor (infundado) por el antikeikismo en estas últimas semanas da para una novela de ciencia ficción. Sí, pues, los mutantes. Parece que el 6 de junio, el sol no sale y el Centro de Lima se llena de gente que camina dando tumbos como los zombis de las películas de terror americanas.

Publicado en El Comercio, 29 de mayo de 2016

http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/como-pensar-esa-tumultuosa-emergencia-hugo-neira-noticia-1905152?ref=portada_home

 

Ironía, idea del Estado, humanidad. Luis Bedoya Reyes

Written By: Hugo Neira - May• 27•16

Los que tuvieron la fortuna de estar en el auditorio de la Biblioteca Nacional el lunes pasado olvidarán difícilmente esa noche excepcional. Se presentaba un libro, La palabra del Tucán. Era una presentación, pero algo más. El propio Bedoya Reyes en escena. Libro de Harold Forsyth, Embajador, y de Luis Bedoya Reyes. Uno hace las preguntas, pertinentes, oportunas, y el Tucán responde con franqueza. Esa noche hubo un panel de comentaristas, Augusto Ferrero Costa, Salomón Lerner Ghitis, Hugo de Zela Martínez, Raúl Diez Canseco, una mesa de primera y lo digo con sonrojo, yo estaba en ella. Por ser quien escribió el prólogo. Resulta que estaba en el extranjero y entra una llamada de Harold. El Embajador me hace saber que acaba las entrevistas y don Luis Bedoya Reyes, él mismo, me pide el prólogo. Y el lunes pasado nos ha dicho por qué. Le dijo al auditorio que había un texto mío a la muerte de V. A. Belaunde reconociendo los méritos del mejor rival de Mariátegui. Y es verdad, incluso cuando era marxista, no fui nunca un sectario. Del prólogo al libro de Forsyth/Bedoya Reyes, tomo un par de ideas para esta crónica. Pero le digo con sinceridad, vuele a comprar el libro. Es una obra extremamente interesante y por diversas razones.

De entrada, sorprende en la lectura de las entrevistas la franqueza de Bedoya Reyes. Lo grande es siempre sencillo. A fin de cuentas, la torre Eiffel es una enorme pieza de arquitectura mecánica para mostrar que el hierro es útil. Además, ahí está entera la vida política de Bedoya Reyes y la de la clase política peruana. Leguía, Seoane, Belaunde, Haya, Barrantes, Silva Ruete, Vargas Llosa, ¡qué galería! Y por cierto, la historia de la democracia cristiana y los socialcristianos. En cuanto a los personajes  —en situación, como diría la gente de teatro—, están tal cuales. Yo me atreví a contar un par de anécdotas del texto y que tienen coprolalia, malas palabras. Me armé de coraje y las conté. La gente se echó a reír de buena gana. Luego ocurre lo mejor de la noche. El Tucán toma la palabra.

Una petición de principio. ¿Cree el amable lector que estoy para decir candideces? Me ha llovido nieve en las sienes. ¿Cree que me propongo por algún interés personal  elogiar, aplaudir y enaltecer lo que pasó esa noche?

Fue algo excepcional. Miren, yo he conocido a Haya de la Torre. A Fidel Castro. He estado treinta años fuera de Lima. He frecuentado en mi vida a políticos y a sabios. Es difícil ser ambos. Pero esa noche, don Luis jugó sendos roles. Primero y por un buen rato, a los del panel, uno por uno, nos tomó el pelo delante de un auditorio que se partía de risa. Sin duda la ironía es humanista, no demuele, mejora. Ahora bien, terminado ese acto de sapiencia sobre la personalidad del otro, Luis Bedoya Reyes se puso serio. Y arrancando un discurso dentro del discurso, se puso a hablar como el estadista que es.

Dijo que en el Perú nos faltan proyectos políticos de largo plazo. «Habría que saber qué querríamos que fuera el Perú de aquí a 50 años». Dijo que descuidamos el gran océano que tenemos, «que nos descubre un extranjero, Humboldt». Dijo que ese mar es nuestro, sin embargo «cada día lo depredamos». Dijo que hay dos rasgos que caracterizan el Perú actual. El mestizaje y la huella de esa migración que hoy son clase medias nuevas por su trabajo. Y que esperan al Estado (esto último es mío). Recordó a Jorge Basadre, por aquello de «el país de las oportunidades perdidas». Lo aplaudimos todos de pie por un buen rato, a ese joven de 97 años. Me atreví a decir que fue una lástima no haberlo tenido de presidente.

Salud maestro por la lección que es su vida misma. Doble lección de política y ética, la cortesía y tacto en el trato con el rival y la entereza ante los poderosos. Por el libro desfilan Velasco y Sánchez Cerro. Qué historia del Perú contada por Harold Forsyth y el Tucán, mote que le puso Sofocleto que, dicho sea de paso, era un genio. Sobre eso, en otra oportunidad.

Publicado en El Montonero., 27 de mayo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/ironia-idea-del-estado-humanidad-luis-bedoya-reyes

https://www.youtube.com/watch?v=Ga6uMnTEt7Q

(Video USIL, Presentación 23.05.16)

La tercera vuelta. Democracia, sociedad peticionaria y ñeque

Written By: Hugo Neira - May• 23•16

Lo que voy a decir es políticamente incorrecto. Así se llama en Lima cuando se dice las cosas como son y no como nos gustaría que fueran. Tengo una discrepancia de fondo. La lid electoral pronto va a acabar pero seguirá la protesta social. Gane quien gane. La paradoja de la vida peruana, que explico en un libro que tarda en salir, consiste en que economía y sociedad marchan por caminos distintos, riesgosamente. Hay una demanda popular cada vez más irritada. Estuvo tras el voto por Humala y ahora tras el voto por Keiko. No es de izquierda. Pero es protesta. Mientras los índices de progreso macroeconómico son estables e incluso prósperos, se acrecienta la inestabilidad política. Es paradójico, pero es así. Para Perú, la estadística es clara. Disminuye ostensiblemente la pobreza, crece el ingreso per cápita, en 1980 unos US$ 890 a 4200 en el 2009. ¿Y qué ocurre? Bloqueos de mineras, frentes regionales. Bagua. Conga. Tía María. Crece la riqueza, crece el desorden. Cómo se nota que no hay Estado.

En los altos mandos de empresas internacionales no quieren ver que la prosperidad económica del Perú se acompaña de un feroz descontento. El  Establishment, en especial el que controla un poderoso sistema mediático, quiere ignorar ese aspecto de la realidad. Sin embargo hay bibliografía, por ejemplo Desco. Cada año lleva la cuenta de los conflictos. Van en aumento. Muchas cosas se han dicho sobre ese crecimiento que a la vez es malestar. «Los resultados obtenidos en el campo económico son insuficientes» (C. Parodi, economista de la Pacífico).

En las altas esferas del poder económico deberían preguntarse un par de cosas. Si el pueblo, para decirlo así, estuviera contento con «el modelo», entonces, ¿por qué los expresidentes, protagonistas del auge aunque no nos guste reconocerlo, casi no han tenido votantes? Me refiero a Toledo y García. Por favor, no juguemos. Hay un problema de fondo. Mi discrepancia proviene de un examen realista de la sociedad peruana. Cierto, el país de abajo ha cambiado. Es verdad de Perogrullo que aumenta el consumo y a la vez, malsanamente, una suerte de fiebre de oro que hace que cada peruano quiera ser rico a cómo dé lugar. El nuevo mal peruano es la pérdida generalizada de escrúpulos. Por eso Carlos Meléndez lo llama «el desarrollo achorado». Por mi parte observo esa capa de nuevos ricos, unos honestos, otros de súbito éxito. Los he llamado «lumpenburguesía». La diferencia hay que hacerla caso por caso para que justos no paguen por pecadores. Pero a cada político se le pegan como lapa operadores mafiosos, dejémonos de cuentos.

Sobre los fujimorismos. Los de antes y los de hoy. Cuando estuve a ratos en Perú en los 90, el que menos era fujimorista. Y en las elecciones de 1995 ese 64,62%, ¿qué fue, bolivianos? Entre los profujimoristas de entonces hubo periodistas, hoy han cambiado, ¿y por qué? A los nuevos medios no les interesa las reformas posibles de la hija, son para los de abajo. En fin, Keiko no es Alberto, mi querido Mario. Como Juan Carlos el rey no era Franco. La historia se hace así, con novedades. Keiko es otro tiempo. Otras circunstancias. ¿Y sabes cuál es el mal mayor? Otros cinco años con el piloto automático que nos llevarán directo al colapso. No creo que eso quieras. Y como aquí no caben reyes, acaso una presidente mujer no lo haría mal. Lo más próximo a una Merkel, aunque te escandalice esta analogía. Tienen en común una sola cosa, el realismo. Y el ñeque, Mario. Tanto como un varón. A mí me es suficiente.

Llamo tercera vuelta después del 5 de junio hasta el 2021. Y lo he venido diciendo en esta columna y en entrevistas. Ambos presidenciales pueden ponerse de acuerdo para reformas de «segunda generación». Pero la manera cómo un sector potente de los medios se está dedicando a la demolición mediática de Keiko emponzoña el clima político. Por otra parte, la intransigencia de los ayatolás del mercado —«del modelo no se toca ni un pelo»— sería la victoria de la inmovilidad. Un gran error. Hay que cambiar. En qué y cómo, es cuestión de reflexión. Y pregunto: ¿por qué en cada elección aumentan los outsiders? Verónika Mendoza, Barnechea, Guzmán, Acuña. Son emisarios de una sociedad peruana peticionaria. Elijan, pues, un blando y tendremos nuestro Chávez.

La mirada de corto plazo nos mata. Ese optimismo ciego que caracteriza aún a los más inteligentes. La incapacidad asombrosa para no ver lo real. En el pasado no vieron venir ni la migración que desemboca en la informalidad, ni Velasco, ni SL, ni Fujimori, no vieron nada. Tan ciegos como los presidentes del siglo XIX que se hacían los desentendidos mientras se armaba Chile. Este es el país de los sueños¡! ¡Estamos a dos dedos de entrar en la OCDE! Tampoco predico el pesimismo. Ciertamente, entre las plagas que han invadido el país están la inseguridad ciudadana y la corrupción. Pero, y sin alcahuetear a nadie, un 88% de peruanos asume que «el pago de coimas es justificado». He dado varias vueltas al mundo. Y puedo afirmar que los retos públicos no los resuelve el mercado. Nos hemos pasado del «todo Estado», al «todo Mercado». Dos extremismos. Dos irrealidades.

Publicado en El Montonero., 23 de mayo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/la-tercera-vuelta-democracia-sociedad-peticionaria-y-eque

 

Contra el presente vergonzante

Written By: Hugo Neira - May• 21•16

«Cuarto poder» se ha lucido. Que Joaquín Ramírez tiene desde hace tiempo un seguimiento en una fiscalía no es ninguna novedad. Ni que los narcos siempre intentan vincularse a políticos, funcionarios, y a policías¡! Eso se sabe, es una lacra, pero no se juega sobre ese tema. Se verifica. No todos los políticos y funcionarios, ni todos los policías. El propósito de la inventada noticia era vincular a Keiko, sí o sí, con la delincuencia. Como ejemplo de manipulación pasará a los anales del periodismo canalla. La llamada a la DEA pudieron hacerla si fuesen serios. Pero no verificaron nada. Soltaron una bomba a pocos días de una elección presidencial, una de las más dramáticas y decisivas de nuestra historia. Como ejemplo de sesgo y deliberada mala fe, difícil de superarla.

Lo que han hecho en ese canal no es sino la continuación de los diarios ‘chichas’ del señor Montesinos. ¡Cómo se nota que ha dejado una escuelita! Con métodos como esos atacaron a Gustavo Mohme Llona, produciéndole disgustos que lo llevaron a la muerte. Con la megacomisión demolieron a Alan García. El comunicado de la DEA llegó pero igual sigue la campaña. En el Perú es un clásico echar lodo a un político.

En la imagen que acompaña esta nota se ve a un hombre nadando. Es una foto de Víctor Raúl Haya de la Torre. Pues bien, a ese hombre que practicaba deportes toda su vida, austero, disciplinado, al jefe del aprismo, le dijeron absolutamente de todo. Los apristas de hoy son demasiado generosos y no mencionan esas cosas. Pero yo me acuerdo. Era un muchacho, cursaba estudios en el Melitón Carvajal, la idea de esas grandes unidades escolares fue de un general Juan Mendoza (que Dios tenga en la gloria), pero también es cierto que nos distribuían folletos. Eran unos folletos infames. Tiempos de Odría. La inmundicia del odio político acompaña a Haya hasta su muerte. La foto proviene de un libro de la Fundación Armando Villanueva que me acaban de entregar y que contiene cartas de Haya, la revista Apra y textos de Villanueva. Lo comentaré más adelante.

En cuanto al narcotráfico, hace rato que Francisco Durand, profesor en los Estados Unidos, sostiene que hay tres economías en Perú. Formal, informal y delictiva. Pero los lazos crapulosos hay que probarlos. Todos sabemos que existe otra lacra, la información sesgada. Hay operadores (invisibles) a los que interesa el efecto emocional. Y para eso nada mejor que un psicosocial. Lo que diga o no la DEA no cuenta. Van a seguir con el tema.

A los del psicosocial montesinista contra la candidata que no les gusta, mis respetos. El complot ha sido brillante. Es la proeza de misteriosas centralitas, del uso (clandestino) de equipos que desaparecieron, del manejo malicioso del poder mediático para llegar a las masas. En Colombia tenían paramilitares en el campo. Aquí paracomunicadores. Cada país tiene el fascismo que puede. No hablo de la TV. Hablo de los que cocinan estos psicosociales. Entre tanto, el país se va al diablo. Los jóvenes de San Marcos reciben balazos. Los narcos existen, pero no asedian a un único partido. Se meten por todo lado. Claro que necesitamos de información. Pero es de elemental ética profesional verificar lo que se va a lanzar a los aires.

El mal existe. Y no es solo cocaína. Es una droga aún peor.  La poca disposición a la verdad. Reina una disposición en nada republicana. Consiste en no admitir que el otro respira. Una democracia tiene requisitos que nos son ajenos. El amor por la veracidad. Y el respeto a los votantes. Entonces, ¿para qué fingimos tener elecciones? Un candidato, encima mujer, gana en más de 1000 distritos, en el país de los pobres, ¿y eso nos tiene sin cuidado?! ¡Hay que hundir a la China! ¡Qué miedo, los cholos al poder! Los imagino satisfechos, están en una cruzada contra el mal, y el mal son ellos. Creo que el Estado Islámico es mucho más claro. No tiene elecciones. A propósito, Joseph Humire dice que en Apurímac ya hay una base iraní (El Comercio, jueves 19.05). Quieren convertirnos al Islam. ¡Pero sí ya somos islámicos! Campeones en intolerancia.

 

Publicado en El Montonero., 20 de mayo de 2016

http://elmontonero.pe/columnas/contra-el-presente-vergonzante