Juego de Tronos. Y enanos que pueden crecer

Written By: Hugo Neira - Ago• 18•15

Sabrosona la semanita. El Niño se nos queda para rato, pero “Niño Godzilla” dicen los científicos, se queda, por lo visto, hasta ver quién sale presidente. Entre tanto, las encuestas castigan a todos, bajando sendos puntos, según el divino Torres, se debe al efecto Lava Jato. No sé que decir, por lo menos dos candidatos —Keiko y Urresti— no tendrían nada que ver porque no gobernaban. Pero el divino Torres lo dice y al diablo la lógica. Como disciplina en el peruano mundo importa tan poco que la han dejado de enseñar en la media o secundaria. Por eso nos va tan bien en las pruebas Pisa y en las elecciones. También se dejó de enseñar el uso de comillas. Ese tema, un cardenal sin comillas, resulta un temazo. Pensar que su eminencia proviene de una iglesia que fue la que inventó en monasterios medievales la industria de los pergaminos sagrados, los íncipits para arrancar, las mayúsculas y las minúsculas. Y de paso, las comillas para separar el “texto sagrado” del comentario. ¿Y eso se le olvida a un cardenal?  ¡Dios mío! Y yo que pensaba que la anomia había llegado a Palacio pero no también al Palacio  Arzobispal de Lima.

Sobre la ausencia de comillas, regresaré. Otro tema importante: José Matos Mar en la vida intelectual peruana y los ninguneos que sufriera. Hay en este mismo portal una entrevista a Jorge Nieto sobre el tema, brillante y muy clara. Le dedicaré una nota entera.

No sé que pasará con el cambio climático ni ‘How to Change the World’ (‘Cómo cambiar el mundo’), el último libro que escribiera Eric Hobsbawm cuando se fue, luego de decir: “con la crisis del 2008 ahora también sabemos que el capitalismo no es tampoco la respuesta”. Mi mirada es más de cercanía, y sin duda aldeana, bajo neblinas limeñas. Me limito a decir que 2016 habrá, pero temo el 2021, puede que no lo haya. Solo veo incertidumbre para los años venideros.

Dije hace meses que iba a seguir campañas y bochinches electoreros y a la vez, Game of Thrones. Dicen que es la serie más cara de la televisión. La de aquí, la más barata. A la serie la caracteriza la crueldad. A la peruana, también, pero más solapa, los asesinatos no son a sangre y fuego sino a punta de intriga para deshacerse del rival, comisión del legislativo y periodicazo. Allá, la nieve y el frío matan, acá la sospecha. Y la lectoría se lo traga todo. Se parece mucho la serie a la precampaña, hasta hay matrimonios forzados, por ejemplo PPK se está casando con lo que sea con tal de pasar a segunda vuelta. Por la falta de escrúpulos, la serie ha sido muy criticada. Aquí no, cuánto más jodan a uno y al otro, más aplausos.

A lo que voy, el más intenso parecido es que en la serie sacan a personajes carismáticos. Por ejemplo a Jon Nieve, lo han matado en un episodio final. Parece que lo van a resucitar. Ahora bien, la revista Caretas ha salido esta semana con una portada de Alan García (la cabeza) con el cuerpo y las patas cortas de Tyrion Lannister. Un acierto. El personaje de Tyrion es enano pero es inteligente, mujeriego, refinado, se escapa de muchas muertes y finalmente la gente lo quiere en la historia. Yo creo que el actual Caretas ha heredado el talento de Enrique Zileri. Porque García es probable que logre pasar, como en otras ocasiones, a la segunda vuelta. Puede que no ocurra, eso también lo sé. Cada elección es distinta a las anteriores. Pero puede que sí. Y entonces, acaso Caretas hará solapas largas, a medida que al enano Tyrion se le vea crecer los miembros inferiores tanto como crezca en las encuestas. Dobles y triples portadas. Quién viva verá.

 

Publicado en El Montonero., 17 de agosto de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/juego-de-tronos-y-enanos-que-pueden-crecer

 

José Matos y la Orden del Sol y la luna

Written By: Hugo Neira - Ago• 11•15

“No espero nada del Perú oficial” (La República). Acababa de leer que a José Matos Mar le daban la Orden del Sol  “en su lecho de enfermo”. Mala seña, me dije, debe estar muy mal para que corran a darle la condecoración. ¿No sabían su edad, 94 años? ¿No podían imponérsela unos años o unos meses atrás? Le hubieran dado una alegría.

Me dirán, “más vale tarde que nunca”, pero no es así. He vivido en otras sociedades y culturas, y he visto cómo tratan a sus mayores cuando son brillantes. Los reconocen y obtienen sus mejores frutos. Lévi-Strauss estuvo en su despacho pasado los cien años. ¿Lo del límite a los setenta? En Francia las leyes pedagógicas no las hace un general Mora. La nación gratifica a sus grandes mientras estos respiran. La cultura de cementerio es la nuestra, digna de análisis. Costumbre cicatera, tardía la de no reconocer méritos ajenos. Hay un problema con “el otro”. Patología social materia de Max Hernández, Jorge Bruce, Moisés Lemlij y la doctora Caplansky. Corro traslado.

Esa Orden de mérito, ¿lo es? Se la dieron a Francisco Franco. Está a medio camino entre las genuflexiones de Torre Tagle y el reconocer a creadores. No sé, se la han dado a Nicolae Ceausescu, a Dmitri Medvédev, y a Pat Nixon, por el mérito de ser la esposa de Nixon (¡!) Francamente. Y a Gian Marco, el cantautor. Hoy, acaso quiera decir que tienes un buen amigo en Relaciones Exteriores. ¿En nombre de la nación? Por favor.

Nota triste y calenturienta, puede ser. A José Matos Mar, del Sol o de los que están en la luna de Paita, no le ha faltado reconocimiento. El último homenaje y realista, la Universidad Ricardo Palma tiene a Matos como director de investigaciones hasta que se puso enfermo. Como ha guardado el Instituto de Estudios Peruanos a María Rostworowski. Por mi parte recuerdo un curso adicional de antropología con Matos Mar, fuimos a Pacaraos en un grupo sanmarquino, estaba Rodrigo Montoya. Era de ver a Matos explicando que cada casa en la plaza principal de esa comunidad era la historia de una familia de mandones y curacas. Desde la plaza, la estructura de una microsociedad. Lo que aprendí en ese trabajo de campo de unas semanas con Matos Mar me sirvió toda mi vida.

Matos Mar es inseparable de la vida del Perú contemporáneo. Voy a lo esencial. Por un lado, el social-progresismo. Junto a los dos Salazar Bondy, Bravo Bressani, Alberto Escobar. Fue un reducido grupo, poco importa. Influyeron poderosamente en Fernando Belaunde y en los militares de Velasco Alvarado. ¿No es poco, no? Y eran un puñado. Por otro lado la investigación. El IEP. Fue Matos y fue Cotler. Un monumento. El IEP ha hecho por el conocimiento de lo real peruano más que muchas universidades. Lo digo, desinteresadamente.

Hemos perdido todos a un hombre lúcido. El entusiasmo de sus últimos artículos en El Comercio son las del joven Matos, hasta el final autónomo y al lado de sus grandes amores, los de abajo, indios, gente de barriadas, todo aquello que le ocupó cerebro y corazón. A llorar al río hermanos peruanos. El mejor homenaje es leerlo. Amable lector ¿es usted docente? Entonces en su aula haga algo que evitan mañosamente los actuales pedagogos: abra un libro. Uno de Matos Mar. Por ejemplo su libro sobre Taquilé y Los Uros de esa isla del Titicaca. O uno sobre barriadas. Matos Mar vio claramente el Perú. Por cierto, lo que él llamó desborde, yo lo he llamado anomia, más riesgosa, pero esas discrepancias no nos alejaron ni enemistaron. Incluso discutimos juntos en un libro publicado por el Congreso. Quiero decir algo más sobre José Matos Mar. Sonreía, todo el tiempo sonreía. “Solo lo hacen los que han escalado las más altas montañas y ríen cuando miran hacia abajo” (Nietzsche). Fue una vida excepcional y cumplida.

Publicado en El Montonero., 10 de agosto de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/jose-matos-y-la-orden-del-sol-y-la-luna

 

Presidenciables como cancha

Written By: Hugo Neira - Ago• 04•15

Hace unos días, y por razones que no vienen al caso, viajaba por el sur chico y como cualquiera, para distraerme, miraba el desfilar de paredes medianeras, cuando me doy cuenta que estaban llenas de pintas electorales. Desde siempre llevo conmigo una cámara fotográfica, y no me sirvo del celular. Tengo un alma curiosa, que conduce al periodismo como a la etnología de lo inmediato. La curiosidad es una actitud de interés por las cosas con algo de impertinencia. Saqué, pues, unas fotos, y me las guardé para este artículo.

¿Quién es ‘Rómulo Mucho’? Si existiera, que me perdone el atrevimiento, pero hay una gran pared de unos cien metros con pintura roja sangre. Por mi parte lo confieso, ignoraba que existía como presidenciable. Eso es lo que se luce, en todo caso, por Pachacamac y Mala. Y yo que me creía bien informado y no me había enterado hasta esa mañana luminosa de la costa peruana de un nuevo mesías y la candidatura de un hombre muy conocido llamado ‘Rómulo Mucho’. ¡Qué descuido de mi parte! En las paredes pintadas aparecen también otros nombres. El lector que no lo dude. ‘PPK’, con letras en colores. ‘Keiko’ a secas, con letrotas rojas. Y ‘ALAN’ con mayúsculas, seguido de ‘experiencia’. No me asombraron esas menciones, digamos, de cajón. ¿Pero las otras? ¿Y todas, modestamente, para Presidente de la República?

¡De frente a Palacio! Algo así como “pueden estar tranquilos para el 2016, aquí estoy yo”. Entre las pintas, la siguiente: ‘Meza, hambre cero’, candidato para las regionales 2014. ¿Es una buena noticia, no? Eso de ‘hambre cero’, sin embargo, me parece un tanto desconectada de la interpretación de la realidad peruana. Quizá en los días de Mariátegui, ¿pero hoy? Que hay “pobreza extrema”, quién lo duda. “Desigualdad social”, obvio. ¿Pero hambre? ¿En plan país africano, al que hay que llevar comida con camiones de Naciones Unidas porque hay dos millones de desplazados? Me parece que nos estamos volviendo un país de gorditos, de gran demanda de comida al paso, bajo la ideología dominante del papeo en plato popular que se llama modestamente “aeropuerto”. Te lo sirven en los restaurantes al paso por 10 soles y en los finolis. Atinado lema del ciudadano Meza.

‘Calvo presidente’. Caray, otro que se lanza. Era muy estimulante también algunas pintadas religiosas. ‘Jesucristo es el señor’. Caramba, no nos habíamos enterado. Bueno, estamos en un país libre como dicen los filmes norteamericanos y me dio un gustazo ver otra pintada, ‘Flores Aráoz, orden’. A propósito, amigo Ántero, ¿por qué tan cortito el nombre del partido? Lo hubieras acompañado, digamos, con algo más, “leyes justas”. En Brasil la divisa es “orden y progreso”. Es un lema filosófico, se sabe, de Comte. Pero dice algo, ¿no? Entre las pintas hay una que dice ‘Alfredo Barnechea’. Con pintura azul-negra. Buena Alfredo. Desde siempre eres el presidenciable.

¿Cree el amable lector que es un buen signo? Diría por mi parte que no. Esas pintadas son prueba de la degradación de la carrera hacia el viejo Palacio de Pizarro en el imaginario nacional. Al margen de los que podríamos llamar profesionales, la Troika Alan, Keiko, PPK y si nos apetece, Barnechea, Ántero, el resto, ¿quiénes son? Está claro que la ven como chancay de a medio. Me asombra. Está terminando un régimen que muestra que no es así, y aparece como por encanto, ¿un paquete de presidenciables de la nada? Deben pensar que el despacho presidencial será un poquito más complicado que una Pyme de menos de diez operarios, pero no mucho más que eso. ¿Una confusión gramatical? ¿Entre accesible y asequible? Lo primero es un objeto al alcance de todos. Lo segundo algo que se puede alcanzar sí se tiene competencia. Pero país de empoderados, “a la presidencia llega cualquiera”. Lo peor es que puede ser cierto.

Publicado en El Montonero., 03 de agosto de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/presidenciables-como-cancha

 

Discursos presidenciales

Written By: Hugo Neira - Jul• 29•15

Hace unas semanas, y por razones que no vienen al caso, estuve varios días por Paracas, y en idas y venidas, observé los trastornos que produce la construcción del aeropuerto de Pisco. Me alegró el corazón tal futuro, aunque de inmediato ponga patas arriba el contorno de varios distritos. Me pregunté entonces cuántas de esas obras “macro” estaban ocurriendo en ámbitos lejanos de nuestro territorio. Varios días después, un exalumno, que reside en Puno, se pone a contarme cómo va lo del gasoducto del sur. Hoy, escuché al presidente Humala. Unas obras no serán visibles, como los tramos de la línea 2 del metro en Lima, otras ignoradas, desparramadas en parajes de la accidentada geografía del Perú.

Un discurso de ese estilo no pudo evitarme recordar los de mi infancia. El hábito de entrar en detalles viene de Manuel Prado, primer gobierno (1939-1945), hablaba de sus obras. Ocupaba el poder por derecho despótico, lo eligió el general Benavides como sucesor, y gobernaba con los apristas en exilio o en prisión. De Prado y su listado de lavandería les escuché renegar a mis mayores. Y luego, mientras crecía, me soplé en el colegio estatal los discursos del general Odría, que también lucía obras por doquier. Incluyendo las Unidades Escolares, estupendo aporte, en una de ellas hice mi secundaria completa. Muy superior a lo que apenas alcanzan los de “Alto Rendimiento” del día de hoy. La verdad es que saliendo de la magia de las obras desparramadas por la nación, uno lo que veía era un desolado país muy retrasado. Inmensamente retrasado. Por eso mi generación fue marcada por el ideal de una revolución. No se hizo, pero eso es otra historia.

Debo comentar el discurso presidencial. Es consejo de retóricos latinos: primero la miel, luego la hiel. He visto un Presidente más serio, más en su sitio, lejos de ese comandante más bien juguetón que juramentó por la “Constitución de 1979”, ese primer 28 de Ollantita lo recuerda hoy Ricardo Uceda, en La República. El hombre ha aprendido. Un poco tarde, pero bueno. Eso de aprender oficios, de rey, presidente o papa, lleva tiempo. Luego, un golpe teatral. Lo digo sin reproche. La política siempre ha tenido teatralidad. Eso de ir hablando de acciones de su gobierno y traer y poner en las tribunas a quienes han recibido una beca, al chico o chica con las mejores notas, es un acierto. Otro acierto, la honestidad de hacer la separación de obras, unas completas, otras para el 2016 ó el 2017, y de lo que queda por hacer en Ayacucho o en Huancavelica.

Los listados de obras presidenciales invitan a la verdad, pero por vía lenta, como una combi por la Panamericana. Cuando la monotonía de la lectura y los aplausos de la maquinita hacían sus efectos soporíficos, y el presidente Humala andaba por lo de la escuela de oficiales de Puente Piedra, me había quedado dormido, y en eso me salta al pecho el gato de mi casa. Menos mal. Y me puse a pensar lo siguiente. Qué bien las obras en los pueblitos perdidos, por Tayacaja, por el Putumayo. Una sola pregunta: ¿por qué no lo dijo antes? Es evidente que el presidente no comunica. Ese lujo se lo puede dar, por ejemplo, el Alcalde Castañeda. Incluso “el mudo” gana por su silencio. Pero un Presidente en un país presidencialista no puede callarse la boca.

En fin, tuve la intuición de que hubiera varios Ollanta Humala. Uno, el presidente de obras de infraestructura, no son tantas, pudo ser un paquete tres veces más grande, pero en fin. Hay un segundo Humala, el que habla. Y que hace política con lo primero que se le ocurre como si fuera cualquier hijo de vecino. El que sale a despotricar contra las instituciones legítimas de la nación. Las últimas semanas, en plan de marido ofendido. Cuando lo hace, pierde.

Tradición del Presidente, bueno o malo, militar o civil, demócrata o tirano, es mostrar su lista de lavandería. Más allá de la cantaleta, queda una cuestión de Estado, si queremos salir del subdesarrollo y dejar de ser un país de progresos fragmentados. Y esa cuestión es cómo se articula todo lo hecho y por hacer: teleférico para el Agustino, agroindustria, parques industriales. No veo en su accionar nexos entre economía y sociedad. No hay plan global. Un Presidente no solo preside. En consecuencia, con todos mis respetos, confieso que sentí un alivio cuando dijo, por dos veces, esta frase mágica: “al término de mi mandato”. El mejor regalo del 28. La Patria le será agradecida.

 

Publicado en El Montonero., 28 de julio de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/discursos-presidenciales

 

Un visitante lúcido: Manuel Alcántara y qué es ‘Podemos’

Written By: Hugo Neira - Jul• 28•15

Varias veces académico, doctor en sociología y ciencias políticas, catedrático en Salamanca, Alcántara está entre lo mejorcito de esas disciplinas. Me voy a ahorrar las universidades donde ha dictado, los libros publicados, el amable lector puede abrir Google. Estuvo unos días en Lima. Vino a una ancha cita de politólogos, pero como suele ocurrir, otras universidades y no únicamente la que convocaba, también le pidieron una intervención. Lo escuché este miércoles pasado. En un panel organizado por el IEPA (Instituto de Estudios Políticos Andinos) y la USMP. En la mesa expusieron Santiago Basabe, de FLACSO, y Yasmin Calmet, de la Universidad Federal Santa Catarina, Brasil.

El doctor Alcántara es lo que se llama un americanista. Esa noche, sin embargo, se ocupó de España y Grecia. Y abordó ampliamente Podemos. Conoce como ciudadano a Pablo Iglesias y a Monedero. Tuvimos, entonces, una información precisa y preciosa. Pablo Iglesias y los de Podemos son jóvenes. Iglesias de 35 años, Monedero algo mayor, 52. Pero no cualquier tipo de jóvenes, son profesores universitarios y de ciencias políticas. Su electorado —a diferencia de lo que aquí se ha dicho— va de los 25 años a los 60. El tema es otro. Ambos, Iglesias y Monedero, son gente exitosa. Iglesias pasa de maravilla en la TV. Monedero ha publicado unos 15 libros. Han puesto de vuelta y media la vida española. Pero son cultos, hay que decirlo, y no provienen del skateboard. Ahora bien, prepárese amable lector, para lo mejor. En un par de intervenciones antes de Alcántara, se había hablado de la consabida crisis de los partidos. Y yo, por mi parte, de populismo y populismos. Pues bien, ¿saben dónde aprendieron los inventores de Podemos lo que hoy saben? Fueron asesores de gobiernos en Ecuador, Bolivia y Venezuela. La patria de “la nueva política” es Latinoamérica. Lo dijo el invitado. Yo había dejado tras mi exposición un libro de Laclau sobre la mesa, La razón populista, y Alcántara lo coge, lo levanta, lo muestra al público, y dice, sobre los de Podemos: “esa es su biblia”.

De Podemos, nos cuenta incluso lo paradójico: «ha repotenciado a la derecha como nunca ocurrió en la historia». Mariano Rajoy resulta que ahora goza de una fuerza increíble. No es que a Alcántara eso le guste, sino que es lo real. Volviendo a Iglesias y a Monedero, son muy hábiles, no se presentaron a las municipales pero sí al Parlamento europeo, y consiguieron 5 diputados. Iglesias, uno de ellos. “Pero no sobredimensionemos. En España hay un sistema parlamentario”. Podemos no ha ganado unas elecciones para reemplazar aquellos partidos por los que votan los españoles, el PSOE y el partido conservador que se llama Partido Popular, el de Rajoy. La presencia de Podemos quiere decir que una parte del electorado no quiere nada con los políticos, a los que llaman, “la casta”. Pero ahora resulta que Iglesias es parte de esa “casta”, diputado en el Parlamento europeo. Contradicciones, digo yo. Por mi parte, me asombra la similitud con otras situaciones, entre ellas la peruana. Lo que nos dijo, en un par de horas (yo estaba presidiendo el debate y dejé que corriera) no cabe en esta nota. Ve un mundo en riesgo. Desde hace rato, “la política va detrás de la economía”. Lo de la crisis de la representatividad a nivel mundial, para otro lunes.

Conviene que diga qué tipo de americanista es. Para armar su libro El oficio de político (2012), lo ha escrito tras 18 años de encuestas a diputados latinoamericanos. Es de los que primero van al terreno y luego hablan. A propósito ¿cuántos opinólogos han ido a Islay? ¿Y cuántos han ido a ver qué pasa con la minería informal, en el lugar mismo donde el mercurio se come la selva? Hay quienes, con el trasero bien puesto en Lima, disertan sobre el Perú y el mundo.

 

Publicado en El Montonero., 27 de julio de 2015

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