Cuando la política era total entrega. Una carta

Written By: Hugo Neira - Jun• 30•15

Un antiguo conocido me escribe. En carta sincera y conmovedora dice verdades de a puño. La publico con su consentimiento luego de volverla anónima. Su estatus actual obliga a esa precaución. He aquí alguien que sigue siendo de izquierda pero la actual, lo lleva a abstenerse. A la lucha de clases le dedicó generosamente parte de su vida. (HN)

«Acabo de leer tu extraordinario artículo sobre la izquierda peruana, lúcido, preciso y puntilloso. He visto reflejado al ‘Mauricio’ (nombre ficticio) de las décadas de 1970 y 1980 en muchas partes. Soy de los que pensaban en los 80 que lo de Velasco había sido reformas fascistas porque habían fomentado el corporativismo y el mercantilismo que ya se hizo insostenible en la siguiente década con los gobiernos de Belaunde y García. Combatí duramente al APRA en esas dos décadas y hasta bien entrada la década de 1990. En mi partido (XY) el objetivo fue desprestigiar al APRA y a la Social Democracia y acumular fuerzas. Pertenecí pues a esa izquierda dogmática y pontificia de la que hablas. Luego trabajé en ZZ. Ahí me di cuenta de muchas cosas que quise comentar y compartir con mis amigos de la izquierda; los informales no eran una clase social, sus intereses no eran los del proletariado obrero ni los de los campesinos y que sintonizaban más con la idea de mercado que con la idea de revolución y que si se plegaban a las huelgas de la izquierda era para pelear por su sitio en la calle para desarrollar “su mercado”. Descubrí también que nuestra burguesía era mercantilista y que los liberales también los combatían. Descubrí que la crisis del gobierno aprista era la crisis de la región empeorada por el terrorismo y cómo no, algo o bastante de corrupción en el Estado. Nada de esto fue aceptado por mis amigos de izquierda, por mis compañeros de partido (camaradas solo usaban los prosoviéticos que eran imperialistas de Estado).

Ahí comienza mi crítica a la izquierda peruana, no al pensamiento progresista, hay que diferenciar. Sigo considerándome un hombre de izquierda aunque ya no milite, más por mi convencimiento de una necesidad de reparar iniquidades e injusticias en el país que por consignas ideológicas. La izquierda peruana perdió el rumbo, confundió el camino del progreso por seguir en la vía revolucionaria y cuando se topó con el muro de la realidad (fin de la guerra fría, caída del muro, reforma del sistema chino) prefirió ignorarlo y trató de seguir el mismo camino cuando las “condiciones objetivas” que eran parte del discurso de izquierdas cambiaron.

¿Qué cosas no vio la izquierda peruana?

1- Las grandes reformas sociales en el Perú provinieron de dictaduras, al margen de partidos y lucha de clases sobre todo pienso en el derecho al voto de la mujer durante Odría y la Reforma Agraria durante Velasco.

2- La crisis de las décadas de 1970 y 1980 son crisis regionales, en el Perú siempre nos miramos el ombligo y sobre todo la izquierda. ¿Nadie se dio cuenta que en esas dos décadas todos los países de la región estuvieron en crisis? ¿Que todos cambiaron de moneda dividiendo entre mil su valor como en el Perú? Cuando yo era chico la moneda de Chile era el escudo, la de Brasil el cruzeiro, la de Argentina el peso, la de Ecuador el sucre, así como la del Perú era el sol de oro; hoy la de Chile es el peso, la de Brasil el real, luego de haber sido cruzeiro, nuevo cruzeiro, cruzado etc; la de Argentina es nuevamente el peso luego de ser el austral y el peso convertible (equivalente a un dólar), la de Ecuador el dólar americano y así sucesivamente, a todos nos pasó lo mismo, el pago de la deuda.

Es un error pensar que fue solo por culpa de un mal gobierno de García y el APRA. Ahí nació el descrédito de la clase política que no es exclusiva del fujimorismo como todos repiten ahora, era el discurso de la izquierda peruana durante la década de 1980 tanto para el gobierno “genuflexo” de Belaunde como el “corrupto” de García, los partidos Acción Popular, Partido Popular Cristiano y el APRA servían —decía la izquierda— a los intereses de la burguesía (en algunos casos eso era cierto debido al mercantilismo); y se vendió la noción de que la política era corrupta e inútil, dos de esos partidos nos metieron en la crisis de los ochenta, pero incluso la misma izquierda no dejaba de insultarse entre sí, había los social imperialistas del PCP, los infantilistas de izquierda del trotskismo, los dogmáticos del maoísmo, cada uno se sentía dueño de la verdad y no dejaba de insultar a los de la misma izquierda, es por eso que desacreditados los partidos políticos, gana la elección a la alcaldía de Lima Belmont (el primer outsider) en 1989 y luego Fujimori en 1990. Desde los 80 y no desde los 90 la política peruana se convirtió en un vertedero de insultos y descalificaciones que nos han llevado a donde estamos ahora, donde todos son corruptos y la gente busca outsiders donde sea.

3- La gran mayoría de los peruanos (más del 70% u 80%) son empresarios, grandes, pequeños y microempresarios, incluso los campesinos. La gran mayoría de los peruanos tiene casa propia e ingresos independientes o es propietaria de sus medios de producción, en consecuencia, hablar de un proletariado revolucionario o un campesinado revolucionario es un sinsentido. La izquierda no ha podido darse cuenta de eso y sigue repitiendo consignas de los años 1930, 1940 o 1950, el Perú ya no es el de Mariátegui, ni siquiera el de Velasco, el rostro del Perú (y el del mundo diría) es otro y en consecuencia se necesita nuevas políticas de izquierda, más o menos inclusivas, más o menos promercado y más pensando en el desarrollo humano que en la expropiación de los medios de producción.

En resumen el gran pecado de la izquierda peruana es haberse estancado, no haber evolucionado con los tiempos y con los nuevos conocimientos. , así como la economía no es la de mediados de siglo XX. La minería también ha evolucionado, el concepto de mercado ha evolucionado y con ellos las aspiraciones populares, hoy en su mayoría tienen casa, servicios, artefactos eléctricos, celulares, computadoras, etc. Lo que falta es un Estado eficiente que atienda las necesidades de salud, educación y seguridad y no necesariamente administrándolo el Estado mismo, lo importante no es la propiedad sino que los servicios lleguen al pueblo.»

Publicada en versión abreviada en El Montonero., 29 de junio de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/06/cuando-la-politica-era-total-entrega-una-carta/

Posdata: Hace dos días que no tengo servicio de cable en donde vivo, una parte de Surco. Fallas de Movistar. Hoy lunes, para ver el partido por televisión, tuve que ir a un café de Miraflores. Movistar no da la talla. Nos hemos quejado pero es inútil. En su tipo de servicio se nota cómo tercerizando, basta que algún service de segunda que alquilan falle para que la cadena misma de transmisión colapse. Las ventajas del neoliberalismo son visibles. Se nota cuánto ganamos en calidad de servicio cuando de lo que se trata es ahorrarse gastos en personal, derechos sociales, o inversión en personal competente. Este capitalismo de cuarta categoría es el que se ha instalado en nuestro país.

Marx √ Nietzsche + Sorel [indigenismo] = Mariátegui

Written By: Hugo Neira - Jun• 23•15

A propósito de Aldo y de su abuelo.

 

Hace unos días, tuviste un gesto, con honestidad dijiste que te costaba por mi pasado velasquista —al cual no renuncio, salí pobre y hacia Europa— y me llamaste “maestro” (http://peru21.pe/opinion/aldo-mariategui-maestro-hugo-neira-2220174). Podría coger el teléfono para agradecerte, pero público fue el gesto y público debe ser su recepción. Y aunque te diga que me tomo como un artesano y no pretendo ser ideólogo de nadie, de todos modos, gracias. Mi segundo asombro es verte escribir sobre tu abuelo. Grande y excepcional que decirle “ilustre” sería poco. Quiero contarte que en clases hago que trabajen “dos concepciones de vida” de José Carlos, modelo de prosa clara y elegante. Al lado de Porras, de Lucho Loayza. Quiero comentar el texto que dedicas a tu abuelo. Voy a lo principal. Casi en el último párrafo escribes un concepto que me parece clave, el de la actitud. “Heterodoxa, crítica, apasionada, comprometida y curiosa de analizar y vivir la vida”.

Ahora bien, ponerlo al lado de otros marxistas, deja ver qué lo hace distinto. Desde los años 30 hubo marxistas latinoamericanos: mexicanos, Lombardo Toledano y Sánchez Vázquez, y en el Perú César Guardia Mayorga y Ántero Peralta Vázquez, arequipeños. Y José Portuondo en Cuba y un paquete de brasileños. Salvo eruditos, nadie los recuerda. ¿Por qué? La operación intelectual de tu abuelo fue singular. Pongo un par de ejemplos de la translación de una problemática. Por conocida, la de San Agustín. Inyecta un tema griego, la polis, en el cuerpo teológico. Nada menos que la “ciudad celeste”. Politizó al cristianismo: ocuparse no solo de la salvación personal. El otro es Lévi-Strauss: desliza el rigor de la lingüística al interior de la etnología.

¿Qué hace tu abuelo? Inyecta una actitud cosmopolita al interior de la problemática peruana. Bastante localista, si descartamos a JCM y a Haya de la Torre. Y cambia el paisaje de ideas.

La escena contemporánea es anterior a los “Siete Ensayos”. Y el viaje a Europa, y “una mujer y algunas ideas”. Sin JCM, nos quedábamos con Hildebrando Castro Pozo, y su idea de las comunidades indígenas. Valioso, pero corto. Mariátegui se inspira en Nietzsche. En Gobetti, en Croce. No solo piensa en los latifundios sino en los surrealistas. Amó el pensamiento y arte que conduce a la modernidad. Vino a romper la tradición. Nuestro país todo lo vuelve procesión del Señor de los Milagros o Sarita Colonia. Lo han beatificado.

La ecuación de arriba —sin duda lúdica— pone entre paréntesis un tipo de indigenismo que era y es beatería de querer volver al Incario. A Mariátegui no le habría alucinado el Inkarri. Fue una hora del mundo su vida y su cabeza. No lo arrastra, pues, la catástrofe de la URSS y de la ortodoxia marxista-leninista. De eso deben dar cuenta las izquierdas posteriores. JCM es actual. Ellas, anacrónicas.

Una actitud: una manera de ver el mundo y el Perú. JCM está secuestrado por una ortodoxia. También lo está Riva-Agüero. Es la costumbre de la panaca. Tener un ancestro, vuelto momia, que sacan a las plazas para hacerlo hablar, cuentan los cronistas. Aldo, a José Carlos lo rodean doctas tinieblas. Quería la modernidad, el progreso, la revolución, no la vuelta al pasado. Pensaba como Gramsci, que es posterior: emancipación por la cultura y la sociedad. En vida, no lo entendieron. De su enfrentamiento con los ortodoxos del Komintern ha escrito Flores Galindo (La agonía de Mariátegui). Leguía lo hostiga desde 1928 y ya se marchaba a Buenos Aires cuando le sobrevino la muerte. No vio los años treinta, y el riesgo de confundir etnia con política como Hitler. Como lo hacen los etnocaceristas. JCM es de los grandes del Perú que lo son desde la diáspora: Garcilaso, César Vallejo, Scorza. Hace siglos, castigamos al original. A muchos otros, con el exilio interior. Bienvenido al club.

Publicado en El Montonero., 22 de junio de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/06/marx-nietzschesorel-indigenismo-mariategui/

 

Dos temas. La triple crisis. La ausencia de la izquierda

Written By: Hugo Neira - Jun• 16•15

Previne de una triple crisis, institucional, social y política (Perú21). Ahí tienen la primera. En el Congreso. Dejemos de llamarlo así. No lo es, le falta Senado, apenas una mínima cámara, la respuesta de Alberto Fujimori a la presión externa. En el Legislativo no se ocupan de lo que deben ocuparse, escuchar al Premier, aprobarlo o rechazarlo. Se han portado como colegiales, el caprichito de un tema interno, pisando el palito. El Ejecutivo (no el Gobierno, hay tres poderes) tiene las manos libres para mandarse como le dé la gana. En cuanto al Poder Judicial, determina la ilegalidad de un congresista ¿y lo blindan? Triple crisis. El rostro del ministro de Economía en el programa de Jaime de Althaus era de pompas fúnebres. Y con razón, las reformas a las calendas griegas. ¿Vamos hacia el abismo? ¿Vuelta a una Constituyente? que por cierto nadie reclama, pero el Presidente —como ha dicho Valle Riestra— se cree popular. Eso es lo malo de las giras internas, no faltan los ayayeros y sobones.

Hay un tema que no quiero dejar pasar. Han aparecido un par de artículos de la izquierda sobre ella misma. Sin agravio personal a ninguno, quiero decir aquí lo siguiente. La izquierda está ausente del país político desde hace 47 años. Desde Velasco, que no entendieron.

¿Qué fue el Velasquismo? Disertar sobre el tema, ya lo he hecho. Escuetamente traigo aquí un testimonio insospechable. De un enorme historiador, Eric Hobsbawm —una notabilidad, inglés, profesor emérito— y dice “la más radical de las reformas sociales  peruanas fue realizada por un régimen militar a finales de los sesenta y los setenta” (Historia del siglo XX, ed. Crítica, p. 436). Pues bien, la izquierda no estuvo ahí, al contrario. A lo sumo nos trataron de “reformistas”, en el mejor de los casos. Otros nos trataron de “fascistas”, los mismos que se callaron después ante Sendero. Matar campesinos no les pareció totalitarismo. En el velasquismo hubo gente desilusionada de los partidos. Francisco Guerra García y Hélan Jaworski venían de la Democracia Cristiana. Béjar, Carlos Franco de militancia comunista, fue mi caso. Otros del aprismo, como Carlos Delgado. Y Jaime Llosa, libertario. Gente libre, como Federico Velarde.

La segunda ausencia ocurre en los 80. Así como no entendieron el vuelco que significa el velasquismo en las placas tectónicas de la sociedad peruana, no entendieron el pasaje a la democracia de instituciones. La cantaleta de esa hora fue “la acumulación de fuerzas”. Por eso a Barrantes le gana Alan García. La tercera ausencia es de 1990 hacia adelante. El que entiende a la sociedad peruana (que quería desarrollo y no revolución) no son ellos sino Fujimori. La izquierda no puede asumir esos anhelos de propiedad, mercado, trabajo propio y prosperidad. El pueblo ingresó, sin ellos, en la economía. Si en la segunda ocasión no entendieron el carácter revolucionario de la democracia, tampoco ahora el carácter transformador del capitalismo. Han reducido todo a un estereotipo, lo “neoliberal”. Pese a que hace veinte años crezca el PBI y lo popular se transforme. Sin la izquierda.

En esa ausencia no cuento a uno de ellos, por su sinceridad. Alberto Adrianzén. “Ni revolucionaria ni reformista”. “La izquierda peruana había tocado fondo” (Socialismo y Participación, junio, 2007, n°103, p. 11). Y se fue por completo. ¿Adónde? Donde  según sus palabras “ha surgido una fuerza política progresista que no proviene de su propio seno”. O sea, el nacionalismo de Humala, ¿progresista? Dios Santo, ¡qué ingenuidad! Pero fue crítico. Editado por Carlos Franco, el gesto no tuvo reciprocidad; ellos son la única izquierda. ¿Quién lo decide? Ellos mismos. Son realmente pontificios.

Esa izquierda que no tiene etapas sino ausencias, le cuesta arrancarse del dilema, propio también a liberales, ¿O ‘todo con el Mercado’ o ‘todo con el Estado’? Vaya estupidez. Una gobernabilidad es el resultado de consolidaciones (de derecha) y de transformaciones (de izquierda). Para eso se necesita gente libre y lúcida. Y no lo consigue por eclesiástica y dogmática. Abundan en monografías, pero nada grande después de Flores Galindo. De la teoría se ha ocupado Rochabrún, que es sociólogo antes que todo. Les falta su Concilio Vaticano II. Hoy solo sueñan con Frentes. Tanaka piensa que las izquierdas tienen una tarea pendiente. Y escribe sobre Felipe González. No tenemos eso por casa, Martín. Lo que hay son operadores, no precisamente intelectuales. Santos y su sombrerito. El padre Arana. Conocidas lumbreras como Tejada, dedicado al skateboard, que no pasó por uno de los colegios emblemáticos. La matrícula está abierta.

 

Publicado en El Montonero., 15 de junio de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/06/dos-temas-triple-crisis-ausencia-de-la-izquierda/

Gastroenteritis y pujos golpistas (de civiles)

Written By: Hugo Neira - Jun• 09•15

Me pasé la semana con una gastroenteritis. Fuimos a emergencia de una clínica y el médico urgentista, luego de pasearme el estetoscopio por el vientre, me mira y me dice “hay mucho ruido”. Y receta los medicamentos adecuados. Lo del vientre tumba a cualquiera. Sin embargo no dejé de dar clases pese a los retortijones. Un malestar es una provincia del cuerpo que se rebela. Incluso di una entrevista, pese a la fiebre, a Juan José Garrido para Perú21. No piense el lector que contraje el virus en algún restaurante. No soy de los que pierden el alma por la gastronomía. Aprecio que la peruana sea estupenda, y punto. ¿Dónde la pesqué? Ni idea. Eso pasa cuando se vive en una megalópolis como Lima, parte de la sociedad vive en la higiene, y parte no, en la miseria.

Con el correr de los días me fui sanando y lo del “ruido” se me quedó como símbolo. Lo traduje a mis categorías. ¿Ruido en el vientre? Sistema cerrado. Y pensé, menos mal que no tenemos varios estómagos. La vaca ¡sí! Y al toque me acordé: panza, bonete, librillo y cuajar. Tercero de primaria en la escuela pública 429 de Lince. Sí, pues, pedagogía de las de antes, memorística. O sea, de puta madre. Miren cómo me acuerdo. Los pedagogos constructivistas se pasaron de la raya. No es bueno el exceso de memorismo pero no se mejora la educación sacando cursos como ustedes lo han hecho de historia peruana, geografía, literatura, física, química, gramática, lógica y educación cívica. Era un atracón. Hoy les dan a los menores de edad pastillitas. Y por eso triunfan en Pisa.

El ruido. Todo es susceptible de descomposición, hasta las naciones. Venezuela de Maduro, pones el estetoscopio, y “mucho ruido”. Y el partido TyL por el ruido expulsa a Gutiérrez, el de las lentejas indigestas.

Los retortijones gubernamentales por compras lujosas con tarjeta ajena, los fiscales de la nación que terminan expectorados, los presidentes regionales que intoxican un departamento entero, los asesores que acaban en fugas que parecen el París-Dakar por su velocidad y por atravesar territorio de países hermanos, todo eso es “ ruido interno” y si no fuera por el saludable estetoscopio de la prensa y los medios, no se expulsarían los fluidos que fermentan. Muchos dicen leer los diarios “tapándose las narices”. Pero eso es precisamente la salud de nuestro tiempo, no permitir “sistemas cerrados”. Claro que huelen mal. En Lyon conocí a un médico que estudiaba las heces. Te escuchaba con paciencia de cura de otra época. Luego te pedía deposiciones. Y las examinaba, minuciosamente, casi diría con amor. Al final te decía tu vida y hasta la de tus padres y amigos. Las heces –como las primeras planas con noticias horrendas– son reveladoras. Una gota de sangre posee información formidable. La mierda también. Panza, bonete, librillo y cuajar. No tenemos cuatro estómagos pero sí fuerzas políticas con entripados. En Palacio, no les parece saludable el flato. Sin embargo, nos pone a salvo. Prensa y medios son la lavativa o enema de las sociedades democráticas.

Ciertos expedientes en el Ministerio Público pueden volverse una peritonitis: vacancia o golpe de estado. Años atrás dije: «No votaré por Ollanta Humala ni con una pistola en la sien» (La República, 02.06.11). Hoy digo: eligieron a Humala y se lo deben bancar hasta el 28 de julio del año próximo. Pero Madame Gran Transformación, novia despechada, ahora quiere vacancia. Un par de opinólogos hablan de ello con aire de doctrinarios moralistas, en realidad desean lo uno o lo otro. Qué bien les vendría otra Transición, incluso cortita, para aterrizar en ministerios y embajadas. Temen quedarse sin mamadera hasta el 2021. En eso piensan, y ¡al diablo el país! O mejor, la patria al baño.

Publicado en El Montonero., 8 de junio de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/06/gastroenteritis-y-pujos-golpistas-de-civiles/

 

Buen hablar y buen gobierno. El de Bolivia

Written By: Hugo Neira - Jun• 02•15

Varias palabritas me tumbaron esta semana. La primera fue la de la ‘venia’. Y pensé escribir sobre eso, un giro tan monárquico¡! Pero se me adelantó Federico Salazar en El Comercio, y por si fuera poco, una caricatura de Carlín: vestida de Emperatriz Nadine, rodeada de chambelanes de traje rojo con golilla virreinal. Nada de “polos rojos”, mi querido Carlos Meléndez, Lima sigue siendo Corte. La otra fue la de “no está magullado”. Comenzaré por esta.

A mí, sinceramente, del show de esta semana, me impresionó –como supongo al amable lector– la eficacia de la policía del país hermano de Bolivia, qué duda cabe, también el lenguaje de su ministro de Gobierno, Carlos Romero. Sobre el estado de salud de Belaunde, a la letra «no está herido, no está magullado, no tiene ni un rasguño que dé cuenta de que ha sido objeto de presión, violencia, o de nada que se le parezca» (La República, 29.05.15). Magullar quiere decir contusionar, herir, lastimar, lesionar, lacerar, maltratar. Un alto funcionario peruano difícilmente, hoy en día, lo habría usado. Hubiera dicho: «esteeee no tiene golpes», eso en el mejor de los casos. En el peor, alguna leguleyeda, «no se le nota señales a efectos de un agravio», o algo por el estilo. Admiren, hermanos, el estilo preciso del ministro boliviano, cómo dice varias veces ‘no’. (Este es un asunto para Moisés Lemlij, Max Hernández, o Mati, porque los peruanos no podemos decir, conversando, ‘no’. O rara vez).

Ahora bien, la Corte está patas arriba. El bucanero Belaunde Lossio, que se disponía a ir al país de Sandokán, ha sido detenido por la eficaz policía de un país vecino que no tiene mar pero cuyo Soberano nada en otras aguas, las de la razón razonante, y nos ha dado una paliza legal, y déjense peruanos de bizantinismos. Sin más, a la frontera, el bulto, toma y llevátelo ya. La exquisitez de Torre Tagle y el Ministerio Público planeaban una entrega para este 12 de junio. Pero los toscos aimaras y el propio Morales entregando presos. Menos mal que tenemos un hombre fino en Palacio que acaba de declarar: «Acá en el Perú, los presidentes no vamos a recoger presos». Así se hace, Presidente Humala, todavía hay clase¡!

La ‘venia’ fue un lapsus. Gracias maestro Freud. Una voz que no viene de la lengua sino del insconciente. Quiere decir dar permiso. “Con la venia de su Señoría”, en los juzgados. Pero Nadine Heredia no es abogada. A estos se les escapa a cada rato ciertas expresiones, “a efectos de”. A mí, personalmente, me matan. Pero la dama de la que hablamos, con todos mis respetos, no es jurista. ¿Entonces? Federico Salazar dice que ese uso equivale a potestad. Pero de nuevo me pierdo. La potestad la tiene la autoridad, el Papa, el Rey, el Presidente. O un alto funcionario estatal. Pero ella no es funcionaria. Lo de Monarquía, ¿por qué no? Es lo que quería San Martín. Pero el caso es que no somos un Reino. No somos ni Inglaterra, ni Holanda. Somos una República, o al menos eso parece que se intenta desde hace la friolera de 194 años. No lo es del todo. Muchos se creen por encima de las normas; por ejemplo, ir a una comisión del Congreso para no responder. Dicho sea de paso, qué mal la comisión y la prensa especializada, no dicen con claridad cuáles eran esos puntos que la ciudadana mencionada se negó a responder.

¿No podría venir el ministro boliviano a dar unas cuantas clases de semántica? Uno dijo que los médicos, al examinar a Belaunde Lossio, «habían determinado su estado de salud». No habían determinado nada, señor. Habían constatado, verificado, comprobado. ¡Dios del cielo! ¡Qué nivel de Pisa tienen algunos!

Publicado en El Montonero., 01 de junio de 2015