Buen hablar y buen gobierno. El de Bolivia

Written By: Hugo Neira - Jun• 02•15

Varias palabritas me tumbaron esta semana. La primera fue la de la ‘venia’. Y pensé escribir sobre eso, un giro tan monárquico¡! Pero se me adelantó Federico Salazar en El Comercio, y por si fuera poco, una caricatura de Carlín: vestida de Emperatriz Nadine, rodeada de chambelanes de traje rojo con golilla virreinal. Nada de “polos rojos”, mi querido Carlos Meléndez, Lima sigue siendo Corte. La otra fue la de “no está magullado”. Comenzaré por esta.

A mí, sinceramente, del show de esta semana, me impresionó –como supongo al amable lector– la eficacia de la policía del país hermano de Bolivia, qué duda cabe, también el lenguaje de su ministro de Gobierno, Carlos Romero. Sobre el estado de salud de Belaunde, a la letra «no está herido, no está magullado, no tiene ni un rasguño que dé cuenta de que ha sido objeto de presión, violencia, o de nada que se le parezca» (La República, 29.05.15). Magullar quiere decir contusionar, herir, lastimar, lesionar, lacerar, maltratar. Un alto funcionario peruano difícilmente, hoy en día, lo habría usado. Hubiera dicho: «esteeee no tiene golpes», eso en el mejor de los casos. En el peor, alguna leguleyeda, «no se le nota señales a efectos de un agravio», o algo por el estilo. Admiren, hermanos, el estilo preciso del ministro boliviano, cómo dice varias veces ‘no’. (Este es un asunto para Moisés Lemlij, Max Hernández, o Mati, porque los peruanos no podemos decir, conversando, ‘no’. O rara vez).

Ahora bien, la Corte está patas arriba. El bucanero Belaunde Lossio, que se disponía a ir al país de Sandokán, ha sido detenido por la eficaz policía de un país vecino que no tiene mar pero cuyo Soberano nada en otras aguas, las de la razón razonante, y nos ha dado una paliza legal, y déjense peruanos de bizantinismos. Sin más, a la frontera, el bulto, toma y llevátelo ya. La exquisitez de Torre Tagle y el Ministerio Público planeaban una entrega para este 12 de junio. Pero los toscos aimaras y el propio Morales entregando presos. Menos mal que tenemos un hombre fino en Palacio que acaba de declarar: «Acá en el Perú, los presidentes no vamos a recoger presos». Así se hace, Presidente Humala, todavía hay clase¡!

La ‘venia’ fue un lapsus. Gracias maestro Freud. Una voz que no viene de la lengua sino del insconciente. Quiere decir dar permiso. “Con la venia de su Señoría”, en los juzgados. Pero Nadine Heredia no es abogada. A estos se les escapa a cada rato ciertas expresiones, “a efectos de”. A mí, personalmente, me matan. Pero la dama de la que hablamos, con todos mis respetos, no es jurista. ¿Entonces? Federico Salazar dice que ese uso equivale a potestad. Pero de nuevo me pierdo. La potestad la tiene la autoridad, el Papa, el Rey, el Presidente. O un alto funcionario estatal. Pero ella no es funcionaria. Lo de Monarquía, ¿por qué no? Es lo que quería San Martín. Pero el caso es que no somos un Reino. No somos ni Inglaterra, ni Holanda. Somos una República, o al menos eso parece que se intenta desde hace la friolera de 194 años. No lo es del todo. Muchos se creen por encima de las normas; por ejemplo, ir a una comisión del Congreso para no responder. Dicho sea de paso, qué mal la comisión y la prensa especializada, no dicen con claridad cuáles eran esos puntos que la ciudadana mencionada se negó a responder.

¿No podría venir el ministro boliviano a dar unas cuantas clases de semántica? Uno dijo que los médicos, al examinar a Belaunde Lossio, «habían determinado su estado de salud». No habían determinado nada, señor. Habían constatado, verificado, comprobado. ¡Dios del cielo! ¡Qué nivel de Pisa tienen algunos!

Publicado en El Montonero., 01 de junio de 2015

Entrevista: “Los peruanos nos detestamos profundamente”

Written By: Hugo Neira - Jun• 01•15

Entrevista a Hugo Neira, por Juan José Garrido, director Peru21.

«La categorización de izquierda y derecha es de valor planetario. No significa que quienes se llamen de izquierda sean fuertes en un sistema político y los de derecha también. La prueba está en el Perú.»

«¿Qué tienen en común los peruanos. ¿Han hecho el servicio militar juntos ? No. ¿Pagan impuestos todos? No. ¿Tienen el mismo tipo de escuela ? No. ¿Qué hace que seamos una nación ? No la hay. La nación se construye por el impuesto, la educación. Acá no pasa eso.»

Hugo Neira nos habla de la situación que atraviesan la izquierda y la derecha en nuestro país, a las que considera “débiles”. Presenta un panorama sobre el contexto político y social del Perú actual.

Para muchos hoy en día hablar de izquierda y derecha es anacrónico, la modernidad no calza en un sistema dual. Para otros, facilita la comprensión de paradigmas. ¿Cuál es tu opinión sobre el uso de izquierda y derecha?

Es extraño porque la categorización de izquierda y derecha es de valor planetario. No significa que quienes se llamen de izquierda sean fuertes en un sistema político y los de derecha también, la prueba está en el Perú. Sabemos que la izquierda es extremadamente débil en este momento, tanto que recurre a candidatos que no son suyos, como el caso del Presidente Humala. La derecha no se declara derecha, no hay un partido liberal ni uno conservador. Hay que salir de una visión de peruanizar el mundo. ¿Por qué querríamos jugar a ser más modernos que los modernos?

¿Existe una derecha liberal o una izquierda liberal?

No la hay. La pregunta debería ser otra. Yo he conocido liberales en el Perú, Raúl Porras era uno de ellos, pero no había partidos liberales en el Perú. ¿Por qué no? Porque estamos viviendo una situación excepcional y extraña. Para tener una izquierda democrática, como la chilena o española, se necesita una sociedad ordenada con clases sociales que necesiten representación. Esta no es la situación peruana. ¿Por qué una izquierda no puede ser izquierda en el Perú? ¿Cómo va a serlo si la gran masa de personas pobres o clases emergentes están en las Pymes? Dos millones de personas que trabajan en las Pymes y que pertenecen a ese vasto sector de informales con mucho éxito.

… Que viven en un sistema más capitalista que colectivista o sindicalista, que es lo que quisiera la izquierda.

Puedes estar en un sistema capitalista y ser de izquierda como los sindicatos de las fuerzas en Europa, los que están detrás de la socialdemocracia. ¿Por qué no se puede en el Perú? Porque el sistema de trabajo los divide de tal manera que no puedes decir que hay una clase social de Pymes. No tienes una estructura clasista a quién representar. ¿Cómo vas a ir con una idea de izquierda heredera de Marx o de Proudhon —que decía que la propiedad es un robo— a quienes quieren propiedad? ¡A quienes quieren ascenso social a través del mercado y sus propios beneficios! Hay una masa atomizada de fuerzas sociales que es extremadamente difícil de entender desde el punto de vista electoral y clasista.

O sea, ¿la izquierda le sigue hablando al agricultor, al obrero, al sindicalista cuando el Perú hoy día es uno más de productores, de empresarios y propietarios?

Yo participé en el gobierno de Velasco. Cuando hicimos la reforma agraria pensábamos que los campesinos iban a administrar a través de cooperativas. Lo que hicieron es  —y tienen una lógica social a la cual me inclino— después de la reforma agraria, en el Valle de Anta, por la acción de Vanguardia Revolucionaria, fue invadir después de que ya no había propietarios las entidades cooperativas, se lotizaron la tierra y aparecieron pequeños propietarios. Es probable que tuvieran razón, el campesino siempre prefiere tener su propiedad que trabajar cooperativamente.

Es lo que pasó en China, en 1978, con Deng Xiao Ping cuando aparecen campesinos que decidieron, contra la ley, emprender unidades de propiedad individuales.

Claro. Yo creo que es muy difícil para ellos (NdE: para la izquierda) porque las clases sociales no se han estructurado por la velocidad del mercado. Forman grupos completamente independientes y autónomos, donde además se crean rivalidades, porque un pequeño empresario es rival del otro, lo que va en contra de todo principio de clase. Al no haberse industrializado el país, al haberse convertido en un país de pequeños burgueses, hay un gran desorden porque en cada sitio del Perú, estos grupos sociales prefieren las marchas, la presión, el tomar las carreteras. Tienen personajes políticos que Carlos Meléndez describió muy bien como “brokers”, intermediarios que reemplazan a los políticos…

O sea, para bien o para mal, el Perú se ha convertido en un país de acción y pensamiento individualista. 

Individual y grupal, lo que yo llamo anomia de descomposición. No puedo decir que esté mal. Funciona así y tiene una propia lógica.

¿Y la derecha?

En todas partes, la derecha defiende no sólo a grupos dominantes sino también a las clases medias, pero las nuestras son débiles. Una derecha tiene razón en ser prudente, en tener una política reservada de las cosas, no soñar en grandes reformas sino administrar lo que hay. Pero, si no tenemos una sociedad estructurada en clases —que podría venir por el empleo o la educación—, la derecha tampoco tendrá aliados en las clases medias o bajas. El resultado es que tampoco serán populares. Con todo mi respeto, conozco a personas en el PPC y es muy pequeño. ¿Por qué? Porque faltan clases medias anchas. Si las tuviéramos seríamos un país con tendencia socialdemócrata.

De ahí que la principal ideología de la política peruana sea el pragmatismo.

Claro, mientras no quede otra. El problema con eso es ¿quién te representa? Las carreras políticas son cortas. Los personajes que aparecen son de poco tiempo y si es así, tienes la tentación de robar, aprovechar el puesto porque no va a quedar mucho tiempo para ser congresista, por ejemplo. Se crea una situación de corto plazo que hace daño a todos.

¿Cuál sería la izquierda que debe tener el Perú?

La de Chile, España o Francia. Una izquierda democrática.

Pero hoy la izquierda, en su gran mayoría, es democrática: participa de elecciones, no plantean la toma del poder por las armas…

¿Sí? ¿Era democrático apostar por alguien que en el 2006 era un chavista con un programa que hubiera sido autoritario?

En mi opinión no, pero en el Perú, el oportunismo es tanto de izquierda como de derecha… 

Si tuviéramos que pensar en qué momento la izquierda comenzó a perder fuerzas después de Barrantes, fue cuando el compromiso con la democracia no se hizo a fondo. No lo critico. Yo también pensé durante un lapso muy largo de vida que no era necesaria la democracia. Lo reconozco. Me reconvertí cuando vi la transición española. Incluso en los años 80, la izquierda decía con Diez Canseco que la democracia servía para la acumulación de fuerzas. ¿Cómo? El sueño de la toma de poder seguía ahí. ¿Qué es eso de acumulación de fuerzas? La democracia no es ninguna acumulación de nadie, ni de derecha ni de izquierda.

¿Y qué tipo de derecha te gustaría ver en el Perú?

La colombiana. Muy culta e inteligente. Pese al tremendo reto que ha sido las FARC, no hubo golpe de Estado. Me hubiera gustado saber qué país del mundo europeo soportaba los ataques de las FARC durante 40 años. Han matado gente a propósito para provocar un golpe de estado y no ha habido. Colombia es admirable.

Hablaste de España; ahí la transición fue posible porque hubo comunicación entre los diversos sectores (que años antes se habían estado matando a balazos), pudieron crear consensos. Estamos en el 2015 y, cuando uno mira el ambiente político, académico e intelectual en el Perú, hay un debate feroz, una guerra sangrienta en donde las posibilidades de lograr un consenso (para hacer, por ejemplo, reformas institucionales) parece más que lejano, imposible. ¿Es correcta esta reflexión? ¿A qué se debe?

Sí. Aunque parezca obvio, ahí había la conciencia de que eran españoles. Sabían que eran un país de una muy vieja civilización y que unos a otros les daba vergüenza que España fuera el turco de Europa. Eso sentía Carrillo (el secretario general del partido comunista que ha vivido toda su vida en la Unión Soviética), el rey Juan Carlos o Felipe González (que era socialista). Tenían vergüenza y básicamente la idea era: nunca más volvemos a enfrentarnos en una guerra civil. Le llamaron “enterrar el hacha de la guerra”. Cualquier pacto era posible para salir de eso, que era un paréntesis. Cuando Carrillo llega a Madrid una entrevistadora le pregunta: “Don Santiago, ¿regresa a España para establecer la dictadura del proletariado?” y Santiago le responde: “¿Dictadura? Ni la del proletariado”. Lo que estaba claro era que no querían volver a hacer eso (NdE: a una dictadura). El segundo elemento era que —un tanto cínico— hubo un pacto para no pasar revista a ministros, a hombres fuertes del Franquismo. Enterraron al franquismo y los 12 mil presos injustos que tuvo Franco salieron en libertad. No se tomaron casi cuentas. Hicieron algo más inteligente. Enviaron al búnker —jueces, militares y un poco después, a la universidad— a su casa. A los 40, 45 años comenzaron a jubilarlos. No hubo un preso o juicio, como en el que nos hemos enredado en Chile, Argentina y Perú hasta el día de hoy. El pueblo lo entendía. Aunque era muy incómodo, había que reconocer que el pueblo había querido mucho a Franco y habían salido de la pobreza, había habido un desarrollo económico bajo Franco sobre todo los últimos 15 años. ¿Cómo negarle eso? Industrializó, señalaron los sitios donde tenía que hacerse la inversión…

¿Por qué un pacto así no se puede replicar aquí?

Porque todavía no somos suficientemente patriotas. No hemos construido una nación y no pasamos el interés general de la patria —aunque parezca tonto— por encima de los intereses particulares.

Con la atomización de los intereses y la forma cómo está estructurado el sistema político electoral, esto solo puede ir para peor.

¿Qué tienen en común los peruanos? ¿Han hecho servicio militar juntos? No. ¿Pagan impuesto todos? No. ¿Tienen el mismo tipo de escuela? No. ¿Qué hace que seamos una nación? No la hay. Cuando la hay se construye por el impuesto, la educación, la gente cede sus intereses a pensar en el país. Acá no pasa eso. Nos detestamos profundamente. Hay odios feroces gratuitos. Entonces, la nación se construye a largo plazo. Que haya colegios públicos y privados, eso pasa en todas partes. Que tengan los mismos cursos no nos pasa ahora. Están formando un cierto ciudadano. Sartori dice que la democracia es el mejor sistema a condición que el ciudadano sea uno informado y consciente. ¿Cómo va a serlo si no le han enseñado a leer y tenemos una masa enorme de iletrados que no saben leer y escribir, y jamás leen un libro?

Para algunos analistas —pienso en Alberto Vergara— el modelo económico “neoliberal” —si se quiere llamar así— ha estado a las expectativas de su oferta, ha cumplido su promesa. Sin embargo, el modelo de “izquierda”, del estado fuerte que provee servicios, ha fracasado estrepitosamente. ¿Es una clave del por qué la alta informalidad y dispersión entre los ciudadanos, en no poder conformar una nación?

Claro. La nación es una posibilidad necesaria a mediano plazo. Creo que estamos pasando por una situación extremadamente grave porque se están juntando varias crisis. Una crisis de régimen, una institucional y una social. Es mucho. Digo “crisis de régimen”, y no de gobierno, porque el tema de Belaúnde Lossio y otros más hacen que la popularidad del Presidente Humala sea muy baja. Con ese descrédito, ya no se le puede creer.

Eso ocurrió también con Toledo y García…

Se ha ido desacreditando no sólo a quien está de presidente, sino a la figura presidencial. Existe una sensación de pérdida de la credibilidad (de la figura presidencial) al punto que a la gente no le interesa quién va a ganar en el 2016. Cada uno va a seguir haciendo lo suyo. Por otro lado, la crisis institucional. Y esto es más grave que Sendero, me refiero al ingreso de las mafias. Comenzó en el norte y no se hizo nada.

Y el Poder Judicial, la Fiscalía, la Procuraduría, las instituciones no funcionan…

Imagínate. Hacen un concurso para la PNP y tienen que rechazar a veinte personas porque tenían antecedentes delincuenciales. Es decir, han entrado al aparato judicial, policial, político, parlamentario, hay leyes que se dan —como esa de la policía para que no trabaje todo el tiempo— que están hechas por abogados de la mafia. Estamos siendo copados desde arriba y abajo. Además, la crisis social es tremenda. El mayor problema que no puedo perdonar es, ¿cómo hizo el Perú un suicidio pedagógico? ¿Cómo pudieron retirar cursos de los colegios nacionales —no de los privados que no se han dejado- de historia, geografía, física y química en los años noventa? Por una situación de emergencia, sí. Cuando Fujimori llega al poder se encuentra con que el país estaba como lo había dejado García, el peor gobierno que hubo fue el suyo (aunque hizo un estupendo gobierno en la segunda vez). Una medida de restricción fue reducir las horas de clase a solamente las mañanas. Pero, ¿por qué sacaron cursos? Al hacerlo,  yo sostengo que en nuestro país la educación segundaria no existe. Ha salido una cantidad de gente sin formación para nada. Ni pueden entrar a la universidad ni tienen carreras propias. El Banco Mundial dice que de diez jóvenes, sieste ni estudia ni trabaja. Tres estudian, dos de ellos trabajan y estudian y uno estudia. ¿Cómo no nos va a sorprender que aparezcan mafias con jóvenes?

Dentro del actual panorama político, ¿sientes que hay alguna oportunidad de salir de la crisis con esta clase política?

En la coyuntura hay tres candidatos que serían los formales, que dejarían de improvisar: PPK, García y Keiko. Me da igual quien gane. Soy amigo de García, pero cualquier de ellos haría un gobierno en el que se trataría de hacer reformas y no saldríamos de la economía neoliberal.

Más de lo mismo…

¿Y por qué no? Si está funcionando. Pero hay un problema. Si esta economía liberal continúa con la mala educación estamos formando los soldados de la mafia, legiones de muchachos que no saben qué hacer con la vida.

Y peor que eso, no hay ninguna intención de reformas institucionales tampoco…

Claro. Si dentro de las tres posibilidades, gana uno de ellos, o bien continúa como hasta ahora —en el mejor de los mundos— o bien hace reformas, o bien aparece un outsider.

¿Ves posibilidades de un outsider?

No ahora, pero si esto continúa al 2016, cualquier cosa puede ser posible.

¿En estas elecciones no ves las posibilidades de un candidato, por ejemplo, de extrema izquierda que capture ese veinte por ciento de peruanos que están hartos de todo?

Tengo la intuición de que Sendero le hizo un gran daño a la izquierda. Al punto que aquella izquierda que no tomó las armas y no mató a nadie, cuando le dices a alguien del pueblo: “izquierda”, te dice “terruco”.

¿Cómo calificarías ideológicamente a Keiko?

Derecha popular.

¿Sientes que el fujimorismo hoy en día está integrado en el sistema democrático? Te lo digo porque para muchos, como MVLL, hay que ponerle una muralla china porque no se han reformado…

Creo que hay una vieja guardia —Martha Chávez sigue ahí— que piensa en lo mucho que han hecho y no quiere reconocer lo mucho mal que han hecho también. Es un ala autoritaria. Sin embargo, a su vez, Keiko se da sus vueltas por provincia, tiene contactos con jóvenes y puede representar otra tendencia sin preocuparse de esas corrientes policiacas. ¿Por qué tendría que ser el fujimorismo un gobierno centralista con militares si no hay Sendero?

¿No crees entonces en la posibilidad de una Keiko presidenta regresando a las épocas de Montesinos?

Para nada. Es una muchacha peruana educada en Estados Unidos. No tiene por qué repetir lo del padre. Yo le preguntaría a MVLL, si las herencias son tan fuertes ¿por qué es tan amigo del Rey Juan Carlos, quien era una hechura de Franco? Puede que Keiko haga la desfujimorización del fujimorismo.

PPK está segundo con alrededor de 15%. Para muchos es la esperanza de, ya no una continuidad, sino de hacer reformas. ¿Lo ves así?

Yo creo que sí, y por una razón: es un hombre liberal (en el sentido de reconocer la existencia del otro). Podría llamar gente muy diversa. Incluso sectores de izquierda no tienen ningún empacho en eso. Es un pragmático, es muy competente, ha sido prácticamente el presidente económico que le hizo las cosas a Toledo. Sin embargo, por motivos distintos, Keiko tendría más cercanía al pueblo, mientras PPK a las elites. No haría un mal gobierno.

Alan García está tercero con cerca del 10%. ¿Cómo verías un tercer gobierno?

Primero quisiera saber si se va a presentar, porque tengo mis dudas. Si él ve que no puede entrar ni siquiera a segunda vuelta, no se presenta. Si llega a segunda vuelta, sería mucho pedir, porque todos los escándalos que ha habido le manchan la pechera. Pero por ser su tercer y último gobierno, podría ser capaz de hacer las grandes reformas que se necesitan. Tocar el sector judicial, la policía, los sistemas carcelarios. ¿Quién se va a atrever a tomar las medidas impopulares que introduzcan el orden al estado de derecho? Solamente una persona que ya no tenga nada más a qué aspirar.

Sin tomar en consideración si son de izquierdas o derechas, ¿cuáles serían las tres grandes reformas que te gustaría ver en el Perú?

La primera, la administración de justicia (poder judicial y policial). La segunda, la educación en masa. Volver a la educación secundaria con buenos cursos; y la tercera, darle más democracia a las representaciones regionales. Yo le he preguntado a mis alumnos bolivianos, ¿por qué no hay antimineros en Bolivia? No es por la represión. ¿Bolivia es un país más campesino que el Perú? Sí. ¿Las masas campesinas están al borde de la ciudad? Sí. Y sin embargo, todo el país está catastrado de trabajos mineros. ¿Por qué no hay conflictos? Primero porque el gobierno es fuerte. Evo intervino y cambió la relación con las empresas. Del 83% que la empresa se llevaba de las ganancias de las minas y 17% que iba para el Estado, pasó a 17% para la empresa y 83% al Estado. Protestaron, se fueron, y regresaron. La vinculación —lo que se llamaría el canon— de los ingresos va directo a los alcaldes, a las comunidades, a los barrios. ¿Cómo van a protestar si están incluidos? No es sólo una inclusión social, sino política. Tenemos que armonizar el poder con la base. Fíjate los antecedentes del Perú. Cuando Belaunde llega, inventa Cooperación Popular. ¿Cómo se relacionaba el APRA de Haya de la Torre? Había el Buró de Conjunciones. Cuando nosotros estuvimos con los militares, inventamos el SINAMOS. Fujimori tomaba el helicóptero. Hoy no hay nada que vincule. Tiene que haber algo que sustituya al partido. El partido es un aparato que lleva información de gobierno y recoge información también con lealtad. Es un canal que hoy no hay. Hay que remodelar por completo la institucionalidad de los gobiernos regionales.

¿Cuál es tu balance del gobierno de Ollanta Humala? 

Él ha continuado la economía como ha podido. Hay que ser justos: le ha tocado una época más difícil desde el punto de vista de cobertura internacional. Hasta el momento es un demócrata. No ha habido intención de quedarse a hacer un golpe de estado. Tampoco sabemos que haya presión sobre los medios. Aunque hay muchas cosas que no ha hecho, no se ha comunicado, ha creado una gran desilusión —ya son varias que se acumulan, la del aprismo, Fujimori—. Si hay elecciones sin interrupción, porque yo no lo creo hasta que no pase… 

¿Consideras que tiene un ánimo anti-democrático? ¿Representa aún un riesgo?

Puede tener una lógica bastante justificada por nuestras manías persecutorias. Hacernos vivir bajo esa amenaza le ha funcionado, mal que bien, en estos cuatro años.

Bien, no. Ha funcionado.

¿Consideras que todavía estamos en riesgo hasta 28 de julio de 2016?

Sí, porque además hay una situación nacional en que la gente está pidiendo a gritos mano dura. Una señal muy mala sería que Cateriano —que resulta un gran político— se fuera. Es un demócrata y un hombre de confianza. Creo que el peso de Vargas Llosa hace que esté ahí. Yo haría un pacto político para que el Presidente Humala se retire, diciéndole que no va a haber persecución… porque francamente, esta costumbre de perseguir al que ha gobernado es como para no irse.

Publicado en diario Peru21, domingo 31 de mayo de 2015

Versión impresa:  portada y páginas 2, 3, 4 y 5.

Versión digital, entrevista completa y video:

http://peru21.pe/politica/hugo-neira-peruanos-nos-detestamos-profundamente-2219906?href=dest_masleidas

 

 

¿Ha dicho usted enemigos?

Written By: Hugo Neira - May• 27•15

Pasan en nuestro país cosas tremendas, y la opinión es variada, como es natural. Suelo seguirla, por deber y placer, y también, lo confieso, por una gran curiosidad. Un escrito, pese a ser  personal, revela a veces una tendencia, unas creencias, es decir, “actitudes proposicionales que afirman algo sea verdad o falso lo que afirman”. Eso es solo aceptable en materia de religión. Pero la creencia es inaceptable cuando se traslada a la vida social, a la cultura, a cuestiones de Estado, porque no acude ni a la prueba ni a la realidad. He leído un artículo que me intriga y que voy a comentar. De Franco Giuffra, empresario, “¿Quién es el enemigo?” (El Comercio, 21.05.15). Trata de los temas de defensa nacional y seguridad interna. Considera que hay que plantearse la cuestión de “cómo nos organizamos”. Hasta ahí, me parecía sensato. Pero luego se pregunta si los militares marinos y aviadores, “¿no se les puede entrenar?”.

Y desde ahí mis reservas. Cierto, usted ha sentido, señor Giuffra, como muchos, que abajo, en las bases, hay un vacío. Y eso lo llenan diversos actores, etnocaceristas, agitadores, etc. Y que faltan agentes políticos del Estado. Y propone policía y militares en esa tarea. Pero,  ¿quiere usted partidizar las fuerzas armadas? ¿No sabe usted que las FF AA no pueden ser ni nacionalistas, apristas, keikistas o pepekausistas o lo que se tercie ? No señor. ¿Por qué? Porque sirven al Estado, a la nación y no a un gobierno. Por lo demás, lo que pide ya se ha hecho, en Cuba con Castro, en Venezuela. El mejor ejemplo de militares politizados es la Alemania de Hitler.

Y una discrepancia de fondo. Su artículo se titula «¿Quién es el enemigo?» Mire, en política, no hay enemigos. Lo que se tiene son rivales. No es guerra. En ella, el enemigo te mata o lo matas. ¿Y qué es un rival? Todos los tenemos, en negocios, en el amor, en el deporte. ¿Practica algún juego? Si se sienta en un tablero de ajedrez, o en una mesa de póquer, tiene rivales. No los mata, los vence o acepta la derrota. Fair play llaman los ingleses que inventaron deportes y el Parlamento. Entonces ¿qué hay que hacer? Eso que a usted no le gusta, y a muchos peruanos. Hacer política. ¿Y sabe qué es política? “Es la gestión pacífica de los conflictos”. No es concepto mío. Es la Academia.

Es creencia peruana resolver los problemas políticos sin políticos. Es reciente, no siempre ha sido así. Ha habido propuestas adaptables a nuestra realidad. Usted nota que faltan agentes, operadores. Pero eso lo sintió Belaunde Terry y creó Cooperación Popular,  voluntarios que fueron a los pueblos andinos. Luego, VR que cumple 50 años, envió a gente a vivir al campo. Y la izquierda ganó en elecciones locales e introdujo reformas. Fujimori fue él mismo a las bases, en helicóptero. Haya tuvo su famoso Buró de Conjunciones. Velasco tuvo Sinamos. ¿Y qué es todo eso? Aparatos. Sucedáneos de partidos. No tarea ni de ministerios ni de fuerzas armadas o policiales.

Pero tuvimos crecimiento, y el que menos ha pensado, al diablo la política. Y poco o nada ha vinculado la base con los centros de decisión en los últimos veinte años. Desde Toledo a Humala, sin partido ni aparato. De gente que viva abajo, en las aldeas, y discuta con los adversarios. De lo contrario, surgen otros. La naturaleza detesta el vacío decía Newton. Y la política también. Deje de pensar en el costo/beneficio. Sinamos tuvo unos 5000 agentes políticos. Eso sería muy caro, sin duda. Pero más caro es perder los posibles 30 mil millones de inversiones mineras. El Perú tiene que inventar sus propias soluciones. Y si no, Santos, el cura Arana o algún improvisado, tarde o temprano, se sentará en la Silla.

Posdata: escrito antes de la desapareción de Belaunde Lossio
Publicado en El Montonero., 26 de mayo de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/05/ha-dicho-usted-enemigos/

 

Chinatown

Written By: Hugo Neira - May• 26•15

“Días de calma”. Eso dice un cotidiano. Cierto en lo inmediato. “Con la declaración del estado de emergencia … los locales comerciales reabrieron sus puertas y se reanudó el tránsito de vehículos” (El Comercio). Hace apenas una semana, por mi parte decía: “El Estado de Derecho capitula”. Menos mal, no ha capitulado. Tengo el derecho a pensar que es porque el ciudadano Cateriano sigue de Premier. Podríamos hasta felicitar al Presidente pero el discurso de Ollanta Humala sigue desconcertando: “Se debe proteger a la población”. Pero quien habla ¿algún Obispo? Lo racional es que el Mandatario, en un país presidencialista como es el Perú —como lo son todos en América Latina— bien puede decir “voy a proteger a la población”. El Presidente habla como si no estuviera sentado en la Silla. Y lo de la calma, no me lo creo.

Lo de Islay es bien complicado. Me explicaba un amigo antropólogo: juntas de riego, frente de Defensa, arroceros, comerciantes, productores agropecuarios, de todo, se refiere a Cocachacra. Y unos 13 mil agricultores en el valle. Lo bueno de lo malo es que ya se está entendiendo que hay una dupla, minería/agricultura. Y no solo para Tía María. Es algo que ningún gobierno ha encarado. No es pues, asunto que se resuelva con un arreglito por aquí ­—Conga— otro arreglito por allá, en Tía María. Un trabajo sobre la minería, que firman varios y que he revisado con avidez, se concluye con una lista, unas minas en explotación y otras suspendidas (Los límites de la expansión minera, Asociación SER, Lima, 2013). Lo decisivo sería saber por qué unas van y otras no.

En fin, La República apunta a “los 190 colegios en la mira de los extorsionadores”. Más realista, establece que la geografía del desorden o anomia (tema al que dediqué varios trabajos) no se detiene en Islay. Tan evidente es esto que hay ciudadanos que piden el estado de emergencia para San Juan de Lurigancho. Estibadores que rechazan un sistema de selección. Dos mil invasores ocupan la zona arqueológica de la Tablada de Lurín. Y periodistas comprueban en el distrito del Agustino, que varios construyen —con toda concha— una escalera que ocupa un lugar de todos llamado vereda. El ministro de China que nos visita, Li Keqiang, bien recibido, debe pensar que visita el Perú, y de paso la China de los “señores de la guerra”, la de los años treinta, cuando el tejido social se deshizo. Y emergían dos lideratos, ambos puritanos a su manera, Chang Kai-shek y Mao.

¿Es eso lo que hoy somos? ¿Una suerte de China tardía y más pequeña, con una ruralidad abandonada y a la  vez esperanzada modernización: estudios básicos para el tren bioceánico y la construcción del metro 2 para Lima? Un diario acaba de descubrir que existen “máquinas gigantes” que cavan el suelo, “las tuneladoras”. Me sonrío, acaban de darse cuenta. ¿Saben desde cuándo tiene subterráneo Buenos Aires? Desde que cantaba Gardel. Y los primeros trenes bajo tierra —es lo que son— los tuvo París y Londres a fines del XIX. Hace dos siglos. Eso ocurre cuando hay Estado y políticas públicas.

¿Días de calma? Ya se verá. Hay tendencias distintas en la marea antiminera.  “Se recomponen en el lugar mismo los improvisados lideratos”, dice un ministro. Buena exposición que acaba mal: “la junta de usuarios de Tambo está politizada”. ¿Y usted, Ministro, no lo está? ¿No somos todos políticos en una República? El tema da para más. Perdonen, hasta el miércoles.

Posdata. Elecciones en España. Al 90% de conteo, el PP es el primero. Seguido por el PSOE. Y sorpresa, Podemos y Ciudadanos, mimados por los medios, no rompen el bipartidismo. El voto español es prudente. Pero en Madrid, los socialistas no podrán gobernar sin los de Podemos. ¿Pactarán con la extrema izquierda?

Publicado en El Montonero., 25 de mayo de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/05/chinatown/

 

La agonía del Principado limeño

Written By: Hugo Neira - May• 19•15

Vivo en Lima, que no es la capital sino una ciudad grande que queda muy cerca del Perú. En los siglos coloniales, ese mundo ignoto que quedaba en los Andes y en los llanos de la costa se manejaba con corregidores de indios y curacas, sobre todo con estos. Curacas, autoridades locales, indios ‘mandones’ dominadores y a la vez dominados, cobraban impuestos, conducían a sus hermanos a haciendas coloniales o a las minas. Los curacas o poder local, goznes de un aparato de extracción de la fuerza de trabajo de los de abajo que no se detuvo ni cuando tropas grancolombianas vinieron a batir a los españoles en Ayacucho. Fue el modo inconmovible de explotación en el XIX y XX, hasta que acabaron los viejos latifundios. Y entonces comenzó otra época. Pero los peruanos de entonces no se dieron cuenta. Creían tener una república. ¿Sin instituciones? Bastaba ver las encuestas a comienzos del siglo XXI. Policía, fiscales y jueces obtienen niveles de desconfianza los más altos de Suramérica. 1

Con apenas 60 mil habitantes, Lima republicana tuvo murallas hasta 1868, el gobierno de José Balta. Murallas para protegerse del pirata, del corsario. Esa es la versión hipócrita, en realidad temían a los indios. Nunca bajaron, era un fantasma colonial, llegaron a poquitos. Pero la ciudad criolla levantó unas nuevas murallas (invisibles) de las que trata el psicoanalista Max Hernández, una de las cabezas despejadas en años del gran desastre. “Murallas invisibles”, que impiden darse cuenta del otro país. ¿Capital? Lima era un Principado, como Mónaco. Lleno de casinos y lugares de juegos. Uno de ellos, catastrófica ruleta, se llama Palacio de Gobierno. Es un eufemismo. Se llega ahí para cualquier cosa menos una, mandar.

En ese Principado sobraban consejeros y faltaban Príncipes, como lo entendía Maquiavelo, capaces de virtud. ¿Y qué era virtud para el florentino? La capacidad de decisión. Así, cuando en uno de los conflictos mineros de esos días, en Tía María, el príncipe toma la decisión de no tomar ninguna, en una caricatura (La República), su esposa Nadine y el Premier Cateriano entran a su habitación y el Presidente está bajo la cama. Propone una ‘pausa’, a muchos les parece adecuada. Al día siguiente de la ‘pausa’, el Sur prepara un paro de 48 horas en 9 regiones. ¿Por qué no habrían de hacerlo? Visto que el Estado de Derecho capitula. En otros países aledaños, saben usar la ley y si es preciso, la fuerza. En el Perú no. O es laxismo o es dictadura.

Todos saben que el Estado, “es el monopolio legítimo de la violencia”. Pero saber no es aplicar. Así, fuera de Lima-Mónaco otra violencia se constituía. Otra fuerza armada, y no solo con huaracas. Es decir, otro Estado. Los antimineros no lo eran todo. Un hombre sincero, el padre del presidente, don Isaac Humala, habría dicho, luego de RPP, que ahí estaba gente del etnocacerismo. Pero en Lima-Mónaco, todo se cura con el bálsamo del diálogo. Ingenuos, un gobierno anterior usó esa medicina hasta el vómito. Una publicación (Desco) contó las mesas de diálogo entre 2001 y 2005, hubo unas 4 mil (!) Diez años después, hay un país harto de “mecidas”.

En Lima-Mónaco, Dama política se había vuelto Dama mentira, Dama ladrona, Dama puta. Los peruanos de esa hora repudiaban lo que más necesitaban. Sin política, en el Principado la antipolítica había retornado, ¿la que estudió Ivan Degregori, Tanaka? Esta vez, abajo y arriba. Como nadie manda, volvían a los inicios de los 80. ¿Podría resolver la clase política de Mónaco-limeña ese reto combinado de medio ambiente, poder y reclamo, ella que todo lo arregla con almuercitos?

1 Cultura política de la democracia en Perú y en las Américas, 2014, University of Delaware/IEP, 2015

Publicado en El Montonero., 18 de mayo de 2015

http://elmontonero.pe/columnas/2015/05/la-agonia-del-principado-limeno/