Mariátegui: ¿político y filósofo?

Written By: Hugo Neira - Jun• 13•22

La semana anterior, en este mismo portal El Montonero, recordábamos la amistad con el italiano Piero Gobetti. El mismo Mariátegui presenta al liberal italiano opuesto al crecimiento de las masas fascistas, y lo hace a la vez en su gran revista Amauta y además, en el diario Mundial, en 1929. Pero no era suficiente: en esos años, Mariátegui tuvo otros encuentros, entre ellos con el filósofo Croce, y expresó que los ensayos de Benedetto Croce no podían ser resumidos ligeramente. Y esto es la esencia de los párrafos que siguen.

Pero hay algo tan importante como la obra de Benedetto Croce y aquellos pensadores italianos, y es eso de político y filósofo. No es un capricho del que escribe. Años atrás, cuando estudiaba y vivía en Paris, en una librería di con una obra de enorme valor que suelo citar a menudo (https://www.bloghugoneira.com/non-classe/francisco-miro-quesada-en-la-filosofia-mundial). La Enciclopedia Oxford de Filosofía abarca el planeta con conceptos tanto occidentales como extraoccidentales. Está construida país por país. No pude dejar de hojear y buscar a los filósofos peruanos. Había unos cuantos, los siguientes: Francisco Miró Quesada Cantuarias, Augusto Salazar Bondy ­—lo más probable por Entre Escila y Caribdis, reflexiones sobre la vida peruana—, y, para mi sorpresa, José Carlos Mariátegui.

Es un caso el autor de los Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Lo que es resulta asombroso. Todos sabemos su autobiografía: nacido en el año 1894, a los 14 años entra de técnico de imprenta en un periódico, La Prensa. Hasta 1919 trabaja en el diarismo. Y que desde 1919 a mediados de 1923 viaja por Europa. Lo que nos dice de José Carlos Mariátegui, es que no estudió ni la secundaria y menos en universidades. Lo cierto es que no tuvo un hogar corriente. La madre alcanza apenas a salvarlo de las enfermedades en la infancia y la adolescencia. La excepcional inteligencia de José Carlos y la madre, y luego de la esposa, lo apartan de eso que él mismo llama el “decadentismo” y el “bizantinismo finisecular” en pleno apogeo (apunte autobiográfico de José Carlos Mariátegui).

La muy seria y exigente Academia de Oxford nos dice algo muy específico. La filosofía no es solo algo que se alcanza en la formación que se obtiene en las aulas universitarias desde la Edad Media y el Renacimiento. Ese saber está en la vida, y como crítica en ciertos periodos históricos, y esto fue la actitud de Augusto Salazar Bondy. “Crítica y compromiso” es como lo coloca a Salazar Bondy una estudiosa de su obra, Adriana María Arpini, en libro editado por el Fondo Editorial del Congreso del Perú (Filosofía, crítica y compromiso en Augusto Salazar Bondy, en el 2016), el resultado es una inmersión apasionada en los conceptos al uso.

Pero veamos quién era Benedetto Croce

Los filósofos no son inmortales ni dioses griegos, y no se pierde nada conociendo su nacionalidad o religión, partido político, y residencia. Croce escritor, historiador, italiano. Nace en el Reino de Italia el 25 de febrero de 1866 en Nápoles, eran tiempos muy movedizos, y muere en Italia el 20 de noviembre de 1952, a los 86 años. En materia de religión, se declara agnóstico. Los lugares geográficos, es algo que hay que tomar en cuenta: nace en Pescasseroli, en la región de los Abruzos y en el seno de una familia adinerada. Por la rama materna, estaba con unos parientes de ideales liberales. Pero, por la rama paterna, que desde Montenerodomo se había instalado en Nápoles, de origen borbónico y hasta sus 18 años, católico. Su vida se modifica cuando, en 1883, un terremoto en Casamicciola, en la isla de Ischia, destruye la casa en la que veraneaban. Mueren su padre, su madre y su única hermana, y él mismo estuvo días entre los escombros y sobrevivió por poco. Con su hermano, heredan la fortuna familiar que “le permitió vivir holgadamente el resto de su vida y dedicar todo su tiempo a la filosofía” (Wikipedia). Lo que le queda, no es poco.

La vida social de sus tíos lo envuelve y le hace nacer alas. Fue confiado a la tutela del tío Silvio Spaventa que lo acoge en su casa en Roma, donde Croce vivirá hasta su mayoría de edad. Vive en un círculo cultural en donde conoce importantes personas, hombres políticos, intelectuales, y es así como Antonio Labriola lo introduce al marxismo. No obstante se había inscrito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nápoles, frecuentaba las clases de filosofía moral de Labriola, en Roma. Croce nunca acaba sus estudios universitarios al tiempo que se consagra a otros, eruditos, filosóficos, históricos y literarios. En 1886 deja Roma y vuelve a Nápoles. Como su fama aumentaba, se dedica a la política. Senador en 1910. Critica la participación de Italia en la Primera Guerra Mundial, la califica de suicida. Lo nombran más tarde (1920) ministro para la Instrucción Pública. Y se va alejando del régimen. En 1925 Giovanni  Gentile publica un Manifiesto de los intelectuales fascistas. Y su respuesta es un Manifiesto de los intelectuales antifascistas.

Benedetto Croce volverá a la vida pública cuando cae el Duce, en el gran caos político de ese momento, e intentará mediar entre los distintos partidos antifascistas.

Croce, su pensamiento.  Materialismo histórico y economía marxista (1900)

Sus primeros ensayos sobre el marxismo son una suerte de diálogo crítico con Marx pero pasaban por el eminente profesor Antonio Labriola que ya tenía su estructura teórica. Croce tenía una interpretación muy compleja de El Capital de Marx. La cuestión de la teoría del valor y la plusvalía. Al parecer, Croce se inclinaba a favor de la escuela austriaca, dicho sea en la economía pura. Croce respondía amablemente a las tesis de Labriola.

El marxismo de Croce no procedía de una forma científica del materialismo. Él veía en esa actividad teórica un elemento de narcisismo. Mientras Croce y Labriola no se ponían de acuerdo. Visto que el marxismo teórico se esfumaba, Croce evoca otro amigo, el marxista francés Georges Sorel. En 1898, Georges Sorel toca la puerta de la guerra. Sorel se concentra en los movimientos obreros, pero también en el rol de la violencia visto también por su amigo Croce, por el crecimiento de los sindicatos. La obra de Sorel, en Francia, llega a unos rusos, un tal Plejánov y un tal Lenin.

Con Croce, digamos que el peruano Mariátegui escucha y ve a un conjunto de pensadores. La realidad y el espíritu para Benedetto Croce son necesarios para cambiar la sociedad. No hay un solo marxismo. Con Croce nace la pluralidad del marxismo, no tiene que ser el marxismo-leninista de Rusia. Se adapta a la sociedad como lo hizo Mao con China, que tenía campesinos y no obreros, una variante. Gramsci en particular y sus Quaderni (los cuadernos que escribía en el calabozo). Su idea era que el Estado pierde la sociedad política y cuenta la hegemonía. La ideología debe ser una especie de integridad para evitar el totalitarismo. Algo íntegro, una cierta integridad (con un sentido religioso).

En otros términos, de la misma manera que hay distintas confesiones cristianas, hay varios marxismos. Las grandes corrientes del cristianismo tuvieron modificaciones. Desde sus orígenes y a partir de los Evangelios, el cristianismo se separa entre protestantes y católicos con las mismas tradiciones de los escritos. La vida y la organización de las Iglesias del cristianismo antiguo se expandió hasta Constantinopla (306). El catolicismo se volvió una religión de Estado. Siguieron después los concilios, los padres de la Iglesia. La vida monástica hasta el siglo IV d.C. Aparece la Iglesia Bizantina en 1054. Iglesia imperial, Iglesia Ortodoxa hasta hoy. Independencia y división de la Iglesia rusa. Luego la Reforma y no nos vamos a detener en las modificaciones del catolicismo hasta hoy, ni en las Iglesias de las civilizaciones extraoccidentales. La Reforma protestante se difunde con sectas cristianas desde 1657. Pero la colonización y misiones de evangelización católicas en América del sur continuó. Presentamos uno de esos misioneros. Nacido en Sevilla en 1474, a Bartolomeo de las Casas, podemos decirle “el defensor de los indios”. Sus esfuerzos están reunidos en su libro Historia de las Indias, donde hace saber la masacre y la esclavitud de los amerindios. Sus textos llegaron hasta las manos de Carlos Quinto, y el Emperador en 1542-1543 proclama las “nuevas leyes” que, como sabemos, permitieron la infidelidad al propio Emperador. Con el tiempo, aparecieron sectas diversas, y acaso entre ellas, el culto marial que viene de la Edad Media. Culto y liturgias sobre el rol divino de la madre de Jesús. El culto a la madre de Jesús se extendió en los países que prolongan el continente: México, Centroamérica.

Publicado en El Montonero., 13 de junio de 2022

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El viaje de Mariátegui a una Italia en convulsión

Written By: Hugo Neira - Jun• 06•22

¿Quién es Piero Gobetti, el amigo de Mariátegui que él presentó en Lima en dos revistas, Amauta y Mundial, en 1929? Hay muchos estudios sobre Mariátegui y el mariateguismo. Lo primero que hay que decir es que Piero Gobetti era un pensador liberal italiano amigo de Antonio Gramsci, el filósofo. Y se dice en estudios sobre quién era Gobetti que es uno de los principales inspiradores del peruano José Carlos Mariátegui (dicho en México en 2010). Dígamos las cosas con la mayor sencillez. Piero Gobetti luchaba por una revolución liberal en Italia. Su libro más significativo se llama la La rivoluzione liberale. El perfil de Gobetti era su liberalismo y uno de los actuales estudiosos de su comportamiento es Gonzalo Várela Petito, profesor titular en la universidad de Xochimilco en México y doctor por la EHESS (Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales) de París. Este investigador considera que el movimientismo de Gobetti era una mezcla de la revolución rusa y el pensamiento de los filósofos Georges Sorel, Gaetano Mosca, Benedetto Croce y Henri Bergson. Es probable que Mariátegui conversó con ellos y se informó de sus filosofías. Resulta que la familia de su esposa, Ana Chiappe, tenía vínculos con el filósofo Croce, fue el más cercano a Mariátegui como lo veremos en otra oportunidad. Ana Chiappe conoce a su futuro esposo en la casa de la condesa Antici Mattei, en 1920. Cuenta mucho en su vida y cuando Mariátegui fallece, ella se encarga de la edición de sus libros. ¿Cuál era la meta de Piero Gobetti y Mariátegui? La política de cada uno de ellos era lograr la formación de una nueva clase dirigente, tanto en Italia como en el Perú y Latinoamérica. Otro gran filósofo que probablemente Mariátegui conoció es Gramsci, gran marxista con observaciones a Marx mismo y que discute el socialismo. ¿Qué significa una relación con Sorel y otros marxistas italianos como Antonio Labriola, Giovanni Gentile? Italia le daba a Mariátegui un espacio donde se discutía la filosofía de Marx, el socialismo. Para Croce, el conocimiento no se reduce al conocimiento abstracto de los momentos universales del espíritu que proporciona la filosofía. El conocimiento concreto es el conocimiento histórico que los conceptos de la filosofía solo permiten acercar y orientar (Jacques Texier). Habían dejado tras suyo los clásicos y buscaban otra manera de manejar la política, el Estado y la filosofía.

Ahora bien, vamos a entregarles por primera vez en el Perú unas líneas sobre la amistad de Gobetti y Mariátegui que fue dada a conocer en 1929. Era el intelectual italiano que más le había impresionado. Y a la vez, durante mucho tiempo, Mariátegui se lamentaba de “la deficiencia de nuestra asimilación de la mejor Italia, la irregularidad de nuestro trato con su más sustanciosa cultura” (Mariátegui, 1964). Sin embargo, en la Argentina “debido a los fuertes lazos con Italia y a la huella que dejaran emigrados de la talla de Rodolfo Mondolfo y Gino Germani, ello es notorio”. Pedro Gobetti nació en Turín (19 de junio de 1901). Sus padres, Giuseppe Giovanni Battista y Angela Luigia Canuto, eran comerciantes. Gobetti meure en febrero de 1926, en París. Sus libros, que fueron muchos, giraban sobre la revolución liberal.

Por lo visto, para Mariátegui, no era una revolución socialista pero, en cambio, lo que tenían en común era evitar o enfrentar la extrema derecha que llevó a Mussolini al poder. El libro más significativo de Gobetti permaneció desconocido durante largo tiempo hasta ser traducido al castellano. Y Gobetti concibió ideas, como lo entendió Mariátegui, que podrían servir al “análisis de la formación latinoamericano”. En Lima lo presentó en diversas revistas y periódicos conocidos. José Carlos Mariátegui escribió largamente sobre Gobetti y lo publicó en Amauta (n°24, junio de 1929) y también en Mundial (12 de julio de 1929, “Presentación de Piero Gobetti”). ¿Por qué permaneció desconocido? Cedo la palabra al estudioso mexicano:

Hay un motivo para que este autor haya permanecido inédito en castellano por tan largo tiempo. Su obra, al igual que la de Gramsci y Mariátegui —con quienes forma un triángulo de contemporáneos unidos por la experiencia italiana, la lucidez de análisis con algunos puntos compartidos, el empeño político y la temprana desaparición física— es en gran parte dispersa y muy imbuida de datos puntuales, por lo que requiere para el lector extranjero de un soporte informativo que ayude a ubicar la lectura. Además, si como afirma Spriano (1977) no conviene hacer por separado el estudio de Gramsci y Gobetti, lo mismo puede decirse de Mariátegui en relación con ambos italianos y ese es el enfoque que se adoptará en este artículo. De los tres, Gobetti (1900-1926) fue el más joven y el que vivió menos, pero dotado de una personalidad extraordinaria fue muy precoz, escribió mucho y animó grupos intelectuales y militantes, así como medios de opinión, logrando un temprano reconocimiento.

Su interés no es sólo arqueológico, sino que al reflexionar sobre Italia en tanto país nuevo de cultura católica, surgido en el siglo XIX de un proceso de independencia muy determinado por el contexto internacional, con una gran heterogeneidad regional, ofrece —con la debida asimilación de indudables diferencias— sugestivos elementos de comparación con América Latina. Abona a una tarea aún en germen, la contrastación de las trayectorias de los países latinoamericanos con las de dos naciones mediterráneas —España e Italia— a las que por distintas razones su historia ha estado vinculada, en un azaroso camino en pos del desarrollo económico y político. No es casual que la edición haya sido hecha por una institución académica dedicada a los estudios latinoamericanos, porque Gobetti puede relacionarse en más de un aspecto con América Latina.” (Várelo, Perfiles Latinoamericanos n°36, 2010, México).

En algunos otros momentos, Mariátegui se quejaba porque lo consideraban demasiado pegado al pensamiento occidental. Pero en 1928, él responde a esa crítica en su libro Siete ensayos de la realidad peruana:

No faltan quienes me suponen un europeizante, ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país. Que mi obra se encargue de justificarme, contra esa barata e interesada conjetura. He hecho en Europa mi mejor aprendizaje. Y creo que no hay salvación para Indo-América sin la ciencia y el pensamiento europeos u occidentales. Sarmiento que es todavía uno de los creadores de la argentinidad, fue en su época un europeizante. No encontró mejor modo de ser argentino.” (Lima, 1928)

Mariátegui no se declara partidario del retorno al mundo incaico. Trata el sistema incaico de “teocracia” y “despotismo” (Siete ensayos). Precisa: “No es posible hablar de tiranía abstractamente. Una tiranía es un hecho concreto. Y es real solo en la medida en que oprime la voluntad de un pueblo o en que contraría y sofoca su impulso vital. Muchas veces, en la antigüedad, un régimen absolutista y teocrático ha encarnado y representado, por el contrario, esa voluntad y ese impulso. Este parece haber sido el caso del imperio inkaico. No creo en la obra taumatúrgica de los Inkas. Juzgo evidente su capacidad política; pero juzgo no menos evidente que su obra consistió en construir el Imperio con los materiales humanos y los elementos morales allegados por los siglos. El ayllu -la comunidad-, fue la célula del Imperio. Los Inkas hicieron la unidad, inventaron el Imperio; pero no crearon la célula. El Estado jurídico organizado por los Inkas reprodujo, sin duda, el Estado natural pre-existente. Los Inkas no violentaron nada.” (Idem)

Publicado en El Montonero., 6 de junio de 2022

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El ‘litio providencial’ en América Latina y el Perú

Written By: Hugo Neira - May• 30•22

Entre los dolores y desastres de la pandemia de Covid-19 en toda la región, con naciones sin perspectiva de mejorar en el futuro, viene en estos días una noticia de inmensa fortuna, el «providencial litio», un metal que vale oro. No viene tras el rumor de alguna red sino del semanario Courrier International al cual estamos suscritos, en su número 1643 del 28 de abril al 4 de mayo de 2022. Y me alegra inmensamente que exista el «triángulo del litio» en Latinoamérica, que representaría el 63% de la reservas mundiales. Y que hay tres millones de toneladas más en Perú y México que, con los Estados Unidos, serían los principales países productores. La página 19 del artículo de ese diario internacional luce el triángulo del litio que aquí reproducimos, dentro de los siete países del continente con dichas reservas. Más adelante, nos ocuparemos de qué país tiene más del mineral.

Conviene explicar por qué el litio es oro. Ocurre que es un excelente conductor eléctrico. Imagine usted, amable lector, la necesidad mundial de baterías para carros eléctricos en los países que han empezado su transición energética. En los países de cultura anglosajona, el litio es considerado un recurso natural a transformar, es valor agregado no solo un mineral del porvenir. Por ahora, se proyecta que de las nuevas ventas de vehículos el 52% ya serán eléctricos en los países desarrollados de aquí al 2030 (proyección realizada por la firma KMPG). Según el diario El País México reeditado por Courrier International, más de 1100 dirigentes de la industria automotora, en 31 países, han comenzado ya la transformación con pilas de litio que permitirá abandonar los actuales combustibles muy contaminantes. Lo que está pasando de modo global es el desarrollo de una energía nueva para vehículos, una tecnología en pleno auge, no un proyecto. El precio del litio ya subió en un 80% en el año 2021. Hoy la tonelada cotiza en unos 40 mil dólares.

Un gran cambio está en curso y cada país busca evaluar sus reservas. En México, se dice que son 1,7 millón de toneladas. En Chile, los yacimientos dispuestos están operativos y en manos de privados, pero hay quienes no quieren que solo intervengan empresas privadas. Al terminar su mandato, el presidente Sebastián Piñera había anunciado que dos sociedades, una china y otra chilena, recibieron la concesión para producir  80 mil toneladas de litio. Pero la noticia cayó mal pues su sucesor Gabriel Boric (de izquierda) había hablado en su campaña de crear una sociedad nacional de litio, y la justicia ha suspendido los contratos. El argumento de Boric: «el litio es el mineral del futuro (…). Chile no puede cometer el error histórico de privatizar los recursos, por eso es que crearemos la Empresa nacional del litio». Esto es una decisión que todavía no se ha tomado pero el Congreso dio un primer paso en ese sentido.

En México, el presidente López Obrador (AMLO) considera que la cifra actual puede superarse, tendría reservas por encima de lo estimado por los organismos americanos. Se dice que prepara una reforma energética, una ley de nacionalización del litio con una institución nueva que se ocupe de la transformación del mineral. Lo que sí se sabe es que es hay un interés más allá de las fronteras, la empresa anglocanadiense Bacanora Minerals había descubierto tres años atrás un yacimiento en el norte de México que se consideraba el más importante del mundo. Pero dos años más tarde, el gigante chino Ganfeng, accionista principal, compró la firma Bacanora. Ganfeng es hoy el más grande fabricante de baterías eléctricas en el mundo. Según El Universal, con la nacionalización y control del 54% del mercado, AMLO buscaría que el Estado pueda controlar los precios al consumo.

«Bolivia tiene el salar más grande del mundo.»

Esa frase ya no tendría sentido. Porque voy a decirles algo realmente inesperado. Se habría descubierto litio en Perú de una gran pureza, y «el mayor yacimiento del mundo» según la fuente que consultamos. No es broma. Se encuentra en Puno. Por el momento, se calcula en 2,5 millones de toneladas de carbonato de litio. Pero según los técnicos encargados de la exploración, el yacimiento es especial, «está ubicado en un lago prehistórico cubierto de lava, en la zona norte del departamento de Puno (Falchani) y contendría también 124 millones de libras de uranio, que era originalmente el metal que buscaban». Fue casual encontrar litio, buscaban uranio y este está ubicado en Corani y Chaca.

Ahora el anuncio del descubrimiento en Perú obliga a una serie de expectativas y al mismo tiempo, plantea desafíos ambientales, sociales y políticos pues sería un megaproyecto. Hasta hace poco se hablaba del «triángulo», el espacio de yacimientos en Bolivia, Chile y Argentina. Con Perú, la zona va a tener que cambiar de nombre. La mayor mina de litio del mundo estaría en Puno, con una particularidad: es litio en roca, o sea muy dura, a diferencia del litio del triángulo mencionado que proviene de salares. Nos enteramos que la empresa que se ocupa de la exploración es canadiense, y se llama Plateau Energy Metals. Curiosamente, años atrás, un presidente del Perú tenía en consideración ese país desarrollado y envió un embajador político a Canadá. Que yo sepa, ¿por qué no se dijo nunca nada sobre este tema? Nuestros hábitos del secretismo. Pero es inútil, ahora me entero por los periódicos internacionales y no nacionales de esa gran noticia —el yacimiento más grande del planeta—, la dio a conocer la cadena internacional Deutsche Welle, que emite en 30 idiomas, en agosto del 2018. ¿Por qué este interés desde Alemania? Ocurre que en Europa pasar a automóviles eléctricos forma parte de la transición energética con la que se ha comprometido. Las baterías funcionan con litio entonces es decisivo tener donde abastecerse. Pero los alemanes no esconden los problemas sociales y ambientales que plantea la explotación de un megaproyecto como este. «Puno es uno de los departamentos más poblados del Perú, y la zona norte, la más pobre del departamento, con alta desnutrición infantil». El litio es una riqueza pero «su producción es algo muy sucio», resalta la politóloga Bettina Schoor, también  directora del Programa sobre Desarrollo Sostenible y Desigualdades Sociales en los Países Andinos. Concuerda con la socióloga Narda Henríquez, de la Universidad Libre de Berlín, en cuanto al impacto sobre las poblaciones locales. «Las autoridades y comunidades locales van a estar muy pendientes de cómo va a afectar el proyecto a la salud, el agua y la producción agrícola local». Ambas lamentan que en materia de inversiones mineras se ponen por delante los beneficios a corto plazo para la comunidad y no unas estrategias de sostenibilidad y superación de la desigualdad. Sí pues, un regalo celestial, litio como oro, pero se necesita enfrentar lo duro, lo que es resistente, compacto y trabajoso. Eso es lo peruano. Testarudo, obstinado por lo de indio que tenemos. ¿Se puede esperar mucho del litio?

Comparación con ‘la era del guano’

Se ha hablado de este milagro en nuestra historia y si ha tenido usted, amable lector, un buen curso de Historia, sabe que se le ha llamado «la era del guano». Es el periodo de auge posterior a la Independencia que va de 1840 a 1870. La economía se había hundido tras diversas guerras de caudillos. Asaltaban las haciendas para alimentar soldados y oficiales improvisados. Ese excremento, el guano, que se depositaba naturalmente en nuestras islas —las Islas Chincha— muy cercano a las playas, resultaba ser un fertilizante. Iba a ser un giro. El descubrimiento se lo debemos a Alexander von Humboldt que había enviado muestras a laboratorios alemanes en 1882. También llegaron a Estado Unidos y Francia.

Resulta que el guano contenía nitratos y fósfatos. Y vino la hora de exportarlo. En 1841, en el buque Bonanza se envió el primer cargamento hacia Gran Bretaña y poco después, se despacharon 22 barcos hacia Francia, Alemania, Bélgica. La revolución industrial en Europa había disminuido la población agrícola. Había que producir más y mejor y el guano venía a tiempo para salvar la producción de esos países (Cf. mi libro,  El águila y el cóndor, 2019, p. 164). El precio oscilaba ente 25 y 28 libras esterlinas la tonelada. Por supuesto, en la venta del guano, hubo consignatarios y comerciantes que se volvieron acauladados. Los primeros en Lima y Perú —Candamo, Francisco Quirós, etc—, la primera clase que no era de la nobleza sino del negocio y dinero. (Para conocer más, puede leer «La república oligárquica (1850-1950)» de Juan Luis Orrego en Historia del Perú editada por Lexus, pp. 832-970).

Como se nota, nuestra historia peruana conoce momentos excepcionales como fue la era del guano. Conviene compararlos, la prosperidad de la exportación a una Europa necesitada de fertilizantes pese a su lejanía, en las islas peruanas de la costa Pacífica. Ese fue el país de Ramón Castilla que pudo, por primera vez, en 1846, hacer el primer presupuesto del Estado,  dos décadas después de la Independencia. Más tarde, en 1864, el venturoso guano contribuía en el 80% de los ingresos. Es el resultado de la explotación vuelta exportación. Fueron los días en que Ramón Castilla abolió la esclavitud de la mano de obra venida del África. Mediante remuneraciones, pagos, los volvía libres. A la vez, los negocios de los consignatarios continuaban, hasta 1868. Tiempos de Castilla, Echeñique, Balta, Piérola y Meiggs, los historiadores los llamaron «la oligarquía del guano». ¿Y en qué se gastó esa enorme riqueza? Fue un periodo de crecimiento de los distritos de Lima capital: grandes avenidas, balnearios, locales para el teatro, el Palacio de la Exposición en 1860. Corría una fiebre de ferrocarriles, hicieron uno para unir el Sur, Puno, Arequipa y Mollendo. Y los hubo también en Chiclayo y Trujillo. Entre los partidarios de la vía férrea estaba Henry Meiggs: famoso por inescrupuloso.

La ‘fiebre modernizadora’ —así la llama Juan Luis Orrego— se extiende en el tiempo hasta Leguía, presidente. No solo carreteras para Lima sino en la sierra, como en Huarca. Esta es acaso la Lima que no vio Ricardo Palma: la llegada de los chinos para los trabajos rurales, luego una masificación de gentes que se llama criolla y emerge en el campo de la cocina, el lenguaje y el vals (Felipe Pinglo Alva), y sectores populares diversos.

Fin de la era del guano. El Perú contemporáneo. Los gobiernos de Odría, con cierta bonanza. Belaunde, Velasco y la reforma agraria, luego elecciones y crisis políticas, el país se  divide, diversas mentalidades y formas de vivir se instalan, diversas elites económicas, intelectuales y políticas. El nacimiento de las clases medias, la informalidad y los negocios familiares. La transformación del rostro de Lima tras la migración de la población andina. La distancia de los partidos ante los peruanos del pueblo que moviliza a nuevos grupos y actores como Sendero Luminoso. En resumen, no anticipamos el futuro.

Entonces, una sola pregunta. ¿No será el litio, como lo fue el guano, un ingreso excepcional para el Estado y la empresa privada para modernizar el Perú? Se trata de no perder esa extraordinaria oportunidad. Sinceramente veo unas cuantas posibilidades:

1. Lo primero que cuenta es la salud de la población. Desde la infancia se la debe proteger.

2. Luego, educación de calidad y gratis. El gran defecto de nuestra educación se encuentra en la secundaria, muy lejos de la que tienen los países vecinos. Si no se tiene  una buena preparación en la secundaria, los alumnos no pueden profundizar asignaturas o disciplinas, y es eso lo que ahora produce resultados temibles. Millones de nuestros jóvenes con secundaria completa no pueden entender un texto ni escribir uno racionalmente construido, lo que los norteamericanos llaman un paper.

3. Si nuestra patria está en condición de crecer enormemente debemos entender que lo primero que hacen los países en construcción es unir a la nación. Nosotros no hemos articulado nuestro enorme territorio con la infraestructura necesaria y tenemos gigantescos problemas. No tenemos un ferrocarril a lo largo de la costa y en los Andes. Los peruanos no conocen su país. Ni tampoco el Cusco y las obras de los antiguos incas, ni Machu Picchu. Tampoco los pueblos de Piura ni los que rodean el lago Titicaca. No somos todavía gente de una nación.

4. Estamos en un gran continente. Lo llaman Indoamérica, América Latina, pero está al borde del Oceáno Pacífico, lo cual significa que nuestra costa debería estar llena de grandes puertos porque, al frente, del otro lado del inmenso oceáno, se encuentra el Asia, el Japón y Corea, pero sobre todo China, una potencia industrial y comercial. Nosotros podemos ser el punto de pasaje entre el Asia y Brasil, los países que nos son más cercanos. El mundo se mueve y está modificando las fronteras. Deberíamos tener más carreteras, las que necesitan nuestros campesinos para sacar su producción de las grandes cuencas y valles de los Andes. No necesitamos de alimentos ajenos en teoría. Podemos ser una de esas naciones que, además de alimentar su población, puede exportar y contribuir a vencer el hambre. Como es el caso cerca de Argentina, Estados Unidos, y mucho más allá, Francia, pero hay muchos más países exportadores de alimentos.

Tenemos un pueblo con una herencia técnica para lo agrario y una gran variedad de climas, solo nos falta una cosa: sacar nuestros productos de las cuencas y valles del país sin infraestructura. El dinero que el Estado pueda recibir con el «litio providencial» es un regalo que viene de los cielos. Y estos no perdonan: no hay que perder una gran ocasión que nos saque de pobres. El litio es oro, lo dice gente sabia. Dos vicios nos amenazan: primero el robo del burócrata. Segundo, dejar la acción para después. Pero podemos evitar el cinismo y la flojera.

Publicado en El Montonero., 30 de mayo de 2022

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Las dos Américas de Octavio Paz

Written By: Hugo Neira - May• 24•22

Unas frases de Octavio Paz —el gran mexicano que se ocupó no solo de su país sino también de nosotros, es decir de la historia de Latinoamérica y lo que somos—, es lo que hoy regalo a mis paisanos. Un breve párrafo que nos dice sin embargo algo muy importante. Estamos en este lado del mundo que llamamos Sudamérica. O Iberoamérica. O América Latina, un enorme continente. Pero lo que dijo en unas líneas el gran pensador que es Octavio Paz me llamó la atención y me estremeció como supongo le ocurra al amable lector: América Latina —donde nacimos y vivimos— tiene aspectos radicalmente diferentes de Norteamérica y Europa. Sinceramente, no nos sorprenderá la lejanía geográfica del Viejo Continente, pero a lo que inmediatamente Paz nos enfrenta es lo mucho que nos diferencia. He aquí las inmensas diferencias.

Dice Paz que «el nacimiento de los Estados Unidos es un hecho histórico de significación opuesta al nacimiento de la América Latina. Los Estados Unidos nacieron con la modernidad: la Reforma, el individualismo, la Enciclopedia, la democracia, el capitalismo. Nosotros nacimos con la Contrarreforma, el Estado absolutista, la teología neotomista, el arte barroco Esta breve observación es cierta. En los países europeos, los que se hicieron protestantes se desarrollaron rápidamente, por ejemplo los Países Bajos y luego Alemania, por lo visto con una ética exigente. Solo Dios perdonaba (no perdonaba un cura), y acaso esa diferencia fue lo que produjo comportamientos de una austeridad feroz pero eficaz: el primer capitalismo en Inglaterra y poco después, el ingreso a la revolución industrial. Eso no ocurre en ninguna república latina de las nuestras. Nosotros compramos trenes, rieles, pero no los fabricamos. En otros continentes —por ejemplo, en el Asia—, ellos sí han entrado a ese sistema productivo.

Pero volviendo a Octavio Paz, nos dice que «las poblaciones autóctonas fueron siempre  muy importantes y, con la excepción de Argentina, Uruguay y Chile, lo siguen siendo. En cambio, en los Estados Unidos y en Canadá los nativos fueron exterminados o marginados. También la Independencia de las dos mitades del continente fue diferente.» Y prosigue con algo muy importante.En la América del Norte, «los Estados Unidos comenzaron como pequeños núcleos de colonos unidos por vínculos religiosos; vivían en el noreste y más tarde se extendieron por todo el norte y el oeste del continente hasta convertirse en un gran país. El nacimiento de los países de América Latina fue ante todo la consecuencia de la decadencia de España y de la disgregación de su imperio». Y sobre este punto, Paz precisa: «El movimiento histórico de los Estados Unidos no sólo unificó a muchas regiones y territorios sino a distintas comunidades y culturas. En cambio nuestra Independencia fue el comienzo de la dispersión. El caudillismo fue determinante en la atomización política de América Latina. Nació en las guerras de Independencia y prosperó en las guerras civiles del siglo XIX

Esta visión de las dos Américas se puede encontrar en sus Obras completas. Ideas y costumbres I. La letra y el cetro, FCE, México, 1995, pp. 109-110. No estoy en Lima pero siempre llevo conmigo los seis volúmenes del mexicano. A mí me parece el mayor pensador de este continente porque no estaba en eso que yo llamo las cárceles del pensamiento. Paz no creía en ninguna de las ideologías, era un hombre libre.

Pero algo más importante aún, es tiempo que recordemos a un filósofo. Uno entre muchos, Inmanuel Kant. Cuando le preguntaron qué era su ética filosófica su respuesta fueque tenía un principio moral,  sapere aude,  que significa «pensar por sí mismo». Si uno encuentra una verdad, que la diga.  Eso es el pensar  por sí mismo.

Algo más sobre América. Para la Independencia en el lado Norte, hubo un Thomas Jefferson, el autor de la Declaración de la Independencia, un George Washington, Thomas Paine que llegó de Inglaterra con un folleto de 50 páginas. El Common Sense. Respecto a las Independencias del Sur, una pregunta de imposible respuesta: ¿por qué Bolívar y también San Martín tuvieron que irse pese a las batallas victoriosas? Y ¿por qué se marginó, después de la Independencia, a todo lo que era indio? Entre tanto, los norteamericanos —con Andrew Carnegie, un magnate del mundo de la empresa y filántropo venido de Escocia y de familia muy pobre— levantaban unas fábricas de hierro y acero, las más grandes. Y luego Carnegie recorre todos los Estados Unidos y financia bibliotecas por toda la nación. ¿Se hizo alguna vez algo para la masa de los indios peruanos? Solo sirvieron por tres siglos. Siervos de los gamonales. Hasta 1969.   

Todo esto para decirles que veo mucha gente que quiere partir, en especial a los Estados Unidos e imitarlos. Los comprendo, es seductor estudiar o vivir en esa sociedad del norcontinente. Lo conozco, era mi ruta cuando dejaba las islas de la Polinesia camino a Europa, un viaje directo era imposible. Pero no es fácil ser norteamericano. Por una cosa que los historiadores llaman la historicidad. Eso que se forma con la edad, desde pequeño y durante toda la juventud. Hay estudios que muestran que lo que toca la identidad no siempre despierta otra formar de vivir. (Diccionario de teoría crítica y estudios culturales, Paidós, 2002)

Sobre los latinoamericanos estudios hay. Como los hay sobre la India y la filosofía africana. Pues bien, así como existen estudios bíblicos, es hora de tener una filosofía política para los pueblos de la América del Sur y América Central. Nuestros países provienen de colonias y por lo tanto, no nos desprendemos de la mentalidad que no es para esta época. Nuestros antropólogos saben, por sus estudios culturales, del peso del poder patriarcal indígena o del poder colonial como si estos fueran tiempos de virreyes. Otro mexicano, Leopoldo Zea, tiene un estudio de 1986 al respecto: América Latina en sus ideas. Lo mejor es no copiar ni a Europa ni a otra civilización. Por ejemplo, Europa ha producido el filósofo Derrida, que se ocupa de la deconstrucción, lo cual no tiene valor alguno.

Esto de una filosofía en la que ingresaría una ética, conociendo nuestras sociedades, sería mejor que imponer leyes y reglas sin conocer a quienes se les pide cumplirlas. En París, estudiaba diversas disciplinas pero se me impuso un curso de filosofía. Mi profesor, Lucien Goldmann, era rumano-francés. Era marxista pero se volvió profundamente hostil al estalinismo. Para Goldmann, la filosofía y los sistemas políticos deben de considerarse, como la vida misma, algo específico. Y dejó el marxismo porque no era el sistema adecuado. No lo olvidé nunca. La apariencia asemeja los problemas humanos pero en la práctica, los que surgen son diferentes. Entonces solo con militares se sostenían las naciones controladas por la Unión Soviética. Goldmann no volvió a Rumanía. Murió en París en 1970. En su último libro, se ocupaba de sociología y literatura. Por ser más humanista.

Publicado en El Montonero., 23 de mayo de 2021

https://elmontonero.pe/columnas/las-dos-americas-de-octavio-paz

El Perú inacabado

Written By: Hugo Neira - May• 16•22

Nos preguntamos por qué nuestras democracias son inestables y pasan fácilmente de regímenes autoritarios a otros, a lo que llamamos ‘regímenes híbridos’. Los regímenes autoritarios lamentablemente llamaron la atención de Raymond Aron en 1965, y en 1975, el politólogo Juan Linz estableció una tercera categoría, los ‘regímenes híbridos’. Se repiten en todo el enorme territorio de América Latina, al punto que un escritor la ha llamado ‘América ladina’, y es que no podemos evitar de pensar en los poderosos carteles de la droga en México, el tráfico de cocaína en Bolivia, Perú y Colombia, rumbo a Estados Unidos o hacia Europa y, además, en la corrupción de aquellos que llegan a la cima del poder gracias al voto y se hacen ricos en países de miseria colectiva. Con lo cual millones de ciudadanos pierden la confianza en la clase política y en el sistema democrático, que hace más pobres a los pobres. Y con gran cinismo fabrica ricos de un día para el otro.

Pero soy peruano y me digo que hay un malestar que proviene de hace dos siglos. Por cierto, lo que fue la Independencia no lo pongo en cuestión pero tenemos que comprender que no éramos la Europa de las Luces. Detrás de los independentistas, no había un Voltaire, un Montesquieu, un Rousseau, su cosmopolitismo y unidad europea. Francia, Inglaterra, Alemania y su genio filosófico. Ellos no se tomaron sino como una comarca. Hacían arte en plena revolución, los cuadros todavía se pueden ver. Por un momento, al rival de siempre —los ingleses—, los franceses los encontraron ilustrados. Su tierra era un isla dichosa, un país de la abundancia. Cuando pasaba por Londres, Voltaire encontraba a Locke, el filósofo, elegante, y no se cansaba de decirlo. En realidad, la Inglaterra del siglo XVIII tenía una buena reputación pero los ingleses habían cambiado su sistema monárquico por uno con una cámara política, el parlamento, eso que los reyes franceses y su aristocracia obstinadamente se negaron a hacer y ya sabemos los resultados: 1789, la Revolución Francesa.

Volviendo al Perú, como es sabido, en primer lugar  tuvimos precursores y republicanos, Baquíjano y Carrillo y sin duda José Faustino Sánchez Carrión. Los liberales peruanos, los primeros políticos y pensadores. Y luego los diversos enfrentamientos de hombres de a caballo: Gamarra, Castilla, Echeñique. Y luego Nicolás de Piérola, Manuel Prado, la aparición de un Partido, el primer civilismo. Y fue en 1870. Pero en los albores de la joven república del Perú, la mayor parte de la población estaba excluida. Los caudillos los había para los hacendados, los comerciantes, los banqueros. Dicho de otra manera y con claridad, la política era solo para la gente de las clases altas. Después de la Independencia,  se ensanchó el Perú republicano y formó dos países: el de los blancos y el de los indios o hijos y nietos de la herencia (sangre y cultura) del imperio Inca. Hay que reconocer que en el tiempo de la dominación hispana, hubo una élite india, una nobleza. Con los indios, en la época virreinal hubo un trato de noble pese a que la colonia extremaba en el trabajo excesivo de los indios. La Independencia borra a los nobles indios bajo el pretexto de igualdad. Perdieron todos sus derechos. En realidad, la Independencia fue solo una ruptura. No hubo ninguna modificación para incorporar tanto a los descendientes de los indios como a los blancos que no lo son del todo.

El Perú es visiblemente una república no construida que sigue dividida por el color de piel. Han pasado dos siglos y

– no somos una república unitaria sino de dos pueblos.

– el Perú no es todavía una nación sino un territorio de pueblos diversos. De esa manera, no se tiene lo que se llama conciencia de nación, ni metas para su futuro inmediato.

– en dos siglos no se ha podido construir tampoco un Estado con un ordenamiento legal que sea respetado. Ni hemos conseguido que la autoridad legal logre la defensa de los derechos que en democracia se otorgan.

Ni nación, ni república, ni Estado moderno que se ocupe de la sociedad peruana como debe ser y no para poner los intereses personales o los del parentesco primero. Lo que debe contar es el bien común. Todo está por hacer. No perdamos otro siglo. Hay que elevar el saber de los cholos y los indios. Educación de calidad sin costo. Y dejar de lado las diferencias culturales o étnicas. Hay países que son multiculturales y son potencias como Canadá o la India, la China misma, los Estados Unidos donde la inmigración los hizo más fuertes. Debemos respetarnos de peruano a peruano. Ser una comunidad, una fraternidad. Nos iría mejor.

Publicado en El Montonero, 16 de mayo de 2022

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