Alan García 16/04/19. La última clase, profética, y coronación (2/2)

Written By: Hugo Neira - May• 28•19

Inevitable introducción

Hace una semana, habíamos prometido al amable lector una segunda parte. Y aquí la tienen. Resulta impresionante la extensa clase de un Alan profesor, pero es lo que publicamos, línea tras línea, abreviada sin embargo, un hecho real. Una magnífica clase en que se combina sabiamente dos fuentes de conocimiento. Por una parte, lo mucho que sabía de la historia republicana, y no solo la de su circunstancia histórica sino del pasado reciente, el siglo XIX. Por otra parte, su experiencia de ser primer mandatario por dos veces, y su formación personal en Europa, lo armaban con recursos excepcionales para explicar qué es la política misma, en la pugna permanente de individuos, personas y tendencias sociales por alcanzar las riendas del poder. Por lo demás, AG es el producto afortunado de una doble enseñanza. Haya de la Torre, a su regreso de Europa, y ya hombre con años a cuestas, le dedica algo de su tiempo a un puñado de militantes apristas, para que aprendan a pensar y a actuar en ese mundo difícil de la política, sobre todo en el Perú, tan imprevisible como la tempestad de los océanos o los inesperados movimientos de las placas tectónicas peruanas. Entre esos jóvenes, Carlos Roca, Alan García, Alva Castro.

Pero eso no es todo. Alan reside varias veces en Francia, fue alumno y luego amigo de un francés excepcional, que venciendo la lógica y los parametros mentales del cartesianismo, logra lo que difícilmente logra un europeo, entendernos. Estoy recordando a François Bourricaud. Autor de un diccionario de sociología. Lo conocemos los peruanos por una obra, hasta entonces no superada. Pouvoir et société dans le Pérou contemporain (Poder y sociedad en el Perú contemporáneo). Fue a la vez un peruanista (nombre que se da a los académicos que se dedican a estudiar nuestro Perú) y no por eso, un amplio pensador. Se ocupó de entender las raíces de la oligarquía peruana de esos años, comprende el aprismo como pocos, se interesa por los cambios en la sociología misma. Se ocupó desde Tocqueville a la cultura mestiza de la América Latina. Y de una teoría de la autoridad. Bourricaud era una enciclopedia andante. Alan lo apreciaba porque, para comprendernos, se necesita una serie de virtudes, la paciencia, la lucidez del que no es siervo de dogmas. Y estoy seguro que, de vivir, aprobaría estas líneas sobre tan querido amigo y maestro. ¿Qué les parece? Dos grandes, Haya de la Torre y el sabio francés abierto a la novedad. Esa modernidad política que aparece en el Perú en los años treinta, ese líder que era a la vez pensador y sagaz político como lo fue Haya de la Torre. Y que se repite en uno de sus hijos espirituales, en Alan. Y el drama consiste en que no entendieron ni a uno ni al otro. El resultado, lo que dijo Haya en los años treinta: «a Palacio llega cualquiera». Y eso es lo que nos está pasando. Buenalectura. Vean la bonhomía del profesor García. Cómo entiende a Piérola. Cómo nuestro sistema político es una caja negra. Cómo hay regulaciones culturales, embotellamientos del sistema. Y entre teoría y teoría, anecdotas de su propia vida. Y un adiós que hemos puesto en negrita.  (HN)

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Habla Alan García: «Piérola tuvo la oportunidad a los 30 años de ser ministro del Presidente Balta. (…) Echó a los consignatarios, (…) les quitó el guano, e hizo un contrato con una sola empresa internacional, que iba a darle más recursos al Estado. Por eso fue escarnecido, enjuiciado (…) Salió de eso y desde 1870 en adelante se dedicó a dar golpes de Estado. Era un golpista permanente. (…) Hasta que se metió en Palacio, vacío (…) Salió de ahí el 17 de enero de 1881. Un año y un mes de Jefe Supremo de la Guerra. Fue su primer gobierno. Y luego tuvo que irse del Perú (…), se convirtió en un diablo. (…) El Gl Cáceres, el héroe del momento (…) ocupó el poder. Pero después se le ocurrió poner a sus compadres, Justiniano Borgoño y después a Remigio Morales Bermudes, y después volver él. Y ya la gente comenzó a cansarse (..). Esa situación la aprovechó Piérola, con gran habilidad. Porque si a Piérola le inventaron el contrato Dreyfus (…), Cáceres, que encontró el país deshecho (…), tuvo que hacer una especie de empréstito, entregando los ferrocarriles (…) Eso fue el contrato de la Peruvian Corporation, unos ingleses que dijeron ya, te doy una cantidad y administro 99 años y me pago con la ganancia de los ferrocarriles. Gran escándalo (…) Cáceres estaba en su segundo gobierno, oportunidad que aprovechó don Nicolás para meterse otra vez a caballo, ocupar Lima con las montoneras y sustituir en el gobierno a Cáceres. Pero fue el militarismo reeleccionista el que le abrió un espacio. Y Piérola que era un demonio político, con un carismo extraordinario, superior al mío, en mi mejor momento de joven, (…) Piérola, en un país más elemental (…), dijo: tú me inventaste lo de Dreyfus hace muchos años, ahora yo te invento la Peruvian Corporation. (…)  Y ocupó Lima, 2000 muertos en las calles de Lima, y se quedó de presidente. Hizo un buen gobierno.Puso orden. (…) Comenzó una  etapa de crecimiento económico después de la guerra, cualquiera crece después de una guerra. (…)

Intentó ser por 3a vez candidato pero el Perú nunca quiere 3a vez, el Perú da dos. Pero él no había sido candidato la primera, no contaba, él había sido un golpista (…) Su primera elección fue el 95, elección entre 5 mil personas. (…) En los años siguientes, la derecha civilista no lo toleró. (…) Murió en 1913. (…) He conocido piérolistas. Cuando niño he conocido octogenarios que se decían piérolistas. Porque era un hombre eléctrico, hombre que ha tenido al final del siglo XIX y principio del XX el carisma más grande. Porque, ustedes recuerdan: en dos palabras, ¿cómo se construye el carisma? Con actos heroicos, (…) vivía dando golpes de Estado, (…) se sentía con el derecho de sublevar lo que sea.  Y se tomó el Huáscar. (…) Y el gobierno de Prado lo declaró ‘pirata’. (…)  Dio una ley (…) para capturar al pirata. (…) Los ingleses decidieron capturar al pirata, seguramente cobrar una recompensa. Y lo ubicaron (…) en Moquegua (…) y Piérola tuvo un gesto de estos que a la población la enamoran: le puso la bandera nacional al Huáscar y comenzó a cañonearse con los ingleses. Porque dijo que era un buque peruano y que no  iba a entregar el buque peruano. Los ingleses dijeron este debe ser un loco, y se fueron. Y fue la victoria de Piérola. La victoria de Pacocha. Así construyó este carisma eléctrico (…) El militarismo reeleccionista lo trajo de nuevo, convertido en el héroe del momento. (…) Ustedes han visto un cuadro clásico que hay, Piérola entrando por la puerta de Cocharcas en un caballo blanco. (…) Entra en medio de los disparos, muy erguido, (…) se sentía un napoleoncito. Bueno, pero no fue mal presidente en su segunda ocasión.

Volvamos al profesor Easton y su estructura de cómo es el sistema político en el contorno. Dice que el sistema político está compuesto por una caja negra: puede ser Palacio de Gobierno, el parlamento, los partidos políticos, no sabemos. No nos interesa lo que hay dentro (…) El sistema político recibe inputs (demandas) (…) Son los grupos de presión, los partidos políticos, las demandas sociales se expresan a través de ellos (…) Ahora bien, él dice que esas demandas son reguladas, que hay filtros en el sistema político que ordenan las demandas. (…) Uno es por ejemplo el parlamento, otro son los sindicatos, que a los derechistas les dan mucho miedo (…) pero un sindicato es un filtro de las exigencias (…) Y cuando no hay, hay que inventar sindicatos, desde el gobierno. (…) Yo inventé sindicatos, solo que no de la fábrica. Inventé APAFAs, (…) había el SUTEP, ¿ y los padres de familia? Entonces, en cada colegio, APAFA. Para el maestro ocioso que no quiere capacitarse, le pongo al frente su gallo. (…)

Hay dos tipos de regulaciones (…) estructurales —parlamentos, sindicatos—  y culturales. (…) Y a veces el sistema político hace winding puts, (…) o sea se adelanta. Eso es lo mas difícil del mundo, hay que tener gente muy inteligente dentro de la caja, para adelantarse a los inputs que van a venir. (…)

Pero hay regulaciones culturales, es decir aparece un loco (…) y ¡Viva  Sendero Luminoso! Y lo hacen callar todos los demás. Porque ya internalizamos el valor de la paz. ¡Violencia, no! gritan. Esa es una inhibición, una regulación cultural. (…)  Regulación cultural es la interiorización de valores, actitudes, que inhiben las demandas. (…)

Bien simple y lo ven todos los días: hace usted unas encuestas y dice lo que usted quiera. «El 90% dice esto», todos los que están aquí [expresando demandas] no quieren estar en contra de lo que dice el 90%, se sienten mal, desarmados, no quiero estar en el 10%. Y comienzan a compartir este tipo de filtros culturales. Una encuesta es una regulación cultural. Lo hace actuar de una manera que usted no actuaría. Mi amigo Kuczynski, pobrecito, fue producto de un concepto y de una encuesta que se llama el «voto útil». Claro, ¿quién lo decía? Canal 4, Canal N, El Comercio, Correo, todo el grupo Miró Quesada. El voto útil... Se le mete a la gente en la cabeza el voto útil. Y le inhiben… ¡No! ¡Cuidado! ¡Abajo la dictadura! ¡Fujimori no! Entonces, ya lo reguló culturalmente. ¿Y quién manejaba eso? Quienes estaban en la caja negra en el momento que eligieron: Cateriano, Humala, etc, con todas sus encuestadoras, pues es obvio, no. (…)

¿Por qué es importante la regulación estructural y cultural? Porque si no existieran, se producirían embotellamientos (…), sobrecarga del sistema. (…) Hay sobrecarga cuantitativa (…) y cualitativa (…). Cuando tenía 35 años, ya era presidente electo, se supone que yo había dejado mis cosas, mi máquina de escribir en mi cuartito de París, pero lo tenía un amigo. Entonces dije me voy allí (…) y estaba en el hotel (…) y de pronto apareció  una señora (…) Clorinda Málaga de Prado, eran 23 años después de la muerte del presidente que murió en París. Me buscaba, y esta señora formaba parte  de mis íconos de infancia. (…) Y me dijo algo importante: «Usted es muy joven (…), a usted la pasión y la emoción lo van a ganar. (…) Usted tiene que hacer como el presidente Prado (no dijo Manuel), ver las cosas con gran lejanía y con mucha serenidad. Porque en el Perú todos, los ricos y los pobres, piden todo al mismo tiempo. (…) Y usted debe tener su objetivo, escoger qué es lo que quiere hacer porque si se pone a escuchar a todos (…), ya no va a hacer nada.» Y se fue la señora. De hecho en mi primer gobierno, no la escuché, yo quería  hacer todo, todo, 70 hospitales al mismo tiempo… Todo. Y en el segundo gobierno (…) yo quiero bajar la anemia, construir tales cosas, bajar la pobreza, hacer crecer el país. (…) Y ese pedido, no voy a hacerlo, entonces uno escucha nomás, pero lee en los ojos de los demás ‘este no me está haciendo caso’ y dice ‘es muy presumido, soberbio’. No, no es eso, es que no puedo hacerte caso, hacerle caso a los 10 mil con que uno se encuentra. (…)

Esto, la sobrecarga, puede llevar a una crisis del sistema (…),  el goulot d’étranglement, un embotellamiento. El sistema puede crear sus filtros, por ejemplo la mesa de diálogo. (…) Y que venga la Iglesia, y los curas, con tal de figuretear ahí… (…) Han arreglado (…), le ha creado usted un filtro. Que no dude que la mitad de esos campesinos de Cochabamba, Chahuahuacho, Fuerabamba…, todavía ven con temor a los curas. Ahí está el recuerdo de Valverde, plaza de Cajamarca de 1532 «salid cristianos que yo os absuelvo». Entonces, aunque los tiempos cambien (…) se parece mucho a Pizarro esto. Por eso que el presidente Rojas de Fuerabamba salió y dijo: «yo he firmado porque me dijeron si no firmas te metemos a la cárcel». Se reprodujo exactamente el 15 de noviembre de 1532 en Cajamarca, soldados con armas más cura¡! Bueno, pero esto es una regulación. (…) Allí se les disuelve, los campesinos salen medio emborrachados de tanto argumento y ya! firmo,  firmo… Bien, pero van a incumplir después! Porque eso es lo que tiene que prever el sistema. Pero el sistema ganó 15 días, y puede salir el presidente esa misma noche diciendo «ya, los logros de Fuerabamba…». […]

No hay cosa peor que leer en el teleprompter. (…) Pida la palabra es un buen texto de Alan García para aprender oratoria. (Risas) ¿Ustedes no lo conocen? (…) Es bastante buen manual que al final, es lo que yo sé hacer, comunicar. El Sr Presidente no sabe comunicar, no digo que no hable pero que hable con un papel, es más auténtico. (…) Lo que está diciendo a la población es [con gestos descoordinados] no estoy diciendo lo que pienso. La gestual, los ojos, el cuerpo están hablando por uno. (…) ¡Eso es fatal para el orador! A mí me han puesto unas diez veces teleprompter, y jamás acepté, prefiero titubear en algún momento (…) es más auténtico (…) [sino] intenta hacer unos gestos que no van con la paporeta. (…) Conclusión: sale el mensaje y ha bajado tres puntos, ¡por el mensaje! Si lo ve más gente, baja más. No hagas lo que no naciste para hacer. Yo no puedo bailar ballet, aquí. (Risas) No nací para eso. Bueno, tú no hables, deja que hable otro —¿no has puesto a un actor?— que seguramente habla mejor. Bueno que salga el actor … Uy, uy no, yo soy el presidente, y ahí viene el problema. Ya está en competencia con el actor. (…)

Yo me acuerdo que mi vecino era el Sr Hurtado Miller en Chacarilla, era un populista, pero una gentil persona a la cual le debo la vida. Porque la noche del golpe aterricé en su casa. Después de muchas peripecias. Pero Hurtado Miller era digamos un peso pesado, sólido, fuerte, grande, que había sido Ministro de Belaunde. Después fue nombrado 1° ministro por Fujimori, porque él había estudiado en la universidad Agraria con Fujimori. (…) Frente a Fujimori, él era mucho lote. Yo me acuerdo que después vino a mi casa, después de dar su primer mensaje en televisión. Y me dijo ¿qué te pareció? Bien, le dije, pero ya perdiste el puesto. No, ¿por qué dices eso? Ay, hijito, le dije, tú no te puedes mostrar más inteligente, más hábil, más solvente que el dueño de la pelota que está en Palacio de Gobierno. Seis meses duró… Seis meses. Bueno, el actor, se fue a Fuerabamba, pero el dueño del circo dijo, no, no ¿por qué se va él, y yo? ¡Yo hablo esta noche! Y a la carrera hizo su mensaje. Es más o menos la historia del mensaje tal y como conozco actúan los personajes políticos, ¿no? (…)

El sistema necesita no solo inputs, sino sostén. Back-up, respaldo, apoyo. Y esos se lo inventa otra vez con las encuestas. «70% de apoyo al gobierno». La gente no quiere estar con el 30%, eso se llama homeostasis (…) Nuestro cerebro está hecho para equilibrar y apoyar nuestras decisiones. Está hecho para seguir la corriente. (…) La gente nunca quiere estar en contra de la mayoría. (…) Hay que ser cristiano primitivo para estar en contra de la mayoría. (…) Cuando cayó Kuczynski, una persona cerquísima a mí se iba a una reunión de empresarios, en el Country. El pobre Kuczynski ya estaba fuera y a los tres días hubo una reunión como de 200 empresarios y le dije, mira, lo único que te pido es que me hagas este favor, es para mi curso, y le vas  preguntando a la gente (…) si han votado por Kuczynski. Resultó que solo el 20%  de los empresarios había votado por Kuczynski, o casi nadie. Nadie quiere estar con el que perdió, nadie quiere estar contra la mayoría. Entonces invéntense una encuesta y tendrá apoyo. Inclusive hay una encuestadora que se llama Apoyo. ¿O no? (Risas) (…)

A propósito mañana tengo que ir a un juicio que me armó Datum hace tres años …(…)Lo que pasa es que por perseguir después al Sr Fujimori, a Vladimiro, se olvidaron de las encuestadoras. (…) Pero están los juicios abiertos todavía.

                                                      […]

En la próxima clase, veremos, rápidamente, las funciones políticas más desarrolladas, más aún que esto. (..) Yo sigo la politología americana porque es superior a la francesa. Yo he sido muy francés en mi formación, pero los norteamericanos, en ciencias políticas, se llevan de encuentro a todo el mundo. Son unas máquinas para modelizar. Veremos funciones políticas, y después (…) quién está en la caja negra y por qué. (…) Y podremos ver al medio, si es que no me dan preliminar como quiere un loco que hay por ahí (risas), al medio me gustaría adelantar un concepto y un autor, que se llama Maquiavelo. Podría haber comenzado con él o terminar con él, pero (…) podemos hacer un parentesis sobre el más grande científico político de la historia que se llama Maquiavelo. Repito por favor y díganlo a todo el mundo: jamás dijo ‘el fin justifica los medios’. (…) Un tipo demasiado inteligente para pasar a la historia con una frase tan cínica. Pero que todos hacen, porque lo terrible del ser humano es que rechaza en la teoría lo que en la práctica normalmente hace. (…) Entonces, vamos organizando nuestro sistema para después interpretar quién es el que manda, quién ejerce el poder y por qué razón y como sabemos, por un tiempo. Porque nadie lo ejerce vitaliciamente. No hay caso (…)  [Luego les encarga trabajos].

Espero estar con ustedes en la próxima clase y si nooo, déjenme decir algo: me harán el más grande favor de mi vida, me harán presidente por 3a vez. Acuérdense. No se rían. De eso sé algo. Mi país —no solo nací aquí sino lo escogí para vivir— es un país que tiene a veces envidias chiquitas, no, ¿Por qué tiene tanta suerte este? ¿Por qué lo eligen dos veces? ¿Por qué subsiste tanto tiempo? ¿Por qué habla tan bien? ¿Por qué cuando era joven era guapachoso? ¿Por qué dicen que las mujeres se enamoraban de él y que domina a los hombres mentalmente?… ¿Por qué? Entonces hay un resabio que dice ¡maldición, maldición, ¿y por qué yo no?! Y lo que quieren es ver al héroe encadenado. Pero dejen pasar un mes y verá cómo lo reconvierte. La historia está llena de ejemplos así. Yo que Vizcarra haría lo que hizo Fujimori: anda vete. Fujimori fue más inteligente, anda vete. El que lo deja adentro, lo deja a uno con cólera y yo te tumbo. Es más fácil, y te tumbo desde dentro.

Les voy a contar un tema para que vean la fuerza de la política. Ustedes son muy jóvenes (…) pero durante Velasco, años 1975, apareció una revista Kausachum, del señor Augusto Zimmerman Zavala, periodista, que a la postre terminó siendo mi amigo. No sé por qué. Un arequipeño que había sido, cómo no, el hombre de El Comercio. (…) Pero, llegado Velasco, traicionó, (…) y además fue entre los que tomaron le diario El Comercio después, y toda la prensa. (…) Pero pasó Velasco, y se quedó solo. (…) Muy inteligente… La revista solo hablaba de temas militares. Había hecho una red de coroneles, capitanes, qué sé yo, que le daban datos de corral, del comando del Ejército, le daban datos (…) y siempre entre los militares hay algo que huele mal, una compra de aviones, de fusiles, el rancho militar, quién ocupa la Villa militar…, siempre hay un problema. Entonces, Kausachum solo se dedicaba a vender noticias de los militares y para los militares. No se vendía en el quiosco en la esquina, no le interesa. (…) Los oficiales de los cuarteles, de la escuela militar, era lo que le interesaba. (…) Época del gobierno militar, en segunda fase, estaba Morales Bermudes, con el General Cisneros, con Pedro Richter.  Yo ya era secretario de organización del Apra y supongamos, me hacía notar en el país (…)  Ya me conocía el país. Y los militares metieron a la cárcel Zimmerman por todas las barbaridades que decía contra nuestras sagradas FF.AA. (…) En Lurigancho.

Cuando un día recibo una llamada extrañísima: lo llama el Gl Pedro Richter, Ministro del Interior. Yo me asusté pues. Tenía 28 años. ¿Qué pasa? – Sí, general… -Quisiéramos hablar con usted en la casa de un amigo común, un abogado que yo conocía también. Cómo no. Y yo fui,  y aparecieron el ministro de Guerra y el ministro del Interior, dos generales ahí. Pero qué pasará acá… Y me dijeron lo siguiente, para que vean el poder de las cosas… -Sabemos que usted es amigo de Zimmerman -Sí, bueno sí, es muy simpático conmigo, es muy mayor pero sí, es mi amigo. -Queríamos pedirle un favor. Él continúa publicando Kausachum, y cosa feroz, «han comprado paracaídas usados; los soldados se mueren», no sé, lo que sea. Seguía publicando otro, su n°2. ¿Qué me pedían los todopoderosos militares, ministros de Guerra y del Interior? -Lo vamos a poner en un automóvil y va a entrar sin que nadie se dé cuenta a Lurigancho y usted le habla a su amigo Augusto Zimmerman, por favor que no siga publicando Kausachum. Yo salía riéndome a carcajadas. El gobierno militar, todopoderoso, ¿y le tiene terror a un un señor que tiene encerrado en la cárcel porque publica Kausachum?

Y claro, podían incautar Kausachum, pero eso se hace en un mimeógrafo y sale de nuevo Kausachum en todas partes. Y los primeros que compran siguen siendo los militares, para saber las barbaridades que hacen sus jefes. Yo me reí mucho y bueno, acepté el pedido de los jerarcas y fui a ver a Zimmerman. -Tú no vas a creer por qué vengo a verte, vengo como un favor a los militares, a toda la Fuerza Armada del Perú, con todos sus tanques, sus aviones, que te pide por favor que no sigas publicando Kausachum. Llegamos a un saludable entendimiento. Le dije, mira, oye tú no te puedes quedar 5/8 meses aquí en Lurigancho. Me dijo: -Eso lo ha organizado este general porque ha negociado las balas y no sé qué. Entonces, le dije, bueno ya, sigue hablando de otros pero no de ese general que es el que te ha traído a la cárcel. Y salió, y siguió publicando Kausachum. Pero para que vean el poder que tiene un hombrecito desde dentro. Porque el poder, como dijo Parsons, es circulante, no está en una sola mano. Va y viene. Todos participamos del poder. Y hay que ver las debilidades de la caja negra para hacerle un gol… Muy bien, nos veremos el próximo martes (…) Muchas gracias.

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Se incorpora, son las 21:57. A 8 horas y media de que le toquen la puerta para darle la «preliminar».

Publicado en Café Viena, 28 de mayo de 2019

Film «Retablo» y valores andinos

Written By: Hugo Neira - May• 28•19

Este sábado, o sea anteayer, me pegué un atracón de cine. Dos películas. Una tras otra. Después de horas y horas de clase. Mis alumnos trabajan y les queda solo el fin de semana para una maestría o un doctorado. Por mí, hubiesen sido tres películas al hilo. ¿Por qué no? El  horario de los cines no lo permite. Debo confesar que soy un cinemero sin muchas exigencias estéticas. Por ejemplo, me he visto todo los Drácula posibles, no solo al legendario Béla Lugosi sino hasta Drácula cowboy, vampiros japoneses, vampiros negros, y no podía faltar, vampiros gay. Esas modificaciones son lo que llamaría un funcionario del Banco Mundial, «significativas». Cuando encuentro ese vocablo, me desespero. Quiere decir que algo tiene importancia, evitando decir si es para bien o mal. «El llamado de Maduro es significativo». Pero no se dice si es para quedarse o para irse. Claro, son funcionarios internacionales y tienen la costumbre de lo impreciso. Allá ellos.

Una de las películas resultó ser «significativa». Y no la otra. Vimos Aladdín o mejor Aladino. Y fue la segunda película, Sin embargo, no deberíamos asombrarnos de la calidad del cine peruano. Retablo viene después de Paloma de papel (Fabrizio Aguilar, 2003), sobre lo que se ha llamado la ‘guerra interna’, y que yo en una columna en La República (06/11/03) llamé paloma de sangre: «cumbres nevadas y hermosísimas del Perú, y la violencia de los hombres». Después de Wiñaypacha (Óscar Catacora, 2017), una pareja de ancianos en su rutina: no tienen servicio de agua o de luz, y sin embargo se les ve sanos y con una envidiable destreza en todo lo que hacen. No era un film sobre la magia andina o los efectos de la ayahuasca. En nuestro terrible y amado país, la realidad sobrepasa la imaginación.

En esa línea de calidad se halla Retablo. El lector entenderá que hablo de películas que califican como dramas. No me estoy ocupando, en consecuencia, de las más taquilleras como ¡Asu Mare!, la versión del mundo criollo, como solo jarana y gracejos, pero no calza ni con la vida misma ni con la estética. Como si no hubiera drama en el mundo urbano peruano. Curiosamente, el drama por lo general es andino o rural.

Retablo es la historia de un padre y un hijo, el padre tallador de retablos y el hijo su fervoroso discípulo y ayudante, maestro en ese arte tan peruano. Ahora bien, hay momentos en el transcurso de la película que un grupo de humanos, tanto varones como mujeres, se dejan ver con naturalidad. Y segundos después, son las figuras inmóviles de un retablo. El tránsito de la vida real y la imagen artística, y por lo tanto quieta para siempre, se suceden una a otra. Más allá de la belleza queda el enigma. Esa métafora ¿qué nos quiere decir? ¿El arraigo, lo acostumbrado, es invencible? ¿El molde, el prototipo del hombre andino, es inamovible?

Ahora bien, el actor que hace de padre (Amiel Cayo), es una combinación de campesino y de señor de pueblo. Me hizo pensar repetidas veces en José María Arguedas, que podía ser poeta, y a la vez, explicarnos qué era el Misitu, es decir el toro salvaje, la encarnación de un auki de las punas. En la mitad de la película, me estaba preguntando si esas idas y venidas de padre e hijo por aldeas, era algo como una suerte de homenaje a Los ríos profundos. En la oscuridad de la sala me preguntaba si esto conducía a algún tipo de crueldad  o perversión que desembocara en algo parecido a los abusos de la opa Marcelina en Los ríos profundos. Opa quiere decir retardada, tonta. Y a mi sorpresa, el relato gira brutalmente. El personaje central se vuelve el hijo, Segundo Páucar (Junior Béjar), un muchachito de 14 años. De casualidad descubre algo en el comportamiento del amado padre. Pero no voy a ser un aguafiestas diciéndoles qué descubre. Vayan a ver Retablo y saquen sus conclusiones.

El mayor acierto en Retablo, es el drama del joven Páucar, dividido en el amor paternal y la vergüenza. Este film nos pone, con rara sinceridad, en el medio rural, en particular en el mundo de los varones. Se les ve en fiestas, pero también en juegos feroces, como el que consiste en batirse a punta de latigazos. Y el combate a puño limpio. El otro acierto, los silencios de Segundo Páucar. Retrato del varón andino, gente de pocas palabras, lacónicos y en el caso de este drama, con más razón, callados. La reserva de Páucar, a sus 14 años. La película tiene como versión original el quechua, y Páucar retiene su dolor en dos lenguas, ante la madre, magníficamente encarnada por Magaly Solier. 

Ahora bien, Wiñaypacha fue un film metáfora: la imposibilidad de una completa autosuficiencia. La pareja de ancianos, pese a sus habilidades, no pueden vivir aislados. Pero ese drama era estrictamente local. Y hubo un paso a lo universal con La teta asustada. La historia de una muchacha que dice tener un solanum tuberosum —una papa— en la vagina para evitar el acoso sexual. Ahí se juntaron las dos culturas, la heroina sube y baja por cerros que pueden ser los de Lima. Sin embargo, la película y esta nota periodística, tocan un tema delicado. No diré más, pero les aseguro que los partidarios del movimiento LGBT+ van a pasar un mal rato. Van a ver cómo varones y mujeres de los Andes se oponen y no admitirían la ‘ideología de género’. Recomiendo ver ese film. ¿Un «ethos comunitario»? La cultura tradicional no solo tiene el ayni y la minka, sino un gran respeto a la naturaleza. Lo digo para que reflexionen esos cuantos que en Lima quieren imponer formas exógenas.  

Publicado en El Montonero., 27 de mayo de 2019

https://elmontonero.pe/columnas/film-retablo-y-valores-andinos

Decentes. Los hay pero no se llaman así

Written By: Hugo Neira - May• 23•19

En lengua castellana el decente es el que es modesto y honesto. Pero, una casta a la vez dominante e inepta, le ha dado otro sentido. «El ideal de la decencia lo defiende la élite limeña para mantener privilegios sociales después de la Independencia. Alegaban una superioridad moral que les otorgaba inmunidad ante la aplicación de la ley» (Pablo Whipple). Sin embargo en mi vida, he hallado, afortunadamente, muchos decentes. Citaré apenas unos cuantos.

Había una vez un joven peruano que regresa de México y escribe para devolvernos un Piérola diferente, y a la vez, darle doctrina al partido Perú Posible, desde un concepto el «posibilismo». Hugo Garavito brillará en el periodismo y en los medios. Su idea-fuerza fue la Democracia Social. Sin embargo, Toledo, ya presidente, lo despertaba a medianoche, preocupado por lo que escribía. Toledo siguió en lo suyo. Y la decencia de Garavito, en ese amanecer democrático, se fue con su creador.

Decente es el íntegro, el sincero. Pienso entonces en Alberto Adrianzén, en su adiós a la izquierda. En junio del 2007, se va diciendo «no sirven ni para la revolución ni para las reformas» (Socialismo y Participación, n°103). Pienso en Béjar, después de las guerrillas de 1964-65, admite sus errores en un balance sin mentiras. Pienso en ese momento alto de la izquierda cuando Mirko Lauer convoca a Félix Arias Schreiber, Gustavo Espinoza, Ricardo Letts, Carlos Malpica, Francisco Moncloa, Felipe Portocarrero. Ninguno esperaba enriquecerse mediante algún rango en el Estado. Pienso en Flores Galindo, su franqueza, «la nueva izquierda, sin faros ni metas». Y luego, Tiempo de plagas,  y su testamento, admirable: «Algunos imaginaron que los votos de la izquierda les pertenecían. Pero las clases populares piensan, aunque no lo crean ellos. Los pobres no les pertenecen».

¿Qué pasó? Conversaban gentes muy diferentes. Armando Villanueva y Pablo Macera. Y Jorge Basadre con Macera, que es el más grande historiador en vida, aunque los cubileteos en San Marcos lo llevaran a un voluntario alejamiento, en una Chosica convertida en Santa Helena. No todo es trampa y ambición. ¿Qué objeción a la trayectoria de Rafael Roncagliolo como ministro en Torre Tagle? Y no hay interés alguno cuando la caridad filosófica de Francisco Miró Quesada intenta darle una doctrina a Acción Popular de Fernando Belaunde. Decencia es el NO de Raúl Porras Barrenechea, en San José de Costa Rica.

El deseo de enriquecerse, como meta un caserón en Las Casuarinas y algunos millones en un paraíso fiscal, es de nuestros días. Pero mientras se vienen abajo unas capas sociales, Carmen McEvoy sigue creyendo en la forja de la nación, y Martín Tanaka discute estos tiempos de la antipolítica. Y ante Sendero Luminoso, los escritos con coraje de Iván Degregori, su Qué difícil es ser Dios, es lo mejor que se ha dicho sobre las ambiciones de Abimael Guzmán, dignas de Gengis Kan.

Hemos llegado al final de este artículo y de mi presencia en este diario. Me han hecho saber que prescinden de mis artículos. Acaso una persona como yo resulta imprevisible para los poderes fácticos. He citado a intelectuales. Porque desatendidos por las nuevas generaciones, son lo mejor que tuvo y tiene el Perú. Incluyendo a los que se fueron, Pásara a Salamanca, Scorza, Julio Ramón Ribeyro y Vargas Llosa, a París. Algunos hemos vuelto. Y aprovecho para decir que jamás el director de este diario, Juan José Garrido, me observó un artículo. Este es un adiós sin rencor.

Publicado en El Comercio, 22 de mayo de 2019

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/decentes-hay-llaman-hugo-neira-noticia-637418

Alan García, 16/04/2019. Profecía y coronación: la última clase (1/2)

Written By: Hugo Neira - May• 21•19

Consideración previa

La presente crónica recupera para el gran público la última clase de Alan García. La fuente es la grabación de esa clase suya en el Instituto de Gobierno y Gestión Pública ante sus alumnos. Es un tanto larga, pero la hemos abreviado guardando los párrafos decisivos. Pocas veces se tiene a un profesor que ha sido dos veces Presidente y además culto, amante de la historia peruana, y como apreciará el lector, un profesor que pasa serenamente de los hechos históricos a la teoría. Este es un documento excepcional. En diversos pasajes, desfilan los presidentes del siglo XIX, la Guerra del Pacífico, Nicolás de Piérola, Manuel Prado, sus éxitos y también sus errores. Todo ello, con afabilidad y una familiaridad que no puede tener un historiador sino alguien que también ha sido Presidente y conoce lo difícil es que llegar en el Perú al poder, y mantenerse en él. Los alumnos que escucharon esa clase no la olvidarán jamás. Porque en ella, además del talento de Alan García, su buen humor y bonhomía, hay alguien más en esa sala de lecciones de la Universidad San Martín de Porres. Y ese algo es el drama de la historia peruana y la presencia de la muerte. Frases como «en la vida hay que escoger un momento para morir», son referencias inesperadas al ángel de la muerte. Cuenta que «va mucho al cementerio», para irse acostumbrando (¡!) Sus alumnos se quedaron intrigados por esas confesiones, pero ahora ya lo sabemos, era un adiós. Hemos dejado esas líneas en negrita, para que el lector no pierda de vista los signos y señales de algo decisivo.

Se seguirá diciendo sandeces por el suicidio de Alan García. Pero tarde o temprano, se darán cuenta los peruanos que fue una inmolación. Y si en el Perú hubiese hombres capaces de respeto por su dignidad personal, al punto de negarse a que los saquen de su casa con las marrocas en las manos, entonces seríamos una Esparta andina. Y no el país amorfo de estos días. 

Que el lector disfrute. La lección final de un guerrero que amó el Perú y a los peruanos y les dedicó, fueran lo que fuesen sus defectos, la vida entera y también cómo se muere, para que acabe el Morro de iniquidades de estos años sombríos. (HN)

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La clase comienza cuando Alan García les dice que va explicar en teoría qué es un sistema y luego pasa a la historia, a la fuga de Prado en plena guerra. «Vieron el sistema político, el sistema social, y ahora el sistema a secas, la caja negra de Easton». Les explica los inputs, «la forma de moderarlos». Y luego una delicia de narración de la historia: cuenta cómo Prado abandonó el poder y las consecuencias.

Habla el Pr Alan García

«El Perú se quedó sin mando cuando los chilenos lo invadieron, un Piérola oportunista aceptó ejercerlo», y cuenta cómo era, qué hizo. «Desembarcaron en Paracas y en Lurín (…) Prado entró en un desánimo atroz, se fue, es su culpa enorme siendo Jefe de Estado. El vicepresidente era el Gl La Puerta, que tenía el defecto de ser cojo (…) ¡No al cojo La Puerta! Tuvieron los civilistas que designar alguien (…) Nadie quiso aceptar. Esa noche, nadie quería la presidencia del Perú, ahora se mueren y siempre se han muerto por querer ser presidente… Entraron 24 mil hombres, y no tenemos ni una pistola para hacerles frente, el que se haga cargo va a ser el culpable». Y mientras discutían los civilistas, «Piérola con 20 hombres se metió a Palacio, en la caja negra, se declaró Director Supremo de la Guerra. Aprobamos que haya entrado Piérola: que se hunda él (…) Gobernó durante un año desorganizando todo, era tan inteligente como desorganizado y pasional. Si usted le caía mal, lo destruiría. Porque Piérola era así, básicamente porque era de ese tamañito, 1,62 m, le tenía cólera a todo el mundo. (A mí me hubiera odiado, como algún periodista. Odiado, ¡soy el diablo!) Entonces, no tenía idea militar, pobrecito. No es su culpa pero ¿para qué te haces cargo de un país en guerra si no tienes idea? A él se le metió en la cabeza, por ejemplo, que los chilenos iban a desembarcar en Ancón —él llegó a esa conclusión en su escritorio— y van a atacar Lima por el norte». (…) «Y se llevó los mejores cañones a la punta del cerro. (…) «Nunca vinieron por ahí, tuvieron luego que volar los cañones para que los chilenos no se los lleven (…)  Luego cometió el segundo error atroz [su estrategia de defensa, y les explica, con un croquis, las dos líneas, desde el Morro hasta la pampa de San Juan, y la otra, en Miraflores, hasta el fondo Vásquez] (…) Ya saben que los chilenos han desembarcado en Paracas y Lurín (… ) Es para matarlo al chiquito, ja… Dos líneas, ¡absurdo! (…) Defienden a medias (…) La batalla de San Juan en Chorillos es una batalla heroica, es la más bella, la más social, la más importante que ha tenido la historia del Perú. (…) Hubieron [en la primera línea] 8-10 mil hombres, organizados, pero no eran del ejército, el Ejército estaba en Arequipa.  Eran los sastres, los magistrados, los bomberos, los estudiantes (…) Mi bisabuelo estuvo aquí, Francisco Ronceros Pagador, (…) junto al ministro de Guerra, Miguel Iglesias. (…) Cómo se le ocurrió dividir a su fuerza social…  La batalla de Miraflores se llama ‘la gran cabalgata hacia Lima’. (…) Los chilenos, no son tontos pues, son más militares que nosotros, son formados por los alemanes pues, no por los franceses, para desfilar, como aquí, (…) y dijeron vamos a atacar por acá, y a las 5 de la mañana del día 13 de enero de 1881, atacaron, y la gente de Cáceres se desbandó. Era la hora negra de Alejandro Avelino Cáceres. (…) Retrocedió, se fue a Miraflores. En cambio Miguel Iglesias, ministro de Guerra, coronel, perdió a sus dos hijos en las faldas del cerro y resistió hasta la una de la tarde, (…) herido con dos balazos. ¿Por qué no volvieron las fuerzas a apoyarlo? De allí nace la leyenda de Cáceres (…), le dijo a Piérola: ‘están borrachos, vamos a atacarlos ahora’. Eso se contaba en los libros de Historia. (…) Los peruanos incendiaron Chorillos, unas 200 casas, nada más, tampoco quemaron Roma. Y los chilenos, no son tontos, pues, tendrían 2000 hombres borrachos ahí, y 22 mil hombres armados en todas partes¡! Es la leyenda que se lanzó Cáceres para justificarse (…) Y el tercer pecado del Sr Piérola, (…) desde el Morro, agarró su caballo blanco, y con un edecán se bajó por Agua Dulce y subió por la bajada Balta (…), a la casa del Sr Schell, cónsul alemán, donde almorzó. (…) Tú huiste de la batalla. En la vida hay que escoger un momento para morir. Si hubiera muerto en el Morro, Grau y Bolognesi serían menos que él. (…) Abandonó la capital (…) Miren lo paradojal que es la política. Él se metió porque el Presidente huyó. Él ocupó el cargo de Presidente y también huyó… Después de tres meses en la sierra, el Director de la Guerra vino a Lima con el rabo entre las piernas, y fue a ver a Patricio Lynch, general,  jefe de las tropas de ocupación chilena. Y le pidió pasaportes, para salir del Perú. Y nuestro Director Supremo de la Guerra salió con pasaportes chi-le-nos, ya. Entonces, no escupas al cielo que en la cara te cae. Contra Prado porque ha huido pero tuviste que huir de la batalla y después del Perú… Es terrible la historia. La historia es dramática (…) Y la historia del Perú es tan triste. (…) Murieron muchos peruanos, 5000, y 2400 en el Morro, un lugar heroico».

En la explicación de la historia, Alan García introduce situaciones que conoció cuando presidente. Son acaso anécdotas pero muy significativas para entender las ambiciones de cierto tipo de empresarios y el poco respeto que le tiene a nuestro pasado histórico. El poco respeto a la patria peruana. Sigue hablando AG:

«Una vez, yo ya era presidente (…) y llego a La Herradura y veo postes, estaban haciendo una especie de andenes en el cerro. ¿Qué es esto? Me bajé… Se van a construir edificios, la firma GREMCO, de los señores Levy. Me dio tal cólera, porque yo tengo gente acá mía en la pelea, yo dije por qué no se van a construir esos señores al Muro de los Lamentos. Para nosotros, este es un lugar sagrado. Entonces, Decreto Supremo; eso se llama poder. Declaras intangible el conjunto del Morro Solar. Se acabó. Juicio contra el Perú en el SIAL. Lo perdieron. Y me odian. Ahí deben estar financiando sabe Dios a quién… Me odian porque dijeron que perdieron millones. Y eso, se los había dado un alcalde chorillano inconsciente de lo que vendía. Se lo vendió por 5 millones, el alcalde Gutiérrez Weselby, alcalde de Chorillos. (…) Lo bloqueamos. (…) Esto, el Morro, es más grande que Arica. (…) Los militares tapan esto, porque el héroe fue Miguel Iglesias. Si Iglesias muere, sería pues un héroe inmenso. ¿Pero qué ocurrió con él? Herido, los chilenos lo deportaron a Chile. Vivió en Chile un año, después de lo cual le dijeron vuélvase al Perú. Y se fue a Cajamarca, lejos de Lima donde estaban los chilenos, donde tenía su hacienda que se llama Montán (…) hasta ahora existe. Estuvo allí dos años, se dio cuenta de que los chilenos eran cada vez más (…), por todas partes, y no tienen traza de irse… Van a quedar 10 años. Para ser héroe, hay que tener valor. Peleando en el Morro, pero también aceptar que estamos perdidos. Hay que sacar a los chilenos, cueste lo que cueste.»

Prosigue AG. «Él hizo lo que se llama el Grito de Montán: un pronunciamiento desde su hacienda. ‘Necesitamos un gobierno que acepte la realidad, porque hasta entonces no había gobierno. (…) Bueno, ustedes ganaron la guerra, ¿con qué se van a quedar? Las salitreras de Tarapacá. OK, pero desocupen el resto del Perú. (…) Sé que seré odiado por eso por las generaciones venideras pero si yo no lo hago, nadie lo hará. Y los chilenos se quedarán 20 años’. Lo dice, y lo hizo. Entonces, el Ejército resucitó y dijeron ‘traición’. ¿A qué, si iba a recuperar el Perú? En su mejor momento el señor tuvo mil hombres y los chilenos eran 30 mil. 24 mil llegaron y siguieron llegando. (…) Transó un acuerdo sabiendo que lo iban a escarnecer. Después de lo cual se fue a su hacienda y murió allá. Pero los militares, se volvieron caceristas. Y maldijeron a Iglesias (porque sino tenían que reconocer su acto heroico). Y miren como es la vida. En este 2° gobierno, un día me fui a la cripta de los héroes, yo camino mucho en el cementerio porque al final yo voy a acabar allí, entonces miro y me voy acostumbrando. No me da miedo la muerte porque me acostumbro, tengo mi sitio, ya sé donde voy a estar y no hay problema. (…)En la cripta, uno piensa. Y después caminé por una avenida, y estaba el presidente Leguía, que yo admiro, modernizante, pateó al civilismo, lo maltrató, muy bien, después se vengaron. Mientras pudo, golpeó a los guaneros. Y estaba caminando, y de pronto veo Miguel Iglesias. Miguel Iglesias, ¿este es el presidente Miguel Iglesias,  el héroe de Chorillos? – Sí, está ahí. – ¿Y por qué no está adentro? (…) -Bueno, no, así lo ha decidido el Instituto de Estudios Militares y no sé qué… Ah no, le dije, yo he estudiado la historia, y conozco cada hora de la historia del Morro Solar y la defensa… Entonces, ¿qué es  poder? ¡Poder! Decreto Supremo: ‘los restos del General Miguel Iglesias serán incorporados al Panteón de los Héroes’. Hay que hacer justicia. Entonces, que arrugaron la nariz, que no sé qué dijeron… ¿Quién arrugó? Bueno, el jefe del Instituto, el general… Mire, mire, a ver. Poder. ‘Déjese sin efecto la resolución que nombró al Gl no sé qué …’ Una rúbrica, adiós. ¿Quién sigue? ¿Quién no quiere más? Silencio. Se cuadraron. Y todos a desfilar el día que lleve Iglesias al Panteón, listo. Poder. Pero es que hacía justicia. Y me falta hacer justicia con el pobre Leguía, que lo han maltratado mucho, pero ya no tendré oportunidad, se la daré desde el cielo; mi abrazo a Leguía.»

Como decíamos al principio, la sombra de la muerte, en este adiós.

Seguiremos con la segunda parte, la próxima semana. AG sigue con Piérola, su carisma. Qué es la caja de Easton o sea, el sistema político. Por qué las APAFAS, el «amigo Kuczynski», los campesinos de Fuerabamba, qué significado tiene para ellos el “yo he firmado” desde 1532. Y las críticas al presidente Vizcarra que no puede improvisar un discurso público sin la ayuda del teleprompter, y al que recomienda su libro, Pida la palabra. Pero entre ironía y broma, si lo entienden, «pero si no estoy, me harán el más grande favor de mi vida: presidente por 3a vez».

Sus últimas palabras. Ni sombra de rencor ni de odio. Alan García, político republicano. Vale decir para todos.  

Publicado en Café Viena, 21 de mayo de 2019

De pronto, voces sensatas

Written By: Hugo Neira - May• 20•19

Hay días en que doy clases desde la mañana a la noche. Y el sábado pasado, llegué a casa tras horas de dictar cursos, pero mi cabeza funciona de modo singular. En vez de estar fatigado, me era imposible descansar de inmediato. Me dije a mí mismo que un tanto de televisión no me vendría mal. Y el azar hace bien las cosas, puesto que caigo sobre «Enfoque de los sábados» en RPP, la repetición del programa sabatino de Raúl Vargas. Y ese día estaban Juan Sheput, Mauricio Mulder y Vitocho, es decir, Víctor Andrés García Belaunde. Y por cierto, el mismo Raúl, con preguntas adecuadas y reflexiones profundas sobre la situación tanto del gobierno como de la sociedad peruana.

La verdad, no seguí el programa desde su inicio, pero alcancé a escuchar a Juan Sheput cuando decía que no se alcanza a saber si los peruanos quieren «un sistema presidencialista, o parlamentario, acaso un híbrido». Sheput argumenta a través de nuestra historia, recordando que la modificación institucional de 1993, es decir, la constitución de Alberto Fujimori, acrecentó el poder presidencial hasta sus últimas consecuencias. O sea, ciertas reformas pueden ser la puerta a nuevos autócratas. Sheput analiza las reformas de la Comisión Tuesta pedidas por el presidente Vizcarra, si le entiendo bien, sobredimensionan al poder Ejecutivo, desequilibrando los otros poderes del Estado.

Me quedé pensando, unos minutos, en la ironía de la historia. Es decir, la facilidad con que Fujimori en tanto que presidente, disolvió un parlamento, sin imaginar que ese mismo recurso, en el futuro sería la espada de Damocles para quebrantar oposiciones consideradas facciosas e instaladas en un parlamentarismo de oposición, es decir, el fujimorismo de Keiko, su hija cuando PPK presidente. ¿Pero lo era? Lo que hemos visto, desde el 2018, es un Presidente sin partido ni mayoría parlamentaria, luciendo una magistratura legal pero débil. Y débil también el poder parlamentario. El resultado lo sabemos. Rivalidad interminable. Conflictos ya no de partido o tendencias. Un impasse. Políticas ineficaces o acaso al revés, ¿la falta de política?

Pero en el Perú, tan baja está nuestra cultura política que una gobernabilidad dividida es aplaudida. Lo que llamaba hace años Tulio Loza, el «populorum» se divierte y a la vez se enoja. «La tendencia natural en la América Latina —dice el politólogo Arturo Valenzuela— ha sido el multipartidismo o sistemas bipartidos». ¿Pero qué pasa en una sociedad en donde se hace lo imposible para que los partidos futuros, fragmenten y no unan?

Mulder nos hace entender que el estructurar nuevas alianzas no es, al parecer, la meta del Presidente. Para Mulder, «es la popularidad». La verdad es que se nota a un político preocupado por el alza o baja de las encuestas. El profesor Juan J. Linz, español y alemán, ante los problemas de las democracias señala que su funcionamiento es gobernar por intervalos regulares, pero no con «magistraturas vitalicias». Son gobiernos pro tempore. Pero por lo visto, no se oye, padre.

Mulder estuvo claro y sincero. Vivimos en una atmósfera enrarecida, solo se admite «el pensamiento único». El que no repite lo que un conocido grupo político decide que es lo correcto, está perdido. No se discute, se insulta al «otro». Sin embargo, el principio mismo de las democracias de la modernidad ha sido la competencia, no solo en las urnas sino en los estrados, el debate público. Eso no es hoy posible porque el «otro» es desacreditado, vilipendiado, la maquinaria diarios-televisión-radio, masacra la imagen del distinto, el ultraje es la regla.

Vitocho estuvo muy claro. Claro está, es necesario una reforma política. Pero no un maquillaje. Se nota que lee y estudia nuestros grandes problemas. En lo que responde a una pregunta de Raúl Vargas, le dice que en una revista extranjera, ha encontrado algo enorme. Un 10% de peruanos no tiene ningún tipo de trabajo, ni formal ni informal. Dice que lo tradicional era un 5%. Hoy ha doblado. En otras palabras, un millón 800 mil peruanos sin chamba alguna. Y no nos extrañemos, pues, del aumento de los asaltos y robos a mano armada. Y algo más, la imposibilidad de una gobernabilidad en un Perú, con el exceso de 2000 cargos de poder local en todo el territorio, ni Brasil que tiene más territorio y más población.

Fue muy tónico escuchar opiniones sensatas y realistas. Sheput hizo notar, con sinceridad, que un sistema de representación unicameral no se da abasto: «Es imposible participar en seis o siete comisiones a la vez». Recordó el gran error del referéndum, ausencia de bicameralidad, y el error de evitar la reelección de los que fueron diputados, o congresistas hoy. En el mundo popular se asombrarían de saber que los gobiernos europeos son más bien parlamentarios. Y que en los Estados Unidos,  nunca se ha elegido directamente al presidente. Los constituyentes de Filadelfia temían la aparición de una asamblea que pudiera ceder poderes excesivos. Su presidencialismo, contrariamente a lo que se cree, es mitigado por la ley y el parlamento. Nuestro presidencialismo fabrica tiranos legales. ¿Se quiere repetir, acaso, un segundo Leguía? Ya no se dan golpes de Estado con militares. Las nuevas tiranías que se avecinan en América Latina vendrán de la plebe.

Lo que vivimos es atroz. Son tres crisis. La economía, no solo crece poco sino que no emplea. La segunda, una crisis de régimen y no de gobierno. Y por último, una crisis cultural, la no cultura política. Proviene de la no educación, al privar a los hijos de los más necesitados de cursos como Historia, Educación Cívica. Hay sociedades suicidas. La peruana niega la cultura a las clases populares y luego les pide el voto que legitime a los políticos que por lo general provienen de las clases dominantes. ¡Genial! Ya veremos las consecuencias en el 2021.

Publicado en El Montonero., 20 de mayo de 2019

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